Hola, amigos. Me llamo Ramon Solé y soy periodista del periódico EL 9 NOU, en Granollers. Hace dos años, en el Camino de Santiago, conocí al renombrado escritor norteamericano de viajes Brandon Wilson y descubrí su libro “Yak Butter Blues: a Tibetan Trek of Faith”, que narra el viaje a pie que él y su esposa realizaron en 1992 entre Lhasa y Katmandhu. El libro es también un potente alegato por la causa del Tibet libre. A petición suya, os envio la reseña que he escrito en castellano para amazon.com para haceros conocedores del libro y, si lo consideráis necesario, lo difundáis.
Muchas gracias
R.S.
CUESTION DE FE
La fe liberada de toda connotación religiosa o moral; la fe como instrumento definitivo para inventar retos ilusionantes, enfrentarnos a ellos y ganarnos la incomparable sensación de sentirnos mejores, invencibles, afortunados de poder sacarle todo el jugo a la vida. Esa fe puede nacer de algo tan elemental como caminar; descubrirlo es el reto que nos lanza el renombrado escritor norteamericano de viajes Brandon Wilson en “Yak Butter Blues (a Tibetan trek of faith)”. Y lo hace con la credibilidad que le concede el haber vivido, sufrido y disfrutado ese descubrimiento en la propia carne.
“Yak Butter Blues” (premiado en 2005 por la asociación de editores independientes IPPY) narra la aventura de Brandon Wilson y su mujer, Cheryl, a través de mil quilómetros a pie desde la ciudad sagrada de Lhasa, en el Tibet, hasta la capital nepalí, Katmandhu. El titulo alude a la mantequilla de yak, un elemento absolutamente esencial en la humilde vida rural tibetana y una presencia constante a lo largo de todo el camino: con ella se fabrican lámparas y se elabora te y alimentos de primera necesidad que, más de una vez, salvan a los dos protagonistas de morir de hambre y de frío. La mantequilla de yak, tan trascendental en su sencillez, es el símbolo que conecta el viaje de los Wilson con esa esencia budista tan inconfundiblemente tibetana.
Muchos fueron los objetivos del viaje: descubrir un país único situado a medio camino entre la tierra y el cielo, más cercano que ningún otro al silencio de los dioses; contemplar la sobrecogedora soledad de sus inmensas llanuras, la belleza inalcanzable de las montañas más altas que existen, la célebre hospitalidad de sus gentes, su manera de vivir la religión, sus costumbres, su sencillez llena de sabiduria. Para lograrlo, este especialista en peregrinajes a pie se propuso recorrer la antigua ruta entre Lhasa y Katmandhu y, de paso, aprovechar su desuso y olvido como punto de partida para denunciar la desaparición forzada a la que se encamina el país: Brandon Wilson realiza un feroz alegato contra la aniquilación cultural, natural, humana y espiritual del Tibet por la tirania del gobierno chino; el mayor símbolo de este proceso es el exilio del Dalai Lama, refugiado en la India desde la sangrienta invasión de 1959. Wilson muestra como los tibetanos, aun sabiéndose cada día mas cerca de la extinción, mantienen viva la esperanza del retorno de su líder espiritual, la restauración de sus derechos y la recuperación de su cultura.
Con prosa directa, fresca, amena, salpicada de imágenes vivaces e intensas y toques de humor, Brandon Wilson lo cuenta todo, lo describe todo: caminando a su lado, descubrimos paisajes, recorremos caminos, subimos y bajamos montañas, hablamos con personas y personajes, paseamos por pueblos, entramos en cabañas, conocemos reflexiones íntimas, asistimos a todo tipo de situaciones y, cuando es necesario, se nos aportan datos historicos, políticos o geográficos para contextualizar el relato. Wilson resulta especialmente brillante en la descripción de los sentimientos; en ocasiones, la emoción del lector sólo se ve superada por el deseo urgente de tomar el primer avión hacia Katmandhu para iniciar la aventura. Un aspecto especialmente emocionante es la relación particular entre Brandon y Cheryl Wilson a lo largo del viaje: dos personas solas como dos insectos en el desierto, “condenadas” a necesitarse y sin posibilidad de ignorarse durante 40 días, 24 horas al día. La enorme exigencia del viaje, a menudo en condiciones climátológicas extremas y en condiciones físicas infrahumanas, provoca también sentimientos extremos, de la desesperación a la euforia. El brutal desgaste físico hace mella de forma distinta en los dos protagonistas, distorsiona los sentimientos, provoca tensiones y conflictos, especialmente en los momentos mas duros y dramáticos, en que las fuerzas se desvanecen sin remedio y convierten en grotesco cualquier intento de pensamiento alentador. En esos momentos, la misión depende únicamente de la fe, una fe de loco, una fe inexplicable y sin esperanza que, por alguna razón desconocida, sigue ahí: es sólo esa fe lo que hace aparecer una cabaña en el horizonte justo antes de exponerse a morir congelados en la noche; es esa fe lo que les impulsa hasta alcanzar un paso de montaña a más de 5.000 metros a través de una terrible tormenta de polvo y arena; es esa fe lo que les proporciona la fuerza para enfrentarse a la obtusa burocracia fronteriza china. Por otra parte, como todo viaje, el de Brandon y Cheryl Wilson es también un viaje interior en el que, con la magia del Tibet como aliada, cada uno de los dos descubre facetas sorprendentes de su personalidad.
“Yak butter blues” es un retrato fascinado, respetuoso y profundamente devoto de un país milenario que desaparece; es también el entretenido relato de dos viajeros en un lugar tan deslumbrantemente bello como inhóspito, tan acogedor como hostil; es, si se quiere, una nueva demostración de que el auténtico valor del camino no está en el objetivo sino en el propio camino. Pero todo ello es simplemente un pretexto para realizar un canto a la capacidad del hombre para conseguir lo que se proponga a base de determinación, ilusión y esfuerzo. Y fe.
Wilson, que emprendió esta aventura porque le habían dicho que era imposible, acaba el libro aportando datos útiles para quien quiera apoyar la causa de la liberación del Tibet. Si el lector los desestima porque cree que no va a arreglar nada, que no hay esperanza, que todo esfuerzo es inutil, es mejor que vuelva a leer el libro. Hay algo importante que no ha entendido.
Muchisimas gracias por tu consejo sin duda lo leerè,sabes a que editorial pertenece?
Hablando de la mantequilla de yak,sabrias si hay alguna posibilidad de comprarla aqui en Madrid?