A Rosalía Ortiz, le sorprendió que el mail que enviará a esa mujer que por momentos le dio la sensación de haber recuperado a su madre, hubiera regresado. La dirección estaría mal y solo esperaba que la mujer llamará.
Sacó a Dairiens de la valija, el muñeco era de cartapesta y se le ocurrió crearlo un día eterno y luminosos. Estaba enferma de los pulmones y su madre tenía muchas revistas de bricolage. La noche anterior a la creación de Dairiens había sido fatal y le dolían las costillas y el alma de tanto toser. Sentía pena de su madre que la miraba con aquellos ojos tan interrogantes, siempre sintiéndose culpable y suponiendo que sus gatos le hubieran provocado aquella enfermedad.
Ahora que su madre había muerto como única herencia ella sentía culpa de aquellos tres días en que su madre en un bolso marrón llevó a Pinina, (La blanca y negra) primero; A Dorita (La jaspeada) después y el último día y sin derramar lágrimas delante de ella, a Robin , su favorito (blanco y gris). La espalda de su madre se encorvó por la tristeza de haber llevado sus tres gatos mimosos al Jardín Botánico, aunque nunca los abandonó y muchas veces, Rosalía, la acompañaba a llevarles la comida y el sachet de leche.
¿Qué culpa podían tener los gatos? Sobretodo pensando que el diagnóstico estaba equivocado y lo que ella tenía era un asma bronquial que no la abandonaría nunca. Sin embargo su madre jamás los regresó a la casa y aún hoy ella le lleva la comida a Pinina , que es la única que sobrevivió.
Robin fue muerto en la cámara de gas cuando las autoridades decidieron limpiar el Jardín de felinos y Dorita, un mes antes que Robin desapareció y siempre pensaron que alguien se la llevó porque era muy bonita y tenía un collarcito llamativo. A veces Rosalía sentía la tentación de llevar a Pinina nuevamente a la casa, pero había alquilado los dos cuartos y no se sentía con derechos de contradecir la voluntad de su madre.
¿ Por qué sabiendo que los gatos no eran los culpables no los regresó a la casa?
La espantosa idea de intuir algo malo en su madre hizo alterar su corazón y un silbido triste salió de Rosalía dando inicio a la ceremonia del asma.
Tomó su Sedacris y se tumbó en la cama con los ojos cerrados recordó minuciosamente la creación de Dairiens, el muñeco de cartapesta que le daría sentido a su vida. Luego tomo a Dariens y metió su mano por detrás de su espalda y le sonrío diciéndole:
"El hombrecito de cartón que mantiene la casa"
Dariens, de inmediato le contestó: Eres tú, Manoli, quien me ha creado! Yo digo lo que tu dices... Yo hago lo que tu quieres... Yo te adoro, Manoli!
-Entonces dime, mi querido Dairiens: ¿Cuál es la diferencia entre una santa y una virgen?
Dairiens contestó: "Que la santa no es virgen"
Rosalía empezaba así su número en "Verdor" , el local nocturno donde trabajaba con Leona y Jazmín dos travestíes rosarinos que la apreciaban mucho. Tanto como "El Mono" , dueña del local y Zulemita, su pareja. Todos ellos estuvieron en el velorio de su madre contando chistes hasta que se la llevaron para enterrarla en La Chacarita.
Sonó el teléfono de su casa y cortaron. Ella pensó que era esta mujer que conoció en Internet y esperó que volviera a llamar. Le quedaba poco tiempo porque estaba acostumbrada a llegar a Verdor una hora antes de la función para concentrarse como debe hacer todo artista.
Continuará. Ana Montes.