Me enteré que Isabella descubrió una doble en su fiesta de disfraces...
by Testigo
Ella se quitó la máscara y reto sutilmente a la otra a descubrirse a media fiesta... ya vuelvo a la fiesta y les cuento hasta el lunes quien era esa impostora!!! estoy que me da un infarto de lo emocionado!
gracias a todos los que vieron y ven actualmente la novela ,me alegra que les alla gustado la telenovela,les agradesco enormemente la aceptacion de uds. hacia la telenovelaya que yo solo le di vida a 2 personajes(Isabella Linares Oviedo,Claire Riveau) yuds. la mantuvieron,asi que el exito no es mio,sino de todos uds.,gracias en nombre de todo el staff de Isabella,mujer enamorada,gracias por este foro ypor todos los lindos comentarios que he leido hacia mi persona y para criticas ,comentarios y felicitaciones escribirme aqui al foro o a mi correo electronico ana_colchero@yahoo.com.mx donde sus comentarios seran bien resividos
Y RECUERDENLO SIEMPRE , EL TRIUNFO NO FUE MIO SINO DE TODOS
Simplemente no es posible, por que una persona tan culta como Ana Colchero, no puede tener tantos errores ortográficos en tan escaso párrafo. Así que, no podrás tomarnos el pelo "Amiguita".
no dudo de la veracidad del anuncio escrito por Ana Colchero ,pero tampoco digo que sea cierto,no seas tan impertinente amiguito,¿que pasaria si realmente fuese Ana Colchero? ;amiga Ana Colchero ,escribenos y danos mas detalles para que no duden de la veracidad del anuncio
Además Ana tiene estudios universitarios y colabora en remombrados diarios en el mundo, cómo iba a escribir así? por si fuera poco ESE NO ES SU E-MAIL.
La Colchero siempre escribe en mayusculas o con letras
by Ana
muy grandes y así pide también que le escriban por que le resulta más facil leer. los parrafos no son nunca largos. Sino prietos y sínteticos.Saludos y entre tantos disfrazados por que no aceptamos este también?
Ana:
No sabía que eras la escritora.
Mis respetos para tí. Isabella es una novela Excelente!!
Me encantó y Ana Colchero está maravillosa también. En verdad parecen dos.
¿Es cierto que resultó muy conflictiva? A mí me cae muy bien, pero es el rumor que surgió aquí en México.
Te saluda una gran admiradora
Ana Hirata
En cuanto a si Ana resultó conflictiva , te respondo en principio por mi experiencia personal...De entrada
cuando armé el personaje de Claire Riveau, me pidieron que no pusiera tantos vocablos en francés por si la actriz no se manejaba con el idioma. La primera comunicación que tuvimos ya fue de buena onda: Ella había vivido algo más de un año en Francia y habla el idioma a la perfección.Nunca tuve problemas con Ana. Solo un intercambio creativo muy enriquecedor por que es una mujer sumamente culta e inteligente.Estas personalidades sulen a veces ser conflictivas cuando los que los rodean no tienen interés en ponerse a nivel. Mis felicitaciones por la maravillosa actriz que tienen. Será un gusto trabajar con ella cuando vuelva a presentarse la oportunidad. Saludos y cariños. Ana.
Antes que nada una disculpa, pues mi nueva aparición en estos foros, me impedía saber que usted era la autora de esta mágnifca telenovela.
Debo confesar que me envolvió, me enganchó y me fascinó desde el primer capítulo, pues jamas pensé lo que pasaria con la vida de las dos hermanas. Simplemente mágnifica, magna producciones, como muy pocas.
Hola amigos:
Yo soy de Hermosillo y estoy fanatizada con la novela.
Aquí la señal no es muy buena, pero no me importa.
Como la dan en la mañana la tengo que grabar, pero la disfruto muchísimo.
Saludos
Ana
Ana extrañaba muchos sus volcanes y yo tenía muchas ganas de llegar a México cuando grababamos en Perú e Isabella nos ha acercado de alguna forma.Mis cariños y un gusto intercambiar contigo. Ana.
Jamás imaginé poder intercambiar mensajes con la autora de una de mis telenovelas favoritas, creo que si me lo permites, hay muchas cosas que hablar sobre la naturaleza de los personjes, ya que hay algunos muy intersantes. Magnífica Obra.
Es una experiencia muy rica para mi saber las opiniones de quienes ven la novela, quizás tan sorprendente como para ti poder intercambiar con quiene escribio la obra. Saludos desde Argentina. Ana.
Soy gran admiradora de esta telenovel la veo en México y megustaria si alguin me pudiera contar el final, por que ya no soporto toda la angustia, aqui en México va en la fiesta de disfraces cuando isabela ve a fernando bailar con clara y megustaria saber si falta mucho para el fianl y si alguien pudiera contarmelo.
Graaaccciiiaasss.
Hola:
Yo también soy mexicana y la veo por el canal 9 con todo y sus fallas técnicas. No sabes de que manera la disfruto. no te desesperes que al cabo es un Novelón!!!
Mis respetos para la escritora...
Saludos
Ana
Sus palabras no son nada alentadoras. Llevo mucho tiempo siguiendo la historia como para escuchar ahora que el final fue todo un desastre. ¿Porqué repentino y mutilante Pierina? ¿A caso le dieron tijera? ¿O fue una victima más del "raiting"?
Me da gusto regresar al foro y en cuanto me reparen la máquina estamos ambas en el, primero me enyesan un pie y luego descompongo la máquina pero de nuevo estaremos por aca, saludos a todos y muchos besos.
Hay algo raro en la relacion: Clara-Alejandra Marina
by Miguel Alvarez
Que tal no se ustededes, pero a veces llego a creer que Alejandra siente algo más que amistad por Clara, en ocasiones llego a pensar que ¡QUE ESTA ENAMORADA DE ELLA!. Ustedes que opinan?
eso es lo que se percibe por momentos, pero qué nos comentas Ana, cuál fué tu intención con respecto al personaje de Alejandra Marina, por otro lado Clara comciente ciertas situaciones con agrado.
eres nuevo en este foro creo, para tu conocimiento la Sra. Ana Montes quien participa muy activamente no solo es este foro es la escritora de Isabella y de otras muchas novelas, a ella me refería cuando hice la pregunta.
que mejor que tú que nos comentes sobre tu obra, porque es interesante, para tí también creo, saber por un lado como percibe el espectador a tus personajes y para nosotros conocer cual fué realmente la idea del autor para cada uno de ellos.
Siempre es un gusto leer tus comentarios querida Ana.-
No es nueva por que ya hice referencia ...pero me trajo mis dolores de cabeza y grandes cambios...
Cuando Isabella conoce a Fernando en El Virgilio, Claire está en París haciendo un tratamiento para
poder quedar embarazada. Un tratamiento de la epoca que por medios electricos forzaba la ovulación. En fin que me quedaba una victima la pobre Clara y muy desvalorizada la figura de Isabella. De manera que di orden a los dialoguistas que la quitaran del médico, Creo que modifique yo el final y se reunieran las amigas bajo la lluvia y empezara esa especie de liberación de Claire, busqueda del placer sin limites.
Así fue cuando citaron a los dialoguistas para preguntarles por que siendo el producto de América tan standart se lo había transgredido así. Esta gente dijo la verdad que habían sido obligados por mi, la autora,
y que ellos no estaban de acuerdo. De allí en más seguí sola escribiendo la novela, previamente se convino que se les pagaria a los dialoguistas el dinero pactado. Y yo explique mis buenas razones. En síntesis no hice más que respetar la ley. Alejandra Marina, ama a Claire y Claire disfruta lo que puede por que la podre es una mujer rota. Las mujeres se identidican con sus neuras , su insatisfacción, sus desdichas, sus temores. Creo que es la heroina de la novela y sus rasgos transgresores la convierten en un nuevo modelo de heroina, alguien que se defiende apasionadamente y aún así pierde ante los valores tradicionales que nos imponen a las mujeres.Aunque Isabella también tiene lo suyo, por algo son hermanas e hijas de la misma madre.
Qué opinan ustedes del personaje de Leandra, como lo perciben?
Al principio por se la victima si me provocaba cierta compasión, pues que sufrimiento el de esta mujer al perder a sus dos únicas hijas, cada una en situaciones distintas.
Después se vuelve algo así como una villana, que le arrruina la vida a su propia hija.
Ahora, esta en un dilema, ayudar a Clara su hija de toda la vida, para que destruya a Isabella, la hija tierna que en momentos parece que le roba el corazón.
Simplemente, no sé cómo va a proceder en el futuro.
para quienes hemos visto o están viendo la novela por tener el complemento que nos hace conocer Ana M. acerca de su obra.
Leandra un personaje complejo, si bien es cierto que sufrió mucho primero al creer perdida a Isabella y comprobar despues el desamor y desprecio de Clara.
La culpa que siente al haber mentido a Clara acerca de sus orígenes hace en cierta medida como menguando esta mentira que se dideque a complacer a su hija, aún en cosas que sabe que no deben ser así, y va tejiendo una, por decirlo así pared que no traspasa a pesar suyo volcar su amor tambien por Isabella.
Teddy Guzmán (Leandra) creo que lo hizo bien en algunos casos un poco sobreactuada.
Algo que noto ahora es que Claire, solo reconoce el amor por el sometimiento.esta marcada por su relación
con Leandra. cariños.Ana. Que sabes de Rafael martín?
particia en algún otro foro?
SOY DE VENEZUELA Y NECESITO HABLAR CON MIREIA MEDRANO DE ESPAÑA
by
HOLA, MIREIA, TE ANDOS BUSCANDO POR TODOS LOS FOROS Y NO TE ENCUENTRO, TE HE ESCRITO VARIAS VECES Y NO SE SI POR FIN ME VAS A MANDAR EL DINERO O EL COMPACTO DE FLAVIO CESAR QUE TE PEDI... ESCRIBEME QUE ME TIENE MUY PREOCUPADO TODO ESTO PUES YA SON TRES MESES ESPERANDO POR QUE RESPONDAS POR MI DINERO Y TU NO APARECES... ESCRIBEME PRONTO OK!
te he escrito no sé cuantos mails,y te he contestado en todos los foros,a ver si te enteras que el cd ya esta mandado,más que imbécil,y tengo la prueba que lo demuestra ya que está certificado,no sé si tienes mal el correo o es que me quieres dar mala fama en los foros,pero ya te he dicho mil veces que he mandado el CD,y nada de que llevas tres meses esperandd hipócrita,que me pediste un cd que luego no quisiste¿ es eso problema mío acaso?
Y DISCULPEN POR CAER EN EL MISMO NIVEL DE ESTA CHICA FALSA E HIPOCRITA Y LES DIGO ALGO NO ME CONTRA QUE SE HAYA GASTADO MI DINERO, SEGUN ELLA ME MANDO ELK COMPACTO QUE LE PEDI Y LUEGO QUE LLEGUE A MIS MANOS LO ACLARO PARA QUE TODOS ESTEN AL TANTO, YO LA VERDDA ME HE HECHO DE CUENTA QUE LO HE PERDIDO, AH MIREIA, COMO TODO UN CABALLERO QUE ME CONSIDERO Y ADEMAS DE SER UN VENEZOLANO MUY EDUCADO, SINCERO Y ADEMAS RESPONSABLE DE MIS ACTOS TE DIGO ALGO, NO JUEGUES CON LAS PERSONAS Y NO SEAS TAN FRESCA Y ESTE MENSAJE QUE ME HAS PUESTO ACA TAN OFENSIVO (Y SIU ERS QUE CREES QUE ME OFENDES EN ELGO NIÑITA INMADURA) SOLO DEMUESTRA UNA VEZ MAS LO INFANTIL QUE PUEDES LLEGAR A SER, SI EN VERDAD ME LO HAS MANDADO ESCANEA EL PAPEL QUE LO CERTIFICA Y ME LO MANDAS POR CORREO TE PARECE, DE LO CONTRARIO NO ME PUIDAS QUE TE CRES PUES LA VERDAD ERES PARA MI UNA DESCONOCIDA, ADEMAS DE GROSERA, ALTANERA E INMADURA, SE VE QUE TUS PADRES TE DIERON MUY POCA EDUCACION Y LA VERDAD ES QUE TE HACE FALTA NIÑA, ASI COMO COMO IR A LA IGLESIA A PEDIRLE PERDON A DIOS POR LO QUE ME HAS HECHO Y LAS 4000 MIL PESETAS SE LAS PUEDES DONAR A LOS NIÑOS QUE PASAN HAMBRE EN LA CALLE, CLARO SI ES QUE NO LAS NECESITAS PARA METER ALGO DE COMIDA EN TU NEVERA Y SI ES QUE LA TIENES...
LOS INSULTOS ME LOS RESERVES PUES NI ESO TE MERECESª!
CHAO Y ALGUN DIS NOS VEREMOS LAS CARAS
P.D: SI EN VERDAD ME HE EQUIVOCADO LE PEDIRE PERDON ADIOS POR SER TAN DESCONFIADO PERO NO ME ARREPIENTO DE LO QUE TE HE DICHO PUES TU NI NADIOE TIENE DERECHO A METERSE CONMIGO DE LA MANERA QUE LO HAS HECHO
no tengo scaner y por eso no te puedo mandar el papel,pero te he dado el número de paquete por mail,ves a preguntar y veremos quien tiene razón,hipócrita.Estoy segura que cuando lo recibhas no vas a decir la verdad,proqué eres un mentiroso,pero yo tengo ese papel y estoy bien tranquila,y en correos te lo pueden decir.
Y perdona,pero si yo no tengo educación,tú mucha menos tienes.Y además te cuesta entender las cosas un montón,si no tengo scaner como voy a mandarte el papel????tienes más que suficiente con el número de paquete.
que te enteres,el que no tendra para comer serás tú y por eso armas tanta cosa por 4000 miserables pstas,como si fuera a hacerme millonaria por eso.Además aunque lo niegues yo no las quería,quería que a cambio me mandaras un CD,tú dinero no lo quería para NADA.Me gustará ver cuando lo recibas como no pones ni un sólo mensaje aclarando la verdad.
antes de quejarse esperaría a que pasaran dos semanas al menos a ver si llega,ya que siempre se puede quejar uno más tarde.De verdad que no sé cuanto tiempo te crees que tarda en llegar,¿dos días o qué?Si después de dos semanas no ha llegado es cuando podrías decir algo.Verás como en esos días ya lo tienes.
Juan Carlos, te pido borres los mensajes insultantes que
by Ana
gente que se dice de Perú ha venido a depositar aqui.
No tienen que ver con el tema de la novela y lamentablemente me he dejado llevar provocando la desagradable presencia de una tal landa, que quien sabe quien será que viene a ejercer censura sobre mi persona. A insultantes y represores no los quiero aquí.
De otra manera se hace imposible mi participación. Mis saludos y cariños de siempre. Ana.
Me parece justa la eliminación de esos mensajes...
by
Pues se trataba de una serie de gente "anónima" que mentía abiertamente sobre su origen y trabajo (la persona que firmaba como Landa, por ejemplo, su IP registraba claramente Miami y no Lima por lo que es imposible que labore para América Producciones, además de que también el IP denotaba el mismo número de una persona que es conocida tanto por Ana como por mi -que para nada trabaja en América ni mucho menos vive en Lima- por lo que es seguro que se trataba de una no muy afortunada broma de su parte pues mintió a más no poder además de pretender difamar de manera muy infantil.
De ser necesario podemos revelar los IPs que no están a la vista pero son posible ver en el administrador del foro, sin embargo creo que es mejor que siga la fiesta de disfraces a darle alguna relevancia a las niñadas de estos días.
Saludos!
This message has been edited by isabella on Jan 29, 2001 10:11 AM
Te cuento que el administrador del foro te borra todo al eliminar un mensaje dentro de un bloque! es muy complicado dejar mensajes sueltos y si los dejas como que se pierde el sentido... lo lamento mucho pero yo creo que nuestro cariño por Ana Colchero va más allá de todo, sobre todo de esa discusión tan infame donde gente mintió de la forma más grotesta.
ANA TE HE VISTO EN VARIAS NOVELAS, SOY DE GUADALAJARA MEXICO, Y LA VERDAD TU SI ERES LA MEJOR, TIENES ESTILO, Y LA VERDAD ISABELLA FUE UNO DE TUS MEJORES TRABAJOS, QUE NO TE IMPORTEN LOS COMENTARIOS BARATOS QUE SE DICEN SOBRE TI, SABES TU SERIAS MEJOR QUE SALMA HAYEK EN HOLLYWOOD
Se está preparando la fiesta de cumpleaños de disfraces
by
Aquí en México va en que se está preparando la fiesta de disfraces de cumpleaños de Isabella.
A lucía la mandaron al manicomio porque vió a Madame Claire...
Y allá? ¿va mas adelantada?
Saludos desde México lindo y querido
Conozco un chico muy guapo que te la daría con gusto.
by Lili
se llama Culpable de Todo y tiene puntos negros si no te importa este detalle un tanto repugnante para mi , ya que a veces se le hacen pustulas cuando se los aprieta...me dices y te paso su mail...tu amiga Lili.
NOVEDADES DESDE PERU....
by ERNESTO JERARDO
Hola amigos nuevamente con ustedes para entregarles lo último del mundo del espectáculo y no se olviden que siempre estaré a su entera disposición y escribanme cuando quieran...
Actores de "Milagros" se rebelan y pararàn grabaciones sino les pagan arrugaza de dos meses
En huelga de
libretos caídos
La situación en las grabaciones de la telenovela "Milagros" se está volviendo insoportable. Además de la amenaza de la protagonista Sonya Smith, el resto del elenco han decidido hacer una huelga si es que hoy lunes no le pagan los dos meses de sueldo que les deben.
"Los actores no podemos esperar más tiempo, las cosas se vuelve insostenible. Nosotros hemos confiado en ellos para hacer un buen trabajo. No estamos haciendo cualquier cosa. Es una lástima que se haya llegado al extremo de tomar esa medida", señaló la fuente.
En la misma situación están Sonya Smith y Roberto Mateos.
"Eso es normal, la situación del país no está en su momento y lo entendemos, pero si nos prometen pagarnos tal día deben cumplirlo con cabalidad", aseguró Mateos en una anterior oportunidad.
En tanto, la misma fuente hizo hincapié en que como los ejecutivos de América Producciones pueden decir que no hay dinero, cuando la telenovela ya se ha vendido y se estrenará la próxima semana en Bolivia, España, Italia, Checoslovaquia, Ecuador, Hungría y Estados Unidos.
Actriz afirma que a veces quisiera ser una perfecta desconocida
Angie Cepeda: "Me
siento un bicho raro"
Angie Cepeda sigue siendo simplemente Angélica María Cepeda Jiménez. La misma que llevó al éxito a "Las Juanas" y que un buen día se fue hasta Perú sin saber con certeza a qué se iba a enfrentar.
En América Televisión todos la adoran y la cosa va más allá de lo obvio: Angie, la actriz, vende con su sola presencia. Eso lo comprobaron ya con "Luz María" y lo ratificaron cuando las salas de cine peruanas se abarrotaron de gente que la quería ver en "Pantaleón y las Visitadoras".
¿Hay un día en que quisiera ser simplemente Angélica María Cepeda?
-Obviamente, esto de ser 'la actriz' tiene sus momentos. Por ejemplo, si yo un día tengo que ir corriendo a comprar unos zapatos porque me dan solamente media hora, es lógico que me desespere que la gente esté encima mío. Pero eso lo manejo muy bien. Lo que sí me da angustia es sentirme como bicho raro. Cuando voy a un evento, no me importa, pero cuando estoy en mi vida cotidiana y no puedo estar tranquila en ningún lugar, me acuerdo de lo rico que era ser Angélica María. (EXPRESO, Ecuador)
Escribirá libro y contará toda su verdad sobre salida de "Estrellita" en Telemundo
Kenia Gascón tirará
barro a Pancho Lombardi
* Advierte a actores charros de lo peligroso que puede ser chambear en el Perú
La actriz mexicana Kenia Gascón nos escribió desde su país para contarnos que hablará en unas semanas con los ejecutivos de Telemundo, para dar su versión sobre su retiro del elenco de la telenovela "Estrellita". Lamentó que, en esa revelación, tenga que desprestigiar a Francisco Lombardi.
"Estos señores de Inca son tan mentirosos que dijeron en Telemundo que me habían corrido. Afortunadamente ya están en contacto conmigo y hasta quieren que vaya a Miami a aclarar los hechos", señaló.
La actriz afirma que ahora los actores mexicanos ya están advertidos de que si quieren trabajar en Perú deberán exigir contrato peruano y no Panameño, visa de trabajo y que se cumplan todos los puntos del contrato.
"Gracias a Dios yo nunca he tenido un escándalo. Por el contrario, tengo fama de puntual, trabajadora, seria y madura. Obviamente la gente nunca creyó eso que yo estaba loca o que era conflictiva y eso nada más favoreció a quemar más la imagen del desconocido Lombardi en México", cuenta Kenia.
Entre sus planes inmediatos, se encuentran terminar el disco que había iniciado con su hermano antes de venir al Perú y que tiene planeado terminarlo en marzo.
Por otro lado publicará su libro: "Pasión desnuda, demonios desconocidos". Después piensa escribir una novel inspirada en sus aventuras en Perú aunque cambiará algunos nombres para no herir suceptibilidades.
No le queda otra que volver a chambear en los Yunaites
Leíto azabache porque
no le dan bola
Decepcionado se encuentra el actor Leonardo Torres Jr. El motivo, hasta ahora nadie lo llama para trabajar en alguna producción nacional, pese a que se encuentra hace un tiempo en el Perú.
Señaló que ante esta situación no le quedará otra alternativa que aceptar una propuesta para hacer teatro en Nueva York.
"Yo quería quedarme a trabajar en mi patria unos meses y poder acompañar a mi padre, pero también tengo que pensar que mi carrera no puede detenerse. Aún con todo aguardare hasta fines de mes, sino me iré a Estados Unidos", reveló.
Expresó que le han hablado para hacer algo acá, pero en abril o mayo y no puede esperar tanto tiempo.
"En Nueva York me han llamado para hacer la obra 'Caín'. Los ensayos empiezan a principios de febrero, asi que tengo que tomar una decisión ya", subrayó.
"Leíto" dijo que pese a todo, se siente contento pues estuvo en los momentos difíciles al lado de su padre y su hermana. "Me vine más por lo de mi mamá y creo que no perdí el tiempo", añadió.
Actriz asegura que trabaja tranquila "e incluso me adelantaron mi sueldo", revela
Pilar niega choteo
de "Estrellita"
La reconocida actriz Pilar Brescia negó tajantemente los rumores que esté a punto de ser separada del elenco de la telenovela "Estrellita" tal como se especuló en los últimos días.
Dijo que ella no pasó las fiestas de Año Nuevo en el Perú y que cuando retorno se enteró de la supuesta mala nueva.
Sin embargo señaló que pensó que le iban a confirmar esto, pero nadie le dijo nada. Todo lo contrario le mostraron su respaldo tota.
"No se de donde habran salido esos chismes, porque todo marcha de mil maravillas. Mi personaje va hasta el final de la historia", añadio.
Contó a manera de anécdota que incluso le habían adelantado su sueldo de diciembre. "No entiendo si me quieren botar, me traten con tanta consideración", opinó.
Dijo que no conocía a fondo lo que ocurrió con la actriz mexicana Kenia Gascon, pues generalmente no se encontraban en las grabaciones.
"Es un asunto que cada uno tiene que arreglar. Yo estoy tranquila en esta producción y dudo que haya problemas conmigo", anotó.
ERNESTO JERARDO
DIARIO EL POPULAR
LIMA PERU
2001
Escrito desde Jan 16, 2001, 12:05 PM
de la dirección IP 204.157.11.147
Responder a éste mensaje
VOLVER AL ÍNDICE
Respuestas
Mi solidaridad con los que firman contratos con Panamá.(NT). Ana en Jan 16, 2001
Amigo, se estrena MILAGROS en España
si no que hago yo aquí defendiendo y acompañando la obra después de todas las perradas que me han hecho.hasta usurparme aranceles que no les correspondían, cuando he trabajado dos meses gratis para que otros cobren hasta el fin.lamentable el desafortunado comentario del Sr. Guzmán.
Tremendo personaje el suyo.....si quiere, la espero a tomar el té en mi casa, es facil llegar, solo tiene que dejarse llevar por la falua que pondré a su disposición, ella la traerá a mi casa y allí entre pastelitos dulces y aromaticos tés, cuando el sol tiña de negro el gran rio podremos hablar de poesia.
Baronesa, usted no está en mi lista de personajes.
by Ana
Claire no se encuentra en condiciones de viajar...
No tiene los papeles en regla luego de haber sobrevivido a aquel incendio espantoso y asumir una nueva identidad.
hermanita perdoname,comprende que te creimoos muerta,sin embargo,yo sabia que vivias,casi lo podia adivinar,tenia una corazonada y vez,era cierto ,tu vives y yo no estoy loca,sin embargo,a pesar de ser identicas,somos tan diferentes,tu la oscuridad de la noche,yo el resplandor del dia,resplandor que te condeno,sin saberlo,a esa oscuridad eterna,tan eterna como mi dolor al saberte condenada,oscuridad tan profunda,como el profundo hueco en mi corazon,se que tarde o temprano ,reclamaras lo que es tuyo,destruyendo a esa que ocupa tu lugar,a tuESPEJO,quitandolew todo lo que tiene tuyo,tu esposo,tu brillo,tu familia, que no tendras piedad con esa pobre intrusa que hoy ocupa tu lugar,esa pobre intrusa..... yo continuara
Soy un puro espiritu que en ningun sitio se refleja y al que ningun espejo devuelve la mirada...pero tu mirás mi alma que vaga...Puedes verla...Puedo verme por fin en esta oscuridad de los espiritus que lo ambicionaron todo y por esa misma razón todo lo perdieron...?
Sus papeles en Isabella hicieron historia por lo menos para mi, ella adora el Perú pues es una persona de basta cultura y si tuvo roces con la producción fueron justificados y si gustan los podemos ir enumerando y sacar los trapitos al sol, que no creo que sea el caso.
soy gemma resuta que e tenido el ordenador un mes estropeado y hoy me lo han traido y lo primero que e echo e33s mirar el foro gileno y e visto que me preguntavas de donde soy pues soy de cataluña de la provincia de lerida y tu creo que a los dos nos encanta isabela verdad supongo que sera tu por ana y yo por christian meier pero es que todas las escemmmmas que tenmian ellos me apasionaron ana tanbien me gusto en alondra y en corazon salvaje
HE PODIDO VER QUE HABEIS PUESTO RESUMENES DE ISABELA. HACE UN TIEMPO LA VI EN ESPAÑA Y ES LA TELENOVELA QUE MAS ME HA GUSTADO. SI SOIS TAN AMABLES PONED LOS RESUMENES DEL 1 AL 80 PARA QUE PUEDA LEERLOS TODOS Y CONFORME AVANCE LA TELENOVELA EN MEXICO EL RESTO HASTA EL FINAL. OS LO AGRADECERIA MUCHO
En las primeras páginas los resúmenes de Rafael Martín
by Ana
Si vas hasta abajito en la pagina y haces clic alli en la pag 10 encuentras los primeros resumenes y comentarios. Estos primeros fueron redactados por rafael martín y son de verdad maravillosos.también podrás disfrutar de los inicios del for y otras situaciones que se fueron dando entre los participantes.Un saludo desde Argentina. Ana Montes.
MUCHAS GRACIAS ANA, HE PASADO DOS NOCHES HASTA MUY BIEN ENTRADA LA MADRUGADA LEYENDO LOS CAPITULOS. GRACIAS TAMBIEN A SUS TRASCRIPTORES. LOS PRIMEROS CAPITULOS NO LOS VI, PERO HE LEIDO HASTA CASI EL ULTIMO DE LOS QUE TENEIS PUBLICADOS EN EL FORO, RECREANDO ESTA BELLISIMA Y APASIONANTE NOVELA QUE YA VI EN SU DIA AQUI EN ESPAÑA Y QUE ESPERO VUELVAN A REPETIR ALGUN DIA PORQUE VOLVERIA A VERLA A PESAR DE LO COSTOSO QUE ME SUPONE SEGUIRLA POR MI TRABAJO.
ESPERO QUE SIGAIS PUBLICANDO LOS CAPITULOS QUE FALTAN HASTA EL FINAL, SI NO QUEREIS HACERLO POR NO ADELANTAR LA TRAMA A QUIENES LA ESTAN SIGUIENDO AHORA, LO QUE ES ABSOLUTAMENTE LOGICO, CONFORME VAYAN SUCEDIENDOSE HACED EÑ FAVOR DE TRAERLOS AL FORO PORQUE ESTOY SEGURA QUE NO SOLO YO SINO MAS PERSONAS PASARAN AGRADABLES RATOS LEYENDOLOS Y RECORDANDO LA NOVELA QUIENES LA HAYA VISTO COMO YO Y OS LO AGRADECEREMOS.
UN SALUDO DESDE ESPAÑA PARA TODOS Y MUCHAS GRACIAS OTRA VEZ.
Yo tengo hasta dónde publiqué pero si mi cuate está de hurmo podemos poner una carpeta con los capitulos o con tiempo haré una sintesis de los dialogados. Un cariñito y ojalá la den de vuelta en España es un público muy agradecido con nuestras telenovelas.Ana.
HOLA SOY DE MEXICO Y AQUI PASARON LA TELENOVELA, PERO LA INTERRUMPIERON Y NO PUDE VER EL FINAL Y NADA MAS ME QUEDE BIEN PICADO Y ESO QUE FUE COMO HACE MEDIO AÑO, CREO QUE AL IGUAL QUE A TI ES LA TELENOVELA QUE MAS ME A GUSTADO, PERO FUE HASTA ESTE MOMENTO QUE ME ENTERE DE LA EXISTENCIA DE ESTE FORO Y TE AGRACEDERIA MUCHO QUE ME INFORMARAS COMO, CON QUIEN O EN DONDE PUEDO TENER ACCESO A LA NOVELA YA SEA QUE ME LA MANDARA ALGUIEN QUE SI LA TENGA COMPLETA O SI SABES SI LA PUEDO PEDIR A LA TELEVISORA, YA QUE AQUI HE IDO, LLAMADO POR TELEFONO CORREOS E INCLUSO IDO A LA TELEVISORA QUE LA TRANSMITIO Y NO ME DAN UNA RESPUESTA, ME SIENTO DESESPERADO E INCOMPRENDIDO HASTA QUE ENCONTRE ESTE FORO, AYUDA POR FAVOR
HOLA, SOY DE LA CDAD. DE LEON, GTO, MEX. DONDE SE ESTUVO PASANDO LA TELENOVELA POR UN TIEMPO.
HE TRATADO DE CONSEGUILAR YA QUE NO PASARON EL FINAL, ES DECIR, LA INTERRUMPIERON CUANDO ISABELLA ESTA EMBARAZADA Y VA A REGRESAR AL PERU CON SU FAMILIA.
TE AGRADECERIA MUCHO QUE PUDIERAS PROPORCIONARME LA NOVELA COMPLETA Y QUE ME INFORMARAS QUE NECESITO MANDARTE PARA QUE ME LA GRABES COMPLETA. A PESAR DE NO CONTAR CON NINGUNA TELENOVELA GRABADA, PUDIERA MANDARTE A LO MEJOR ALGUNA TELENOVELA MEXICANA QUE SEA DE TU INTERES SI ES QUE ES NECESARIO O UBLIGARIO PARA EL QUE ME PROPORCIONES ISABELLA.
AGRADESCO TU RESPUESTA, CUALQUIERA QUE ESTA SEA, AUNQUE DESEARIA QUE FUERA 1000% POSITIVA.
Mi cuate ...No es mejor que te envíe del resúmen 60 al 114
by Ana
y los pones en una carpetita junto con los otros cuarenta que hay aquí en el foro. me parece más prolijo y de alguna manera los resumenes estarían todos juntos y no dispersos .cariños. Tui cuatita.
"Quien pone reglas al juego se nota que no es jugador
by Ana
lo que lo mueve es el miedo a que se sepa que nunca jugó" Los resumenes están a tu disposición aquí en el foro. Y si sigues la novela no veo por que no entiendes los comentarios , ya con humor, ya con imaginación que se van posteando. ha sido una caracteristica de este foro crear nuevas instancias de la novela. Hoy acabo de inventar a la hermana de Leandra Ñaupari. eso no lo verás en la novela, pero sí en el foro que sigue recreándola.
Acepto gustosa tus sugerencias pero te agradecería que no me des indicaciones de comprotamiento a esta altura de mi vida. Gracias. Tuya, sinceramente: Ana.
Te explico, resulta que una amiga mía leyó los mensajes y me comentó que tal vez alguien más entró y con cuestiones de juego o morbo escribía cosas con doble sentido, yo dudé lo que ella me dijo pero en fin como acá en México no pierden oportunidad para el "albur" decidí escribir lo anterior.
Pero bien seguimos en esto sin problema ni enojo, ¿vale?.
Saludos y abrazos a todos.
Con cariño Pilar.
es lo mismo que usen un nombre de fantasía
o un nick aparentemente "normal" igual se está expuesto al mal gusto , a veces, a comentarios fuera de lugar y también a veces aparecen cosas ocurrentes. Por supuesto que la mejor onda, amiga mexicana! seguimos compartiendo. Si has leido los resumenes sabes por que numero de capitulo van...Podrías decirme...ya pasó cuando isabella se mete al mar ante la indiferencia de leandra...cuentame cómo salio esa escena...Tewngo mucha curiosidad pues no la he visto y ha sido de las cosas que más me gustó guionar, aunque Ana, se encontró con una flor de gripa! Cariños. Ana.
Bien, mi madre y mi hermana no se pierden capítulo alguno, yo por horarios de trabajo no tengo seguimiento exacto, pero me actualizo porque ellas la videograban, por eso te digo que entiendo ahora más, lo de los disfraces, el veneno, etc. bien pronto ingresará mi madre al foro y estare más vigente.
Saludos, con cariño Pilar.
Que bien sueno eso de saludos con cariño...Un beso con cariño. Esos apapachos verbales que tienen, que saben a bombones por que ponen una cosa dentro de la otra y sabe muy rico.Un abrazo con cariño para ti y ya sabes esperamos a tu madre y tus opiniones como siempre son bien recibidas. Ana.
Pta:Se de otras personas que por el horario graban la novela.
resúmenes del 91 al 95 de Isabella , mujer enamorada
by Ana
RESUMEN 91 (LIBRO 86)
ISABELLA
LEANDRA ABRE LA PUERTA DE SU CUARTO Y REPENTINAMENTE SE ENCUENTRA CARA A CARA CON CLAIRE. EL IMPACTO DE LEANDRA ES TERRIBLE ANTE LA TRÁGICA APARIENCIA DE CLARA, QUE TIENE LA MITAD DE SU ROSTRO CUBIERTO POR LA MÁSCARA Y HABLA DESDE SU RESENTIMIENTO Y SU DOLOR.
CLARA: ¿No me reconoces, madre?
FRÍA ANTE EL ESPANTO
LEANDRA: ¡No!
CLARA: Soy la hija de la desdichada sirvienta… La que quiso morir enamorada… y por necesidad de amor sobrevivió y ha vuelto convertida en un monstruo.
NOS QUEDAMOS CON TRÁGICA IMAGEN DE CLARA. LEANDRA, ABRUMADA, CIERRA LOS OJOS COMO PARA NEGAR LA TERRIBLE VISIÓN.
CLARA: (FRÍA, LÍVIDA.) ¿Qué pasa, Leandra, no quieres ver a tu hija? ¿Ya no la quieres, ahora que has encontrado a la otra…?
LEANDRA: (MUSITA.) Isabella…
CLARA: Siempre tienes una mentira más para la hija de la desdicha… ¿Por qué no me dijiste que éramos dos…?. Nos tuviste como animales, una detrás de la otra. ¿Por qué no me dijiste que Fernando me engañaba con mi hermana…?.
LEANDRA: ¿Qué te ha pasado…?
CLARA: Lo importante es lo que me pasará, Leandra. No voy a tolerar que la otra se quede con todo lo que es mío… la voy a destruir… Tú me esconderás y serás mi voluntad… Tú me ayudarás a destruir a la que ocupa mi lugar…
LEANDRA: ¡Hija, hija mía!
CLARA: No representes el papel de la víctima, Leandra… Tú solita fuiste a parir el bien y el mal… ¿Quieres ver mi cara? Una vez lo intenté y casi muero… ¿Quieres ver tu obra maestra, Leandra…? Tengo la cara como el alma destrozada y el odio intacto… El odio como un hombre me sostiene. Mira mi alma, sirvienta.
COMIENZA LENTAMENTE A DESATAR SU MEDIA MÁSCARA. LEANDRA LA MIRA ESPANTADA.
LEANDRA: ¡No! ¿Qué vas a hacer? ¿Qué ocultas…? ¡No quiero verlo!
SE DETIENE Y MIRA A LEANDRA, SARCÁSTICA.
CLARA: ¿Tan habituada a la mentira estás, que no soportas una “pequeña” verdad?
LEANDRA: Lo que fueron mentiras para ti, para mí fueron verdades… Y esas verdades encerradas dentro de mí me fueron enfermando… Estoy enferma de verdades, Clara… si es que eres Clara…
CLARA: ¿Todavía lo dudas?
LEANDRA LA MIRA UN INSTANTE EN SILENCIO.
LEANDRA: No, ya no lo dudo.
CON UNA SONRISA BURLONA.
CLARA: Pues entonces me apiadaré de ti… y no te mostraré aún mi lado oscuro… mi alma destrozada… (TRANSICIÓN BRUSCA. EN TONO FRÍVOLO.) ¿Pero no estás contenta de encontrarte con tu hija, sirvienta?
LEANDRA: ¿De dónde vienes Claire?
CLARA: (RIENDO.) De la muerte.
LEANDRA SE PERSIGNA.
CLARA: Pero no temas, la muerte no me aceptó… Me escupió de ese mar… Sólo que dejó su marca en mí, como aviso… Un fatal arañazo en mi cara…
LEANDRA: Yo siempre supe que estabas viva.
CLARA: ¿Y si lo sabías, por qué abriste tus brazos de sirvienta a la otra? Dime… ¿por qué?
MIRA A LEANDRA FRÍA Y TERRIBLE.
LEANDRA: ¿Y cuáles son tus propósitos, Clara…? ¿Qué haremos?
CLARA: ¿”Qué haremos”? Lo que yo haga es asunto mío… Y tú… harás lo que yo diga…
LEANDRA: ¿Pero dónde…?
CLARA: (CORTÁNDOLA.) ¿Dónde viviré…? Aquí, en mi casa… Furtivamente… Sólo tú sabrás de mi presencia…
LEANDRA: (ANONADADA.) Clara… eso será difícil…
CLARA: (CON VIOLENCIA.) ¿Qué quieres? Que me presente así ante Fernando? ¿Que le diga: “eres bígamo, yo soy tu mujer…”?
LEANDRA: Entonces… hasta que pensemos…
CLARA: Yo pienso, Leandra. Tú obedeces.
LEANDRA: Hasta que pienses tendrás que recluirte en el cuarto de las pasiones… Ya nadie entra allí.
CLARA: ¿Hasta ese punto me ha olvidado Fernando?
ISABELLA: ¡Leandra, Leandra! Soy yo… Isabella…
CLARA Y LEANDRA SE MIRAN.
ISABELLA ESTA PARADA FRENTE A LA PUERTA DE LEANDRA ESPERANDO QUE LA RECIBA. LEANDRA ABRE APENAS LA PUERTA.
ISABELLA: Leandra... quisiera hablar un momento con usted...
LEANDRA: (TENSA) Iré enseguida, señora Isabella... estoy terminando de ordenar mis cosas...
ISABELLA: Está bien... Estaré en la sala de tertulias, donde madame recibía a los poetas.
LEANDRA LE SONRÍE ASINTIENDO.
LEANDRA: Serán sólo unos minutos.
LEANDRA CIERRA LA PUERTA. ISABELLA SE QUEDA UN INSTANTE PENSATIVA Y LUEGO SE VA.
CLARA: (FURIOSA, IMITANDO A LEANDRA) “Iré enseguida, señora Isabella”... ¡Cómo puedes ser tan cínica!
LEANDRA: Por favor, Clara... no grites, pueden escucharte...
CLARA LA TOMA DE LOS BRAZOS Y CON ODIO LA SAMAQUEA.
CLARA: (SINTIÉNDOSE TRAICIONADA) Dime... dime qué sientes por ella, Leandra. Dime hasta qué punto ocupa mi lugar.
LEANDRA: Nadie puede ocupar el lugar de madame Claire Riveau... tú eres única para mí.
CLARA: Entonces cómo permites que ella esté aquí, en mi casa, con mi marido, en mi sala de tertulias...
LEANDRA: (CORTÁNDOLA, IMPOTENTE) No lo puedo impedir, hija... no puedo...
CLARA LA SUELTA, HACIÉNDOLA CAER EN LA CAMA.
CLARA: (HIRIENTE) Lo había olvidado, tú aquí no eres más que la sirvienta.
LEANDRA: (SUMISA) Soy tu madre...
CLARA: ¿Sabe ella la verdad? ¿La has castigado como a mí o es inocente?
LEANDRA: Sabe que son hermanas... que han sido hijas de una criada, pero no sabe que yo soy su madre...
UN TIEMPO EN EL QUE SE MIRAN. LEANDRA SUPLICANTE, CON LOS OJOS VIDRIOSOS Y CLARA CON DESPRECIO. AL TIEMPO, LE DA LA ESPALDA.
CLARA: (TRÁGICA, ANGUSTIADA) Ella y yo hermanas, enamoradas de un mismo hombre... Hijas de la misma mentira.
DESPUES DE UNA ELIPSIS LEANDRA SE REINTEGRA A SUS LABORES, SUENA EL TIMBRE CON INSISTENCIA.
171. LEANDRA: (CON FASTIDIO) Estoy yendo...
LEANDRA ABRE LA PUERTA. ES SEBASTIÁN.
LEANDRA: ¿Qué hace usted aquí, señor Sebastián?
SEBASTIÁN ENTRA.
SEBASTIÁN: (DESESPERADO) Tenemos que hablar, Leandra... Usted tiene que creerme, yo no estoy loco...
LEANDRA MIRA HACIA INTERIORES, ASEGURÁNDOSE DE QUE NO HAYA NADIE.
LEANDRA: Está bien, pero no aquí... El señor Fernando no quiere que usted pise esta casa...
SEBASTIÁN: Qué me importa el señor Fernando cuando sé que Clara está viva...
SIN QUE ELLOS LO NOTEN, ENTRAN FERNANDO E ISABELLA.
SEBASTIÁN: Créame Leandra, Clara me ha vuelto a llamar... Clara está viva.
ISABELLA ACUSA IMPACTADÍSIMA.
FERNANDO: ¡¡Te has vuelto loco!!
SEBASTIÁN: Es la verdad, Fernando... Clara está viva y tú tendrás que darle cuenta de tu traición.
ISABELLA CORRE A REFUGIARSE EN LA IMAGEN DEL CUADRO DESGARRADO POR LA NAVAJA DE CLARA. SEBASTIÁN Y FERNANDO QUEDAN ENFRENTADOS.
FERNANDO: (TRATANDO DE CONTROLAR LA SITUACIÓN) Sebastián, comprendo que la muerte de Clara te haya destruido... puedo entender lo que sientes...
SEBASTIÁN: No mientas, Fernando... eres un hipócrita... Qué puedes sentir, si te has casado cuando aún su aroma perduraba en el aire...
LEANDRA LOS MIRA, TENSA, SIN PERDER DETALLE. ISABELLA SIGUE JUNTO AL CUADRO.
FERNANDO: No me juzgues por querer rehacer mi vida.
SEBASTIÁN: Te acuso por eso... por no respetar a la mujer más valiosa de la tierra.
FERNANDO: (CON PROFUNDO PESAR) Esa mujer ha muerto... yo mismo reconocí el cadáver de Clara... La hemos enterrado, Sebastián...
SEBASTIÁN: Y te fuiste corriendo a buscar consuelo en una mujer igual, sin pensar siquiera que todo puede haber sido un terrible error... que Clara también puede haber sobrevivido al accidente...
ISABELLA, DESDE EL CUADRO, SE VUELVE HACIA ELLOS, IMPACTADA POR ESTAS ÚLTIMAS PALABRAS.
FERNANDO: ¿De qué estas hablando, Sebastián?
SEBASTIÁN: (CASI AL BORDE DE LA LOCURA) No estoy loco, Fernando... (QUEBRÁNDOSE) Quién sabe en qué condiciones, desde algún lugar, Clara me está pidiendo ayuda...
FERNANDO, DESESPERADO, SE VUELVE HACIA ISABELLA, QUE LO MIRA PARALIZADA.
FERNANDO: (SUPERADO POR LA SITUACIÓN, A SEBASTIÁN) No voy a permitir que en presencia de mi esposa sigas diciendo semejantes disparates... Te pido que recapacites, Sebastián.
LEANDRA: (BUSCANDO AQUIETAR LOS ÁNIMOS, A FERNANDO) El señor Sebastián no está bien...
SEBASTIÁN: (ESTALLANDO) ¡Estoy completamente bien! Mi vida ha vuelto a cobrar sentido porque Clara vive... ¡Ella está viva!
TODOS SE MIRAN COMO SI ESTUVIERAN EN PRESENCIA DE UN LOCO. LEANDRA NO PUEDE DISIMULAR SU NERVIOSISMO.
ISABELLA HUYE A SALA DE LAS TERTULIAS, PENSATIVA, CON EL PERRITO SOBRE SUS FALDAS, LEVEMENTE ECHADA. ENTRA FERNANDO.
FERNANDO: Lo siento, Isabella...
ISABELLA: Está bien, Fernando... no es tu culpa...
FERNANDO: Sebastián ha sido siempre muy desmesurado, pero esta vez...
ISABELLA: (REFIRIÉNDOSE AL PERRITO) Míralo a Petit Roi... su mundo es mucho más simple que el nuestro... deberíamos aprender de él...
FERNANDO: (EXTRAÑADO) ¿Petit Roi?
ISABELLA: (RESTÁNDOLE IMPORTANCIA) Sí, le he cambiado el nombre... Leandra me dijo que Clara jamás le hubiera puesto a un perrito Taski.
FERNANDO: (AGOBIADO) Pero tú eres Isabella.
ISABELLA: Lo sé perfectamente, Fernando... y sé que tú me distingues...
FERNANDO: ¿Entonces por qué pretendes hacer las cosas como ella las haría? Yo te quiero a ti, como tú eres.
ISABELLA: No te confundas, Fernando... Estoy haciendo las cosas como yo quiero... (CON ABSOLUTA CERTEZA) Ahora sé, con rabia, con dolor, fríamente, quién soy.
FERNANDO: (SIN SOSPECHAR EL VERDADERO SENTIDO DE SUS PALABRAS) Me alegro por ti, Isabella... y por eso no quiero que tengas más pesar... no quiero en esta casa el maldito fantasma de Clara, ni sus adoradores que la resucitan para espantarme...
ISABELLA: (PREGUNTANDO DESDE LO MÁS PROFUNDO DE SU ALMA) ¿Y qué pasaría si Clara en realidad no hubiera muerto?
FERNANDO ACUSA CON IMPACTO Y QUEDA DESCOLOCADO.
FERNANDO: ¿Qué preguntas, Isabella?... Tú has visto pasar su cadáver... Yo mismo lo reconocí... Vi sus joyas... el anillo de compromiso con mi dedicatoria...
HACIENDO LUGAR A UNA HONDA SOSPECHA QUE COMIENZA A ANIDAR EN ELLA.
ISABELLA: ¿Pero viste su cara...? ¿la reconociste a ella?
FERNANDO ACUSA CON ESPANTO. TRAS UN SILENCIO LAS COSAS VUELVEN A LA NORMALIDAD, LOS AMANTES SE JURAN FIDELIDAD ETERNA VICTORIA INVITA A SU CUÑADA A IR DE COMPRAS Y LOS SIRVIENTES SE AUSENTAN POR LA MUERTE DE UN VIEJO AMIGO. LEANDRA ENTRA AL CUARTO.
CLARA: ¡Por fin vienes! Estoy cansada de estar encerrada entre estas paredes.
LEANDRA: Di asueto a todos los sirvientes, y los señores se fueron de compras… No queda nadie.
CLARA: Entonces podré recorrer mi casa, ver todo lo que me han robado…
CLARA EN LA SALA Y CONTEMPLA TODO CON DETENIMIENTO. LA VOZ FIRME DE LEANDRA LA SORPRENDE. ES DE NOCHE.
LEANDRA: No prendas las luces, temo que alguien pueda verte.
CLARA: No te preocupes. He desarrollado visión nocturna como los gatos…
Y EMPIEZA A CONTEMPLAR TODO EN LA SEMIPENUMBRA
CLARA: (DISTRAÍDAMENTE.) Leandra, hace tiempo que no pruebo bocado. Fallezco de hambre… “Y a-t-il quelque chose à manger?”
LEANDRA: Por supuesto, Claire. En seguida te traigo algo.
SALE RÁPIDAMENTE HACIA LA COCINA. CLARA SIGUE MIRANDO TODO CUANDO REPENTINAMENTE SE ABRE LA PUERTA Y APARECE ISABELLA, CON PAQUETES. CLARA GIRA Y LAS DOS ESTAN FRENTE A FRENTE, SIEMPRE EN LA SEMIPENUMBRA.
CLARA: Bienvenida a casa, hermana…
ISABELLA: ¿Quién eres?
CLARA ABRE UNA CAJITA DE MUSICA CON UNA BAILARINA QUE COMIENZA A SONAR. AL TIEMPO QUE SE VA ACERCANDO A ISABELLA LENTAMENTE.
FIN RESUMEN 91
RESUMEN 92 (LIBRO 87)
ISABELLA
SALE RÁPIDAMENTE HACIA LA COCINA. CLARA SIGUE MIRANDO TODO CUANDO REPENTINAMENTE SE ABRE LA PUERTA Y APARECE ISABELLA, CON PAQUETES. CLARA GIRA Y LAS DOS ESTÁN FRENTE A FRENTE, SIEMPRE EN LA SEMIPENUMBRA.
CLARA: Bienvenida a casa, hermana…
ISABELLA: ¿Quién eres?
CLARA ABRE UNA CAJITA DE MUSICA CON UNA BAILARINA QUE COMIENZA A SONAR. AL TIEMPO QUE SE VA ACERCANDO A ISABELLA LENTAMENTE. CLARA SE ACERCA, PARECE QUE VA A TOCAR A ISABELLA.
ISABELLA: ¿Qué quieres de mí?
CLARA: Sólo tocarte.
ISABELLA LA VE ACERCARSE MUY LENTAMENTE CON CRECIENTE HORROR.
ISABELLA: ¡No!
Y SE DESMAYA. ATRAÍDA POR EL GRITO, LEANDRA APARECE CORRIENDO DE LA COCINA.
LEANDRA: (A CLARA.) ¿Qué has hecho? Escóndete… escóndete si no quieres ser descubierta.
CLARA VA HACIA INTERIORES. LEANDRA AUXILIA A ISABELLA CUANDO ENTRAN VICTORIA Y FERNANDO CON ENORMES CAJAS. ENCIENDEN LAS LUCES.
FERNANDO: ¿Qué ha pasado?
LEANDRA TIENE A ISABELLA ENTRE SUS BRAZOS, DESMAYADA.
LUEGO DE UN TIEMPO APARECE
ISABELLA ECHADA EN SU CAMA, AÚN EXÁNIME. DE UN LADO LEANDRA TIENE SU CABEZA EN SU REGAZO, Y DEL OTRO EL DR. DÁVILA LE TOMA EL PULSO. EN LA HABITACIÓN ESTÁN TAMBIÉN FERNANDO Y VICTORIA.
FERNANDO: Mi mujer ha pasado por otra grave crisis familiar, doctor.
DR. DÁVILA: Sí, sin duda es un reacción nerviosa… Pero si vuelve a repetirse tendremos que tomar decisiones drásticas…
LEANDRA: Mi niña, mi niña, reacciona…
LE ACARICIA LAS MEJILLAS. ISABELLA COMIENZA A REACCIONAR Y FIJA SU MIRADA EN LEANDRA.
ISABELLA: ¿Quién era? ¿Quién era esa mujer…?
FERNANDO: ¿Qué dices, Isabella…? ¿Qué mujer?
ISABELLA: Cuando entré ella estaba esperándome… Tenía el rostro cubierto, como tapando una terrible deformidad… Y su voz… Era Clara… Creo que era Clara…
FERNANDO, VICTORIA Y EL DR. DÁVILA SE MIRAN GRAVES, COMO DICIENDO “ESTÁ LOCA”.
CLARA GIMIENDO EN EL CUARTO DE LAS PASIONES HASTA QUE ENTRA LEANDRA.
LEANDRA: Claire, lo que has hecho con Isabella no tiene perdón… ¿Quieres llevar adelante tu plan, sí o no?
CLARA SIENTA A LEANDRA EN LA CAMA CON CIERTA VIOLENCIA.
CLARA: Ahora, sirvienta, quiero que me digas toda la verdad, sin esconder nada.
LEANDRA: Conoces la verdad...
CLARA: Conozco media verdad... pero no la de esa otra, ese espejo mío que ronda la casa... que se ha adueñado de mi casa y mi marido...
LEANDRA: Es tu hermana gemela...
CLARA: ¿Por qué me ocultaste tanto tiempo su existencia? ¿Por qué me dejaste crecer en la mentira?
LEANDRA: ¡Porque había muerto para mí! ¡Cuando Gertrudis Linares se apoderó de ella, dictó su condena de muerte! ¡Sólo tú viviste para mí!
CLARA: Pero me entregaste a madame Riveau.
LEANDRA: Lo hice por tu bien.
CLARA: Nunca intentaste recuperar a la otra. ¿Fue por su bien?
LEANDRA: No, también fue por el tuyo.
CLARA: Pobre Isabella... La sentenciaste el día que te aferraste a mí y dijiste: “la otra ha muerto”.
LEANDRA: Pero deja ya de torturarme con el pasado... ¿No fue suficiente con haberlo vivido? Cuéntame lo que te pasó a ti...
CLARA: ¿Quieres ver mi cara…?
LEANDRA VACILA.
LEANDRA: No, todavía no estoy preparada...
CLARA: ¿Qué temes? ¿Qué te repugne?
LEANDRA: ¡Claire, eres mi hija del alma! ¡Te amo! ¿Cómo puedes suponer que algo tuyo me repugne? Es el dolor lo que temo.
CLARA: Una bruja me curó con sus hierbas y su barro, me salvó la vida para que yo llegara aquí a encontrarme con mi madre sirvienta, mi padre muerto y mi marido casado con mi hermana. Es demasiado, Leandra, es demasiado horrorosa esta historia, y tú no quieres ver mi cicatriz, tú no quieres sentir dolor y compasión por mi ruina.
LEANDRA: Eres injusta, Claire. Dime qué quieres que hagamos. En todo te ayudaré.
CLARA: ¿Qué sientes por la otra?
VICTORIA ESTÁ SENTADA EN UN SILLÓN DE LA SALA, ENSIMISMADA. FERNANDO ESTÁ BAJANDO LAS ESCALERAS. CUANDO VICTORIA REPARA EN SU HERMANO, LE PREGUNTA CON ANSIEDAD.
VICTORIA: ¿Y? ¿Cómo está Isabella?
FERNANDO: Por fin se durmió… El calmante surtió su efecto...
VICTORIA: Yo todavía no puedo reponerme... ¿Qué supones que pasó, Fernando? Isabella estaba tan bien... Parecía tan feliz...
FERNANDO: Isabella es muy fuerte... No sabes todo lo que viene resistiendo, pero ahora creo que se ha quebrado…
VICTORIA: ¿Pero la escuchaste...? Dijo haber visto a Clara...
FERNANDO: Espero que no te hayas sugestionado tú también...
VICTORIA: No, por supuesto que no... Me preocupa el estado de Isabella...
FERNANDO: Yo creo que no hay que darle mayor importancia... Es evidente que quedó muy impresionada por esa intempestiva visita de Sebastián…
VICTORIA: Sí, y supongo que por el asunto del cuadro… y toda la sucesión de cosas…
EN ESTE MOMENTO ISABELLA APARECE DE FORMA REPENTINA, COMO UNA SONÁMBULA Y SEÑALA HACIA UN LUGAR DE LA SALA.
ISABELLA: Ahí, estaba ahí...
VICTORIA NO PUEDE EVITAR UN SOBRESALTO.
VICTORIA: ¡Jesús!
FERNANDO VA DE INMEDIATO HACIA ISABELLA.
FERNANDO: Isabella, mi amor, ¿qué haces aquí? Ven, vamos a nuestro cuarto. Debes descansar...
TRATA DE LLEVARLA DE NUEVO HACIA EL CUARTO PERO ISABELLA SE RESISTE.
ISABELLA: No, déjame... Ahora recuerdo... ahora recuerdo haberla visto. (LLAMANDO.) ¡Leandra, Leandra, ayúdeme, por favor…!
DE INMEDIATO APARECE LEANDRA.
LEANDRA: Ordene, señora.
ISABELLA: (ATORMENTADA) La vi... Clara estaba aquí, en la penumbra...
ISABELLA MIRA CON DESESPERACIÓN A LEANDRA.
ISABELLA: Usted también tiene que haberla visto, Leandra...
LEANDRA, APARENTANDO PREOCUPACIÓN, MIRA A FERNANDO Y VICTORIA, QUE ESTÁN PENDIENTES DE LO QUE VAYA A DECIR, Y SE VUELVE HACIA ISABELLA.
