Entrevista a Eduardo Capetillo en Mexico.......

by Typpy (no login)

 

‘HACER CULEBRONES TIENE SU CHISTE: Capetillo

Eduardo Capetillo explica cómo él y el equipo de producción de mexicanos que viajaron a España para grabar la telenovela ‘El Secreto’, enseñaron a los españoles, con trabajo y humildad, a hacer telenovelas.







CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 12, 2001.- Eduardo Capetillo ha triunfado en España gracias a su participación en El Secreto, primera telenovela española producida en la “Madre Patria”, que cerró su segunda temporada al aire con 35 puntos de rating.

El cantante y actor está de vacaciones en México y afirma sentirse satisfecho con el éxito alcanzado con esta coproducción de Televisión Española y Europroducciones, la cual, por cierto, aún no ha llegado a su fin. De hecho, se tenía pensado hacerla de 65 capítulos, pero debido a la acogida que ha tenido por parte del público, se decidió alargarla por dos temporadas más, quedando en 195 episodios.

Por ello, debe regresar a España el 20 de agosto, con el fin de grabar la tercera y última parte de El Secreto, y estar de vuelta en México a principios de diciembre. Pero mientras eso sucede, Eduardo platicó a EsMas.com de sus perspectivas y vivencias al haber trabajado en otro continente.

¿Cuál fue el secreto para hacer de El Secreto una telenovela exitosa?

Principalmente el secreto fue llevar una buena historia, muy bien seleccionada para el público español y haberla hecho con la calidad Televisa (me refiero al haber llevado al ingeniero mexicano, el director de escena mexicano —Julián Pastor—, el productor mexicano —Carlos Moreno—, el apuntador mexicano); una serie de gente clave en puntos clave, con los que vas a tener todas las de ganar porque van a hacer las cosas como se hacen en México.

El objetivo de este proyecto es crear una cultura de que la gente se siente a ver una barra de telenovelas. No una nada más, porque en España han sucedido fenómenos telenoveleros, pero de una novela y no han sido novelas hechas en España, sino novelas peruanas, colombianas o brasileñas. Ahora lo que se trata de hacer es que sean las novelas españolas las que le gusten al público español y que se maquilen ahí.

¿Cómo es eso de que llevaron el apuntador a España?

Allá en el mercado de la televisión, prácticamente no hay telenovelas; hay programas de concurso (los españoles son los reyes en los programas de concurso), hay programas del corazón, pero telenovelas no. Todos los actores que están en El Secreto son actores de cine o de teatro.

La primera junta que tuvimos con ellos fue para decirles que tenían que utilizar el apuntador. Todos se rehusaron y les expliqué que el usarlo no demeritaba el trabajo actoral. Si tú eres el protagonista de la serie, no te puedes aprender 15 escenas para cada día de la semana. Es demasiado. Ellos dijeron que no lo iban a usar y eso les duró un mes.

Claro que ese mes que no lo utilizaron fue catastrófico, porque había que repetir las escenas hasta 12 veces. Pero se acostumbraron y lo usaron, y creo que fue parte importante de la aportación del sistema de hacer telenovelas en España, pero como se hacen en México.

¿Cómo ha recibido el público español a las telenovelas?

Para empezar, las tienen catalogadas como un subproducto; de hecho, las nombran despectivamente como “un culebrón”. Y muy culebrón, muy culebrón, pero ya nos estaban viendo cerca de 4 millones de personas, que para España es muchísimo.

“Teníamos 35 puntos de audiencia, que es muchísimo. El programa que cerró como número uno fue Gran Hermano, con 40 y tantos puntos. La novela se puede decir que es un éxito y Televisión Española no pediría más si no supiera que el producto está gustando y está batiendo récords de audiencia.

Uno de los objetivos de Televisa es que ya se deje de catalogar a la telenovela como un culebrón y que se vea como un producto de primera calidad, que se haga una barra de telenovelas y que además se puedan exportar.

¿Cómo tomaron los españoles que llegaran los mexicanos a enseñarles cómo hacer telenovelas?

