Después de la quedada el año pasado, parecía que ya nada podría superar aquello, hasta que alguien se sacó de la manga que en la Ciudad Condal había aún mucha Furia pendiente. Los de siempre nos juntamos desde algunos días antes y estuvimos viendo la ciudad, tomando nuestras cañas y demás, como debe ser, porque no solo de Bruce Lee viven las quedadas. Esos días quedan para nosotros y solo decir que en todo momento nos acompañaron tres personas nuevas: el francés Thierry (nos volvemos internacionales), y alguien tan único e irrepetible como nuestro querido mañico Santos Manuel (alias ‘Inosantos’). Que desde la quedada, como muy bien dice la otra gran revelación (la igualmente insuperable Montse), es EL MAÑICO, porque no hay otro como él. Espero que no te sentaran mal, mañico, las bromas que te gastamos siempre con todo el cariño del mundo. De hecho, el muy puñetero nos contagió a todos de tal modo, que acabamos TODOS (queriéndolo y sin querer), hablando con acento mañico y poniendo tildes a todas las sílabas de las PÁLÁBRÍCÁS…
LA PAREJA ESTRELLA DE LA QUEDADA: ‘INO’SANTOS Y THIERRY, JUNTO A JAIME:
De Montse qué decir. Desde el momento en que apareció creo que nos fue imposible no “enamorarnos” de ella por lo dulce y generosa que es. Totalmente achuchable. Todo un regalo de persona. Y por supuesto, se llevó su generosa ración de besos y achuchones. En general, solo por conocerlos a ellos dos, ya habría valido la pena la quedada.
Mongefú tardó nada y menos en empezar los achuchones
y al poco Thierry and company ya estábamos brindando por cualquier cosa
Bueno, y ahora paso al sábado:
Sé que hay quien quizá prefiere estar más en la sombra, pero me da igual. Desde aquí le quiero dar las gracias a Jaime por darnos algo que siempre habíamos escuchado (la mayoría), por boca de otros, y es la sensación de ver una película de Bruce en el cine. Desde el principio se movió para conseguir que nos reservaran una sala en unos cines de no sé dónde (estos catalanes tienes unos sitios con nombres muy raros llenos de lls y todo eso (con cariño) ), a donde llegamos de milagro y haciendo turismo por la comunidad catalana gracias al ‘fabuloso’ GPS de José Mª Vilanova (en la foto, el GPS programa a José Mª para que se pierda)
Por un momento incluso pensamos que quería llevar a Thierry de vuelta a Francia… Bueno, a lo que iba, que me voy por los cerros de Úbeda (como el GPS de José Mª)
Gracias a Jaime me senté en una sala de cine cojonudísima, con asientos de la era espacial donde te podías “espatarrar” y subir y bajar el asiento y reposapiés a tu gusto.
Tan cómodo era, que desde el asiento reclinado no llegaba a la bandeja con las palomitas. Porque sí, disfrutamos de la peli como Dios manda, con palomitas y Coca Cola. ¡¡¡Y aquello se veía!!! ¡Madre mía! Fue una gozada ver “OD” allí, en el pantallón. Pero lo más impresionante para mí no fue eso, sino lo que ocurrió nada más empezar la película. Se hizo el silencio más ACOJONANTE que he visto jamás en un cine. En toda mi vida había sentido algo así. Era como un respeto y una sensación impresionante poder oír incluso si el de la primera fila cogía palomitas. Todos pendientes de la pantalla y viendo a Bruce ocupando esos 20 metros haciendo lo que mejor sabía. Al acabar incluso nos pusimos a aplaudir como cuando éramos pequeños. Había sido un auténtico gozo aquello. Así que Jaime, me quito el sombrero por lo currado que estuvo todo, el esfuerzo de ir y venir, llevar la peli, probarla, convencer a la gente del cine y montarlo todo tan bien. Por mi parte, no olvidaré jamás esa experiencia en medio de ese silencio.
Ahora más...
Escrito desde Dec 11, 2007, 11:02 PM de la dirección IP 85.53.144.169
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