| IV ENTREGA: (VAMOS DE NUEVO)March 11 2002 at 5:39 PM | Ana Montes de la dirección IP 200.42.153.47 | |
| Pasò ya mucho tiempo desde el dìa en que proyectaban el "Espinazo del diablo" en el cine cercano al Hospital y cuando llegò el fin sentì un horrible dolor en el corazòn y no me pude levantar de la butaca, por suerte no estaba completamente sola y pronto llegò la ambulancia y me llevaron a una clínica y me hicieron un electro y me pasaron suero y me sentì en paz conmigo por unos momentos pensando que podìa ser eso algo parecido al fin...Pero no era el fin...Buenos Aires a lo lejos bullìa.
Al día siguiente, blanca como una hoja, fui a la reuniòn de autores. Nadie se habìa ofendido porque me fui del almuerzo, la gente allí tiene un sexto sentido y aunque "La forma sea el fondo" , es más importante lo que "no se dice" que lo que "se dice".
(El mexicano es curioso a causa de su desconfianza histórica. Su curiosidad te devora, te retiene allí hasta comprobar aquello que constate su desconfianza. Un resultado positivo o negativo producirá casi idéntica decepción. El mexicano es un ser para siempre herido en su buena fe que está allí observándote hasta en lo mínimo, agazapado en su silencio y a veces se rompe el juego y cuando abre el corazón y se termina la sentencia; Sientes que algo maravilloso e intrasferible comienza.)
No recuerdo aquella reunión exactamente, no sabía como advertirles lo que vendría, la necesidad de aunarnos cuanto antes. Hoy estoy tan lejos, pasaron tantas cosas dentro y fuera de mi que no se como se regresa a parte alguna.Pero el deseo de México persiste...El sitio de los magníficos rincones
donde me sentí morir, dónde tantas cosas de mi se reinician y recomienzan...
El lugar que me produce añoranza ya en el momento de partir.
Què fue lo que pasò? Llegué a casa enferma...El cardiólogo me dijo que era un pinzamiento en la columna que apareció viendo "El espinazo del Diablo"...y jugando a sicoanalizarme me preguntó qué tenìa que ver la película conmigo...No sabìa yo que pronto estarìa con "El nieto de Moscù" con Aurora...Tan cerca del drama de los huèrfanos de la guerra española y mientras escuchaba historias desgarradoras mi paìs se desangraba una vez màs...
Pero como una isla aparecen los dìas en Lombardìa, las noches en el albergo Posta, la camarera francesa, el maitre siciliano...Una mujer de ojos verdes diciendo "Dolce"...y desde el televisor los muertos, la sucesión de presidentes, un liquado de poder y sangre y por momentos mi marichi cantando "Flor de Azalea" en Puerto Angelito.
Recuerdo que le dije a mi cuate...vos no sos de pelear, no te embroncás como yo...y él me respondió: "Cuando nosotros nos peleamos es para siempre"
Así de arbitrarios se mezclaban los recuerdos y contradictoriamente extrañaba México mientras mi país se disolvía y se debatía y mientras iba a la patria anterior, al sur de Italia, desde donde partió mi padre- niño de la mano de mi abuela-joven para venir a América.
Nuestra identidad ,nuestras raíces, México como paradigma ante la patria que se disuelve, se desangra, se extingue se refunda en sueños, se desarticula como los que se arrojan al abismo y terminan en la avenida , al amanecer, sin muchos testigos, sin demasiado tráfico..."Ante la indiferencia del mundo"
Mandatoriccio, el sur de Italia como lo anterior desconocido, lo sólo dicho sin la vivencia de haber puesto los pies en la tierra.Primero fue el mar y luego a la colina por los olivares.
¿Por qué llorás me preguntó mi hija?
Continuará: Ana Montes
| |
| | Respuestas |
|
|