Martes 23 de abril, 19:20 hrs.
La tarde estaba bastante fría. Alejandra y Aline iban tomadas del brazo de Benjamín, mientras caminaban en dirección a la Alameda.
- Se puso helado -comentó Alejandra, con voz temblorosa.
- Debimos habernos ido más temprano a lo mejor -dijo Aline.- Ninguno vino preparado para este frío.
- ¿¡Y perdernos las penitencias en los pastos!? -exclamó Benjamín.- No, no, no... ¡Ni aunque hubiese estado nevando me lo habría perdido!
- ¡Es que tú eres muy cahüinero, Benja! -le dijo Alejandra.
- A ver, aclaremos los conceptos -le dijo Benjamín.- Reconozco que soy curioso, sí, lo reconozco... Si copuchento es ser muy curioso, entonces soy copuchento... Pero cahüineros son los que andan “inventando” historias de otros y repartiéndolas, y eso sí que no lo soy.
- ¡Qué lata eso! -dijo Aline.- Me carga que la gente ande hablando a espaldas mías, y peor aún, cuando no tienen idea de lo que están diciendo. Se puede dañar mucho a una persona por inventarle falsas historias.
- Yo tengo la conciencia bien tranquila -dijo Benjamín.
- Bueno, no eres cahüinero -le dijo Alejandra, sonriendo.- Pero sí el más copuchento de todos nosotros...
En otro lugar de la universidad, bastante más solitario, Ignacio y Carola caminaban sin decirse una palabra. Estaban tiritando, pero quizás eran los nervios más que el frío. Ambos sabían que tenían una seria conversación por delante, pero ninguno daba el pie para comenzarla. Carola lo mira y sonríe.
- ¿Qué te pasa? -le preguntó Ignacio, sonriendo también.- ¿A qué se debe esa sonrisa de la nada?, ¿acordándote de tus maldades?
- No, de mis maldades no -le dijo Carola.- De cosas lindas que me han pasado, tal vez... Pero mejor no hablar del tema, olvídalo.
- Me gustaría más que las conversáramos... Lo que pasó esta tarde en los pastos, ¿está entre las cosas lindas?
- ¿Qué crees tú? –le preguntó tiernamente Carola.
- Para mí lo fue... Y lo sería mucho más si supiera que también lo fue para ti...
Carola lo mira a los ojos y le sonríe. Sintió mariposas en el estómago, así como alguna vez las sintió por Manuel... ¡Claro que la penitencia fue algo lindo!... Ignacio había sabido conquistar su corazón, hace mucho tiempo que sentía por él algo más que amistad, y aunque la forma en que se dieron las cosas no fue la más romántica, estaba ansiosa de continuar viviendo a concho su historia con él... Se acercó lentamente y lo besó... por un buen rato... Ignacio la abrazó con más fuerza, estaba cumpliendo el sueño de tenerla entre sus brazos... Carola se apartó un poco, le hizo cariños en su rostro, sin dejar de mirarlo ni de sonreir.
- Supongo que no necesito responder a tu pregunta –le dijo Carola.
- No, ya no –dijo Ignacio, dándole un beso en los labios.
La abrazó, y volvió a besarla, esta vez en su cabeza.
- Quería estar contigo así –le decía Ignacio, al oído.- Desde el primer día de clases, desde el primer momento que te vi... supe que eras lo que andaba buscando.
- Me tendrás que dar tiempo, Ignacio –le dijo Carola.- Yo estoy contenta también, me siento muy bien contigo... pero sabes que tengo una historia que olvidar, y espero que me ayudes a hacerlo...
- Claro que sí... El pasado ya no cuenta, ahora sólo somos tú y yo...
Jueves, 25 de abril. 13:45 PM.
En un banco cercano a la 304, conversaban animadamente Cristian con Gabriela.
- Súper fáciles las preguntas del censo –le comentaba Gabriela.- Respondía que sí a todo... ¿Tiene tele?, sí... ¿Tiene computador?, sí... ¿Tiene internet, cable y todo lo demás?, también...
- ¡Lo que es tener plata! –comentó Cristian.
- No seas tan resentido social, son cosas que la mayoría tiene, ya lo verás con los resultados... Lo único fome es que ayer fue feriado y tenía que conversar con la Cata de algo muy serio.