LEANDRA: (APACIBLE) Cuando yo entré usted estaba sufriendo un mareo, señora... (APARENTANDO MORTIFICACIÓN) Corrí para sostenerla, pero no pude porque se derrumbó...
ISABELLA MIRA A VICTORIA Y FERNANDO Y ALGO AVERGONZADA BAJA LA MIRADA.
ISABELLA: Era una musiquita muy suave... ¿está segura que no la oyó?
LEANDRA: Estoy completamente segura... no escuché nada en absoluto, señora.
ISABELLA, PERTURBADA, TAPA SUS OÍDOS CON AMBAS MANOS.
ISABELLA: Por Dios...
FERNANDO VA RÁPIDO HACIA ELLA Y AFECTUOSO TOMA SU CARA, AL TIEMPO QUE LEANDRA SE VA HACIA VICTORIA Y AMBAS MURMURAN POR LO BAJO.
FERNANDO: Por favor, Isabella, no te tortures más...
ELLA LO MIRA CON LOS OJOS LLENOS DE LÁGRIMAS.
FERNANDO: Ya sabes lo que ha dicho el médico...
ISABELLA SE ABRAZA A ÉL Y ESTALLA EN UN LLANTO ACONGOJADO. FERNANDO LA CONTIENE, AL TIEMPO QUE MIRA A VICTORIA Y LEANDRA QUE ACUSAN APENADAS EL ESTADO DE ISABELLA.
FERNANDO: (A VICTORIA Y LEANDRA) Cenaremos solos en nuestro cuarto.
LEANDRA: Yo misma prepararé la cena... Con permiso.
VICTORIA: Vaya nomás, Leandra.
LEANDRA SALE. FERNANDO Y VICTORIA SE MIRAN GRAVES, MIENTRAS ISABELLA SIGUE LLORANDO CALLADAMENTE.
EN EL CUARTO DE LAS PASIONES CLARA SE ESTA MECIENDO, AL TIEMPO QUE MALDITA MANIPULA LA CAJITA DE MÚSICA.
CLARA: (SARCÁSTICA) Pobre, Isabella...
CLARA LE DA CUERDA A LA CAJITA, SIN DEJAR DE MECERSE.
CLARA: Ni se imagina lo que le espera...
CLARA APOYA LA CAJITA EN SU FALDA Y LA ABRE.
SONIDO= CAJITA MUSICAL.
CLARA SE CONCENTRA EN LA BAILARINA DE LA CAJITA Y DEJA DE MECERSE. UN TIEMPO EN EL QUE LOS DOS SONIDOS SE MEZCLAN, HASTA QUE LA HAMACA SE DETIENE Y SOLO OÍMOS LA CAJITA. CLARA TRAMANDO, CIERRA LA CAJITA Y LA ABRE. Y REPITE ESTO VARIAS VECES, CADA VEZ MÁS RÁPIDA Y BRUSCAMENTE. FINALMENTE LA DEJA ABIERTA Y ESCUCHA DESDE UN LÍMITE ATORMENTADA SONRÍE APENAS CON EL CONSUELO DE LA VENGANZA.
CLARA: Pobre, Isabella... la voy a destruir.
ISABELLA CAMINA NERVIOSA POR LA HABITACIÓN, ESTRUJANDO UN PAÑUELO ENTRE SUS MANOS.
ISABELLA: Vas a terminar creyendo que no estoy en mis cabales...
FERNANDO TAMBIÉN CAMINA INQUIETO.
FERNANDO: No, Isabella...
FERNANDO VA HACIA ELLA Y LA TOMA EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Sé que lo que has vivido en la hacienda ha sido demasiado para ti y debes reponerte...
ISABELLA: ¿Tú crees que sea eso?
FERNANDO: Estoy seguro, Isabella... has descubierto cosas muy terribles y eso a minado tu confianza...
ISABELLA SE APARTA.
ISABELLA: (DRAMÁTICA) ¿Te das cuenta que ya no puedo confiar ni en lo que veo?
FERNANDO: ¿Y no confías en Leandra?
ISABELLA SE VUELVE.
ISABELLA: (ESPONTANEA, DESDE EL ALMA) Claro que confío...
FERNANDO: ¿Entonces? Ella estuvo contigo, vio cuando te desmayabas... ¿Con qué fin cambiaría los hechos? ¿Te olvidas que fue ella quien te salvó la vida, cuando Patricia, en su ataque de locura, te disparó?
ISABELLA LO MIRA LLENA DE IMPOTENCIA.
ISABELLA: (SINTIÉNDOSE INCOMPRENDIDA) Crees que estoy desquiciada como mi madre.
FERNANDO: No... creo que estás superada por todo lo que ha pasado...
ISABELLA, ANGUSTIADA, SE DEJA CAER SENTADA EN LA CAMA.
ISABELLA: Es terrible, Fernando... es como si hubiera perdido toda referencia...
FERNANDO: No te desesperes, Isabella...
Conozco un médico...
ISABELLA LO MIRA CON DESCONFIANZA.
FERNANDO: El se interesó por Clara en todos los desbordes que vivió en su última etapa... Conoce los misterios de la mente... ¿Quieres que lo consultemos?
ISABELLA: (MOVILIZADA) ¿El médico de Clara?
FERNANDO: No fue su médico... nunca vió a Clara... Ella se resistió a todo tipo de consulta médica... (RECORDANDO CON INEVITABLE DOLOR) Ella era tan omnipotente que iba, venía, hacía y deshacía con su vida...
ISABELLA SE LEVANTA DE GOLPE Y LO ENFRENTA.
ISABELLA: ¿Y tú piensas hacer eso con la mía? Llevarme como una desvalida.
FERNANDO LA ABRAZA CON FIRMEZA.
FERNANDO: Lo único que quiero es protegerte, Isabella...
ISABELLA SE ENTREGA A SUS BRAZOS.
ISABELLA: Perdóname... perdóname, mi amor.
Y SE ENCUENTRAN EN UN BESO.
ISABELLA: En tus brazos me siento segura, Fernando...
ÉL LA ABRAZA CON MÁS FUERZA AÚN Y SE BESAN CON PASIÓN.
FERNANDO: Te amo, Isabella...
LENTA Y SUAVEMENTE, EN MEDIO DE BESOS Y CARICIAS, FERNANDO LA LLEVA A ISABELLA HASTA LA CAMA. AMBOS ESTÁN ENTREGADOS AL JUEGO AMOROSO, CUANDO DE PRONTO SE OYE, AÚN MÁS LEJANA, LA MÚSICA DE LA CAJITA. ISABELLA SE QUEDA PARALIZADA.
ISABELLA: ¿La oyes?.
FERNANDO LA MIRA TOTALMENTE DESCONCERTADO.
FERNANDO: ¿De qué hablas, mi amor?
ISABELLA: Esa musiquita... ¿la oyes?
SALIMOS DE LEANDRA QUE LE CIERRA LA CAJITA MUSICAL A CLARA, QUE CONTINÚA EN LA MECEDORA.
LEANDRA: Por favor, hija... deja de jugar con eso.
CLARA: (DESAFIANTE) ¿Qué pasa, Leandra? ¿No te gusta mi cajita de música?
LEANDRA: (SUPERADA POR SU COMPORTAMIENTO) ¿Qué es lo que buscas, Clara?
ALGUIEN TOCA LA PUERTA RÁPIDA, LEANDRA VA HACIA LA PUERTA Y CIERRA CON LLAVE.
OFF SEBASTIÁN: ¡Abra, Leandra!...¡Abra!
SEBASTIÁN GOLPEA CADA VEZ MÁS FUERTE. LEANDRA MIRA A CLARA CON DESESPERACIÓN Y VE QUE ESTA SONRÍE CON SATISFACCIÓN.
ISABELLA CORRE ANGUSTIADA POR LOS PASILLOS, HASTA QUE SE TOPA CON VICTORIA QUE HA SALIDO DE SU CUARTO A CAUSA DE LOS RUIDOS.
VICTORIA: Isabella... ¿qué sucede?
ISABELLA ROMPE A LLORAR. VICTORIA LA CONTIENE EN SUS BRAZOS Y ELLA LLORA EN SU HOMBRO. APARECE FERNANDO.
VICTORIA: ¿Qué eran esos gritos, Fernando?
FERNANDO: (MUY NERVIOSO) Otra vez Sebastián con su obsesión...
VICTORIA, MATERNAL, ABRAZA AÚN MÁS A ISABELLA.
VICTORIA: ¿Hasta dónde va a llegar todo esto, Fernando?
FERNANDO: No sé, Victoria... no sé...
FERNANDO INTENTA TOMAR A ISABELLA.
FERNANDO: Ven, Isabella...
ISABELLA SE AFERRA A VICTORIA.
ISABELLA: Déjame, Fernando... Déjame...
FERNANDO: Por Dios, Isabella... Te aseguro que Sebastián no volverá a esta casa... y con Leandra hablaré bien claro... no permitiré que reanude esos comentarios...
ISABELLA SE VUELVE HACIA FERNANDO.
ISABELLA: (ESTALLANDO EN UNA TERRIBLE CRISIS) ¡No lloro por ellos!... ¡Lloro por mí!
ISABELLA SALE CORRIENDO EN DIRECCIÓN A LA SALA. FERNANDO MIRA A VICTORIA CON DESESPERACIÓN. ISABELLA BAJA CORRIENDO LAS ESCALERAS, FERNANDO VIENE TRAS ELLA Y CUANDO ESTÁ CRUZANDO LA SALA EN DIRECCIÓN A LA PUERTA DE CALLE, LA ALCANZA Y LA TOMA DEL BRAZO.
FERNANDO: ¿Adónde vas, Isabella?
UN TIEMPO EN EL QUE ELLA LO MIRA SIN RESPUESTA, COMO EN ESTADO DE SHOCK Y LUEGO, APODERADA POR UNA EXTRAÑA CALMA, LE RESPONDE.
ISABELLA: Quiero hablar con ese médico... Por favor, quiero decirle toda la verdad.
FERNANDO Y VICTORIA, QUE SE HA ACERCADO A ELLOS, SE MIRAN INTERROGANTES.
FERNANDO: ¿De qué verdad hablas, Isabella?
ISABELLA NO SABE QUE DECIR.
ISABELLA: (COMO EN ESTADO DE SOPOR) Llévame al cuarto, por favor... necesito descansar...
FERNANDO CRUZA UNA MIRADA GRAVE CON VICTORIA, TOMA DE LA CINTURA A ISABELLA Y SUBEN ESCALERAS ARRIBA.
EN EL CUARTO DE LAS PASIONES LEANDRA DISCUTE CON CLARA.
LEANDRA: Prométeme que no torturarás más a Sebastián...
CLARA: Para qué prometerte cosas que no cumpliré...
LEANDRA: Ese hombre está fuera de sí... No parará hasta demostrar que estás viva.
CLARA: Yo tampoco... pero antes tengo cosas que hacer y para eso necesito dinero... Tráeme todo lo que tengas.
LEANDRA: No tengo nada...
CLARA: ¡Cómo que no tienes nada! ¿No tienes ahorros?
LEANDRA: No.
CLARA: Si no gastas en nada... ¿Has trabajado toda la vida y no tienes ahorros?
LEANDRA: Jamás cobré por servir a madame...
CLARA: (CON FASTIDIO) Hasta en eso eres torpe, Leandra... Pero ahora te las tendrás que ingeniar, porque voy a necesitar dinero.
LEANDRA: (DISPUESTA A TODO) ¿Cuál es tu plan, Clara?... ¿qué es lo que piensas hacer?
CLARA: Pienso recuperar mi lugar... Voy a destruir a la otra, la voy a hacer añicos... Y tu me ayudarás.
DESPUES DE UNA NOCHE LLENA DE ANGUSTIA Y UNA MAÑANA EN QUE ISABELLA ACUDIO POR PRIMERA VEZ A VER A UN PSIQUIATRA LLAMADO BLESWEIS, A QUIEN LE HA CONFESADO LA VERDAD DE SU HISTORIA, ISABELLA Y MARIANA SE ENCUENTRAN EN LA SALA DE TERTULIAS.
MARIANA: ¿Y cómo te sientes...?
LUEGO QUE HA CERRADO LA PUERTA, ASEGURÁNDOSE QUE FERNANDO NO PUEDE OÍRLA.
ISABELLA: Imagínate... Leandra me ha confirmado algo que yo ya intuía...
MARIANA: (SABIENDO LA RESPUESTA.) ¿Qué te ha dicho?
ISABELLA: Que madame Claire Riveau y yo éramos hermanas...
MARIANA: ¿Y qué más...?
SORPRENDIDA POR LA POCA REACCIÓN DE MARIANA.
ISABELLA: ¿Cómo qué más...? ¿Te parece poco?
DISIMULANDO.
MARIANA: No, no, es una enormidad...
ISABELLA: ¿Tú también lo intuías, en el fondo, no?
MARIANA: Sí, sí, de algún modo lo intuía... ¿Y se lo has contado a Fernando?
ISABELLA: No, y no pienso hacerlo.
MARIANA: ¿Por qué...? Tarde o temprano todo saldrá a la luz...
SIN QUERER, MARIANA ABRE UNA CAJITA Y ES LA DE CLARA, QUE COMIENZA SONAR. AL OÍR LA MÚSICA DE LA CAJITA, ISABELLA SUFRE UN TERRIBLE IMPACTO, SE DESCOMPENSA Y COMIENZA A GRITAR.
FIN RESUMEN 92
RESUMEN 93 (LIBRO 88)
ISABELLA
ISABELLA: ¿Tú también lo intuías, no?
MARIANA: Sí, sí, de algún modo lo intuía... ¿Y se lo has contado a Fernando?
ISABELLA: No, y no pienso hacerlo.
MARIANA: ¿Por qué...? Tarde o temprano todo saldrá a la luz...
SIN QUERER, MARIANA ABRE UNA CAJITA Y ES LA DE CLARA, QUE COMIENZA SONAR. AL OÍR LA MÚSICA DE LA CAJITA, ISABELLA SUFRE UN TERRIBLE IMPACTO, SE DESCOMPENSA Y COMIENZA A GRITAR. MARIANA LA MIRA ATERRADA, SIN SABER CÓMO REACCIONAR.
MARIANA: ¡Isabella, por Dios, ¿qué te pasa?!
PERO ISABELLA NO PUEDE CONTROLARSE. MARIANA, POR FIN, LA TOMA DE LOS HOMBROS Y LA ZAMAQUEA.
MARIANA: ¡Isabella, por favor, contrólate, y dime de una vez qué pasa!
ISABELLA, POR FIN, SE ECHA LLORANDO EN LOS BRAZOS DE SU PRIMA.
ISABELLA: Esa... esa es la caja musical... es esa… Ella la tenia en su mano... Yo la vi... la vi...
MARIANA: Pero no entiendo... ¿De quién hablas...?
ISABELLA: De ella... de Claire Riveau...
MARIANA: Isabella, lo que estás diciendo es imposible...
LE ACARICIA LA CABEZA.
MARIANA: Te lo ruego, Isabella... Vuelve en ti... Me estás asustando... Vuelve a ser la Isabella simple y sensata que yo conocí...
ISABELLA: Ay, Mariana, creo que esa Isabella ha muerto... ha muerto para siempre... Pero ayúdame... ayúdame... Creo que voy a caer aquí mismo...
MARIANA TRATA DE LLEVARLA HACIA UN DIVÁN.
MARIANA: Ven, recuéstate... Voy a buscar ayuda...
RESISTIÉNDOSE.
ISABELLA: No... no me dejes sola... tengo miedo... Mejor salgamos de aquí...
MARIANA: ¿Podrás caminar...?
ISABELLA: Sí, sí... acompáñame a ver a Fernando...
APOYÁNDOSE EN MARIANA, ISABELLA SE DIRIGE HACIA LA PUERTA. SENTADO AL ESCRITORIO, FERNANDO ESTÁ REVISANDO UNOS PAPELES. REPENTINAMENTE LA PUERTA DEL DESPACHO SE ABRE Y APARECEN ISABELLA Y MARIANA.
ISABELLA: Fernando...
AL VER A ISABELLA DEMUDADA, Y QUE SE APOYA EN SU PRIMA, FERNANDO SE INCORPORA DE UN SALTO Y VA HACIA ELLAS.
FERNANDO: Isabella... ¿qué ocurrió...?
ISABELLA: Ahora tengo una prueba de que todo lo que me pasa no son alucinacines mías... Tengo una prueba tangible, que podrás ver...
FERNANDO: ¿De qué estás hablando, Isabella? No te entiendo...
MIRA A MARIANA, DESCONCERTADO, COMO BUSCANDO UNA EXPLICACIÓN.
MARIANA: Yo tampoco entiendo mucho, Fernando... Estábamos conversando en la sala de las tertulias, y yo, sin darme cuenta, distraídamente, abrí una cajita de música... Isabella se alteró completamente... se puso a gritar...
FERNANDO: ¿De qué se trata, Isabella...?
ISABELLA: Sólo te pido que vengas y veas por ti mismo... Ven, te lo suplico.
ÉL LA MIRA SIN ENTENDER. ELLA LE RUEGA CON LA MIRADA.
LA PUERTA DE LA SALA DE LAS TERTULIAS SE ABRE Y ENTRAN ISABELLA, MARIANA Y FERNANDO. ISABELLA SE DIRIGE DIRECTAMENTE HACIA LA MESITA DONDE ESTABA LA CAJITA DE MÚSICA Y CONSTATA ATERRADA QUE LA CAJITA YA NO ESTÁ ALLÍ.
ISABELLA: No, no es posible...
FERNANDO: Pero Isabella... ¿qué...?
ISABELLA: La cajita de música de Clara... Estaba aquí... Se la han llevado.
FERNANDO VOLTEA HACIA MARIANA.
FERNANDO: Mariana, tú estabas
con Isabella... ¿Es cierto eso? ¿Tú has visto esa cajita?
ISABELLA ESTALLA.
ISABELLA: ¿Necesitas preguntarle a mi prima, Fernando? ¿No crees en mí…?
Y HUYE EN DIRECCIÓN A SU CUARTO. FERNANDO, AGOBIADO, SE DEJA CAER EN UN SILLÓN, CON LA CABEZA ENTRE LAS MANOS.
FERNANDO: Mariana... ya has visto lo que pasa... Te confieso que estoy desesperado... ¿Qué está viviendo Isabella? ¿Por qué se comporta así, de ese modo tan extraño...? Da la sensación todo el tiempo de que estuviera al borde de un abismo... Y todo desde ese viaje a la hacienda Linares .. o poco antes... Es evidente que lo que vivió en la hacienda ha sido terrible para ella.
MARIANA LO MIRA MUY SERIA.
MARIANA: Sí, Fernando. Pero la caja estaba ahí, yo la he visto.
FERNANDO LA MIRA UN INSTANTE EN SILENCIO.
FERNANDO: ¿Y bien, eso qué prueba...? Tal vez alguna mucama, sin ningún propósito, la cambió de lugar cuando ustedes vinieron a verme... Creo que eso no justifica una reacción tan descontrolada por parte de Isabella...
INCORPORÁNDOSE.
FERNANDO: Pero si me perdonas, iré con ella. Tal vez me necesite. Con tu permiso.
SALE. MARIANA SE ACERCA PREOCUPADA A LA MESITA DONDE ESTABA LA CAJITA. PASA SUS DEDOS POR LA SUPERFICIE DE LA MESITA, PENSATIVA.
LEANDRA ENTRA AL CUARTO DE LAS PASIONES, DONDE ESTÁ CLARA, Y LE ENTREGA LA CAJITA DE MÚSICA.
LEANDRA: ¿Por qué juegas así...? ¿Quieres que sepan que estás aquí…?
CLARA: ¿Quién soporta su propia inexistencia...? La sola idea es aterradora y yo tengo que fingir, ocultarme…
LEANDRA: Isabella ha tenido una nueva crisis…
CLARA: (RIENDO.) ¿Sí? Pobre, es probable que termine volviéndose loca... Aunque pensándolo bien, la locura es un buen camino para la otra...
LEANDRA: No es la otra, es tu hermana
CLARA LA MIRA CON ODIO Y DESPRECIO.
CLARA: Porque nos has parido una tras la otra, no es para mí una hermana la que me saca mi lugar, la que goza mi marido, la que me piensa muerta.
LEANDRA: ¿Y qué quieres hacer…?
CLARA: Quiero que enloquezca, Leandra… Y mientras ella enloquece, tú busca dinero, porque la ciencia tendrá que borrar las huellas del horror… Sea como sea voy a volver a ser yo y a ocupar mi lugar... Entonces verás rodar la cabeza de la otra por las escaleras. Ella perderá la razón, Leandra, porque la verdad enloquece a las hijas de la sirvienta.
LEANDRA LA MIRA IMPACTADA.
ISABELLA ESTÁ SENTADA EN LA CAMA Y FERNANDO ESTÁ JUNTO A ELLA, SENTADO AL BORDE. LEANDRA ESTÁ SIRVIENDO UN TÉ. FERNANDO ACARICIA LA MEJILLA DE ISABELLA.
FERNANDO: Ya pasará, Isabella... Todo estará bien...
ELLA ACEPTA INCRÉDULA SUS PALABRAS Y LE SONRÍE. LEANDRA SE ACERCA CON LA TAZA Y LA DEJA EN LA MESITA DE LUZ.
LEANDRA: Aquí tiene, señora Isabella...
ISABELLA: Gracias, Leandra...
LEANDRA: ¿Necesita algo más...?
ISABELLA: Sí... (A FERNANDO) Déjame a solas con Leandra, por favor... necesito hablar con ella...
LEANDRA SE TENSA.
FERNANDO: (SIN ÁNIMO DE CONTRADECIRLA) Esta bien... (A LEANDRA) Cualquier cosa me llama enseguida...
LEANDRA: Vaya tranquilo, señor... yo cuidaré de ella...
FERNANDO, NO MUY CONVENCIDO, BESA LA FRENTE DE ISABELLA Y SALE DE ALLÍ. APENAS FERNANDO CIERRA LA PUERTA, ISABELLA SE LEVANTA, VA HACIA LEANDRA Y TOMA SU MANO.
ISABELLA: (EN UN LÍMITE) Necesito que me ayude, Leandra.
LEANDRA: Para eso estoy aquí... ¿Acaso, salvándole la vida, no le di prueba de mi incondicionalidad?
ISABELLA: Claro que sí, por eso recurro a usted... Dígame, Leandra... (TEMBLOROSA) ¿Usted cree que es posible que Clara este viva?
UN TIEMPO EN EL QUE SE MIRAN. ISABELLA EXPECTANTE, LEANDRA APARENTANDO PERTURBACIÓN.
LEANDRA: (DRÁMATICA, AGACHANDO LA CABEZA) No, señora Isabella... no.
LEANDRA SE SUELTA DE ISABELLA Y CAMINA POR EL CUARTO, MIENTRAS HABLA SIN MIRAR A ISABELLA A LOS OJOS.
LEANDRA: Lamentablemente madame murió en el mar, fue allí donde se ahogaron todas sus penas... Su esposo reconoció el cadáver y la enterramos...
ISABELLA SE QUIEBRA.
LEANDRA: No se ponga así, señora... Iremos a la pobre tumba de su madre y a la de madame... Allí las encontrará a ambas descansando bajo la tierra...
ISABELLA: (LLORANDO) Mi madre y mi hermana...
LEANDRA SE ACERCA A ELLA Y LE ACARICIA LA MEJILLA.
LEANDRA: Permítame que la reconforte...
ISABELLA LA MIRA, RECONFORTADA POR ESA CARICIA. LEANDRA LA TOMA DEL BRAZO Y LA LLEVA HACIA EL ESPEJO Y LA SIENTA FRENTE A EL. ISABELLA, SINTIÉNDOSE EN BUENAS MANOS, SE DEJA LLEVAR. CALCULANDO CADA UNO DE SUS MOVIMIENTOS, LEANDRA COMIENZA A MASAJEARLE LA ESPALDA Y EL CUERO CABELLUDO.
LEANDRA: Esto tranquilizaba a madame...
ISABELLA LA MIRA DE UNA MANERA EXTRAÑA Y AL TIEMPO QUE SE MIRA AL ESPEJO BUSCÁNDOSE, ACEPTA EL LUGAR DE MADAME QUE LEANDRA LE OFRECE.
ISABELLA: Hábleme de ella, Leandra... Cuénteme todo sobre mi hermana.
COMO SI INICIARA UN CUENTO INFANTIL.
LEANDRA: “Madame era un sol en un cielo siempre cambiante…
ISABELLA ESCUCHA COMO UNA NIÑA DESLUMBRADA DE ADMIRACION Y LUEGO SE DISPONE A ALISTARSE PARA RECIBIR AL MAESTRO HERNANDEZ Y POSAR ANTE EL COMO CLARA.
SALIMOS DE HERNÁNDEZ QUE BESA LA MANO DE ISABELLA, QUE ESTÁ DE PIE.
HERNÁNDEZ: (DESPIDIÉNDOSE) Mañana volveré para concluirlo, señora Isabella...
ISABELLA: Lo estaré esperando, maestro Hernández.
HERNÁNDEZ: Con su permiso.
HERNÁNDEZ SALE DE ALLÍ E ISABELLA VA HACIA EL CUADRO Y SE PARA FRENTE A ÉL ISABELLA ACUSA EL IMPACTO.
ISABELLA: Soy yo.
ENTRA FERNANDO, VA HACIA ELLA Y PRACTICAMENTE EVITA MIRAR EL CUADRO.
FERNANDO: ¿Estás cansada?
ISABELLA: No... al contrario. Es como si por primera vez en todos estos días me viera reflejada en un espejo y por fin pudiera decir... Isabella Linares.
FERNANDO: De Alvear.
ISABELLA: Sí, claro.
Y SE BESAN. ELLA COMIENZA A ACARICIARLO Y DE GOLPE FERNANDO ESTALLA.
FERNANDO: Podrías sacarte toda esa ropa... ese peinado... ¡No soporto verte así... no lo soporto!
LEANDRA ESPÍA.
CLARA ESTÁ CON LEANDRA.
CLARA: ¿Has visto dónde está el dinero...?
LEANDRA: Sí...
CLARA: Sacarás de a pequeñas cantidades… Cuando tenga lo suficiente me pondré en contacto con Alejandra Marina... Tendré que viajar a París, será el mejor cirujano quien me opere, quien me regrese al mundo. ¿Pero antes sabes lo que esta cerca?
LEANDRA: Tu cumpleaños, el cumpleaños de las dos…
CLARA: Quiero que la convenzas para que haga una fiesta de disfraces... Así podré estar a la luz... Así podré ponerme mi máscara y ser de nuevo la que brilla y bailar al compás de la música.
SALIENDO DE SU ABSTRACCIÓN.
CLARA: Por favor, tráeme de la biblioteca el libro de pócimas fatales y venenos exóticos.
LEANDRA LA MIRA ATERRADA. CLARA LE DEVUELVE UNA “INOCENTE” SONRISA.
CLARA: Me aburro mortalmente , Leandra.
FIN RESUMEN 93
RESUMEN 94 (LIBRO 89)
ISABELLA
CLARA: Por favor, tráeme de la biblioteca el libro de pócimas fatales y venenos exóticos.
LEANDRA LA MIRA ATERRADA. CLARA LE DEVUELVE UNA “INOCENTE” SONRISA.
CLARA: Me aburro mortalmente , Leandra.
LEANDRA LA MIRA ATERRADA. CLARA LE DEVUELVE UNA SONRISA MALDITA.
LEANDRA: Estás loca.
ISABELLA: Estoy desesperada... Qué vida es esta... Escondida tras los cortinados como una polilla, cambiando cosas de lugar como una muerta... En la oscuridad, como los condenados. Quiero los mejores disfraces de la ciudad en mi casa, para confundirme entre ellos, ocultando tras el suntuoso traje y la máscara mi monstruosidad... (DRAMÁTICA.) Quiero un vestido nuevo, Leandra.
MARIANA ES INTRODUCIDA POR LUCÍA A LA SALA DESDE EL RECIBIDOR.
LUCÍA: Pase usted, señorita. La anunciaré a la señora Isabella...
LEANDRA APARECE, BAJANDO LAS ESCALERAS.
LEANDRA: No es necesario, Lucía, yo me ocuparé... Puedes volver a la cocina...
LUCÍA: (A MARIANA.) Con su permiso...
SE RETIRA.
MARIANA, QUE SIGUE MUY PÁLIDA Y SE SIENTE DEBILITADA, TIENE UN PEQUEÑO VAHÍDO Y SE APOYA EN UN SILLÓN. LEANDRA, PREOCUPADA, SE LE ACERCA DE INMEDIATO PARA AUXILIARLA.
LEANDRA: Señorita... ¿se siente mal...?
MARIANA: No, no... es sólo un pequeño malestar... Ya se me pasará...
LA AYUDA A SENTARSE EN UN SILLÓN.
LEANDRA: Le voy a servir una copa de cognac. Le hará bien...
MARIANA: Gracias...
MARIANA VA AL BAR PARA SERVIRLE LA COPA DE COGNAC.
MARIANA: ¿Mi prima se encuentra bien, Leandra..?
VERTIENDO EL COGNAC EN LA COPA.
LEANDRA: Sí, sí... se encuentra muy bien... Claro, adaptándose a las costumbres de la casa... Todo es muy nuevo para ella... Pero realmente lo hace con facilidad... Parece como si hubiera nacido para llevar una vida así.
LE ALCANZA A MARIANA EN UNA BANDEJITA LA COPA DE COGNAC.
LEANDRA: Tome... le calentará el estómago...
MARIANA: Gracias...
TOMA UN SORBO.
MARIANA: Me alegra que mi prima se sienta feliz... ¡La pobre ya ha sufrido demasiado!
LEANDRA: Sí, pero la vida siempre tiene sus recompensas...
MARIANA: (MELANCÓLICA.) Sí, tal vez... ¿Usted verdaderamente cree en la justicia de la vida, Leandra?
LEANDRA: (CON ABSOLUTA CONVICCIÓN.) Sí.
MARIANA: Porque usted también ha sufrido mucho...
LEANDRA LA MIRA EXTRAÑADA Y ALERTA.
LEANDRA: (A LA DEFENSIVA.) ¿Y quién no, señorita...? (TRATANDO DE DESVIAR LA CONVERSACIÓN.) ¿Se siente mejor ya...?
MARIANA: (PONIENDO LAS CARTAS SOBRE LA MESA.) Sé quién es usted, Leandra...
LEANDRA: ¿Cómo?
MARIANA: Sé quién es usted. Tía Rosario me contó todo...
LEANDRA ACUSA EL IMPACTO.
LEANDRA: ¿Todo?
MARIANA: Sí, todo... Sé que usted es la madre de Clara y de Isabella...
LEANDRA LA MIRA UN INSTANTE EN SILENCIO, PARA ASIMILAR LA NOVEDAD.
LEANDRA: Creo que yo también necesito un cognac...
VA HACIA EL BAR, SE SIRVE UNA COPA Y LO TOMA DE UN TRAGO.
GIRA HACIA MARIANA.
LEANDRA: ¿Se lo contará a Isabella...?
MARIANA: No, no tengo ningún derecho a hacerlo... Esto será un secreto entre usted y yo... Sólo le pido que se apiade de ella...
LEANDRA: Nunca sabrá la verdad.
MARIANA: No es la verdad lo que aterroriza a mi prima sino el engaño.
MARIANA ES INTRODUCIDA POR LEANDRA EN LA SALA DE LAS TERTULIAS, DONDE ISABELLA ESTÁ ABSORTA MIRANDO EL CUADRO. CUANDO ENTRA MARIANA, ISABELLA SE APRESURA A CUBRIR EL CUADRO CON UNA TELA.
LEANDRA, EN EL DESPACHO DE FERNANDO, ABRE CON LA LLAVE UNA CAJA FUERTE Y SACA DINERO. REPENTINAMENTE SE ABRE LA PUERTA Y ENTRAN ISABELLA Y MARIANA. LEANDRA, CON UN SOBRESALTO, APENAS TIENE TIEMPO DE GUARDAR EL DINERO Y DISIMULAR SU ACCIÓN.
ISABELLA: Ah, Leandra... Quiero que ordene a Zacarías que lleve a mi prima hasta una dirección y la espere allí.
LEANDRA: Bien, señora...
SE DIRIGE HACIA LA PUERTA. ISABELLA LA DETIENE EN EL CAMINO.
ISABELLA: ¿Sabe, Leandra, que cumplo años?
LEANDRA: ¿Cómo olvidarlo, señora…?
ISABELLA: Haré algo sencillo…
LEANDRA: No señora, no es digno de usted, que merece una gran presentación en sociedad…
ISABELLA: Lo único que me preocupa es que mi fecha de cumpleaños coincide con la de Clara...
LEANDRA Y MARIANA INTERCAMBIAN UNA RÁPIDA MIRADA.
LEANDRA: No es así, señora, madame Riveau anotó a Clara con la fecha del aniversario de su madre, dos semanas después...
A ISABELLA ESTA REVELACIÓN LA IMPACTA.
ISABELLA: Pobre Claire... Murió sin siquiera saber el día en que vio la luz.
ISABELLA Y FERNANDO ESTÁN EN LA CAMA. ELLA TIENE APOYADA SU CABEZA EN EL PECHO DE FERNANDO Y ESTE JUEGA SUAVEMENTE CON SU CABELLO.
FERNANDO: Cuando te tengo en mis brazos me siento como el dueño del mundo... Me haces tan feliz, Isabella...
ELLA, RECONFORTADA POR ESTAS PALABRAS, SE ACURRUCA MÁS EN ÉL.
FERNANDO: Sabes, tengo algunos planes... Hay tantas cosas que tenemos por hacer juntos...
ISABELLA SE INCORPORA.
ISABELLA: (ANUNCIANDO CON ALEGRÍA) Por lo pronto, en unos días será mi cumpleaños.
FERNANDO ACARICIA SU MEJILLA CON DEVOCIÓN.
FERNANDO: Será la primera vez que festejaremos juntos el día más sagrado de la tierra... el día que tú naciste, mi amor...
ISABELLA: (ENTUSIASMADA) Quiero que hagamos una gran fiesta.
FERNANDO: (DESCONCERTADO) ¿Una gran fiesta?
ISABELLA: Sí... una fiesta de disfraces...
FERNANDO: ¿Hablas en serio?
ISABELLA: ¿Por qué?... ¿te sorprende mi idea?
FERNANDO: Creí que querrías algo íntimo...
MORTIFICADA, ISABELLA INTENTA LEVANTARSE DE LA CAMA.
ISABELLA: Te decepcioné.
FERNANDO LA RETIENE.
FERNANDO: (NEGANDO SU DECEPCIÓN) No, pensé otra cosa... eso es todo...
ISABELLA LO MIRA UN TIEMPO Y SE LEVANTA.
ISABELLA: Tal vez en otro momento hubiera querido festejarlo de otra manera... Pero ahora deseo que me presentes como a tu esposa... Quiero conocer a todos los que conocieron a Claire y que me conozcan.
FERNANDO QUE ACUSA CON IMPACTO LA ACTITUD DE ISABELLA.
ISABELLA: Pienso en el momento en el cual nos saquemos las máscaras y ellos crean volver a ver por un segundo a Claire, a quien tanto amaron.
FERNANDO LA MIRA PROFUNDAMENTE PREOCUPADO.
ISABELLA: ¿Por qué me miras así?
FERNANDO SE LEVANTA Y VA HACIA ELLA.
FERNANDO: (CUIDANDO NO HERIR LA SUSCEPTIBILIDAD DE ISABELLA) Creo que lo mejor será dejar tanta espectacularidad para otra ocasión...
FERNANDO LA ABRAZA.
FERNANDO: Déjame agasajarte a mi manera...
FERNANDO LA BESA COMO UN ANTICIPO DE SUS PLANES.
UN TIEMPO EN EL QUE ISABELLA RESPONDE A SUS BESOS, PERO LUEGO SE APARTA.
ISABELLA: Es el día de mi cumpleaños, Fernando... Soy yo la que elige cómo festejarlo.
EL CUARTO ESTÁ EN PENUMBRAS. SALIMOS DE CLARA, QUE MIRA SU HOMBRO DESNUDO EN EL ESPEJO, AL TIEMPO QUE CANTA UNA EXTRAÑA MELODÍA, UN MURMULLO BAJO.
CLARA: EXTRAÑA MELODÍA.
TIENE LA MITAD DE LA CARA CUBIERTA POR UN VELO NEGRO. ENTRA LEANDRA CON EL LIBRO Y CLARA SE CUBRE RÁPIDAMENTE.
LEANDRA: ¿Aún tienes las manchas?
CLARA: ¿Y a ti qué te importa?
LEANDRA: Sabes que de ti me importa todo, Clara...
CLARA: Lástima que siempre has sido tan torpe... ¿Qué pueden importar ahora unas malditas manchas cuando la mitad de mi cara esta destrozada?
LEANDRA SE ESTREMECE.
LEANDRA: No te mortifiques más, hija... estoy segura de que la ciencia hará milagros contigo...
CLARA: Para eso necesitaremos mucho dinero... ¿Ya conseguiste algo?
LEANDRA SACA DE SU BOLSILLO UN FAJO DE DINERO Y SE LO ENTREGA.
LEANDRA: Aquí tienes lo que saqué de la caja de seguridad de Fernando...
DE OTRO BOLSILLO LEANDRA SACA LA LLAVE Y SE LA EXTIENDE, PERO CLARA NO LA TOMA.
CLARA: Quédate tú con la llave y saca todos los días un poco, sin lástima...
LEANDRA LA MIRA CON DESAPROBACIÓN.
CLARA: No me mires con esa cara... también es mi dinero... ¿O te olvidas que soy la señora de Alvear y que la otra no es más que una bígama, una usurpadora? Y que si quiero, hoy mismo van los dos presos.
LEANDRA: No te engañes, Clara... Tú has sido dada por muerta... Para la ley, tú estás enterrada. Ellos no cometieron ningún delito... En cambio, nosotras estamos robando...
CLARA: ¿Desde cuándo te preocupan las moralidades?
LEANDRA: Desde siempre, pero estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario por ti...
LEANDRA LE ENTREGA EL LIBRO DE PÓCIMAS Y VENENOS.
LEANDRA: Aquí tienes el libro...
CLARA LO TOMA Y COMIENZA A LEERLO CON FASCINACIÓN.
CLARA: Prepárate para jugar, Leandra... aquí hay cositas muy divertidas para que hagamos...
LEANDRA DISIMULA SU ESPANTO.
ALMUERZO ÍNTIMO DE FERNANDO CON ISABELLA.
FERNANDO: Mi querida, lo he pensado mucho y he tomado una decisión.
ISABELLA LO MIRA INTERROGANTE.
FERNANDO: Te propongo una huida… que escapemos de todo... que nos vayamos lejos…
ISABELLA: ¿Qué dices, Fernando?
FERNANDO: Quiero que estemos apartados de todos, fugados, furtivos. Que empecemos nuestra historia en otro lugar...
ISABELLA: ¿Dónde?
FERNANDO: Sólo lo sabrás cuando lleguemos... Quiero otro lugar para nuestro amor... No quiero testigos, no quiero fantasmas... Solos, tú y yo.
ISABELLA LO MIRA CASI CON ESPANTO.
RESUMEN 95 (LIBRO 90)
ISABELLA
FERNANDO: Quiero que estemos apartados de todos, fugados, furtivos. Que empecemos nuestra historia en otro lugar...
ISABELLA: ¿Dónde?
FERNANDO: Sólo lo sabrás cuando lleguemos... Quiero otro lugar para nuestro amor... No quiero testigos, no quiero fantasmas... Solos, tú y yo.
ISABELLA LO MIRA CASI CON ESPANTO. LUEGO DE UN INSTANTE LOGRA REACCIONAR.
ISABELLA: No, Fernando, no quiero irme…
FERNANDO: ¿Pero por qué…?
ISABELLA: Porque siento que es aquí donde tenemos que enfrentar nuestra historia y nuestros fantasmas… Me estás proponiendo una huida absurda… Que huyamos de nosotros mismos.
FERNANDO: Al contrario, Isabella… ¿Qué tienes que ver tú con Clara…? ¿Qué tienes que ver con su corte de adulones y snobs…? Tienes tu crisis personal… Tenemos nuestros problemas… Y creo que estan en todo lo que nos rodea. Quiero que empecemos una nueva vida, lejos de aquí.
LEANDRA ESCUCHA DESDE UN RINCÓN. VA Y SE LO CUENTA A CLARA.
CLARA: No huirán, Leandra… No huirán de mí a ningún lugar desconocido, no tendrán felicidad, no tendrán nada de todo lo que a mí me falta… Y si ella sale de esta casa será para ir al manicomio.
LEANDRA: Hija, apiádate de ella… apiádate de tu hermana…
CLARA LA MIRA CON UNA FRÍA FURIA.
CLARA: Leandra, pareces una monja pero convengamos en que no lo eres… Te has apiadado de ella después de arruinar mi vida… Sientes amor por ella después de haberme destruido, de haber destruido mi matrimonio con tus mentiras…
LEANDRA: ¿Y tú por qué aceptaste…?
CLARA: Porque era débil, porque me creía fuerte y era débil… Porque dejé que una sirvienta manejara mi vida… Mira hasta qué punto me tuviste en tus manos… Pero ahora ya no… Ahora tú obedeces. Verás cómo enloquezco a la que resucitó para ti.
LEANDRA LA MIRA ATERRADA.
ISABELLA, PROBANDOSE UN VESTIDO DE CLARA QUE LEANDRA LE DIO ANTES SE MIRA EN EL ESPEJO Y DISFRUTA DE SU IMAGEN. AL TIEMPO ENTRA FERNANDO Y UNA VEZ MÁS SE IMPACTA.
FERNANDO: ¿Qué haces con ese vestido?
ISABELLA: (MIRÁNDOSE EN EL ESPEJO CON CIERTA FASCINACIÓN) Leandra me lo dio...
FERNANDO CIERRA LA PUERTA DE UN PORTAZO.
FERNANDO: (ESTALLANDO) Ya basta, Isabella... ¡Te das cuenta por qué quiero que tengamos nuestra propia vida!...
ISABELLA LO MIRA CON DESAGRADO.
FERNANDO: No quiero verte ni con los peinados de Claire, ni con sus vestidos, ni dejándote influir por Leandra...
ISABELLA: ¿Qué te pasa, Fernando?
FERNANDO, QUEBRADO, SE DEJA CAER SENTADO EN EL BORDE DE LA CAMA.
FERNANDO: Huí de Clara... huí hasta encontrarte... Y con su muerte sentí alivio... alivio, culpa, desesperación... todo junto...
FERNANDO MIRA SUPLICANTE A ISABELLA, QUE ESTÁ DE PIE FRENTE A ÉL.
FERNANDO: Quiero ser feliz contigo, Isabella.
ISABELLA: (REPROCHÁNDOLE) ¿Tú no la amaste? (ESTALLANDO) ¡Ella merecía amparo y tú no la amaste!
FERNANDO SE PONE DE PIE Y TOMA SUS BRAZOS CON SUAVIDAD INTENTANDO CONTENERLA.
FERNANDO: ¿Qué te pasa, Isabella?
ISABELLA: (CON ODIO) ¡¡Tú nunca la amaste!!
FERNANDO: (ANGUSTIADO) Estás loca... vas a volverte loca como ella... Por favor, Isabella... déjame cuidarte... Quiero que seas tú...
FERNANDO INTENTA ABRAZARLA, PERO ELLA LO APARTA BRUSCAMENTE.
ISABELLA: No me toques, Fernando... No me toques.
FERNANDO: Por favor, Isabella... no estoy dispuesto a vivir el mismo infierno que viví con Clara...
ISABELLA: Quizás el infierno lo armaste tú, al querer alejarme de aquí para que no me entere de cómo fueron las cosas en realidad...
FERNANDO: Isabella, por Dios... no es esa mi intención... Yo no quiero ocultarte nada, jamás te he mentido...
ISABELLA: Mientes, Fernando... Desde el primer momento, en el Virgilio, me mentiste.
FERNANDO: Pero eso fue para no perderte...
ISABELLA: ¿Y para no perderme me sigues mintiendo...?
FERNANDO: (AGOBIADO, DÁNDOSE POR VENCIDO) Tienes razón, Isabella... soy alguien incapaz de renunciar a su deseo... incapaz de renunciar a lo que ama. Y estoy dispuesto a todo por ser feliz contigo... ¡porque seas mi felicidad!
ISABELLA: ¿Y yo no cuento? ¿Acaso no sabes lo que estoy pasando? Aún no he ido a la tumba de mi madre... aún no supero mi propia historia y tú me quieres arrancar como una hierba inútil de la tierra para ser feliz, para que crezcan flores en tu jardín... Eres un egoísta, Fernando de Alvear...
FERNANDO LA MIRA IMPÁVIDO.
ISABELLA: Yo no soy la frágil Claire Riveau que era capaz de cualquier cosa por ti... Yo soy Isabella Linares... Soy una campesina... soy hija de una criada y desde que supe eso, también supe que tendré que luchar por mi felicidad... Y lo haré a mi modo, con uñas y dientes.
FERNANDO: (SUPERADO POR LA SITUACIÓN) Me hablas como si fuera tu enemigo.
LEANDRA, ENTRE LOS ESPESOS CORTINADOS, SONRÍE CON SUTIL SATISFACCIÓN. LUEGO SIGILOSAMENTE SALE EN BUSCA DEL ENCARGO DE CLARA.
LEANDRA, TEMBLOROSA, LE ENTREGA A CLARA EL PAQUETE CON LOS VENENOS.
CLARA: No te das cuenta que esto es para que no tengas miedo...
CLARA SE SIENTA EN LA CAMA Y ABRE CUIDADOSAMENTE EL PAQUETE. LEANDRA LA OBSERVA DE PIE JUNTO A ELLA.
LEANDRA: Ten cuidado, Clara... son muy peligrosos...
CLARA: No temas... ya he jugado con la muerte...
LEANDRA: Por Dios, Clara... Deja que yo me ocupe...
CLARA: No... Seré yo quien domine a los habitantes de esta mansión con estas sustancias... Tú sigue siendo mi criada, la que obedece...
LEANDRA: ¿Qué piensas hacer, Clara?
CLARA SE PONE DE PIE CON UN FRASCO EN LA MANO, LO LEVANTA Y LO MIRA A CONTRALUZ.
CLARA: Protegerme de cualquier riesgo... Fernando no me verá hasta que me devuelvan a la vida, no regresaré hasta que el triunfo esté asegurado... Pero si alguien me encuentra en este purgatorio, conocerá mi muerte.
FERNANDO EN EL CUARTO CON ISABELLA. AMBOS ESTÁN RECOSTADOS EN LA CAMA.
FERNANDO: Isabella, nunca más debemos discutir… prométemelo…
ELLA LO MIRA DULCEMENTE, SONRIENTE.
ISABELLA: ¿Y quién comienza las discusiones…? No iniciemos una discusión sobre eso…
FERNANDO: No, por favor… Prometo que yo nunca iniciaré una discusión…
ISABELLA: No prometas nada…
FERNANDO: Es que no quiero que nada ni nadie enturbie nuestro amor. Quiero cuidarte, déjame cuidarte, Isabella… Quiero ser tu hombre, confía en mí. Seré yo quien te proteja…
SE ABRAZAN.
ISABELLA: Te necesito, Fernando, te necesito
SUENA EL TELEFONO DEL CUARTO.
ISABELLA: Debe ser Mariana…
DESCUELGA EL AURICULAR.
ISABELLA: Aló…
CLARA: Hermana, ¿eres tú? ¡Estás en la cama con mi marido, maldita seas!
TERRIBLE IMPACTO DE ISABELLA, QUE DEJA CAER EL AURICULAR.
FERNANDO: (ALARMADO.) ¡Isabella, qué pasa! ¡Qué pasa, por Dios! ¡Responde!
FERNANDO: Quiero que estemos apartados de todos, fugados, furtivos. Que empecemos nuestra historia en otro lugar...
ISABELLA: ¿Dónde?
FERNANDO: Sólo lo sabrás cuando lleguemos... Quiero otro lugar para nuestro amor... No quiero testigos, no quiero fantasmas... Solos, tú y yo.
ISABELLA LO MIRA CASI CON ESPANTO. LUEGO DE UN INSTANTE LOGRA REACCIONAR.
ISABELLA: No, Fernando, no quiero irme…
FERNANDO: ¿Pero por qué…?
ISABELLA: Porque siento que es aquí donde tenemos que enfrentar nuestra historia y nuestros fantasmas… Me estás proponiendo una huida absurda… Que huyamos de nosotros mismos.
FERNANDO: Al contrario, Isabella… ¿Qué tienes que ver tú con Clara…? ¿Qué tienes que ver con su corte de adulones y snobs…? Tienes tu crisis personal… Tenemos nuestros problemas… Y creo que estan en todo lo que nos rodea. Quiero que empecemos una nueva vida, lejos de aquí.
LEANDRA ESCUCHA DESDE UN RINCÓN. VA Y SE LO CUENTA A CLARA.
CLARA: No huirán, Leandra… No huirán de mí a ningún lugar desconocido, no tendrán felicidad, no tendrán nada de todo lo que a mí me falta… Y si ella sale de esta casa será para ir al manicomio.
LEANDRA: Hija, apiádate de ella… apiádate de tu hermana…
CLARA LA MIRA CON UNA FRÍA FURIA.
CLARA: Leandra, pareces una monja pero convengamos en que no lo eres… Te has apiadado de ella después de arruinar mi vida… Sientes amor por ella después de haberme destruido, de haber destruido mi matrimonio con tus mentiras…
LEANDRA: ¿Y tú por qué aceptaste…?
CLARA: Porque era débil, porque me creía fuerte y era débil… Porque dejé que una sirvienta manejara mi vida… Mira hasta qué punto me tuviste en tus manos… Pero ahora ya no… Ahora tú obedeces. Verás cómo enloquezco a la que resucitó para ti.
LEANDRA LA MIRA ATERRADA.
ISABELLA, PROBANDOSE UN VESTIDO DE CLARA QUE LEANDRA LE DIO ANTES SE MIRA EN EL ESPEJO Y DISFRUTA DE SU IMAGEN. AL TIEMPO ENTRA FERNANDO Y UNA VEZ MÁS SE IMPACTA.
FERNANDO: ¿Qué haces con ese vestido?
ISABELLA: (MIRÁNDOSE EN EL ESPEJO CON CIERTA FASCINACIÓN) Leandra me lo dio...
FERNANDO CIERRA LA PUERTA DE UN PORTAZO.
FERNANDO: (ESTALLANDO) Ya basta, Isabella... ¡Te das cuenta por qué quiero que tengamos nuestra propia vida!...
ISABELLA LO MIRA CON DESAGRADO.
FERNANDO: No quiero verte ni con los peinados de Claire, ni con sus vestidos, ni dejándote influir por Leandra...
ISABELLA: ¿Qué te pasa, Fernando?
FERNANDO, QUEBRADO, SE DEJA CAER SENTADO EN EL BORDE DE LA CAMA.
FERNANDO: Huí de Clara... huí hasta encontrarte... Y con su muerte sentí alivio... alivio, culpa, desesperación... todo junto...
FERNANDO MIRA SUPLICANTE A ISABELLA, QUE ESTÁ DE PIE FRENTE A ÉL.
FERNANDO: Quiero ser feliz contigo, Isabella.
ISABELLA: (REPROCHÁNDOLE) ¿Tú no la amaste? (ESTALLANDO) ¡Ella merecía amparo y tú no la amaste!
FERNANDO SE PONE DE PIE Y TOMA SUS BRAZOS CON SUAVIDAD INTENTANDO CONTENERLA.
FERNANDO: ¿Qué te pasa, Isabella?
ISABELLA: (CON ODIO) ¡¡Tú nunca la amaste!!
FERNANDO: (ANGUSTIADO) Estás loca... vas a volverte loca como ella... Por favor, Isabella... déjame cuidarte... Quiero que seas tú...
FERNANDO INTENTA ABRAZARLA, PERO ELLA LO APARTA BRUSCAMENTE.
ISABELLA: No me toques, Fernando... No me toques.
FERNANDO: Por favor, Isabella... no estoy dispuesto a vivir el mismo infierno que viví con Clara...
ISABELLA: Quizás el infierno lo armaste tú, al querer alejarme de aquí para que no me entere de cómo fueron las cosas en realidad...
FERNANDO: Isabella, por Dios... no es esa mi intención... Yo no quiero ocultarte nada, jamás te he mentido...
ISABELLA: Mientes, Fernando... Desde el primer momento, en el Virgilio, me mentiste.
FERNANDO: Pero eso fue para no perderte...
ISABELLA: ¿Y para no perderme me sigues mintiendo...?
FERNANDO: (AGOBIADO, DÁNDOSE POR VENCIDO) Tienes razón, Isabella... soy alguien incapaz de renunciar a su deseo... incapaz de renunciar a lo que ama. Y estoy dispuesto a todo por ser feliz contigo... ¡porque seas mi felicidad!
ISABELLA: ¿Y yo no cuento? ¿Acaso no sabes lo que estoy pasando? Aún no he ido a la tumba de mi madre... aún no supero mi propia historia y tú me quieres arrancar como una hierba inútil de la tierra para ser feliz, para que crezcan flores en tu jardín... Eres un egoísta, Fernando de Alvear...
FERNANDO LA MIRA IMPÁVIDO.
ISABELLA: Yo no soy la frágil Claire Riveau que era capaz de cualquier cosa por ti... Yo soy Isabella Linares... Soy una campesina... soy hija de una criada y desde que supe eso, también supe que tendré que luchar por mi felicidad... Y lo haré a mi modo, con uñas y dientes.
FERNANDO: (SUPERADO POR LA SITUACIÓN) Me hablas como si fuera tu enemigo.
LEANDRA, ENTRE LOS ESPESOS CORTINADOS, SONRÍE CON SUTIL SATISFACCIÓN. LUEGO SIGILOSAMENTE SALE EN BUSCA DEL ENCARGO DE CLARA.
LEANDRA, TEMBLOROSA, LE ENTREGA A CLARA EL PAQUETE CON LOS VENENOS.
CLARA: No te das cuenta que esto es para que no tengas miedo...
CLARA SE SIENTA EN LA CAMA Y ABRE CUIDADOSAMENTE EL PAQUETE. LEANDRA LA OBSERVA DE PIE JUNTO A ELLA.
LEANDRA: Ten cuidado, Clara... son muy peligrosos...
CLARA: No temas... ya he jugado con la muerte...
LEANDRA: Por Dios, Clara... Deja que yo me ocupe...
CLARA: No... Seré yo quien domine a los habitantes de esta mansión con estas sustancias... Tú sigue siendo mi criada, la que obedece...
LEANDRA: ¿Qué piensas hacer, Clara?
CLARA SE PONE DE PIE CON UN FRASCO EN LA MANO, LO LEVANTA Y LO MIRA A CONTRALUZ.
CLARA: Protegerme de cualquier riesgo... Fernando no me verá hasta que me devuelvan a la vida, no regresaré hasta que el triunfo esté asegurado... Pero si alguien me encuentra en este purgatorio, conocerá mi muerte.
FERNANDO EN EL CUARTO CON ISABELLA. AMBOS ESTÁN RECOSTADOS EN LA CAMA.
FERNANDO: Isabella, nunca más debemos discutir… prométemelo…
ELLA LO MIRA DULCEMENTE, SONRIENTE.
ISABELLA: ¿Y quién comienza las discusiones…? No iniciemos una discusión sobre eso…
FERNANDO: No, por favor… Prometo que yo nunca iniciaré una discusión…
ISABELLA: No prometas nada…
FERNANDO: Es que no quiero que nada ni nadie enturbie nuestro amor. Quiero cuidarte, déjame cuidarte, Isabella… Quiero ser tu hombre, confía en mí. Seré yo quien te proteja…
SE ABRAZAN.
ISABELLA: Te necesito, Fernando, te necesito
SUENA EL TELEFONO DEL CUARTO.
ISABELLA: Debe ser Mariana…
DESCUELGA EL AURICULAR.
ISABELLA: Aló…
CLARA: Hermana, ¿eres tú? ¡Estás en la cama con mi marido, maldita seas!
TERRIBLE IMPACTO DE ISABELLA, QUE DEJA CAER EL AURICULAR.
FERNANDO: (ALARMADO.) ¡Isabella, qué pasa! ¡Qué pasa, por Dios! ¡Responde!
FIN RESUMEN 95
RESUMEN 96 (LIBRO 91)
ISABELLA
FERNANDO EN EL CUARTO CON ISABELLA. AMBOS ESTÁN RECOSTADOS EN LA CAMA. SE ABRAZAN.
ISABELLA: Te necesito, Fernando, te necesito
SUENA EL TELEFONO
ISABELLA: Debe ser Mariana…
DESCUELGA EL AURICULAR.
ISABELLA: Aló…
CLARA: Hermana, ¿eres tú? ¡Estás en la cama con mi marido, maldita seas!
TERRIBLE IMPACTO DE ISABELLA, QUE DEJA CAER EL AURICULAR.
FERNANDO: (ALARMADO.) ¡Isabella, qué pasa! ¡Qué pasa, por Dios! ¡Responde!
FERNANDO TOMA EL TELÉFONO.
FERNANDO: ¡Aló… aló…! ¡Conteste!
FERNANDO CORTA.
FERNANDO: Han cortado.
ISABELLA, CON LA MIRADA PERDIDA EN UN LÍMITE.
ISABELLA: Era ella….
FERNANDO LA MIRA CON ABISMADA COMPASIÓN.
LEANDRA LE HA ARRANCADO EL TELEFONO A CLARA, QUE SONRÍE FEROZ.
LEANDRA: No vuelvas a hacerlo…
CLARA: ¿Por qué no?
LEANDRA: Porque terminarán por descubrirte…
CLARA: ¿A quién? ¿A una muerta?
