Cuando en marzo de 1995 se estrenó La gente de la Universal, una ráfaga de aire fresco se coló por las rendijas del cine colombiano. Una película como esa estaba haciendo falta. Con un lenguaje contemporáneo que dejaba atrás las mansiones de Araucaima, los cóndores que no enterraban todos los días y aquellos melodramas rurales de mujeres de fuego, con el control de sórdidos imperios de droga.
La gente de la Universal nos mostró a través de un lenguaje moderno, con una cámara traviesa que no eludió lo vertiginoso, la historia del sargento metido a detective privado, Diógenes Hernández, su sobrino, aprendiz en el oficio y liado con la mujer de su tío, en una trama policíaco-jocosa. El submundo de la cárcel y la pornografía ambientaron una historia que devolvió su importancia a la picaresca. Y desató un torrente de imitadores que hasta hoy se suceden.
El director, Felipe Aljure, había estudiado en Inglaterra, en la reputada London International Film School y sido asistente de dirección de filmes como Rodrigo D. no futuro y Cobra verde. Pese al premio de taquilla que le otorgó el público a su película, Aljure se ha tomado su tiempo para la siguiente. Sabe que hacer una producción independiente, sin ningún tipo de presiones, arriesgada y con una propuesta estética contemporánea puede ser cosa de muchos años.
Sueños posibles
Felipe Aljure está de vuelta. Desde hace pocos días está filmando en Girardot El Colombian Dream, su próxima cinta que tiene como productora ejecutiva a Catalina Samper y a Ana María Orozco (Betty la fea) en el reparto. Cuenta los avatares de unos jóvenes colombianos que entran al negocio de la venta de pastillas alucinógenas, como oportunidad para amasar dinero extra, rápido y fácil.
Explica Aljure que para esta nueva película buscó una estructura de producción independiente. Trató de alcanzar quimeras de realización industrial. Pero acabó volviendo a lo artesanal.
Cuenta que después de la primera película terminó muy presionado, asumió unos costos considerables y por eso el reto era buscar mecanismos que no acabaran con la independencia de su cine. “El Colombian Dream habla de la adicción a la plata fácil y de cómo esos tráficos ilegales que se dan en nuestra sociedad, fueron motivados por esa misma adicción. No estamos haciendo una película histórica pero la comparación se hace evidente”, explica el director durante un receso en la filmación.
El sueño es este: un par de muchachos se van a pasar vacaciones a tierra caliente en pos de sus sueños y, tratando de conseguirlos, acaban matándolos. “Se les mueren al andar en esa persecución de plata fácil”.
Los cinéfilos saben que los directores acaban haciendo siempre la misma película, repitiendo las mismas obsesiones. Aljure también sabe eso. Por eso explica que aunque esta película sea distinta, en esencia, el tono sarcástico es muy similar. “La gente de la Universal no tiene ni un solo efecto. En cambio, El Colombian Dream tiene muchos efectos visuales, narrativos; la cinta la estamos haciendo en cine, pero la pasaremos a formato digital para así poder manipular una cantidad de imágenes. Creo que ésta se mueve en otro momento narrativo del país, uno va replanteando lenguajes, encontrando nuevas formas de contar”.
La nueva producción tiene aproximadamente 110 minutos de duración y cuenta con un presupuesto de mil quinientos millones de pesos. En el reparto hay actores conocidos y de mucha trayectoria en teatro. También, alejada de los personajes que la han hecho famosa en la televisión, está Ana María Orozco, de quien dice el director que “está irreconocible”.
Aljure sabía que, dependiendo del personaje que le asignara, eso podía convertirse en un riesgo. “Ana María es una actriz muy seria y en sus personajes populares ha tenido una línea actoral progresiva. Ahora tuvo una transformación. Mi hija, que la conoce mucho por sus personajes en la televisión, no la reconoció cuando la vio en mi casa. Eso fue, en realidad, de las cosas que me tranquilizaron”.
Este equipo tiene pensado unos cincuenta días de rodaje. Aunque algunas pocas escenas se filmarán en Bogotá, el 95% de lo que se ruede está previsto en Girardot. Mientras los días pasan, los motores arrancan con más fuerza. “Le estamos arrancando al día doce planos y vamos a ir apretando y mejorando. Es muy compleja de filmar por toda la narrativa que maneja. Tiene una cantidad de elementos que hay que tener mucho cuidado”.