El Mercurio
La XLIV versión seguirá dando que hablar: como nunca, la línea editorial del canal organizador quedó en la mira.
Eran cerca de las 3 de la mañana de ayer y los ejecutivos de Canal 13 hicieron una predicción: el Festival de Viña 2003 pasará a la historia. Quizás no se equivoquen. Son varias las características que hacen particular al evento que recién termina. Aquí están explicadas.
Antes, algunos consejos al cierre: La fanfarria de la orquesta festival es matapasiones. Si todo se moderniza, si la concha acústica se derriba, ¿por qué las melodías festivaleras no?
Deuda pendiente es terminar la Quinta. El techo urge. La Municipalidad de Viña ocuparía más seguido este magnífico coliseo para hacer espectáculos en vivo. El municipio tiene demandada a la constructora Besalco y este año licitará el techo, para tenerlo listo para el festival 2004. Ojalá lo logre: hoy el frío cala los huesos y destruye gargantas. Sino, pregúntenle a Vodanovic.
Otras consideraciones: Que se cumpla la promesa de terminar el show más temprano (por el bien de la humanidad, incluso del rating). Que se acaben los rellenos. Que se replantee la competencia.
Nueva era: Canal 13 lo mostró todo
Los nuevos tiempos de Canal 13 quedaron en evidencia: por Viña se pasearon los Protagonistas de la fama, se mostraron los actores de su nueva teleserie Machos y el episodio de Los Prisioneros fue la prueba de fuego para el marco editorial del canal.
Este año, el rating promedio del festival fue levemente inferior al de 2002 (ver infografía). Sin embargo, los ejecutivos de Canal 13 estaban muy satisfechos: Los estudios de Ibope (la empresa que mide el rating de televisión) demuestran que el corte de audiencia fue transversal a toda la sociedad. Prácticamente, todos los grupos objetivos tuvieron una participación equivalente durante los días del festival. Eso demuestra que es un evento que convoca a todos los chilenos, aseguró Enrique García, director ejecutivo de UC-TV.
La organización reconoció que esta versión del festival costó menos dinero que la de 2002. Fuentes de la industria señalan que Viña 2003 tuvo un presupuesto general de entre
US$ 3.5 y US$ 4 millones. Los presupuestos fueron menores que otros años. Sin embargo, se optimizaron los recursos, trabajamos con creatividad y cumplimos y llegaron todos los artistas, resumió Ricardo de la Fuente, director general del festival.
Tal como lo reconoció Enrique García, el festival no sólo son las noches del show: también es una vitrina para otros espacios y figuras. Y así lo entendió la estación. La gala inaugural convocó a buena parte de los rostros de Canal 13: el equipo de Machos, Luis Jara, Margot Kahl, Álvaro Salas. La estrategia tuvo su clímax la noche del lunes 24, con la aparición - breve, pero llamativa- de los ocho actores de Machos en el escenario de Viña.
Luis Jara fue otra carta puesta a prueba. Inició su dúo en la animación con Álvaro Salas y logró el peak del festival con 60 puntos. En La movida los números no fueron tan gratos: desde el lunes 17 al lunes 24 promedió 12.9; el 2002 el rating fue de 14.2 puntos. Viva la mañana arregló una convivencia pacífica con Buenos días a todos de TVN; figuró en el jurado internacional con su conductor, Iván Valenzuela, y subió dos décimas respecto de su rating 2002: tuvo 9.5.
Buenos dividendos
Cada año las compañías de discos se preguntan si tiene sentido hacer la inversión que el festival implica. Es habitual que por los pasillos del O'Higgins, cuando el certamen avanza, las caras se echen a perder y que los ejecutivos piensen en reconsiderar el punto.
En esta versión el trabajo de Universal (Luis Jara, Juanes, David Bisbal, INXS, Porto Bahía, Sandy & Junior), EMI (Joe Vasconcellos, Gondwana, Los Nocheros, Charly García, Ilegales), Warner (Los Prisioneros, Lucybell, Kelly Key, Maná, Ricardo Montaner) y BMG (Rosario y Diego Torres) parece sí que generó efectos. Al menos así lo demuestra el ranking de la Feria del Disco que, en una semana, varió notablemente reflejando un alza en las ventas de muchos de los artistas que estuvieron en la Quinta.
Luis Jara que hasta hace una semana estaba en el lugar 13 de la lista de los 20 más vendidos, esta semana subió al siete. Juanes, que estaba 10, ahora es número 1. Diego Torres que estaba en el 20, subió al 2. Maná subió del 15 al 3. Los Nocheros, que ya habían salido de la lista, volvieron al 8. Hasta Kool & the Gang, que apenas tiene un disco de grandes éxitos, entró al 20.
