Para cuando haya terminado de leer esta columna, la “segunda generación” de aspirantes de Rojo habrá salido a la palestra.
Esto significa que TVN se encontró destronando a un Mekano en plena temporada de tour por Reñaca, y no piensa cortar la racha. También que esta máquina de hacer entretenedores fue engendrada considerando la primera regla de la televisión chatarra: la novedad genera interés, el interés genera costumbre y la costumbre termina en el desecho.
De pronto, ya no es suficiente. “La gente” quiere más. “La gente” tiene sed. Pues bien, TVN inventó un programa que cambia todo el tiempo: las posiciones en el ranking; el estado de ánimo de los aspirantes (risas, llanto, dramones por doquier); el favor de los jurados, algunas reglas y hasta el contingente de bailarines y cantantes del staff (primera generación de entretenedores que acabaron con su vida privada desde la primera emisión, y cuya suerte fue moldeada a gusto del tribunal telefónico).
Ya que enero fue de Rojo, repasemos otras claves que pudieron disparar la sintonía de este sube y baja de emociones conducido por Rafael Araneda, para mala suerte de la fiesta pachanguera llamada Mekano. Aunque ojo: es probable que en marzo esto no siga igual. Nada es para siempre, menos en una televisión como la nuestra, donde todo el mundo le copia a todo el mundo, y cualquier fórmula exitosa es “integrada” por los demás y llevada al siguiente nivel de saturación.
1 LA SED DE FAMA. Ya lo escribió con lucidez Rafael Gumucio: “La fama es el único poder al que aspiran los impotentes, entrando en la vida de otros y perdiendo la propia”. Señoras y señores, la fama es el nuevo volador de luces. Rojo la utilizó como gancho y bencina, mientras Mekano fue víctima de ella (Contrafama, que le llaman).
2 EL CIRCO ROMANO. Subiéndose anticipadamente al carro de los reality shows, Rojo entendió que a la larga, el foco de este boom mundial no está en el voyeurismo (a lo Refugio Mekano) sino en el drama del desecho de los participantes. “Usted decide quién se va”, es la idea. ¿Se pondrán bajo ese régimen los animadores y panelistas de la televisión chilena? Ay, Dios. El circo romano ha llegado para quedarse.
3 LLANTO. Ya a fines del 2002, el programa de José Miguel Viñuela y Andrés Baile se solazaba de su “realismo” hurgando en la “historia humana” de los habitantes del Refugio Mekano, particularmente la lacrimógena noche del reencuentro con sus familiares. Luego Rojo llevó el drama al paroxismo: un móvil en directo bastaba para ponernos al día en historias de adopción, bulimia, depresión y hasta embarazos no deseados. Y, claro, con los aspirantes como protagonistas. Otra vez, fama a cambio de ceder la intimidad.
Atención: Mekano se prepara para “profundizar” en esa área. Al menos, así es como lo da a entender en su nueva sección, Veranografía: “Sea testigo de los conflictos, amistades y frustraciones de un grupo de jóvenes que lucha por mantenerse en el programa. Porque este año en Mekano, tú decides”.
4 PROGRESIÓN DRAMÁTICA. La semana de Rojo consiste en aprontes sucesivos para el viernes. Ese día se despide a un bailarín y a un cantante, con ceremonia de desecho protagonizada por todos los aspirantes. Así, el contingente se va achicando hasta llegar a la final. Resultado: cada día más rating, cada día más votos, tensión, expectativa y el favor del público, que se cambia de un participante a otro sin parar.
5 POR LO MENOS, APRENDEN. Con la llegada de los postulantes a este Cuánto vale el show del siglo XXI, quedó claro que tanta coreografía y dramatización escolar del team de Viñuela quedó como un intento de darle versatilidad a un grupo que llegó para mover las caderas con la destreza promedio de un habitué de discoteca. En Rojo, en cambio, hay espacio para que se asome cierto talento.
6 TOPANDO TECHO. Mekano nunca ha sido más que una sucesión de coreografías a cargo del team, de tallas internas y revelaciones de amoríos, de intercambio de gomitas en el team, de penitencias para el team. Ay, el team. Tal como la conocimos, esa fórmula topó techo. Más al lado de Rojo, un programa que mientras avanzaba hasta las instancias finales iba sumando adeptos exponencialmente.
Para salir del estanco, Mekano creyó en las dotes actorales del team, entre otras fórmulas: agregó otra pinturita decorativa (Titi Ahubert, que, mire usted, ahora se enjuaga la boca hablando de la vida privada de “famosos”) y le dio más manija al sobrevalorado Andrés Baile (cuyo afán de protagonismo quedó claro con sus bravatas en contra de Charly García y Jorge González). Les vendría bien detener la juerga y empezar a inventar nuevas salidas. Dije nuevas.
Rojo, Fama Contrafama. TVN. Lunes a viernes, 18:00 horas.
Mekano. Mega. Lunes a viernes, 17:30 horas.
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