Capítulo 13: Encuentros Cercanos De Cualquier Tipo (II parte)
April 11 2002 at 2:07 AM
Zergipio
En otra parte, Daniel salía de la sala y se encuentra con Silvana.
- ¿Y no me vas a saludar? –le preguntó Daniel.
- ¡Bah, te acordaste que existía! –le dijo Silvana, coqueta.- Parece que mientras estás con Mariela, se te olvidan todos los compañeros.
- Somos súper amigos... además, no te puedes quejar, tú me rechazaste, ¿o se te olvida?... Ahora, si te pones celosa, asume las consecuencias no más...
- ¡Otro más! –dijo Silvana.- Vieras lo celosa que estoy, casi me corto las venas y me echo limón cuando te veo con otra... jajaja...
- Sea como sea, recuerda que yo te dije a ti primero que me gustabas y no me creíste.
- Sigo sin creerte, y por mí puedes hacer lo que quieras con Mariela, no me interesa... Ahora me voy, porque tengo cosas más importantes que “morir de celos”... Chaolín.
- Chao no más –le dijo Daniel.
Lejos de la sala, Fabián estaba abrazado con Aline, sentados en el pasto.
- Me encanta estar contigo -le decía Aline, mientras le hacía cariño en el rostro.- ¿Sabes?, desde el primer momento en que te vi me prometí a mí misma el hacer lo posible por conquistarte, y aquí estamos.
- ¿Y quién dice que me conquistaste? -le preguntó Fabián, sonriendo.
- Pesadito, ¡tan poco romántico que eres!
- Me cargan las cursilerías, ya lo sabes... Eso de andar pa'rriba y pa'bajo con tu pareja todo el día, como lapas, y después llegar a la casa y gastar media hora de teléfono para seguir contándose todo... ¡Lo encuentro apestante!
- Pero eso se hace porque uno quiere a la otra persona...
- Eso se hace de pegote no más.
- ¡Ay, Fabián!, me gustaría tanto que fueras de otra manera...
- ¡Ah, no!, si tú intención es tratar de cambiar mi forma de pensar, hasta aquí no más llegamos. No estoy para eso.
Fabián se levanta y Aline tras él, sorprendida.
- Pero, no te entiendo -le dijo Aline, sin comprender su actitud.- ¿No tengo derecho a pedirte demostraciones de cariño?
- Mira, Aline, que te quede claro esto -le dijo Fabián, mirándola fijo.- Yo soy como soy y nadie me va a hacer cambiar... Si te gusta, bien, si no, chao...
- Fabián...
Él da media vuelta y comienza a alejarse de Aline, quien no pudo evitar llorar por un buen rato.
17:20 PM.
En la sala, Andrea conversaba con Silvana, mientras resolvían unos ejercicios.
- Estoy tan confundida, Silvana -le dijo Andrea, dejando el lápiz a un lado.- Gonzalo me ha ido a ver toda esta semana, pero no hay caso, como que no quiero estar con él.
- ¿Tanto te dolió la mentira sobre sus estudios? -le preguntó Silvana.
- Yo ponía las manos al fuego por él... Ahora no le tengo confianza, ¡cómo saber si todas las cosas que me ha dicho son ciertas!
- Es tu pololo, tienes que intentar recuperar la confianza que le tenías, o de lo contrario, su relación no terminará bien.
- No sé qué hacer...
- Haz lo que te digo, trata de retomar lo que tenían -le aconsejó Silvana.- Tú eres una persona que necesita mucho apoyo, y si no es él, ¿quién te lo va a dar?
- Me vengo a despedir -apareció repentinamente Benjamín.- Nos vemos el lunes, bye... ¡Ahhh, Andrea!, te llamo en la noche...
- Chao, Benja -le dijo Andrea, sonriéndole.
- Chao, gil -le gritó Silvana, poniéndose a reír.
- Cállate, bacalao -le gritó Benjamín, riéndose también.- ¡Silvana, la bacalao, pestilente!