CLARA LANZA UNA CARCAJADA. LEANDRA LE TAPA LA BOCA.
LEANDRA: ¡Y no rías tan alto! ¡Es de noche, los ruidos se escuchan más!
CLARA: ¿Pero no te das cuenta, Leandra? Estoy muerta… Encontré el mejor de los escondites… El mejor disfraz… ¡Soy… invisible! Nadie me puede ver, ni escuchar… Salvo quien yo quiera… a quien yo elija atormentar…
LEANDRA: La que se está atormentando eres tú… Mi Clara… mi pequeña…
CLARA LA MIRA CON TERRIBLE ODIO.
CLARA: (MORDIENDO LAS PALABRAS.) No te atrevas… no te atrevas, sirvienta, a tenerme piedad… Porque si yo quisiera… si yo quisiera… no habría en el mundo suficiente piedad para ti…
LEANDRA: ¿Por qué me amenazas…? ¿Crees que no he sufrido y no sufro ya bastante…?
CLARA CAMBIA DE ACTITUD, ADOPTANDO UN TONO SARCÁSTICO.
CLARA: ¿Y por qué sufres tanto, sirvienta…? O mejor dicho… ¿por quién? ¿Por la muerta o por la viva, la otra, tu preferida…?
LEANDRA: Lo único que te digo es que si te empeñas en perseguirla él se la llevará lejos…
CLARA: Antes la llevará al manicomio… la internará en el manicomio… Y tú irás a visitarla… Serás la buena madre de esa loca… ¡de mi loca! ¡Porque yo voy a volverla…! Yo voy a hacer mi voluntad y mi única voluntad es que ella enloquezca… Y si no enloquece, muere… ¿Quieres probar mi veneno, Leandra?
LA MIRA TERRIBLE. LEANDRA SOSTIENE SU MIRADA.
A LA MAÑANA SIGUIENTE LUCÍA, TRISTE POR LA PELEA CON SU ENAMORADO EL CHOFER DE PATRICIA, LIMPIA CON DESGANO EL CORREDOR Y DE A POCO SE VA ACERCANDO AL CUARTO DE LAS PASIONES. DE PRONTO COMIENZA A OÍRSE UNA MELODÍA EN FRANCES SUSURRADA POR CLARA. AL OÍRLA, LUCÍA ENTRA EN PÁNICO, SE AGITA Y COMIENZA A GRITAR.
ISABELLA SE ARROJA EN LOS BRAZOS DE FERNANDO, QUE ACABA DE ENTRAR.
ISABELLA: (ASUSTADA) ¡Qué fueron esos gritos! ¡Qué pasó!
FERNANDO LA CONTIENE EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Tranquila, Isabella... Lucía se ha desmayado...
MARIANA, TAMBIÉN ASUSTADA, LOS MIRA DE PIE.
ISABELLA: Pero... ¿por qué gritó de esa forma?
FERNANDO: (TRATANDO DE RESTARLE IMPORTANCIA) Tú sabes, todos estamos alterados por las historias... por los inventos...
ISABELLA CRUZA UNA MIRADA DESESPERADA Y SOMBRÍA, VA HACIA LA VENTANA.
ISABELLA: ¿Qué inventos?
FERNANDO: Oyó una voz... algo que la asustó...
ISABELLA SE QUEDA CON LA MIRADA PERDIDA EN EL PAISAJE.
ISABELLA: ¿Dónde?
FERNANDO: Por Dios, Isabella, no quiero que vuelvas a sugestionarte... Escúchame lo que voy a decirte... Hemos tenido novedades de Patricia...
ISABELLA SE VUELVE Y LO MIRA PARALIZADA. MARIANA QUE CONVERSABA CON ISABELLA SE ACERCA A ELLOS.
MARIANA: ¿Está presa?
FERNANDO: (EXPLICÁNDOLE A MARIANA) No... Sus padres, han conseguido que un médico forense declare que le ha disparado a Isabella en estado de alienación y la han internado... Por el momento es inimputable...
ISABELLA: (TOTALMENTE SUGESTIONADA) Entonces no puede ser ella...
FERNANDO: ¿Por qué no? Es indudable que Patricia, de alguna manera, ha conseguido entrar en esta casa para dañar el cuadro... y es ella quien hace las llamadas telefónicas...
ISABELLA: (TRASTORNADA) ¿También a Sebastián Revilla?
FERNANDO: (CON ABSOLUTA CERTEZA) También.
MARIANA: (A FERNANDO) ¿Y qué piensas hacer?
FERNANDO: Francisco seguirá los pasos judiciales correspondientes... e investigaremos quién le da acceso a la casa...
ISABELLA VUELVE A MIRAR POR LA VENTANA.
ISABELLA: Desde aquí todo se ve tan apacible... Los habitantes de esta casa parecen tan buenos, tan queribles... Me cuesta creer que alguien quiera causarnos tanto daño...
FERNANDO: (DISPUESTO A ENCONTRARLE ALGUNA COHERENCIA A LOS HECHOS) Quizás el desmayo de Lucía no sea casual... Según un comentario, está en relaciones con el chofer de los Armendáriz.
MARIANA ACUSA SINTIENDO CELOS VANIDOSOS, PERO DISIMULA.
ISABELLA: (CONSIDERÁNDOLO DESCABELLADO) ¿Y tú crees que por su intermedio Patricia esté haciendo todo esto?
FERNANDO: Sí...
LUCÍA ESTÁ HACIENDO ALGUNA TAREA EN LA COCINA, CUANDO ENTRA LEANDRA DESDE LA SALA.
LEANDRA: Puedes dejar lo que estás haciendo, Lucía.
LUCÍA: Ya me siento mejor, señora... No se preocupe.
LEANDRA: No entiendes... Deja lo que estás haciendo.
LUCÍA LA MIRA SIN ENTENDER.
LEANDRA: Estás despedida.
LUCÍA ACUSA EL IMPACTO. TIEMPO MAS TARDE EN LA COCINA, LEANDRA, DELMIRA Y ZACARÍAS ESTÁN DESPIDIENDO A LUCÍA, QUE ESTÁ VESTIDA YA PARA SALIR Y LLEVA CONSIGO UNA VALIJITA CON SUS POBRES PERTENENCIAS. DELMIRA LA ABRAZA.
DELMIRA: Ay, Lucía, ¡qué tristeza! No sé si podré soportarlo... Sin ti, esta será una casa de fantasmas... sin alegría...
ZACARÍAS: Yo creo que ya era una casa de fantasmas... Y porque la pobre Lucía vio uno es porque la echan...
LEANDRA: ¡Zacarías, es mejor que se calle la boca, si no quiere seguir los pasos de la “pobre Lucía”!
DELMIRA: ¡Si Zacarías se va, yo me iré con él!
LEANDRA: (INFLEXIBLE.) Pues como quieran... A Dios gracias lo que sobran son sirvientes... ¿O es que se creen irremplazables?
AL BORDE DEL LLANTO.
DELMIRA: ¡Señora Leandra, cómo puede ser tan dura de corazón!
LEANDRA: Pues ese es mi trabajo...
ZACARÍAS: Sí, pero su trabajo también es cuidar que la casa funcione... que los criados la tengan al tanto de toda novedad... ¿y qué ha hecho Lucía sino eso?
LEANDRA: Sí, pero lo ha hecho de modo impropio... Escandalizando...
ZACARÍAS: Señora Leandra, Lucía es una mujer de pocas luces...
LUCÍA: (MOLESTA.) Oye, Zacarías, no te necesito como abogado...
ZACARÍAS: (A LUCÍA.) No te molestes, mi alma... Lo digo para conmover el corazón de esta mujer...
LEANDRA: Cuando hay una orden de los patrones, a mí nada me conmueve... De modo que... adiós, Lucía... Espero que consigas un trabajo tan bueno como este, aunque lo dudo...
SE RETIRA.
DELMIRA: ¡Esta mujer tiene el corazón de piedra!
LUCÍA: Bueno, adiós...
ZACARÍAS: ¿Sabes adónde ir?
LUCÍA SE ENCOGE DE HOMBROS.
ZACARÍAS: Bueno, adonde sea que vayas yo te llevaré...
DELMIRA: ¡Pero no puedo creer que esto ocurra! (A LUCÍA.) Es injusto... ¿por que no te defiendes?
LUCÍA: Es que yo no sé si quiero permanecer en esta casa...
BAJANDO LA VOZ Y CLAVANDO LA MIRADA EN LOS OTROS DOS.
LUCÍA: Yo escuché a la señora Clara...
DELMIRA Y ZACARÍAS LA MIRAN CON LOS OJOS MUY ABIERTOS.
LEANDRA REPRENDE A CLARA POR SU COMPORTAMIENTO.
LEANDRA: Clara, eres imposible... ¿Te das cuenta lo que has provocado con tus juegos? Esa muchacha, Lucía, ha ido a parar a la calle por tu culpa…
CLARA: ¡Ya te ha salido el alma de sirvienta! ¿Te condueles por otra sirvienta y no te importa nada de tu propia hija... de su soledad y su abandono! ¿Sabes qué? ¡Me importa un bledo lo que haya pasado con Lucía! ¡La odio! ¡Te odio a ti y a todas las Lucías del mundo!
LEANDRA: ¡Basta, Clara! ¡No puedes vivir tan llena de resentimiento!
CLARA: ¿Por qué no? Dime, ¿por qué no...? ¿Tengo alguna razón para vivir de otra manera? Entiendo... ahora es Isabella la niña de tus ojos, ¿no? Cuidado con tus ojos, Leandra... Nos pariste iguales, pero ya no es así… ¡Quieres ver la diferencia entre Isabella y yo…? ¡¿Quieres ver lo que has hecho de la que llevaste contigo?!
LEANDRA: No.
CLARA: ¡Yo sí quiero que veas, Leandra!
CON UN MOVIMIENTO BRUSCO APARTA EL VELO NEGRO QUE CUBRE LA MITAD DE SU ROSTRO Y POR PRIMERA VEZ VEMOS LA MONSTRUOSA CICATRIZ DE CLARA.
FIN RESUMEN 96
RESUMEN 97 (LIBRO 92)
ISABELLA
LEANDRA: ¡Basta, Clara! ¡No puedes vivir tan llena de resentimiento!
CLARA: ¿Por qué no? Dime, ¿por qué no...? ¿Tengo alguna razón para vivir de otra manera? Entiendo... ahora es Isabella la niña de tus ojos, ¿no? Cuidado con tus ojos, Leandra... Nos pariste iguales, pero ya no es así… ¡Quieres ver la diferencia entre Isabella y yo…? ¡¿Quieres ver lo que has hecho de la que llevaste contigo?!
LEANDRA: No.
CLARA: ¡Yo sí quiero que veas, Leandra!
CON UN MOVIMIENTO BRUSCO APARTA EL VELO NEGRO QUE CUBRE LA MITAD DE SU ROSTRO Y POR PRIMERA VEZ VEMOS LA MONSTRUOSA CICATRIZ. EL ESPANTO ARROJA A LEANDRA A LOS PIES DE CLARA.
LEANDRA: ¡Perdona, perdóname, Clara, haré lo que tú digas siempre, lo que tú digas…!
EN SU ROSTRO DEFORME SE DIBUJA UNA PEQUEÑA SONRISA.
CLARA: Levántate, Leandra, no te necesito ya a mis pies… serás mi voluntad… Puedo entender, Leandra, puedo entender… Al fin y al cabo la otra es también tu hija… A las dos nos diste por muertas y las dos regresamos a partirte el corazón.
LEANDRA: Haré lo que tú me pidas… Es a ti a quien el destino puso en mis brazos, a quien vi crecer, por quien todo lo sacrifiqué, tú eres mi hija…
CLARA: Pero la otra es todo lo que yo ya no soy… Ella ocupa mi lugar, ella tiene el amor de Fernando… Yo soy sólo su sombra y dependo de ti para volver a la vida… Una vez más tendrás que darme la vida, Leandra… Una vez más tendrás que darme a luz, maldita sirvienta
ESTÁN CLARA Y LEANDRA.
CLARA: Toma ese dinero, todo, de una vez, ya encontrará Fernando algún culpable. Y escríbele a Alejandra Marina y dile que venga urgente. Invítala para mi cumpleaños, quiero que esté en la fiesta de disfraces.
LEANDRA: Ella nos ayudará a dar con un médico que pueda operarte.
CLARA: Tú y ella me ayudarán…
LEANDRA LLORA
CLARA: No llores, Leandra…
LEANDRA: Es que no sabes cuánto me duele tu desdicha…
CLARA: Felicidad, dicha… he perdido todos los paraísos, Leandra… La otra tendrá que desaparecer para que yo ocupe mi lugar. Me lo ha robado todo…
LEANDRA: Yo estaré siempre contigo, Clara.(TRATANDO DE CONVENCERLA DE SU INCONDICIONALIDAD) A la otra dala por muerta.
FERNANDO DESCUBRE LA FALTA DE DINERO DE LA CAJA FUERTE Y LLAMA A ZACARIAS. ZACARÍAS ENTRA RÁPIDO Y ALARMADO AL DESPACHO.
ZACARÍAS: ¿Qué sucede, señor?
ALLÍ SE ENCUENTRA CON FERNANDO, QUE ESTÁ MUY NERVIOSO. LA CAJA FUERTE ABIERTA Y VACÍA DE DINERO.
FERNANDO: Dime, Zacarías... ¿Has visto movimientos extraños en el despacho?
ZACARÍAS, HELADO, NIEGA. FERNANDO, SUPERADO POR LA SITUACIÓN, GOLPEA EL ESCRITORIO.
FERNANDO: ¡Maldito sea! Alguien ha estado abriendo mi caja fuerte.
ENTRAN VICTORIA Y CARMELA, SIN NOTAR LA CAJA FUERTE ABIERTA.
VICTORIA: ¿Qué sucede, Fernando?
FERNANDO SE DEJA CAER EN EL SILLÓN.
FERNANDO: No quiero pensar lo peor, pero me han robado...
CARMELA Y VICTORIA REPARAN EN LA CAJA FUERTE. VICTORIA, IMPACTADA, VA HACIA ELLA. FERNANDO VUELVE A GOLPEAR EL ESCRITORIO.
FERNANDO: ¡Me han robado en mi propia casa!
CARMELA, CON SU PÉNDULO, COMIENZA A MEDIR LA ENERGÍA.
VICTORIA: (HORRORIZADA) ¡Cómo
puede ser!
FERNANDO: Es lo que yo me pregunto...Sólo tú y yo tenemos la llave...
VICTORIA ACUSA CON ESPANTO.
VICTORIA: ¡Qué sugieres, Fernando!
FERNANDO SE VUELVE HACIA ELLA.
FERNANDO: (CRUEL) Creo que has vivido con un ladrón.
VICTORIA PARECE DESMAYARSE, CARMELA REVOLEA EL PÉNDULO YA SIN SENTIDO Y ZACARÍAS SIGUE PARALIZADO.
VICTORIA: (LLORANDO) Estás pensando que Augusto...
FERNANDO: ¿Quién si no?
EL CUARTO DE LAS PASIONES ESTÁ EN PENUMBRAS. CLARA, MUY SEGURA DE SU PLAN, ESTÁ SENTADA EN LA MECEDORA LEYENDO EL LIBRO DE PÓCIMAS Y VENENOS. LOS FRASCOS DE SUBSTANCIAS ESTÁN DESPARRAMADOS POR TODO EL CUARTO, DÁNDOLE EL ASPECTO DE UN LABORATORIO SINIESTRO. LEANDRA ENTRA ASUSTADA.
LEANDRA: ¡Clara! ¡Fernando ha descubierto la falta de dinero en la caja!
CLARA LA MIRA CON SUFICIENCIA.
CLARA: ¿Y por qué te pones así? Estás asustada, Leandra.
LEANDRA: Fernando estaba furioso...
CLARA SONRÍE CON SATISFACCIÓN Y SE LEVANTA.
CLARA: No te preocupes por el dinero, Leandra...
LEANDRA: Es que no entiendes. ¡Pueden descubrirnos!
CLARA: (CORTÁNDOLA) Hablas como si se tratara de una tragedia... ¿Pero sabes cuál es la mayor tragedia?... La muerte y el desamor...
LEANDRA LA MIRA SIN ENTENDER SU CALMA.
CLARA: Fue el desamor el que me llevó hacia la muerte... pero la necesidad de amor me ha regresado para obtenerlo todo... Ay, ay, ay... El amor sólo finge contentarse con migajas, pero lo quiere todo.
LEANDRA: (SUMIDA EN SU PREOCUPACIÓN) ¿Qué vamos a hacer, Clara?... Además, no creo que el dinero que tomé de la caja sea suficiente... ¿De dónde sacaremos la cantidad que necesitamos para la operación?
CLARA: (ASTUTA, CALCULADORA) Es muy fácil, mi querida Leandra... Hoy mismo escribiré mi testamento a tu favor... Heredarás la casa de madame Riveau y luego la venderás... Tendremos el dinero que necesitamos.
LEANDRA: ¿Pero cómo, Clara? Si ya estás muerta...
CLARA: Por una vez en la vida, utiliza tu cabeza, Leandra... Lo firmaré con fecha anterior a mi muerte.
LEANDRA ACUSA CON ADMIRACIÓN LA ASTUCIA DE SU HIJA.
ISABELLA ESTÁ ABRAZADA A FERNANDO.
ISABELLA: Fernando, amor... he pensado mucho en lo que hemos hablado... y llegué a una conclusión... Celebraré mi cumpleaños en esta casa, sellaré mi historia de una vez para siempre... y luego estoy dispuesta a que nos vayamos lejos, para preservar nuestro amor... ¿Lo deseas así?
FERNANDO: ¡Por supuesto que sí! Isabella, te agradezco tanto que te hayas decidido... Verás que bien nos hará a los dos.
SE BESAN. ALGUIEN LLAMA A LA PUERTA
FERNANDO: (FASTIDIADO.) ¿Quién es?
OFF LEANDRA: Yo, señor, Leandra...
FERNANDO: ¿Qué quiere, Leandra?
ISABELLA: (POR LO BAJO.) Dile que pase.
FERNANDO: (ALTO.) Está bien, Leandra.
LEANDRA ENTRA.
FERNANDO: ¿Qué es lo que deseas...?
LEANDRA: Señor, pensé que este era un momento propicio para hacerle presente este documento...
LE ALCANZA EL TESTAMENTO DE CLARA. FERNANDO LO TOMA, EXTRAÑADO Y APENAS PASA SU VISTA POR ÉL CONCLUYE.
FERNANDO: Es la letra de Clara. ¿De qué se trata?
LEANDRA: De su testamento. Sólo le falta el certificado notarial. Ella me ha nombrado heredera universal de sus bienes familiares.
FERNANDO: (ATÓNITO.) ¿Pero qué está diciendo? ¿De dónde sale esto?
LEANDRA: Puede someterlo a pericia judicial... Ya he hablado con el doctor Quesada para que lo certifique...
FERNANDO: No me refiero a eso sino que… ¿Por que no lo ha presentado antes...?
LEANDRA: He decidido hacerlo ahora, ya que pienso dejar de servir a los señores.
RESUMEN 97
RESUMEN 98 (LIBRO 93)
ISABELLA
FERNANDO: No me refiero a eso sino que… ¿Por que no lo ha presentado antes...?
LEANDRA: He decidido hacerlo ahora, ya que pienso dejar de servir a los señores.
ISABELLA Y FERNANDO ACUSAN EL IMPACTO.
LEANDRA: El doctor Quesada lo visitará para que se cumpla lo testado… Ni bien se venda la residencia Riveau o cualquiera de los bienes de madame, dejaré esta casa…
ISABELLA: Perdone, Leandra, pero me sorprende su decisión… ¿En algo se la ha ofendido?
LEANDRA: Son muchos años y la muerte de madame ha sido un gran peso para mí, no me creo con derechos a recargar la casa e influir sobre la vida de los que me rodean con mi dolor.
FERNANDO: Haré lo que esté de mi parte…
ISABELLA: ¿Es mi parecido con Clara lo que la agobia…?
LEANDRA: El señor podrá hallar consuelo para su pérdida, pero a mí no hace más que recordarme su ausencia. Perdonen…
Y SALE DE ALLI LLORANDO. ISABELLA MIRA A FERNANDO DESCONSOLADA. MIENTRAS LA PAREJA INTENTA LLEVAR UNA VIDA NORMAL CLARA ACECHA, TIEMPO DESPUES CUANDO LA PAREJA ESTA SOLA EN LA SALA DE LA MANSION, ISABELLA CONTEMPLA EL CUADRO NUEVO.
FERNANDO: Por Dios, Isabella... no quiero que te atormentes más...
ISABELLA: Y yo no quiero que termines extrañándola, comparándola conmigo... Ella merece tu amor... y yo también...
FERNANDO: Es a ti a quien amo, Isabella... es a ti a quien distingo... Cuando miro el cuadro veo las diferencias... Clara tenía un temblor, una tensión en todo su cuerpo, un frío de muerte anticipada... como si siempre hubiera sabido que estaba en peligro, como si siempre hubiera querido correr hacia el abismo... Y estuvo a punto de arrastrarme con ella...
FERNANDO LA TOMA EN SUS BRAZOS.
ISABELLA: En cambio tú eres tibia, eres mi hogar... mi sueño de felicidad... mi vida...
FERNANDO ESTÁ A PUNTO DE BESARLA CUANDO SE OYE A CLARA QUE, AGAZAPADA, SE AGITA TORMENTOSAMENTE.
CLARA: AGITACIÓN.
ISABELLA SE QUEDA PARALIZADA.
ISABELLA: ¿Has oído eso?
FERNANDO: (ALGO EXTRAÑADO) Sí...
AMBOS MIRAN HACIA EL CORTINADO, DONDE SE ENCUENTRA AGAZAPADA CLARA.
ISABELLA: (POR LO BAJO, ATERRADA) Vino de allí...
FERNANDO, LUEGO DE UN INSTANTE DE DUDA, VA DIRECTO HACIA EL CORTINADO Y DE UN TIRÓN LO CORRE.
ALLÍ NO HAY NADA.
FERNANDO: (ALIVIADO) No hay nada, mi amor... nada...
FERNANDO VA HACIA ELLA Y LA CONTIENE EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Tranquila, Isabella... Revisaremos toda la casa si es preciso... Pero te suplico que no vuelvas a sugestionarte... (RESTÁNDOLE IMPORTANCIA) A veces hay ruidos...
LEANDRA IRRUMPE.
LEANDRA: ¿Los señores necesitan algo?
ISABELLA SE SOBRESALTA.
MIENTRAS EN EL PUEBLO GABRIEL ESTA EN SU ULTIMA NOCHE DE SOLTERO PUES AL DIA SIGUIENTE SE CASARA CON ADRIANA.
CLARA, AÚN AGITADA, SE MUERDE LOS LABIOS PARA NO LLORAR, DE ESPALDAS A LA PUERTA. LA PUERTA SE ABRE. CLARA SE VUELVE SOBRESALTADA. ES LEANDRA QUE ENTRA HECHA UNA TROMBA.
LEANDRA: (CON FURIA CONTENIDA) ¿Se puede saber que es lo que haces espiando en la sala?
CLARA: (DESPECTIVA) ¡Quién eres tú para retarme como a una niña!
LEANDRA: No grites, Clara... pueden escucharte.
CLARA: ¡Déjame en paz!
LEANDRA TRATA DE CALMARSE, PARA CONTROLAR A CLARA.
LEANDRA: Está bien, hija... está bien... No quise hablarte así... Perdóname... perdóname...
UN TIEMPO EN QUE SE MIRAN. LEANDRA SUPLICANTE Y CLARA SABIENDO QUE JAMÁS PODRÁ PERDONARLA.
CLARA: (LLENA DE RESENTIMIENTO) Tú no sabes lo que es estar aquí...
LEANDRA: Daría mi vida si fuera preciso, con tal de que tú vuelvas a brillar en la mansión de los Alvear.
CLARA LA MIRA CON PENA.
CLARA: Eso no calma mi tentación de espiar, Leandra... de ver a la que ocupa mi lugar, la que me teme...
LEANDRA: No hará más que dañarte, Clara...
CLARA RÍE MACABRA.
CLARA: ¿A mí? Será ella la que salga dañada... la que enloquecerá porque antes hubo otra... otra igual a ella... Otra que ella cree su hermanita muerta y es su enemiga mortal...
LEANDRA LA MIRA CON CIERTA DESAPROBACIÓN.
CLARA: ¿Qué pasa, Leandra? ¿Acaso dudas?... ¿Tienes lástima de la pobre Isabella?
LEANDRA: (FRÍA, TERMINANTE) No dudo, ni tengo opciones... Aquel día el destino te puso a ti en mis brazos y me arrancó a la otra.
CLARA: (DESAFIANTE) ¿Y el instinto materno?
LEANDRA: No sé de que me hablas, Clara... Lo único que sé, es que me haré cargo de ti.
CLARA: (SATISFECHA) Por eso te he declarado mi heredera... eres una mujer de fortuna, Leandra... Pronto tendrás más dinero que el que jamás imaginaste...
LEANDRA: Lo único que deseo es tu felicidad...
CLARA: Para empezar, seré feliz viendo a la otra en brazos de la locura... Y sé que será muy pronto, porque es frágil y delicada para soportar los fantasmas que la acechan...
LEANDRA: Sabes que cuentas conmigo para todo, Clara, pero te suplico que te manejes con cautela... No podemos dar un solo paso en falso...
CLARA: Quédate tranquila... Mi gran ventaja es que yo lo sé todo... y ella inocentemente caerá en las trampas que le tenderemos, porque ni siquiera puede imaginar que su madre y su hermana están vivas y completamente de acuerdo en destruirla.
LEANDRA: Así es, hija... completamente de acuerdo.
CLARA: (CON RABIA) ¿Te das cuenta, Leandra? Tú y yo finalmente cómplices... Como en el río... siempre tú y yo.
LEANDRA LA MIRA CONTENIENDO LAS LÁGRIMAS.
A LA MAÑANA SIGUIENTE LEANDRA ACOMPAÑA A ISABELLA, A LA TUMBA DE ALCIRA, SU FALSA MADRE. ISABELLA YA MÁS CALMADA, ESTÁ DE PIE FRENTE A LA TUMBA DE ALCIRA, AL TIEMPO QUE LEANDRA LA LIMPIA O CORTA LOS YUYOS QUE LE HAN CRECIDO. FERNANDO, RESPETANDO SU MOMENTO, ESPERA A UNOS PASOS. CUANDO TERMINA, LEANDRA SE ACERCA A ISABELLA SENTIDA.
LEANDRA: Sé que su madre esperaba este momento... La pobre, ahora sí descansa en paz...
ISABELLA: Gracias, Leandra.
LEANDRA: Yo soy la que le agradece que haya confiado en mí... que me haya permitido cerrar esta historia.
ISABELLA MIRA LA TUMBA DESOLADA.
ISABELLA: (CONTENIENDO LAS LÁGRIMAS) Madre... aquí estoy... aunque tú no puedas verme...
LEANDRA: (CORTÁNDOLA) Puede verla, señora Isabella... Su madre desde algún lugar la está viendo y debe ser feliz con el reencuentro.
ISABELLA MIRA A LEANDRA Y LE SONRÍE AGRADECIDA. FERNANDO LAS MIRA INQUIETO E INTRIGADO. ISABELLA VUELVE A MIRAR LA TUMBA. LEANDRA SE CONTIENE PARA NO CONMOVERSE.
ISABELLA: (LLORANDO) Madre... no sé como explicártelo, pero te siento a mi lado...
ISABELLA, ACONGOJADA, VA HACIA LOS BRAZOS DE FERNANDO. ESTE LA CONTIENE.
FERNANDO: ¿Qué tiene que ver Leandra con tu madre?
LEANDRA, RÁPIDA, SE UNE A ELLOS PARA CONTESTAR.
LEANDRA: Conocí a la madre de la señora Isabella.
FERNANDO MIRA INTERROGANTE A ISABELLA, NO CONFIA EN LA EXPLICACION DE LEANDRA.
UNA VEZ A SOLAS EN LA MANSION DE ALVEAR.
FERNANDO: Isabella, entiendo que lo que has vivido te ha conmocionado, ¿pero por qué no me dijiste nada sobre la relación de Leandra con tu madre…? Ahora comprendo tu inquietud por el parecido…
ELLA SE SIENTE EN CIERTA FORMA DESCUBIERTA.
ISABELLA: ¿Por qué? Ese parecido era inquietante de todas formas… hubiera o no relación entre Leandra y mi madre…
FERNANDO: Sí, pero esa relación lo hace aun más inquietante… ¿no te parece?
ISABELLA: Es todo un juego de casualidades…
FERNANDO: Demasiadas casualidades…
ISABELLA: ¿Qué insinúas?
FERNANDO: Isabella… ¿hay algo que me estés ocultando?
ELLA LO MIRA, TEMEROSA E IMPACTADA.
ISABELLA: No creas que la situación no me atormenta. Sí, te oculté algo, Fernando.
PRESIONÁNDOLA.
FERNANDO: ¿Qué?
CONFESIONAL.
ISABELLA: Cuando entré a la casa y vi el cuadro ya vislumbré la verdad.
FERNANDO: ¿Qué verdad, Isabella?
ISABELLA BAJA LOS OJOS Y CALLA.
FERNANDO: ¡¿Qué verdad?!
ISABELLA LEVANTA LOS OJOS Y LO MIRA, FRENTE A FRENTE. ÉL RECIBE EL IMPACTO DE ESA MIRADA Y MUSITA.
FERNANDO: No puede ser... (UNA PAUSA.) ¿Clara y tú…?
ISABELLA: Clara y yo somos hermanas.
RESUMEN 98
RESUMEN 99 (LIBRO 94)
ISABELLA
FERNANDO: No puede ser... (UNA PAUSA.) ¿Clara y tú…?
ISABELLA: Clara y yo somos hermanas.
FERNANDO LA MIRA UNOS INSTANTES EN SILENCIO, TRATANDO DE ASIMILAR ESA REVELACIÓN QUE YA INTUÍA.
FERNANDO: ¿Y por qué no me lo dijiste…?
ISABELLA: Leandra me pidió…
FERNANDO: (INTERRUMPIÉNDOLA.) ¿Leandra?
ISABELLA: Mi hermana no sabía su historia… Ella murió sin saber que tenía una hermana, que su madre había sido la cocinera de la familia Riveau…
FERNANDO: ¿Y qué tiene que ver todo eso con que me hayas ocultado algo tan importante?
ISABELLA: Sentí que debía respetar la memoria de Clara, que ella tendría que seguir siendo para ti… (CORTÁNDOSE.) Que yo no tenía derechos…
FERNANDO: ¿Qué puede importarme a mí toda esa historia? Me importas tú… cómo te sentías… Me importa que me hayas ocultado porque el ama de llaves te lo pidió.
ISABELLA: Leandra es algo más que el ama de llaves… Es la amiga de mi madre, la única referencia que tengo de ella.
FERNANDO: Puedo entenderlo… ¿pero te das cuenta que lo que me ocultaste me impedía ver, comprender lo que estaba pasando?
ISABELLA: ¿Y ahora qué haces…? Ahora que comprendes, mira lo que haces… Me recriminas sin considerar que por primera vez estuve cercana a mi madre, hincada ante su tumba y la de mi hermana… ¿Esa es tu comprensión?
VOLTEA Y SUBE CORRIENDO LAS ESCALERAS. FERNANDO SE DETIENE FRENTE AL CUADRO DE CLARA.
FERNANDO: (MUSITA.) Dios mío.
GIRA Y SE ENCUENTRA CON VICTORIA. ESTA SE LARGA A LLORAR.
FERNANDO LA MIRA AGOBIADO. DESPUES DE OCUPARSE DE ASUNTOS FAMILIARES Y DEJAR A ISABELLA A SOLAS EN SU HABITACION LA ENCONTRAMOS LLORANDO SENTADA FRENTE AL ESPEJO DEL TOCADOR. LEANDRA QUE HA DESCUBIERTO Y RECRIMINADO LA CONFESION DE ISABELLA A FERNANDO VA DE INMEDIATO A CONTARSELO A CLARA. CLARA, EN UN ARRANQUE DE FURIA, ROMPE ALGÚN OBJETO ARROJÁNDOLO AL PISO.
CLARA: ¿Ella se lo dijo…?
LEANDRA, ALARMADA, TRATA DE CALMARLA.
LEANDRA: ¡Cálmate, Clara! ¿Estás loca? ¿Quieres que toda la casa escuche los ruidos y te descubran?
CLARA: ¿Ella fue la que le dijo a Fernando mi vergüenza…? ¿Ella le ha dicho lo que yo hubiera querido gritarle tantas veces para que me abrazara, para que se apiadara de mí, para que me protegiera…? Ella no siguió tus consejos, ella te desobedeció, Leandra… Ha dicho que Claire Riveau es la hija de una sirvienta aun de menor rango que tú…
LEANDRA: Ella pagará por eso.
ISABELLA, PENSATIVA, ESTÁ TENDIDA SOBRE LA CAMA Y LAS LÁGRIMAS RUEDAN POR SUS MEJILLAS. FERNANDO ENTRA AL CUARTO Y ACUSA CON CULPA EL ESTADO DE ISABELLA. FERNANDO SE SIENTA JUNTO A ELLA Y LE ACARICIA EL CABELLO.
FERNANDO: No llores más, Isabella... te lo suplico...
ISABELLA: Deja de suplicarme, de exigirme... de juzgarme... Llorar es lo único que me alivia...
FERNANDO: (DESAHOGÁNDOSE) Yo sé que no soy ningún santo, que yo también he mentido... Que no he tenido reparos ni contigo, ni con Clara para conseguirte... Sé que no soy un héroe... pero he sido capaz de todo por amor... Y no quiero que se malogre. Quiero ser feliz y a medida que pasan los días y todas estas historias caen sobre nosotros, tengo necesidad de huir... de huir lejos contigo...
UN TIEMPO EN EL QUE SE MIRAN CON PROFUNDA NECESIDAD Y SE ENCUENTRAN EN UN ENTRAÑABLE ABRAZO.
ISABELLA: Sí, amor, sí... nos iremos lejos.
SE BESAN.
ISABELLA: Esa gran fiesta por mi cumpleaños será la despedida de esta historia tan extraña...
FERNANDO: ¿Es indispensable esa fiesta?
ISABELLA SE ENCOGE DE HOMBROS.
ISABELLA: No hemos tenido fiesta de bodas... Te parecerá extraño…pero no se por qué esa fiesta es un deseo tan intenso…¡Quizás con dolor y rabia quiera celebrar con disfraces, todas las máscaras que me han traído hasta ti que me has revelado quién soy!
FERNANDO: Está bien...si es tan importante para ti.
ISABELLA: No se trata de que me complazcas, sino de que comprendas el significado de nuestro encuentro...
FERNANDO: Tú eres el amor de mi vida, Isabella... ¿Qué más debo comprender?
ISABELLA: Has pensado hasta qué punto eres la verdad en mi vida, que al conocerte he podido descubrir hasta lo último de mí... (CON PESAR) Tú me has revelado mi vida y mi historia... quién soy yo.
ISABELLA LLORA CON ANGUSTIA. FERNANDO LA ABRAZA.
FERNANDO: Hubiera corrido un inmenso telón sobre toda esta historia para no verte sufrir, para no ver tus lágrimas…
EN EL CUARTO DE LAS PASIONES LEANDRA LE ESTÁ SIRVIENDO UN TÉ A CLARA.
CLARA: ¿De modo que hablaste con Alejandra Marina…?
LEANDRA: Sí, hablé…
CLARA: ¿Y qué te dijo…? ¿Vendrá…?
LEANDRA: Dijo que vendrá…
CLARA RÍE DE SATISFACCIÓN E INDICA A LEANDRA POR EL TÉ.
CLARA: Sólo dos cucharaditas de azúcar…
LEANDRA: Sé perfectamente con cuánta azúcar tomas el té…
PERO CLARA NO LA ESCUCHA, ENTREGADA A SUS MAQUINACIONES.
CLARA: Leandra, también quiero a Sebastián aquí…
LEANDRA: No creo que Fernando…
CLARA: Convence a Isabella para que lo invite… Quiero a todos mis amigos en la casa… ¿Te molesta un poco de alegría en este infierno…?
LEANDRA: No es eso, hija… Sabes que daría lo que no tengo…
CLARA: No es necesario tanto, Leandra… Ingéniate para que Isabella y yo la noche del baile tengamos dos vestidos iguales… Ella y yo, las dos iguales detrás de una máscara… y entonces veremos por quién se decide Fernando.
RESUMEN 99
RESUMEN 100 (LIBRO 95)
ISABELLA
CLARA: Leandra, también quiero a Sebastián aquí…
LEANDRA: No creo que Fernando…
CLARA: Convence a Isabella para que lo invite… Quiero a todos mis amigos en la casa… ¿Te molesta un poco de alegría en este infierno…?
LEANDRA: No es eso, hija… Sabes que daría lo que no tengo…
CLARA: No es necesario tanto, Leandra… Ingéniate para que Isabella y yo la noche del baile tengamos dos vestidos iguales… Ella y yo, las dos iguales detrás de una máscara… y entonces veremos por quién se decide Fernando.
EN LA COCINA LUCÍA LLORA DESCONSOLADAMENTE, DE BRUCES SOBRE LA MESA, Y ZACARÍAS, A SU LADO, LA CONSUELA.
ZACARÍAS: Si no dejas de llorar, vas a deshidratarte, Lucía...
LUCÍA SIGUE LLORANDO.
ZACARÍAS: Pero mira que eres tonta... llorar así por un chofer...
LUCÍA INTERRUMPE SU LLANTO Y LO MIRA.
LUCÍA: ¿Y tú qué eres?
ZACARÍAS: No me vas a comparar a mí con Daniel...
LUCÍA: (AMBIGUA) No, seguramente no.
ZACARÍAS SE QUEDA CONTRARIADO.
ZACARÍAS: Para que sepas... ese mequetrefe a mí no me llega ni a los talones... Todavía tiene que tomar mucha sopa para llegar a...
LUCÍA SE OLVIDA DE LLORAR.
LUCÍA: (CORTÁNDOLO) ¿Qué te pasa, Zacarías? Soy yo la que está enojada con él.
ZACARÍAS: (SIMPÁTICO) Es verdad... ¿Y se puede saber qué fue lo que te hizo ese desgraciado?
LUCÍA VUELVE A LLORAR.
LUCÍA: No me quiere... y encima la señorita Mariana Linares se fue a instalar allí... No podía quedarme, pero no tengo adónde ir...
ZACARÍAS: (PRÁCTICO) Si no tienes adónde ir, al menos por esta noche sube al ático, al cuarto de las pasiones...
ZACARÍAS VA HACIA DONDE ESTAN LAS LLAVES Y TOMA UNA.
ZACARÍAS: Mañana veré de hablar con el señor de Alvear...
LUCÍA: ¿Harías eso por mí?
ZACARÍAS LE EXTIENDE LA LLAVE.
ZACARÍAS: ¿Acaso tú no lo harías por mí?
LUCÍA: (SABIENDO QUE NO LO HARÍA) Supongo que sí...
LUCÍA TOMA LA LLAVE.
ZACARÍAS: Es el duplicado del cuarto de las pasiones... Y vete, antes de que te descubra Leandra.
LUCÍA: Gracias, Zacarías.
LUCÍA SALE RÁPIDA DE ALLÍ SIN IMAGINARSE LA TERRIBLE SORPRESA QUE LA ESPERA.CLARA , DE FRENTE A LA PUERTA, ESTÁ PREPARANDO SUS VENENOS. METICULOSAMENTE TRASVASA LÍQUIDOS DE UN FRASCO A OTRO, A MEDIDA QUE SIGUE LAS INSTRUCCIONES DEL LIBRO DE VENENOS. AL TIEMPO, SIENTE QUE COLOCAN LA LLAVE EN LA CERRADURA Y ANTES DE QUE TENGA TIEMPO DE REACCIONAR SE ABRE LA PUERTA. ES LUCÍA QUE, AL VER A CLARA COMIENZA A GRITAR CON ESPANTO.
ISABELLA LISTA PARA ACOSTARSE OYE EL GRITO DE LUCÍA QUE RECORRE LA CASA Y SE VA ACERCANDO. FERNANDO E ISABELLA SE MIRAN SOBRESALTADOS.
ISABELLA: (EN PÁNICO) ¿Quién grita así?
LUCÍA IRRUMPE, SIN DEJAR DE GRITAR, EN EL CUARTO.
FERNANDO, DESCONCERTADO, SE PONE DE PIE E INTENTA DETENERLA. ISABELLA LA MIRA ATERRADA. LUCÍA, EMPUJADA POR UNA FUERZA DESCOMUNAL, SE DESHACE DE FERNANDO Y SE PARA FRENTE A ISABELLA. UN TIEMPO EN EL QUE LUCÍA DEJA DE GRITAR E INTENTA HABLAR, PERO NO PUEDE. ISABELLA LA MIRA LEYENDO EL TERROR EN SU MIRADA Y FERNANDO SE REPONE DEL FORCEJEO. LUCÍA, AGITADA, SEÑALA A ISABELLA.
LUCÍA: ¡Ella! ¡Ella!
LEANDRA ENTRA AL CUARTO, TOMA DEL BRAZO A LUCÍA Y LA LLEVA HACIA LA PUERTA, AL TIEMPO QUE LUCÍA BALBUCEA COSAS SIN SENTIDO.
LEANDRA: (A FERNANDO) Disculpe, señor...
LEANDRA SALE CON LUCÍA. ISABELLA MIRA INTERROGANTE A FERNANDO.
ISABELLA: ¿Qué hacía esa mujer acá? ¿Qué es lo que ha pasado?
FERNANDO SE DISPONE A SALIR.
FERNANDO: No sé... pero lo averiguaré...
ISABELLA: (ANGUSTIADA) Espera, Fernando...
FERNANDO SE VUELVE E ISABELLA SE AFERRA A ÉL.
ISABELLA: No me dejes... tengo miedo.
CLARA, FRENTE AL ESPEJO, ESCUCHA CON UNA LEVE SONRISA TODO EL ALBOROTO.
CLARA: Grita… grita… Has visto el infierno por anticipado, ¿eh?
CLARA: Ah, ¿reconoces que ha sido tu culpa, Leandra?
LEANDRA: Ha sido un descuido…
CLARA: Un descuido imperdonable… ¿Te das cuenta qué consecuencias puede tener?
LEANDRA: No temas… El doctor Dávila la dio por loca.
CLARA: ¿Se la llevan?
LEANDRA ASIENTE CON LA CABEZA.
CLARA: ¿Tú lo obligaste?
LEANDRA: No, él solo diagnosticó locura.
255. CLARA: ¡Locura…! ¡Eso es lo que me traes, sirvientas y locura entrando a mi encierro! ¿Así es como me cuidas…? ¿Así es como proteges lo monstruoso que hay en mí?
A LA MAÑANA SIGUIENTE DESPUES DE UNA NOCHE TERRIBLE ISABELLA MAS CALMADA DESPIDE A FERNANDO CON UN SUAVE BESO EN LOS LABIOS.
FERNANDO: Prométeme que te cuidarás.
ISABELLA: Sí, te lo prometo.
FERNANDO LE DA OTRO BESO Y SALE. ISABELLA SE DIRIGE HACIA EL CUADRO DE CLARA, Y SE QUEDA MIRÁNDOLO, PENSATIVA. AL TIEMPO, LEANDRA APARECE CON UN CUADERNO EN LAS MANOS.
LEANDRA: Permiso, señora Isabella.
ISABELLA: Sí, Leandra...
LEANDRA: Quiero hablar con usted…
ISABELLA: (ALGO TEMEROSA.) Está bien, pero le pido que tenga en cuenta todo lo que ha pasado últimamente. Aún no estoy del todo repuesta…
LEANDRA: Sólo deseo que los últimos días en esta casa, donde Clara luchó por su felicidad, sean dulces. Vengo para que armemos la lista de invitados del gran cumpleaños.
MIRANDO DE NUEVO EL CUADRO, PENSATIVA.
ISABELLA: Sí, el cumpleaños de las dos…
ISABELLA: ¿Quiénes eran los amigos de Clara…?
LEANDRA: Alejandra Marina, con quien estudió en París… Ya ha confirmado que vendrá… Sebastián…
ISABELLA LA MIRA CON RETICENCIA.
ISABELLA: Pero él fue su amante…
LEANDRA: Él fue el hombre que más amó a su hermana en esta vida. Compartieron su adolescencia… el primer beso…
ISABELLA: Fernando no aceptará su presencia en la casa…
LEANDRA: La señora sabrá hacerle entender que no sólo es su cumpleaños sino también el de madame… El señor Fernando ahora ya sabe que son hermanas.
TRAS UN PASO DE TIEMPO LOS PLANES HAN CONCLUIDO. LEANDRA ANOTA UN ÚLTIMO NOMBRE EN EL CUADERNO.
LEANDRA: (ESCRIBIÉNDOLO.) El maestro Hernández… Bueno, creo que la lista de invitados ya está…
ISABELLA: ¿No nos olvidamos de nadie…?
LEANDRA: No, puede confiar en mí… Ahora, señora Isabella, me he atrevido, sin consultarla, a citar a los modistos preferidos de madame…
ISABELLA: ¿Están aquí?
LEANDRA: Sí, esperan en el recibidor…
ISABELLA: Pues hágalos pasar…
LEANDRA: Bien, señora…
LEANDRA SALE E ISABELLA VOLTEA NUEVAMENTE HACIA EL CUADRO.
ISABELLA: (MUSITA PARA SÍ.) ¿Quién eres tú y quién soy yo?
ENTRA LEANDRA ANTECEDIENDO A DOS EXTRAVAGANTES PERSONAJES, VESTIDOS COMO FIGURINES.
LEANDRA: (PRESENTÁNDOLOS.) Girondella Bartox y Lorenzo de Ávila…
LORENZO PEGA UN TEATRAL GRITITO AHOGADO Y SE CUBRE LA BOCA CON UN PUÑO.
LORENZO DE ÁVILA: Dios mío, es madame en persona…
GIRONDELLA BARTOX: Leandra nos puso sobre aviso… Pero nunca creímos que hasta tal punto… C’est trop! C’est trop!
ISABELLA LOS MIRA DESCONCERTADA
LEANDRA: (A ISABELLA.) Ellos diseñarán su disfraz y su peinado con el mismo esmero que lo hubieran hecho para madame.
EN ESTE MOMENTO APARECE DELMIRA, CON ASPECTO RADIANTE.
DELMIRA: Señora Isabella, acaba de llamar el doctor Dávila y dejó un recado… Lucía se ha repuesto de su conmoción e insiste mucho en hablar con usted personalmente…
IMPACTO EN LEANDRA. ISABELLA MIRA A LEANDRA, ESCUDRIÑÁNDOLA.
DELMIRA: Señora Isabella, acaba de llamar el doctor Dávila y dejó un recado… Lucía se ha repuesto de su conmoción e insiste mucho en hablar con usted personalmente…
IMPACTO EN LEANDRA. ISABELLA MIRA A LEANDRA, ESCUDRIÑÁNDOLA. LEANDRA SE REPONE Y SE APRESURA A ACOTAR.
LEANDRA: El señor Fernando me recomendó especialmente que la disuadiera de su intención de visitar a la criada.
ISABELLA LA MIRA GRAVE Y SIN DECIR PALABRA SALE DE ALLÍ. LORENZO DE ÁVILA MIRA DESCONCERTADO A LEANDRA Y A GIRONDELLA BARTOX.
LORENZO DE ÁVILA: ¡Pero cómo…! ¿Nos ha dejado aquí plantados? ¿Sin siquiera saludarnos? ¿Sin decir una palabra? Evidentemente, la semejanza es sólo exterior, porque esta señora en sus modales es rural y grosera… Nada que ver con madame.
GIRONDELLA BARTOX: Que Dios la tenga en su Santa Gloria...
LEANDRA: Lo lamento, planearemos otra cita.
LORENZO DE ÁVILA: (DIGNO.) Consultaremos nuestras agendas… À tout à l’heure, madame Leandra!
GIRONDELLA BARTOX: Adieu!
SALEN. DELMIRA HA QUEDADO SORPRENDIDA POR LAS REACCIONES.
LEANDRA: (A DELMIRA.) ¿Y tú qué haces ahí, con la boca abierta? ¡Acompaña a los señores!
DELMIRA: Sí, señora Leandra.
Y SALE RÁPIDAMENTE DETRÁS DE LOS MODISTOS. LEANDRA SUBE RAPIDAMENTE LAS ESCALERAS.
CLARA LE TIENDE UN FRASQUITO A LEANDRA.
CLARA: Toma, Leandra… Ve adonde está esa mujer, Lucía… Y dale de beber esto… Este líquido calmará a Lucía del horror de haberme visto.
LEANDRA LA MIRA CON ESPANTO.
CLARA: ¡Tómalo, te he dicho!
LEANDRA, COMO UNA AUTÓMATA, TOMA EL FRASQUITO.
MIENTRAS ISABELLA POSPONE SU VISITA AL SANATORIO DEBIDO A LA DEPRESION DE MARIANA QUE HUYE DE FRANCISCO. LEANDRA LLEGA HASTA EL MANICOMIO Y BUSCA A LUCIA. LUCÍA ENTREABRE LOS OJOS Y LA VE.
LUCÍA: Señora Leandra... ¿qué hace aquí?
LEANDRA: Vine a verte...
LUCÍA: No es a usted a quien esperaba...
LEANDRA: No siempre se cumple lo que esperamos... Muchas veces hay imprevistos... Y uno sin querer se mete donde no debía y ve o hace lo que no debió ver o hacer...
LUCÍA: Me siento muy débil, señora Leandra, y apenas puedo seguir tus palabras... No le entiendo. Yo... necesito hablar con la señora Isabella…
LEANDRA: ¿Para qué...? ¿Hay algo que ella debe saber…?
ENTREGÁNDOLE LO QUE HA TRAÍDO.
LEANDRA: Mira lo que te ha enviado Delmira. Unas galletas que te gustan... Y esta es una carta de Zacarías...
DEJA LAS COSAS A UN COSTADO DE LA CAMA. LUCÍA NI SIQUIERA HACE ADEMÁN DE TOMARLAS.
LUCÍA: No tengo fuerzas ni siquiera para comer una galleta o leer una carta... Sólo quiero ver a la señora Isabella...
LEANDRA: ¿No quieres contarme a mí lo que has visto…?
LUCÍA NIEGA CON LA CABEZA.
LEANDRA: ¿Acaso has visto a Madame…?
LUCÍA LA MIRA ASUSTADA…
LEANDRA: Yo también suelo verla… Suelo ver su fantasma por la casa…
LUCÍA: Lo que vi no era un fantasma…
LEANDRA: Pero te aterró como si fuera un fantasma... Da lo mismo...
EXTRAE DE SU CARTERA O DE UN BOLSILLO EL FRASQUITO QUE LE DIO CLARA.
LEANDRA: El doctor Dávila me ha dicho que tomes este remedio…
LEANDRA LO DESTAPA. LUCÍA LO MIRA CON DESCONFIANZA.
LUCÍA: ¿Qué es...?
LEANDRA: ¿Cómo puedo saberlo...? Son cosas de los médicos...
LUCÍA: ¿Por qué no lo trajo la enfermera?
LEANDRA: Lucía, yo soy más que una enfermera. Soy tu ama de llaves. (CON AUTORIDAD INAPELABLE.) Déjate de vueltas y tómalo...
LUCÍA TOMA EL FRASQUITO, SIN DEJAR DE MIRAR A LEANDRA DE MODO CASI HIPNÓTICO. SE LO LLEVA A LOS LABIOS, LO HUELE.
LUCÍA: Tiene rico olor...
LEANDRA: ¿Has visto? Vamos, tómalo, tómalo todo para que no veas más cosas horribles.
VE COMO LA POBRE BEBE TODO EL LÍQUIDO. LUEGO TOMA EL FRASQUITO VACÍO Y LE SONRÍE A LUCÍA.
LEANDRA: Te sentirás mejor... Ya no verás cosas horribles, ni sentirás angustia hasta volverte loca...
LUCÍA LA MIRA CON UNA DULCE SONRISA.
ISABELLA QUE HA TENIDO UN DIA DIFICIL, NO LOGRO SALIR A VISITAR A LUCIA Y EN CAMBIO SE ENTERO DE SU MUERTE POR LEANDRA, QUEDANDOSE CON LA CERTEZA DE QUE LUCIA TENIA QUE DECIRLE ALGO MUY IMPORTANTE. DESPUES TUVO QUE RECIBIR EN SU CASA A ADRIANA, LA NOVIA DE GABRIEL QUE LO DEJO PLANTADO EN LA IGLESIA Y AHORA LE OFRECE ENTREGARLE SU HIJO EN ADOPCION, PUES NO LO QUIERE. ES DE NOCHE, ISABELLA ESTÁ RECOSTADA EN SU CAMA. ENTRA FERNANDO Y SE ACERCA A ELLA.
FERNANDO: Isabella, ¿cómo estás, mi amor? Supe lo de la criada. Espero que no te haya afectado demasiado...
SE SIENTA EN LA CAMA, JUNTO A ELLA. ISABELLA LO ABRAZA.
ISABELLA: Hoy ha sido un día muy difícil… La muerte repentina de esa pobre mujer... Y también la llegada de una muchacha de mi pueblo.
FERNANDO: ¿Quién?
ISABELLA: No creo que tú la conozcas... Está embarazada y pide que la proteja... La he hospedado…
FERNANDO: Hiciste bien...
ISABELLA: Sabes, ella quiere deshacerse de su niño… No pude por el momento convencerla de lo contrario… Pero pensé que en última instancia... ya que tal vez no podamos tener hijos…
FERNANDO: ¿Estás pensando en adoptarlo?
ISABELLA: Si es que no logro convencerla de que se haga cargo de su niño.
ISABELLA LO MIRA, PENDIENTE DE SU RESPUESTA. ÉL LE ACARICIA LA CABEZA Y LUEGO LE RESPONDE CON UNA TIERNA SONRISA.
FERNANDO: Si eso te hace feliz… seremos tres los que nos vayamos lejos.
SE ESTRECHAN EN UN ABRAZO.
EN EL ASIENTO TRASERO DE UN TAXI VAN ALEJANDRA MARINA Y LEANDRA CAMINO A LA MANSION
LEANDRA: Sebastián tiene razón, Alejandra Marina... Clara, madame Claire Riveau, vive y está oculta...
ALEJANDRA MARINA: ¿Pero oculta por qué...?
LEANDRA: Porque el accidente le ha desfigurado su rostro.
ALEJANDRA MARINA ACUSA EL IMPACTO. SE RECUESTA CONTRA EL RESPALDO.
ALEJANDRA MARINA: ¡Dios...! ¿Tan graves son las lesiones...?
LEANDRA: Sí.
ALEJANDRA MARINA: Y me ha dicho Sebastián que Fernando se ha casado con una mujer idéntica a Clara…
LEANDRA: Es su hermana, su hermana gemela.
EN EL COLMO DEL ASOMBRO.
ALEJANDRA MARINA: ¿Clara tenía... tiene una hermana gemela?
LEANDRA: Sí... Isabella Linares.
ALEJANDRA ATANDO CABOS LE REPROCHA.
ALEJANDRA MARINA: ¿Por qué nunca se lo dijo...?
LEANDRA: Es una larga historia, que en otro momento le contaré...
ALEJANDRA MARINA: Pero la otra... ¿sabe ella que Clara es su hermana y vive?
LEANDRA: Sabe que Clara es su hermana, ahora las dos saben que son hermanas, pero Clara odia a Isabella porque le ha quitado todo y quiere vengarse. Necesita la ayuda de usted...
ALEJANDRA MARINA: (EMOCIONADA.) Quiero verla… ¡No puedo creer que esté viva, no puedo creer tanta felicidad
CLARA, EN EL CUARTO DE LAS PASIONES, AGUARDA SENTADA EN SU MECEDORA. ESCUCHA QUE LA LLAVE GIRA EN LA CERRADURA Y APAGA LA LUZ. LA PUERTA SE ABRE. LAS SILUETAS DE ALEJANDRA MARINA Y DE LEANDRA SE RECORTAN EN LA LUZ DEL PASILLO.
ALEJANDRA MARINA: ¡Claire... mi pequeña Claire...! ¿Estás aquí...?
CLARA CONTESTA DESDE LA PENUMBRA.
CLARA: Voici la fille du malheur...!
ALEJANDRA MARINA: ¡Claire!
EN LA SEMIPENUMBRA, ALEJANDRA MARINA SE ACERCA A CLARA Y AMBAS SE ABRAZAN, ANTE LA PRESENCIA DE LEANDRA, QUE CIERRA LA PUERTA.
RESUMEN 101
RESUMEN 104 (LIBRO 99)
ISABELLA
CLARA: ¡Levántate de una vez, sirvienta! ¡Este no es momento para que me abandones!
LEANDRA: Clara, estoy enferma.
CLARA: ¡Ah, por supuesto! ¡Está cerca la fecha en que me arrojaste al mundo y festejas enferma! ¡Mala sirvienta y mala madre!
LE ARRANCA LA SÁBANA Y LA MANTA QUE LA CUBRE.
CLARA: ¡Levántate ya y deja de fingir!
LLAMAN A LA PUERTA CLARA SE QUEDA INMÓVIL. LEANDRA SE INCORPORA A MEDIAS EN LA CAMA.
OFF ISABELLA: Leandra, soy yo, Isabella.
CLARA Y LEANDRA SE MIRAN. AL OTRO LADO DE LA PUERTA ISABELLA VUELVE A GOLPEAR.
ISABELLA: Leandra... ¿puedo pasar?
