Ana lo que practicamos las palabra tenemos el deber de cumplirla. El escritor, el poeta, el investigador, el creyente, es el hombre que da su palabra al pueblo, y también en tiempos difíciles, se la tiene que cumplir.
Por eso, cuando el pueblo está en peligro, el primero que debe ofrecerse es el que tiene con el pueblo la comunión viva de la palabra. Aquí estamos, los escritores, con los que van a sufrir la guerra, con vosotros, vivamente, verdaderamente. Por la palabra.
Antes de que me hubieseis llamado, yo vine aquí a vosotros, con vosotros, a ofreceros, como un arma de paz, la palabra. Aquí estuve, aquí estoy. con vosotros, hasta la victoria de la paz.