El hijo de Mateo y Juliana contrae una gravÍsima enfermedad y fallece a los pocos dÍas
Gumersindo se enfurece al saber que Mateo está en la casa, pero Angélica habla con él y logra calmarle. Tras el almuerzo, el terrateniente conversa con su ex yerno y promete pagarle todo lo que le debe por haber trabajado en la hacienda. Él se lo agradece. Lejos, en Santos, Atenor y José Alcéu están desesperados, pues los dos han sido despedidos de sus respectivos trabajos. Amadeo y Antonio charlan con Genaro, el marido de la mujer asesinada, y le sobornan para que continúe diciendo que él mató a Hernández y a su esposa, al saber que eran amantes. Amadeo le promete un empleo y él acepta seguir con la farsa. Cuando llega a la comisaría afirmando ser el asesino, Heriberto, aunque está convencido de que en realidad encubre a alguien, le detiene y le encierra. En la pensión, Mateo le cuenta a Juliana que fue a ver a su hijo y que Gumersindo, no sólo le trató muy bien, sino que le prometió pagarle lo que le debía. La muchacha se muestra feliz, pero al mismo tiempo se siente celosa al pensar que Mateo vio a Rosana. En ese mismo momento, Angélica está hablando con su hermana y le hace ver que la única forma de recuperar a su marido es tratándole bien.
Rosana sabe que su Angélica tiene toda razón y cuando Mateo regresa para recibir su dinero, le trata cordialmente y le confiesa que nunca ha dejado de amarle. El muchacho agradece su sinceridad y el hecho de que le permita ver al pequeño Mario. Al regresar a la pensión, Mateo le dice a Juliana que Gumersindo ya le dio el dinero que le debía. Durante la conversación y, sin darse cuenta, la llama Rosana. La joven, con lágrimas en los ojos, le echa de su dormitorio. Por otro lado, Matilde, la cocinera que María del Socorro tiene en Sao Paulo, va a visitar a sus padres en la hacienda. Augusto la acompaña y en el tren flirtea con ella, diciéndola que tiene el porte de una reina. Nada más llegar, la chica comenta con Florinda lo sucedido y ésta le advierte sobre el carácter mujeriego de Augusto. Dolores está muy preocupada por Juanito; cada vez tiene
Ahora que tiene el hijo que siempre había deseado, el hacendado está aterrado ante la posibilidad de que el niño pueda contraer la difteria.
más fiebre y no encuentran el modo de bajársela. La dueña de la pensión y Juliana llevan al niño al hospital y vuelven a la mañana siguiente con una malísima noticia: el pequeño Juanito ha contraído la difteria. Todos se muestran preocupados, pues la enfermedad es muy grave. Rosana va a visitar a Mateo a su oficina, pero allí le informan de que ya no trabaja con Amadeo. Además, le dicen que el italiano está en el hospital con Juanito. Cuando la joven se lo cuenta a sus padres, ellos le dicen que tenga cuidado, porque el pequeño Mario podría contagiarse de la enfermedad. Mariana, que lo escucha todo, corre al hospital para visitar al niño.
Marco Antonio se lleva a su hija
Marco Antonio también se ha enterado de lo sucedido y va a ver a Juliana a la pensión. Encuentra a la joven desesperada y se ofrece a acompañarla a la clínica. Allí, todos esperan que Juanito mejore. Mariana logra entrar y ver a la criatura, cosa que ni Hortensia ni la propia Juliana habían conseguido. Los segundos se convierten en horas, pero el niño cada vez está peor. Finalmente, el pequeño muere en brazos del ama de llaves, que llora desconsolada. Desgarrados por el dolor, todos vuelven a sus respectivos hogares. Marco Antonio informa a su madre de lo ocurrido y Janete le exige que vaya inmediatamente a recoger a Ana, pues teme que enferme también. El hijo de Francesco decide obedecer a su madre y se lleva a su pequeña hija de la pensión de Dolores. Cuando Juliana y Mateo llegan y se enteran de lo ocurrido, ella se muestra desespera y él, impotente, rompe a llorar. Sin embargo, la muerte de Juanito mantiene unidos a los dos jóvenes que, una vez calmados, recuerdan con nostalgia los felices momentos que ambos vivieron en el barco. Días más tarde, Marco Antonio regresa a la pensión y devuelve a Ana a su madre. Después, informa a Francesco de que Janete ha accedido a recibirle en la mansión, para que conversen sobre el reparto de propiedades. El banquero le dice a Paola que quiere que vivan en la casa que compartió con Janete y la joven se ofrece a acompañarle. Cuando llegan, Janete se muestra dispuesta a dejarle la casa a su ex marido, si él le paga lo que ella le pida. Francesco acepta, sorprendido por el cambio de actitud de Janete, y sin ni siquiera imaginar que lo que ésta desea es irse a vivir con Josué cuanto antes.
Mateo comenta con Juliana que va a visitar a su hijo Mario y ella le dice que quiere acompañarle. El italiano accede, con la condición de que espere escondida a que salga. Cuando llega a la casa de Gumersindo, Rosana quiere ir con ellos, pero Mateo le pide que le deje salir solo con el niño. La joven, triste, acepta y así Mateo puede salir con Mario y con Juliana. Luisa sospecha que Janete mantiene una relación con Josué. Pero Janete, que también ha observado el creciente interés de Luisa por el cochero, le advierte que no está dispuesta a aceptar relaciones amorosas entre la servidumbre. En la hacienda, Angélica, que conoce muy bien a su marido, duda si enviar a Sao Paulo a Matilde o a Florinda. Finalmente, decide que sea esta última quien viaje con Augusto. Durante el trayecto, él trata de seducir a la chica, pero ella se muestra firme y le rechaza. Debido a las discusiones entre Francesco y Anacleto, Paola informa a sus padres de que ella y el banquero se mudarán a otra casa, pero sin ellos. Inés y su esposo muestran su descontento. Luisa, molesta con Janete, le dice a Marco Antonio que ha observado cierta relación afectiva entre su madre y el cochero. El joven, que también ha notado algo extraño en el comportamiento de Janet, va a su dormitorio para comprobar si duerme sola. Josué, que está allí, se esconde rápidamente y Janete convence a su hijo para se vaya a dormir. Pero Luisa, que está muy celosa de su patrona, no se rinde y sigue instigando a Marco Antonio para que desconfíe del cochero.
Su plan no tarda en dar resultado. Una noche, Josué va a visitar a su amante y acaba despertando al hijo de Francesco. Éste se dirige al dormitorio del cochero y se enfurece al ver que no está durmiendo allí.