NADIE RESPONDE. PREOCUPADA, ISABELLA VACILA EN ABRIR LA PUERTA, PERO CUANDO, DECIDIDA, ESTÁ POR HACERLO, LA PUERTA SE ENTREABRE Y LEANDRA APARECE EN EL RESQUICIO.
ISABELLA: ¡Leandra...! ¿Por qué se ha levantado? Si apenas puede tenerse en pie... Apóyese en mí, que la llevo a la cama...
PERO LEANDRA, CON SUS POCAS FUERZAS, SALE AL PASILLO, CERRANDO LA PUERTA DEL CUARTO.
LEANDRA: No... no... Ayúdeme a salir del cuarto... me ahogo allí.
LEANDRA BUSCA APOYO EN ISABELLA, QUE SE LO OFRECE INMEDIATAMENTE.
ISABELLA: Vuelva, Leandra... abriremos la ventana...
LEANDRA: No, señora... no puedo volver... tuve la sensación de que en ese cuarto me moriría... Lléveme, se lo ruego...
ISABELLA: Está bien, vayamos a mi habitación...
LEANDRA: No podría subir las escaleras... Creo que sólo llegaría a la sala... Allí podré respirar... Y si muero, al menos estaré mirando el cuadro de madame...
ISABELLA: Leandra, no diga eso... Usted no morirá...
CON ESFUERZO SE ALEJAN POR EL PASILLO, LEANDRA APOYADA EN ISABELLA. AL TIEMPO, CLAIRE ASOMA POR LA PUERTA DEL CUARTO DE LEANDRA, TERRIBLE CON SU CAPA NEGRA.
ALEJANDRA MARINA ESPERA IMPACIENTE A CLARA EN EL CUARTO DE LAS PASIONES. REPENTINAMENTE LA PUERTA SE ABRE Y ENTRA CLARA, AGITADA, ENVUELTA EN SU CAPA NEGRA.
ALEJANDRA MARINA: (CON UN SOBRESALTO.) ¡Claire...!
CLARA ENTRA Y SE DEJA CAER SOBRE LA CAMA.
CLARA: Cierra con llave.
ALEJANDRA MARINA CORRE A GIRAR LA LLAVE QUE YA ESTÁ EN LA CERRADURA Y SE VUELVE HACIA CLARA.
ALEJANDRA MARINA: ¿Te siguen? ¿Alguien te vio?
CLARA: (CON SORNA.) ¡Nadie! ¡En esta maldita casa nadie me vio! ¡Soy invisible! ¡Estoy muerta!
ALEJANDRA MARINA LA MIRA CON PIEDAD.
ALEJANDRA MARINA: Dios mío, en qué te han convertido…
CLARA LA MIRA CON FEROCIDAD.
CLARA: ¿Qué? ¿Ya no me encuentras adorable? ¿Tú también terminarás tomando partido por ella…?
ALEJANDRA MARINA: Clara, me das miedo...
CLARA: ¿Yo te doy miedo a ti? ¡Pero tú me conoces! ¡Sabes quién soy! ¿Cómo puedo darte miedo? ¿O no soy yo? ¿Ya no soy más tu pequeña Claire? ¿Nunca más lo seré...?
SE MIRAN. CLARA NO PUEDE EVITAR UN LLANTO DESGARRADO.
CLARA: Alíviame, por favor, alíviame...
ALEJANDRA MARINA, COMPADECIDA, TOMA SU MANO. CLARA DEJA DE LLORAR, SE LIMPIA LAS LÁGRIMAS CASI CON RABIA, Y LUEGO DIRIGE UNA HELADA MIRADA A ALEJANDRA MARINA.
CLARA: Si Leandra me traiciona tendrá que morir.
UN FRÍO RECORRE A ALEJANDRA
SALIMOS DE ISABELLA, QUE CON DESESPERACIÓN INTENTA HACER REACCIONAR A LEANDRA, QUE ACABA DE DESMAYARSE SOBRE UNO DE LOS SILLONES.
ISABELLA: Leandra... Por Dios, Leandra... ¡qué tiene!... (ANGUSTIÁNDOSE) Leandra...
LEANDRA NO REACCIONA. ENTRA FERNANDO Y VA RÁPIDO HACIA ELLAS.
FERNANDO: ¿Qué sucede, Isabella?
ISABELLA: No sé, Fernando... no sé qué es lo que tiene...
LEANDRA SE MUEVE EMITIENDO QUEJIDOS INCOMPRENSIBLES. AMBOS LA RECUESTAN EN EL SILLON HASTA QUE SE QUEDA DORMIDA.
ISABELLA: Me pidió que la ayudara a salir de su cuarto... vinimos hasta aquí y se desmayó...
FERNANDO, REACCIONANDO, LLAMA.
FERNANDO: ¡Zacarías! ¡Delmira!
ISABELLA, MUY PREOCUPADA, PERMANECE JUNTO A LEANDRA.
ISABELLA: Espero que no sea nada grave...
ENTRA ZACARÍAS Y ACUSA EL ESTADO DE LEANDRA.
FERNANDO: Llévala a su cuarto y que la vea el doctor Dávila...
ZACARÍAS: Sí, señor.
ENTRA DELMIRA.
ZACARÍAS: (A DELMIRA) Ayúdame...
CUANDO LOS DOS SE DISPONEN A LEVANTARLA, LEANDRA MUSITA CLARAMENTE.
LEANDRA: Isabella...
ISABELLA MIRA IMPRESIONADA A FERNANDO Y TOMA LA MANO DE LEANDRA. ZACARIAS SE LA LLEVA Y LA PAREJA SE QUEDA A SOLAS.
AL DIA SIGUIENTE ISABELLA ESTA MAS TRANQUILA AL SABER QUE LEANDRA NECESITA REPOSAR. ISABELLA Y FERNANDO ESTÁN TOMANDO UN TÉ EN LA SALA.
FERNANDO: Veo que estás entusiasmada con la preparación de la fiesta...
ISABELLA: Sí... es extraño. Es como un juego, pero al mismo tiempo, tiene algo de mágico y grave... Hoy almorcé con los poetas y también estuve un largo rato probándome el vestido que usaré. Te encantará... será una gran sorpresa. También habrá muchas cosas especiales.
ENTRA MARIANA DESDE EL RECIBIDOR CON AIRE DESESPERADO.
MARIANA: Isabella...
ALARMADA POR EL TONO, ISABELLA SE INCORPORA DE INMEDIATO.
ISABELLA: Mariana, querida... ¿Qué pasa?
MARIANA SE ABRAZA A ELLA, LLORANDO.
MARIANA: Isabella, tienes que hacer algo... Tienes que impedirlo...
ISABELLA: ¿Impedir qué, Mariana?
MARIANA: Mi hermano... Gabriel se ha presentado en la Embajada española...
INTUYENDO CON ESPANTO.
ISABELLA: ¿Para qué?
MARIANA: Para ir a la guerra civil en España como brigadista...
ISABELLA MIRA ANGUSTIADA A FERNANDO.
RESUMEN 104
RESUMEN 105 (LIBRO 100)
ISABELLA
MARIANA: Mi hermano... Gabriel se ha presentado en la Embajada española...
INTUYENDO CON ESPANTO.
ISABELLA: ¿Para qué?
MARIANA: Para ir a la guerra civil en España como brigadista...
ISABELLA MIRA ANGUSTIADA A FERNANDO.
ISABELLA MIRA ANGUSTIADA A FERNANDO.
ISABELLA: ¡Te pido que olvides todo asunto pasado y que lo impidas, Fernando! Tú tienes influencias…
FERNANDO: Creo que tu primo sabe lo que hace… Tendrá sus convicciones...
ISABELLA: ¡Pero este no es un asunto de convicciones!
FERNANDO: ¿Cómo lo sabes?
MARIANA: ¡Mi hermano va a esa guerra a morir!
ISABELLA: ¿Entiendes, Fernando? Me sentiría terriblemente culpable… ¡No lo podría soportar! ¡Fernando, ayúdame, por favor!
MARIANA Y FRANCISCO ESTAN TOMANDO ALGO MIENTRAS CONVERSAN UBICADOS EN LOS SILLONES.
MARIANA: Una vez más quiero agradecerte lo que has hecho por mi hermano...
FRANCISCO: (FORMAL Y ALGO DISTANTE) Está bien, Mariana... No fue necesario más que una llamada telefónica para frenar su intento...
MARIANA: Una llamada telefónica, una vida... no soportaría su muerte...
FRANCISCO: Me alegra el haber podido hacer algo por ti.
MARIANA: ¿Qué te sucede?... Te noto distante...
FRANCISCO SE LEVANTA Y COMIENZA A DAR VUELTAS, BUSCANDO LA MANERA DE ENCARAR EL TEMA.
FRANCISCO: Es posible... a veces las cosas en la vida no se dan como uno quisiera o como uno las desea... o las soñó...
MARIANA LO SIGUE CON LA MIRADA.
MARIANA: (INQUIETA) ¿Qué es lo que tienes que decirme?
FRANCISCO SE DETIENE Y LA MIRA DE FRENTE.
FRANCISCO: Que lamentablemente nuestra relación no podrá seguir.
MARIANA SE QUEDA HELADA.
FRANCISCO: Ofelia se ha quedado paralítica... y en realidad me siento unido a ella...
ESTAS ÚLTIMAS PALABRAS MARIANA LAS RECIBE COMO UN BALDE DE AGUA FRÍA.
FRANCISCO: No quiero lastimarte, Mariana.
MARIANA: Está bien... Supongo que es lo que me merecía... Porque vi... y no quise entender...
FRANCISCO: No es así, Mariana... Entiende que ese disparo cambió mi vida...
MARIANA: ¿Yo tengo que entender? ¿Acaso tú puedes comprender lo que yo siento?
FRANCISCO: ¿Me vas a hablar de culpas?
MARIANA: Yo estaba dispuesta a ir al infierno por ti...
FRANCISCO: Te suplico que no dramatices, Mariana... Las cosas son así...
MARIANA HACE UN GRAN ESFUERZO PARA CONTENER EL LLANTO Y POR MOSTRARSE INDIFERENTE.
MARIANA: (TRANS.) Tienes razón, no vale la pena sufrir por esto... Sobre todo teniendo una fiesta por delante...
FRANCISCO: A propósito, Fernando me pidió especialmente que te llevara a la Maison de Girondella Bartox a elegir tu traje y, si no te molesta, que sea tu acompañante en la fiesta...
MARIANA: Un baile de disfrazados que en algún momento tendrán que sacarse la máscara.
LA NOCHE DE LA FIESTA HA LLEGADO, TODO ESTA LISTO PARA EL GRAN EVENTO PERO ESTA VEZ ISABELLA SE NIEGA A USAR EL TRAJE DUPLICADO. LEANDRA Y CLARA HABLAN FURTIVAMENTE EN EL CUARTO EN PENUMBRAS. CLANDESTINA Y MARGINAL, CLARA DEJA OIR SU VOZ, COMO SI UN ANGUSTIANTE LAZO OPRIMIERA SU GARGANTA, SE HA ENTERADO QUE ISABELLA SE NIEGA A USAR EL DISFRAZ QUE YA ESTA LISTO.
CLARA: Se niega a ser mi igual… No usará mi mismo vestido, ni mi tocado… se niega a medirse conmigo ante Fernando…
LEANDRA: No estás bien, Clara... No tiene sentido que te arriesgues...
CLARA: Quiero que haya luz para mí... esta noche, Leandra.
LEANDRA: (RESIGNADA) Harás lo que quieras, como siempre... Y yo estaré contigo, como siempre...
CLARA: Nunca estuvimos tan juntas como ahora...
CLARA LA MIRA INTENSA E HIRIENTE EN SU RESENTIMIENTO. LEANDRA LA MIRA INTERROGANTE
CLARA: Jamás nos parecimos tanto... aquí me tienes, apartada como una bastarda. Oscura como una sirvienta...
AFRONTA LA DUREZA DE LAS PALABRAS DE CLARA, SEGURA DE SU PLAN.
LEANDRA: Pronto Isabella ya no estará aquí y daremos los pasos necesarios para que ocupes tu lugar... no es momento para “aparecer” en una fiesta, Clara
CLARA: ¡Quién puede impedírmelo!
ENFRENTÁNDOLA, TERRIBLE.
FERNANDO ESTÁ DE RIGUROSO SMOKING. VICTORIA, FELIZ, OBSERVA EL AMBIENTE Y ABRAZA A SU HERMANO, CARIÑOSA.
VICTORIA: ¡Como en los viejos tiempos!
FERNANDO LE HACE UN MIMO. DELMIRA HA ENTRADO Y SE ACERCA CON AIRE DECIDIDO Y PREOCUPADO.
DELMIRA: Quiero hablarle, señor...
RECUPERANDO SU TONO FRÍVOLO
VICTORIA: Ni quiero enterarme de los problemas domésticos... Me voy a poner mi mascarita.
BESA A FERNANDO Y SE RETIRA. A DELMIRA QUE AGUARDA.
FERNANDO: ¿Sí, Delmira?
DELMIRA: Es por la señora Isabella... fue a la cocina... a...
FERNANDO: (CORTANTE) Usted está acá para atender a la señora Isabella... no para vigilarla o traerme informes, como si mi mujer fuera una sospechosa.
NOTAMOS LA PRESENCIA DE LEANDRA.
DELMIRA: Disculpe, señor. ¿Puedo retirarme?
FERNANDO ASIENTE Y DELMIRA SE RETIRA, AL TIEMPO QUE FERNANDO SE ENCUENTRA CON LA MIRADA DE LEANDRA.
LEANDRA: Ha sido injusto con Delmira... está preocupada como todos... La idolatría que siento por la señora Clara no me ha vuelto tan insensible como para no compadecerme de la mujer que hoy ocupa su lugar... Ha desechado el vestido de madame Bartox… no permita que no esté a la altura de Clara al menos en apariencia.
FERNANDO: Leandra, no voy a admitirle esos conceptos. Respeto su amor por Clara… pero se ha excedido de tal forma que no será necesario que espere un comprador para la residencia Riveau. Aquí lo tiene usted, ponga el precio y váyase cuanto antes.
EN EL ROSTRO DE LEANDRA ASOMA UNA PEQUENA SONRISITA DE TRIUNFO.
LEANDRA: El precio de la residencia Riveau… la casa de infancia y adolescencia de Clara no tiene precio… pero si por fuerza tiene que tener alguno se lo hará saber mi abogado.
PLANO DE LEANDRA. FERNANDO SALE ESCALERAS ARRIBA.
FERNANDO ENTRA AL DORMITORIO Y SE ENCUENTRA CON ISABELLA DISFRAZADA DE CARLITOS CHAPLIN
FERNANDO: ¡Isabella! Estás hermosa...
ISABELLA: Descubriste mi disfraz. ¡Tendré que elegir otro!
FERNANDO LA BESA. LUEGO SE MIRAN DIVERTIDOS.
ISABELLA: No le voy a contar a nadie que has estado besando a Carlitos Chaplin en los labios.
RÍEN. AL TIEMPO ELLA NOTA SU GRAVEDAD.
ISABELLA: ¿Qué pasa?
FERNANDO: Leandra tuvo palabras críticas porque tú desechaste el vestido de Girondella Bartox y le he dicho que facilitaré su ida de esta casa comprando la mansión Riveau.
ISABELLA: ¡La casa de Clara…!
FERNANDO: No lo había pensado… Perdóname, Isabella, no había pensado que esa casa tenía tanto significado para ti…
ISABELLA: La casa donde creció mi hermana, tan lejos de mí…
FERNANDO: Es mi regalo de cumpleaños… Yo también he querido a Clara, lo sabes… A pesar de no haber encontrado en ella el amor que hay entre nosotros…
ISABELLA: Qué extraño es que habiendo nacido tan juntas hayamos vivido tan separadas… Que habiendo amado al mismo hombre las dos, hayamos tenido tan distinta suerte… Te agradezco que conserves este recuerdo tan importante de su vida y de su historia…
ISABELLA ESTÁ MIRANDO EL VESTIDO DE GIRONDELLA BARTOX TENDIDO SOBRE LA CAMA. ESTA LIMPIANDOSE EL BIGOTE Y TIENE UNA BATA PUESTA, A OTRO LADO ESTA ACOMODADO EL DISFRAZ DE CHAPLIN. TOCAN LA PUERTA.
ISABELLA: Sí...
ENTRA LEANDRA, QUE ECHA UNA RÁPIDA MIRADA AL VESTIDO.
ISABELLA: ¿Qué desea, Leandra?
LEANDRA: ¿La señora necesita que la ayude a vestirse?
ISABELLA: No, Leandra, se lo agradezco...
LEANDRA: ¿La señora ya decidió qué vestido usará en la fiesta?
ISABELLA: Aún no, Leandra.
LEANDRA DISIMULA UN GESTO DE CONTRARIEDAD Y DECIDE SU ESTRATEGIA.
LEANDRA: Sé que la señora será la propietaria de la casa de la infancia de madame…
ISABELLA: Sí...
LEANDRA: ¿Y conoce usted los motivos por los que el señor decidió comprar esa casa...?
ISABELLA: Sí, lo irritaron algunas críticas suyas, Leandra, porque yo no estaba dispuesta a llevar este vestido...
LEANDRA: Sí, así es... Pero el señor no supo interpretar cuánto amor había en mis palabras… Imaginé a su madre viéndola en esta casa... vestida como una gran dama…Pensé en su sacrificio y en su día de felicidad… (FERVIENTE.) Por favor, señora, antes de que me vaya de esta casa, déjeme cumplir ese sueño... Baje esas escaleras deslumbrante, llevando ese vestido...
ISABELLA LA MIRA UN INSTANTE EN SILENCIO Y LUEGO TOMA UNA DECISIÓN.
ISABELLA: Está bien, me pondré el vestido… el mismo que hubiera usado Clara…
CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS.
LEANDRA: Gracias, señora...
LEANDRA ENTRA AL CUARTO DE CLARA Y AL TOPARSE CON SU PRESENCIA, QUE NOSOTROS NO VEMOS, ACUSA GRAN IMPACTO. AMBIGUO EN SU EXPRESIÓN. HAY LÁGRIMAS EN SUS OJOS.
LEANDRA: ¡Clara, Dios mío! ¡No puede ser!
SE TAPA LA CARA CON LAS MANOS. PLANO DE CLARA CON ESPECTACULAR DISFRAZ Y SU NUEVA MÁSCARA. EL TRAJE ES EL MISMO QUE EL DE ISABELLA. DETRÁS DE CLARA SE VE A ALEJANDRA MARINA. EL BAILE COMIENZA TENEMOS UN PANORAMA DE LA ESPECTACULAR RECEPCION FERNANDO, COMO UN VERDADERO ANFITRIÓN, EN SMOKING, RECIBE A LOS INVITADOS. PLANO DE VICTORIA Y SEBASTIÁN, SIN SABER QUIÉN ES QUIÉN, COMIENZAN A BAILAR. FERNANDO CREYENDO QUE CLARA ES ISABELLA POR EL VESTIDO, SE LE ACERCA Y LE HACE UNA REVERENCIA.
FERNANDO: (SIGUIENDO LAS REGLAS DEL JUEGO, FORMAL) Gusta bailar esta pieza...
CLARA ACEPTA HACIENDO UNA LEVE REVERENCIA. FERNANDO Y CLARA COMIENZAN A BAILAR BAJO LA MIRADA DE TODOS.
MIENTRAS EN SU HABITACION ISABELLA TERMINA DE ARREGLARSE.
ISABELLA: Sabes... me resulta extraño estar disfrazada...
ALEJANDRA MARINA: A mí me resulta divertido jugar a ser otra... (CONFIDENCIAL) hasta te diría excitante...
ISABELLA: (NO MUY CONVENCIDA) Sí... puede ser... no lo había pensado de ese modo...
ALEJANDRA MARINA: Relájate, Isabella... y goza de esta noche tan especial...
ISABELLA: (DISPONIÉNDOSE A DISFRUTAR) Tienes razón... después de tantos preparativos, lo menos que puedo hacer es disfrutar de esta fiesta...
ALEJANDRA MARINA: (EN REFERENCIA A LA MUSICA Y EL BULLICIO) ¿Escuchas?... ya están todos abajo.
ISABELLA: Sólo falta mi hermana... no puedo dejar de pensar que hoy también es su día...
ALEJANDRA MARINA: Piensa que de alguna manera ella también está aquí... ¿no crees en la existencia del alma?
ISABELLA SONRÍE RECONFORTADA Y ALEJANDRA MARINA DISFRUTA DE LA SITUACIÓN.
FERNANDO, QUE SIGUE BAILANDO CON CLARA CREYENDO QUE ES ISABELLA.
FERNANDO: Estás hermosa, Isabella...
FERNANDO: Estás hermosa, Isabella...
LE DICE COMO UN SECRETO.
FERNANDO: Sé quién eres.
CÁMARA AMPLÍA PARA DEJARNOS VER LA FIESTA EN PLENO.
FERNANDO: Deberíamos huir...
CLARA DISFRUTA DE LA SITUACIÓN.
FERNANDO: Irnos muy lejos... Ya... danzando así, tan felices...
PLANO DE ISABELLA, QUE LLEGA A LA ESCALERA, Y DESDE ALLÍ ARRIBA VE A FERNANDO Y A CLARA BAILANDO. LEANDRA ESTÁ DETRÁS DE ELLA.
RESUMEN 105
RESUMEN 106 (LIBRO 101)
ISABELLA
FERNANDO Y CLARA SIGUEN BAILANDO.
FERNANDO: Deberíamos huir...
CLARA DISFRUTA DE LA SITUACIÓN.
FERNANDO: Irnos muy lejos... ya... danzando así, tan felices...
PLANO DE ISABELLA, QUE LLEGA A LA ESCALERA, Y DESDE ALLÍ ARRIBA VE A FERNANDO Y A CLARA BAILANDO. LEANDRA ESTÁ DETRÁS DE ELLA. DESDE LA POSICIÓN EN QUE ESTÁ ISABELLA NO ES OBSERVADA POR NADIE, PERO ELLA PUEDE ABARCAR LA SALA. SU MIRADA, NO OBSTANTE, SIGUE CLAVADA EN FERNANDO Y ESPECIALMENTE EN ESA MUJER QUE LLEVA SU MISMO VESTIDO, COMO UN ESPEJO O UN DESDOBLAMIENTO SUYO. DE PRONTO, DESDE LA SUBJETIVA DE ISABELLA, LA SALA Y LOS BAILARINES COMIENZAN A GIRAR, Y VEMOS QUE ISABELLA ESTÁ A PUNTO DE DESMAYARSE. LEANDRA, A SU LADO, LO ADVIERTE Y SE APRESURA A SOSTENERLA.
LEANDRA: Señora... ¿se siente mal?
ISABELLA: Leandra... ¿ve lo mismo que yo?
LEANDRA: Sí, claro...
ISABELLA: ¿Esa mujer...?
LEANDRA: ¿Qué mujer...? Hay muchas mujeres.
ISABELLA LA MIRA ATERRADA.
LEANDRA: ¿Señora... qué le pasa? Está pálida como una muerta.
ISABELLA: Rápido, volvamos al cuarto.
LEANDRA: ¿Pero los invitados, señora...? Todos la esperan con impaciencia.
ISABELLA: ¡Volvamos al cuarto, le digo! ¡Me siento mal!
ISABELLA SE APOYA EN LEANDRA, PERO ANTES DE VOLTEARSE PARA SALIR DE ALLÍ, VEMOS QUE CLARA, SIN DEJAR DE BAILAR, DIRIGE LA MIRADA DE SU ENIGMÁTICA MÁSCARA HACIA ELLA. POR UNOS SEGUNDOS LA MIRADA DE LAS DOS MUJERES SE ENCUENTRA, PERO PRONTO LEANDRA AYUDA A ISABELLA A GIRAR SOBRE SÍ Y A DESAPARECER POR EL CORREDOR. VEMOS CÓMO CLARA OBSERVA, DETRÁS DE SU MÁSCARA, EL ALEJAMIENTO DE ISABELLA. FERNANDO Y CLARA, CONTINÚAN GIRANDO AL COMPÁS DE LA MÚSICA.
FERNANDO: Sabes, amor... me siento feliz... embriagado de felicidad... Quisiera que este instante durara para siempre... El champagne... la música... tú en mis brazos... tu perfume único... inconfundible... y el tiempo detenido... eternamente...
UN TIEMPO. GIRAN EN EL BAILE.
FERNANDO: Estás tan callada, amor... Pero me gusta... me gusta que estés envuelta en el misterio... Imagino tu rostro dulce debajo de la máscara... tu suave sonrisa... llena de gracia y bondad... Tu piel tan suave... ¿Te digo un secreto? Me gustaría que toda esta gente se esfumara de pronto y quedáramos solos tú y yo... porque hoy te deseo como nunca... Siento tu cuerpo frágil y tembloroso debajo de ese disfraz... y te imagino sin estas ropas... envuelta en mis brazos... Te amo, Isabella, te amo con locura.
REPENTINAMENTE, CLARA, AL ESCUCHAR EL NOMBRE DE “LA OTRA” DETIENE EL BAILE Y RETROCEDE UN PASO.
FERNANDO: ¿Qué pasa, Isabella? ¿Dije algo inconveniente? ¿Ofendí tu pudor? Perdóname, amor... delicado amor... Soy un animal que no puede controlar sus impulsos... Es que tu misterio me exalta... Porque siempre fuiste un misterio para mí... Tus ojos cambiantes como el mar... tu piel secreta... siempre fueron para mí un abismo... un vértigo... Isabella, quítate la máscara para que pueda besarte en los labios...
ELLA LE PONE DELICADAMENTE UNOS DEDOS SOBRE LOS LABIOS.
FERNANDO: No importa la hora... El tiempo no existe para nosotros... Quiero besarte ahora... delante de todo el mundo y a la vez solos... absolutamente solos...
PERO LA MÁSCARA NO ES QUITADA. PERMANECE IMPÁVIDA Y MISTERIOSA Y HACE UN LENTO GESTO DE NEGACIÓN.
MIENTRAS TANTO ISABELLA ESTÁ RECOSTADA EN SU CAMA. LEANDRA ESTÁN SENTADA A SU LADO. ISABELLA ESTÁ AGITADA, EN ESTADO DE CRISIS.
ISABELLA: Esa mujer... esa mujer que estaba bailando con Fernando... idéntica a mí...
LEANDRA: ¿Cómo saberlo, si estaba cubierta con una máscara?
ISABELLA: Sí, pero su estatura... su talle... el vestido...
LEANDRA: Lo único curioso es el vestido... Pero ya veremos de qué se trata... En cuanto a la estatura y el talle... supongo que habrá muchas mujeres...
ISABELLA: (INTERRUMPIÉNDOLA, CON DESESPERACIÓN.) Leandra, usted no entiende... ¡Esa mujer es Claire Riveau!
LEANDRA: Señora, ¿qué más quisiera yo? Pero lamentablemente madame murió.
ISABELLA LLORA ANGUSTIADA.
ISABELLA: ¡Es ella... yo sé que es ella...!
LEANDRA: Relájese, señora Isabella...
ISABELLA: Es Clara... es Clara...
ENTRA CARMELA MUY CONTRARIADA.
CARMELA: Mi querida, no pensarás pasarte toda la fiesta en el cuarto...
ISABELLA: (AÚN CONFUNDIDA) No... lo que pasa es que...
LEANDRA: (JUSTIFICÁNDOLA) La señora...
CARMELA: (CORTÁNDOLAS) No tienen nada que explicarme... Yo he visto con mis propios ojos a esa mujer... Dice llamarse Anaís... es poeta y escritora.
LEANDRA: Es una farsante.
CARMELA: Es un espíritu oscuro que ha querido jugar con nosotros.
ISABELLA: Me ha causado una terrible impresión.
CARMELA: Es el fantasma de Clara lo que asusta...
ISABELLA SE INCORPORA.
ISABELLA: Iré a esa fiesta... y a las doce, seré yo misma quien le saque la máscara a la impostora.
MIENTRAS TANTO EN LA FIESTA CLARA Y ALEJANDRA MARINA, CONVERSAN.
CLARA: Todo está saliendo como lo planeamos...
ALEJANDRA MARINA: ¿Estás segura?
CLARA: Sí... Fernando me sigue amando...
ALEJANDRA MARINA: ¿Cómo puedes estar tan confiada?
CLARA: Sentí su vibración... éramos uno.
ALEJANDRA MARINA NO PUEDE CONTENER EL LLANTO.
CLARA: (DESCONCERTADA) ¿Por qué lloras?
ALEJANDRA MARINA: Siento mucha pena por ti.
CLARA: Por favor, Alex... no llores... ¿No ves que soy feliz?
SEBASTIÁN SE ACERCA A ELLOS Y CLARA SE VA.
SEBASTIÁN: ¿Quién es?
ALEJANDRA MARINA: Anaís, poeta y escritora... ¿tú no la conocías?
SEBASTIÁN: No juegues conmigo, Alejandra Marina.
ISABELLA, IDÉNTICA A CLARA, APARECE EN LA ESCALERA LLAMANDO LA ATENCIÓN DE TODOS. ISABELLA COMIENZA A DESCENDER Y TODOS SE QUEDAN MIRÁNDOLA. INCLUSIVE FERNANDO QUE BAILA CON CLARA SIN SABERLO. ISABELLA Y CLARA SE MIRAN ENFRENTADAS ANTE LA MIRADA ATÓNITA DE TODA LA CONCURRENCIA. SE HA HECHO UN PROFUNDO SILENCIO Y LA TENSIÓN ES ENORME.
PRESENTADOR: ¡Música, por favor...!
FERNANDO, ANTE EL MISTERIO DE LAS DOS MUJERES, VA HACIA CLARA Y LE PREGUNTA.
FERNANDO: ¿Qué broma es esta...?
ISABELLA: Bailemos... yo te explicaré.
FERNANDO E ISABELLA COMIENZAN A DANZAR. CLARA ES DRAMÁTICAMENTE RESCATADA POR SEBASTIÁN, QUIEN LA TOMA Y COMIENZAN A BAILAR.
SEBASTIÁN: A mí no puedes engañarme... Tu perfume es inolvidable para mí... Clara.
. ÉL, INQUIETO, AL TIEMPO QUE LA ABRAZA EN EL BAILE, BUSCA CON LA MIRADA A LA OTRA MUJER.
FERNANDO: Por favor, Isabella, ¿me puedes explicar esta comedia de enredos...?
ISABELLA: Tú lo has dicho... Es sólo eso... una comedia de enredos... una farsa vulgar...
FERNANDO: Muy bien, Isabella, pero explícamela... ¿quieres?
ISABELLA: Me llamas Isabella... ¿Cómo sabes que soy yo?
FERNANDO: No tengo la menor duda de que tú eres Isabella...
ISABELLA SE ABRAZA A ÉL FUERTEMENTE, APOYANDO SU MEJILLA EN SU PECHO.
FERNANDO: ¿No vas a decirme nada...?
ISABELLA: Ahora, no...
FERNANDO: ¿Me dejarás con la intriga...?
ISABELLA: Sí.
FERNANDO: ¿Hasta cuándo...?
SE ACURRUCA EN EL CUERPO DE ÉL. FERNANDO LA ABRAZA FUERTE, PERO NO PUEDE DEJAR DE ECHAR MIRADAS EN BUSCA DE LA OTRA, LA EXTRAÑA MUJER. CESA LA PIEZA MUSICAL Y FERNANDO SE SEPARA.
FERNANDO: ¿Quién es esa mujer que ha querido hacerse pasar por ti?
ISABELLA: Una farsante... una bromista... Ya todos saben quién es... Se ha presentado como Anaís, poeta y escritora. ¿La conoces?
FERNANDO: (PERPLEJO.) No... ¿Cómo sabes su nombre...?
ISABELLA: Por Carmela... Ella lo averiguó... Lo que no entiendo es quién la invitó... Tal vez vino con los poetas...
FERNANDO: Pero...
ISABELLA: (INTERRUMPIÉNDOLO.) Se ha puesto mi mismo vestido y se ha peinado como yo... No sé cómo pudo copiar el modelo...
FERNANDO: Pero son iguales...
UN TIEMPO EN QUE ISABELLA LO MIRA, ESCRUTADORA Y TEMEROSA DE LA RESPUESTA A SU PREGUNTA.
ISABELLA: ¿Me has confundido con ella?
EL SONIDO DE LAS CAMPANADAS DA LAS DOCE HORA EN QUE ES SABIDO QUE HAN DE CAER LAS MASCARAS. EN MEDIO DE UNA GRAN EXPECTATIVA, ISABELLA VA HACIA CLARA. SE DETIENE FRENTE A ELLA.
ISABELLA: ¿Me permite saber quién es realmente usted?
TODOS ESTÁN PENDIENTES. ISABELLA EXTIENDE SU MANO CON LA INTENSION DE QUITARLE LA MASCARA A CLARA.
RESUMEN 106
RESUMEN 107 (LIBRO 102)
ISABELLA
EL SONIDO DE LAS CAMPANADAS DA LAS DOCE HORA EN QUE ES SABIDO QUE HAN DE CAER LAS MASCARAS. EN MEDIO DE UNA GRAN EXPECTATIVA, ISABELLA VA HACIA CLARA. SE DETIENE FRENTE A ELLA.
ISABELLA: ¿Me permite saber quién es realmente usted?
TODOS ESTÁN PENDIENTES. ISABELLA EXTIENDE SU MANO CON LA INTENSION DE QUITARLE LA MASCARA A CLARA.
HAY UN MOMENTO DE GRAN SUSPENSO, EN EL QUE PARECE QUE CLARA LLEVA LA MANO A SU MÁSCARA PARA QUITÁRSELA, CUANDO REPENTINAMENTE SE PRODUCE UN APAGÓN GENERAL Y TODO QUEDA ENVUELTO EN LA OSCURIDAD.
SONIDO = EXCLAMACIÓN Y MURMULLOS.
EN LA SEMIOSCURIDAD SE PRODUCE UN MOVIMIENTO GENERALIZADO Y CONFUSO.
EL CUARTO DE LAS PASIONES ESTÁ EN SEMIPENUMBRAS. CLARA ENTRA, AGITADA, CIERRA LA PUERTA TRAS DE SÍ Y SE APOYA EN ELLA. EMITE UN QUEJIDO VISCERAL Y SU CUERPO SE ARQUEA DE DOLOR Y DESPROTECCIÓN.
DE PRONTO UNOS BRAZOS LA ENLAZAN, CLARA PUEDE VISLUMBRAR EL ROSTRO DE SEBASTIÁN.
SEBASTIÁN: (SUSURRA.) No te asustes, Clara, soy yo, Sebastián…
CLARA SE APARTA DE ÉL.
CLARA: ¿Qué haces aquí? ¿Cómo lo supiste?
SEBASTIÁN: Siempre lo supe... Te vislumbré, te presentí, te vi... Me llamaste y nunca dudé que eras tú...Esas llamadas eran gritos de auxilio, Clara... Me enloquecieron de angustia, de impotencia... ¿Por qué, Clara, por qué...?
CLARA: ¿Por qué, qué...?
SEBASTIÁN: ¿Por qué debes esconderte así, por qué fingir tu muerte...? ¿Qué ha pasado?
CLARA: Son demasiadas preguntas para una noche tan agitada como esta... Me siento exhausta...
SEBASTIÁN: Puedes descansar en mis brazos... Prometo que no te preguntaré nada más por hoy...
CLARA: Preferiría que dijeras nunca...
SEBASTIÁN: Entonces... nunca...
CLARA RÍE SUAVEMENTE.
CLARA: Sebastián... mi bondadoso y noble Sebastián... Por amor te has metido en la boca del lobo. Porque ahora eres mi secreto y si te revelas eres la misma muerte…
SEBASTIÁN: Soy tu secreto, Clara… hasta la muerte.
SACA UNA CAJA DE CERILLAS Y PRENDE UNA.
SEBASTIÁN: Déjame ver tu cara… quiero verte después de tanto tiempo..
ELLA RÍE APENAS.
CLARA: ¿Mi eterno enamorado quiere ver el infierno…?
SEBASTIÁN ACUSA LA IMPRESIÓN.
SEBASTIÁN: ¿El infierno?
CLARA RÍE CON DESESPERACIÓN.
CLARA: ¿Estás preparado?
EN MEDIO DE LA OSCURIDAD, FERNANDO ENTRA A ISABELLA AYUDADO POR ZACARÍAS. DELMIRA LOS ILUMINA CON UN FAROL. DETRÁS DE ELLOS ENTRAN CARMELA Y VICTORIA
FERNANDO: (A ZACARÍAS) Recostémosla...
ZACARÍAS Y FERNANDO LLEVAN A ISABELLA HASTA LA CAMA.
ISABELLA: (AGITADA) No... no... no...
CARMELA SE UBICA A UN LADO DE ISABELLA.
CARMELA: Cálmate, Isabella...
LEANDRA ENTRA RÁPIDA CON UN VASO CON AGUA Y UNA PASTILLA.
LEANDRA: (A FERNANDO) Esto la calmará...
FERNANDO ASIENTE.
FERNANDO: Está bien...
LEANDRA SE SIENTA JUNTO A ISABELLA Y CARMELA LA MIRA CON DESCONFIANZA.
LEANDRA: Tome esto, señora Isabella...
ISABELLA, EN MEDIO DE SU CRISIS, TOMA LA PASTILLA SIN OPONERSE, AL TIEMPO QUE FERNANDO SE ACERCA A CARMELA.
FERNANDO: ¿Qué es todo esto, Carmela?
CARMELA: La oscuridad, Fernando.
ZACARÍAS Y DELMIRA CONTEMPLAN EL CUADRO DESDE LA PUERTA.
FERNANDO: (ALGO IRRITADO) No te pregunto por el corte de luz, tía Carmela... Quiero saber qué hacía esa mujer en esta casa...
VICTORIA, CÁLIDA, SE ACERCA A FERNANDO.
VICTORIA: Tranquilízate, Fernando... ya aclararemos todo esto... Seguramente Girondella Bartox sea una pista...
CARMELA: Lo dudo... esto es obra de un espíritu oscuro... Jamás encontrarán prueba alguna...
LEANDRA, BURLONA, LE DEVUELVE LA SONRISA A DELMIRA.
FERNANDO: (FURIOSO) Quiero saber quién ha sido el mentor de semejante burla...
ISABELLA SE AGITA EN LA CAMA.
ISABELLA: No, Fernando... no ha sido una burla... Ella, ella estuvo aquí otra vez.
TODOS LA MIRAN DRAMÁTICAMENTE. APARECE ALEJANDRA MARINA PARA DESCUBRIR OTRA HISTORIA.
ALEJANDRA MARINA: (APARENTANDO MORTIFICACIÓN) Lo siento... Mi intención era crear por un momento la fantasía de Clara viva... (A ISABELLA) Creí que entenderías... que no te haría daño la idea de que estuviera viva...
ISABELLA LA MIRA COMO AUSENTE.
FERNANDO: Debiste decirlo antes.
ALEJANDRA MARINA: (A FERNANDO) Es que me perturbó tanto cuando Isabella reaccionó de esa forma...
ISABELLA: (SALIENDO DEL LETARGO) Sé muy bien que la que estaba bajo esa máscara era Clara, mi hermana... Y en ese mismo momento también supe algo terrible...
ISABELLA SE QUIEBRA.
ISABELLA: Ella me odia... me odia porque ocupo su lugar.
FERNANDO SE DESESPERA, AL TIEMPO QUE ALEJANDRA MARINA DISFRUTA SECRETAMENTE DE LA SITUACIÓN.
FERNANDO: Sabes que eso no es posible... Clara está muerta y si la hubieras conocido, sabrías que jamás se quedaría oculta bajo una máscara.
ALEJANDRA MARINA: Así era Clara... Amaba el brillo, exponerse a la luz.
LÁGRIMAS CAEN DE LOS OJOS DE ALEJANDRA MARINA. ISABELLA LOS MIRA A AMBOS Y POR UNOS SEGUNDOS PARECE DUDAR.
MINUTOS MAS TARDE CLARA Y SEBASTIÁN DISFRUTAN DEL RELATO DE ALEJANDRA MARINA. LEANDRA ESTÁ DE PIE, INMUTABLE, JUNTO A LA PUERTA.
ALEJANDRA: (IMITÁNDOSE A SÍ MISMA, CON SORNA) Lo siento... Mi intención era crear por un momento la fantasía de Clara viva... (A CLARA Y SEBASTIÁN, DIVERTIDA) Tenían que verle la cara a los dos... Pero lo mejor fueron mis lágrimas... creo que Isabella no ha podido resistirse a ellas...
CLARA: No habré sido la elegida de Fernando, pero nadie olvidará que mi paso por la fiesta ha sido un éxito... ¿No es cierto, Leandra?
LEANDRA: Oui, madame.
CLARA SE ACERCA A LEANDRA.
CLARA: (SARCÁSTICA) Te felicito por el genial efecto de luces para que la maldita Claire Riveau pudiera huir... Te agradezco el apagón general y la noche eterna, Leandra.
LOS OJOS DE LEANDRA SE LLENAN DE INEVITABLES LÁGRIMAS, QUE JAMÁS DERRAMARÁ.
LEANDRA: De nada, madame.
CLARA ESTALLA EN UNA CRUEL CARCAJADA.
ISABELLA: (A FERNANDO.) Yo sé que Clara está aquí, en la casa…
FERNANDO: Por Dios, Isabella.
ISABELLA: Esa criada… Lucía… ella también la vio… La tomaron por loca porque la vio… Como tú me quieres tomar por loca a mí… Pero no… Esa muchacha pidió por mí… Quería decirme que la vio…
FERNANDO: Yo también vi a Clara muerta…
ISABELLA: ¿Qué es lo que viste? ¿Dime que es lo que viste…? ¡Porque sea lo que sea no es verdad!
ÉL SE QUEDA ESPANTADO.
FERNANDO: Entonces tú opinas que Clara vive, que ella también sobrevivió al accidente… que fraguó su muerte y que ahora acecha. ¿Por qué no viene e invalida nuestro matrimonio…? ¿Por qué no ocupa su lugar…?
ISABELLA: No lo sé.
SE QUEDA PENSATIVA Y AGITADA.
ISABELLA: Esa muchacha… Carmela… todos han sentido algo especial con respecto al cuarto… ese cuarto tuyo y de Clara. ¡Vamos, Fernando, abre ese cuarto! ¡Vamos ya!
EL LA MIRA VACILANTE Y LUEGO TOMA UNA DECISIÓN.
FERNANDO: Está bien, si eso te calma, vamos ahora mismo, Isabella…
RESUMEN 107
RESUMEN 108 (LIBRO 103)
ISABELLA
FERNANDO: Entonces tú opinas que Clara vive, que ella también sobrevivió al accidente… que fraguó su muerte y que ahora acecha. ¿Por qué no viene e invalida nuestro matrimonio…? ¿Por qué no ocupa su lugar…?
ISABELLA: No lo sé.
SE QUEDA PENSATIVA Y AGITADA.
ISABELLA: Esa muchacha… Carmela… todos han sentido algo especial con respecto al cuarto… ese cuarto tuyo y de Clara. ¡Vamos, Fernando, abre ese cuarto! ¡Vamos ya!
EL LA MIRA VACILANTE Y LUEGO TOMA UNA DECISIÓN.
FERNANDO: Está bien, si eso te calma, vamos ahora mismo, Isabella…
FERNANDO E ISABELLA LLEGAN FRENTE A LA PUERTA DEL CUARTO DE LAS PASIONES. UN TIEMPO EN EL QUE SE MIRAN.
ISABELLA: (DECIDIDA.) Abre, Fernando.
ISABELLA LO MIRA EXPECTANTE. FERNANDO, DISPUESTO A COMPLACER A ISABELLA PERO EN CONTRA DE SÍ MISMO, TOMA EL PICAPORTE DE LA PUERTA E INTENTA ABRIR.
SALIMOS DE CLARA, QUE AL OÍR QUE ALGUIEN INTENTA ABRIR, SENTADA EN SU SILLA MECEDORA Y CUBIERTA POR EL VELO, SE SOBRESALTA. UN FRÍO LA RECORRE Y RÁPIDAMENTE BUSCA UN RINCÓN Y SE QUEDA PARALIZADA, OYENDO LAS VOCES.
OFF FERNANDO: Está cerrado... Las llaves las tiene Leandra...
OFF ISABELLA: Búscalas... Te lo suplico, Fernando... ve y búscalas.
OFF FERNANDO: Está bien... espérame aquí.
CLARA, CON ABSOLUTA FRIALDAD, BUSCA SUS LLAVES Y VA HACIA LA PUERTA. DE ESPALDAS A NOSOTROS SE QUITA LA MASCARA, Y LENTAMENTE ENTREABRE LA PUERTA. POR EL RESQUICIO DE LA PUERTA ENTREABIERTA VEMOS A ISABELLA, QUE AL VERLA COMIENZA A GRITAR.
ISABELLA: (EN UN LÍMITE.) ¡No! ¡No! ¡No!
A LA MAÑANA SIGUIENTE FERNANDO CONVERSA CON EL DOCTOR BLESWEIS, AL TIEMPO QUE ISABELLA DUERME PROFUNDAMENTE, SEDADA.
DR. BLESWEIS: Esta crisis ha sido muy aguda...
FERNANDO LO ESCUCHA MUY PREOCUPADO Y AGOBIADO.
DR. BLESWEIS: Hay elementos inconscientes muy perturbadores y su aparato psíquico no está sosteniéndola...
FERNANDO: ¿Pero qué es lo que le pasa?
DR. BLESWEIS: (LO MÁS DIDÁCTICO POSIBLE.) Su identidad ha sufrido un gran cambio al enterarse de su verdadera historia familiar... Y eso, para cualquier persona, requiere un tiempo de elaboración... Pero en su caso, al haberse casado con el marido de su hermana muerta, la atormenta la culpa...
FERNANDO: ¿Culpa? ¿Por qué? Si ella no lo sabía.
DR. BLESWEIS: Son sentimientos inmanejables, señor de Alvear...
FERNANDO: No sé qué hacer, doctor... Me siento tan impotente ante su dolor...
DR. BLESWEIS: Por ahora, lo más importante es evitar estas crisis... Le he dado un sedante muy fuerte y dormirá por unas cuantas horas...
FERNANDO VA HACIA ISABELLA Y SE SIENTA A SU LADO. UN TIEMPO EN EL QUE LA CONTEMPLA DORMIR PROFUNDAMENTE Y SE VUELVE HACIA EL MÉDICO.
FERNANDO: (CON ILUSIÓN.) Parece estar en paz...
DR. BLESWEIS: Vamos a ver cómo despierta... Pasaré por la tarde para conversar con ella.
EL DOCTOR BLESWEIS SE RETIRA. FERNANDO MIRA A ISABELLA, ACARICIA SU CABELLO Y LA BESA SUAVEMENTE EN LOS LABIOS.
CLARA ESTÁ DESAYUNANDO Y LEANDRA ESTÁ DE PIE A SU LADO.
LEANDRA: Isabella ha tenido una terrible crisis...
CLARA RÍE MALDITA.
CLARA: Me tiene terror.
LEANDRA: Tienes que salir de aquí, Clara... Ya han pasado demasiadas cosas en este cuarto... terminarán descubriéndote.
CLARA: Yo no me iré de mi casa... Ella es la intrusa.
LEANDRA: Por Dios, Clara... Actúa con inteligencia... ya estamos muy cerca de la operación... Pronto podrás volver a brillar en la sala de la mansión de los Alvear... y será Isabella la que tendrá que huir como una rata...
CLARA: Mucho mejor que eso... Ella enloquecerá de terror y la sacarán de aquí completamente loca.
LEANDRA ACUSA IMPACTADA.
CLARA: Vamos a jugar, Leandra... Tú y yo... Las dos vamos a enloquecerla con nuestros juegos.
ISABELLA, QUE, SOLA EN SU HABITACIÓN, SIGUE DURMIENDO BAJO LOS EFECTOS DEL CALMANTE. SOBRE ESTA IMAGEN OÍMOS QUE LA PUERTA SE ABRE Y UNOS PASOS QUE SE ACERCAN A ELLA. VEMOS A LEANDRA, QUE, SUBREPTICIAMENTE, ESCONDE UN PAQUETE ENVUELTO PARA REGALO. LUEGO VA HACIA ISABELLA Y LA MIRA. POR UN INSTANTE PARECE FLAQUEAR EN SU PROPÓSITO. LEANDRA SE VA. TIEMPO DESPUES ISABELLA SE DESPIERTA Y SE ENCUENTRA CON LA CAJA DE MUSICA DE CLAIRE, EL EFECTO DEL SEDANTE LE IMPIDE TENER REACCIONES BRUSCAS, SOLO LA MIRA Y ESCUCHA SU CANCION COMO HIPNOTIZADA. FERNANDO DESDE LA PUERTA LA VE.
FERNANDO: Isabella, ¿qué haces levantada?
AL ESCUCHARLO ELLA CIERRA LA CAJITA, PERO SE QUEDA MIRÁNDOLA, DE ESPALDAS A LA PUERTA. FERNANDO SE DIRIGE HACIA ELLA Y SUAVEMENTE LA TOMA DE LOS BRAZOS.
FERNANDO: Ven... vuelve a la cama...
ISABELLA: (EN UN TONO EXTRAÑO, FRÍO, SONÁMBULO.) Mira, Fernando, mira lo que me han dejado como regalo...
Y VUELVE A ABRIR LA CAJITA MUSICAL. FERNANDO MIRA LA CAJITA SORPRENDIDO.
FERNANDO: ¿De dónde salió eso?
ISABELLA, QUE ESTÁ APACIGUADA POR EL EFECTO DE LOS SEDANTES, MANTIENE UNA EXTRAÑA CALMA.
ISABELLA: No, lo sé... Es la caja de música de Clara… ¿Quién la ha puesto aquí? ¿Quién podría envolver un objeto más terrible para mí y ofrecérmelo como regalo...?
FERNANDO: Habrá sido algún bromista...
ISABELLA: Demasiadas bromas, ¿no crees?
FERNANDO: Sí.
ISABELLA: Esta es una casa de bromistas...
VACILA. FERNANDO LA SOSTIENE.
FERNANDO: Ven a la cama... ven... Estás débil...
LA CONDUCE HACIA LA CAMA, ELLA SE APOYA EN ÉL
FERNANDO: Haré que se lleven eso de aquí...
ELLA REACCIONA CON VEHEMENCIA, DENTRO DE SU SEDACIÓN.
ISABELLA: ¡No! ¡Déjalo, es un regalo! Y los regalos no se desprecian...
FERNANDO: Está bien, mi amor, está bien... Luego pensaremos qué hacer... Mientras tanto debes descansar...
ELLA SE RECUESTA, AYUDADA POR FERNANDO, NUEVAMENTE ENTREDORMIDA POR EL EFECTO DE LOS CALMANTES.
ISABELLA: Sí, descansar... descansar...
SE DUERME. FERNANDO LA MIRA CON ANGUSTIA Y LUEGO ECHA UNA MIRADA INTRIGADA A LA CAJITA MUSICAL. FERNANDO ANGUSTIADO HA DE CONVERSAR CON EL PSIQUIATRA BLESWEIS
LEANDRA ACABA DE ENTRAR AL CUARTO Y SE ACERCA AL LECHO DONDE ESTÁ ISABELLA AÚN ENTREDORMIDA.
LEANDRA: Señora Isabella...
ISABELLA TERMINA DE DESPERTARSE Y MIRA A LEANDRA.
ISABELLA: Leandra... ¿qué es lo que quieres...?
AL TIEMPO QUE CONTINÚA ACERCÁNDOSE.
LEANDRA: Señora Isabella... Por el amor que he sentido por su señora madre, le pido... le ruego que confíe en mí... que se cuide...
ISABELLA: ¿De qué debo cuidarme, Leandra?
LEANDRA: El señor Fernando está impresionado aún por la muerte de madame. Oí una conversación con el doctor Blesweis y la encerrarán como a la pobre Lucía si no mejora… Trate de controlarse. Confíe en mí sus angustias y temores. Mientras yo esté aquí, usted y la memoria de madame vivirán en esta casa.
109 al 114 (resúmenes de "Isabella , mujer enamorada"
by Ana
RESUMEN 109 (LIBRO 104)
ISABELLA
LEANDRA ACABA DE ENTRAR AL CUARTO Y SE ACERCA AL LECHO DONDE ESTÁ ISABELLA AÚN ENTREDORMIDA.
LEANDRA: Señora Isabella...
ISABELLA TERMINA DE DESPERTARSE Y MIRA A LEANDRA.
ISABELLA: Leandra... ¿qué es lo que quieres...?
AL TIEMPO QUE CONTINÚA ACERCÁNDOSE.
LEANDRA: Señora Isabella... Por el amor que he sentido por su señora madre, le pido... le ruego que confíe en mí... que se cuide...
ISABELLA: ¿De qué debo cuidarme, Leandra?
LEANDRA: El señor Fernando está impresionado aún por la muerte de madame. Oí una conversación con el doctor Blesweis y la encerrarán como a la pobre Lucía si no mejora… Trate de controlarse. Confíe en mí sus angustias y temores. Mientras yo esté aquí, usted y la memoria de madame vivirán en esta casa.
ISABELLA LA MIRA PERPLEJA.
LEANDRA: Usted debe manejar la situación… No se muestre frágil… No se ponga en sus manos.
ISABELLA: Estoy desesperada, Leandra. No sé qué hacer…
LEANDRA: Yo sabré guiarla. Por empezar, esas pastillas que le dan…
ISABELLA: Me han tranquilizado…
LEANDRA: Le quitan fuerzas, la hacen parecer enfermiza…
ISABELLA: ¡Es que no soporto esas horrendas visiones…! En esta casa hay alguien que quiere dañarme…
LEANDRA: Yo le prometo que averiguaremos quién es… Hay muchos intereses que rondan… gente de falsa sonrisa, señora Isabella. Conozco algo más que los vericuetos de esta residencia… Las ambiciones y secretos familiares no son un misterio para mí...
ENTRA FERNANDO Y SE DIRIGE JUNTO A ISABELLA. LEANDRA SE APARTA.
FERNANDO: ¿Cómo estás, Isabella?
LEANDRA: Mucho mejor, verdad…
ISABELLA: (SONRÍE.) ¡Mucho mejor, realmente!
EL DOCTOR BLESWEIS ESTÁ INTENTANDO ENTABLAR UN DIÁLOGO CON ISABELLA, PERO ESTA PERMANECE HACE UN RATO EN SILENCIO.
DR. BLESWEIS: Estoy aquí para ayudarla, Isabella...
ISABELLA LO MIRA CON DESCONFIANZA.
DR. BLESWEIS: Desahogarse le hará bien... ¿Qué teme, Isabella?
ISABELLA: Que no me crean... que no crean en mí...
DR. BLESWEIS: Esa no es mi misión... Lo que yo pretendo es que usted recupere la calma... el equilibrio... que pueda desarrollar su vida normalmente... Para que, con el tiempo, pueda ir elaborando la verdadera historia que se le ha revelado acerca de su origen...
ISABELLA: No me engañe, doctor.
DR. BLESWEIS: ¿Engañarla?
ISABELLA: Sé que piensan internarme como a la pobre Lucía...
DR. BLESWEIS: ¿De dónde ha sacado eso?
ISABELLA: Leandra lo escuchó cuando usted hablaba con mi esposo.
DR. BLESWEIS: Eso no es verdad... si ni siquiera hemos considerado esa posibilidad... Su marido está muy preocupado por usted, pero jamás hablamos de internarla.
ISABELLA LO MIRA CON DESCONFIANZA.
ISABELLA: Leandra los escuchó.
DR. BLESWEIS: ¿Por qué cree usted en ella?
ISABELLA NO TIENE RESPUESTA.
DR. BLESWEIS: ¿Olvida que ya una vez la obligó a ocultarle parte de su historia a su marido?
ISABELLA: ¿Y por qué tendría que confiar yo en usted?
DR. BLESWEIS: ¿Por qué no? Su esposo me ha pedido que la ayude a superar esta crisis y estoy haciendo mi trabajo lo más honestamente posible... Aunque suene extraño en boca de un científico, lo estoy haciendo de corazón...
ISABELLA LO MIRA CON LA NECESIDAD DE CREERLE.
DR. BLESWEIS: Me apena, de verdad, todo lo que ha tenido que atravesar.
ISABELLA LLORA ANGUSTIADA. EL DOCTOR LA CONTIENE CON UN CUIDADOSO SILENCIO.
ISABELLA: Tengo miedo, doctor... mucho miedo...
DR. BLESWEIS: Cálmese, Isabella... Le aumentaré su medicación por un tiempo... Poco a poco se irá compensando y verá las cosas más claramente, podrá distinguir entre sus fantasmas y la realidad.
ISABELLA LLORA.
MAS TARDE EN LA SALA ISABELLA CUELGA Y SE ENCUENTRA CON LA MIRADA DE LEANDRA, QUE ESTÁ PARADA EN EL VANO DE LA PUERTA.
ISABELLA: Rosario de Linares, la mujer que me crió… viene hacia aquí… Creo que tendré que enfrentarla… que tendremos que hablar como amigas…
LEANDRA: ¿La siente usted su madre…?
ISABELLA: Después de ver la tumba de mi madre, de saber de su vida y su sacrificio, no puedo aceptar otra madre.
LOS OJOS DE LEANDRA SE LLENAN DE LÁGRIMAS.
LEANDRA: Qué feliz sería su madre de oírla.
LA NOTICIA DE LA LLEGADA DE ROSARIO PONEN MUY NERVIOSA A LEANDRA QUE MASAJEA LOS HOMBROS DE CLARA EN SILENCIO. CLARA NOTA ESE SILENCIO Y LE ECHA INTRIGADAS MIRADAS POR EL ESPEJO. PARA LLAMAR LA ATENCIÓN, SIMULA QUE EL MASAJE DE LEANDRA LE HA PRODUCIDO DOLOR.
