“Detesto la hipocresía y como soy independiente
y libre y no quiero que me amen por cualidades
que no poseo, digo siempre todo lo que siento
y se me antoja. Así los que me quieren,
me quieren de veras. Los que me detractan
por la espalda, se quitan el sombrero delante de mí.
Jamás pensé en el medro personal a costa
de mi libertad o de abjurar de mis convicciones.”
Carmen de Burgos.
LA VOZ DEFENSORA DE LA MUJER.
A pesar de las adversas condiciones sociales, algunas mujeres del último tercio del siglo XIX y
primer tercio del XX son consideradas, o deben serlos, como agentes históricos. Se inicia con
ellas una fase en que la mujer, tantos siglos rebajadas a la condición de “cosa”, empieza a
decidir su papel en el marco social y toma parte activa en el proceso histórico. En España
citamos a Concepción Arenal, Fernán Caballero, Emilia Pardo Bazán, Victoria Kent, María
Lejárraga, Carmen de Burgos...
La actitud de Carmen de Burgos ante la vida es el resultado de una madurez de pensamiento que
tiende a la consecución de objetivos liberadores. La vida de nuestra escritora no va a suponernos
únicamente un vehículo ni una malla que sustente su producción literaria, sino que nos
encontramos, además, ante un caso insólito de vida intensa y desbordante que nos permite
centrar nuestro interés en ella misma, constituyendo uno de los mejores documentos que nos
lega su autora.
Parte Carmen de Burgos de un amor implacable a la vida; de ella le gusta “todo lo bello y la
libertad de hacerlo, lo impensado, lo incierto”. Le atrae lo desconocido y el riesgo de conocerlo,
Desengañada, acepta “el amor como una bella mentira, como una forma más perfecta de la
amistad”. Ante lo que le disgusta, si puede, lo combate; sus armas. una pluma, un tintero y hojas
blancas siempre disponibles. De este amor intenso a la vida nace su espíritu universalista y la
eterna vocación de justicia, paz y libertad que animará toda su existencia.
Aún más, Carmen de Burgos Seguí fue todo un símbolo, representó para algunos espíritus
progresistas la encarnación viva de la “Nueva Mujer”, era la prueba tangible de esa esperada
regeneración que auguraban los pensadores krausistas y en la que la mujer había de intervenir
fundamentalmente al ser ella quien forma e informa el corazón y el pensamiento de sus hijos, al
tiempo fuerte y dulce, sabia y candorosa, amante del hogar y del mundo.
¿Cómo no recordar a la primera mujer que formó parte de la redacción fija de un periódico en
1903, la primera mujer corresponsal de Guerra -en la de Africa el año 1909-, la única mujer a la
que el Presidente de la República Portuguesa impuso el collar de Portugal, que fue recibida en
audiencia por varios presidentes de naciones e incluso por el Papa Pío X?
¿Cómo no recordar sus campañas periodísticas en favor del divorcio, ya en el año 1904, del voto
femenino en 1907 y 1920, por la defensa sefardita en 1909, por la abolición de la pena de
muerte, por la consideración social del niño, por todos los derechos de la mujer?
Veamos cómo la describe Ramón Gómez de la Serna: “Una mujer liberada, colmada de
sensatez, generosa, modesta, natural e imperiosa... Sólo ante Carmen he podido respirar libre sin
sentirme mediatizado, arruinado y sobrecogido”.
María del Carmen Burgos Seguí nace en Almería el 10 de diciembre de 1867. Es educada como
la mayor parte de las niñas y jóvenes de su época: recato, buenas costumbres, cultura general...
En 1884 se casa con Arturo Alvarez Bustos, periodista y poeta. En 1899 presenta una memoria
para las oposiciones a plazas de profesoras agregadas en las “Escuelas Normales” y en ella
manifiesta claramente su conocimiento y adhesión a la ideas krausistas. Al año siguiente publica
en Almería su primer libro Ensayos literarios. Gana las oposiciones y es destinada a
Guadalajara donde reside hasta 1907. Publica versos por primera vez en Madrid Cómico, y sus
primeros artículos sobre Derecho Penal en La Correspondencia de España. En el Diario
Universal aparece su polémica encuesta sobre el divorcio. Comienza las traducciones del
francés, inglés e italiano, a través de las cuales va a tomar contacto con la obra de los
vanguardistas extranjeros. En 1907 tienen lugar los primeros contactos con Ramón Gómez de la
Serna, inicio de una relación intensa y duradera de amor y de amistad entre ambos. Se funda El
Cuento Semanal y Carmen de Burgos es una de las primeras firmas que aparece. En la revista
Prometeo que publica Gómez de la Serna, figura por primera vez el seudónimo “Colombine”.
Anteriormente había utilizado el de “Gabriel Luisa” al tratar temas políticos y el de “Perico el de
los Palotes” en sus crónicas de prensa del Heraldo de Madrid. En 1908 funda y dirige la
Revista Crítica y desde sus páginas defiende con ahínco las reivindicaciones judías.
En 1919 se publica su Biografía de Larra, la obra más documentada y de mayor nivel
intelectual que publica la escritora almeriense. Dos años más tarde una comisión de Damas,
entre las que se encuentra Carmen de Burgos, llega a las Cortes llevando un manifiesto en el que
pide el voto femenino. En 1931 Carmen de Burgos es Presidenta General de la “Liga
Internacional y Cruzada de Mujeres Españolas” y como tal envía al Ministro de Gracia y Justicia
un documento en el que se pide la abolición de la pena de muerte.
El 9 de octubre de 1932 se discute en el Círculo Radical Socialista la ponencia que, sobre
“política escolar”, presentara D. Aurelio Vázquez. Carmen de Burgos hace uso de la palabra y en
ésta le sobrecoge un ataque cardíaco. Serena y sin perder energías pronunció estas palabras.
“Muero contenta porque muero republicana, ¡Viva la República! Les ruego a ustedes que digan
conmigo: ¡Viva la República!”.
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