Después de tantos años la casita de cartón sigue en pie, a pesar del vacío y las voces distorsionadas por el tiempo, los bajos de los pantalones roídos por las ratas. La vegetación que todo lo invade. A pesar del cansancio y de los pies doloridos aquí estoy esperando que se haga de noche para invocar de nuevo tu nombre, loca mujer de los abismos.