CLARA: ¡Ay…! ¡Pero fíjate lo que haces, mujer!
LEANDRA: Perdón, Clara…
CLARA: ¡Eso es porque no estás concentrada! ¡Quién sabe dónde tienes la cabeza! ¿Qué estás tramando?
LEANDRA: Nada, Claire… estoy preocupada…
CLARA: ¿Preocupada por qué?
LEANDRA: Supe que Rosario Linares viene a Lima…
CLARA: ¿Y? ¿A ti qué te importa eso…?
LEANDRA: Temo que le diga a Isabella que yo soy su madre.
CLARA: (SARCÁSTICA.) ¡Qué alegría le dará!
LEANDRA TRATA DE CONTENER SU LLANTO.
LEANDRA: No quiero que lo sepa…
CLARA: ¿Lloras…? ¿Estás llorando por ella? ¿En mi presencia? ¿A tanto te atreves, sirvienta?
LEANDRA: Perdóname, Clara, no puedo evitarlo…
CLARA: (REMEDÁNDOLA.) “No puedes evitarlo…” ¡Pues trágate esas lágrimas! ¡Ya!
LEANDRA SE SECA APRESURADAMENTE LAS LÁGRIMAS. CLARA LA MIRA CON ODIO.
CLARA: ¿Por qué esas crueles diferencias entre ella y yo…? ¿Crees que no puedo adivinar por qué siempre la consideraste muerta…?
LEANDRA LA MIRA INTERROGANTE Y CON TEMOR.
CLARA: ¡Porque nunca pudiste aceptar el dolor de perderla…! En cambio yo… he sido un peso para ti, Leandra. Un peso tan grande que me entregaste a madame Riveau… ¡A la otra te la robaron y yo te resulté tan intolerable sin ella que me regalaste!
LEANDRA: ¡Basta, Clara, basta! Por favor…
CLARA: Es terrible la verdad… es realmente repugnante y grandiosa… ¿Sientes su peso? ¿Sientes como te aplasta…? Tu llanto de sirvienta es inútil…
DE PRONTO UNA SOSPECHA CRUZA POR SU MENTE. SE VUELVE Y ENFRENTA A LEANDRA.
CLARA: Dime… ¿has preparado nuestra sorpresa para la que ocupa mi lugar…? ¿O te has apiadado de ella…?
LEANDRA: (CONTENIENDO SU LLANTO.) No, no me apiadé…
ISABELLA, QUE SE DESPIERTA ATERRORIZADA Y SE INCORPORA EN LA CAMA. ISABELLA ESTÁ MUY AGITADA. SE LEVANTA DE LA CAMA, TRATANDO DE NO DESPERTAR A FERNANDO, QUE SE REVUELVE EN SUEÑOS PERO NO SE DESPIERTA. ISABELLA VA HACIA SU TOCADOR, SE SIENTA FRENTE AL ESPEJO Y ENCIENDE UNA LÁMPARA DE LUZ SUAVE. REPENTINAMENTE SUS OJOS SE DILATAN DE ESPANTO… EN SU IMAGEN EN EL ESPEJO HA VISTO EN SU CAMISÓN LA “C” Y LA “R” DE CLAIRE RIVEAU, SUS INICIALES. ISABELLA SE MIRA TEMBLANDO ANTE EL ESPEJO.
LEANDRA DUERME EN SU CAMA. REPENTINAMENTE UNOS FUERTES GOLPES LA DESPIERTAN.
LEANDRA: (ASUSTADA.) ¿Quién es?
OFF ISABELLA: ¡Soy yo, Leandra, Isabella! ¡Ábrame…!
LEANDRA SALTA DE LA CAMA Y ABRE. ISABELLA ENTRA DESENCAJADA.
ISABELLA: ¡Ayúdeme, ayúdeme, por favor! Me voy a volver loca… Mire… las iniciales de Clara… ¿Quién pudo hacerlo? ¡¡¡¿Quién?!!!
LEANDRA: Cálmese, señora Isabella… ¡Juntas llegaremos a la verdad!
RESUMEN 104
RESUMEN 110 (LIBRO 105)
ISABELLA
OFF ISABELLA: ¡Soy yo, Leandra, Isabella! ¡Ábrame…!
LEANDRA SALTA DE LA CAMA Y ABRE. ISABELLA ENTRA DESENCAJADA.
ISABELLA: ¡Ayúdeme, ayúdeme, por favor! Me voy a volver loca… Mire… las iniciales de Clara… ¿Quién pudo hacerlo? ¡¡¡¿Quién?!!!
LEANDRA: Cálmese, señora Isabella… ¡Juntas llegaremos a la verdad!
ISABELLA, ENCOGIDA SOBRE LA CAMA DE LEANDRA Y CON LA CABEZA SOBRE EL REGAZO DE ESTA, SE HA QUEDADO DORMIDA. MUY ABSTRAÍDA, LEANDRA LE ACARICIA LA CABEZA, ROZÁNDOLE APENAS EL CABELLO. REPENTINAMENTE ISABELLA SE DESPIERTA, CON UN SOBRESALTO. SE SEPARA DE LEANDRA Y SE SIENTA EN LA CAMA.
ISABELLA: Dios, me quedé dormida… ¿Y Alejandra Marina…?
LEANDRA: Fue a su cuarto a buscarle un camisón de ella para que usted se cambie ese…
ISABELLA: No recuerdo nada…
LEANDRA: Es que estaba exhausta, con los nervios destrozados… Si viera qué intranquila dormía… Pensé si no estará especialmente alterada por la llegada de Rosario Linares…
ISABELLA: No lo sé… no lo creo…
LEANDRA: Imagino el rencor que sentirá por ella… y el rencor que esa mujer anidará en sus entrañas… Tengo entendido que no ha podido nunca concebir un hijo, que siempre ha vivido a la sombra de aquel amor intenso del padre de usted por la pobre Alcira…
ISABELLA: No entiendo qué tiene que ver la mujer que me ha criado, con estas cosas que ocurren… Esa caja de música… la mujer idéntica tras la máscara…
ALEJANDRA MARINA: Eso ha sido un error de mi parte… Mal interpreté su nostalgia de Clara… Quise que usted sintiera su presencia en la casa… que compartiera con ella esa fiesta de ilusión… Pero si quiere, mañana esa misma mujer vendrá aquí con su vestido y usted podrá quitarle su máscara… y ver que sólo aparentemente, detrás del disfraz, el parecido es posible… Pero su cara no es igual a la suya… En realidad, es horrible.
ALEJANDRA MARINA APARECE EN LA PUERTA, TRAYENDO UN CAMISÓN DOBLADO. ISABELLA MIRA ANGUSTIADA A ALEJANDRA MARINA Y A LEANDRA.
LEANDRA: (INTERVINIENDO.) No creo que sea el momento para seguir provocando situaciones violentas... Ella debe tranquilizarse.
LAS MANOS DE ISABELLA TIEMBLAN. ALEJANDRA MARINA Y LEANDRA LO NOTAN Y A SU VEZ ISABELLA REPARA EN QUE ELLAS LO NOTARON.
ISABELLA: (AVERGONZADA POR SU ESTADO.) No tengo paz, estoy perdiendo mi equilibrio... No tengo paz...
ALEJANDRA MARINA TOMA LAS MANOS DE ISABELLA PARA CONTENER SU TEMBLOR.
ALEJANDRA MARINA: Tranquila, mi querida Isabella... La paz es algo que se gana...
ISABELLA: ¿Cómo?
LEANDRA: No desespere, señora... Ya la obtendrá, usted que tanto la merece.
ISABELLA: Es que no sé cómo seguir, de dónde sacar fuerzas...
LEANDRA: De donde sea, señora Isabella... Puede estar segura que si Fernando de Alvear advierte su fragilidad, la desechará como lo hizo con Clara.
ISABELLA: (DUDANDO.) No... eso no es verdad...
ISABELLA INTERROGA CON LA MIRADA A ALEJANDRA.
ALEJANDRA MARINA: (ATRIBULADA.) Lamentablemente es así es, Isabella.
ISABELLA, QUE SE SIENTE DESMORONAR.
ISABELLA, ATORMENTADA, SE ACUESTA JUNTO A FERNANDO. ÉL, DORMIDO, LA ABRAZA Y ELLA, SINTIÉNDOSE SEGURA, SE DISTIENDE. SUENA EL TELEFONO RÁPIDA, ISABELLA ATIENDE.
ISABELLA: (POR LO BAJO, PARA NO DESPERTAR A FERNANDO.) Aló...
CLARA: (OFF TELEFÓNICO.) ¿Reconoces tu voz?... ¿la voz de tu hermana muerta?
ISABELLA ACUSA CON ESPANTO Y CORTA. FERNANDO DESPIERTA APENAS.
FERNANDO: ¿Quién era?
ISABELLA TIEMBLA Y NO PUEDE HABLAR. FERNANDO ACUSA SU ESTADO Y SE INCORPORA.
FERNANDO: ¿Qué sucede, mi amor?
ISABELLA ESTALLA.
ISABELLA: ¡No! ¡No! ¡¡¡No!!!
FERNANDO MIRA GRAVE AL DOCTOR Y VA JUNTO A ISABELLA Y TOMA SU MANO.
FERNANDO: Tranquila, Isabella...
ISABELLA: No me abandones... ¡no!
TIEMPO DESPUES FERNANDO PREOCUPADO CONVERSA CON EL MEDICO.
FERNANDO: ¿Es necesario internarla, doctor?
DR.BLESWEIS: (EVALUANDO LA SITUACIÓN.) Puede ser aquí, en la casa... Eso sí, debe estar cuidadosamente atendida.
FERNANDO: Mi hermana puede ocuparse... o mi tía Carmela...
ISABELLA: Leandra me cuidará... Ella lo hará...
FERNANDO: Está bien... como tú quieras, Isabella... Ahora cálmate... (AL MÉDICO.) Haremos las cosas como pide Isabella...
DR.BLESWEIS: De acuerdo... yo la controlaré.
ISABELLA LOS MIRA ASUSTADA. FERNANDO SE DESCONCIERTA PERO NO LE QUEDA MAS REMEDIO QUE ACEPTAR QUE ISABELLA SOLO QUIERE ESTAR AL LADO DE LEANDRA. DESPUES DE UN TIEMPO FERNANDO LA DEJA A SU CUIDADO Y AL VOLVER ENCUENTRA UN CUADRO QUE LO CONSTERNA.
FERNANDO ABRE LA PUERTA Y SE DETIENE AL VER A LEANDRA. ESTA REPARA EN ÉL, PERO NO INTERRUMPE SU CANTO. FERNANDO CIERRA DESPACIO Y ENTRA TRATANDO DE NO HACER RUIDO. CUANDO ESTÁ JUNTO A LA CAMA, SE DIRIGE A LEANDRA.
FERNANDO: (EN VOZ BAJA.) Leandra, es necesario que hablemos…
INTERRUMPIENDO SU CANTO.
LEANDRA: Sí, señor, ¿pero es necesario que sea ahora mismo?
FERNANDO: Si es posible…
LEANDRA: Estoy velando el sueño de la señora Isabella… Ella me pidió que la cuidara…
FERNANDO: La señora ya está dormida…
LEANDRA: Pero muy ligeramente…
EN ESTE MOMENTO, ISABELLA SE REMUEVE Y DICE ENTRE SUEÑOS.
ISABELLA: Leandra… ¿está allí?
LEANDRA: (MIRANDO TRIUNFAL A FERNANDO.) Sí, señora… aquí estoy…
ISABELLA: ¿Por qué se acabó el canto…?
LEANDRA: No, señora, no se acabó…
LEANDRA REANUDA LA CANCIÓN DE CUNA, A LA VEZ QUE MIRA DESAFIANTE A FERNANDO. FERNANDO NO SABE CÓMO REACCIONAR AL PUNTO DE SENTIRSE ÉL UN INTRUSO. FINALMENTE OPTA POR SALIR, TAN SILENCIOSAMENTE COMO ENTRÓ, SEGUIDO POR LA MIRADA DE LEANDRA Y SU SONRISA VICTORIOSA.
MIENTRAS TANTO EN CASA DE TIA ADELAIDA LAS COSAS VUELVEN A LA NORMALIDAD PUES ROSARIO HA LOGRADO HACER VOLVER A LA CASA A MARIANA QUE HABIA EMPRENDIDO UN ROMANCE EXTRAÑO Y PERVERSO CON GREGORIO THOMPSON, UN MISTERIOSO HOMBRE QUE CONOCIO EN LA FIESTA DE DISFRACES.
GABRIEL: Qué bueno que hayas venido, tía… Mira, en tan poco tiempo todo lo que has logrado… ¡Ni más ni menos que vuelva Mariana!
ROSARIO: Ella necesita su lugar… Ahora que estoy aquí… me voy a ocupar de que hablemos… de entenderla. Me siento tan culpable, por ti, por ella, por todo el desorden de nuestras vidas… Tú y Mariana son mis hijos…
GABRIEL: ¿E Isabella? Ella también te necesita…
ROSARIO: Ella tiene su madre… La madre de Isabella y de Clara es Leandra… el ama de llaves de los Alvear. Isabella no lo sabe… Esa miserable se lo ha ocultado… le ha mentido… Otra vez las mentiras… ¡las malditas mentiras!
GABRIEL: ¿Irás a verla…? ¿Le dirás la verdad?
ROSARIO ESTÁ DECIDIDA.
ROSARIO: Aunque sea lo último que haga por ella.
RESUMEN 110
RESUMEN 111 (LIBRO 106)
ISABELLA
ROSARIO: Ella tiene su madre… La madre de Isabella y de Clara es Leandra… el ama de llaves de los Alvear. Isabella no lo sabe… Esa miserable se lo ha ocultado… le ha mentido… Otra vez las mentiras… ¡las malditas mentiras!
GABRIEL: ¿Irá a verla…? ¿Le dirá la verdad?
ROSARIO ESTÁ DECIDIDA.
ROSARIO: Aunque sea lo último que haga por ella.
GABRIEL: Por más difícil que sea, creo que se lo agradecerá... De una vez por todas, Isabella tiene derecho a vivir en la verdad...
ROSARIO: (PENSANDO EN VOZ ALTA.) Una verdad que le oculté por vergüenza, por miedo... miedo a perderla... y mira, no he podido evitarlo...
GABRIEL: Usted no ha perdido a Isabella, una madre nunca pierde a su hijo... Yo soy el que la ha perdido para siempre.
ROSARIO, CONTENEDORA, LO ABRAZA.
ROSARIO: Tú también podrás rehacer tu vida, Gabriel... si no mírame a mí... La hacienda y los Linares ya no son más que un triste pasado...
EN UNA MEZCLA DE SENTIMIENTOS, ROSARIO DEJA CAER SUS LÁGRIMAS
ROSARIO: Y lo primero que haré para festejarlo, será decirle a Isabella que Leandra es su verdadera madre.
AHORA ES GABRIEL QUIEN CONTIENE A ROSARIO.
GABRIEL: Ahora descanse un poco, tía Rosario... luego la acompañaré hasta la casa de los Alvear.
ROSARIO: Iré sola, Gabriel... Quiero ser yo sola quien termine con la última mentira.
ROSARIO Y LEANDRA SE MIRAN, ENFRENTADAS. GABRIEL OBSERVA LA SITUACIÓN DESCONCERTADO.
ROSARIO: (SIN DEJAR DE MIRAR A LEANDRA.) Déjanos solas, Gabriel.
GABRIEL SALE.
ROSARIO: Y ahora dígame a qué ha venido a esta casa, Leandra.
LEANDRA: (SARCÁSTICA.) ¿Por qué le sorprende...? Es más lógico que la sirvienta vaya a ver a la señora, y no que la señora vaya a ver a la sirvienta.
ROSARIO: ¿Por qué supone que iba a ir a verla...?
LEANDRA: ¿Acaso dejaría pasar la oportunidad de visitar a su hija...?
ROSARIO: No se burle de mí, Leandra. No creo que todo esto sea motivo de burla.
LEANDRA MODIFICA SU ACTITUD. ADQUIERE UNA EXPRESIÓN DOLOROSA.
LEANDRA: No, claro que no. Perdóneme... Sólo me trae el temor...
ROSARIO: ¿El temor?
LEANDRA: Sí, señora Rosario... En realidad temo que usted vaya a ver a Isabella...
ROSARIO: ¿Por qué?
LEANDRA: Porque veo en usted intenciones de enfrentar a Isabella con la verdad...
ROSARIO: ¿Entonces usted a lo que le teme es a la verdad...?
LEANDRA: No, no... Usted no entiende... La que me preocupa es Isabella... Ella no está bien...
ROSARIO: Estoy al tanto... Y sabía que todo esto no la conduciría más que a su desdicha… Pero al menos era un consuelo pensar que ella se iba a encontrar con su verdad…
LEANDRA: Isabella no sabe que soy su madre y no debe saberlo. Ella se ha casado con un hombre importante... Que guarda celosamente el secreto de su origen…
ROSARIO: No puedo entenderla…
LEANDRA: Porque jamás ha sido madre… No quiero que mi hija sepa que soy su madre y su sirvienta. No debe saberlo jamás. He cometido este error con Clara... La verdad es terrible, Rosario… Destruyó a mi hija, que aún hoy me lo reprocha.
ROSARIO: (DESCONCERTADA.) ¿Aún hoy…?
LEANDRA: (TRATANDO DE DISIMULAR SU DESLIZ.) Los hijos viven en uno siempre… Y sus reproches y alegrías son voces que no nos abandonan nunca... Le pido que comprenda…
LEANDRA VIENE CAMINANDO CON VÍCTOR POR UNA CALLE CERCANA A LA CASA DE TIA ADELAIDA.
LEANDRA: Ella va a querer ir hasta la mansión Alvear... ¡No debe llegar, ¿entiende?, nunca debe llegar hasta la residencia Alvear!
VÍCTOR LA MIRA CON ESPANTO.
VÍCTOR: No, señora... (VACILA.) ¿Eso quiere decir...?
LEANDRA: Eso quiere decir todo.
VÍCTOR: ¿Todo?
LEANDRA: Sí, todo... Todos los medios... ¿Tiene miedo... es un cobarde...?
VÍCTOR: No, señora.
LEANDRA: Ella no debe ponerse en contacto con nadie de la familia. ¿Le quedó claro?
VÍCTOR: (TRANSPIRADO.) Sí, señora.
LEANDRA LO MIRA CON UNA SONRISA DESPECTIVA.
LEANDRA: Yo a usted lo veo medio flojo... Pero le advierto, a su jefe no le va a gustar nada que usted falle... Las consecuencias podrían ser muy malas para usted...
VÍCTOR: No fallaré, señora, se lo prometo...
LEANDRA: Está bien...
ESTÁ POR IRSE, SE VUELVE.
LEANDRA: Ah, y a mí nunca me vio.
VÍCTOR: Sí, señora.
CON UNA SONRISA, LEANDRA PEGA MEDIA VUELTA Y SE VA.
VÍCTOR: (PARA SÍ.) Infeliz.
CARMELA SIGUE EN EL CUARTO CON SUS VELAS Y SAHUMERIOS. ISABELLA ESTÁ TENDIDA EN LA CAMA.
ISABELLA: Carmela... ¿podrías abrir la ventana...? Me ahogo aquí...
CARMELA: Sí, querida...
MIENTRAS CARMELA VA A ABRIR LA VENTANA, SUENAN GOLPES A LA PUERTA.
ISABELLA: ¿Sí?
DELMIRA ENTRA CON UNA CARTA SOBRE UNA BANDEJITA.
DELMIRA: Llegó esto para usted, señora.
SE LO ACERCA.
ISABELLA: Debe ser de la hacienda
LA ABRE. CARMELA LA OBSERVA CON CURIOSIDAD. DELMIRA ABRE LA PUERTA PARA RETIRARSE, CUANDO ISABELLA, QUE HA COMENZADO A LEER LA CARTA, ESTALLA EN ANGUSTIA Y COMIENZA A LLAMAR.
ISABELLA: ¡Leandra! ¡¡Leandra!! ¡¡Leandra!!
CARMELA Y DELMIRA LA MIRAN SORPRENDIDAS. LA MUCAMA DESDE LA PUERTA ABIERTA, EN LA QUE PRONTO A PARECE LEANDRA, QUE APARTA A DELMIRA Y ENTRA CON PREMURA EN LA HABITACIÓN.
LEANDRA: ¿Qué pasa, señora?
ISABELLA LE EXTIENDE LA CARTA, DESESPERADA. CARMELA SE ACERCA INTERROGANTE, MIENTRAS ISABELLA TIENE UNA NUEVA CRISIS: MIRA DESENCAJADA SUS MANOS, QUE COMIENZAN A TEMBLAR.
RESUMEN 111
RESUMEN 112 (LIBRO 107)
ISABELLA
DELMIRA: Llegó esto para usted, señora.
SE LO ACERCA.
ISABELLA: Debe ser de la hacienda
LA ABRE. CARMELA LA OBSERVA CON CURIOSIDAD. DELMIRA ABRE LA PUERTA PARA RETIRARSE, CUANDO ISABELLA, QUE HA COMENZADO A LEER LA CARTA, ESTALLA EN ANGUSTIA Y COMIENZA A LLAMAR.
ISABELLA: ¡Leandra! ¡¡Leandra!! ¡¡Leandra!!
CARMELA Y DELMIRA LA MIRAN SORPRENDIDAS. LA MUCAMA DESDE LA PUERTA ABIERTA, EN LA QUE PRONTO A PARECE LEANDRA, QUE APARTA A DELMIRA Y ENTRA CON PREMURA EN LA HABITACIÓN.
LEANDRA: ¿Qué pasa, señora?
ISABELLA LE EXTIENDE LA CARTA, DESESPERADA. CARMELA SE ACERCA INTERROGANTE, MIENTRAS ISABELLA TIENE UNA NUEVA CRISIS: MIRA DESENCAJADA SUS MANOS, QUE COMIENZAN A TEMBLAR.
MAS TARDE, LEANDRA, APOYA UNA BANDEJA CON COMIDA SOBRE LA MESITA, AL TIEMPO QUE CLARA ESTÁ TENDIDA SOBRE LA CAMA, SUMIDA EN SUS PENSAMIENTOS.
LEANDRA: Aquí tienes tu comida...
CLARA REPARA EN ELLA Y RÍE.
CLARA: Ha llegado mi carcelera a traerme mi ración...
LEANDRA: Ven, come antes de que se enfríe...
CLARA: No tengo hambre, Leandra.
LEANDRA: Pero tienes que alimentarte... Necesitas estar en condiciones para la operación...
CLARA: Deja de fastidiarme con tus consejos... Lo único que quiero es que me digas si mi carta ha tenido éxito.
LEANDRA: (PARCA.) Sí.
CLARA: ¿Eso significa que mi sombra ha trinado de espanto ante mis letritas de hormiga? ¿Qué ha delirado con la idea romántica que desde el más allá su atormentada hermana le escribe?
LEANDRA, AGOBIADA, ASIENTE.
CLARA: ¿Qué te pasa, Leandra? ¿No te está divirtiendo nuestro juego?
LEANDRA: A veces siento que no puedo más.
CLARA: En ese caso ya sabes...
CLARA TOMA EL FRASCO DE VENENO “MADRE ALCIRA” Y SE LO EXTIENDE.
CLARA: Toma el veneno que inventé en tu honor...
LEANDRA NO LO TOMA Y CLARA SE LO PONE EN EL BOLSILLO.
CLARA: Tenlo en tu bolsillo de sirvienta... Así puedes acariciarlo como si fueran tus últimos soles.
CLARA VA HACIA LA BANDEJA Y LA MIRA CON ASCO.
CLARA: Esto puedes llevártelo... El éxito de mi carta ha saciado mi sed de venganza... y eso ya es suficiente.
LEANDRA ESTRUJA EL BOLSILLO EN EL QUE CLARA LE HA PUESTO EL VENENO.
MIENTRAS TANTO ISABELLA MIRA CON DESESPERACIÓN A FERNANDO.
FERNANDO: ¿Te gusta?
ISABELLA: Ya ni siquiera puedo disfrutar de una rosa, Fernando... Estoy desesperada.
FERNANDO: El doctor Blesweis piensa que lo mejor es internarte.
ISABELLA: Sí, será lo mejor... Creo que voy a volverme loca... Algo tendrán que hacer conmigo... porque me vuelvo loca, Fernando.
FERNANDO: Cálmate, Isabella... Te estamos cuidando...
ISABELLA: ¿Dónde está la carta?
FERNANDO: ¿Para qué la quieres, Isabella?... No es momento para que te mortifiques con las noticias de la hacienda...
ISABELLA: ¿De qué hablas?
FERNANDO LE EXTIENDE UNA HOJA CON UN PAPEL. ELLA LO LEE AVIDAMENTE.
FERNANDO: De ese pobre hombre que murió... un tal Vicente... ¿el padre de esa joven que estuvo aquí, no?. Felícita no debió incomodarte con esto...
ISABELLA: No puede ser... no puede ser, esto no es posible. Esta no es la carta... (CON ESPANTO.) La carta que yo vi era de Clara... en ella me reprochaba por ocupar su lugar...
A FERNANDO LO INVADE LA DESESPERACIÓN.
ISABELLA: Quizás ella tenga razón y yo me vuelva loca.
FERNANDO LA AFERRA CONTRA ÉL.
FERNANDO: No me abandones, Isabella... Te lo suplico... no me abandones.
ISABELLA: Tú a mí no me abandones... tú a mí, Fernando.
LA PAREJA SE ACUESTA A DORMIR, PERO POR MAS QUE INTENTA ISABELLA NO PUEDE, SE LEVANTA Y BAJA LAS ESCALERAS. SE PARA FRENTE AL CUADRO DE CLARA.
ISABELLA: (CASI PARA SÍ.) Hermana, hermana mía... jamás quise ocupar tu lugar... jamás...
DE PRONTO OYE MURMULLOS QUE VIENEN DESDE EL CUARTO DE VICTORIA. ISABELLA SE QUEDA PARALIZADA.
OFF VICTORIA: Tú no irás a ninguna parte...
OFF AUGUSTO: No quiero que me trates como a un niño...
LAS VOCES DE VICTORIA Y AUGUSTO SE VAN ACERCANDO.
OFF VICTORIA: Primero me pides que te proteja y luego pretendes hacer lo que te da la gana.
OFF AUGUSTO: Es que a veces me ahogas con tu protección... por eso necesito un poco de aire...
AUGUSTO LLEGA HASTA LA ESCALERA Y VICTORIA VIENE TRAS ÉL.
AUGUSTO: Saldré aunque tú no quieras.
VICTORIA SE AFERRA A ÉL.
VICTORIA: ¡Te he dicho que tú no irás a ninguna parte!
AUGUSTO SE LIBERA BRUSCAMENTE DE VICTORIA.
AUGUSTO: ¡Déjame!
VICTORIA CAE RODANDO LAS ESCALERAS, HASTA LLEGAR AL PIE, JUSTO DONDE ESTÁ ISABELLA.
ISABELLA: ¡No!
AUGUSTO SALE DISPARADO DE LA CASA, AL TIEMPO QUE ISABELLA SIGUE GRITANDO.
ISABELLA: ¡Nooooooo!
LEANDRA CORRE HACIA ISABELLA QUE MIRA CON ESPANTO A VICTORIA, QUE ESTÁ TENDIDA A SUS PIES, MIENTRAS SIGUE GRITANDO.
ISABELLA: (YA EN UN LLANTO AHOGADO.) No, no, no...
LEANDRA: ¿Qué ha hecho, señora Isabella?
ISABELLA LA MIRA DESQUICIADA.
LEANDRA: Por Dios, señora... Ha confundido a la señora Victoria con el fantasma que la atemoriza...
LEANDRA INTENTA HACER REACCIONAR A VICTORIA QUE ESTÁ DESVANECIDA.
LEANDRA: La ha empujado por las escaleras.
APARECE FERNANDO Y DESCIENDE RÁPIDO LAS ESCALERAS.
FERNANDO: Victoria... ¿Qué ha pasado, Isabella?
ISABELLA MIRA A LEANDRA. ESTA, LUEGO DE UNA FULMINANTE MIRADA ACUSADORA, BAJA LA VISTA HACIA VICTORIA COMO UNA SENTENCIA.
ISABELLA: (COMO POSEÍDA, A FERNANDO.) La confundí con el fantasma de Clara... La maté.
FERNANDO TOMA EL PULSO DE VICTORIA.
FERNANDO: (A LEANDRA.) Llame urgente al doctor Dávila.
LEANDRA VA RÁPIDA HACIA EL TELÉFONO. ISABELLA SE ARROJA A LOS BRAZOS DE FERNANDO.
ISABELLA: (EN UN LLANTO DESGARRADO.) ¡Qué hice, Fernando! ¡Qué hice!
FERNANDO, QUE SOSTIENE A AMBAS ENTRE SUS BRAZOS. A LA MAÑANA SIGUIENTE. LEANDRA ESTÁ AL TELÉFONO.
LEANDRA: (SIN RECONOCER A VÍCTOR.) Sí... ¿quién es...?
VÍCTOR: Soy Víctor... ¿Me recuerda usted...?
LEANDRA: Por supuesto que lo recuerdo... ¿Por qué me llama? Supongo que será para darme una buena noticia...
VÍCTOR TRANSPIRA.
VÍCTOR: A decir verdad... relativamente... relativamente mala... La señora que usted me dijo... Estuve vigilando en todo momento la casa... El tema es que la mujer en cuestión, pues salió en compañía del doctor de la Vega y Parra...
LEANDRA: ¿Y usted qué hizo...?
VÍCTOR: Fue imposible que yo pudiera hacer nada, señora... Ellos... tomaron un auto de alquiler que los aguardaba y n-n-no sé más...
LEANDRA CORTA, CONTROLANDO SU FURIA, EN EL PRECISO MOMENTO EN QUE DELMIRA INTRODUCE DESDE EL RECIBIDOR A ROSARIO Y FRANCISCO.
DELMIRA: Leandra, los señores acaban de llegar...
LEANDRA: (SECA.) Está bien, vete. Yo me ocupo.
DELMIRA SALE. FRANCISCO INTENTA PRESENTAR A LAS DOS MUJERES.
FRANCISCO: Leandra, la madre de Isabella Linares...
LEANDRA: (INTERRUMPIÉNDOLO.) Ya nos conocemos.
ROSARIO: Vengo a visitar a mi hija.
LEANDRA: El médico ha prohibido toda visita.
ROSARIO: No para su madre.
LAS DOS MUJERES SE MIRAN ENFRENTADAS. FRANCISCO, UN TANTO DESCONCERTADO, Y SUPONIENDO QUE ESTÁ ANTE UNA DE LAS MANÍAS DE LEANDRA, TERCIA.
FRANCISCO: Leandra, hágame usted el favor, acompañe a la señora hasta el cuarto de Isabella... La señora ha venido del campo para ver a su hija...
LEANDRA: (SARCÁSTICA.) ¿Ah, si...? ¿Y hace mucho que no ve usted a su hija, señora...?
ROSARIO: Por favor, no estoy para charlas de ocasión...
LEANDRA: (ÍDEM.) Claro, supongo que la señora extraña mucho a su hija...
ROSARIO: (CONTENIENDO SU FURIA.) ¿Me conduce o voy por mis propios medios...?
LEANDRA: La residencia es grande y complicada... Se perdería...
LAS DOS MUJERES SE MIRAN ENFRENTADAS, ANTE EL DESCONCIERTO DE FRANCISCO, QUE NO ENTIENDE LA SITUACIÓN. LEANDRA ESTÁ SUBIENDO LAS ESCALERAS CON ROSARIO. SE DETIENE EN LA MITAD DEL RECORRIDO.
LEANDRA: ¿Ha pensado bien en lo que va a hacer...?
ROSARIO: Usted limítese a conducirme, por favor...
SUBEN UNOS PELDAÑOS MÁS. LEANDRA SE DETIENE NUEVAMENTE.
LEANDRA: Se arrepentirá toda la vida de lo que está haciendo...
ROSARIO: No acepto consejos de sirvientas. ¡Condúzcame!
LEANDRA: (CON IRONÍA Y RESENTIMIENTO.) Está bien... señora.
VAN ESCALERAS ARRIBA.
ISABELLA ESTÁ ACOSTADA EN LA CAMA, CON LOS OJOS CERRADOS. CARMELA ESTÁ SENTADA EN UN BORDE DE LA CAMA, LA MIRA COMPASIVA Y LE APOYA EL DORSO DE UNA MANO SOBRE LA FRENTE, PARA COMPROBAR SI TIENE FIEBRE. ISABELLA ABRE LOS OJOS Y LA MIRA.
CARMELA: ¿Te sientes mejor, querida?
LLAMAN A LA PUERTA, ISABELLA SE SOBRESALTA. CARMELA VA RÁPIDAMENTE HACIA LA PUERTA Y LA ABRE. AL VER A ROSARIO, ISABELLA SE ARROJA FUERA DE LA CAMA Y SE ECHA EN BRAZOS DE AQUELLA.
ROSARIO: No te preocupes, mi niña, yo te cuidaré...
PONIÉNDOSE ANTE LA PUERTA, DISPUESTA A TODO.
LEANDRA: ¡De aquí no saldrá!
ROSARIO: ¡¿Pero qué está diciendo?!
LEANDRA: Usted sabe bien lo que digo...
CARMELA: ¡Esto es insólito, Leandra! ¡Usted no es nadie para impedir nada!
LEANDRA: (INSIDIOSA.) Eso que lo conteste la señora Rosario...
ROSARIO: (MIRÁNDOLA FIJAMENTE A LOS OJOS.) ¿Eso es lo que quiere, Leandra? ¿Realmente quiere que yo conteste quién es usted para impedir que yo me lleve a Isabella...?
LEANDRA LA MIRA CON DESESPERACIÓN Y LUEGO SALE DEL CUARTO PRECIPITADAMENTE, ANTE EL DESCONCIERTO DE CARMELA.
LEANDRA ESTÁ CON CLARA. LE HA CONTADO LO SUCEDIDO CON ISABELLA. Y PARA SU DESESPERACIÓN, CLARA HA REACCIONADO CON CALMA.
CLARA: ¿Que más quieres? La sacarán de aquí… Quizás esta noche pueda ir hasta el cuarto de Fernando y sentir el calor de su cuerpo.
LEANDRA: Estás loca, Clara, estás loca…
CLARA LE CLAVA LA MIRADA.
CLARA: Qué extraño, Leandra. A tus dos hijas las haces pasar por locas. (FEROZ.) ¡Tú eres la loca, Leandra! ¡La gran loca peligrosa que nos ha dado a esta vida horrible!
LEANDRA LA MIRA IMPACTADA.
CARMELA Y ROSARIO E ISABELLA BAJAN CON ESFUERZO LAS ESCALERAS. CARMELA Y ROSARIO A AMBOS LADOS DE ISABELLA, SOSTENIÉNDOLA. ANTES DE QUE LLEGUEN AL ÚLTIMO ESCALÓN, FERNANDO LLEGA DESDE EL RECIBIDOR Y ACUSA LA SITUACIÓN.
FERNANDO: ¿Adonde vas, Isabella?
RESUMEN 112
RESUMEN 113 (LIBRO 108)
ISABELLA
CARMELA Y ROSARIO E ISABELLA BAJAN CON ESFUERZO LAS ESCALERAS. CARMELA Y ROSARIO A AMBOS LADOS DE ISABELLA, SOSTENIÉNDOLA. ANTES DE QUE LLEGUEN AL ÚLTIMO ESCALÓN, FERNANDO LLEGA DESDE EL RECIBIDOR Y ACUSA LA SITUACIÓN.
FERNANDO: ¿Adonde vas, Isabella?
ROSARIO: La llevo conmigo.
FERNANDO: (A ROSARIO.) ¿Y usted qué hace aquí…? ¿Y dónde pretende ir con Isabella?
ROSARIO: He venido a poner las cosas en su lugar. Sólo quiero llevar a Isabella a un lugar seguro.
FERNANDO: (DURO.) Las cosas están en su lugar y esta casa es un lugar seguro. Es el hogar de Isabella. (VOLVIÉNDOSE A CARMELA.) Carmela, ¿me puedes explicar algo de todo esto?
CARMELA: (SINTIÉNDOSE EN FALTA.) Bueno, mi querido… no es nada simple de explicar… Todo tiene que ver con el mundo oculto…
FERNANDO: ¡Lo único oculto aquí es esta especie de secuestro a plena luz del día! (DIRIGIÉNDOSE A ROSARIO.) ¡Este modo furtivo en que usted, señora, ha pensado sacar partido de la enfermedad transitoria de mi mujer y de la ingenuidad de mi tía!
EN ESTE MOMENTO APARECE EN LO ALTO DE LA ESCALERA, LEANDRA, AGITADA, QUE VIENE DEL CUARTO DE LAS PASIONES.
ROSARIO: ¡¿Enfermedad transitoria?! ¡Sí, señor de Alvear! ¡Para que sea transitoria y no definitiva he venido a llevarme a Isabella! ¡Para salvarla de un derrumbe mental definitivo!
FERNANDO: ¡Usted no va hacer eso, señora! ¡Isabella está bien cuidada por mí, por su esposo, y en tratamiento con el mejor especialista del país! ¡Usted simplemente se aprovecha de esta situación de debilidad de Isabella para separarnos! ¡Porque nunca soportó nuestro amor! ¡Nunca soportó nuestra felicidad!
ROSARIO: ¡¿Felicidad?! ¿De qué felicidad me habla cuando encuentro a Isabella en este estado?
FERNANDO: Señora, no pienso seguir debatiendo con usted sobre mi esposa. Sé muy bien quién es usted… Una mujer dominada por el orgullo, que ni siquiera puede exhibir el título ni las prerrogativas de una madre… ¡Usted y sus mentiras son las responsables de cómo está Isabella!
SUBIENDO LAS ESCALERAS HACIA ISABELLA.
FERNANDO: ¡Leandra, ayúdeme a llevar a la señora Isabella de nuevo a su cuarto y llame luego al doctor Blesweis!
LEANDRA, AGITADA, BAJA RÁPIDAMENTE LOS ESCALONES.
LEANDRA: Sí, señor.
ROSARIO: ¡Señor de Alvear, no dé un paso más! ¡Y usted, Leandra, apártese!
LEANDRA NO SE ATREVE A ACERCARSE Y EL TONO DE AUTORIDAD DE ROSARIO DETIENE A FERNANDO.
ROSARIO: Usted me acusa a mí, señor de Alvear… Y cree estar en posesión de la verdad… Pero usted también está envuelto en las telarañas de la mentira… Se refiere con ligereza al estado de Isabella… dice que no está bien… ¡Y cómo va estar bien si ha venido a mí por la verdad y esta mujer (POR LEANDRA) la ha vuelto a cegar, le ha vuelto a mentir! ¡Su misma madre le ha mentido…!
HAY UN INSTANTE DE SILENCIO.
FERNANDO: (EN TONO BAJO.) No entiendo sus palabras, señora… Explíquese mejor…
ROSARIO: ¿Por qué no le explica usted, Leandra…?
LEANDRA PERMANECE MUDA, NO PUEDE HABLAR. UNAS LÁGRIMAS SILENCIOSAS BROTAN DE SUS OJOS.
FERNANDO: ¿Qué es lo que Leandra tiene que explicar…?
ROSARIO: Fue usted, señor de Alvear, quien habló de verdades y mentiras… Muy bien, la gran verdad, la verdad final… es que esta mujer… Leandra, es la verdadera madre de Isabella…
ISABELLA: ¿Mi madre?
LEANDRA E ISABELLA SE ENCUENTRAN EN UNA LARGA MIRADA, SE RECONOCEN. AL TIEMPO, LEANDRA SIENTE EL PESO DE SU HISTORIA Y SU HUMILLACIÓN. PARECE ALLÍ CONGELADA, SECA. ISABELLA SE ACERCA A ELLA, QUE ESTÁ UNOS ESCALONES MÁS ABAJO, TAMBALEANTE, TOMÁNDOSE DEL PASAMANOS COMO UNA NIÑA DESVALIDA, QUE PARECE BUSCARSE TODA ELLA EN LA PREGUNTA.
ISABELLA: ¿Usted es mi madre…?
LEANDRA TRASTABILLA Y LLEGA ASÍ AL PIE DE LA ESCALERA. PERO ISABELLA LA SIGUE HASTA ALLÍ CON EL RESTO DE SUS FUERZAS, TOMADA DEL PASAMANOS, EN UN DESCENSO PATÉTICO Y TRÁGICO, ANTE LA TENSA MIRADA, LA PARÁLISIS, DE FERNANDO, ROSARIO Y CARMELA.
ISABELLA: (CARA A CARA CON LEANDRA.) ¿Usted…?
LEANDRA CASI FRÍAMENTE LE ACARICIA EL CABELLO. Y COMO SI QUISIERA QUE LA TRAGARA LA TIERRA AFIRMA.
LEANDRA: Yo soy tu madre, Isabella.
ISABELLA SUFRE UN VAHÍDO, PERO LOGRA SOSTENERSE DEL PASAMANOS. PARECE ENTRAR EN LAS SOMBRAS.
ISABELLA: (RECUPERANDO EL HABLA.) ¿Mi madre? Pero me ha llevado usted a su tumba…
VUELVE A VACILAR Y ESTA VEZ FERNANDO SE ACERCA A ELLA PRESUROSO. ISABELLA SE RECUESTA EN EL PECHO DE FERNANDO.
ISABELLA: (A LEANDRA, COMO IDA.) Se equivoca usted, señora, mi madre está muerta….
FERNANDO: Por favor, Isabella, no te tienes en pie.
ROSARIO: ¡Vámonos de aquí, Isabella! ¡Vámonos!
ISABELLA MIRA A ROSARIO DESDE LEJOS, COMO SI LE PARECIERA UNA EXTRAÑA. Y DESCUBRE A LEANDRA, QUE SE HA IDO A UN RINCÓN, HUMILLADA Y EMPAPADA EN LLANTO SILENCIOSO.
ROSARIO: Yo te he criado… ¡Tú no te merecías esto! ¡Vamos!
FERNANDO: (A ROSARIO.) Señora… tenga un poco de piedad… ¿Acaso no ve a Isabella…?
ROSARIO: ¡Porque esta mujer con sus mentiras la está enfermando!
ISABELLA: Mentiras... mentiras… ¿Lo de mamá Alcira… todo mentiras…?
NO QUITA LA VISTA DE LEANDRA. TRATA DE ACERCARSE A ELLA, AYUDÁNDOSE EN FERNANDO, QUE LA SOSTIENE CON DESESPERACIÓN.
ISABELLA: ¿Usted me está mintiendo ahora, Leandra?
LEANDRA: No…
ISABELLA: ¿Quiere decir… que usted es mi madre…?
ROSARIO, EN SU TOTAL RESENTIMIENTO, SE VA TRANSFORMANDO.
ROSARIO: (FEROZ.) ¡Esta mujer ha sido la amante de tu padre! ¡Ha tenido dos hijas con él! ¡Clara y tú! ¡Tu abuela las separó, pero el destino las ha reunido para que la verdad salga a la luz y cure todas las heridas! ¡Esta mujer es la mujer con la que tu padre me engañó…! ¡La criada de los Linares! ¡La criada de los Riveau y de los Alvear! ¡Ella es tu madre!
SE HACE UN SILENCIO. ISABELLA NO LE HA QUITADO LA VISTA DE ENCIMA. HA ESCUCHADO CON HORROR Y AVIDEZ HASTA LA ÚLTIMA PALABRA. Y CUANDO ROSARIO TERMINA SU DESAHOGO, EN EL SILENCIO QUE SE PRODUCE DESPUÉS, ISABELLA PARECE SACAR SUS ULTIMAS FUERZAS Y DE ALGUNA MANERA ASUME LA REBELIÓN DE LEANDRA.
ISABELLA: (A ROSARIO.) Fuera de mi casa…
ROSARIO: ¿Cómo…?
ISABELLA: Fuera… de mi casa…
ROSARIO: ¿Me estás echando a mí…? ¿A mí, que te he dado hasta lo que no tenía…? ¿A mí, que no debí darte nada y te cuidé con amor?
ISABELLA: Fuera de aquí. Pero antes… (REFIRIÉNDOSE A LEANDRA.) Antes quiero que le pida perdón… Que se arrodille y le pida perdón a mi madre…
ROSARIO: Te has vuelto loca, Isabella…
E ISABELLA SE ARROJA A LOS PIES DE LEANDRA, SE AFERRA A ELLA Y LE PIDE PERDÓN.
ISABELLA: ¡Perdóneme, madre, perdóneme…! ¡Perdónenos a todos!
ENTRE LAS SOMBRAS, DONDE LA ESCALERA SE PIERDE EN EL PASILLO, CLARA ES MUDO TESTIGO, HASTA QUE EMITE UN GRITO DOLOROSO Y HUYE.
ISABELLA, QUE, EXHAUSTA, ESTÁ EN LA CAMA. FERNANDO, EN SU DESESPERACIÓN, NO SABE QUÉ HACER Y VA HACIA LA VENTANA.
FERNANDO: Cerraré las cortinas para que puedas descansar...
FERNANDO CIERRA LAS CORTINAS.
ISABELLA: Déjame sola, Fernando.
FERNANDO: (DESOLADO.) Comprendo lo que sientes, Isabella...
ISABELLA: No creo que nadie pueda entender.
FERNANDO SE SIENTA A SU LADO.
FERNANDO: Tengo miedo por ti, Isabella...
ISABELLA: No temas... si no me he muerto ahí mismo... si la muerte no me ha partido en dos, quiere decir que seguiré...
FERNANDO: Déjame protegerte... déjame darte todo mi amor...
ISABELLA: Te dejo, Fernando... pero comprende que ahora necesito estar sola... sola con mi verdad...
FERNANDO: Nadie sabrá esto... nadie sabrá que Leandra es tu madre.
ISABELLA: ¿Y tú crees que yo quiero negar quién soy? ¿Que yo quiero negar a mi madre?
LENTAMENTE VA AMPLIANDO Y VEMOS LLEGAR A ISABELLA Y LEANDRA A LA PLAYA.
ISABELLA SE DESCALZA Y CORRE HASTA LA ORILLA. MOJA SUS PIES, LUEGO SUS MANOS Y ACARICIA SU CARA SINTIENDO LA FRESCURA DEL MAR.
SE VUELVE HACIA LEANDRA, QUE PERMANECE DE PIE A CIERTA DISTANCIA.
ISABELLA CAMINA HACIA ELLA.
ISABELLA: ¿No quieres mojarte los pies?
LEANDRA NIEGA. UN INSTANTE EN EL QUE ISABELLA DUDA EN TOMARLA DE LA MANO Y LLEVARLA HASTA LO ORILLA. FINALMENTE DECIDE QUEDARSE ALLÍ Y CON SU BRAZOS TOMA A LEANDRA DEL BRAZO Y APOYA, TIMIDAMENTE, LA CABEZA EN SU HOMBRO.
ISABELLA: Miremos el mar... así... en silencio.
LEANDRA ESTÁ TIESA. DE PRONTO, ISABELLA SIENTE LA NECESIDAD DE HABLAR.
ISABELLA: Dime, madre... dime si me sientes tu hija...
ISABELLA ESPERA UNA RESPUESTA, PERO LEANDRA LE REHÚYE LA MIRADA.
ISABELLA: (CHIQUITA, NECESITADA.) Dime quién soy... qué sientes por mí.
LEANDRA NO LE RESPONDE. ISABELLA SE SEPARA DE ELLA.
ISABELLA: Estás ahí como una maldita piedra y yo quiero que me muestres tu corazón, que me digas las palabras de madre que nunca oí.
ISABELLA SE DESESPERA ANTE LA FRIALDAD DE SU MADRE.
ISABELLA: ¿Por qué?... ¿por qué me torturas con tu indiferencia?... ¿por qué no puedes recibir el amor que tengo para darte?
LEANDRA LA MIRA INDIFERENTE.
ISABELLA SE VA LLENANDO DE MIEDO ANTE EL RECHAZO DE LEANDRA Y RETROCEDE EN DIRECCIÓN AL MAR, SE VA ALEJANDO DE ELLA.
ISABELLA: (CON ESPANTO.) ¿Cuántas veces tengo que perder a mi madre?... No te das cuenta que muero un poco cada vez... (CASI PARA SÍ.) Yo te quiero… ¡Yo te voy a querer!
LEANDRA NO REACCIONA. ISABELLA, YA SUPERADA POR LA SITUACIÓN, LE DA LA ESPALDA Y CAMINA HACIA EL MAR. LEANDRA PERMANECE EN EL LUGAR. AL TIEMPO, ISABELLA GIRA DE GOLPE.
ISABELLA: (GRITANDO, DESCARGANDO TODO SU DOLOR.) ¡Soy tu hija, me oyes! ¡Soy tu hija!... ¡No me reconoces! ¡No me quieres!
SIN DECIR NADA, LEANDRA LA MIRA POR ÚLTIMA VEZ Y COMIENZA A ALEJARSE. ISABELLA SE QUEDA ALLÍ. CUANDO LA IMAGEN OSCURA DE LEANDRA DESAPARECE, ISABELLA CAE TENDIDA EN LA ARENA BAÑADA EN LÁGRIMAS.
CON SUS MANOS APRIETA PUÑADOS DE ARENA.
UN TIEMPO EN EL QUE SE QUEDA ALLÍ, CON EL SONIDO DE LAS OLAS QUE CADA VEZ SE HACE MÁS INTENSO. LENTAMENTE, COMO HIPNOTIZADA, ISABELLA SE INCORPORA Y CAMINA HACIA EL MAR. UNA VEZ EN LA ORILLA, SE DETIENE UN INSTANTE Y LUEGO, CON ABSOLUTA, DECISIÓN ENTRA AL MAR HASTA QUE ESTE LA CUBRE.
RESUMEN 113
RESUMEN 114 (LIBRO 109)
ISABELLA
UN TIEMPO EN EL QUE SE QUEDA ALLÍ, CON EL SONIDO DE LAS OLAS QUE CADA VEZ SE HACE MÁS INTENSO. LENTAMENTE, COMO HIPNOTIZADA, ISABELLA SE INCORPORA Y CAMINA HACIA EL MAR. UNA VEZ EN LA ORILLA, SE DETIENE UN INSTANTE Y LUEGO, CON ABSOLUTA, DECISIÓN ENTRA AL MAR HASTA QUE ESTE LA CUBRE.
UN PRIMER PLANO DE ISABELLA NOS MUESTRA QUE ESTA ABRE LENTAMENTE LOS OJOS. DE INMEDIATO, COMO SI JACINTA LO SUPIERA, LA VIEJA ABRE LOS OJOS Y DIRIGE SU MIRADA HACIA ISABELLA. ABRE LA BOCA EN UNA MUECA DE RISA.
JACINTA: Ah... ya te despertaste por fin, palomita perdida en el agua...
LENTAMENTE, SIN SOBRESALTARSE, ISABELLA SE INCORPORA HASTA QUEDAR SENTADA SOBRE LA ARENA, SIN APARTAR UNA MIRADA EXTRAÑA DE LA VIEJA, COMO SI EMERGIERA DE UN SUEÑO PROFUNDO Y LO QUE VIERA FUESE DE ALGUNA MANERA CONTINUIDAD DE ESE SUEÑO.
JACINTA: ¿Te acuerdas de mi?
181. ISABELLA: Usted es Jacinta, la amiga de mi madre…
182. JACINTA: Y tú eres la otra….
ISABELLA: Sí, yo soy la otra
CLARA FRENTE A LEANDRA QUE LE HA CONFESADO TODO.
CLARA: ¿De modo que la dejaste hundirse en el mar...? ¿Y no hiciste nada?
LEANDRA: La vi desde lo alto del acantilado... ya no podía hacer nada... (FEROZ.) Pero aunque hubiera podido... no habría hecho nada... ¿entiendes? ¡Nada!
CLARA: Ahora sí que te conozco, Leandra...
LEANDRA: (SIN ESCUCHAR A CLARA.) Fue insoportable, ¿entiendes? Ella insistía... insistía en que yo hiciera de madre... Quería... de mí... un sentimiento... Y yo... me sentía una piedra... Yo... tenía una piedra tan pesada aquí, en medio del pecho... Y entonces lo único que pude sentir fue ... un frío mortal... y odio... ¡Y ella lloraba y me gritaba algo, pero yo ya no la oía! ¡Y se acercó al mar y yo sabía lo que iba a hacer y entonces me levanté y me fui! ¡Me fui! ¡¿Entiendes?! ¡Me fui por ti!
CLARA: ¡Calla! ¡No me hagas tu cómplice! ¡Asesina! ¡Filicida!
REPENTINAMENTE LARGA UNA CARCAJADA.
CLARA: Por suerte, le pedí a Alejandra Marina que se fuera... La pobre está tan sensible últimamente, que no hubiera podido oír todo esto...
LEANDRA: ¿Entiendes que lo hice por ti...?
CLARA: Está bien, cállate. Ahora te entiendo, te conozco como la palma de mi mano... Ahora sé que no tienes ningún sentimiento… que eres como esos animales que sólo reaccionan por reflejo. Eres mi perra madre, Leandra
LEANDRA: Lo hice por ti, para que supieras que nunca voy a traicionar nuestra historia… Lo hice por ti… Para que cuando vuelvas de esa operación no haya nadie con quien compararte. ¡Para que seas única!
CLARA LE CLAVA UNA MIRADA FURIOSA Y HELADA.
CLARA: No soy única, nunca seré única... Soy sola, sola como mi perra madre.
NOS ENCONTRAMOS CON UNA SITUACIÓN YA INICIADA Y EN UN GRADO MUY ALTO DE TENSIÓN. FERNANDO ESTÁ MIRANDO A LEANDRA ESPANTADO, SIN PODER CREER EN LO QUE ESTA LE HA DICHO.
FERNANDO: (CON ESPANTO.) ¡¿Pero qué está diciendo, Leandra?! ¡¿Qué es lo que está diciendo...?!
APRETÁNDOSE LAS MANOS, EN UN INTENTO DE FINGIR DESESPERACIÓN.
LEANDRA: Que el mar la devoró ante mis ojos, señor... Fue en un instante... Cuando me di vuelta, las olas la estaban arrastrando... Corrí, corrí hacia ella, desesperada, pero era imposible... no pude hacer nada... no pude hacer nada... ¡El mar me la arrancó de las manos!
FERNANDO: (SIN PODER DAR CRÉDITO, EN SU DESESPERACIÓN, A LO QUE ESCUCHA.) ¡¿Se ha vuelto usted loca, Leandra?!
EN ESTE MOMENTO ENTRA PRECIPITADAMENTE JACINTA, SEGUIDA POR UNA ATEMORIZADA DELMIRA.
DELMIRA: ¡Ay, señor, no pude impedir que entrara! ¡Dice que sabe dónde esta la señora Isabella...!
LEANDRA ACUSA EL DOBLE IMPACTO DE LA SORPRESIVA PRESENCIA DE JACINTA Y DE LO QUE HA DICHO DELMIRA. FERNANDO MIRA TODO COMO SI SE TRATARA NI MÁS NI MENOS QUE DE UN SUEÑO O PESADILLA. JACINTA SE HA DETENIDO EN EL MEDIO DE LA SALA, CALMANDO SU AGITACIÓN DE VIEJA, Y ECHANDO UNA PROFUNDA Y LARGA MIRADA A LEANDRA.
JACINTA: (DIRIGIÉNDOSE A FERNANDO, PERO SIN DEJAR DE MIRAR A LEANDRA Y REFIRIÉNDOSE A ESTA.) No la juzgue usted tan mal, señor... Ha sufrido demasiado por una y por la otra...
MIENTRAS TANTO CLARA LLEVO A CASA DE SEBASTIAN DONDE SE ENCONTRO CON DUCHAMPS.
DR. DUCHAMPS: (A TODOS.) Por favor, les ruego que nos dejen solos...
SEBASTIÁN: Sí, sí, doctor... (A ALEJANDRA MARINA Y A LEANDRA.) Por aquí, por favor.
DESAPARECEN POR INTERIORES.
DR. DUCHAMPS: (A CLARA.) Y ahora, madame, ha llegado la hora de la verdad... l´heure de la verité...
CLARA: Doctor, me pregunto si no se morirá de espanto...
DR. DUCHAMPS: Ma cher madame, soy médico. Permítame usted.
SE DIRIGE HACIA ELLA CON LA INTENCIÓN DE QUITARLE LA MÁSCARA. CLARA LO DETIENE CON UN GESTO.
CLARA: No, doctor Duchamps, lo haré yo misma.
EL DOCTOR SE DETIENE A CORTA DISTANCIA.
DR. DUCHAMPS: Bien.
CLARA SE QUITA LA MÁSCARA, SEGURA DE LA SENSACIÓN DE HORROR QUE PROVOCARÁ EN EL ROMÁNTICO DOCTOR DUCHAMPS. LA HORRIBLE DEFORMIDAD DE LA MITAD DE ROSTRO QUEDA CRUELMENTE EXPUESTA.
Síntesis de los capítulos 87 al 90 de "Isabella...."
by Ana
RESUMEN 87 (LIBRO 82)
ISABELLA
ISABELLA: Por eso voy a hablar con mi madre… Quiero que me explique por qué ni mi padre, ni mi prima habiendo visto a Clara en tu matrimonio, me han dicho que éramos idénticas…¿Por qué me han ocultado algo que de no tener importancia cualquiera hubiera comentado…?
UN SUTIL SENSACION LO RECORRE. GRAVE ANTE EL MISTERIO.
FERNANDO: ¿Qué es lo que piensas Isabella?
