Desde que se empezó a trasmitir "Betty, la fea" nacionalmente los "happy hours" terminan más pronto que nunca. De costa a costa, antes de las ocho de la noche son muchos los que empiezan a mirar el reloj con una idea fija en la meta, que no es precisamente una conquista: "Se me está haciendo tarde y me voy a perder a Betty".
Negarlo sería tapar con el dedo. Betty no es solamente una teleserie para mujeres. En el restaurante, a la hora del café o al entrar a la oficina, ellas y ellos, por igual, hablan de la novela. Y lo increíble, tratándose de la teleaudiencia masculina, es que los ha conquistado una mujer que sin duda no se asemeja en nada a los ideales que puedan haberse formado de la belleza femenina.
"Estoy enamorado de Betty", asegura Fabián Mickey, un empresario argentino residente en Miami que al llegar a su oficina de bienes raíces cada mañana, disfruta comentando con sus colegas las ocurrencias de la noche anterior.
Y de las féminas, ni se diga. Betty se ha convertido no solamente en un antídoto contra el estrés y la soledad, sino que además las entretiene. Esto, descontando la duplicidad de sentimientos que comparten muchísimas mujeres de sentirse bellas y feas a la vez, haciendo que se identifiquen con Betty. A fin de cuenta, cada mujer alguna vez ha visto que se le da prelación a la mujer bella sobre la fea, inclusive si para la tarea que la requieren se necesita más destreza que atributos físicos.
Esa injusticia de darle prelación a la belleza sobres las capacidades de un individuo es el primer fenómeno que explora Betty. Y de paso esta teleserie de la cadena RCN de Colombia se ha echado a un continente en el bolsillo, convirtiéndose a su vez en un fenómeno de audiencia.
En principio, sin embargo, tuvo sus tropiezos. De hecho, cuando la teleserie se empezó a trasmitir en Chile por el Canal 13 (que pertenece a la iglesia católica) los artistas de esa nación protestaron de que a "Betty" –una artista desconocida en un canal extranjero- se le diera un horario de ‘prime time’.
Con gran diplomacia la actriz Ana Maria Orozco, la intérprete de Betty, se limitó a decir que entendía las protestas de sus colegas chilenos porque ella como actriz se identificaba con sus sentimientos. "Sin embargo", agregó, "también entiendo las razones monetarias del canal".
Esas razones, cuando se trata de una novela como "Betty, la fea", son muy importantes. "Yo también, como todos, amo a Betty y tal vez mucho más", dice James McNamara, presidente de la cadena Telemundo. De hecho, tiene razones de gran peso para sus simpatía por Betty. Y es que desde que salió al aire la telenovela los promedios de sintonía -y los anuncios en ese horario- han disparado de una manera sorprendente, venciendo en los "ratings"incluso a "Xica", que había conquistado nuevos televidentes para Teloemundo con su sensualidad y temas subidos de tono.
"Betty, la fea", sin embargo, no tiene sexo, ni violencia. Más aún, ni siquiera tiene una protagonista bella, con escotes, ni ropas entalladas. Y como si con una fea no fuera suficiente, el elenco incluye el famoso "cuartel de las feas", como se autodenomina el grupo de secretarias que laboran con Betty en Ecomoda.
Lo cierto es que Betty terminó por robarse el corazón de la teleaudiencia hispana de Estados Unidos, al igual que consiguió hacerlo entre los chilenos y sus fieles seguidores de Ecuador, Venezuela, Perú, Colombia y más de una docena de países más. De hecho, TV Globo en Brasil compró la telenovela entre rumores que circulan en el país de que su propósito no es trasmitirla doblada al portugués, sino evitar que su competencia la compre.
Asimismo, en México, la teleserie marcó nuevas pautas al ser adquirida por Televisa. En la actualidad se está trasmitiendo en el Canal 9 y aunque en la capital mexicana se empezó a pasar en un horario que no era "prime time", lo que no le permitiría tomar alas, la reacción del público ha sido tan favorable que fuera del Distrito Federal ha ingresado en el horario de mayor audiencia.
El éxito de esta teleserie confirma que en materia de telenovelas, no todo se había explorado. Con Fernando Gaitán, autor también del guión de "Café, con aroma de mujer", vuelve a surgir una novela extraída de la realidad colombiana. Solamente que con Betty rompe mitos, parámetros y temas, demostrando, al final, que en el fondo todos los latinos tenemos más en común de lo que jamás habíamos sospechado.
Eso lo demuestra con creces la pregunta que más se escucha en estos momentos entre los televidentes: "Y cuando se acabe Betty... ¿qué haremos?"
Escrito desde Feb 23, 2001, 12:56 PM de la dirección IP 24.95.254.184