LA EROSION QUE NO CESA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

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LA EROSION QUE NO CESA

“Fatiga tanto andar sobre la arena
descorazonadora de un desierto.”
Miguel Hernández.

EL PROBLEMA DE LA EROSION NOS ATAÑE A TODOS

La erosión del suelo es un proceso que afecta a una gran superficie de nuestro país, debido a sus condiciones naturales de clima, suelo, relieve y vegetación.

La desafortunada actuación del hombre, con roturaciones de terrenos en pendiente, excesivo pastoreo, construcción de vías y caminos rurales, etc., ha acelerado el proceso de la erosión en muchas regiones españolas, y determinado la rápida colmatación de algunos embalses, así como la formación de numerosas cárcavas, especialmente en la zonas de Levante y Sur de la Península. Los incendios forestales también contribuyen enormemente a estos procesos erosivos, al representar la desaparición súbita de la cubierta vegetal en zonas de relieve acentuado, dejando el suelo desprovisto de protección durante varios años.

Las perspectivas de que la situación mejore no son nada alentadoras y los datos reflejan que más del 25% del territorio español está seriamente afectado por la erosión y, al menos, otro 14% se haya en grave peligro de convertirse en un desierto por culpa, fundamentalmente de los incendios.

La erosión del suelo no se produce solamente por las escorrentías superficiales, allí donde los suelos tienen escasa capacidad de infiltración, problema frecuente de la mitad sur de la Península; sino que también tiene importancia en las zonas húmedas del norte, donde la falta de cohesión del suelo por exceso de humedad, unida a las elevadas pendientes, produce a menudo deslizamientos, hundimientos, formación de cárcavas, etc., difíciles de controlar.

Se trata de un fenómeno de gran variabilidad tanto en el espacio como en el tiempo. Respecto al primero, sólo un ligero cambio de pendiente del terreno, la existencia de musgos o líquines pasan desapercibidos para muchos observadores. Respecto al factor tiempo, los niveles de erosión varían considerablemente según la intensidad de los aguaceros, las condiciones de humedad del suelo ante de las tormentas, la situación de la cubierta vegetal si esta no es permanente, etc., de forma que una misma cantidad de agua caída puede o no desencadenar procesos de erosión sobre una misma zona.

El problema de la erosión lo sufren tanto los propietarios de los terrenos donde se producen las pérdidas de suelo, por corresponder a los horizontes superiores más fértiles; como loa usuarios de los cauces de dominio público, donde llegan los sedimentos determinando una mayor turbidez de las aguas y la colmatación de embalses acortando su capacidad de almacenamiento de agua y su vida útil para la amortización de las obras.

Es decir, el problema de la erosión no es sólo de los propietarios de los terrenos afectados, sino que atañe a todos los ciudadanos, ya que con frecuencia degrada o arruina cauces y obras hidráulicas de forma casi irreversible, por lo costoso de su recuperación, representando un coste adicional para el mantenimiento de bienes de dominio público.

El control en ciertas zonas agrícolas de determinadas prácticas tradicionales de laboreo, o, mejor, el fomento de técnicas avanzadas de conservación de suelos, contribuiría a reducir las pérdidas de suelo o la llegada de sedimentos a los cauces, a corto plazo.

Pero una política de control de la erosión a medio o largo plazo, debe completar estas medidas urgentes con otras de mayor alcance en el tiempo, a partir de una mejor clasificación de los terrenos en cuanto a su vocación agrícola o forestal, una integración de competencias entre Administraciones respecto a la “conservación del suelo”, y una mayor intensificación de los trabajos de revegetación, que aumenten la cobertura de vegetación y su efecto protector de suelo.

En un país como el nuestro, donde las condiciones de clima y relieve obligan a la constante creación y cuidadoso mantenimiento de la cubierta forestal, para la conservación de suelos y de los recursos hídricos se hace menester restaurar una política de repoblaciones, de carácter urgente en muchas regiones. Y como dijo el poeta: “Vuelve a la educación del arbolado, / a la repoblación de la campaña./ ¡Pódame un miembro a mí, pero no al prado!”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm








Escrito desde Mar 17, 2006, 10:03 AM

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