ISABELLA PARECE ABSORTA ANTE EL MISTERIO DEL CUADRO, EL LA VUELVE HACIA EL.
FERNANDO: Perdóname por no haberte podido confesar que Clara y tú se parecían tanto físicamente… Aun hoy me sigue pareciendo extraño… Pero no te atormentes… ya he pasado por eso…Solo aparentemente son iguales…
ISABELLA: ¿Por qué mi padre no me lo dijo?
FERNANDO: Tú misma me contaste que después de ese viaje a Lima tu padre enfermó para morir al poco tiempo…
DEDUCIENDO, CASI PARA SI MISMA, EN VOZ ALTA.
ISABELLA: Quizás estuviera angustiado por su propia situación… Sus conflictos con mi madre… El peso de la hacienda…Pero ¿y Mariana?
SOBREPASADA ESTALLA EN LLANTO.
FERNANDO: ¿Qué tienes? ¡Hablemos, por favor!
ISABELLA: ¡No lo sé, Fernando... no sé!
ANGUSTIADA, ISABELLA SALE CORRIENDO ESCALERAS ARRIBA. FERNANDO SE QUEDA MUY MAL. OBSERVA EL CUADRO SINTIENDO EL PESO DE SU HISTORIA CON CLARA Y DECIDIDO SUBE LAS ESCALERAS.
ISABELLA, MELANCÓLICA, ESTA JUNTO A LA VENTANA. FERNANDO SE ACERCA A ELLA Y LA ABRAZA DE ATRÁS.
FERNANDO: Perdóname, Isabella... Comprendo que estés confundida...
ELLA SE VUELVE.
ISABELLA: (CON ALIVIO) ¿Lo dices en serio, Fernando?
FERNANDO: Sí, mi amor... Es lógico que necesites respuestas. (CON CULPA) Y reconozco que desde que llegamos, yo no hice más que ocuparme de mis asuntos...
ISABELLA: ¿Por qué lo hiciste? ¿Estás arrepentido?
FERNANDO, APESADUMBRADO, SE APARTA UN POCO.
FERNANDO: No. Estoy confundido... también me pregunto por qué no te previne sobre el parecido entre tú y Clara...
ISABELLA: (CON LA NECESIDAD DE SABER) ¿Y qué te respondes?
FERNANDO SE SIENTA A LOS PIES DE LA CAMA Y AGOBIADO DEJA CAER LA CABEZA ENTRE SUS MANOS. ISABELLA SE ARRODILLA FRENTE A ÉL.
ISABELLA: (LEVANTANDO LA CARA DE FERNANDO ENTRE SUS MANOS) Necesito saber, Fernando...
FERNANDO: Hay cosas que me cuesta confesarme hasta mi mismo…(CONFESIONAL) Creo que quise compartir íntimamente contigo el mismo sentimiento de extrañeza que yo viví al verte por primera vez en El Virgilio... ¡Ese impacto de verlas iguales!
ISABELLA: (CON MIEDO) ¿Y eso fue lo que te atrajo?
FERNANDO: (SINCERO) Sí... ¿a quién no? ¿Quién no se sentiría tentado de acercarse a una mujer igual a la suya?
ISABELLA: (LEVANTÁNDOSE, DECEPCIONADA) ¿No era que nos veías distintas?
FERNANDO: (RETENIÉNDOLA) Espera, Isabella... Eso pasó de inmediato... eso fue lo que me partió el corazón...
ISABELLA SE QUEDA.
FERNANDO: Como si el bien y el mal tuvieran la misma forma engañosa...
UN TIEMPO EN EL QUE SE MIRAN, UNA LÁGRIMA CAE POR LA MEJILLA DE ISABELLA.
FERNANDO: Te suplico que tú también me comprendas, Isabella...
ISABELLA: Estoy tratando, Fernando... pero creo que sólo al tener mis propias respuestas sentiré alivio y tal vez pueda comprenderte mejor...
FERNANDO: (LLEVANDO LAS MANOS DE ISABELLA A SU PECHO) Tengo un miedo desesperado a perderte...
FERNANDO, CON UNA MEZCLA DE DEVOCIÓN Y DESESPERACIÓN, COMIENZA A BESARLE LAS MANOS, PARA TERMINAR EN SUS LABIOS.
ISABELLA, AL TIEMPO, SE PONE DE PIE.
ISABELLA: Quizás estés demasiado dolido aún por la ausencia de Clara... quizás yo no puedo llenar el vacío que ella provoca...
FERNANDO: ¿Por qué dices eso, Isabella? ¿Acaso crees que te he traído a su infierno?... ¿Crees que no podemos ser felices y por eso quieres alejarte?
AMBOS SE MIRAN TEMIENDO QUE ESA SEA LA VERDAD.
ISABELLA: ¡Cómo voy a querer alejarme de ti? Estoy tratando que todo quede en limpio entre nosotros…Te amo , Fernando...
FERNANDO: Entonces no te vayas...
ISABELLA: Necesito ir... y mi familia también me necesita...
FERNANDO: Yo soy tu familia. Viajaremos juntos.
ISABELLA: No, Fernando. Viajaré con Mariana... Mi madre no está bien y si llegamos juntos será para peor...
FERNANDO: (ALGO CAPRICHOSO) ¿Irás a ofrendarle tu frustración?... ¿A contarle que nada es como soñabas?
ISABELLA: (ESTALLANDO) ¿Por qué me torturas? ¡Yo no soy Clara!... No disfruto sufriendo, ni viéndote sufrir...
FERNANDO ACUSA REUBICÁNDOSE.
ISABELLA: Quiero despedirme de mi madre de otra forma...Volver a ver mi lugar, mi cuarto, el cuarto donde tanto he pensado en ti... Comprende, Fernando... todo cambió de un día para el otro...
TOMÁNDOLA DE LOS BRAZOS.
FERNANDO: ¿Y estás arrepentida?
ISABELLA: Jamás.
SE BESAN CON PASIÓN Y COMIENZAN LOS PREPARATIVOS DEL JUEGO AMOROSO.
FERNANDO: (SIN DEJAR DE ACARICIARLA) Está bien, Isabella... Cuando tú me lo pidas iré por ti a la hacienda... iré donde digas, cuando digas... ¡te amo!
Y CAEN SENSUALES EN LA CAMA.
CLARA EN ABSOLUTA DEPRESIÓN, ECHADA EN LA CAMA. APENAS UNA VELA ENCENDIDA CERCA DE ELLA. JACINTA SE ACERCA A ELLA CON LA MÁSCARA DE PELLEJO DE ANIMAL EN LA MANO, UNA MÁSCARA TERMINADA, OSCURA.
JACINTA: Levanta el cuerpo, que tu nuevo rostro está listo.
CLARA NO RESPONDE, SÓLO SE MUEVE. JACINTA SE LE ACERCA MÁS.
JACINTA: Toda esa arrogancia no te sirve aquí. Póntela que es lo único que te da permiso para salir de aquí y ocultar lo que fue un rostro. (ORDENA) Ya, muchacha insolente, hazle caso a la Jacinta si no quieres que los gusanos te empiecen a comer.
JACINTA ACERCA LA MÁSCARA Y CLARA ESTIRA SUS MANOS PARA RECIBIRLA. MIENTRAS JACINTA ESPERA, CLARA SE PONE LA MÁSCARA. JACINTA ACERCA LA VELA.
JACINTA: Ahora sí, ya es el momento de empezar a regresar a tu casa... a tu vida.
CLARA ASOMA. POR PRIMERA VEZ VEMOS LA MÁSCARA TERMINADA, EL IMPACTO ES FUERTE, ES UNA MÁSCARA TRABAJADA MUY RUDIMENTARIAMENTE QUE SUGIEREN QUE LO QUE HAY DEBAJO ES ATROZ. JACINTA TARAREA CON FUERZA ALGÚN LAMENTO. EL JUEGO ES DE SOMBRAS Y CONTRALUCES.
EN EL INTERIOR DEL AUTO CAMINO A LA HACIENDA, ISABELLA ESTÁ LLORANDO EN SILENCIO. MARIANA LA OBSERVA EN SILENCIO.
MARIANA: ¿Por qué lloras?
ISABELLA: Tengo miedo… Tengo miedo de todo lo que vaya a ocurrir…
MARIANA LE TOMA LAS MANOS.
MARIANA: (CON CONVICCIÓN.) Pues pase lo que pase, hay algo en lo que no debes vacilar… Aférrate a tu amor, Isabella, aférrate con uñas y dientes. Porque el amor es lo único que nos salva.
ISABELLA: Ahora lo que necesito es la verdad. ¿Por qué me ocultaste que Claire Riveau y yo éramos idénticas? Y aun sabiendo que me enamoré del mismo hombre me lo seguiste ocultando…
EN ESTE MOMENTO EL AUTO PASA FRENTE AL HOSPITAL, ISABELLA NOTA QUE MARIANA SE TENSA Y MIRA HACIA EL MISMO LUGAR. SUBJETIVA DE ISABELLA Y MARIANA. VEMOS SALIR A ADRIANA CON SU PADRE. ADRIANA DIRIGE LA MIRADA HACIA EL AUTO DONDE VA ISABELLA. AMBAS SE MIRAN Y ADRIANA ESCUPE AL PISO EN EXPRESIÓN DE DESPRECIO. ISABELLA LA MIRA AZORADA. HACE QUE DETENGAN EL AUTO Y SE BAJA SIN QUE NADIE PUEDA DETENERLA ISABELLA VA HACIA DONDE ESTÁ ADRIANA.
ADRIANA: (A ISABELLA, CON DESPRECIO.) ¿Qué quieres?
ISABELLA: Adriana… siento mucho lo que ha pasado
PADRE ADRIANA: (A ISABELLA.) Mi hija tiene que reponerse. No está para tener charlas en el camino…
APARTANDO A SU PADRE, SE DIRIGE CON ODIO A ISABELLA.
ADRIANA: Por más que me lo pidas, no voy a hacer nada para que tu primo salga de la cárcel… El ya no me interesa… Ni él ni tu historia de bastarda.
ISABELLA ESCUCHA ESTAS ÚLTIMAS PALABRAS CON UN FUERTE IMPACTO.
ISABELLA: ¿Qué dices?
MORDIENDO LAS PALABRAS CON ENSAÑAMIENTO.
ADRIANA: Digo que eres una bastarda. Que tu madre fue una criada que se ahogó en el río. Y te lo digo bien claro para que él me odie, ¡para liberarme de él para siempre!
ISABELLA SE DESMAYA.
EL CURANDERO REALIZA UNOS PASES MISTERIOSOS SOBRE LA MÁSCARA DE CLARA. MÁS ALLÁ, EN LA SEMIPENUMBRA DE LA COVACHA, CLARA Y JACINTA ESPERAN QUE EL CURANDERO TERMINE SU LABOR.
JACINTA: Hemos andado mucho por tus malditas máscaras…
VEMOS LAS MANOS DEL CURANDERO QUE ELEVAN LA MÁSCARA.
JACINTA: Eso es lo que tienes para tapar su horror…
COMO EN UN RITUAL, EL CURANDERO SE ACERCA CON LA MÁSCARA A CLARA. SU CUERPO TIEMBLA. LAS MANOS DE CLARA RECIBEN EL OBJETO QUE LE DA EL CURANDERO. JACINTA ALCANZA UN ESPEJO A CLARA Y VEMOS POR FIN UNA MÁSCARA QUE SE ADECUA A LA PARTE ACCIDENTADA. SI BIEN ES MISTERIOSA, NO ES HORRENDA COMO LA ANTERIOR. JACINTA MIRA CONTENTA AL HOMBRE. CORTE A CLARA.
CLARA: (DECIDIDA) Ahora sí, Claire Riveau, ahora regresa a tu casa a recuperar lo que es tuyo.
LA NOTICIA HA CORRIDO COMO REGUERO DE POLVORA, ROSARIO Y RAFAEL SABEN LO QUE ADRIANA LE HA REVELADO A ISABELLA. ROSARIO SIN INTENCIONES DE RECIBIR A SU HIJA ESTA ENCERRADA EN SU HABITACION HASTA QUE ESCUCHA LOS GRITOS DE LA JOVEN QUE LA LLAMAN, ROSARIO ESTÁ APOYADA EN LA PUERTA DEL CUARTO, PRESA DE UNA GRAN AGITACIÓN. MIENTRAS ISABELLA GOLPEA DESESPERADA LA PUERTA.
ISABELLA: Quiero la verdad…quiero que usted me diga quién soy… quiero la verdad. Quiero saber si soy la hija de esa criada que se ahogó en el río…
ISABELLA ANTE LA PUERTA CERRADA
ISABELLA: Si soy Hija de la amante de mi padre… Quiero saber si éramos dos… Quiero la verdad. Ábrame... ¡Apiádese de mí!
LA PUERTA SE ABRE Y ROSARIO E ISABELLA QUEDAN ENFRENTADAS.
RESUMEN 88 (LIBRO 83)
ISABELLA
ISABELLA: Quiero la verdad…quiero que usted me diga quién soy… quiero la verdad. Quiero saber si soy la hija de la criada que se ahogó en el río…
ISABELLA ANTE LA PUERTA CERRADA
ISABELLA: Si soy hija de la amante de mi padre… Quiero saber si éramos dos… Quiero la verdad. Ábrame... ¡Apiádese de mí!
LA PUERTA SE ABRE Y ROSARIO E ISABELLA QUEDAN ENFRENTADAS.
ROSARIO: ¿Qué vienes a reclamar?
ISABELLA: La verdad.
ROSARIO ABRE LAS MANOS Y SE LAS MUESTRA A ISABELLA.
ROSARIO: No tengo nada… ¿ves? Toda esta casa esta llena de mentiras… esa es la verdad…
ISABELLA: ¿Es todo lo que tiene que decirme…?
ROSARIO: Te crié como a una hija…
ISABELLA: Pero usted no es mi madre…
ROSARIO: (DOLIDA.) Si tú lo dices…
ISABELLA: Me lo ha dicho por resentimiento la hija del panadero, me ha gritado bastarda… Pero lo peor de todo es que me ha dicho algo que yo venía sabiendo…
ROSARIO: ¿Entonces qué más quieres aquí?
ISABELLA: Quiero que usted me lo diga…
ROSARIO: ¿Qué te puedo decir yo? Que me casé enamorada, que pasaron dos años sin que pudiera quedar embarazada, que mi marido se acostó con una criada en nuestra propia casa y que una noche sonó un tiro y todos salimos y allí estaba tu abuela, poniéndome una niña entre los brazos para que la criara como propia… Sí, la hija de la criada que se ahogó en el río… Yo le pedí a tu padre que te criáramos, juntos te pusimos el nombre y nos juramos no amargar tu vida con la verdad… Pero tu padre, cuando tuvo la muerte cerca, me confesó que él era el que había embarazado a la criada, que tú eras su hija, que me había engañado…
ISABELLA MIRA DESGARRADA A ROSARIO.
ROSARIO: Tú has sido víctima y yo también… ¡Qué más quieres de mí…! ¿Que me retuerza de dolor, que saque más afuera todo lo que me duele, mi vida entera hecha añicos por las mentiras de los Linares? ¡Vete! ¡Déjame en paz…! ¡Vete de una vez…! ¡No eres mi hija! ¡No quiero volver a verte!
CASI SIN ALIENTO, ABRUMADA Y PATÉTICA.
ISABELLA: Quiero saber todo.
ROSARIO PARECE CAER EN UN ABISMO. MIRA FIJAMENTE HACIA UN PUNTO. DIRIGIÉNDOSE EN SU IMAGINACIÓN A ANDRÉS LINARES.
ROSARIO: Tú, cobarde hasta después de muerto, dile a tu hija la verdad, dile lo que me has hecho, dile cómo te burlaste de mí toda la vida, dile cómo me ocultaste…
MIRA A ISABELLA, CON SU MENTE EXTRAVIADA.
ROSARIO: Si yo pudiera matar a un muerto… a tu maldito padre lo mataría una y otra vez, una y otra vez. ¡Vete, váyanse los dos de aquí, los dos fuera! ¡Fuera de aquí!
ISABELLA, SUPERADA POR LA LOCURA Y EL DOLOR DE ROSARIO SALE DE ALLI, DESTROZADA .
ISABELLA HUYE DE LA CASA Y CAE DORMIDA. EN MEDIO DEL CAMPO A LA MAÑANA SIGUIENTE AL SALIR DE LA CARCEL GABRIEL LA VE Y SE LE ACERCA, ES COMO UNA SEÑAL PARA QUE EL EMPRENDA UNA NUEVA VIDA.
GABRIEL: Aún estamos a tiempo, Isabella, yo sé que tú te decepcionaste de mí porque creíste que yo era un cobarde…
ISABELLA: No te confundas…
GABRIEL: No me confundo… Yo me fui a España porque tu padre me confesó la verdad. Me contó que había tenido una relación con una de las criadas… Yo sabía, de niño supe que tú habías sido adoptada por tío Andrés y Rosario… Por eso, cuando hubo amor entre nosotros, para mí el impedimento era que tú no sabías la verdad y le pedí que nos permitiera ser felices. Entonces tu padre me contó que él había sido el que tuvo relaciones con la criada… Y yo me fui para liberarte… ¿Entiendes que todo fue por amor? ¿Entiendes que no soy un cobarde…? Si callé siempre fue para no dañarte… Perdóname, perdóname.
Y BESA LAS MANOS DE ISABELLA CON FERVOROSA PASIÓN.
ISABELLA: Todo eso es el pasado, Gabriel...
GABRIEL: Un pasado que me condenó a mentirte... a ocultarte la verdad... No quise herirte, Isabella... Te amo y deseo lo mejor para ti...
ISABELLA: (CONMOVIDA) Lo sé, Gabriel... y tienes mi perdón... Sé cuánto hubo entre nosotros...
GABRIEL: Entonces tal vez ahora...
ISABELLA: (CORTÁNDOLO, DECIDIDA) Ahora la vida me ha llevado hacia el amor... hacia el cumplimiento de mi destino...
GABRIEL LA MIRA CON PROFUNDA DESILUSIÓN. ISABELLA SE APARTA Y COMIENZA A ALEJARSE.
ISABELLA: Ahora sé que tenía que conocer a Fernando de Alvear para saber quién era yo en realidad...
GABRIEL LA SIGUE.
ISABELLA: Si no hubiese sido así, jamás hubiera llegado a la verdad...
GABRIEL: (CON RESENTIMIENTO) ¿Crees que es a él a quien le debes Todo?
ELLA SE DETIENE Y LO MIRA CON DESAPROBACIÓN.
GABRIEL: (CON LA NECESIDAD DE JUSTIFICARSE) ¿Y por qué él no está aquí? ¿Por qué Fernando de Alvear no te ha acompañado?
ISABELLA: (COMO TODA RESPUESTA) Adiós, Gabriel...
ISABELLA CAMINA DECIDIDA.
GABRIEL: Espera, Isabella... ¡Isabella!
GABRIEL LA ALCANZA Y LA TOMA DEL BRAZO.
ISABELLA: ¿Qué haces, Gabriel? Déjame.
GABRIEL: (SABIENDO QUE LA PIERDE UNA VEZ MÁS) ¿Cuándo entenderás que ese hombre es tu infelicidad?
ISABELLA: (SERENA Y CONTUNDENTE A LA VEZ) Fernando de Alvear es mi destino.
GABRIEL INTENTA BESARLA, PERO ISABELLA SE ZAFA Y SE VA RÁPIDA DE ALLÍ. GABRIEL, VENCIDO POR LA IMPOTENCIA, SE QUEDA ALLÍ Y CUBRE SU CARA CON LAS MANOS. CUANDO SE LAS QUITA, SE TOPA CON ADRIANA QUE ESTA FRENTE A ÉL.
ADRIANA: Isabella nunca te va a querer... ¿Hasta cuándo vas a seguir humillándote... ¿hasta cuándo , Gabriel?
GABRIEL MORDIÉNDOSE DE RABIA.
CADA VEZ MAS CERCA DE LIMA Y SIN HACER PRESAGIAR LO QUE VENDRA, JACINTA, CONDUCE A CLARA HACIA UNA RÚSTICA TARIMA CUBIERTA POR UNA VIEJA MANTA.
JACINTA: Es mejor que descanses. Estamos sólo a un día de camino…
CLARA VOLTEA, DEJANDO VER LA NUEVA MÁSCARA
CLARA: (DECIDIDA) Un día más, y todo cambiará…
LA MÁSCARA LE DA UN ASPECTO SINIESTRO.
LEANDRA: (SACÁNDOLO A FERNANDO DE SUS PENSAMIENTOS) ¿Quiere saber algo más acerca del nacimiento de madame Claire, señor?...
FERNANDO LA MIRA CONTRARIADO.
LEANDRA: No me molestan sus preguntas... Muy al contrario, me hacen recordar una hermosa época...
FERNANDO: (DISPONIÉNDOSE A IRSE) Ya está bien, Leandra... No la molesto más...
1LEANDRA: (SONSACANDO) Sé que usted quiere decirme algo, señor...
FERNANDO: Por lo visto usted no sólo conocía muy bien a Clara...
LEANDRA: (JACTÁNDOSE) Pregúnteme lo que quiera, yo le responderé.
FERNANDO: No se trata de preguntas, Leandra... Es que estoy preocupado por Isabella... ella está sufriendo mucho por el parecido con Clara...
LEANDRA: (AMBIGUA) Eso pasará cuando se dé cuenta que no hay comparación.
FERNANDO: Lo que sucede es que Isabella sospecha que hay un parentesco entre ellas...
LEANDRA ACUSA EL IMPACTO Y LO DISIMULA.
LEANDRA: (RESTÁNDOLE IMPORTANCIA) Es natural... el parecido físico es sorprendente.
FERNANDO: Le hará bien que usted le cuente la historia familiar de Clara...
LEANDRA: Lo haré con gusto, señor... lástima que se ha ido a su pueblo...
FERNANDO: Estoy intranquilo por eso... Su madre está en desacuerdo con nuestro matrimonio y ella que ha ido a hablarle de todas estas cosas... Vaya a saber Dios qué le dirá esa mujer, con tal de ponerla en mi contra...
LEANDRA: ¿Por qué no va a buscarla? Quien mejor que usted para rescatarla de todas esas dudas.
FERNANDO: Creo que es lo que haré, Leandra.
SIN PENSARLO DOS VECES FERNANDO VA HASTA LA HACIENDA LINARES Y SE DA CARA A CARA CON ROSARIO.
ROSARIO: Señor de Alvear, ¿qué hace usted aquí?
FERNANDO: Vine por mi esposa.
ROSARIO: Ella no esta aquí y jamás volverá a pisar esta casa. Y le sugiero a usted hacer lo mismo. Váyase, señor. Abandone inmediatamente mi casa. No es usted bienvenido aquí.
FERNANDO: Señora, la mía no es una visita social. Sé que mi esposa tuvo la idea de venir y sólo estoy preocupado por ella.
MARIANA: Será mejor que la encuentres pronto, Fernando. Ella... te necesita.
FERNANDO: Pero ¿dónde puede estar?
MARIANA: Te acompaño a buscarla. Y volveré contigo a Lima si me llevas, Fernando.
ROSARIO: Tú no sales de acá, Mariana.
MARIANA: Lo siento, pero no puedo quedarme.
GABRIEL TOMA DEL BRAZO A SU HERMANA Y LA LLEVA APARTE.
GABRIEL: Por favor, no te vayas todavía. Te necesito.
MARIANA: (CON CIERTA ANSIEDAD.) Pero tengo que volver a Lima.
GABRIEL: Puedes hacerlo mañana. Pero hoy acompáñame…
SALIENDO.
FERNANDO: ¿Vienes, Mariana?
MARIANA: No, me quedaré un día más.
FERNANDO: (A ROSARIO.) Adiós, señora. Lamento que no podamos entendernos.
SALE.
JACINTA SE ACERCA A LA TARIMA DONDE DORMITA CLARA. LA SACUDE SUAVEMENTE. MÁS ATRÁS ESTÁ EL CURANDERO.
JACINTA: Vamos, Clara… Llegó la hora… No podemos desaprovechar lo que queda de la noche… Partiremos hacia tu casa, madame Claire Riveau…
CLARA SE INCORPORA Y SE ARREGLA SUS ROPAS Y SE CUBRE LA MÁSCARA.
CLARA: Vamos, estoy impaciente por llegar…
CURANDERO: Tengan, esto las protegerá en el camino…
LES ENTREGA UN AMULETO.
CURANDERO: (DIRIGIÉNDOSE A CLARA.) Y tú… cuídate de la sombra de tu sombra…
CLARA LE CLAVA SU DURA MIRADA.
POR SU PARTE ISABELLA SE HA CRUZADO EN EL CAMINO DE REGRESO CON FERNANDO SIN ENCONTRARSE. ISABELLA SE ASOMA A LA HABITACIÓN DE LEANDRA EN BUSCA DE UNA RESPUESTA MAS.
LEANDRA: Entre… La estaba esperando… Sabía que vendría…
ISABELLA AVANZA UNOS PASOS.
ISABELLA: Fui a la Hacienda Linares…
LEANDRA: Sí…
ISABELLA: Ya se lo dije, necesitaba saber la verdad…
LEANDRA: ¿Y lo logró?
ISABELLA: Sí… hasta cierto punto… Supe que soy hija de la criada… supe que mi padre tuvo relaciones con esa mujer… Pero hay algo que no se me dijo, y de lo que yo no tengo ya dudas… Clara y yo somos hermanas. ¿Es así? ¿Es así, Leandra? Le suplico que me diga todo lo que sabe…
LEANDRA LA MIRA INTENSA.
LEANDRA: Sí, es así. Esa mujer que todos han olvidado y despreciado tuvo dos niñas. Madame y usted son hermanas.
ISABELLA ACUSA EL IMPACTO.
FIN RESUMEN 88
RESUMEN 89 (LIBRO 84)
ISABELLA
LEANDRA: Sí, es así. Esa mujer que todos han olvidado y despreciado tuvo dos niñas. Madame y usted son hermanas.
ISABELLA ACUSA EL IMPACTO. NO PUEDE ARTICULAR PALABRA. SUS OJOS SE LLENAN DE LÁGRIMAS.
LEANDRA: Comprendo cómo se siente… No debió buscar la verdad…
INTERIORMENTE QUEBRADA.
ISABELLA: Ahora sé que a veces la verdad puede destruir completamente una vida…
LEANDRA: No será así… No tiene por qué ser así…
TOMA UNA MANO DE ISABELLA Y LA ACARICIA.
ISABELLA: ¿Cómo era mi madre…?
LEANDRA: Alcira, tu madre se llamaba Alcira y trabajaba en la hacienda de los Linares…Tu padre se enamoró de ella y bueno, se amaron con pasión… Ella quedó embarazada y Gertrudis Linares iba a despojarla de sus dos hijas y a mandarla lejos, quizás a hacerla ahogar en el río por sus hombres…
ISABELLA: ¿Pero por qué…?
LEANDRA: Según me contó tu madre, Gertrudis Linares no soportaba que nada contradijera su voluntad y Andrés y Alcira fueron contra su ley. Cuando una vieja criada le dijo que le iban a sacar a las niñas, tu madre huyó con las dos…
ISABELLA: ¿Qué fue lo que pasó… por qué…?
CUANDO LEANDRA LE RELATA DOLOROSAMENTE TODO LO QUE TUVO QUE PASAR Y COMO HUYO CON UNA NIÑA DANDO A LA OTRA POR MUERTA, NO SALE DE SU ASOMBRO.
ISABELLA: ¿Ella me dio por muerta?
LEANDRA: ¿Cómo seguir si no?
ISABELLA: ¿Y por qué Clara nunca supo la verdad…? ¿Cómo fue que mi madre nunca tuvo la necesidad de decírselo?
LEANDRA: Prometieron decirle la verdad. Y ella nunca se enteró de la verdad, nunca… Ella no lo hubiera resistido…
ISABELLA: ¿Y mi madre siempre estuvo a su lado en casa de los Riveau y nunca se lo dijo…?
LEANDRA: Llegado el momento decidieron no destruir su mundo… decidieron que fuera eternamente madame Claire Riveau…
ISABELLA: ¡Cuánto debe haber sufrido mi madre! ¡Qué sacrificio tan enorme no haber reclamado nunca nada hasta el final…!
LEANDRA: Tu madre era muy buena, una mujer muy dulce que vivió con amor y con resignación… Feliz de ver que su hija se criaba como una reina…
ISABELLA: ¿Y no pensaba en mí…?
LEANDRA: Tú eras el gran dolor de su corazón… Una herida mortal… Piensa lo que es tener que renunciar a una hija… es como irte con la mitad de tu vida, como si te hubieran partido en dos…
ISABELLA: ¿Cómo fue su vida…?
LEANDRA: Vacía, sin amor, sólo mirando a Claire crecer como la hija feliz de madame Riveau. Y a veces, cuando ya no podía más, pensaba en su otra hija y sólo calmaba su dolor pensar que había muerto… que no había sobrevivido a su ausencia. Y lloraba en el cuarto de la servidumbre que compartíamos hasta quedarse dormida de tanto llorar. A veces me despertaba su propio llanto y yo sabía que en sueños lloraba por ti, por la otra…A la que ni siquiera pudo ver crecer…la otra…A la que ni siquiera había podido nombrar…
ISABELLA: Quiero ir a hasta el lugar donde descansa mi madre…Quiero arrodillarme sobre esa tierra.
LEANDRA: Iremos juntas hasta allí… Yo la acompañaré hasta la tumba de su madre.
LEANDRA NO RESISTE MÁS Y ROMPE A LLORAR.
LEANDRA: Perdóneme, pero… es que siempre anduvimos juntas, nunca tuve otra amiga, yo sola sé cuánto sufrió, yo sola sé todo su sacrificio…
ISABELLA: Ahora yo también lo sé… No está sola, Leandra, yo sé lo que siente. Yo lo sé.
LEANDRA LA MIRA DESARMADA.
ISABELLA: Regresaré a la casa. Seguramente Fernando ya debe estar allí... Debo contarle toda la verdad...
LEANDRA SE TENSA.
LEANDRA: Usted no puede hacer eso.
ISABELLA: (DESCONCERTADA) Es mi marido... no tengo porque mentirle...
LEANDRA: No se trata de mentir... Hable de usted, pero no mancille la memoria de madame... Dígale que usted es la hija de una criada, dígale lo que quiera de usted... pero madame es sagrada.
ISABELLA SE QUEDA PENSATIVA.
ISABELLA: Yo le agradezco todo lo que ha hecho, Leandra... Sé que de alguna manera usted se unió a esa mujer en amistad y que debe haber compartido su dolor y su renuncia... ahora entiendo por qué amaba tanto a Clara... Pero yo también tengo derecho a la felicidad y siento que arriesgo mi relación con mi esposo, si le oculto algo tan grave como que soy hermana de Clara.
LEANDRA: El ni siquiera lo sospecha... Ha estado aquí y me ha hecho preguntas sobre el nacimiento de Clara...
ISABELLA SE TENSA.
LEANDRA: Pero yo le he dicho que vi a madame Riveau con Clara en su vientre... El no tiene dudas.
ISABELLA: Pero yo no puedo mentirle.
LEANDRA:(BUSCANDO DESPERTAR SU CULPA) ¿Qué cambiaría si le dice la verdad? ¿Qué ganaría diciéndole que se ha casado con el marido de su hermana? Que usted se convirtió en la amante del esposo de su hermana, mientras ella estaba mortalmente enferma buscando en París cómo prolongar su vida.
ISABELLA SE ANGUSTIA ANTE LA DRAMÁTICA VERDAD.
ISABELLA: (REFLEXIONANDO EN VOZ ALTA) ¿Y por qué habría de ocultárselo? ¿Acaso Clara lo hubiera hecho?
LEANDRA: Dejemos en paz a los muertos, señora Isabella... le suplico que no despierte su sombra, ni mancille su recuerdo...
ISABELLA: Todo esto es muy difícil para mí, Leandra... necesito compartirlo con mi esposo...
LEANDRA: ¿Por qué no piensa en su madre?
ISABELLA SE ESTREMECE.
LEANDRA: No destruya su obra... respete su memoria y su voluntad. Ella se sacrificó para que nadie supiera que esa mujer que reinaba como la luz, tenía un origen oscuro... Tiene usted su historia para ofrendarle a su esposo, para encontrar su amparo... Respete la memoria de madame Claire y la de su madre, se lo suplico.
ISABELLA, EN CONFLICTO, PARECE DERRUMBARSE. LEANDRA LA ESCUDRIÑA CON LA MIRADA.
LEANDRA: Usted estaba agradecida conmigo porque yo en recuerdo de su madre le he salvado la vida... ¿no es cierto?
ISABELLA: (CAPTANDO SUS INTENCIONES) No me pida eso...
LEANDRA: (ARREMETIENDO) No es tanto lo que le pido a cambio de su vida. Salve ahora usted la memoria de su hermana... No la convierta en la hija de la sirvienta... Piense en todo lo que ha sufrido madame Claire, que a pesar de tenerlo todo no pudo ser feliz... y que por esas cosas de la vida ha heredado usted todo de ella.
ENTRA FERNANDO.
FERNANDO: Isabella... ¿Qué haces aquí? Fui a buscarte a la hacienda...
ISABELLA SE ARROJA A SUS BRAZOS.
ISABELLA: Fernando...
FERNANDO NOTA SU ANGUSTIA.
FERNANDO: ¿Qué pasa, mi amor?
ELLA LO MIRA DISPUESTA A DECIRLE TODO, PERO SE VUELVE HACIA LEANDRA Y CAPTA LA INFINITA NECESIDAD QUE HAY EN SU MIRADA.
ISABELLA: Necesitaba volver a verte, Fernando. ¡No sabes cuánto lo necesitaba!
FERNANDO ACARICIA SU MEJILLA. LEANDRA LOS MIRA CONTROLANDO LA SITUACIÓN. MIENTRAS TANTO ENTRA LAS SOMBRAS DE CLARA Y JACINTA SE ACERCAN A LA MANSIÓN. UNA VEZ EN LA PUERTA SE DETIENEN. EN SUBJETIVA DE JACINTA LA CÁMARA RECORRE LA MANSIÓN. PLANO DE JACINTA SORPRENDIDA.
JACINTA: ¿Aquí es donde vives?
FINALMENTE VEMOS A CLARA CON LA NUEVA MÁSCARA.
CLARA: (TRÁGICA) Sí, aquí vivo.
JACINTA: No se parece a mi covacha, pero recuerda que allí te salvé la vida... No olvides a esta vieja, ni tampoco lo que te dijo el brujo: Cuídate de la sombra de tu sombra.
CLARA: Lo haré.
JACINTA TOMA LA MANO DE CLARA Y LE HACE UNA CRUZ EN LA PALMA CON UNA NAVAJA Y SE LA ENTREGA.
JACINTA: Guárdala... tiene la protección de tu misma sangre.
SIN MÁS, JACINTA COMIENZA A ALEJARSE Y CLARA SE QUEDA ALLÍ CON LA NAVAJA EN LA MANO. DRAMÁTICA MIRA HACIA LA MANSIÓN. LUEGO, DECIDIDA, SE APOYA CONTRA UNA PARED Y COMIENZA A AVANZAR HACIA LA ENTRADA DE SERVICIO.
MIENTRAS FERNANDO E ISABELLA SE ENCUENTRAN TODAVIA EN LA CLINICA CON LEANDRA, CLARA ACABA DE INGRESAR COMO UNA SOMBRA A SU MANSION. EL LUGAR ESTA EN PENUMBRAS MÁXIMAS. CLARA ENTRA, CLARA ENTRA A LA SALA VA HACIA EL CUADRO , SE MIRA TAL CUAL ERA ANTES, EL IMPACTO ES TERRIBLE, SE VA ACERCANDO AL CUADRO. CAMARA TOMA DE LEJOS A CLARA FRENTE AL CUADRO ESTA JALA UNA SILLA Y SE TREPA HASTA LA IMAGEN DE SI MISMA, SE APOYA CONTRA SU IMAGEN, VUELVE A MIRARSE.
CLARA: Esa ya no soy yo.
SACA EL ESTILETE QUE LE HA DADO JACINTA EN LA ESCENA ANTERIOR Y COMO SI REVIVIERA EL ACCIDENTE, RASGA EL CUADRO. HACIÉNDOLE UN GRAN TAJO EN EL ROSTRO Y SE VA ESCALERAS ARRIBA.
FERNANDO E ISABELLA ESTÁN ABRAZADOS FRENTE A LEANDRA.
LEANDRA: El doctor me dijo que mañana me darán el alta...
FERNANDO:(FORMAL) Será un gran día entonces.
ISABELLA: (A LEANDRA) Yo la vendré a buscar... Siempre tendrá su lugar en nuestra casa... ¿no es cierto, Fernando?
FERNANDO: Así es... Usted seguirá siendo nuestra ama de llaves, Leandra.
LEANDRA DISIMULA SU SENSACIÓN DE TRIUNFO, MOSTRÁNDOSE DÓCIL.
LEANDRA: Su esposa está muy agradecida porque le salvé la vida...
FERNANDO: Yo también lo estoy.
VEMOS A CLAIRE DESHACER CON RABIA Y DESESPERACIÓN LA CAMA DE FERNANDO E ISABELLA. CON LA NAVAJA RASGA LAS SÁBANAS Y LA ROPA DE CAMA. LUEGO SE QUEDA UN INSTANTE CONTEMPLANDO SU OBRA.
CLARA: ¡Se acabarán sus sueños…ya no habrá paz!
CLARA SALE DE ALLÍ. EN ESE MOMENTO FERNANDO E ISABELLA ENTRAN A LA MANSIÓN. FERNANDO PRENDE UN LUZ MUY TENUE.
FERNANDO: ¡Qué bueno que estés otra vez en casa!
FERNANDO LA TOMA EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Fue poco tiempo, pero el suficiente para darme cuenta que no puedo vivir sin ti, Isabella... Te extrañé, mi amor...
SE BESAN.
ISABELLA: (SIMPÁTICA) Pero no cumpliste con lo pactado... Debías esperar mi llamada...
FERNANDO: Tú tampoco cumpliste... Debías llamarme para que te buscara...
PERDONÁNDOSE SUS FALTAS VUELVEN A BESARSE.
FERNANDO: La verdad es que fui porque intuía que no estabas bien... que algo te pasaba...
ISABELLA: (RECONOCIENDO) Ha sido terrible, Fernando...
FERNANDO: (YENDO A PRENDER MÁS LUZ) ¿Qué te parece si tomamos algo y me cuentas?
FERNANDO PRENDE LA LUZ.
FERNANDO: Te hará bien desahogarte, mi amor...
INSTINTIVAMENTE, ISABELLA SE VUELVE HACIA EL CUADRO. ABSORTA ACUSA EL IMPACTO DE VER EL CUADRO DE CLAIRE ATRAVESADO POR EL CORTE. ISABELLA MIRA A FERNANDO QUE ACABA DE VER EL CUADRO Y LUEGO ELLA SE DESMAYA.
CLARA ENTRA AL CUARTO DE LAS PASIONES. CIERRA LA PUERTA TRAS DE SI Y PONE LA LLAVE AL TIEMPO QUE ESCUCHA LA VOZ DE FERNANDO.
LA LÁMPARA DE LA MESILLA. FERNANDO ESTÁ EN LA CAMA CON ISABELLA. ELLA SE HA RECOSTADO EN SU PECHO… FERNANDO LOGRA CALMARLA Y LLEVARLA A SU CUARTO.
FERNANDO: Descansa, Isabella…
ISABELLA: Hay muchas cosas que quiero contarte…
FERNANDO: Creo que será mejor que ahora nos olvidemos de todo, que yo te acaricie así suavecito para que te repongas. Mañana no me ocuparé más que de ti… Te amo, eres lo más preciado que tengo en la vida y quiero cuidarte.
ISABELLA: Pero Clara…
FERNANDO: Clara es el pasado, un pasado oscuro y sin amor… Tú, Isabella, eres mi luz, todo mi amor…
DETRÁS DE LA PUERTA, EN LA SEMIPENUMBRA DEL CORREDOR, CLARA SE AGITA MIENTRAS OYE, COMO UN ECO REPETIDO.
OFF FERNANDO: Clara es el pasado, un pasado oscuro y sin amor… Tú, Isabella, eres mi luz, todo mi amor…
RESUMEN 89 (LIBRO 84)
ISABELLA
LEANDRA: Sí, es así. Esa mujer que todos han olvidado y despreciado tuvo dos niñas. Madame y usted son hermanas.
ISABELLA ACUSA EL IMPACTO. NO PUEDE ARTICULAR PALABRA. SUS OJOS SE LLENAN DE LÁGRIMAS.
LEANDRA: Comprendo cómo se siente… No debió buscar la verdad…
INTERIORMENTE QUEBRADA.
ISABELLA: Ahora sé que a veces la verdad puede destruir completamente una vida…
LEANDRA: No será así… No tiene por qué ser así…
TOMA UNA MANO DE ISABELLA Y LA ACARICIA.
ISABELLA: ¿Cómo era mi madre…?
LEANDRA: Alcira, tu madre se llamaba Alcira y trabajaba en la hacienda de los Linares…Tu padre se enamoró de ella y bueno, se amaron con pasión… Ella quedó embarazada y Gertrudis Linares iba a despojarla de sus dos hijas y a mandarla lejos, quizás a hacerla ahogar en el río por sus hombres…
ISABELLA: ¿Pero por qué…?
LEANDRA: Según me contó tu madre, Gertrudis Linares no soportaba que nada contradijera su voluntad y Andrés y Alcira fueron contra su ley. Cuando una vieja criada le dijo que le iban a sacar a las niñas, tu madre huyó con las dos…
ISABELLA: ¿Qué fue lo que pasó… por qué…?
CUANDO LEANDRA LE RELATA DOLOROSAMENTE TODO LO QUE TUVO QUE PASAR Y COMO HUYO CON UNA NIÑA DANDO A LA OTRA POR MUERTA, NO SALE DE SU ASOMBRO.
ISABELLA: ¿Ella me dio por muerta?
LEANDRA: ¿Cómo seguir si no?
ISABELLA: ¿Y por qué Clara nunca supo la verdad…? ¿Cómo fue que mi madre nunca tuvo la necesidad de decírselo?
LEANDRA: Prometieron decirle la verdad. Y ella nunca se enteró de la verdad, nunca… Ella no lo hubiera resistido…
ISABELLA: ¿Y mi madre siempre estuvo a su lado en casa de los Riveau y nunca se lo dijo…?
LEANDRA: Llegado el momento decidieron no destruir su mundo… decidieron que fuera eternamente madame Claire Riveau…
ISABELLA: ¡Cuánto debe haber sufrido mi madre! ¡Qué sacrificio tan enorme no haber reclamado nunca nada hasta el final…!
LEANDRA: Tu madre era muy buena, una mujer muy dulce que vivió con amor y con resignación… Feliz de ver que su hija se criaba como una reina…
ISABELLA: ¿Y no pensaba en mí…?
LEANDRA: Tú eras el gran dolor de su corazón… Una herida mortal… Piensa lo que es tener que renunciar a una hija… es como irte con la mitad de tu vida, como si te hubieran partido en dos…
ISABELLA: ¿Cómo fue su vida…?
LEANDRA: Vacía, sin amor, sólo mirando a Claire crecer como la hija feliz de madame Riveau. Y a veces, cuando ya no podía más, pensaba en su otra hija y sólo calmaba su dolor pensar que había muerto… que no había sobrevivido a su ausencia. Y lloraba en el cuarto de la servidumbre que compartíamos hasta quedarse dormida de tanto llorar. A veces me despertaba su propio llanto y yo sabía que en sueños lloraba por ti, por la otra…A la que ni siquiera pudo ver crecer…la otra…A la que ni siquiera había podido nombrar…
ISABELLA: Quiero ir a hasta el lugar donde descansa mi madre…Quiero arrodillarme sobre esa tierra.
LEANDRA: Iremos juntas hasta allí… Yo la acompañaré hasta la tumba de su madre.
LEANDRA NO RESISTE MÁS Y ROMPE A LLORAR.
LEANDRA: Perdóneme, pero… es que siempre anduvimos juntas, nunca tuve otra amiga, yo sola sé cuánto sufrió, yo sola sé todo su sacrificio…
ISABELLA: Ahora yo también lo sé… No está sola, Leandra, yo sé lo que siente. Yo lo sé.
LEANDRA LA MIRA DESARMADA.
ISABELLA: Regresaré a la casa. Seguramente Fernando ya debe estar allí... Debo contarle toda la verdad...
LEANDRA SE TENSA.
LEANDRA: Usted no puede hacer eso.
ISABELLA: (DESCONCERTADA) Es mi marido... no tengo porque mentirle...
LEANDRA: No se trata de mentir... Hable de usted, pero no mancille la memoria de madame... Dígale que usted es la hija de una criada, dígale lo que quiera de usted... pero madame es sagrada.
ISABELLA SE QUEDA PENSATIVA.
ISABELLA: Yo le agradezco todo lo que ha hecho, Leandra... Sé que de alguna manera usted se unió a esa mujer en amistad y que debe haber compartido su dolor y su renuncia... ahora entiendo por qué amaba tanto a Clara... Pero yo también tengo derecho a la felicidad y siento que arriesgo mi relación con mi esposo, si le oculto algo tan grave como que soy hermana de Clara.
LEANDRA: El ni siquiera lo sospecha... Ha estado aquí y me ha hecho preguntas sobre el nacimiento de Clara...
ISABELLA SE TENSA.
LEANDRA: Pero yo le he dicho que vi a madame Riveau con Clara en su vientre... El no tiene dudas.
ISABELLA: Pero yo no puedo mentirle.
LEANDRA:(BUSCANDO DESPERTAR SU CULPA) ¿Qué cambiaría si le dice la verdad? ¿Qué ganaría diciéndole que se ha casado con el marido de su hermana? Que usted se convirtió en la amante del esposo de su hermana, mientras ella estaba mortalmente enferma buscando en París cómo prolongar su vida.
ISABELLA SE ANGUSTIA ANTE LA DRAMÁTICA VERDAD.
ISABELLA: (REFLEXIONANDO EN VOZ ALTA) ¿Y por qué habría de ocultárselo? ¿Acaso Clara lo hubiera hecho?
LEANDRA: Dejemos en paz a los muertos, señora Isabella... le suplico que no despierte su sombra, ni mancille su recuerdo...
ISABELLA: Todo esto es muy difícil para mí, Leandra... necesito compartirlo con mi esposo...
LEANDRA: ¿Por qué no piensa en su madre?
ISABELLA SE ESTREMECE.
LEANDRA: No destruya su obra... respete su memoria y su voluntad. Ella se sacrificó para que nadie supiera que esa mujer que reinaba como la luz, tenía un origen oscuro... Tiene usted su historia para ofrendarle a su esposo, para encontrar su amparo... Respete la memoria de madame Claire y la de su madre, se lo suplico.
ISABELLA, EN CONFLICTO, PARECE DERRUMBARSE. LEANDRA LA ESCUDRIÑA CON LA MIRADA.
LEANDRA: Usted estaba agradecida conmigo porque yo en recuerdo de su madre le he salvado la vida... ¿no es cierto?
ISABELLA: (CAPTANDO SUS INTENCIONES) No me pida eso...
LEANDRA: (ARREMETIENDO) No es tanto lo que le pido a cambio de su vida. Salve ahora usted la memoria de su hermana... No la convierta en la hija de la sirvienta... Piense en todo lo que ha sufrido madame Claire, que a pesar de tenerlo todo no pudo ser feliz... y que por esas cosas de la vida ha heredado usted todo de ella.
ENTRA FERNANDO.
FERNANDO: Isabella... ¿Qué haces aquí? Fui a buscarte a la hacienda...
ISABELLA SE ARROJA A SUS BRAZOS.
ISABELLA: Fernando...
FERNANDO NOTA SU ANGUSTIA.
FERNANDO: ¿Qué pasa, mi amor?
ELLA LO MIRA DISPUESTA A DECIRLE TODO, PERO SE VUELVE HACIA LEANDRA Y CAPTA LA INFINITA NECESIDAD QUE HAY EN SU MIRADA.
ISABELLA: Necesitaba volver a verte, Fernando. ¡No sabes cuánto lo necesitaba!
FERNANDO ACARICIA SU MEJILLA. LEANDRA LOS MIRA CONTROLANDO LA SITUACIÓN. MIENTRAS TANTO ENTRA LAS SOMBRAS DE CLARA Y JACINTA SE ACERCAN A LA MANSIÓN. UNA VEZ EN LA PUERTA SE DETIENEN. EN SUBJETIVA DE JACINTA LA CÁMARA RECORRE LA MANSIÓN. PLANO DE JACINTA SORPRENDIDA.
JACINTA: ¿Aquí es donde vives?
FINALMENTE VEMOS A CLARA CON LA NUEVA MÁSCARA.
CLARA: (TRÁGICA) Sí, aquí vivo.
JACINTA: No se parece a mi covacha, pero recuerda que allí te salvé la vida... No olvides a esta vieja, ni tampoco lo que te dijo el brujo: Cuídate de la sombra de tu sombra.
CLARA: Lo haré.
JACINTA TOMA LA MANO DE CLARA Y LE HACE UNA CRUZ EN LA PALMA CON UNA NAVAJA Y SE LA ENTREGA.
JACINTA: Guárdala... tiene la protección de tu misma sangre.
SIN MÁS, JACINTA COMIENZA A ALEJARSE Y CLARA SE QUEDA ALLÍ CON LA NAVAJA EN LA MANO. DRAMÁTICA MIRA HACIA LA MANSIÓN. LUEGO, DECIDIDA, SE APOYA CONTRA UNA PARED Y COMIENZA A AVANZAR HACIA LA ENTRADA DE SERVICIO.
MIENTRAS FERNANDO E ISABELLA SE ENCUENTRAN TODAVIA EN LA CLINICA CON LEANDRA, CLARA ACABA DE INGRESAR COMO UNA SOMBRA A SU MANSION. EL LUGAR ESTA EN PENUMBRAS MÁXIMAS. CLARA ENTRA, CLARA ENTRA A LA SALA VA HACIA EL CUADRO , SE MIRA TAL CUAL ERA ANTES, EL IMPACTO ES TERRIBLE, SE VA ACERCANDO AL CUADRO. CAMARA TOMA DE LEJOS A CLARA FRENTE AL CUADRO ESTA JALA UNA SILLA Y SE TREPA HASTA LA IMAGEN DE SI MISMA, SE APOYA CONTRA SU IMAGEN, VUELVE A MIRARSE.
CLARA: Esa ya no soy yo.
SACA EL ESTILETE QUE LE HA DADO JACINTA EN LA ESCENA ANTERIOR Y COMO SI REVIVIERA EL ACCIDENTE, RASGA EL CUADRO. HACIÉNDOLE UN GRAN TAJO EN EL ROSTRO Y SE VA ESCALERAS ARRIBA.
FERNANDO E ISABELLA ESTÁN ABRAZADOS FRENTE A LEANDRA.
LEANDRA: El doctor me dijo que mañana me darán el alta...
FERNANDO:(FORMAL) Será un gran día entonces.
ISABELLA: (A LEANDRA) Yo la vendré a buscar... Siempre tendrá su lugar en nuestra casa... ¿no es cierto, Fernando?
FERNANDO: Así es... Usted seguirá siendo nuestra ama de llaves, Leandra.
LEANDRA DISIMULA SU SENSACIÓN DE TRIUNFO, MOSTRÁNDOSE DÓCIL.
LEANDRA: Su esposa está muy agradecida porque le salvé la vida...
FERNANDO: Yo también lo estoy.
VEMOS A CLAIRE DESHACER CON RABIA Y DESESPERACIÓN LA CAMA DE FERNANDO E ISABELLA. CON LA NAVAJA RASGA LAS SÁBANAS Y LA ROPA DE CAMA. LUEGO SE QUEDA UN INSTANTE CONTEMPLANDO SU OBRA.
CLARA: ¡Se acabarán sus sueños…ya no habrá paz!
CLARA SALE DE ALLÍ. EN ESE MOMENTO FERNANDO E ISABELLA ENTRAN A LA MANSIÓN. FERNANDO PRENDE UN LUZ MUY TENUE.
FERNANDO: ¡Qué bueno que estés otra vez en casa!
FERNANDO LA TOMA EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Fue poco tiempo, pero el suficiente para darme cuenta que no puedo vivir sin ti, Isabella... Te extrañé, mi amor...
SE BESAN.
ISABELLA: (SIMPÁTICA) Pero no cumpliste con lo pactado... Debías esperar mi llamada...
FERNANDO: Tú tampoco cumpliste... Debías llamarme para que te buscara...
PERDONÁNDOSE SUS FALTAS VUELVEN A BESARSE.
FERNANDO: La verdad es que fui porque intuía que no estabas bien... que algo te pasaba...
ISABELLA: (RECONOCIENDO) Ha sido terrible, Fernando...
FERNANDO: (YENDO A PRENDER MÁS LUZ) ¿Qué te parece si tomamos algo y me cuentas?
FERNANDO PRENDE LA LUZ.
FERNANDO: Te hará bien desahogarte, mi amor...
INSTINTIVAMENTE, ISABELLA SE VUELVE HACIA EL CUADRO. ABSORTA ACUSA EL IMPACTO DE VER EL CUADRO DE CLAIRE ATRAVESADO POR EL CORTE. ISABELLA MIRA A FERNANDO QUE ACABA DE VER EL CUADRO Y LUEGO ELLA SE DESMAYA.
CLARA ENTRA AL CUARTO DE LAS PASIONES. CIERRA LA PUERTA TRAS DE SI Y PONE LA LLAVE AL TIEMPO QUE ESCUCHA LA VOZ DE FERNANDO.
LA LÁMPARA DE LA MESILLA. FERNANDO ESTÁ EN LA CAMA CON ISABELLA. ELLA SE HA RECOSTADO EN SU PECHO… FERNANDO LOGRA CALMARLA Y LLEVARLA A SU CUARTO.
FERNANDO: Descansa, Isabella…
ISABELLA: Hay muchas cosas que quiero contarte…
FERNANDO: Creo que será mejor que ahora nos olvidemos de todo, que yo te acaricie así suavecito para que te repongas. Mañana no me ocuparé más que de ti… Te amo, eres lo más preciado que tengo en la vida y quiero cuidarte.
ISABELLA: Pero Clara…
FERNANDO: Clara es el pasado, un pasado oscuro y sin amor… Tú, Isabella, eres mi luz, todo mi amor…
DETRÁS DE LA PUERTA, EN LA SEMIPENUMBRA DEL CORREDOR, CLARA SE AGITA MIENTRAS OYE, COMO UN ECO REPETIDO.
OFF FERNANDO: Clara es el pasado, un pasado oscuro y sin amor… Tú, Isabella, eres mi luz, todo mi amor…
RESUMEN 90 (LIBRO 85)
ISABELLA
OFF FERNANDO: Clara es el pasado, un pasado oscuro y sin amor… Tú, Isabella, eres mi luz, todo mi amor…
CLARA, MARTIRIZADA, CONTIENE SU IMPULSO DE ABRIR.
OFF FERNANDO: Tú, Isabella, eres mi luz, todo mi amor…
CLARA EN UN LIMITE SE AGITA FERNANDO ACARICIA EL CABELLO DE ISABELLA, QUE CONTINUA MUY ANGUSTIADA.
FERNANDO: Te hará bien dormir un poco... yo me quedaré a tu lado, mi amor...
ISABELLA: No sé si podré dormir...
FERNANDO: Pero es lo que necesitas, Isabella... Ya tendremos tiempo... Ahora descansa...
ISABELLA FINALMENTE ACCEDE Y CIERRA LOS OJOS, ACURRUCÁNDOSE EN SU PECHO. FERNANDO, TIERNO, COMIENZA A TARAREARLE UNA DULCE CANCIÓN. AL TIEMPO, CUANDO YA PARECE REINAR LA CALMA, SE OYEN UNOS RASGUIDOS.
SONIDO= RASGUIDOS EN LA PUERTA.
ISABELLA SE SOBRESALTA, ANGUSTIADA.
ISABELLA: (SENTÁNDOSE EN LA CAMA, TENSA) ¡Qué fue eso!
RÁPIDO, FERNANDO VA HACIA LA PUERTA Y ABRE. ES TASKY. EL SIMPÁTICO PERRITO ENTRA PARA RECIBIR LAS CARICIAS DE ISABELLA. ISABELLA, ESTALLA EN LAGRIMAS.
ISABELLA: ¡Tengo los nervios rotos…tengo miedo, terror! No sé, no puedo controlar lo que me pasa… No puedo soportar el miedo…
FERNANDO: Cálmate, Isabella, estás extenuada… No debiste enfrentar a tu madre sola…
NO SOPORTANDO UNA PRESION MAS.
ISABELLA: Por Dios, Fernando…
FERNANDO: Necesitas descansar... eso es todo, mi amor... Quedémonos en silencio… Hablaremos cuando te repongas…
FERNANDO: (SACANDO A TASKY) Bueno, Tasky... por hoy se terminaron los reclamos... Tu ama ahora va a dormir...
ISABELLA, YA MÁS SERENA, SE ACUESTA , AUN SIN SOSIEGO. UNA VEZ QUE SACÓ AL PERRO, FERNANDO SE ACUESTA JUNTO A ISABELLA, DISPUESTO A VELAR SU SUEÑO, Y VUELVE A TARAREARLE LA CANCIÓN.
CLARA ABRE LA PUERTA DE LEANDRA, DISPUESTA A ENCONTRARSE CON ELLA. AL VER LA CAMA VACÍA SE DESESPERA.
CLARA: ¿Dónde estás?
RECORRE EL CUARTO CON LA MIRADA REPARA EN SU ALTAR. OBNUBILADA SE ACERCA HACIA ÉL. CLARA TOMA UNO DE SUS RETRATOS Y LO MIRA.