Y cuando Benjamín desaparece de sus vistas.
- ¿El Benja te llama en las noches? -le preguntó Silvana.
- Sí, ¿por?
- Por nada...
17:40 PM.
Carola e Ignacio caminaban juntos a la Alameda, mientras conversaban animadamente.
- No pasó nada importante hoy -dijo Ignacio.
- ¡Ahhh, es que no te conté! -le decía Carola, sonriendo.- ¿Sabis lo que me dijo Benja hoy?
- ¿Qué te dijo ese Benjamín? -le preguntó Ignacio, esperando alguna imprudencia.
- Me dijo que Manuel estaba en Santiago y que se estaba quedando en la pensión donde él vive, que había venido a buscarme... jajaja... ¿te dai cuenta?
- ¿De adónde sacará tanta imaginación?
- Es lo mismo que le dije yo...
- ¡Carola! -se sintió un grito.
Carola quedó paralizada, había reconocido la voz. El corazón empezó a latir más rápido, no quería verlo, no estaba preparada para enfrentarse con él.
- ¿Es a ti? -le preguntó Ignacio, curioso.
- Carola, necesitamos conversar -le dijo Manuel, acercándose.
Carola se voltea y se reencuentra con Manuel, ante la mirada expectante de Ignacio.
En otro lugar, Catalina y Gabriela estaban tomándose una bebida.
- Deberías tomar bebidas light -le aconsejaba Catalina.- El azúcar es lo que más engorda.
- Tomaré las medidas cuando realmente lo necesite, Cata -le dijo Gabriela, arreglándose la chasquilla.- Ahora no tengo para qué, estoy regia.
- Era un consejo no más, tú ves si lo tomas... Oye, ¿te cuento un secreto?
- Claro, cuenta, ¿pa'qué estamos las amigas si no es para contarnos nuestras cosas?
- ¿Te acuerdas del tipo que te conté el otro día?... Ayer atinamos... ¡Besa espectacular, Gabriela!, ni te imaginas...
- ¿¡Pero quién es poh!? -preguntaba intrigada Gabriela.- Si no me quieres contar, es porque lo conozco, ¿cierto?
- La verdad es que sí lo conoces -dijo Catalina, sonriendo.- Así que no te puedo decir su nombre.
- Tarde o temprano voy a terminar sabiendo...
- Más tarde que temprano, porque no creo que lo demos a conocer públicamente, por lo menos, no por ahora.
- ¿Será Cristian? -se preguntaba Gabriela, en silencio.- ¡Qué rabia!... Igual lo voy a descubrir...
Más tarde, en el metro, se iban juntos Benjamín, Alejandra, Mariela y Daniel.
- Ya, nosotros tomamos la combinación a Lo Ovalle –dijo Alejandra, despidiéndose de Benjamín.
- Nos vemos, Benja –le dijo Daniel, tomándole la mano a Mariela, y caminando hacia la escalera mecánica.
- Oye, oye –le dijo Alejandra.- Suéltale la mano a mi amiga.
- ¡Ay, Alejandra, pareces mi mamá! –le dijo Mariela, riéndose.
- Sí poh, Ale –le dijo Daniel, sonriendo.- Además, deberás acostumbrarte a esto...
- ¿Qué quiso decir? –le preguntó Alejandra a Benjamín.- ¿Será lo que me estoy imaginando?
- No sé –dijo Benjamín, mirando a Daniel alejarse con Mariela.- No sé lo que está haciendo Daniel...
18:00 PM.
Ignacio ya se había ido... Caminando por los pastos de la Ucem, iban Carola y Manuel, sin dirigirse la palabra.
- No hay caso -le dijo Carola, nerviosa.- Mejor me voy.
- Pero Carola, aún no te he dicho nada...
- Sería bueno que empezaras entonces, porque se hace tarde... Y te advierto, acepté escucharte esta vez, pero no habrán otras, ¿ok?
