“¿Por qué cantáis la rosa -¡oh poetas!?
Hacedla florecer en el poema.”
Vicente Huidobro.
LA VOZ DEL CREACIONISMO
Vicente Huidobro es uno de los mayores poetas de Chile, país de poetas, y uno de los escritores
hispánicos más universales del pasado siglo. Es el gran revolucionador vanguardista, que
implantó en América y en España el creacionismo y sin cuya obra y persona no puede entenderse
el ultraísmo. Huidobro fue para la vanguardia lo que Rubén para el modernismo. Como a Darío
-a quien tanto admiró Huidobro-, con sus novedades, transformó la práctica poética de su época
tan por completo, que desde la perspectiva de hoy su poesía parece pertenecer más a la época
que a la persona que la escribió. Huidobro -dejando a un lado toda discusión sobre su paternidad
o la de Reverdy sobre el movimiento creacionista- enfoca su “ismo” desde la perspectiva del
poeta como sacerdote de una creación absoluta conseguida mediante la palabra y la imagen. A
diferencia de Juan Ramón que trata de nombrar las cosas, de adjetivarlas, según la teorética
huidobriana, el creacionismo quiere sustantivizarlas, inventarlas dentro de la conciencia: la
diferencia radica en el medio de la creación; para Juan Ramón es la inteligencia; para Huidobro
la imaginación. “Hay que crear un mundo -decía Huidobro- que pueda satisfacer a los
verdaderos poetas”.
Vicente Huidobro, nació en Santiago, el 10 de enero de 1893. Hijo de una familia de la más
rancia aristocracia del país. Su madre María Luisa Fernández fue una de las figuras más
destacadas del feminismo del primer cuarto del siglo XX.
Cursó sus estudios secundarios en el colegio de jesuitas de Santiago. En Pasando y pasando, su
primer libro en prosa, aparecen datos importantes en relación a su permanencia en este colegio,
donde tuvo dificultades con sus superiores.
En 1911, Huidobro publica su primer libro de poemas: Ecos del alma, libro adolescente, cargado
de sentimiento sincero. Este libro fue dedicado a Manuela Portales Bello, joven con la que
contraería matrimonio dos años más tarde. Los inicios de la revolución huidobriana datan de
1914; del manifiesto Non Servian que leyó en el ateneo de Santiago de Chile, donde sienta las
bases de lo nuevo aunque varias de sus ideas habían sido expuestas de modo claro por las
Meditaciones estéticas (1912), de Apollinaire. “El poeta”, clama Huidobro, “en plena conciencia
de su pasado y de su futuro, lanza al mundo la declaración de su independencia frente a la
Naturaleza. No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo... Yo tendré mis árboles, que no
serán como los tuyos; tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis
estrellas”. Fue en 1916, cuando en el cuadernillo El espejo de agua (la primera edición conocida
data de 1918. Huidobro afirma haberlo publicado en 1916; dos años que significan mucho en esa
polémica sobre la paternidad del movimiento) apareció su Arte poética.
En España, después de la primera aparición legendaria allá por el año 1916, cuando apenas
alboreaba la consigna creacionista entre el verdor de sus primeros libros, el poeta era esperado
como un meteoro fabuloso. La visita de 1918, ya con el creacionismo flamante de Ecuatorial y
Poemas árticos, fue la decisiva, revolucionando completamente el ambiente poético de España.
En París colabora en Nord-Sud, la revista más representativa del momento poético L’Esprit
Noveau. En la capital francesa mantiene estrecha amistad con Picasso, Miró, Juan Gris, Reverdy,
Max Jacob, Tzara, Paul Eluard, y con los jóvenes poetas Juan Larrea y Gerardo Diego.
En 1919 comienza a escribir su extraordinario poema Altazor o el viaje en paracaídas, su obra
maestra. Su actividad como poeta y divulgador del creacionismo por Europa es intensísima. En
1929 aparece en España Mio Cid Campeador, una de sus obras más leídas. En 1931, se
publicaron en España, Altazor y Temblor de cielo. En 1936, se enrola en el Frente Popular. Ese
mismo año en Madre España, homenaje de los poetas chilenos a España, publica su
extraordinario poema, Gloria y sangre. En 1941, publica dos de sus capitales libros de poesía,
Ver y palpar y El ciudadano del olvido.
Huidobro participó activamente en la segunda guerra mundial. Fue el único oficial de lengua
española y también el primero en entrar en Berlín, en 1944. Vicente Huidobro murió el 2 de
enero de 1948, en su hacienda de Llolleo, y días después de haber sufrido un derrame cerebral, al
que había quedado proclive después de la herida recibida en la última guerra mundial.
Vicente Huidobro, el poeta de los poetas, es un nombre relevante e imprescindible en la historia
de la poesía. Pablo Neruda nos dijo: “Yo he propuesto un monumento para él, junto a Rubén
Darío, pero nuestros gobiernos son parcos en erigir estatuas a los creadores y pródigos en
monumentos sin sentido”. No en vano, dijo Huidobro: “Oh mi buen amigo /¿Me habéis
reconocido? / He vivido una vida que no puede vivirse. / Pero tú. Poesía, no me has abandonado
un solo instante”.
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