CLARA: (LLORANDO CALLADAMENTE) ¿Dónde estás?
DE MADRUGADA ISABELLA NO PUEDE DORMIR Y BAJA A CONTEMPLAR EL CUADRO RASGADO DE SU HERMANA. CÁMARA VA AMPLIANDO LENTAMENTE PARA DEJARNOS VER A ISABELLA QUE SE ACERCA A ÉL. ISABELLA, SINTIENDO UN PROFUNDO DOLOR, SE QUEDA UN TIEMPO CONTEMPLÁNDOLO, AL TIEMPO QUE ENTRE LAS SOMBRAS, CLARA LA OBSERVA, AL TIEMPO MUSITA.
CLARA: Es mi espejo. ¡Soy yo!
ISABELLA SE SOBRESALTA, VOLVIÉNDOSE HACIA DONDE ESTÁ CLARA.
ISABELLA: ¿Hay alguien allí?
CLARA HUYE. ISABELLA LLEGA A ESCUCHAR, PERO NO A VER A CLARA.
ISABELLA: (ATERRADA) ¡Fernando! ¡Fernando!
SEBASTIAN DESVELADO Y EN LA SALA EN PENUMBRAS LEYENDO SENTADO EN UN SILLON JUNTO A UNA LAMPARA, ESTA SEBASTIAN QUE SE SORPRENDE AL OÍR EL TELEFONO
SEBASTIÁN: Aló...
HAY UN TIEMPO DE SILENCIO Y LUEGO TRAGICA Y ENTRECORTADA OIMOS LA VOZ DE CLARA POR EL TELEFONO.
OFF CLARA: Estoy desesperada... Ella es igual...
SEBASTIÁN ACUSA EL IMPACTO DE OÍR LA VOZ DE CLARA.
SEBASTIAN: ¡Clara!
OFF CLARA: ¿Tú me sigues amando, Sebastián?
SILENCIO, SEBASTIAN ESTA PASMADO AL TIEMPO.
SEBASTIÁN: (LOGRANDO REACCIONAR) Clara...
SEBASTIAN EN ESTA EN UN LIMITE. ATRIBULADO MARCA UN NÚMERO.
ISABELLA ESTÁ RECOSTADA EN LA CAMA Y FERNANDO ESTÁ SENTADO A SU LADO.
FERNANDO: ¿Cómo te sientes, Isabella?
ISABELLA: Tengo los nervios destrozados...
FERNANDO: Perdóname... Debí entender que tu necesidad de hablar sobre lo que ha pasado en la hacienda era mayor que tu cansancio... Cuéntame... ¿qué es lo que pasó con tu madre?
ISABELLA: No sé cómo empezar... necesito contarte y no puedo... Como si tuviera un puñal en el pecho... como si toda mi vida fuera una traición...
FERNANDO, SIN LLEGAR A ENTENDER EL VERDADERO DRAMA DE ISABELLA, CAPTA SU PROFUNDA ANGUSTIA.
FERNANDO: (ACARICIÁNDOLA CON INFINITA TERNURA) Isabella... ¿qué te perturbó tanto?
ISABELLA LO MIRA UN TIEMPO Y SUS OJOS SE LLENAN DE LÁGRIMAS.
ISABELLA: Nada es como yo creía...
FERNANDO, LLENO DE CULPA, SE LEVANTA Y SE APARTA.
FERNANDO: Estás decepcionada de mí...
ISABELLA: No...
FERNANDO: Sé que es así… Nada ha ido a tu favor desde que llegaste…
ISABELLA: (CONVINCENTE) No es eso, Fernando.
FERNANDO, ESPERANZADO, SE VUELVE HACIA ELLA.
FERNANDO: (CON VEHEMENCIA) ¿Qué pasa entonces, Isabella?
ISABELLA: Cuando llegué a esta casa y vi el cuadro de Clara, supe que me tenía que enfrentar conmigo misma... Ante esa mujer idéntica a mí, supe que ya nada sería igual.
FERNANDO: Te comprendo, Isabella... pero tendrás que dejar de atormentarte con tu parecido con Clara...
DESESPERADA TRATANDO DE ENCONTRAR UN CAMINO DE SALIDA A SU CONFESION.
ISABELLA: ¿Tan fácil es para ti que yo sea igual a ella?
FERNANDO: (SINCERO) Para mí es misterioso, Isabella, y acepto que hay cosas que no tienen respuesta... Tal vez otras personas tienen su igual, pero jamás se cruzan con él...
ISABELLA: (DEFENDIENDO SU HISTORIA) ¡Pero yo sí me he cruzado...!
FERNANDO SE ACERCA A ELLA Y LA TOMA EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Cálmate, Isabella... Cuéntame qué has hablado con tu madre...
ISABELLA SE APOYA EN SU PECHO SIN RESPONDERLE Y LLORA ACONGOJADA. FERNANDO, PROTECTOR, LA ACARICIA.
FERNANDO: ¿Acaso pudo ella aclararte en algo esta coincidencia? (CON LA INTENSIÓN DE AYUDARLA) Oye, Isabella... Estuve hablando con Leandra, le pregunté acerca del nacimiento de Clara y ella me contó que estuvo con madame Riveau durante su embarazo... El parentesco que sospechabas entre tú y Clara no es posible...
ISABELLA, AUSENTE, CALLANDO, LO MIRA Y SE VUELVE HACIA LA VENTANA.
FERNANDO: Además conservo los certificados de nacimiento de Clara...
ISABELLA LO MIRA CON DESCONFIANZA.
FERNANDO: No me mires así... Para nuestra boda, Clara me regaló sus documentos familiares… Ella era aristocrática, sumamente clasista… Estaba orgullosa de sus orígenes… Su madre tenía un título nobiliario y su padre era un hombre de fortuna, un visionario...
ISABELLA: Y no te pareció un regalo muy llamativo… y extraño…
FERNANDO: Clara era extraña… le gustaba ofrecerme ceremonias y costumbres antiguas… Como presentar su árbol genealógico… Podrás ver todos esos documentos si quieres…
ISABELLA: Tu tono es de admiración por tales detalles… ¿Yo también debo presentar mi... (CON DOLOROSO SARCASMO) “Mi árbol genealógico”?
TOMÁNDOLA EN SUS BRAZOS SIN ENTENDER SU RESENTIMIENTO.
FERNANDO: Tu familia es reconocible y respetable y aunque no lo fuera mi amor por ti está más allá de todo, Isabella
ISABELLA: Aún si te enteraras que soy una bastarda.
FERNANDO: ¿Qué estás diciendo, Isabella?
ISABELLA: ¡Que soy una bastarda! Mi padre me concibió con una criada... Soy la hija de una sirvienta de la hacienda Linares.
ISABELLA ESTALLA EN UN LLANTO. ÉL LA ABRAZA. ELLA, EN LÁGRIMAS, DESCARGA SU ANGUSTIA. POR LA PUERTA ENTREABIERTA PERCIBIMOS LA PRESENCIA DE CLARA Y EL HÚMEDO BRILLO DE UNO DE SUS OJOS.
ISABELLA: (ANGUSTIADA) No quiero agobiarte más con toda esta historia, Fernando... Pero todo ha sido espantoso... Esa mujer, como un ángel horrible, gritándome bastarda a la entrada del pueblo... y luego mi madre, la que siempre creí mi madre, echándome de mi casa... reconociendo su mentira, mostrándome el horror de su locura...
FERNANDO: Quiero compensarte de tanto dolor, Isabella... Quiero que me consideres tu familia, que andemos juntos nuestra vida y que no dejemos que ya nada nos hiera, ni nos cause dolor.
ISABELLA: (MIRÁNDOLO A LOS OJOS) Pero ¿cómo olvidar?
FERNANDO: No podrás olvidar... como yo, aunque quisiera, no puedo olvidar el infierno que viví con Clara...
ISABELLA SE LEVANTA Y DA UNOS PASOS. FERNANDO VA TRAS ELLA.
FERNANDO: Escúchame, Isabella... Ambos curaremos nuestras heridas... nos daremos amor y todo lo que hoy nos quema será una cicatriz, un recuerdo... sólo la memoria de lo pasado... (VOLVIÉNDOLA HACIA ÉL) Ven... dame tu manos...
FERNANDO TOMA SUS MANOS CON FUERZA.
FERNANDO: Quiero tenerte así, fuerte, que te aferres a mí y que sepas que no te dejaré caer... Que seré tu sustento... que puedes confiar en mí...
FERNANDO BESA LAS MANOS DE ISABELLA Y LUEGO LA ABRAZA AMOROSAMENTE.
FERNANDO: Hoy te has abierto a mí, me has mostrado tu dolor, Isabella...
MIENTRAS GOLPEA CONTRA EL PECHO DE FERNANDO, EMPAPÁNDOLO CON SU LLANTO
ISABELLA: ¡Pero hay más, hay más dolor... más!
AL DIA SIGUIENTE FERNANDO E ISABELLA TOMAN EL DESAYUNO EN EL CUARTO. ÉL SE MUESTRA MUY CARIÑOSO CON ELLA.
FERNANDO: Mi amor, respecto a lo que ayer me contaste…
ISABELLA SE PONE INSTINTIVAMENTE EN ALERTA.
ISABELLA: ¿Sí?
FERNANDO: Yo… quería decirte que todo eso pertenece al pasado… Debes superarlo. Y nadie tendrá que saber una palabra. No es necesario.
ISABELLA LO MIRA, INSEGURA.
ISABELLA: ¿Te avergüenzas de mí?
FERNANDO: Es tu historia, lo que a ti te duele, y No quiero que nunca nadie saque partido de lo que has sufrido. Los únicos que importamos somos tú y yo. ¿Entiendes?
ISABELLA: Sí… Pero dime que no te avergüenzas de mí…
FERNANDO: Por supuesto que no. Tú… estás por encima de toda sordidez… Nada puede mancharte… No hay nada que pueda provocar vergüenza…
LA BESA EN LOS LABIOS, SUAVEMENTE. ALGUIEN LLAMA A LA PUERTA
FERNANDO: Adelante.
ENTRA LUCÍA.
LUCÍA: Señor, está el maestro Hernández…
FERNANDO: Ah, sí, por el asunto de ese bendito cuadro… Pregúntale si ya desayunó, y dile que nos espere…
LUCÍA: Bien, señor.
SALE, CERRANDO LA PUERTA.
ISABELLA: Espero que este hombre pueda reparar el daño.
POCO DESPUES ISABELLA Y FERNANDO ESTÁN FRENTE AL CUADRO, QUE HERNÁNDEZ EXAMINA CON DETENIMIENTO. POR FIN, ESTE SE APARTA CON UN SUSPIRO.
FERNANDO: ¿Y? ¿Qué dice maestro Hernández?
HERNÁNDEZ: No tiene arreglo.
FERNANDO: ¿Cómo?
ISABELLA HA QUEDADO DEMUDADA ANTE EL VEREDICTO DE HERNÁNDEZ.
HERNÁNDEZ: Está demasiado dañado. Se notarían las costuras. Lamentablemente, no se puede hacer nada
INESPERADAMENTE, ISABELLA ROMPE A LLORAR, DESCONCERTÁNDOLO. FERNANDO LA ABRAZA.
FERNANDO: Está bien, querida, está bien, cálmate…
CON SUS OJOS LLENOS DE LÁGRIMAS.
ISABELLA: ¿Pero no entiendes, Fernando? El recuerdo de Claire no puede destruirse así… No puede… no puede…
FERNANDO: Por favor, querida mía. No puedo verte llorar así. No entiendo por qué te afecta tanto.
ISABELLA: Perdón, no puedo evitarlo… Ese cuadro representa tantas cosas…
FERNANDO MIRA CON UN RUEGO A HERNÁNDEZ.
FERNANDO: Maestro Hernández, ¿no hay ninguna posibilidad?
HERNÁNDEZ: Sí, hay una.
LA RESPUESTA DE HERNÁNDEZ DESPIERTA LA EXPECTATIVA DE FERNANDO E ISABELLA.
FERNANDO: No importa el precio.
HERNÁNDEZ: No es una cuestión de dinero…
FERNANDO: ¿Y cuál es entonces la dificultad…?
HERNÁNDEZ: Yo podría reproducir la pieza… tomando a la señora como modelo…
ISABELLA LO MIRA IMPACTADA.
HERNÁNDEZ: Si la señora se nima…
FERNANDO DECIDE INTERVENIR.
FERNANDO: No, no quiero que ella pase por esa experiencia.
ISABELLA VOLTEA HACIA FERNANDO.
270. ISABELLA: Acepto, pero nadie deberá saberlo… Todos creerán que es Clara. Ella ha sido la esposa de Fernando… Ha muerto y quiero respetar su memoria.
FERNANDO LA MIRA, IMPACTADÍSIMO.
DESPUES EN LA CLINICA ISABELLA VA A RECOGER A LEANDRA. LEANDRA NOTA LA TRISTEZA DE ISABELLA EN SU ROSTRO, SE APENA.
LEANDRA: ¿Habló con el señor, verdad…?
ISABELLA: Sí, hablé con él.
LEANDRA: (CON ANSIEDAD.) ¿Y qué le dijo…?
ISABELLA: Le he contado mi historia, por respeto a la memoria de mi hermana.
LEANDRA: ¿Pero hasta qué punto le ha contado…?
ISABELLA: Hasta el punto exacto del que hablamos usted y yo…
LEANDRA RESPIRA ALIVIADA. SUS OJOS SE EMPAÑAN DE EMOCIÓN.
LEANDRA: Le agradezco, señora. Por mí y por la memoria de madame Claire.
LE TOMA LAS MANOS.
LEANDRA: Usted podrá contar siempre conmigo… Yo… yo le enseñaré a ser una gran dama…
ISABELLA: ¿A mí? Si apenas soy una campesina tosca…
LEANDRA: No, no… No diga eso. Usted es la heredera de madame. Yo haré que su espíritu refinado entre en usted. Ya lo verá… Sólo es cuestión de tiempo… Toda Lima se deslumbrará con usted…
CON PUDOR, TÍMIDA.
ISABELLA: Pero no sé si quiero…
LEANDRA: ¡Por supuesto que quiere! Usted es de la misma estirpe que madame.
LE APRIETA LAS MANOS.
LEANDRA: Usted tendrá de mí tanto fervor como lo ha tenido Clara.
LEANDRA HA QUEDADO DE ESPALDAS A LA PUERTA ABIERTA, EN LA QUE APARECE FERNANDO, QUE ES TESTIGO DE ESTAS ULTIMAS PALABRAS FERVOROSAS DE LEANDRA. SU MIRADA SE ENCUENTRA CON LA DE ISABELLA, CUYAS MANOS SE HALLAN ENCERRADAS ENTRE LAS MANOS DE LEANDRA.
EN LA MANSION TODOS ESPERAN CON ANSIAS EL REGRESO DE LEANDRA. DELMIRA DA UNOS ÚLTIMOS TOQUES, ACOMODA UN ALMOHADON, CORRIGE LA POSICIÓN DE UN JARRÓN, ETC. LA PUERTA DE LA SALA SE ABRE Y ENTRA DESPACIO LEANDRA, TOMADA DE AMBOS BRAZOS POR ISABELLA Y FERNANDO. DELMIRA VA HACIA ELLOS.
DELMIRA: ¡Señora Leandra, cuánto me alegro que esté de regreso! ¿Se siente usted bien?
LEANDRA: Gracias, Delmira. Me siento bien. Sólo un poco mareada. ¿Aquí todo en orden? ¿Ninguna novedad?
DELMIRA: (TURBADA.) No, ninguna, que yo sepa…
FERNANDO: Bueno, Leandra, ya es suficiente. Ya se ocupará usted de la casa. Ahora debe ir a su cuarto y descansar.
LEANDRA: Con sólo estar aquí me siento descansada, señor.
VICTORIA BAJA LAS ESCALERAS, SEGUIDA POR LUCÍA.
VICTORIA: ¡Leandra, qué bueno verla de regreso recuperada! ¡Me preocupé tanto por usted!
LEANDRA: Gracias, señora Victoria. Lamento haberla preocupado. Pero ya estoy bien. ¿Cómo estás, Lucía?
LUCÍA: Muy bien, señora Leandra. Me alegra verla de vuelta en casa...
VOLVIÉNDOSE A ISABELLA.
LEANDRA: Si me lo permite, señora, antes de retirarme a mi cuarto, me gustaría recorrer un poco la casa para ver si todo está en orden…
ISABELLA: (DELATANDO SU NERVIOSISMO.) Yo no creo que sea este el momento… Ya habrá tiempo para eso…
VICTORIA: (SIN DAR MÁS VUELTAS.) Leandra, yo creo que es preferible que afronte usted los hechos. Ha ocurrido un desgraciado percance.
LEANDRA: (DEMUDADA.) ¿Qué sucedió?
VICTORIA: El cuadro de Claire…
SIN DECIR PALABRA, LEANDRA DA UNOS PASOS HACIA EL CUADRO, SEGUIDA POR LOS DEMÁS, QUE LA OBSERVAN EXPECTANTES. CUANDO LEANDRA REPARA EN LAS RASGADURAS DEL CUADRO, SU RESPIRACIÓN SE SUSPENDE UN INSTANTE INTERMINABLE Y LUEGO SUFRE UN VAHÍDO. TODOS SE APRESURAN A SOSTENERLA.
FERNANDO: Al sillón…
VICTORIA: ¡Lucía, un vaso de agua!
LUCÍA SALE CORRIENDO, MIENTRAS FERNANDO Y VICTORIA, CON LA AYUDA DE DELMIRA, LLEVAN A LEANDRA HASTA UN SILLÓN. ISABELLA SE SIENTA A SU LADO. DIRIGIÉNDOSE A LOS DEMÁS.
ISABELLA: Déjenme un instante a solas con ella. Le diré algo que la recuperará.
FERNANDO TOMA A VICTORIA DE UN BRAZO.
FERNANDO: Ven, Victoria.
VICTORIA: Pero…
FERNANDO APARTA A VICTORIA A CIERTA DISTANCIA, JUNTO CON DELMIRA Y LUCÍA, QUE HA VUELTO CON EL VASO DE AGUA.
ISABELLA: Leandra, escúcheme… ¿Me escucha usted?
LEANDRA AFIRMA CON LA CABEZA.
ISABELLA: Esto es un secreto que sólo Fernando conoce. Yo posaré para el maestro Hernández, él reproducirá el cuadro y nadie sabrá que la mujer del retrato no es Clara…
LEANDRA LA MIRA CON EMOCIONADO AGRADECIMIENTO.
LEANDRA: Gracias, gracias por la memoria de madame… Es usted su ángel… Como si Clara hubiera muerto y su ángel de la guarda permaneciera en tierra.
Y NUEVAMENTE AFERRA FUERTEMENTE LAS MANOS DE ISABELLA ENTRE LAS SUYAS. ISABELLA MIRA A LEANDRA COMO HIPNOTIZADA. DESPUES DE UN BREVE TIEMPO EN LAS INSTALACIONES DE LA CASA LEANDRA VA A SU HABITACION ABRE LA PUERTA DE SU CUARTO Y REPENTINAMENTE SE ENCUENTRA CARA A CARA CON CLAIRE. EL IMPACTO DE LEANDRA ES TERRIBLE ANTE LA TRAGICA APARIENCIA DE CLARA QUE HABLA DESDE SU RESENTIMIENTO Y SU DOLOR.
CLARA: ¿No me reconoces, madre?
FRIA ANTE EL ESPANTO
LEANDRA: ¡No!
CLARA: Soy la hija de la desdichada sirvienta… La que por amor sobrevivió y ha vuelto convertida en un monstruo.
Síntesis del capítulo 81 al 86 de "Isabella, mujer enamorada"
by Anonymous
RESUMEN 81 (LIBRO 76)
ISABELLA
JACINTA A CLARA
JACINTA: El mar no quiso ser tu tumba. He curado tus heridas. Dime quién eres si lo sabes.
UN SILENCIO EN EL QUE NOTAMOS QUE CLARA RECUERDA INTERNAMENTE SU CIRCUNSTANCIA, HABLA.
CLARA: (COMO UNA VERDAD ABSOLUTA) Soy Claire Riveau de Alvear.
JACINTA SE SOBRECOGE CON EL TONO DE CLARA. CLARA COMIENZA LENTAMENTE A UBICARSE. )
CLARA: ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado?
JACINTA: Te trajeron acá medio muerta. Ahora estás mejor.
CLARA LLEVA SU MANO TEMBLOROSA AL ROSTRO QUE ESTÁ CUBIERTO CON EL LIENZO.
CLARA: Tengo mucho dolor.
JACINTA: Las heridas están frescas. Hay que esperar a que sequen. Lo bueno es que la calentura ya se aplacó.
CLARA: ¿Heridas? (CONFUNDIDA, SIEMPRE HABLANDO CON DIFICULTAD) ¿Qué me has puesto en la cara?
JACINTA: Barro negro de la laguna. Es lo único que cura.
JACINTA LA MIRA COMPASIVA. CALLA. CLAIRE SE LLEVA LAS MANOS HACIA LA CARA, INTENTANDO RECONOCERSE.
JACINTA: Quieta. Si saco las hierbas, el aire hará que tu carne se pudra.
CON FRIO ESPANTO.
CLARA: Por Dios. ¿Qué me ha pasado?
CLARA: ¡Quiero verme!
JACINTA: No pierdas tus fuerzas en eso. Es mejor que ahora comas algo. Has estado sin sentido mucho tiempo.
COMO QUIEN ARMA SU IDENTIDAD
CLARA:(AMBIGUA) Soy Madame Claire Riveau de Alvear… Busque ayuda, por favor!
JACINTA: ¿Alvear? Riveau! Madame?
LA BRUJA RIE DE ESOS NOMBRES DE CUENTO. MIENTRAS NOTAMOS QUE PARA CLARA TODO ESTÁ CUBIERTO DE UNA BRUMA QUE ELLA ESTÁ INTENTANDO DISIPAR.
JACINTA: Así fue que te trajo acá cuando el mar te devolvió. Estabas más muerta que viva. Mis medicinas te salvaron.
JACINTA PONE EL MECHÓN JUNTO A SU ALTAR CON OBJETOS Y ANIMALES SECOS AL AIRE, SEMILLAS. CLARA EN SILENCIO CON LA MIRADA PERDIDA.
CLARA: ¿Por qué no me llevaron a la ciudad? ¿Por qué no han buscado ayuda?
JACINTA CALLA. CLARA LA MIRA.
CLARA: Me retienes acá por dinero.
JACINTA SONRÍE ASINTIENDO.
JACINTA: La ciudad queda muy lejos de acá.
CLARA HACIENDO SIEMPRE ESFUERZOS AL HABLAR.
CLARA: Te voy a pagar muy bien. Pero me tienes que llevar a donde mi esposo.
JACINTA: ¿Alvear?
CLARA: Sí... mi esposo... él es Alvear... de Alvear...
CLARA HACE UN ESFUERZO POR RECORDAR EL NOMBRE.
JACINTA: ¿Cómo se llama? ¿A dónde vive? Debe tener mucho dinero.
DE PRONTO CLARA RECUERDA.
CLARA: ¡Fernando! ¡Se llama Fernando! Fernando de Alvear. Vive en Lima. Debes llevarme con él.
JACINTA ESTÁ PENSATIVA.
JACINTA: Estamos en medio del desierto. En tu estado, no llegaríamos muy lejos. Ni siquiera al pueblo más cercano.
CLARA: Solo tienes que ir a avisar. Vendrán a buscarme.
JACINTA NIEGA.
JACINTA: Y te olvidas de la vieja Jacinta. Iremos a Lima cuando te hayas repuesto... pero iremos juntas.
SILENCIO. LUEGO JACINTA SE ACERCA.
JACINTA: Tú dijiste que tu esposo guiaba ese avión. A lo mejor... a lo mejor él no tuvo tanta suerte como tú.
CLARA LO PIENSA. VEMOS SU SILUETA ESPECTRAL QUE SE DERRUMBA. AL TIEMPO QUE MUSITA UN SUSURRO OMNIPOTENTE.
CLARA: ¡Fernando no ha muerto! ¡Sin mi, Fernando, no ha muerto! ¡No ha muerto!
EN LA MANSION FERNANDO ANTE ISABELLA DESPUES DE LA INESPERADA Y ESCANDALOSA VISITA DE PATRICIA, TRATA DE CONVENCERLA DE SU AMOR
FERNANDO: (ADMITIENDO) Es que me ha dolido tanto ese fracaso... todo lo que no pudo ser entre Clara y yo... A lo mejor no te he dicho todo sobre mi relación con Clara... Lo que ella realmente significó para mí...
ISABELLA: Yo necesito comprender…Saber porque estamos los dos aquí, tratando de continuar juntos…de llevar una vida en común… Siento que me has estado ocultando algo.
FERNANDO: Cuando te conocí en el barco estaba atrapado. Clara, mi relación con ella, su enfermedad… Y de pronto apareciste tú como un sol de invierno y me deslumbraste…y allí estaba Fernando de Alvear en medio del océano volviendo a creer en la vida, aferrándose…
ISABELLA: Y allí estaba Isabella Linares, crédula, provinciana , deslumbrada …Viví la historia de las chicas tontas de provincia…Un hombre casado las deslumbra, se entregan a él sin saber la verdad y en un segundo pierden todo…
FERNANDO: Perdóname, Isabella… Por terror a perderte no te dije las cosas tal cual eran…¡Pero yo estaba dispuesto a todo! A dejar a Clara, a empezar una nueva vida contigo…
ISABELLA: Aún después que ella te dijo que estaba desahuciada…Que se iba a morir…
FERNANDO: Clara sabía de mi amor por ti…En los últimos tiempos nos sinceramos, nos hundimos juntos en nuestra desdicha…Ella me pidió que te buscara, que intentará ser feliz contigo y yo fui hasta tu pueblo el día en que te casabas…Volví derrotado de allí…
ISABELLA: ¿Clara sabía que éramos tan … parecidas…?
FERNANDO NIEGA.
FERNANDO: Tal vez pienses que es infantil lo que voy a decirte... Pero para mí tal parecido no existe…Son el día y la noche…Totalmente opuestas…
ISABELLA: En cambio a mí me aterra…me paro frente a ese cuadro y me recorre un frío de muerte…Toda mujer sueña ser única para el hombre que ama…
FERNANDO: Eres única para mí… En cambio , Clara…
ISABELLA: Pero tú la amaste…
FERNANDO: Amé mucho a Clara… Pero mi amor se fue agotando... Un día me encontré a mi mismo dedicado a la tarea ingrata de solventar los caprichos de una mujer egoísta que pedía todo para sí y no era capaz de devolver nada a cambio.
EN LA SUCIA COVACHA CLARA ESTÁ TRATANDO DE PONERSE DE PIE INTENTA DAR UNOS PASOS Y TAMBALEA, ESTÁ MUY DÉBIL AÚN. JACINTA LA AYUDA A SENTARSE. CLARA SIGUE CUBIERTA CON LAS HOJAS QUE LE PUSO JACINTA PARA CUBRIR SU ROSTRO. PERO VEMOS PURAS SOMBRAS
CLARA: (BALBUCEANTE) Necesito salir de aquí... Quiero saber qué le ocurrió a mi marido. (DÉBIL) Ay...
JACINTA LA LLEVA A SENTARSE.
JACINTA: Ya sabremos después qué le pasó a tu hombre. Ahora tienes que alimentarte y ponerte fuerte.
JACINTA SIRVE, TRAE EL PLATO.
CLARA: No tengo hambre.
JACINTA: Si no comes morirás…la vida es así de sencilla. Tú decide.
CLARA: Lo que pones en la comida me provoca mucho sueño.
JACINTA: Los dioses saben que lo hago para que no te duelan las heridas. Así mientras duermes, puedo secártelas... las tienes en carne viva.
CLARA HACE GESTO DE REPELENCIA.
JACINTA: Tu carne se pudre si no la curo . Tienes que estar dormida para soportar porque cuando duermes gimes y te retuerces... (HARTA) Si quieres no comas.
CLARA CALLA Y EMPIEZA A COMER.
CLARA: Quiero ver mi cara.
JACINTA: Ni Lucifer te lo recomendaría.
CLARA EMPUJA EL PLATO.
CLARA: (INSISTE) ¡Quiero ver !
NOS QUEDAMOS CON CLARA Y LA CÁMARA INCIDE EN SU PUÑO, AJUSTADO, DECIDIDO. JACINTA EMPIEZA A TARAREAR O CANTAR UN LAMENTO DE LA COSTA. CLARA ALCANZA A JACINTA Y LA TOMA DEL BRAZO CON FUERZA.
CLARA: Ay... (JADEA) Dame un espejo
JACINTA QUIETA.
CLARA: Quiero verme.
JACINTA SE SUELTA CON CIERTA VIOLENCIA. VA POR UN PEDAZO VIEJO DE ESPEJO Y SE LO ALCANZA. CLARA SE LO ACERCA A SU CARA CON CIERTO TEMBLOR HASTA QUE SE VE Y LANZA UN GRITO DESGARRADOR. ÉL PÚBLICO NO LA VE.
CLARA: ¡Nooo.....! (PAUSA MUY DRAMÁTICA) ¡No soy yo... !¡Ya no soy yo...!
CLARA EN ESE INSTANTE PIERDE EL CONOCIMIENTO. JACINTA ATERRADA.
MIENTRAS TANTO EN SU LUGAR DE LA MANSION DE ALVEAR ISABELLA ESTÁ ACOMODÁNDO ALGUNOS OBJETOS, A MODO DE FAMILIARIZARSE CON LA CASA. SOBRE ESTA IMAGEN OÍMOS LA VOZ DE LUCÍA.
LUCÍA: La buscan, señora Isabella.
ISABELLA SE VUELVE Y VE A MARIANA QUE ACABA DE LLEGAR. LLENAS DE EUFORIA, SE DAN UN AFECTUOSO ABRAZO.
ISABELLA: Mariana...
MARIANA: Isabella...
LUCÍA, DISCRETA, SE RETIRA. AL TIEMPO, ISABELLA REACCIONA.
ISABELLA: Pero... ¿Cómo supiste que yo estaba aquí? (ANGUSTIADA) ¿Has hablado con mi madre...
MARIANA: (CORTÁNDOLA) Nada de eso... Ya te contaré... Pero ahora déjame verte...
UN INSTANTE EN EL QUE SE MIRAN Y JUEGAN CON EL NUEVO ASPECTO DE AMBAS.
MARIANA: (ORGULLOSA) Ya no somos dos tristes campesinas...
ISABELLA: Es todo tan extraño...
MARIANA: Jamás me arrepentiré de haberle dicho a Fernando que no te casaste con Gabriel...
ISABELLA SE PONE MELANCÓLICA.
ISABELLA: Dios sabe que hice lo imposible por luchar contra este amor... Pero no pude resistirme... Lo amo, Mariana... Lo amo con toda mi alma...
MARIANA: Y él también a ti... Ahora sólo les queda ser felices.
UN TIEMPO EN EL QUE ISABELLA SE QUEDA PENSATIVA, MARIANA MIDE SUS MOVIMIENTOS.
ISABELLA: (INTIMA) Ven...
ISABELLA TOMA DE LA MANO A MARIANA Y LA CONDUCE FRENTE AL CUADRO DE CLARA. UNA VEZ ALLÍ, MARIANA SENTENCIA CON TOTAL NATURALIDAD.
MARIANA: Deberías hacerlo sacar.
ISABELLA LA MIRA CONFUNDIDA, ESPERABA QUE MARIANA SE SORPRENDIERA COMO TODOS.
ISABELLA: (CON ESPANTO) ¿Tú lo sabías...? ¿Sabías que éramos iguales?
FIN RESUMEN 81
RESUMEN 82 (LIBRO 77)
ISABELLA
ISABELLA: (ÍNTIMA) Ven...
ISABELLA TOMA DE LA MANO A MARIANA Y LA CONDUCE FRENTE AL CUADRO
DE CLARA. UNA VEZ ALLÍ, MARIANA SENTENCIA CON TOTAL NATURALIDAD.
MARIANA: Deberías hacerlo sacar.
ISABELLA LA MIRA CONFUNDIDA.
ISABELLA: (CON ESPANTO) ¿Tú lo sabías... sabías que éramos iguales?
UN TIEMPO EN EL QUE MARIANA NO SABE QUÉ DECIR. Y LUEGO AMBAS SUBEN EL TONO DE VOZ DE UNA MANERA UN TANTO PROVINCIANA, MÁS SUELTA E INFORMAL A LO QUE SE ACOSTUMBRA EN LA MANSION ALVEAR.
ISABELLA: ¡Te hice una pregunta, Mariana! ¡¿Tú sabías que Clara y yo éramos idénticas?!
MARIANA: ¡Pensé que lo sabías y que no lo mencionabas por pudor! Respeté tu intimidad. ¡Eso es todo!
ISABELLA SE SIENTE MAL POR HABER SIDO OMITIDA POR FERNANDO.
MARIANA ARREMETE.
MARIANA: ¡Cómo podía imaginar que Fernando de Alvear no te contaría que tú y su difunta esposa eran iguales! (SUTILMENTE IRÓNICA) ¿Acaso él no te lo ha dicho?
ISABELLA, AVERGONZADA, MIENTE.
ISABELLA: Por supuesto que él me lo ha dicho…Pero me importa saber como lo sabías tú…Y por qué me lo ocultaste!
ENTRA VICTORIA CON UNAS FLORES Y SU PRESENCIA INTERRUMPE LA DISCUSIÓN. VICTORIA PARECE REPROBAR EL TONO. ISABELLA SE INHIBE.
ISABELLA: Perdone, Victoria…pero estaba resolviendo cuestiones de importancia con mi prima…
VICTORIA: Fernando y Claire tenían sus famosas discusiones en el cuarto de las pasiones…Pero tú puedes usar el despacho para discutir con tu prima…
ISABELLA: Lo tendré en cuenta...
ISABELLA: (BUSCANDO DISTENDER LA SITUACIÓN) Perdonen, no las he presentado…
SUTILMENTE DESCALIFICADORA.
VICTORIA: (SECA) Ya nos conocemos.
ISABELLA MIRA INTERROGANTE A MARIANA. ESTA ACLARA TORPEMENTE.
MARIANA: Te olvidas que vine a comunicarle a Fernando que no te habías casado con mi hermano.
VICTORIA HACE UN GESTO DE ESTAR SUPERADA.
VICTORIA: Disculpen pero tengo jaquecas…Toma, yo misma corté estas flores para tu cuarto…
VICTORIA LE ENTREGA LAS FLORES E ISABELLA LAS TOMA.
ISABELLA: (INGENUA) Muchas gracias... son muy bonitas...
VICTORIA: Claire decía que ese cuarto había sido diseñado pensando en el olor de estas flores… (CRÍTICA) Era un espíritu muy delicado.
SE RETIRA. ISABELLA SE QUEDA INCÓMODA, SIN SABER QUÉ HACER CON LAS FLORES. LAS DOS PRIMAS SE MIRAN.
MARIANA: Perdóname… no debimos discutir...
ISABELLA: Es que es muy importante para mí saber…
MARIANA: Comprendo…Pero creo que volveré un día que estés más calmada…Imaginé que encontraría aquí un lugar cálido y familiar…Pero veo que ser la Señora de Alvear, te ha conmocionado al extremo de maltratar a tu propia familia.
MARIANA SE VA OFENDIDA DE ALLÍ.
ISABELLA: ¡Mariana!
ISABELLA VA TRAS ELLA.
ISABELLA: Mariana…
UN SENTIMIENTO DE CONGOJA Y CONFUSIÓN LA LLEVAN HACIA EL CUADRO DE CLARA, AL QUE MIRA INTERROGANTE, ESTRUJANDO EN SU PECHO LAS FLORES QUE VICTORIA LE DIERA.
CLARA EN LA TARIMA. EL MOSQUITERO CUBRE CASI TODO SU CUERPO. JACINTA MUELE ALGO EN EL MORTERO.
JACINTA: Este barro es lo único que puede hacer algo por tus heridas. Es de la Laguna Perdida. Allí se detuvo el diablo a beber porque en el desierto hace más calor que en el propio infierno. Sólo él puede ayudarte a quitar la repugnancia de tu rostro.
JACINTA SE ACERCA A CLARA CON EL PREPARADO.
JACINTA: Espero que no hayas sido demasiado pecadora porque si los has sido, vas a probar un poco del fuego del infierno.
JACINTA PONE EL PREPARADO EN EL ROSTRO. OÍMOS INMEDIATAMENTE UN GRITO DE TAL NATURALEZA QUE YA NO PARECE HUMANO.
CLARA: TERRIBLE GRITO.
VICTORIA HACE LO POSIBLE POR CONTROLAR A SEBASTÍAN QUE ESTÁ DESBORDADO. AUGUSTO ESTÁ ALLÍ PERO NO INTERVIENE.
VICTORIA: Te pido que te retires, Sebastián.
SEBASTIÁN: Ni lo sueñes, Victoria.
VICTORIA: ¿Qué es lo que quieres?
SEBASTIÁN: Quiero saber hasta dónde ha sido capaz de llegar el maldito Fernando de Alvear. Quiero saber si lo que me han contado es cierto.
FERNANDO BAJA LAS ESCALERAS CON ISABELLA TOMADA DEL BRAZO.
FERNANDO:(ENFRENTÁNDOLO) ¿Qué es lo que te han contado, Sebastián?
SEBASTIÁN VE A ISABELLA Y NO LO PUEDE CREER.
ISABELLA LLORA TENDIDA EN LA CAMA. ENTRA FERNANDO. SE ACERCA A ELLA.
FERNANDO: Isabella... mi amor...
ISABELLA: No resisto más, Fernando... no quiero que me confundan, ni que me comparen más...
FERNANDO: Yo no te confundo, ni te comparo... Te amo, Isabella...
ISABELLA SE INCORPORA.
ISABELLA: Si me amas, ¿por qué me has traído a este infierno?
FERNANDO: Porque no puedo, ni quiero renunciar a ti.
ISABELLA LLORA DESCONSOLADA. FERNANDO LA ABRAZA Y LA CUBRE DE CARICIAS.
FERNANDO: Esto pasará... Todos descubrirán lo diferente que eres de Clara... Todos terminarán aceptando que eres la mujer que ha llegado a mi vida para traer felicidad.
ISABELLA, ACURRUCADA EN ÉL, LLORA AMARGAMENTE.
ISABELLA: ¡Creo que esa palabra no tiene lugar entre nosotros!
MIENTRAS TANTO RAFAEL LE DA A ROSARIO LA NOTICIA DE QUE ISABELLA SE HA CASADO CON FERNANDO DE ALVEAR, ROSARIO SE NIEGA A SABER NADA DE ELLA.
ISABELLA YA MÁS CALMADA, EN CAMISÓN, ESTÁ SENTADA DENTRO DE LA CAMA. FERNANDO, AÚN LEVANTADO Y VESTIDO.
FERNANDO: Quiero que ocupes tu lugar, Isabella...
FERNANDO DEJA EL CHEQUE SOBRE LA MESITA.
FERNANDO: Aquí está el cheque que quiero que mañana le entregues como indemnización a Leandra cuando la despidas...
ISABELLA: No sé si podré...
FERNANDO: Podrás Isabella... Mi hermana estará contigo para apoyarte...
ISABELLA: Tal vez no sea yo quien deba hacerlo...
FERNANDO SE SIENTA A SU LADO.
FERNANDO: Es importante que comiences a tomar decisiones... Esta es tu casa, Isabella y cuentas con todo mi apoyo y aprobación.
ISABELLA SE ABRAZA A FERNANDO.
ISABELLA: Me haces sentir protegida...
FERNANDO: Te adoro, Isabella... Espero que seas feliz... Espero todo de ti...
ELLA SE ENSOMBRECE.
FERNANDO: ¿Qué es lo que te ocurre?
ISABELLA: Hay algo que no te he dicho, Fernando... Algo que quizás sea muy importante para ti...
FERNANDO: ¿De qué se trata?
ISABELLA: Es... es acerca de nuestros hijos...
FERNANDO ACUSA EL IMPACTO Y MIRA A ISABELLA DESOLADO.
FERNANDO: ¿Nuestros hijos...?
ISABELLA: Sí, es que... hay algo que debes saber. (SU VOZ SE QUIEBRA) es probable que no pueda concebir un hijo.
FERNANDO LA MIRA CON TERNURA Y BESA SU FRENTE. HAY CASI ALIVIO EN SU ACTITUD.
FERNANDO: No... no necesitamos hijos para ser felices, mi amor. Te quiero tal como eres. No me importa que nunca tengamos hijos.
ISABELLA LO MIRA DESCONCERTADA Y NO PUEDE EVITAR UN LLANTO QUE ES MEZCLA DE FRUSTRACION Y ALIVIO, FINALMENTE SE REFUGIA EN SUS BRAZOS Y ÉL LA COLMA DE BESOS.
VICTORIA Y EL DOCTOR DAVILA ESTA AL PIE DE LA CAMA DE LEANDRA QUE HA SUFRIDO UN FINGIDO DESMAYO.
DR. DÁVILA: Me quedaré un momento más para recetarle algo a la señora.
VICTORIA: Con permiso.
VICTORIA SALE. DÁVILA ENCARA A LEANDRA.
DR. DÁVILA: (IRÓNICO) La única medicina que puedo recetarle, es la verdad.
LEANDRA LO MIRA CON ODIO.
DR. DÁVILA: No me mire así, Leandra... La mentira terminará pudriéndola por dentro.
LEANDRA: Prefiero eso, antes de deshonrar a madame Claire.
DR. DÁVILA: Ya se lo he dicho muchas veces, tarde o temprano el señor Fernando sabrá que él no es estéril... Seguramente con su nueva mujer...
LEANDRA: ¡Cállese!... Puedo asegurarle que eso no sucederá.
DR. DÁVILA: (BURLÓN) No creo que pueda llegar tan lejos... O también piensa controlar la fuerza de la naturaleza... Por lo que sé, el señor Fernando está muy enamorado de Isabella Linares... es natural que pronto vengan los niños.
LEANDRA: Antes llegará madame Claire Riveau...
DR. DÁVILA: Usted delira, Leandra.
LEANDRA TRAMA Y SE MUESTRA QUEBRADA.
LEANDRA: (TRANS) Tiene usted razón, Dr. Dávila... (LLORANDO) Es que no me resigno a la muerte de madame Claire... y no puedo creer cómo todos se han olvidado tan rápido de ella...
EL DOCTOR DÁVILA, POR UN INSTANTE LE CREE.
DR. DAVILA: Su muerte ha sido tan trágica...
Tal vez deba hablar con el señor Alvear y decirle la verdad para que el alma de madame Claire descanse en paz...
LEANDRA NO PUEDE EVITAR LAS LAGRIMAS Y NIEGA.
DR. DÁVILA: Es lo mejor.
LEANDRA: Para eso necesito de su ayuda...
EL DOCTOR DÁVILA SE PONE ALERTA.
LEANDRA: El señor Fernando piensa despedirme... Pero si usted le dice que yo estoy grave y que una noticia semejante podría causarme la muerte, yo podría permanecer en la casa y...
DR. DÁVILA: (CORTÁNDOLA) No, Leandra... No cuente conmigo para otra mentira... Ya bastante carga tengo sobre mi conciencia.
EL DOCTOR DÁVILA SE VA.
LEANDRA: Sea como sea, debo permanecer en esta casa.
ISABELLA SE PONE DE PIE. RECORRE EL LUGAR PALPANDO LOS OBJETOS. MIENTRAS RECUERDA LO QUE FERNANDO LE DIJO EN UNA ESCENA ANTERIOR.
OFF FERNANDO: Es importante que comiences a tomar decisiones... Esta es tu casa, Isabella y cuentas con todo mi apoyo y aprobación.
ISABELLA SONRÍE Y VUELVE A SENTARSE EN EL LUGAR DE FERNANDO, DISPUESTA A SER LA SEÑORA DE ALVEAR. LLAMAN A LA PUERTA
ISABELLA: Adelante.
ENTRA LEANDRA.
LEANDRA: Con su permiso.
UN TIEMPO EN EL QUE SE MIRAN, AMBAS CON SENSACIONES ENCONTRADAS.
ISABELLA: La mandé llamar porque...
LEANDRA: (CORTÁNDOLA) Espero que no se haya molestado por mi actitud...
ISABELLA: (CORTÁNDOLA) Le rogaría que me escuchara, Leandra...
LEANDRA: (MOSTRANDOSE SUMISA) Esta bien, señora.
ISABELLA SE PONE DE PIE Y CAMINA MIENTRAS LE HABLA, COMO SI ESTUVIERA DANDO UNA LECCIÓN.
ISABELLA: Yo comprendo el impacto que todos han sentido al verme... Yo misma me estremezco frente al cuadro de Clara... Nuestra semejanza es algo inexplicable... Pero yo debo vivir mi vida... y usted la suya...
UN TIEMPO EN EL QUE AMBAS SE MIDEN CON LA MIRADA.
ISABELLA: En cuanto a Clara, comprendo que ella ha vivido aquí un corto tramo de su vida...
LEANDRA: (SIN PODER CONTENERSE) Esta casa lo era todo para madame Claire... aquí sufrió y agonizó... Fue aquí donde Fernando de Alvear no logró hacerla feliz... Esta casa no sería la misma sin el cuarto de las pasiones... Los paredes están impregnadas de todos los minutos de su vida aquí...
ISABELLA: Basta. No quiero entrar en detalles, Leandra. Si la mandé llamar, fue para decirle que lo más justo es que usted tenga un buen pasar y se libere al fin de tantos recuerdos dolorosos...
ISABELLA TOMA EL CHEQUE Y SE LO EXTIENDE.
ISABELLA: Tome, Leandra.
LEANDRA TOMA EL CHEQUE Y LO MIRA CON ESPANTO.
LEANDRA: Me está despidiendo.
ISABELLA, INCÓMODA, ASIENTE.
LEANDRA: ¿Quién es usted para despedir al ama de llaves de madame Claire Riveau?
ISABELLA: (SEGURA Y DESAFIANTE) Yo soy la señora de Alvear.
RESUMEN 82
RESUMEN 83 (LIBRO 78)
ISABELLA
ISABELLA: Basta. No quiero entrar en detalles, Leandra. Si la mandé llamar, fue para decirle que lo más justo es que usted tenga un buen pasar y se libere al fin de tantos recuerdos dolorosos...
ISABELLA TOMA EL CHEQUE Y SE LO EXTIENDE.
ISABELLA: Tome, Leandra.
LEANDRA TOMA EL CHEQUE Y LO MIRA CON ESPANTO.
LEANDRA: Me está despidiendo.
ISABELLA, INCÓMODA, ASIENTE.
LEANDRA: ¿Quién es usted para despedir al ama de llaves de madame Claire Riveau?
BUSCANDO SU NUEVA IDENTIDAD, AL TIEMPO RESPONDE.
ISABELLA: (FIRME Y DELICADA) Yo soy la señora de Alvear.
IMPOTENTE, LEANDRA CONTIENE SU ESTALLIDO.
LEANDRA: (TRANS.) Le pido que considere su medida, “señora de Alvear”.
ISABELLA: (FIRME) Lo siento, Leandra... esta no es una decisión que he tomado yo sola, ni antojadizamente... Es algo pensado.
LEANDRA: Lo que usted no ha pensado es que yo puedo serle de gran utilidad.
ISABELLA: No es esa mi perspectiva...
LEANDRA: (IRÓNICA) Quizás su resentimiento hacia mí, se deba a que su madre…
ISABELLA ACUSA EL IMPACTO DE ESTA SITUACION FAMILIAR DOLOROSA
ISABELLA: No se equivoque usted, mi madre me ha contado que usted fue amiga de una mujer que estuvo relacionada con mi padre en el pasado…
LEANDRA ACUSA EL GOLPE NO ENTIENDE DE DONDE SACO ESO.
ISABELLA: Esa historia pertenece a mi madre…Y no tiene nada que ver con la decisión que mi esposo y yo hemos tomado…Esta se debe a que ambos hemos decidido emprender una nueva vida.
LEANDRA: (MALDITA) ¿Y piensan lograrlo borrando toda huella de madame?... ¿Por qué cree que el señor de Alvear ha buscado una mujer idéntica a madame?
ISABELLA SE QUIEBRA E INTENTA OCULTARLO.
ISABELLA: Por Dios, no quiero mantener esta conversación con usted.
LEANDRA: (DÓCIL, AMABLE) No es mi intención que usted se mortifique... solo estoy tratando de hacerla entender que soy yo quien puede ayudarla... Le suplico que no me aparte de tantos recuerdos.
ISABELLA: (FRÁGIL) Es que no queremos vivir de recuerdos.
LEANDRA: Pero tampoco será posible olvidar a madame Claire Riveau de Alvear.
EN LA COVACHA CLARA EXPONE SU ROSTRO AL SOL, JACINTA ENJUAGA VENDAS EN UNA PALANGANA. A SU LADO.
CLARA: Ardo en este infierno... como si alguien se recostara sobre mi sombra destrozada... como si alguien estuviera desarmando las sílabas de las palabras de mi infancia...
JACINTA: Déjate de palabras... y quietita siente el sol que cicatriza.
JACINTA ESCURRE LAS VENDAS MIENTRAS TARAREA ALGUNA DE SUS CANCIONES Y CLAIRE SE QUEDA EN SILENCIO FRENTE A LA LUZ DEL SOL.
ISABELLA YA ESTÁ SOLA EN LA SALA. ENTRA VICTORIA Y NOTA SU GESTO GRAVE Y SOLITARIO.
VICTORIA: ¿No es fácil, verdad?
ISABELLA: Creo que Fernando se ha equivocado conmigo...
VICTORIA: ¿Por qué dices eso?
ISABELLA: Tal vez crea que soy capaz de más de lo que realmente yo puedo hacer.
VICTORIA: Tienes tu carácter... Has afrontado el asunto de Leandra... recibiste al famoso Alexander Zhukov... Creo que yo en mi vida no he afrontado ni la mitad que tú en estos días... Lo debes amar mucho o eres muy ambiciosa.
ISABELLA: Mi amor lo ambiciona todo.
VICTORIA: Cuando supe que Fernando tenía una amante...
ISABELLA: (CORTÁNDOLA) Yo nunca fui la amante de Fernando... Me enamoré de él sin saber que era casado...
VICTORIA: ¿Fernando te lo ocultó?
ISABELLA: En principio sí...
VICTORIA: Mi hermano se debe haber deslumbrado contigo al punto de olvidar sus principios. Fernando es un ser noble en extremo... Soportó estoicamente a Claire y sufrió por la imposibilidad de unión contigo...
ISABELLA: Y ahora que todo es posible, sigue siendo tan complicado que me faltan fuerzas.
ISABELLA: Amo a Fernando y quisiera que fuéramos felices juntos....
VICTORIA: Espero que lo logres... Este último tiempo Fernando ha sido muy desdichado...
ISABELLA: Pero hay cosas que van más allá de mi voluntad, Victoria... Quisiera consultar un médico aquí en la capital...
VICTORIA: (ALARMADA) ¿Tú también estás enferma?
ISABELLA: No... es por un diagnóstico con respecto a mi posibilidad de ser madre.
VICTORIA: (CON SUMA CURIOSIDAD) ¿No puedes tener hijos?
ISABELLA: Un médico del pueblo me lo dijo. No cree que pueda concebir.
ISABELLA SE QUIEBRA Y VICTORIA, CÁLIDA, TOMA SU MANO.
VICTORIA: ¿Lo hablaste con Fernando?
ISABELLA: (ASINTIENDO) El fue muy tierno conmigo y le restó importancia al tema... pero yo sé que un hijo sería muy importante para él.
VICTORIA: No te martirices, Isabella... Habrá tiempo para eso... Ya es mucho para mi hermano que tú estés aquí...
ISABELLA: Es que todo fue tan rápido que no tuvimos tiempo de hablar algunas cosas... y temo que...
VICTORIA: (CORTÁNDOLA) No temas, Victoria... La verdad es que yo quería mucho a Clara, pero debo reconocer que no lo hizo feliz... en cambio tú le has devuelto las ganas de vivir.
ISABELLA LA MIRA CON SUS OJOS LLENOS DE LÁGRIMAS.
ISABELLA: Por eso tengo miedo... Nuestro amor siempre parece estar en peligro y es tan intenso, que sufro pensando que estalle en mil pedazos...
VICTORIA: Relájate, Isabella... Cuando un amor es fuerte nada puede destruirlo...
ISABELLA: ¿Tú crees?
VICTORIA: Lo que creo es que quizás tu llegada y la de mi hijo transformen esta casa para bien.
ISABELLA ENJUGA SUS LÁGRIMAS CON ESPERANZA. LEANDRA ESPIA TRAS LOS ESPESOS CORTINADOS Y UNA SONRISA EXTRAÑA SE DIBUJA EN SUS ROSTRO. MIENTRAS LEJOS DE ALLI CLARA SIGUE RECUPERANDO SU FUERZA EN MANOS DE JACINTA. MAS TARDE ISABELLA EN LA BIBLIOTECA ES ABORDADA POR LEANDRA.
LEANDRA: Permiso, señora...
ISABELLA CIERRA EL LIBRO CON CIERTO AGOBIO.
LEANDRA: Quisiera hablar con usted.
ISABELLA: Por favor, Leandra... Ya hemos agotado el tema...
LEANDRA: (CORTÁNDOLA) Usted sabe que no es así, señora Isabella... Todavía no hemos hablado del pasado…
ISABELLA: El pasado no cambiará el presente...
LEANDRA: Tal vez la señora quiera que yo me aleje de esta casa, para que el señor Fernando no sepa...
ISABELLA: (CORTÁNDOLA) No hay nada que yo tenga que ocultarle a mi marido.
LEANDRA: (IRÓNICA) Todos ocultamos algo, señora, ¿o no?
ISABELLA SE PERTURBA Y LEANDRA LA OBSERVA MIDIENDO SU REACCIÓN.
LEANDRA: Ya que me priva de permanecer junto a los recuerdos de madame Claire... al menos permítame hacer justicia con el pasado.
AL TIEMPO, ÍNTIMA, ISABELLA TRATA DE EXPLICARSE CON RESPECTO A LA SITUACION DE SU MADRE.
ISABELLA: Mire, Leandra... Preferiría no hablar de eso... Mi madre quedó marcada por toda su historia... No estuvo bien, su salud se resintió y todos sufrimos mucho por esto.
LEANDRA: Creo que usted me atribuye males que no provoqué.
DÁNDOSE POR VENCIDA, ISABELLA DECIDE ENCARAR EL TEMA.
ISABELLA: (SEVERA) Usted fue amiga de la amante de mi padre…
LEANDRA: usted me negó su resentimiento por esta situación.
ISABELLA: está bien me cuesta reconocerlo…usted y esa mujer fueron amigas… Yo la vi llegar a la casa de mi tía Adelaida para decirle a mi madre que esa mujer había muerto... Lo que nunca pude entender, es qué la movió a hacer eso.
LEANDRA PASMADA, NO SABE QUÉ RESPONDER. SIENTE QUE ISABELLA VA MÁS RÁPIDO QUE ELLA.
ISABELLA: Alguna intención debe haber tenido para recordarle a mi madre su sufrimiento... (CON SUTIL RESENTIMIENTO) Y ya que estamos, quisiera saber también para qué fue a nuestra hacienda cuando falleció mi padre...
LEANDRA, CON LA PROFUNDA NECESIDAD DE DEFENDERSE, ARREMETE.
LEANDRA: Lo que pasó entre esa mujer y su padre, señora, no fue una traición. Fue un acto puro de entrega y amor.
ISABELLA: ¡Fue una traición, y no se atreva a defender a esa mujer delante mío!
LEANDRA: Usted no sabe lo que ha sufrido esa mujer a la que desprecia. No vio cuando fue tratada como un perro por doña Gertrudis, su abuela.
ISABELLA: Mi abuela reaccionó como lo hubiera hecho cualquiera para defender a su familia.
LEANDRA: Cualquiera no hubiera actuado igual que su abuela, señora, puede estar segura de eso. Ella no era como cualquier persona. ¿Cree acaso que tuvo en cuenta los sentimientos de su hijo?… Es verdad que estaba casado, pero él no amaba a su esposa. Amaba a esa campesina.
ISABELLA SE RETRAE UN POCO, NO PUEDE CREER LO QUE DICE LEANDRA Y ESTÁ ASOMBRADA POR LA CONVICCIÓN DE SUS PALABRAS.
LEANDRA: La amaba, ¿comprende usted lo que eso significa?… Y ella lo amaba a él…. Nadie puede condenar a dos seres que se quieren, sólo porque uno de ellos se halla atado a una persona a la que no ama... (INTENCIONADA Y SINCERA A LA VEZ) ¿Usted sería capaz de condenarlos?
ISABELLA, ANGUSTIADA, NO RESPONDE.
DESPUES DE UNA LARGA ESPERA, JACINTA LE QUITA CON AGUA LA MASCARILLA DE BARRO A CLARA. LA EXPRESIÓN DE JACINTA ES DE PÁNICO.
CLARA: ¿Qué pasa?… ¿Ha servido tu medicina?… ¿Cómo tengo la cara?…
JACINTA: (REPONIÉNDOSE) La herida se ha secado… No arderás más en fiebres.
CLARA: ¡No es eso lo que te pregunto!… ¿Cómo me veo?… ¿Puede mirarme alguien sin sentir asco?
JACINTA NO RESPONDE. CLARA BUSCA CON LA MIRADA UN ESPEJO. LO ENCUENTRA. SE ABALANZA HACIA ÉL. JACINTA NO PUEDE IMPEDIRLO. CLARA SE MIRA AL ESPEJO Y PROFIERE UN ALARIDO, ARROJANDO EL ESPEJO AL SUELO, ROMPIÉNDOLO. LLORA.