- Perdóname -le dijo Manuel, mirándola a los ojos, con lágrimas.- Carito, por lo que más quieras, no puedo estar tranquilo sabiendo que tú dejaste de amarme...
- ¡Cómo te atreves a pedirme perdón! -le dijo Carola, muy enojada.- ¡Cómo te atreves a venir a buscarme!... O sea, ¡qué mierda tenis en la cabeza, hueón!, ¿crees que te iba a decir borrón y cuenta nueva, y fingir que nada pasó?
- Todo tiene una explicación...
- Ya te dije, no quiero escucharla, me basta y me sobra con lo que vi... Aparte, ¿no podías buscarte otra mina que no fuera la Paulina?... Ella era mi mejor amiga, ¿cachai?, ¿cómo no pensaste las cosas?, es que no lo entiendo...
- No fui yo el que la buscó, ella me...
- No seai maricón -lo interrumpió Carola, enojada.- No podis echarle la culpa a ella, fueron los dos... Ya habrá momento para conversar con la Pauli, lo que es a ti, no quiero verte, vuélvete a Osorno...
- Carola, escúchame -le dijo Manuel, tomándola de ambos brazos.- ¡Vos no tenis idea de todo lo que sufrí cuando me dejaste solo en Osorno!, la pasé muy mal, recordándote todo el día, toda la noche... Te echaba de menos... Te imaginaba aquí, rodeada de gente, llena de amigos, conociendo otras cosas... en cambio yo, seguía siendo el mismo huaso, en la hacienda, con la misma ropa, los mismos caballos, pensando que de un día para otro me ibas a cambiar por un cuico de Santiago... La Paulina estuvo conmigo siempre, cumpliendo con la estúpida promesa que te hizo antes que partieras, que ella iba a estar conmigo, cuidándome...
- Me imagino los cuidados que te dio -le dijo Carola, irónica.
- Yo creo que ella sentía algo por mí de antes, no tengo otra explicación para lo que pasó... La Paulina fue mi consuelo... ¡Puta, lo siento, la cagué!, pero te juro por mi madre que nunca dejé de pensar en ti...
Carola lo queda mirando, sin decir nada. Tenía tantas ideas en qué pensar, y tan poco tiempo para tomar decisiones.
- ¡Dime algo poh! -le pidió Manuel, abrazándola.- Dime que no me has dejado de amar, que me perdonas y que lo único que quieres en el mundo es estar conmigo otra vez, como antes, como siempre...
Carola cerró los ojos, mientras unas lágrimas comienzan a caer por sus mejillas. Se sentía pésimo, quería salir corriendo... Le tomó los brazos a Manuel, y los sacó de su cuello. Se apartó de su lado y lo miró fijamente, con los ojos llorosos.
- Lo siento, Manuel -le dijo Carola, haciéndose la fuerte.- No quiero estar contigo, ni ahora ni nunca... Lo siento...
Carola da media vuelta y comienza a caminar lentamente en dirección a la Alameda, mientras Manuel queda solo en los pastos, sin entender su reacción.
- ¡Pero Carola! –atinó a decir Manuel, mirándola alejarse de su lado, quizás para siempre...
Cerca de la salida principal de la Ucem, Fabián caminaba rápidamente hacia la Alameda.
- ¡Fabián! -lo llamó Aline, que lo estaba esperando.
- ¿Qué pasa? -le preguntó Fabián, en un tono bastante seco.
- Discúlpame por ser tan tonta -le dijo ella, abrazándolo.- Yo te quiero tal como eres, de verdad. Mi intención no era cambiarte, nunca lo fue, solamente necesito un poquito de tiempo para entender ciertas cosas. Me acostumbraré a tu forma de ser, lo prometo...
- Es como debe ser no más.
- No quiero perderte...
Fabián se dejaba abrazar, mientras sonreía vencedor. Había comprobado que era él quien mandaba en su relación.
23:50 PM.
