Don Pablo:
Este documento se hará público en El Angel de la
Independencia el sábado 26 de octubre, a las 12 horas.
Coinciciendo, ese mismo día, con movilizaciones en
Washington y Nueva York y otras ciudades del mundo.
Esperamos tu presencia, esperamos tu firma...
NO A LA GUERRA
No en nuestro nombre.
(México, 2002)
Que no se diga que en México la gente no ha hecho nada
cuando su poderoso vecino del norte ha declarado una
guerra sin límites. Los firmantes de este llamamiento
invitan a los mexicanos a resistir y expresarse contra
las políticas que han emergido tras el 11 de
septiembre y que ponen en grave peligro a los pueblos
del mundo.
Nosotros creemos que las personas y las naciones
tienen derecho a determinar su propio destino, libres
de cualquier coerción militar de las grandes
potencias. Esta es la tradición de la política
exterior mexicana desde Benito Juárez, y esta así
consagrado en nuestro texto constitucional.
Nos dirigimos al gobierno mexicano para decirle que
no puede avalar con su voto en el Consejo de Seguridad
de la Organización de Naciones Unidas la guerra que
Estados Unidos y sus aliados pretenden desencadenar
contra el pueblo y el gobierno de Irak. El artículo 89
de la Constitución señala los principios por los que
debe regirse la política internacional mexicana, y
entre ellos esta la búsqueda de la solución pacífica
de los conflictos. Esta tradición histórica ha evitado
que México forme parte de las diversas iniciativas
bélicas imperiales de los Estados Unidos.
Expresamos también nuestra preocupación por el
retroceso general del respeto a los derechos humanos
en Estados Unidos y en otros países como consecuencia
de estas políticas. Plantear preguntas, criticar y
disentir son actitudes que deben ser valoradas y
protegidas.
Invitamos a los mexicanos y mexicanas a resistir
frente a la guerra y la represión que han sido
lanzadas sobre el mundo por la administración de Bush.
Es injusta, inmoral e ilegítima. Decidamos hacer causa
común con los pueblos del mundo.
Contemplamos con angustia los terribles
acontecimientos del 11 de septiembre del 2001.
Lamentamos las miles de víctimas inocentes y nos
hemos horrorizado ante los hechos que nos ha traído a
la memoria escenas similares en Bagdad, Panamá o, hace
una generación, en Vietnam.
La respuesta de la administración Bush desencadena el
espíritu de venganza que inmediatamente ha sido
adoptada por medios de comunicación sometidos y
acobardados. Debemos tomar muy en serio a los
gobernantes de Estados Unidos cuando hablan de una
guerra que durará una generación y de un nuevo orden.
Nos hayamos ante una nueva política imperial hacia el
mundo y una política al interior de ese país que
genera y manipula el miedo para limitar los derechos,
y que es asumida por diversos gobiernos para limitar
el respeto a los derechos humanos en sus países. Es
así que en todo el mundo se ha incrementado la
persecución contra los inmigrantes y los controles
sobre los medios de comunicación.
En nombre del bien para la humanidad, en nuestro
nombre, la administración Bush, con la casi unanimidad
del Congreso, ha atacado Afganistán y se ha abrogado,
junto con sus aliados, el derecho de destruir fuerzas
militares en cualquier lugar y momento. Las brutales
repercusiones se han hecho sentir desde Filipinas
hasta Palestina, donde los tanques y los bulldozers
israelíes han trazado un terrible sendero de muerte y
destrucción. Y el gobierno se dispone ahora a
emprender una guerra total contra Irak, país que no
tiene ninguna relación con los hechos del 11 de
septiembre. Hay una estrategia mortal en los sucesos
de los últimos meses, que debe ser vista como lo que
es, frente a la cual hay que resistir.
Unidad para enfrentar el desafío
Demasiadas veces en la historia la gente ha esperado
para resistir hasta cuando ya era demasiado tarde. El
presidente Bush ha declarado: "O con nosotros o contra
nosotros". Decenas de miles de norteamericanos le han
respondido: nos negamos a que hable en nombre de todos
los estadounidenses. En Alemania, Inglaterra y otros
países la gente se suma y dice: No en nuestro nombre.
Aquí en México hoy decimos también; el dirigente de
esta potencia imperial no puede hablar en nombre de la
mayoría de los seres humanos, ni de América. Decimos
no en nuestro nombre. Nos negamos a ser parte de estas
guerras y tendemos la mano a quienes en el mundo
sufren como consecuencia de estas decisiones.
Sólo la unidad de la mayoría de las personas en los
diversos países podrá frenar esta locura de guerra
imperial y neoliberal. Sólo uniendo a las palabras,
la acción y la movilización creativa. Llamamos a
todos los mexicanos y mexicanas, a los
latinoamericanos, a todos los seres humanos a
responder con un compromiso personal e iniciativas
colectivas ante esta circunstancia de riesgo para la
humanidad.
México tiene una importante tradición de movilización
contra la guerra. Ha sido la movilización civil así
como la lucidez zapatista la que ha impedido que
estalle una guerra de mayores dimensiones en el
sureste mexicano. Desde nuestra experiencia nos
sumamos a este movimiento mundial contra la guerra y
por el respeto a los derechos humanos y a la
autodeterminación de los pueblos.
Sumemos nuestras voces a quienes quieren romper el
silencio para desencadenar una acción capaz de frenar
la guerra. Hagamos que pueda sentirse nuestro
compromiso. Resistiremos frente a la maquina de la
guerra y la represión y haremos todo lo posible para
detenerla.
FIRMAS
Nombre organización y/o profesión
Chequense la página de NO EN NUESTRO NOMBRE
MEXICO.....
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