JACINTA: Es todo lo que se puede hacer…
EN ESTADO DE SHOCK, CLARA SE QUEDA EN EL PISO, JADEANTE, EXHAUSTA.
CLARA: ¡Déjame, déjame que muera de una vez…! ¡Mi vida está arruinada…! ¡Nunca volveré a ser la de antes…! ¡No vale la pena seguir viviendo…!
LA JACINTA PRONTA LE DA A BEBER ALGO.
JACINTA: Bebe esto y te olvidarás del mundo…te verás bella como un sol. ¡Bebe antes de que sea tarde!
CLARA BEBE CON DESESPERACIÓN LO QUE LA BRUJA LE OFRECE.
SIN CONSIDERAR LA TRAGEDIA QUE SE PRODUCE ENTRE LAS SOMBRAS CLARA SE ENFRENTA A LEANDRA.
ISABELLA: Usted adoraba a Clara...
LEANDRA: ¿Y qué tiene eso de malo?…
ISABELLA: En nombre de su adoración está dispuesta a hacerme sentir como una usurpadora…Y esto no es así. Yo soy ahora la señora de Fernando de Alvear.
LEANDRA: ¿Por qué piensa que no puedo llegar a adorarla y a servirla a usted de la misma forma?…¿Por qué no confía en que yo puedo ayudarla a recorrer su vida junto a Fernando de Alvear como una gran dama…?
ISABELLA PARECE DUDAR, PERO REACCIONA.
ISABELLA: Seré quien pueda ser… Seré quien soy.
LEANDRA: ¡Quizás no alcance para satisfacer al señor Fernando de Alvear! ¡Deme usted una oportunidad... dese usted una oportunidad!
ENTRA FERNANDO. SU PRESENCIA SE IMPONE. ISABELLA SE REFUGIA EN SUS BRAZOS.
ISABELLA: Leandra no seguirá al servicio de esta casa…Ya le he dado el cheque con el que la indemnizas.
LEANDRA MIRA DESAFIANTE A FERNANDO. LA PAREJA SE DIRIGE A SU HABITACION DESPUES DE CREER QUE HA TERMINADO CON EL RESTO DE SU PASADO.
ISABELLA ESTÁ EN EL CUARTO PREPARÁNDOSE PARA DARSE UN BAÑO. ENTRA FERNANDO Y ELLA LO RECIBE CON UNA SONRISA.
ISABELLA: Voy a darme un baño, me ayudará a relajarme...
FERNANDO LA TOMA EN SUS BRAZOS.
ISABELLA: Hoy ha sido un día terrible... todo este asunto de Leandra me ha dejado exhausta.
FERNANDO: Creo que tenías razón... Quizás hubiera tenido que ser yo quien la enfrentara.
ISABELLA: (OCUPANDO SU LUGAR) No, Fernando... Quiero ser la señora de la casa... quiero ser tu esposa, la señora de Alvear.
FERNANDO LA BESA. ISABELLA SE DEJA BESAR, PERO CONTINÚA PREOCUPADA CON SU NUEVA VIDA.
ISABELLA: También ha venido un tal Alexander Zhukov...
FERNANDO: (ALGO DESPECTIVO) Uno de los últimos delirios de Clara...
ISABELLA: (CON CIERTO ENTUSIASMO) Ha sido muy amable conmigo y me ha pedido que continúe la obra de protección a los poetas...
FERNANDO ACUSA CON SORPRESA.
FERNANDO: ¿Quieres hacerlo?
ISABELLA: ¿A ti te molestaría?
FERNANDO: Si tienes tiempo...
ISABELLA: No es una cuestión de tiempo…No quiero ser odiosa para todos aquí…No quiero parecerme a Clara ni tampoco ser tan distinta…No sé… ¡Ayúdame mi amor!
FERNANDO LA ESTRECHA EN SUS BRAZOS.
FERNANDO: Esta es tu casa y puedes hacer lo que tú quieras...Lo que yo más deseo es que seas tú, mi Isabella.
SE BESAN APASIONADOS. AL CABO DE UN PASE DE TIEMPO. ISABELLA, ELEGANTEMENTE VESTIDA, BAJA LAS ESCALERAS Y LUEGO DE ECHAR UNA MIRADA A LA SALA SE DIRIGE AL CUADRO DE CLARA Y SE PARA FRENTE A ÉL. UN TIEMPO EN EL QUE SE QUEDA ABSORTA ANTE EL MISTERIO. APARECE CARMELA.
CARMELA: ¿Isabella...?
ELLA GIRA INTERROGANTE Y ANGUSTIADA ANTE EL MISTERIOSO PARECIDO.
CARMELA: Quería ver como estabas…Y ya veo…hurgando en el misterioso parecido…
ISABELLA INTENTA DECIR ALGO PARA JUSTIFICARSE.
ISABELLA: Es que...
CARMELA: No tienes que justificarte, Isabella... Yo en tu lugar también me pasaría horas contemplando el cuadro...
LOS OJOS DE ISABELLA SE LLENAN DE LÁGRIMAS. TIERNA, CARMELA LE ACARICIA LA MEJILLA.
CARMELA: Lo importante es que no te pierdas en él.
ISABELLA LE TOMA LA MANO.
ISABELLA: Usted fue la única…
CARMELA: Tutéame, por favor.
ISABELLA: Esta bien…Tu fuiste la única que no se sorprendió al verme. ¿Por qué?… ¿Qué sabes tú del misterio que me une a Clara? ¿A quién ha amado Fernando en realidad?
A CARMELA SE LE CONGELA LA SONRISA.
FIN RESUMEN 83
RESUMEN 84 (LIBRO 79)
ISABELLA
ISABELLA: Esta bien…Tu fuiste la única que no se sorprendió al verme. ¿Por qué?… ¿Qué sabes tú del misterio que me une a Clara? A quién ha amado Fernando en realidad?
A CARMELA SE LE CONGELA LA SONRISA. ISABELLA ESPERA ANSIOSA UNA EXPLICACIÓN.
CARMELA: (TENSA) Fernando se deslumbró con Clara pero no encontró el amor en ella…
ISABELLA: Algunos hablan de Clara como una mujer maravillosa, la adoran... y otros…
CARMELA: Ni los unos ni los otros deben importarte…y creo que Fernando se ha enamorado de la diferencia abismal que hay entre tú y Clara…Esta diferencia fue más profunda para él al encontrarse ante dos mujeres aparentemente iguales…
ISABELLA: Fernando me ha dicho que hablara contigo porque tu sabes...
CARMELA: Yo vislumbro…Miro los símbolos en las cartas… Veo lo que otros no pueden ver...
ISABELLA: Yo he visto en sueños a Clara, desde antes de conocer a Fernando. Yo soñaba con una mujer que era igual a mí…Pero sabía que la del sueño no era yo…y la llamaba mi alma gemela…
CARMELA: Eso se llama premonición… Pudiste ver a la mujer que iba a ser tu rival en el amor…
ISABELLA: ¿Mi rival?
CARMELA SE PERTURBA.
CARMELA: Disculpa, pero a veces soy tan torpe… la muerte de Clara es tan reciente que todavía no he podido ver su espíritu…Pido luz para su alma…Prendo todas las noches una lumbre para que pueda encontrar el camino y finalmente se libere…
ABSORTA NUEVAMENTE EN EL MISTERIO DEL CUADRO.
ISABELLA: ¿Por qué somos tan iguales…?
CARMELA: Si te refieres al parecido físico, no lo sé... En cuanto a iguales, yo no las encuentro… alguien con sensibilidad jamás las confundiría, son completamente distintas… Serás feliz, no te preocupes…
ISABELLA: Lo que pasa es que estoy empezando a darme cuenta que no va ser fácil ser la señora de Alvear… La presencia de Clara todavía se siente en esta casa.
CARMELA: Hay que hacer una buena limpieza y debes tener paciencia…
ISABELLA: Es lo mismo que me pide Fernando: paciencia. Pero es tan difícil…
CARMELA SE ENTRISTECE AL TIEMPO QUE LA ADVIERTE CON SU SENTENCIA.
CARMELA: No será lo más difícil que tengas que afrontar como esposa de Fernando…
ISABELLA ESTREMECIDA, TURBADA.
MIENTRAS TANTO EN LA HACIENDA SE DESATA UNA INUSITADA VIOLENCIA AL MOMENTO EN QUE GABRIEL LE CONFIESA A ADRIANA EL HECHO DE QUE ISABELLA NO ES HIJA DE ROSARIO. GABRIEL GOLPEA A ADRIANA Y LUEGO VA A REFUGIARSE CON CLAUDIA A QUIEN TAMBIEN LE CUENTA LA VERDAD. MIENTRAS ESTO OCURRE UN NUEVO ARRANQUE DE LOCURA PARECE ACOSAR A PATRICIA QUE ESTA DISPUESTA A TERMINAR PARA SIEMPRE CON LA IMAGEN SE SU RIVAL.
ISABELLA ENTRA A SU CUARTO Y ENCUENTRA OBJETOS Y ROPA DE CLARA EN DISTINTOS LUGARES DEL CUARTO, COMO SI ELLA HUBIERA ESTADO ALLÍ.
ISABELLA, CON ESPANTO, SE CUBRE LA CARA. LUEGO VUELVE A MIRAR UNO POR UNO LOS OBJETOS.
ISABELLA: Dios mío...
DESGARRADA, EN UN LÍMITE, ISABELLA SE DEJA CAER JUNTO A LA CAMA Y DESCONSOLADA LLORA APOYANDO SU CABEZA SOBRE EL BORDE DE LA CAMA. LA DESOLACION DA PASO A LA RABIA Y LA JOVEN SALE FURIOSA LLAMANDO A LEANDRA. EN UN INSTANTE ISABELLA ENTRA AL CUARTO DE LEANDRA Y DESCUBRE EL ENORME ALTAR QUE TIENE DE CLARA. UN ESCENARIO VERDADERAMENTE GÓTICO. ISABELLA SE ATERRA.
ISABELLA: Dios mío, qué es esto…
EN ESO APARECE LEANDRA MUY MOLESTA.
LEANDRA: ¿Qué es lo que busca en mi habitación?
ISABELLA VOLTEA Y LA MIRA. LEANDRA ECHA FUEGO POR LOS OJOS.
LEANDRA: Espero una explicación, señora. ¿Qué está haciendo en mi habitación?
ISABELLA: Es usted la que debe dar explicaciones, Leandra. En primer lugar, quiero reprenderla por lo que ha hecho en mi cuarto... y en segundo lugar... (MIRANDO EL ALTAR) ¿Qué es todo esto?
LEANDRA: De mi vida hago lo que más guste, señora... Mi cuarto es mi mundo...
ISABELLA: Usted tiene una adoración enfermiza por Clara; una obsesión malsana…
LEANDRA LA MIRA ESPANTADA Y SE ACERCA AL ALTAR. ACARICIA LAS FOTOS DE CLARA.
ISABELLA: (MUY CLARA) Debe aceptarlo de una vez por todas, Leandra: ella está muerta y yo soy la nueva esposa de Fernando de Alvear. Por más dolor que sienta, es así, y ni usted ni nadie pueden cambiar las cosas.
LEANDRA: Tal vez tenga usted razón en todo lo que dice, señora; pero nada le da derecho a meterse en mi cuarto.
ISABELLA: Es verdad. No debí hacerlo, pero no me arrepiento. Ahora entiendo muchas de las cosas que han estado sucediendo desde que llegué… Y ya no me quedan dudas que no hay sitio para las dos en esta casa. Así que le voy a pedir que tome sus cosas y se marche... Una vez más le recuerdo que está despedida.
LEANDRA: (QUEBRADA) No quiero irme de aquí, señora Isabella.
PLANO DE ISABELLA EN EL LÍMITE DE SUS FUERZAS.
PATRICIA, COMO EN UNA ENTRADA NUPCIAL, SE DIRIGE HACIA LA PUERTA DE LA MANSIÓN ESGRIMIENDO EL ARMA.
LEANDRA: Hasta que llegue el señor Fernando y aclaremos las cosas, puedo ocuparme de la cena... Hay unos manteles muy bonitos... ¿Quiere que se los muestre, madame?
ISABELLA: ¡Yo no soy madame! ¡Soy Isabella! Míreme bien, Leandra... ¡Le guste o no le guste, soy Isabella!
LEANDRA E ISABELLA SE MIRAN ENFRENTADAS. EL SONIDO DEL TIMBRE QUIEBRA LA TENSION.
LEANDRA: (MALDITA) ¿Madame quiere que abra?
ISABELLA, SIN RESPONDERLE, VA RÁPIDA HACIA LA PUERTA Y ABRE. ALLÍ ESTÁ PATRICIA VESTIDA DE NOVIA. ISABELLA SE DESCOLOCA AL VERLA.
PATRICIA: Buenas noches, Isabella Linares.
INSTINTIVAMENTE ISABELLA VUELVE SOBRE SUS PASOS. LEANDRA DESDE SU LUGAR ESTÁ ATENTA.
ISABELLA: ¿Qué hace usted aquí?
PATRICIA: (RIENDO MALDITA) He venido a darte una sorpresa...
ISABELLA SE SIENTE ATURDIDA. DE PRONTO, PATRICIA SACA EL ARMA Y APUNTA HACIA ISABELLA.
PATRICIA: Verás como se quiebra tu falsa imagen en el espejo.
ISABELLA SE QUEDA PARALIZADA. LEANDRA SE DESESPERA.
PATRICIA: Tú no tienes ningún derecho... Fernando es mío.
PATRICIA QUE, FUERA DE SÍ, DISPARA.
FIN RESUMEN 84
RESUMEN 85 (LIBRO 80)
ISABELLA
ALLÍ ESTÁ PATRICIA VESTIDA DE NOVIA. ISABELLA SE DESCOLOCA AL VERLA.
PATRICIA: Buenas noches, Isabella Linares.
INSTINTIVAMENTE ISABELLA VUELVE SOBRE SUS PASOS.
ISABELLA: ¿Qué haces usted aquí?
PATRICIA: (RIENDO MALDITA) He venido a darte una sorpresa...
ISABELLA SE SIENTE ATURDIDA.
DE PRONTO, PATRICIA SACA EL ARMA Y APUNTA HACIA ISABELLA.
PATRICIA: Verás como se quiebra tu falsa imagen en el espejo.
ISABELLA SE QUEDA PARALIZADA. LEANDRA SE DESESPERA.
PATRICIA: Tú no tienes ningún derecho... Fernando es mío.
PATRICIA QUE, FUERA DE SÍ, DISPARA. EL PÁNICO SE APODERA DE ISABELLA. LEANDRA SE HA ARROJADO PARA INTERCEPTAR EL DISPARO CON SU CUERPO. PERO AMBAS, ELLA E ISABELLA CAEN AL PISO INCONSCIENTES. NO SABEMOS A QUIEN LE HA CAÍDO LA BALA. DESDE EXTERIORES, CORRIENDO, APARECE ZACARÍAS Y VA INMEDIATAMENTE HACIA LAS CAÍDAS. VICTORIA, EN BATA, LLEGA DESDE ARRIBA Y VE A PATRICIA CON EL ARMA HUMEANTE EN LA MANO Y LA MIRADA PERDIDA. VICTORIA SE ESPANTA.
VICTORIA: (CASI SIN VOZ) ¡Tú! ¡Qué has hecho!
PATRICIA MIRA A VICTORIA. SE DA CUENTA DE LO QUE HA HECHO, BAJA EL ARMA. ZACARÍAS ESTÁ ARRODILLADO ENTRE LAS DOS CAÍDAS.
ZACARÍAS: (DESESPERADO) ¡Rápido! ¡Llamen una ambulancia! ¡Se está desangrando!
VICTORIA REACCIONA Y SE AGACHA DONDE ISABELLA QUE ESTÁ INCONSCIENTE. TRATA DE HACERLA REACCIONAR.
VICTORIA: ¡Isabella! ¡Isabella! (A ZACARÍAS) ¡Dónde está Fernando!
ZACARÍAS: (DESESPERADO) Debe estar por llegar...
EL CUADRO ES DE ANGUSTIA Y DESESPERACIÓN. AUGUSTO, A MEDIO VESTIR, BAJA LAS ESCALERAS Y NO PUEDE CREER LO QUE VE.
AUGUSTO: ¿Qué es todo esto?
AUGUSTO SE SUMA A AYUDARLOS. FERNANDO ENTRA CORRIENDO PUES HA VISTO A PATRICIA HUIR.
DELMIRA: (ANGUSTIADA) La ambulancia está en camino.
ZACARÍAS: (CASI LLORANDO) ¡Se desangra! ¡Que llegue de una vez esa ambulancia!
ENTRA FERNANDO CORRIENDO.
FERNANDO: ¡Qué ha pasa...!
SE IMPACTA DE VER A LEANDRA Y A ISABELLA EN EL SUELO.
FERNANDO: ¡Isabella!
FERNANDO SE HA TIRADO AL PISO. LA ESTRECHA ENTRE SUS BRAZOS. SE MIRA CON VICTORIA.
VICTORIA: (CON UN HILO DE VOZ) Fue Patricia.
FERNANDO TRATA DE HACER REACCIONAR A ISABELLA. ESTA ABRE LOS OJOS.
ISABELLA: (ATONTADA) ¿Qué pasó? Esa mujer...
ZACARÍAS ESTÁ JUNTO A LEANDRA.
ZACARÍAS: ¡Se muere, señor! ¡La señora Leandra se muere!
FERNANDO SE QUITA EL SACO, LO ENROLLA Y LO PONE BAJO LA CABEZA DE LEANDRA.
DELMIRA Y LUCÍA CORREN A TRAERLAS. FERNANDO MIRA LA HERIDA EN EL CUERPO DE LEANDRA. ISABELLA MIRA A LEANDRA Y LUEGO A FERNANDO.
ISABELLA: (LLORA) Ella... me cubrió con su cuerpo... me salvó la vida.
FERNANDO MIRA A LEANDRA. ESTÁ INCONSCIENTE, PÁLIDA.
LLEGA LA AMBULANCIA Y FERNANDO JUNTO A ISABELLA PARTEN AL HOSPITAL DONDE LEANDRA SE DEBATIRA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE, MIENTRAS ISABELLA NO SE DESPEGA DE LEANDRA NI UN INSTANTE AFUERA
FRANCISCO Y FERNANDO ESPERAN AL MEDICO, DE PRONTO ENTRA EL DOCTOR QUESADA. LOS VE Y SE ACERCA. FRANCISCO LO VE LLEGAR, SE PONE DE PIE Y LO ABORDA.
FRANCISCO: (SECO) ¿Qué hace usted acá?
QUESADA: Fui a la mansión del señor de Alvear en busca de la señora Leandra y me di con la ingratísima sorpresa de que una escena dantesca había ocurrido allí mismo.
FRANCISCO: Así es. Y acá no hay nada más que saber así que...
QUESADA MIRA EN DIRECCIÓN A FERNANDO A VER SI SE DA CUENTA QUE ESTÁ AHÍ.
QUESADA: (RÁPIDO) No se preocupen de nada. Ya he hablado con algunos amigos de la policía para que den con el responsable.
FRANCISCO: (CORTA BRUSCO) Se sabe perfectamente quién ha sido y todo está en manos de la policía, así que le ruego que no se meta donde nadie lo ha llamado.
QUESADA HA LOGRADO LLEGAR DONDE FERNANDO.
QUESADA: Mi querido señor, quiero decirle que lamento lo ocurrido y que estoy a su servicio día y noche para lo que crea conveniente.
EN ESE MOMENTO SALE ISABELLA. FERNANDO LA ABRAZA. QUESADA SE QUEDA DE UNA PIEZA AL VER A ISABELLA. FERNANDO LOS PRESENTA.
FERNANDO: Le presento a mi esposa.
QUESADA: (SIN PALABRAS) Pero...
FERNANDO: Isabella Linares.
ACOMPAÑADO POR UN DISIMULADO BRILLO MALICIOSO EN SUS OJOS.
QUESADA: (REACCIONANDO) A sus pies, señora.
A PARTIR DE ESTE MOMENTO QUESADA SABRA QUE ISABELLA TAMBIEN ES HIJA DE LEANDRA.
MAS TARDE FERNANDO E ISABELLA RECONSTRUYEN LOS HECHO E ISABELLA SE ATREVE A CONTAR EL INCIDENTE QUE SE DIO EN SU HABITACION.
ISABELLA: Cuando entré en el cuarto encontré la ropa de Clara... sus cosas, como si ella hubiera estado allí... Primero creí que me estaba volviendo loca... pero después me di cuenta que había sido obra de... Entonces fui a buscarla a su cuarto y descubrí que tenía una especie de altar... un lugar donde venera a Clara.
FERNANDO: Lo sé. No puedo impedírselo.
ISABELLA: Ahí me di cuenta que su obsesión por ella es enfermiza y que me estaba haciendo daño a mí... Una vez más le pedí que se fuera de la casa y mientras discutíamos fue que esa mujer apareció y disparó.
FERNANDO ESTÁ MUY AGOBIADO.
ISABELLA: (DE PRONTO ENSIMISMADA) Lo que más me intriga es la desesperación con que Leandra me defendio con su propio cuerpo...
FERNANDO LA TOMA CON CARIÑO.
FERNANDO: No te preguntes ya nada más. Fue un acto mecánico o instintivo... Ocurrió así... A Dios gracias, te salvó la vida.
ISABELLA: Hay algo más que no sé cómo explicar. (SINCERA) Vi un gesto en Leandra... como un destello cargado de angustia... Un sacrificio... (TURBADA) Puede sonar extraño que yo lo diga, pero fue real... como si realmente hubiera decidido morir por salvarme.
FERNANDO EXTRAÑADO. ISABELLA MUY CONFUNDIDA.
MIENTRAS ISABELLA RECONOCE LOS SENTIMIENTOS DE LEANDRA, LEJOS DE ALLI, CLARA RENIEGA DE ELLA, SENTADA, DESOLADA, HABLA CON DESPRECIO DE LEANDRA.
CLARA: Esa mujer que me hizo tan infeliz al decirme que era mi madre, también me despreciará.
JACINTA RENIEGA PERO NO OPINA.
CLARA: Si ella fue infeliz con su vida, a mí me la hizo aun más desdichada. Je suis la fille da malheur... Nunca fui feliz... siempre me faltó ...
JACINTA: (INTERRUMPE, IRÓNICA) Yo no entiendo qué puede haberte faltado para ser feliz.
CLARA: No podrías comprender, vieja. Aquí por lo menos tienes silencio y nadie molesta.
JACINTA: Te equivocas, molesta el viento, el calor, la falta de comida y los espíritus malos que rondan... El desierto es pariente del infierno.
CLARA SE TURBA ALGO.
CLARA: Yo fui engañada.
JACINTA LA MIRA, INCRÉDULA.
CLARA: Cuando supe que era la hija de esa criada, empecé a vivir en la mentira que ella había inventado para mí. Ya nunca pude ser yo…
JACINTA: No sé por qué haces difícil todo. Debiste seguir siendo la hija de la mujer rica y listo.
CLARA: Poco puedes comprender.
JACINTA: Bah... tu madre hizo bien, te buscó lo mejor y tú no te contentas con nada.
CLARA CALLA. JACINTA CHANCA CON UNA PIEDRA EL PELLEJO DEL ANIMAL.
JACINTA: Los ricos siempre lloran sobre cosas que los necesitados no entendemos. Tu madre fue valiente al cruzar ese río y ponerte a salvo de la corriente.
CLARA SUSPIRA LEVE, PERO NO COMENTA NADA.
JACINTA: Uno nace con la sangre de la madre... Usa la herencia de esa campesina que te salvó, para sacar la misma fuerza de ella para enfrentarte a todas las barbaridades que avecinan.
JACINTA TERMINA CON LA PIEL Y LA CUELGA PARA SECARLA. AL FONDO EN DESENFOQUE, CLARA QUE HA ESCUCHADO CON SUMA ATENCIÓN Y MUY PREOCUPADA.
ISABELLA ESTÁ CERRANDO LA VENTANA DE LA HABITACIÓN, CUANDO ENTRA DÁVILA EN DISCRETO SILENCIO. DÁVILA SE ACERCA A LEANDRA Y LA AUSCULTA, SIN MIRAR A ISABELLA.
DR. DÁVILA: Buenas noches...
ISABELLA VOLTEA Y LO MIRA, PERO ÉL ATIENDE A LEANDRA, TOMÁNDOLE EL PULSO, ESTUDIANDO SUS REFLEJOS. DÁVILA HABLA MUY QUEDO, NO MIRA A ISABELLA.
DR. DÁVILA: Siento mucho que sea en estas circunstancias que nos tengamos que conocer... Me acabo de enterar que el señor de Alvear se ha casado con usted. La felicito.
ISABELLA: (BAJO) Gracias.
SE COLOCA A UN LADO DE LEANDRA Y PONE SU MANO EN LA ZONA DE LA HERIDA, REVISANDO.
DR. DÁVILA: Soy el médico de la familia desde hace un tiempo... Conozco bien a la señora Leandra. Tengo entendido que usted estaba con ella cuando ocurrió el lamentable suceso y que prácticamente le salvó la vida.
ISABELLA: Así es.
DÁVILA TERMINA DE REVISAR Y VOLTEA. SE DA CARA A CARA CON UNA ANSIOSA ISABELLA QUE ESPERA INFORMACIÓN. ÉL IMPACTADO AL VERLA.
ISABELLA: ¿Cómo la encuentra a la señora, doctor...?
DÁVILA NO SALE DE SU ASOMBRO. HACE UN GESTO DE NO PODER CREER LO QUE VE. ISABELLA SE LE ACERCA SERENA.
DR. DÁVILA: Lo siento.
ISABELLA: No se preocupe... Son tan pocos días que llevo siendo la esposa de Fernando, pero ya me he acostumbrado a que todos me miren de la misma manera, la primera vez.
DR. DÁVILA: (ANONADADO) Es que su parecido es impresionante... Yo diría que...
ISABELLA: Iguales... Eso escucho todo el tiempo. Yo misma he visto retratos de la infortunada Clara y es cierto...
DÁVILA NO ENCUENTRA CÓMO CAMBIAR DE TEMA Y SE ACERCA A LEANDRA, TRATANDO DE SABER ALGO QUE LO INQUIETA. ISABELLA TOMA LA MANO DE LEANDRA.
ISABELLA: No me ha dicho cómo la encuentra.
DR. DÁVILA: La bala que le extrajimos tocó algunos órganos vitales, pero la señora Leandra es una mujer fuerte. (AGOBIADO) Hace falta que pasen las siguientes horas para emitir un diagnostico definitivo. (LA CALMA) Creo que podrá resistir... La trajeron a tiempo.
ISABELLA SIENTE ALIVIO.
ISABELLA: Si me disculpa... Regreso de inmediato.
DÁVILA ASIENTE E ISABELLA SUELTA LA MANO DE LEANDRA CON CUIDADO Y SALE. DÁVILA SE QUEDA CON LEANDRA Y ESTA DÉBILMENTE BUSCA INSTINTIVAMENTE LA MANO DE ISABELLA.
LEANDRA: (MUSITA) Hija... Hija mía... no te vayas.
DÁVILA MIRA IMPACTADO A LEANDRA. SE ACERCA A ELLA Y LE HABLA CASI AL OÍDO. LA TOMA DE LA MANO.
DR. DÁVILA: Señora... Puede confiar en mí...
LEANDRA APRIETA DÉBIL LA MANO DE DÁVILA.
DR. DÁVILA: Usted se va a poner bien... (SONRÍE) Ahora quiero que me escuche...
LEANDRA APRIETA LA MANO.
DR. DÁVILA: La joven que salió... usted le salvó la vida, usted se porto como si fuera... Es exactamente igual a la señora Clara...
LEANDRA APRIETA. DÁVILA SIENTE QUE ESTÁ A PUNTO DE DESCUBRIR UNA GRAN VERDAD.
DR. DÁVILA: (CAUTO) ¿Es la señora Isabella su hija?
LEANDRA ABRE LOS OJOS Y REPARA EN DÁVILA.
DR. DÁVILA: (INSISTE) Usted llamaba a su hija... ¿Se trata de Isabella de Alvear?
LEANDRA A DURAS PENAS NIEGA BALBUCEANTE.
LEANDRA: No tengo... hija...
LEANDRA CIERRA LOS OJOS. DÁVILA SE LE ACERCA MÁS.
DR. DÁVILA: Muy bien, usted no tiene hija, nunca tuvo a nadie. (ÁSPERO, DESESPERADO) Usted le siguió su juego a la señora Clara y me arrastró a mí también...
LEANDRA APENAS ABRE LOS OJOS Y LOS CIERRA.
LEANDRA: Sé que me oye, Leandra. Mi deber es salvarle la vida... Pero le advierto que si usted se libra de la muerte, me liberará a mí de la más cruel de las mentiras.
AHORA SÍ LEANDRA ABRE LOS OJOS Y LO MIRA FIJAMENTE.
DR. DÁVILA: El señor de Alvear se ha vuelto a casar... Ojalá no le haya dicho a su esposa que él es estéril... Él tiene todo el derecho de saber que puede ser padre..
LEANDRA LO MIRA CON ODIO.
LEANDRA: (ENTRECORTADA) Ja... más...
DR. DÁVILA: Su vida pende de un hilo, señora, recapacite... Madame ya no vive... El señor Fernando sí.
LEANDRA: (CON UN ÚLTIMO ESFUERZO) Clara... vive...
LEANDRA NO PUEDE MÁS Y CAE EN UN PROFUNDO ESTADO DE INCONSCIENCIA. DÁVILA QUEDA MUY PREOCUPADO. DESPUES DE UN TIEMPO EN QUE EL MEDICO SE AUSENTA, FERNANDO E ISABELLA RESGUARDAN EL SUEÑO DE LA DEBIL LEANDRA. LEANDRA GASTA SU ESFUERZO EN TOCAR EL ROSTRO DE ISABELLA.. ISABELLA LE TOMA LA MANO CARIÑOSAMENTE. LEANDRA SALE DE PELIGRO, LOS MEDICOS LO COMUNICAN.
ISABELLA: Quiero quedarme acá, Fernando.
FERNANDO: Necesitas descansar.
ISABELLA: Más tarde. Ahora quiero acompañar a Leandra.
FERNANDO: Está bien.
FERNANDO LE DA UN BESO A ISABELLA. LEANDRA LOS VE.
FERNANDO: Hasta luego.
LEANDRA: Hasta luego, señor.
FERNANDO SE VA. ISABELLA MIRA A LEANDRA. ESTA REHUYE LA MIRADA.
ISABELLA: No era su deber salvarme la vida, Leandra. Más aun si yo la estaba echando de casa.
LEANDRA NO RESPONDE.
ISABELLA: Usted se lanzó a cubrirme como lo haría una madre que quiere proteger a su hija.
LEANDRA VOLTEA A MIRARLA. HAY UNA LUCHA INTERIOR EN ELLA. ISABELLA LA MIRA TAMBIÉN INTENSAMENTE, COMO INTUYENDO QUE HAY ALGO MÁS.
LEANDRA: Cualquiera hubiera hecho lo mismo, señora.
ISABELLA: No, Leandra, quiero saber por qué lo hizo. ¿Acaso en ese momento me confundió con Clara?
ISABELLA ESPERA UNA RESPUESTA. LEANDRA LUCHA EN SU INTERIOR.
CON UNA SEGURIDAD QUE CONMOCIONA A ISABELLA.
LEANDRA: No la confundí…sé muy bien quién es Clara y quién es Isabella…¿Cómo podría yo confundirlas?
LA RESPUESTA IMPACTA EN ISABELLA.
FIN RESUMEN 85
RESUMEN 86 (LIBRO 81)
ISABELLA
ISABELLA: Usted se lanzó a cubrirme como lo haría una madre que quiere proteger a su hija.
LEANDRA VOLTEA A MIRARLA. HAY UNA LUCHA INTERIOR EN ELLA. ISABELLA LA MIRA TAMBIÉN INTENSAMENTE, COMO INTUYENDO QUE HAY ALGO MÁS.
LEANDRA: Cualquiera hubiera hecho lo mismo, señora.
ISABELLA: No, Leandra, quiero saber por qué lo hizo. ¿Acaso en ese momento me confundió con Clara?
ISABELLA ESPERA UNA RESPUESTA. LEANDRA LUCHA EN SU INTERIOR. CON UNA SEGURIDAD QUE CONMOCIONA A ISABELLA.
LEANDRA: No la confundí…sé muy bien quién es Clara y quién es Isabella… ¿Cómo podría yo confundirlas?
LA RESPUESTA IMPACTA EN ISABELLA.
LEANDRA: ¡Jamás confundiría a madame con nadie!
ISABELLA JUNTO A LEANDRA.
LEANDRA: El señor Fernando tampoco las confunde... yo sé lo que madame Claire significó para él... Supongo que le habrá hablado de lo mucho que se amaron.
ISABELLA ACUSA EL GOLPE. PERO QUIERE SABER.
ISABELLA: Solo sé que los últimos tiempos fueron muy difíciles.
LEANDRA: Así es, señora. Madame estaba enferma y no quiso que el señor lo supiera sino cuando ya fue inevitable. Por eso es que ella emprendió sola ese viaje a Europa.
ISABELLA: Tengo entendido que la relación entre ellos estaba deteriorada antes de ese viaje.
ISABELLA LA ESCUCHA TENSA, FRIAMENTE ATORMENTADA POR LO QUE LEANDRA LE CUENTA.
LEANDRA: Madame sufrió mucho aparentando que su amor había terminado... Quería preparar al señor Fernando para cuando ella no estuviera más. Pero no lo logró. Todo lo que hizo para que el señor no la amara, se convirtió en una verdadera devoción de él hacia ella. Hasta el último instante la amó. A punto de subir a ese avión para morir los dos.
ISABELLA: No fue así…Fernando no quería morir. Pero no voy a discutir con usted Leandra y menos en esta situación…Me emociona su fidelidad para con Claire, pero Fernando se ha casado conmigo porque nos amamos…
LEANDRA: Por lo visto el señor le ha contado otras cosas y no soy yo quién para desmentirlas…
ISABELLA SIENTE EL PESO DE LA DUDA.
LEANDRA: Créame, Isabella…No deseo su mal…pero no es lo mismo una mujer que se crió en el campo, que otra que se educó en París…Pasarán los días y será inevitable que el señor de Alvear compare.
ISABELLA: No habrá comparación... Fernando no fue feliz con Clara…
LEANDRA: Pero hay cosas de madame que son dignas de imitar…
ISABELLA: (ESPANTADA) ¿Imitarla? No tengo ningún interés en ser nadie más que yo.
LEANDRA: Tendrá que hacerlo, será la única forma de borrar el recuerdo de madame que tanto la agobia.
ISABELLA LA MIRA DUDANDO.
LEANDRA: Permítame ayudarla, señora. No pretendo que deje de ser usted. Será la misma, pero con algunos detalles que harán que el señor la valore aún más y no termine extrañando a madame.
ISABELLA: ¿Por qué me dice esto?
LEANDRA: Tal vez porque yo también quiero dejar de extrañar a madame.
ISABELLA PARECE, AL FIN, HABER ENTENDIDO LO QUE SIENTE LEANDRA. SE SIENTA NUEVAMENTE A SU LADO. LE TOMA LA MANO Y LE SONRIE. LEANDRA LA MIRA SERIAMENTE.
LEANDRA: (MOSTRÁNDOSE DÓCIL) Apenas el médico me dé de alta, saldré de la casa como es su voluntad.
ISABELLA: Usted me salvó la vida, y yo le estoy muy agradecida.
LEANDRA: Quizás sea para mí tiempo de olvidar y empezar una nueva vida…
ISABELLA: No quiero que se vaya de la casa. Ya nos pondremos de acuerdo sobre cómo llevar las cosas.
LEANDRA: Usted es ahora la que decide…
EN ESE MOMENTO ENTRA QUESADA. TRAE UN GRAN RAMO DE ROSAS.
QUESADA: (A LEANDRA) Me alegra verla repuesta, mi querida señora.
LEANDRA ESTÁ DE UNA PIEZA. QUESADA TOMA LA MANO DE ISABELLA PARA BESARLA.
QUESADA: Perdone, pero no puedo evitar impresionarme…Claire Riveau y usted…Como dos rosas de un misma planta…
ISABELLA LO MIRA EXTRAÑADA. LEANDRA ESTÁ PARALIZADA DEL PÁNICO. ISABELLA SALE POR UN FLORERO Y QUESADA APROVECHA PARA ENCARAR A LEANDRA
LEANDRA: ¿A qué ha venido doctor...?
QUESADA: Mis argumentos calzan perfectamente. Usted dio a luz a dos niñas. Puedo indagar y probar lo que digo.
LEANDRA SACA FUERZAS PARA ACALLAR A QUESADA.
LEANDRA: Puede buscar donde sea, Quesada... Jamás encontrará prueba alguna. Clara fue mi única hija...
QUESADA: Dos rostros idénticos, Leandra. No soy ningún tonto. Tal vez los demás ni se lo pregunten, porque no imaginan que usted es la madre de Clara...
LEANDRA: No llegará muy lejos con sus hipótesis... Todo lo que dice es absurdo...
QUESADA: No intente engañarme como a un niño, Leandra. Indagaré hasta llegar a la verdad. Usted vale oro en peso al ser la heredera de madame Claire Riveau de Alvear, pero valdría el doble si logro demostrar que Isabella Linares de Alvear también es su hija.
LEANDRA QUIERE DECIR MÁS PERO QUESADA LE SONRÍE Y SE VA. LEANDRA ESTÁ QUE ECHA FUEGO.
JACINTA CHANCA LA PIEL DEL ANIMAL. CLARA SENTADA DÉBIL A CONTRALUZ. JACINTA LEVANTA EL PELLEJO Y SE ACERCA CON ÉL HACIA CLARA. PRETENDE PONÉRSELO EN EL LADO IZQUIERDO DE SU CARA. CLARA SE HACE ATRÁS.
JACINTA: Deja que trabaje sobre tu parte muerta.
JACINTA INSISTE, CLARA LA EMPUJA.
CLARA: Es la piel de un animal sucio... ¡Si he de usar algo para cubrir mi desgracia, no será con piel de muerto! (ALTIVA) Recuerda vieja bruja, quién soy yo.
JACINTA: Una mujer con el rostro destrozado.
CLARA SE CUBRE Y SOLLOZA. JACINTA REGRESA LA PIEL A UNA MESA Y ENCIENDE UNA VELA.
CLARA: ¿Qué haces?
JACINTA QUEMA LIGERAMENTE EL PELLEJO.
JACINTA: Yo dije que te llevaré de regreso a tu casa. Yo voy a hacerte esta otra cara... Tendrás que cubrirte... Nadie aguantaría mirarte sin asco o terror si estás al descubierto.
CLARA: (LLANTO) No...
JACINTA DEJA LA VELA Y VUELVE A ACERCAR EL PELLEJO A SU CARA.
JACINTA: Deja que te pruebe.
CLARA: (TAJANTE, HISTÉRICA) No!
JACINTA: Piel cubre piel, niña. No tienes otro camino...
JACINTA DEJA EL PELLEJO DELANTE DE ELLA Y SE VA. NOS QUEDAMOS CON MANO DE CLARA QUE JALA CON MUCHO TEMOR EL PELLEJO DE ANIMAL. DE PRONTO ELLA CUBRIÉNDOSE LA CARA EN UN LLANTO INCONTENIBLE.
SALIMOS DEL DOCTOR DÁVILA QUE LE ESTÁ TERMINANDO DE TOMAR EL PULSO A LEANDRA, QUE SIGUE EN LA CAMA.
DÁVILA: Se recupera usted bastante rápido a pesar de que la herida fue muy grave.
LEANDRA PERMANECE EN SILENCIO.
DÁVILA: Me alegro por usted... y por mí.
LEANDRA: Quisiera que me siga atendiendo el otro médico...
DÁVILA: Lo siento, señora Leandra... Pero soy yo quien toma las decisiones en esta clínica... Podríamos decir que esta vez es usted quien está en mis manos...
LEANDRA: Puede matarme si quiere... No sería la primera vez que cometa un delito.
DÁVILA: Lo último que deseo es su muerte... Lo que quiero es que se comprometa, de una buena vez, a decirle la verdad a Fernando de Alvear.
LEANDRA: ¿Para qué, doctor Dávila?
DÁVILA: Para evitar que siga sufriendo inútilmente.
LEANDRA LO MIRA DESAFIANTE.
DÁVILA: En cuanto pueda, yo mismo le diré al señor de Alvear que puede tener hijos, que la estéril era madame Claire.
LEANDRA LO MIRA FIERAMENTE. EL DOCTOR LE SOSTIENE LA MIRADA.
LEJOS DE ALLI CLARA SE ACABA DE ENTERAR DE UNA TERRIBLE VERDAD. FERNANDO DE ALVEAR SE HA VUELTO A CASAR.
CLARA: (GRITA DESESPERADA) Todo está perdido ¿me entiendes? ¡Todo! Fernando se casó con su amante y yo acá perdida en el desierto, con estas heridas monstruosas que nunca podré borrar.
CLARA VA HACIA JACINTA, LA TOMA DEL CUELLO.
CLARA: ¡Ayúdame a morir!
JACINTA: (ASUSTADA) No. No puedes dejarte vencer. Todavía puedes hacer algo.
CLARA: Entonces usa tu brujería para acabar con esa usurpadora.
JACINTA: Necesito una prenda o un mechón de su cabello para hacerle el daño.
CLARA LA SUELTA. CAMINA COMO FIERA ENCERRADA. JACINTA LA VE ASUSTADA. TOMA UNA BOLSA Y SACA HOJAS DE COCA QUE TIRA SOBRE EL PISO. COMIENZA A LEER. CLARA LA VE.
CLARA: ¿Qué dice? Dime de una vez qué dice.
JACINTA: (LEYENDO LAS HOJAS) Tu vida no está aquí. Está junto a tu esposo y...
JACINTA SE QUEDA EN SILENCIO MIRANDO EXTRAÑADA. CLARA SE ACERCA ANSIOSA.
CLARA: ¿Qué? ¿Qué ves?
JACINTA: ¡Tú volverás por lo que es tuyo! Volverás a reinar en tu casa con todo tu poder.
CLARA LA MIRA. SE HA TRANQUILIZADO EN ALGO. JACINTA LOGRA SACARLE LAS MANOS DE ENCIMA.
CLARA: ¿Qué más? Dime cómo recuperaré lo que es mío.
JACINTA: Las sombras y lo oculto serán tu poder. Desde allí destruirás a la que usurpa tu lugar.
CLARA LA MIRA PENSATIVA. JACINTA SIGUE ASUSTADA.
ISABELLA SE DEJA CAER SOBRE EL SOFA. UN TANTO AGOBIADA LE SONRIE. FERNANDO SE ACOMODA A SU LADO.
FERNANDO: Tu primera cena de anfitriona… Estuviste fantástica...
FERNANDO COMIENZA A BESARLA. ELLA LE RESPONDE Y LUEGO SE APARTA SUAVEMENTE. INTENTA CON SUAVIDAD.
ISABELLA: Sabes, Fernando…Mi prima me ha contado…(DECIDIDA) hay problemas en mi familia y voy a viajar mañana con Mariana a la hacienda.
FERNANDO: Por supuesto cuentas conmigo en todo. Iremos juntos…
ISABELLA: No...(JUSTIFICÁNDOSE) Tengo cosas importantes que quiero hablar con mi madre...
ES LA PEOR QUE HE VISTO EN MI VIDA.
SÓLO QUERÍA DAR MI OPINIÓN SIN OFENDER A NADIE.
SE PUEDE VER UNA VEZ AL MES, PUES NO PASA NADA.
PUDIERON HACER UNA MINISERIE EN LUGAR DE TELE NOVELA.
ESO ES ESTAFAR A LA GENTE.
SEGURO QUIEN LA ESCRIBE EN NOVATO EN ESTO.
Todo un ejercicio de imaginación, una novela de culto para mi y más de uno, una telenovela posmoderna.
Ana Colchero en una versión de Clara, ahora con una máscara fascinante y cabellera lisa y larga. Sumemos que Isabella está hechizada por Clara y hasta se ha disfrazado de ella.
Además el doble onírico de un personaje de este mundo virtual teniendo romances con el doble onírico de otra importante participante de los foros...
Es sencillamente fabulosa!!! (espero no ofender tampoco a nadie con mi opinión).
que es la mejor en mucho tiempo por favor, a mi me gusta Ana Colchero, y ya, pero la novela no es la mejor ni mucho menos, deja mucho que desear, comparandola con MANUELA, a mi la verdad no es que me haya parecido mala de verdad, ya que la seguia todos los dias, pero es que no se parecia en vez una novela una pelicula de terror.
Los venenos no eran defectuosos. Solo que a ti te dabamos agua para que te asustaras un poco.Con esos venenitos matamos al eterno enamorado, a la lesbica alejandra que no castró a fernando la desobediente, dejamos postrado a un abogado...En fin que hemos matado gente y tu solo te has hecho más lengua larga y más mala. de seguro que ni te acuerdas de mi: Soy tu hermana gemela, la que i ntentaste asesinar en el vientre de nuestra madre y cuando teníamos cinco años arrojaste a un precipicio. Por supuesto sebtrevivi, me case con un marinero bengalí. Lo abandoné en París y allí me especialicé en la creación de sustancias sutiles y mortales. escribí un libro que es el que cayó en manos de tu hija para convertirla en una asesina como tu. Adios, hermana....Adiós.
Viste como al menos di con algunos de ellos...
En el gran foro hice clic no se donde y tienen kilos de resumenes de novelas...Entre ellos los nuestros. Mil cariños y voy a empezar a postear los que tengo ...Un besito.
FORUM RULES:
1) Mark spoilers well 2) No rude, abusive or foul language 3) Treat one another with respect
Forum List | Go to Top | New Topic | Collapse Threads | Search
Topics Author Date
CAPITULO 88 new Juan 09-13-1999 17:45
CAPITULO 88 new FELIPE EUGENIO BENITEZ VALERIO 01-03-2001 14:27
CAPITULO 87 new Juan 09-13-1999 17:44
CAPITULO 86 new Juan 09-13-1999 17:44
CAPITULO 85 new Juan 09-13-1999 17:43
CAPITULO 84 new Juan 09-13-1999 17:42
CAPITULO 83 new Juan 09-13-1999 17:42
CAPITULO 82 new Juan 09-13-1999 17:39
CAPITULO 81 new Juan 09-13-1999 17:35
CAPITULO 80 new Juan 09-13-1999 17:34
CAPITULO 79 new Juan 09-13-1999 17:32
CAPITULO 78 new Juan 09-13-1999 17:31
CAPITULO 77 new Juan 09-13-1999 17:30
CAPITULO 76 new Juan 09-13-1999 17:30
CAPITULO 75 new Juan 09-13-1999 17:29
CAPITULO 74 new Juan 09-13-1999 17:29
CAPITULO 73 new Juan 09-13-1999 17:28
CAPITULO 72 new Juan 09-13-1999 17:27
CAPITULO 71 new Juan 09-13-1999 17:26
CAPITULO 70 new Juan 09-13-1999 17:26
CAPITULO 69 new Juan 09-13-1999 17:25
CAPITULO 68 new Juan 09-13-1999 17:24
CAPITULO 67 new Juan 09-13-1999 17:24
CAPITULO 66 new Juan 09-13-1999 17:23
CAPITULO 65 new Juan 09-13-1999 17:22
CAPITULO 64 new Juan 09-13-1999 17:21
CAPITULO 63 new Juan 09-13-1999 17:19
CAPITULO 62 new Juan 09-13-1999 17:19
CAPITULO 61 new Juan 09-13-1999 17:16
CAPITULO 60 new Juan 09-13-1999 17:15
CAPITULO 59 new Juan 09-13-1999 17:14
CAPITULO 58 new Juan 09-13-1999 17:14
CAPITULO 57 new Juan 09-13-1999 17:13
CAPITULO 56 new Juan 09-13-1999 17:12
CAPITULO 55 new Juan 09-13-1999 17:12
CAPITULO 54 new Juan 09-13-1999 17:11
CAPITULO 53 new Juan 09-13-1999 17:11
CAPITULO 52 new Juan 09-13-1999 17:10
CAPITULO 51 new Juan 09-13-1999 17:09
CAPITULO 50 new Juan 09-13-1999 17:09
CAPITULO 49 new Juan 09-13-1999 17:05
CAPITULO 48 new Juan 09-13-1999 17:04
CAPITULO 47 new Juan 09-13-1999 17:03
CAPITULO 46 new Juan 09-13-1999 17:02
CAPITULO 45 new Juan 09-13-1999 17:01
CAPITULO 44 new Rafael 09-13-1999 17:00
CAPITULO 43 new Rafael 09-13-1999 16:36
CAPITULO 42 new Rafael 09-13-1999 16:35
CAPITULO 41 new Rafael 09-13-1999 16:34
CAPITULO 40 new Rafael 09-13-1999 16:23
Forum List | Go to Top | New Topic | Collapse Threads | Search Newer Messages | Older Messages
If you have suggestions for, or problems with, the forum itself, please email me, Ben
de los años 50 sobretodo esa tentación de otros mundos...de otra vida...No hay nada que me guste más que encender una mirada bella.Pero lo nuestro es imposible.Excesivos testigos para mi desvarío.
Hoy lo llamé a usted para eso, pero me atendio su tía. hablé con el hombre mexicano de la mirada y la sonrisa misteriosa. Es como el del sur pero en la ciudad...Un temblor de tierra ...! Espero que haya LEIDO USTED MI envio porque se ha convertido en mensajero del destino. ahora todo depende de esas palabritas y la fatalidad.Mis saludos, le juro que ni moje los labios con tequila. Su amiga extranjera que se muere por volver.
Tienen el sabor de las cosas compartidas con cariño. Hagamos una mateada solidaria en este foro con todos nuestros queridos personajes. Crees que Claire aceptaría uno?
Regresé, disculpen estuve de vacaciones, FELIZ AÑO A TODOS
by
Anita vamos cuentame sobre la novela, soy de México, me encantan los bombones, y pues dime como entro a la página que dices, sobre los resúmenes de la telenovela Isabella
Feliz año!!!Por que parte de la historia van mis cuates?
by Ana
te convido con frutillas maceradas con buen tequila y una pisca de miel.Y si gustas elige un disfraz y unas palabritas que concuerden con el color de los zapatos.
Me vestiré como Venus amorosa y llevaré mis zapatos color rosa.
Anita, habían comentado sobre una página que contenga los resúmenes, pero no la conozco ¿tú sabrás de ella?.
Te comento que por estos lares, la novela va en la trama en que "Rosario pone sal en la silla para que se vaya su esposo"; Se encuentran Clara e Isabella y le dice que son hermanas (despúes de creerla muerta)... Isabella va al médico... Clara le comenta a Leandra que va a destruir a Isabella y que ella debe de cooperar con ese propósito, Sebastían busca a clara pero no la encuentra.
Plátícame lo que te acuerdes por favor.
Gracias un Abrazo.
Pues ¿porqué Clara aparece con el cabello largo de color castaño obscuro cuando en el accidente lo tenía corto y rojizo?, ¿cómo fue que se salvó si el avión se estrella en la montaña?.
Anita ¿cúal es tu apellido?, ¿tienes otro correo electrónico?...
Gracias por responder.
Besos.
Evidentemente la avioneta , completamente abierta los despidio al mar antes de estrellarse contra esa montaña. A él más pronto que a ella. de manera que él se tiró y ella fue tras el segundos después cuando el fuego llegó a dañarla.
En cuanto a lo del pelo fue muy hablado. Desde luego que lo que siempre usó Claire es una peluca y ahora la vemos con su pelo que ocultaba hasta ahora. Mis saludos. No comunicamos perfectamente por este medio.Ana.
1:00 PM MARIA ROSA, BUSCAME UNA ESPOSA CON: GIANNELLA NEIRA Y MARCELO CEZAN
2:00 PM MUJERES ENGAÑADAS ULTIMOS CAPITULOS CON: LAURA LEON Y ANDRES GARCIA
2:30 PM ABRAZAME MUY FUERTE CON: ARACELI ARAMBULA Y FERNANDO COLUNGA
3:00 PM CARITA DE ANGEL CON: LISETTE MORELOS Y MIGUEL DE LEON
9:00 PM AMANTES DE LUNA LLENA CON: RUDDY RODRIGUEZ Y DIEGO BERTIE
10:00 PM VUELVE JUNTO A MI CON: DANNA GARCIA Y JORGE REYES
PROXIMAMENTE:
*UN AMOR IMPOSIBLE CON: ANGIE CEPEDA Y SALVADOR DEL SOLAR
*SIEMPRE TE AMARE CON: LAURA FLORES Y FERNANDO CARRILLO
1:00 PM YO SOY BETTY LA FEA CON: ANA MARIA OROZCO
2:00 PM LA GUERRA DE LAS ROSAS
3:00 PM MUÑECA BRAVA CON: NATALIA OREIRO
9:00 PM VIVA LA PEPA CON: CATHERINE CORREIA
10:00 PM ANGELICA PECADO CON: DANIELA ALVARADO Y SIMON PESTANA
4:00 PM LA MUJER DE MI VIDA CON: NATALIA STRAIGNARD Y MARIO CIMARRO
5:00 PM SAMANTHA CON: ALICIA MACHADO Y ALEJANDRO MARTINEZ
9:00 PM QUIRPA DE TRES MUJERES CON: GABRIELA SPANIC, FEDRA LOPEZ Y JULIO ALCAZAR
10:00 PM EL PAIS DE LAS MUJERES CON: ANA KARINA MANCO, VIVIANA GIBELLI Y VICTOR CAMARA
Un hijo con esa? y después me haces escenas de celos a mi!
by Desdemona
Me has dejado sin palabras , William. No obstante, te sigo amando...Cuántas libras esterlinas le debes a esa vulgar? Mira a lo que te expones regalando tu perlado semen y contrayendo deudas pequeñas.Tuya : Desdemona.
LES COMENTO QUE VENEVISION INTERNACIONAL ESTA ANUNCIANDO NUEVAMENTE ESTA TELENOVELA QUE ACA LA DAN BAJO EL TITULO DE: "UN AMOR IMPOSIBLE", FUE SACADA DEL AIRE HACE COMO CUATRO MESES Y AHORA NUEVAMENTE EL CANAL LA ESTA ANUNCIANDO MUY PRONTO PARA SUSTITUIR LA NOVELA MEXICANA "MUJERES ENGAÑADAS" QUE YA ESTA EN SU SEMANA FINAL... ESTEN PENDIENTE QUE MAS ADELANTE LES CUENTO LOS ACONTECIMIENTOS OK...
CUALQUIER INFORMACION ESCRIBANME A: felipbnitz@mtv.com O NAVEGUEN POR: www.venevision.net
LES COMENTO QUE VENEVISION INTERNACIONAL ESTA ANUNCIANDO NUEVAMENTE ESTA TELENOVELA QUE ACA LA DAN BAJO EL TITULO DE: "UN AMOR IMPOSIBLE", FUE SACADA DEL AIRE HACE COMO CUATRO MESES Y AHORA NUEVAMENTE EL CANAL LA ESTA ANUNCIANDO MUY PRONTO PARA SUSTITUIR LA NOVELA MEXICANA "MUJERES ENGAÑADAS" QUE YA ESTA EN SU SEMANA FINAL... ESTEN PENDIENTE QUE MAS ADELANTE LES CUENTO LOS ACONTECIMIENTOS OK...
CUALQUIER INFORMACION ESCRIBANME A: felipbnitz@mtv.com O NAVEGUEN POR: www.venevision.net
Como un personaje de ficción
entre en la precaria casa
Ni leños encendidos ni fuego
sagrado recibio al fantasma
Isabel! Isabel!
Cuando apareció Ella
con la voz afónica, con su olor a tabaco
a cual es la flor con su desesperación
y su risa maldita prestada de un hospicio
Y luego entre las sombras vi a Isabella
que dejó caer los parpados pesados de soñar
Yo soy fernado dije...Fernando de Alvear
y como si se abrieran los espejos
Estan alli Isabel y Luego aparecio Manuela
Una musiquita extraña comenzó a acompañar
aquel extraño encuentro de espejos y reflejos
y cuando entró "El otro" no hubo necesidad
de palabras, ni gestos , ni conjuras
Claire le extendio una copa , lo besó
teatralmente y al tiempo estuvimos rodeando su cadaver.Pasamos días esprando el rigor mortis
la putrefacción, la policía, pero nadie acude cuando
espejos asesinan espejos.
Esos eran los que armamos con Juan y katy cardenas para el foro de Isabella que estaba en telenovelas argentinas. Pero no se por que nuestro esfuerzo fue brrado y los resumenes aparecen en el site de una empresa. En fin...
me ha sorprendido verlos allí pero nada que puedo hacer? No creo que esto tenga que ver con Yolette...
No se cómo ha ido a parar el trabajo ajeno y su valor
a otro sitio. Creo que la propiedad intelectual debe ser respetada. Ese trabajo lo hicimos katy cardenas, Juan Vadell y yo para el foro de Isabella cuando estaba en el sitio de telenovelas argentinas y no lo hemos cedido , ni vendido ni regalado. Tendrúia que estar donde lo dejamos o solo en nuestro poder.Mis saludos.Ana Montes.
Todavía en México se festeja el cumpleaños de la protagonista
by Fernando de Alvear
de esta historia que nunca olvidaré. Me he traslado a l DF para hacerle llegar su rosas favoritas que son las de color amarillo té. Me puse mis tacos más alto toque el timbre y con las rosas cercanas a mi cuerpo aún sonrei como un tonto. Luego dije: Feliz cumpleaños, Ana! ya no te acuerdas de fernando de Alvear y ella mne dijo "Que haces aquí cabrón"!