Faltaba poco para medianoche. Como acostumbraba hacerlo todos los viernes, Gabriela iba en su auto, observando los pormenores de la noche santiaguina. Obviamente manejaba Jaime, su mayordomo, chofer, y por qué no decirlo, su amigo también.
- ¿Vamos a Bellavista, señorita? -le preguntó Jaime, cortésmente.
- ¡Ah, no, qué atroz! -dijo Gabriela, con una mano en el pecho y poniendo cara de desagrado.- Capaz que esos rotos le hagan algo al BMW.
- ¿Entonces?
- Vamos a Bellavista no más, pero tienes que abrir bien los ojos y parar las antenas, porque en cualquier momento tendremos que arrancar de esa gentuza.
- Como usted diga...
- ¡Mira, qué bonita la pileta! -decía Gabriela, mientras admiraba una plaza en la Costanera.- Cuando chica, mi papá me llevaba a ver las aguas danzantes que cambiaban de colores... Ahora son más picantes, se quedan blancas.
- Y al costado derecho tiene el comercio sexual -le dijo Jaime, fijándose en dos prostitutas que estaban en una esquina.
- Me cargan estas tipas, ¿no encontraron un trabajo mejor?... ¡Qué feo los vestidos, están out esos colores!, ¿serán de la ropa americana?, ¡más que seguro!... Jamás he visto uno así en el Alto Las Condes.
- No todo el mundo tiene las mismas oportunidades, señorita Gabriela -le dijo Jaime, muy serio.
- Cuando uno quiere, puede. Te estás poniendo igual a mis compañeros de la U, me hacen sentir como un bicho raro... Siendo que soy cualquier cosa, menos un bicho.
- Si usted lo dice...
- ¡Claro que lo digo! -dijo Gabriela, alzando la voz.- Oye, oye, y estos tipos que están parados en la esquina también son...
- ¿Prostitutos?, sí, es lo más probable...
- Me dieron ganas de hacer una locura -dijo Gabriela, sonriendo con malicia.- Pare el auto frente a ellos.
- Pero... Sus padres me matarían si subo...
- Nadie se va a subir a mi BMW, sólo quiero hacerles una broma, voy a jugar con ellos un ratito... Ya poh, Jaime, acérquese...
El auto de Gabriela se estaciona frente a unos muchachos, vestidos con jeans ajustados y algunos sin polera. Jaime se asoma por la ventana.
- Mi patrona pregunta quién es el más nuevo -les dijo Jaime.
- Dígale a su jefa que yo soy -dijo una voz conocida, acercándose desde la oscuridad.
La ventana polarizada de Gabriela se baja, dejando su rostro al descubierto.
- ¡Cristian Rosemberg! -gritó Gabriela, sin poder creerlo.- ¿Qué estás haciendo aquí?
- ¡Gabriela! -exclamó Cristian, tan impactado como ella.- ¿Qué haces tú aquí?
Siento que esta sola... y Gonzalo tambien...
Asumo que por lo menos Gonzalo está haciendo algo en vez de no estar estudiando, no? si no le alcanzaba la plata ha de haber estado ahorrando o no? por que si asi es es una situación super comprensible... por lo menos los motivos que señala Gonzalo son validos, no justificables totalmente pero validos... ademas habría que considerar que no llevan tanto tiempo como para que en la relación exista tooooda la confianza del mundo que busca Andrea... fue un error de Gonzalo pero recien se estan conociendo ... lata que Gonzalo se sienta asi (si es que es verdad...yo tambien perdi la confianza jajaja )
Creo que es muy bueno el apoyo como amigo de Benjamin... aunque son bastante diferentes.
Bueno, la Andrea es muy compleja, y Gonzalo le pegó donde más le duele en el momento menos indicado... Eso pasa aunque lleves poquito tiempo... Está en Andrea no más tratar de recuperar la confianza en Gonzalo... Y con respecto a Benjamín, qué tiene que sean diferentes?