- ¿Qué onda?
- ¡Tenemos rey de informática!... bueno, si consideramos que el tipo con que anda nuestra reina Catalina I se convierte en el rey.
- ¡No me digas que Luciano anda con Catalina! –comentó Cristian, bastante molesto.- ¡Pero cómo lo logró...!
- No dije que fuera Luciano –dijo Gabriela, en un tono bastante venenoso.- El martes la seguí hasta la Alameda y descubrí que anda en secreto con Fabián... ¡Con razón este otro dejó pagando a la pobre Aline!
- ¡¡¡Con Fabián!!! –exclamó Cristian, sin creerlo aún.
- Sí, ¡cómo te quedó el ojo!... ¡Se los cagó a ti y a Luciano! –dijo Gabriela, riéndose.
- Con permisito -les dijo Benjamín, sentándose con ellos.- No pude aguantarme de venir a conversar con ustedes... me fijé en la expresión de Cristian, y me dije a mí mismo: "mismo, aquí hay un boom boom".
- ¡Hueón, la Catalina anda con Fabián! -le dijo Cristian.
- ¿¡La Catalina y Fabián!? -preguntó Benjamín, tan asombrado como ellos.- Pero... no puede ser, ¿acaso no estaba pololeando con Aline?
- Bueno, ahora sabes el motivo por el cual no duraron -le dijo Gabriela, sonriendo.- ¡Y yo lo supe antes que tú, guaja guaja!
- ¡Quién lo hubiera creído! -dijo Benjamín, mirando a Fabián.
- No se lo cuentes a nadie, ¿ok? -le dijo Gabriela, sabiendo perfectamente que no cumpliría su petición.
- Seré una tumba -dijo Benjamín, cruzando los dedos.
15:30 PM.
En la sala, Aline conversaba con Andrea.
- Te felicito, Aline -le dijo Andrea.- Te he visto más sonriente estos últimos días, lo que significa que has podido salir adelante con lo de Fabián.
- Es una careta -dijo Aline, triste.- Ayer estuve intranquila todo el día, ¡maldita sea!, tenía puras ganas de llamarlo por teléfono... pero no lo hice... ¡Andrea, no puedo estar sin Fabián ni un solo día más!
- ¿Te pusiste así porque no lo viste?
- Necesito tenerlo conmigo, me hace falta -decía Aline, mientras buscaba a Fabián con la mirada.- El tiempo que nos estamos dando ha servido para que lo eche más y más de menos... Quiero volver con él.
- ¿Y por qué no lo buscas?
- No sé, tal vez piense que soy una arrastrada... ¡Me prometí tantas veces no sufrir por un hombre!
- Mejor es que hables con él, no es bueno que estés así... Por último, saldrás de la duda sobre sus sentimientos... ¡quizás en este tiempo Fabián se dio cuenta que actuó mal y quiere volver a intentarlo!
- ¿Tú crees?
- No me lo preguntes a mí, pregúntaselo directamente a él...
En los pastos, el grupo se había reunido especialmente para felicitar a Ignacio y Carola por su naciente relación.
- ¡Ya, no sean molestosos! –les dijo Carola, riéndose.- ¿Nunca antes habían tenido dos amigos que anduvieran?
- Es que estamos súper contentos por ustedes –le dijo Mariela.
- ¡La Alejandra hasta lloró de felicidad ayer! –comentó Benjamín, sonriendo.
- ¡Antipático! –le dijo Alejandra, pegándole un combo en el brazo.
- Sí poh, Caro –le dijo Daniel.- No tiene nada de malo que los felicitemos, como dijo la Mariela, estamos celebrando el gran acontecimiento.
- Entonces, gracias por sus buenas vibras –dijo Caro, sonriéndole a sus amigos.
- Y tú, Ignacio, ¿no vas a decir nada? –le preguntó Andrea.
Ignacio mira a Andrea, y solamente da una sonrisa.
- ¡Vieron lo que lograron! –les dijo Carol, dándole un beso a Ignacio, y luego lo abraza.- ¡Me lo están cohibiendo!
