<< Previous Topic | Next Topic >>- Volver Al Índice -  

Capítulo 14: Dos Evas Para Un Adán

April 15 2002 at 3:23 AM
Zergipio 


Sábado, 20 de abril, 01:00 AM.
La noche estaba fría, pero estrellada. En lo alto del cerro San Cristóbal, justo en los miradores que están bajo la estatua de la Virgen, Gabriela conversaba con Cristian, a pocos metros del auto.
- Jaime debe estar aburrido –le dijo Cristian, señalándole el auto con un gesto.
- No te preocupes, está acostumbrado a cumplir mis caprichos –le dijo Gabriela, sonriendo.- Ahora sígueme contando de tu trabajo, ¡estoy consternada todavía!
- No hay mucho más que contar; sabes que esto no lo hago por diversión, aunque no niego que lo paso igual bien... Necesito la plata o no podré pagar las cuotas.
- ¿Pero no podrías haber escogido otro trabajito?
- Éste es bien fácil y poco sacrificado –dijo Cristian, sonriendo.- Las viejas que llegan a pedir servicios pagan bastante bien.
- ¿Y con cuántas te has...?... No, no me digas nada mejor, ¡no quiero saber, no quiero saber!
- Con hartas tipas de plata... ¡Las dejo locas!
- ¡Pero no te das cuenta que puedes contraer alguna infección! –le dijo Gabriela, poniendo cara de asco.- ¡Guácala, guácala!, tienes que cuidarte siempre, y te lo digo por tu bien... ¡Ni te imaginas toda la plata que se va en tratamientos!
- Voy a estar bien –le dijo Cristian.- Lo más importante para mí es conseguir dinero para lograr mi título, y por supuesto, que la Maca ni se entere de lo que tengo que hacer para lograrlo... Nunca me lo perdonaría.
- Eso mismo pienso yo –le dijo Gabriela.
Jaime toca la bocina del auto.
- Vamos, Cristian –le dijo Gabriela, tomándole la mano.- Es tarde, y debo regresar a mi casa... ¿Te voy a dejar o te bajarás en alguna calle oscura?
- Si puedes, a mi casa –le dijo Cristian.- Hoy no seguiré trabajando...

11:30 AM.
En la pensión “La Doña”, Benjamín baja a tomar desayuno. Doña Lulú estaba sentada en el comedor, junto a Manuel.
- ¿Hasta cuándo piensa vestirse de negro? –le preguntó Benjamín.
- Todo abril por lo menos –le contestó doña Lulú, triste.- Voy a la cocina a prepararle unas tostadas.
- Gracias –dijo Benjamín, sentándose y saludando a Manuel.
- ¿Por qué se viste de negro? –le preguntó Manuel.- ¿Se le murió algún familiar?
- No, familiar no, pero su ídolo sí –le contestó Benja.- Murió María Félix este mes, una actriz mexicana bien famosa que doña Lulú admiraba. De hecho, el nombre de la pensión se lo debemos a ella.
- No tenía idea –dijo Manuel, tomando su café.
- Y tú, ¿piensas quedarte mucho tiempo en Santiago?
- No lo sé, las cosas con Carola no salieron como pensaba... Ayer nos encontramos, conversamos un rato... No te había dicho, nosotros tuvimos problemas en Osorno, y por eso vine, a solucionarlos... pero parece que a ella ya no le importa lo nuestro.
- Las relaciones a distancia nunca resultan, mejor es que te vuelvas al sur y trates de hacer tu vida con otra... ¿O Carola es la única mujer de Osorno?
- No, hay otras, pero yo la quiero a ella. No me iré de aquí sin haberla recuperado.
- Pero te estás mostrando como un tipo súper arrastrado, na’que ver... Yo te aconsejo que mejor te regreses.
- Quizás anda con otro –dijo Manuel, pensativo.
- Puede ser... Y por lo mismo, si ya te cambió, no tienes nada más que hacer aquí.
- No soportaría verla con otro...
- Si te vas a Osorno, no la verás... Ojos que no ven, corazón que no siente.
- Ella no puede haberme olvidado tan rápido, se supone que me amaba.
- Si ya comprobaste que no, anda a comprar hoy mismo los pasajes, antes que se agoten.
- Pareciera que me estás echando –le dijo Manuel, intrigado.
- ¿¡Echando!? –dijo Benjamín, haciéndose el ofendido.- Eso me pasa por meterme en tus cosas, tomas a mal mis palabras... Lo único en que pensaba es que te vieras ante Carola como un tipo digno, y no como un pegote... Pero si quieres quedarte y seguir cargoseándola, en realidad, es cosa tuya.
Manuel se quedó callado un rato.
- ¡Aquí están las tostadas! –dijo doña Lulú, rompiendo el silencio.
- A lo mejor tienes razón, Benjamín –le dijo Manuel.
- Claro que sí –dijo Benja, comenzando a tomar desayuno, mientras sonreía.

