Capítulo 80
27/11/2001
Maitén por fin se desahoga, Le cuenta todo lo que le ha sucedido a Jonathan.
Debido al esfuerzo, Rodolfo ha caído desmayado. No es nada grave. Cuando despierta demuestra su apuro por encontrarse con su hermano. Chantal no se moverá de la clínica y no se irá hasta solucionar los problemas.
Maitén le explica a Yesenia que hay cosas que no le puede decir. Ella intuye que es algo de su padre. Maitén se va de la casa y no dice si volverá o no. Yesenia culpa a su padre y se lo grita en la cara.
Ignacio entra a la oficina de Fernanda y se comporta muy hostil con él. Ignacio le pide que haga que Rodolfo firme otra hoja en blanco. Ella se niega rotundamente porque le dice que sería una imprudencia. Ignacio cree que hay algo más.
Camilo va a la avioneta que su hijo le regaló Recuerda cuando su esposa estaba viva y volaban los tres juntos. Le da mucha pena. Luego, se junta con su hijo para hacerle un regalo... es una sorpresa y lo invita a un lugar. No le adelanta más.
Topacio y Mónica están en un salón de belleza cuando en la televisión anuncian que el inspector Pérez Peña está muerto. Topacio sospecha que Esmeralda tuvo algo con él. Cuando Homero la va a buscar (Clinton ya ha salido con Mónica) descubre una nota romántica del inspector. Se da cuenta que su hermana no cumplió con su parte. Van en busca de Clinton.
Jonathan está preocupado por Maitén, la conoce y sabe que le sucede algo. Quiere saber por qué le dijo que era mala... quiere que se desahogue. Maitén le cuenta que tiene un hijo que no conoce y que el Chingao’ vendió. Jonathan no lo puede creer y le duele que Maitén no se lo haya contado para haber buscado al hijo. Se produce un momento muy romántico... Ella no lo contó porque tenía miedo de perder al único hombre que la ha tratado bien. Se abrazan y Myriam los descubre. Hace como que no los vio pero le dice al Jonathan que sí. Comienzan los celos y Jonathan le asegura que se quiere casar con ella.
Esaú termina su show y una mujer no deja de alabarlo después que el público se ha ido. Le propone que se vaya con ella pero él no entiende. La mujer quiere que represente su arte, en su casa sólo para ella. Esaú acepta.
En la mansión Ruttenmeyer suena el teléfono. Es Rodolfo... contesta Nora.