- ¡Sí, oh! –le dijo Benja.- Mejor los dejamos solos, para que se suelte un poquito...
- ¿Vamos a comprar algo? -le preguntó Daniel a Benjamín.
- Ya, espérame un poco sí, voy al baño y vuelvo...
En la salida del baño de hombres, Benjamín se encuentra con Luciano y se ponen a conversar.
- ¡Es muy rica! -le comentaba Luciano.- Quiero puro que llegue el martes pa'tener sesión con ella otra vez.
- ¿Irene Delpiano dijiste que se llamaba? -le preguntó Benjamín.
- Sí, ¡pide una hora con ella!, no te vas a arrepentir... Y por si fuera poco, la mina es la raja, súper entretenida, te conversa, le contai tus rollos...
- Pareces bien entusiasmado, ¡mejor así!
- ¿Por qué mejor?
- Porque supongo que no debes estar muy contento con lo de Catalina y Fabián...
- ¿Qué pasa con Catalina y Fabián? -preguntó Luciano, curioso.
- ¡Ouch, parece que metí las patas! -dijo Benjamín.- No le contis a nadie, ¿ok?, pero parece que andan hace tiempo, y por eso terminó con Aline.
- ¿Estai hablando en serio?
- La Gabriela me contó que los pilló el martes, con las manos en la masa... Si no me crees, pregúntale a ella.
- Les apuesto que no adivinan lo que hice ayer -les dijo Guido, apareciendo de repente y cortando la conversación.- ¡A ver si son tan capos!
- ¿Estudiar cálculo? -preguntaron Luciano y Benja al unísono, y sin ponerse de acuerdo.
- No, frío frío -les dijo Guido, orgulloso.- Hice un programa en computador, donde ingresas el ramo y aparece el profesor que lo dicta. ¿Qué tal?
- ¡Impresionante! -le dijo Benjamín, irónico.
- Seguro que será un gran aporte a la humanidad -le dijo Luciano.
- ¿Ven que se puede hacer cosas útiles en vez de andar perdiendo el tiempo? -dijo Guido, muy convencido.
- Ya, Luciano -le dijo Benjamín.- Después hablamos...
Mientras tanto, cerca de la 304, Daniel se encuentra con Silvana.
- ¿Ya te vas? -le preguntó Daniel, sonriéndole.
- Voy a comprar unas cositas y me voy -le dijo Silvana, hablándole despacio.- ¿Por qué?, ¿te quieres ir conmigo?
- Podría ser... ¿Qué me ofreces?
- A lo mejor algo misterioso, algo clandestino para que sea más interesante... ¿Te parece si nos juntamos a las 16:00 hrs. en la boletería del metro?
- ¿Sin que nadie lo sepa? -le preguntó Daniel, subiendo las cejas.
- Nosotros solamente -le dijo Silvana, cerrándole un ojo.
- Bueno -le dijo Daniel, en el oído.- Nos vemos en el metro...
- Te voy a estar esperando -le dijo Silvana, tirándole un beso y poniéndose a caminar coquetamente.
En el baño de mujeres, las "bad girls" estaban conversando muy animadas.
- ¿¡Catalina y Fabián!? -preguntó Alejandra, sorprendida.- Nunca me lo imaginé, ¿pero en qué momento se dio?
- Eso es lo mismo que pregunté yo -dijo Carola, mirándose al espejo.- ¿Cuándo?, ¿dónde?... Pero ustedes cachan como son los hombres... ¡Hay que ser muy care'raja para andar con dos minas al mismo tiempo, y más encima compañeras!
- Me muero si me hacen eso a mí -dijo Mariela.- ¡Pobre Aline!, te apuesto que todavía debe preguntarse el porqué no funcionó su relación con Fabián.
- ¡Yo juraba que Catalina iba a terminar junto a Cristian o a Luciano! -dijo Alejandra.- No andaba ni cerca...
- ¡Capaz que la mina ande con los tres poh! -dijo Carola, riéndose.- Ya, vámonos, será mejor... ¡Y cuidadito con comentar esto, eh!, que nadie lo sabe...
Y cuando las amigas salen del baño, una de las casetas se abre y aparece Aline, con lágrimas en los ojos... había escuchado toda la conversación.
|