EL TIEMPO
Confesiones de Lorena Meritano, quien interpreta a Karen en 'La Lectora
Con 32 años, 1,80 de estatura, piel canela, ojos verdes y piernas kilométricas, esta argentina de sangre italo-rusa, revela apartes de su mundo personal.
Primera escapada
"A los 15 años mi vida era un cuento de hadas. Me tomaron unas fotos en Concordia (su pueblo, en la frontera de Argentina con Uruguay) y a la semana estaba modelando en Buenos Aires, contratada por Dupont y viajando a Europa. Todos se burlaban de mí, de mi forma de hablar y de caminar pues era bailarina. Era una pueblerina".
Éxtasis y tristezas
"Soy hija de italianos por parte de padre y judíos rusos por parte de madre. Mido 1,80, soy de contextura grande. Cuando empecé a modelar, la regla era estar más flaca. Empecé a no comer. Estuve mes y medio en Europa haciendo fotos y comiendo solo limón y pescado. Aparecieron los trastornos sicológicos que se acentuaron por estar lejos de mi casa y de mi familia. Pasaron dos años así. Me iba bien, ya tenía un apartamentico, pero era una niña triste y sola".
Aprender a defenderse
"El modelaje es despiadado. Me tocó disfrazarme de señora y moverme en un mundo donde se manejan las drogas. Una vez, en una pasarela en el Sheraton de Buenos Aires, una modelo me clavó una uña y me rasgó la cara. Me escondí tras las cortinas y lloré como una imbécil, incapaz de hacer nada, sin contarle a nadie. Hoy tengo colmillos, llevo 14 años viviendo en muchos países y sé cómo defenderme".
El alma rota
"El alma se me dañó y me enfermé, me deprimí. En el 87 volví a Concordia, a una vida normal. Dijeron que estaba loca por renunciar, pues me iba bien; ya tenía un apartamentico en Buenos Aires. Trabajaba en el mundo del glamour pero seguía siendo una pueblerina".
La cura
"Tenía tratamiento con terapeutas, pero ahora sé que lo que realmente sana es el amor, no hay medicamento más potente que una caricia de tu madre, una sonrisa de tu padre, una tarde con tus hermanos, aunque sea peleándote. Y no solo el amor de la misma sangre sino el de uno mismo. Podría haber terminado drogadicta, anoréxica, bulímica, internada, prostituta... En la calle están disponibles todas las opciones. El amor por mí misma lo aprendí en casa".
Patito feo
"Siempre he sido muy alta, muy ancha, muy carona, distinta. Y ser distinto es castigado en nuestra sociedad. Decir las cosas por su nombre o ser sincero no se perdona. Que no tengas miedo y agarres una maleta y te vayas a perseguir tus sueños no te lo perdonan. Que te empiece a ir bien, no te lo perdonan. Si eres un hombre masa y pasas inadvertido y eres gris, todos te van a querer porque no haces sombra, no molestas. A los soñadores nos quieren cortar las alas. A mí me han cortado muchas veces las alas y por eso mi madre mi define como un ave fénix".
Oscuridades
"Mis momentos más oscuros han sido las depresiones. Hoy no soy depresiva, pero sigo siendo melancólica. Trabajar en este mundo artístico es duro y sobre todo porque es hecho por y para machos. Me golpea que no crean en mí, que juzguen por la fachada. La gente se queda con las formas y las formas son mecanismos de defensa. Me duele que me encasillen, que si hice una buena villana solo me ofrezcan villanas, que si fui ejecutiva entonces soy muy glamorosa para un papel como el de Karen. Ahora, después de La lectora, solo me quieren dar papeles iguales".
Mi hombre
"No me interesa estar con un hombre para que me mantenga, sino porque lo amo. No me educaron así, ni soy así. Gano para vivir. No estoy de acuerdo con dejarse manejar por el poder del dinero y del sexo".
Encierros voluntarios
"Cuando me deprimo me encierro, duermo, no contesto el teléfono, no veo a nadie. Pero ahora que tengo más responsabilidades (mantengo a mis padres), no es buen negocio encerrarme un mes como antes. Máximo, me encierro tres días, tengo sicoterapia, escucho música reiki, me meto en la tina, nado. No soy para nada una mujer alegre, aunque hace dos años estoy estable y no llego a picos de euforia ni de depresión. Estoy como contenta pero tengo más ratos de melancolía".
Ausencias
"Extraño la siesta, salir de mi casa y que el río esté a seis cuadras, sentarme en su orilla y mirarlo por tres horas. Tocar el timbre y preguntarle a un amigo si podemos tomar unos mates. Lo tengo todo: salud, familia y pareja, pero no tengo tiempo. Para eso tendría que volver al campo y mi carrera no lo permite".
La muerte
"Todos hemos fantaseado con la muerte. Es una opción y la respeto. Pero hay que tener valor y cobardía para suicidarse. Tengo la cobardía, pero no el coraje. He tenido momentos de tanta cobardía que no he querido vivir".
La vida pública
"No disfruto el lado público de mi oficio, pero lo hago porque soy profesional y es la tarea. Me pongo tacones, me maquillo y voy a la entrega de premios y parece que lo disfrutara".
Epílogo
"Soy como un tango, como una cumparsita... Aunque me parezco más al bolero. Claro que mis fines de semana son muy tangueros. Los domingos pueden ser desgarradores. Lo que pasa es que cuando estás enamorado todo es maravilloso. Ahora estoy enamorada, pero la mayor parte de mi vida he estado sola".
DIEGO LEÓN GIRALDO S.
Subeditor de Televisión
Escrito desde Jun 16, 2003, 11:32 PM de la dirección IP 81.203.79.44