Lunes, 23 de abril, 13:40 PM.
El día estaba frío; el domingo había llovido mucho y la humedad se dejaba sentir. En el kiosko, Aline estaba junto a Fabián.
- ¿¡Compraste cigarros!? –le preguntó Aline, un poco resfriada.
- Es lo que hago todos los días –le dijo Fabián.- ¿Algún problema?
- Problema no, pero mira como estoy de resfriada... Preferiría que no fumaras hoy, ¿bueno?
- ¡Ah, por favor!... Voy a fumar igual.
- ¿Y si yo te pido que no lo hagas? –preguntó tiernamente Aline.
- Ya te dije, no te haría caso...
- ¿Me estás hablando en serio o estás bromeando?
- Aline, yo siempre te digo las cosas como son –le dijo Fabián, encendiendo el cigarro y poniéndose a fumar.- Ya deberías saberlo.
Aline se quedó callada, su relación con Fabián no la estaba haciendo feliz.

Cerca de allí, en un banco, apartados del resto de compañeros, Benjamín conversaba con Andrea.
- Se hicieron bien amigos estos dos –le comentaba Daniel a Silvana.- No se separan en todo el día.
- Sí, desde que fueron al famoso retiro son uña y mugre –dijo Silvana, mirándolos.- Por supuesto, Andrea es la uña.
- ¡Qué pesada! –le dijo Daniel, riéndose.- ¿Nosotros podríamos ser tan amigos como ellos?
- La amistad no depende de una sola persona, y tampoco se da a la fuerza.
- Todo lo que digo lo encuentras malo... Pa’mí que te estás haciendo la interesante, y eso no te va a resultar conmigo.
- Puedes tomarlo como quieras –dijo Silvana, sonriéndole en forma coqueta.
Y en el banco, Benjamín le había tomado la mano a Andrea.
- ...me siento mejor ahora –le decía Andrea, sonriéndole.- Necesitaba contarle estas cosas a alguien.
- Puedes contarme lo que sea –le dijo Benjamín, haciéndole cariño en la cabeza.- En el retiro me ofrecí a ser tu apoyo, y lo voy a cumplir.
- Gracias, Benja –dijo Andrea, secando unas lágrimas que tenía.- ¡Cómo me gustaría contarle estas cosas a Gonzalo!
- ¿Y por qué no lo haces?
- No sé, ya no me nace... Estoy poniendo todo de mi parte por arreglar las cosas, pero no siento que esté resultando.
- Bueno, no importa entonces, para eso estoy yo ahora.
- Sí, es verdad...

Ignacio llega a la 304, deja su mochila en un puesto y vuelve a salir. Carola, que estaba sentada en primera fila, sale corriendo tras él.
- ¡Ignacio! –lo llamó Carola, sonriendo, un poco nerviosa.- No me llamaste el fin de semana...
- Pensé que ibas a estar ocupada, aprovechando que tu pololo estaba aquí en Santiago –le dijo Ignacio, en forma algo irónica.
- No es mi pololo... De hecho, no creo que vuelva a buscarme.
- ¿Estás segura?
- De Manuel puedo esperar cualquier cosa, pero espero que le haya quedado claro que no quiero volver a verlo.
- ¿Eso le dijiste el viernes?
- Sí, me hace mal estar con él.
- ¿Por qué terminaron? –le preguntó Ignacio, un poco más relajado.
- Me puso el gorro –le confesó Carola, mirando hacia un lado.- Y con mi mejor amiga, ¿te dai cuenta?... No puedo negar que todavía me duele, pero cada vez menos... Lo que sí te pediría es que no me vuelvas a tocar el tema, ¿te parece?
- Sí, claro, no te preocupes –dijo Ignacio, sonriéndole.

15:40 PM.
En el baño de hombres, Daniel conversaba con Benjamín.
- Estoy convencido que Silvana me coquetea –le dijo Daniel, sonriendo.- Quiere hacerse la interesante, pero se le nota que está celosa de Mariela.
- ¿Tú crees? –le preguntó Benjamín, sin creerle.
- De más que sí... Oye, tú que has hecho buenas migas con ella, por qué no le preguntas qué onda.
- ¿Queris que hable con ella de ti? –preguntó Benja, haciéndose el sorprendido.- Me parece una estupenda idea... De ahí vuelvo.
Benjamín rápidamente se dirige donde estaba Silvana, y la saluda.
- ¡Con qué hueá me vas a salir ahora! –le dijo Silvana, riéndose.
- Te traigo la media copucha –le dijo Benja, sonriendo malicioso.- Pero como a ti no te gustan, no te la pienso contar...
- Ya poh, cuenta, si a eso viniste... ¿qué onda?
- Bueno, para que después no digas que soy cagao con la información también... el viernes, Daniel se fue en el metro de la mano de Mariela, ¿qué te parece?
- ¿Se fueron de la mano?... No te creo, me estás mintiendo.
- ¡No, es cierto! –le contaba Benjamín, agregándole de su cosecha.- ¡Y la Alejandra pa’qué te cuento!, “mi amiga con mi amigo van a ser pololos” decía casi llorando de la emoción... Se veían como dos tortolitos.
- ¿Tú crees que a Daniel le gusta Mariela? –le preguntó Silvana, intrigada.
- En realidad, es difícil saber cuando a Daniel le gusta alguien en serio, pero yo lo veo bien encaminado con ella... ¿Por qué?, ¿te molesta?
- ¡Na’que ver, oh! –mintió Silvana, riéndose.


 

 Respond to this message   
Current Topic - Capítulo 14: Dos Evas Para Un Adán
  << Previous Topic | Next Topic >>- Volver Al Índice -  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  



SALUDOS, PUBLICIDAD A OTROS FOROS Y COMENTARIOS, PLEASE HACERLOS AL FINALIZAR UN CAPÍTULO