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Con la Carra en alto.

February 11 2002 at 10:52 AM
 

 


Con la frente en alto

Juan José Corado
jjcorado@sigloxxi.com



No cabe duda que en Guatemala no estar de acuerdo con los intocables de ayer, hoy y siempre le sirve a uno para ganarse enemistades y ser catalogado, incluso, por asalariado de algún dirigente.

En mi anterior columna Circo, parte II, dije, y lo sostengo, que el movimiento encabezado por el director de Prensa Libre, Gonzalo Marroquín, me parecía una payasada.

El no tener la cola machucada, como decimos aquí en Guatemala, me permitió hacer ese cuestionamiento, tal como he hecho otros con anterioridad, con mi nombre y foto incluida, algo que sólo se puede hacer luego de más de 15 años de carrera, en los que no le he quedado a deber a nadie, ni muchos menos recibir un solo centavo por escribir bien o mal de alguna persona o institución, lo cual le consta a TODOS los ex dirigentes y ex jugadores, y así también a los actuales.

Es evidente que ese honor de no sentirse con TECHO DE CRISTAL no lo tienen muchos en este medio, ya que en el caso del señor Marroquín necesita de una carta de un lector para defenderse de lo que consideró una ofensa mía y de mi hermano -que criticó lo mismo un día antes-, con lo que quiso dañar nuestra reputación, pese a que el que la tiene dañada es él.

Es evidente que el cuestionado pasado en el periodismo del señor Marroquín, pareciera que no le permiten defenderse personalmente, ya que tuvo que esperar una copia de una nota que envió un asiduo lector de Siglo Veintiuno, Neftalí Orellana, para despotricar a mi hermano y a mí por los comentarios que hicimos en su contra.

Tristemente, el director de Prensa Libre se escudó en un lector para atacarnos, lo que deja de manifiesto que su pasado no le permite salir, tal como lo hicimos nosotros, con su foto y su nombre para defender sus puntos de vista, lo que también deja en claro su falta de profesionalismo, falta de ética y su poca tolerancia para aclarar puntos de personas que no piensan igual que él.

El señor Orellana expone en su e-mail -el cual nosotros también recibimos y le contestamos hace algunos días, pero nosotros y nadie más- que mi hermano y yo somos asalariados de Roberto Arzú y por eso lo defendemos.

Es evidente que la poca capacidad de análisis, la admiración que siente por el señor Marroquín y la inadversión que tiene el señor Orellana contra mi hermano y este servidor, no le permitieron darse cuenta que en la misma nota en la que hago mención del Circo del señor Marroquín, también indico que, si es necesario, que saquen a Roberto Arzú, pero que lo hagan los que tienen ese derecho.

Afortunadamente mi conciencia está tranquila y mi reputación incuestionable, ya que acusar sin pruebas y sólo porque uno le cae mal a alguien es muy fácil; sin embargo, 12 años de trabajo en Siglo Veintiuno y más de 14 en la televisión nacional me sirven de respaldo, ya que son las únicas dos empresas en las que he trabajado y a ninguna le he quedado debiendo nada, en ninguna me han encontrado movimientos periodísticos y financieros turbios y, por si fuera poco, no me han sacado a los tres meses que me contrataron, tal como sucedió con Gonzalo Marroquín cuando pretendió ser director de Siglo Veintiuno.

En lo único que sí estoy de acuerdo y acepto de la carta pro defensa hacia Gonzalo Marroquín es cuando dice el señor Orellana que me desenvuelvo en el medio, gracias a las influencias y conectes de mi hermano mayor, lo cual es cierto, ya que él, igual que mi padre, me enseñó a trabajar, a ganarme la vida honradamente -sin quedarle debiendo a nadie- y me abrió muchas puertas, merced a su capacidad, y afortunadamente no le he fallado.

Mantengo en pie mi postura de que si existe un grupo de personas capaces de guiar al futbol nacional por un mejor cauce, el primero en aplaudirlo, apoyarlo y elogiarlo seré yo, siempre y cuando no sean los mismos fracasados de siempre.

Por último, quiero agradecer al señor Orellana por leernos a diario y por seguir la carrera de mi hermano y la mía tan de cerca, muchas gracias. Y a usted señor Marroquín, ¿no sería mejor transmitirle a sus periodistas un mejor ejemplo, cuando de aclarar un tema se trata?. Cobán luchaQueda la impresión de que Cobán Imperial es un equipo que aprendió a enfrentar a la adversidad y que lo hace bastante bien, con mucha hidalguía y mucho corazón.

La lección de la final del Torneo de Reordenamiento fue muy valiosa para los dirigidos por Luis López Meneses, como un medio que permite conocer que no tiene más limitaciones que las de sus propias fuerzas.

En el Torneo de Copa, siempre tuvo que jugar con ausencias demasiado notables en su alineación, al extremo que con 12 bajas y una desventaja de tres goles, nadie daba un centavo para apostar en la posibilidad de que podría remontar frente a Comunicaciones.

Sin embargo, lo hizo y se ganó el derecho a disputar la final del próximo miércoles frente al Deportivo Jalapa.

Llegó el momento de enfrentar a Municipal y los cobaneros venían a la capital nuevamente diezmados, pero la desgracia se presentó cuando Milton Cabrera se hizo expulsar en forma irresponsable, por lo que su equipo tuvo que encarar el duelo con 10 hombres desde el minuto 22 de acción, además de sufrir la lesión de su arquero David Guerra en el cierre de la primera parte. Guillermo Ramírez volvió a vestir de rojo, luego de más de dos El gol 200La victoria roja tuvo nuevamente el nombre de Juan Carlos Plata como a su salvador, gracias a la conquista del gol que le ofreció la conquista de los tres primeros puntos del Torneo de Clausura.

Por la vía del penal, el artillero consiguió el gol 200 de su prolífica carrera como futbolista para seguir sumando en su historia personal, en la búsqueda de dejar todos los récords posibles para el futuro.

La polémica decisión de Fredy Burgos al señalar el manchón del penal en el minuto 11 del segundo tiempo, fue entonces, motivo de fiesta para Juan Carlos, quien cumplió con las dos centenas de anotaciones, algo que se dice fácil, pero que todos sabemos es muy complicado. Juan Carlos Plata marcó su gol 200 con la casaca roja, y pareciera que nadie puede detenerlo. años de estar alejado del club. Martin: espectacularLe tocó ingresar en el terreno de juego por el infortunio de su compañero, David Guerra, sin embargo, para las figuras no existe un trazo predestinado, por lo que el arquero Norman Martin llegó para convertirse en la sensación del partido.

Por lo menos cuatro intervenciones sensacionales dejaron testimonio de sus grandes condiciones y la positiva mentalidad con la que enfrentó el compromiso para dejar en la vista de los aficionados que observaron 90 minutos de un futbol rápido e intrascendente, la imagen más agradable y espectacular.


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