La onda se impuso en los boliches de la costa. Suena Te quiero a morir (la salsa de 22, el loco); los muchachos llevan las manos al pecho, cierran los ojos y, aunque sepan hacerlo bien ¡se ponen a bailar como Adrián Suar!
Parece que la canción y el baile pegaron fuerte. Dany.
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