La situación era delicada. Desde México tuvimos juntas antes de irnos porque sabíamos que teníamos que llegar con mucha humildad, pero sin dejarnos pisotear. La realidad es que íbamos a enseñarles cómo se hacían las telenovelas.

Había muchos actores que, cuando se iba el director de escena a la cabina, yo tenía que corregirles su posición: ‘si tú te adelantas, a mí me cierras’, ‘te tienes que cuidar porque te meto sombra’, ‘ponte el apuntador del otro lado’. Eso viene de la experiencia que uno tiene aquí de hacer siete u ocho telenovelas y que allá es la primera. Hacer un culebrón tiene su chiste. Y el chiste de enseñarles es hacerlo en la más buena onda posible, como un consejo.

Sin embargo, tomaron tan bien los consejos que ahora van por 65 capítulos más...

La relación entre el equipo de actores fue maravillosa. De verdad, han sido pocas las novelas en las que se hace una fiesta de despedida como la que hicimos ahora con El Secreto; por parte de los actores españoles era un lloradero... Nunca hubo un roce de pelea entre compañeros, que pudiera perjudicar nuestra relación de compañeros.

Algunos medios mexicanos te catalogan como el primer actor mexicano que ha tenido éxito en España. ¿Qué opinas de ello?

Ha habido muchos mexicanos que han ido a España y que han triunfado: desde Jorge Negrete, Pedro Vargas, Paulina Rubio, que es un boom en España. En México, El Secreto se planteó como un proyecto de alto riesgo porque no sabíamos lo que iba a pasar, pero al mismo tiempo que estaba yo en España, estaban los hermanos Bichir haciendo una película con Penélope Cruz.

No es para decir ‘soy el único mexicano aquí’. No debemos poner ese adjetivo a nadie. Debemos sentirnos orgullosos de que el talento mexicano se reconozca en otros lugares del mundo y en un mercado tan difícil como es el español.

Y no me refiero nada más al talento de los que damos la cara ante la cámara, sino a todo el equipo de producción, que llegamos humildemente, pero a decir: ‘señores, las telenovelas que más se venden, así se hacen’. Me da mucho orgullo que Televisa me haya escogido a mí como el primer actor de telenovelas que fue a hacer la primera telenovela en la historia de la televisión española, hecha en España, y que hayamos tenido éxito.

¿Qué significó para ti compartir escena con tu papá (Manuel Capetillo)?

Fue maravilloso, no me lo esperaba. Incluso cuando yo recibí los guiones, vi que se moría mi mamá en México y yo me venía un capítulo a México y me regresaba a España con mi papá; le pregunté al productor que quién iba a ser ese personaje y me dijo que probablemente Julián Pastor. Pastor no quiso hacer el personaje y Carlos Moreno me preguntó si podría venir mi papá a hacer el personaje, y yo le dije que él venía a visitarme hasta dentro de 15 días. Metieron a un actor español, que lo hicieron hablar como mexicano y el pobrecito hablaba con Speedy González. Carlos Moreno me pidió que le hablara a mi papá para que adelantara su viaje. Y efectivamente, agarró un avión el día siguiente, llegó a España, descansó un par de días y grabó tres ó cuatro capítulos. Además de ser la primera vez que actué con él y que trabajé con él en una telenovela, lo pude dirigir en dos escenas y es algo que se te queda en el corazón.

Ahora que estuviste siete meses alejado de tus padres, tus amigos y tu país, ¿tú y Bibi se unieron más como pareja?

Definitivamente. Mi mujer y mis hijos son mi núcleo básico; adoro a mis padres y jamás los voy a dejar de adorar, pero Bibi y los niños son mi familia y de ellos me tengo que hacer cargo, y definitivamente nos unió muchísimo el haber estado allá solos. El fin de semana, en lugar de irnos con toda la bola de cuates, nos íbamos nosotros al cine, al teatro o al zoológico.





Escrito desde Jul 15, 2001, 3:08 PM

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