Comparando las distintas formas de palabras españolas respecto a la evolución fonética, he observado que en español también existen palabras que proceden del nominativo latino. Por ejemplo todas las terminadas en "-tud" (p.ej. "amplitud") que vienen de una forma latina terminada en "-tudo". Ya que el acusativo de éstas es "-tudine(m)", respectivamente, por lo tanto la forma etimológica castellana sería "amplitulne" y no "amplitud". (Pasa al revés en italiano, en que esas palabras vienen del acusativo). Otras palabras que vienen del nominativo, p.ej. "volumen", "examen", "régimen", etc. (las formas etimológicas del acusativo serían "volumbre", "exambre" y "regimbre").
Las palabras en -tudo que en castellado moderno aparecen acabadas en -tud, no vienen de los nominativos latinos. Lo que sucede es que en romance tomaron pretado el sufijo -tutem, que en castellano da -tud (<-tutem) y en gall. -tude, lengua que cumple el mismo proceso del castellano, seguramente por influencia de éste. El gallego medieval existen formas patrimoniales desde el acusativo -tudinem > -dũe que sigue en el port. moderno -dõe. Por tanto hay que considerarlos cultimos con sufijo analógico (este sí procedente de su acusativo .tutem).
Las palabras en -men son neutras en latín por lo que se confunde en un sólo caso el nom. y el ac.. Por tanto aquí no se puede hablar de nominativo. Es el caso nominal neutro (en los neutros no se distingue el sujeto del objeto).
Formas como enxame, enjambre (con esta r típica del castellano) vienen de una flexión vulgar como femenino de examen > *examinem que da enxame/enjambre por vía popular, y exame/examen por vía culta (todavía en gallego hay una forma semiculta eisame (en la que /s/ es la pronunciación popular del grupo culto /ks/ o /gs/).
Poco hay de nominativo en las lenguas hispánicas, aparte de Deus/Dios, algun antropónimo y algún topónimo. O, evidentemente, cultismos técnicos recientes que no cumplen muy bien las reglas de formación. Recordad la barbaridad gen que se ha establecido en la lengua, frente al esperable gene que propugnaba Lázaro Carreter desde el ABC hace unos años, y que yo uso normalmente (ademas el gallego, lengua en la que me expreso normalmente, y el portugués, no tienden al monosílabo fuera de palabras gramaticales. Hay pocas palabras monosilábicas en gall. y todas son muy significativas: sol, con (tipo de piedra en el paisaje, monolítica), pór (= poñer), bo, fel, mel, sal, mar, son, ton, fol, y unas pocas más. El portugués, incluso los préstamos del inglés monosílabos los comvierte por sistema en bisílabos llanos por la adjunción mecánica de una -e paragógica.
Seguiremos con el tema si hay ganas en los coforenses.
Pero el problema es que los acusativos de los sustantivos latinos en -TUDO no son -TUTEM, sino -TUDINEM. No confundir con -TUS, -TUTEM, por ejemplo "juventud" < JUVENTUTEM < JUVENTUS, es un caso muy diferente. Al igual que "salud" < SALUTEM < SALUS, o sea, estas voces que tenían el acusativo en -TUTEM terminaban en -TUS y no -TUDO, a pesar de que en castellano ambas formas dieron el mismo resultado.
No se si me has entendido bien. Precisamente las formas cultas romances (mejor sería decir semicultas) del romance l. y esp. toman analógicamente la final -tutem de uirtus. Por lo menos en el caso gallego la final resultante de de -tudinem, que si existe en la lengua medieval: -dũe, resultaba extraña a las finales del idioma. El pt. de hecho lo asimila a la terminación normar -ão, logrando unas formas homologables en -dão. El gal. por influencia del español (donde hay una forma analógica, en la que usa el sufijo -utem > -ude > -ud de uirtus. Seguramente por esa -d- que casaba con la -d- de amplitudo y demás.
Un caso claro de sufijación romance analógica. Eso es lo que yo entiendo.