Entrevista: Susana Payró Por: Miriam Ortiz Foto: Laura Cohen
Exótica y divertida, con una belleza que sale de lo común, de ojos color marrón, cejas delineadas, nariz delgada pero prominente y una boca insinuante, Eugenia Cauduro Rodríguez incursionó desde muy joven en el mundo de la moda —a los 15 años. Pero eso no la limitó para ser también una mujer culta y preparada. Diseñadora industrial por la UNAM, su versatilidad le ha permitido moverse como pez en el agua en el demandante mundo del showbiz y la moda. Hace años, tras estudiar ballet clásico formó parte de la Compañía Nacional de Danza de 1980 a 1986. El éxito experimentado como modelo la llevó a dedicarse de tiempo completo a esta profesión en la que logró importantes triunfos a nivel mundial. En 1990 estuve en el concurso de la Modelo Latina y gané el segundo lugar, esto me abrió las puertas internacionalmente.
Desde hace ya 10 años decidió dedicarse a la actuación y ha tenido la oportunidad de demostrar su talento en varias telenovelas y obras de teatro. En 1992 fui la imagen de Televisa y comencé a experimentar un mundo completamente nuevo con las cámaras. Fue entonces cuando decidí hacer una división entre mi carrera como modelo y actriz y debuté en teatro con una obra que se llamaba Juegos en sociedad. A partir de este momento su carrera artística sólo ha ido cuesta arriba.
Eugenia Cauduro es una mujer actual que ha destacado por su belleza, pero es mucho más que otra mujer bonita y ha llevado su profesión a niveles muy altos. Se declara admiradora del género femenino, entre muchas otras razones porque el ser madre es un atributo digno de fascinación y respeto. Abrazando la maternidad a sus 35 años Eugenia ha decidido tener su primer hijo junto con su actual pareja, Enrique Morán. Para ella ser una mamá madura es una buena idea, ya que se está mas consciente de la trascendencia que implica el traer un ser humano al mundo. Es por esta razón que quiere prepararse de una manera holística: la belleza física es un reflejo del cultivo interior. Es éste un principio que Eugenia sigue al pie de la letra al ocuparse activamente de su ser interno tanto como de ese físico que cuida con una alimentación balanceada.