Nunca pensé que lo iba a pasar tan mal entre gente que conozco de toda la vida, 90 minutos y rodeados de faltosos, que no saben ni de fútbol ni de educación: Fermín es un jugador pero es una persona como los demás, y tiene derecho a calentones como los demás, con la diferencia de que a él cobra y había cuatro borrachos en la grada que mejor estaban durmiendo la mona y no pagando. Es cierto que el gesto de FErmín estuvo feo, pero también en la grada hay mucha falta de respeto y no sólo contra Fermín, porque terminó el partido un jugador vino a saludarnos y igualmente lo llamaron de todo. Gente como esa sobra en los campos, me parece que Fermín, aún con su mala leche y su mal gesto, tiene todavía mucho que enseñar de educación por algunos campos,...asi que imaginaros como estaba la cosa.!.