No sólo en ese sentido es útil el festival. Aquí los artistas pueden cobrar hasta tres veces más de lo que suelen. Una de las explicaciones del caso se relaciona con lo que un músico pierde por mostrar su show en vivo en la televisión a millones de personas. Por una o dos canciones la TV puede llegar a pagar US$ 10 mil; o sea, sólo hay que multiplicar. Si no hay acuerdo por una cifra, el canal negocia con pauta publicitaria para el resto del año.
Jorge Ramírez, director de la productora Multimúsica, ya hizo sus apuestas. Tiene planes de traer de regreso a Juanes en mayo, a INXS en agosto para un concierto desenchufado y a Los Nocheros en abril. Lucybell es otro que sacó dividendos: ya tiene ofertas; CIE, la más importante de las productoras en México, contrató a la banda para tres shows en Estados Unidos. Mientras que Luis Jara será uno de los más beneficiados después de sus antorchas, gaviota y sus 54 puntos de peak.
Con sello local
Viña 2003 fue un festival pobre pero honrado. Aunque pobre es una exageración; igual Canal 13 desembolsó, sólo en el ítem artistas, alrededor de US$ 1,7 millón.
Viña 2003 fue diverso y la presencia de Los Prisioneros y Charly García agregó sabor a peligro. Hubo tensión, fastidio, persecusiones, declaraciones polémicas. Lo que el festival no tuvo este año en curvilíneas cantantes, lo tuvo en rock & roll.
Otro punto importantísimo: la capitalización de lo chileno. Los artistas locales que llegaron a la Quinta han trabajado duro y, en general, no tienen pantalla televisiva para mostrar su trabajo. Gondwana, Lucybell, Joe Vasconcellos, Luis Jara y Los Prisioneros demostraron que tienen una base sólida de seguidores ganada y con un trabajo poderoso. No son un fenómenillo televisivo como el axé que vivió aquí su decadencia.
¿Sorpresas? Juanes y Rosario fueron de las gratas. El colombiano vino en su mejor momento y la española dejó en el escenario la huella de un show que pedía más tiempo. Los Nocheros partieron con dos antorchas y una gaviota en la maleta. ¿Otro? Luis Jara. El baladista se la jugó y atinó.
¿Apuestas fallidas? Los brasileños ganan: Sandy & Junior y Porto Bahía pasaron por Viña un día. Sin hablar de Kelly Key, que ni cantó.
En el ítem lo mismo de siempre están Ricardo Montaner, Diego Torres, Maná, Ilegales. Y en pucha, que lo intentaron: David Bisbal y Franco Simone. ¿Curiosidades? INXS y Kool & the Gang. Pasados y todo, hicieron lo suyo más que dignamente. Nos entretuvieron.
La Quinta como púlpito
La frase las opiniones vertidas en este programa son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, cobró fuerza en este festival, porque sus protagonistas tomaron partido.
La causa que abrazó la mayoría fue la oposición a la guerra en Irak. Maná, en la primera noche, dio la pauta: Latinoamérica no quiere guerra, es un continente pacífico. Siguieron Diego Torres, Juanes, Montaner, Sandy & Junior. Incluso la breve participación de Vanessa Miller tuvo llamados a la paz, citando Sólo le pido a Dios de León Gieco.
Eso en lo políticamente correcto. Porque también hubo palabras incómodas. Como los llamados de Quique Neira, de Gondwana, a legalizar la marihuana y las frases de Jorge González. Fueron palabras que sacaron más palabras. Enrique García, director ejecutivo de Canal 13, habló de dolor.
El episodio también sirvió para dejar en claro el actual marco editorial del canal: Tenemos que ser un medio que tolera las expresiones artísticas, independiente si nos gusten o no. Están dentro del quehacer que representa un evento de estas características, dijo García al cierre.
La libertad que tuvieron Los Prisioneros para hablar dejó a la política de apertura del canal en la línea de fuego de los conservadores. Recién hoy, y a través de una declaración, se sabría qué piensa la Universidad Católica. Ayer en la madrugada, el director ejecutivo expuso su postura ante las críticas editoriales del diario La Segunda: Como canal no aceptamos el pauteo de un pequeño medio, de circulación sectorizada...porque ningún medio de comunicación tiene autoridad moral para definir qué se hace en función del rating y qué no. Todos vivimos de modelos de negocios que tienen que ver con las audiencias. Creo que ningún medio tiene la autoridad moral para lanzar la primera piedra, dijo.
Ayer el alcalde de Viña, Jorge Kaplán, también tuvo palabras para el caso Prisioneros: En este país no es posible ponerle un bozal a nadie. Yo creo que la gente tiene que decir lo que piensa. |