En otro lugar, alejado de la 304, Benjamín estaba conversando con Andrea,
- Lo hubiese sabido antes, se lo habría dicho a Aline -le dijo Andrea.- ¡Cómo Fabián le pudo hacer eso!... ¿Para qué entusiasma a Aline si pololea con Catalina?
- ¡Qué sé yo!... Lo que yo no entiendo es cómo Catalina dejó que Fabián se mostrara con Aline ante todos nosotros.
- ¡Me cargan los tipos así! -le dijo Andrea, molesta.- Espero que tú no me des estos dolores de cabeza...
- ¿Y yo por qué te iba a dar dolores de cabeza a ti? -le preguntó Benjamín, mirando a un costado.
- Me refiero a que no me gustaría que mi padrino me diera malos ejemplos...
- ¡Ahh, era eso!
- ¿Y qué pensabas que era?
Benjamín levanta la vista y la mira a los ojos... Quería decirle algo hace días, pero no se atrevía.
- ¿Sabes, Andrea? -le dijo Benjamín, con la voz temblorosa.- Tengo miedo...
- Buuuuuu -le dijo Andrea, tratando de imitar a un fantasma.- ¿Miedo de qué?
- Es difícil...
- Cuéntame -le pidió Andrea, tomándole la mano.
- Tengo miedo de encariñarme demasiado contigo, de hecho me está pasando -siguió Benjamín.- ¿Me entiendes?
- Sí, claro que te entiendo -le dijo Andrea, sonriéndole lentamente.- No te lo puedo negar, yo también tengo miedo...
- ¿Tú?
- Sí, yo, la fuerte y segura Andrea también tiene miedo -le dijo ella, seria.- Tengo miedo de encontrar en ti la confianza que había perdido en Gonzalo... Ahora te hago la siguiente pregunta: ¿es malo lo que nos está pasando?
- No sé...
- Piénsalo, yo también lo haré y lo conversaremos... ¿Te parece?
16:00 PM.
Como no tenían más clases ese día, los compañeros se empiezan a dispersar. Fabián estaba comprando cigarros en el kiosko.
- Necesito que conversemos -le dijo Aline, bastante nerviosa.
- ¿Por qué? -le preguntó Fabián, irónico.- ¿Acaso tenemos una conversación pendiente?
- Fabián, te pedí un tiempo para que pensáramos en nosotros, en lo que nos une y lo que nos separa... ¿pero sabes?, no he podido pensar en nada de eso, porque lo único que hago es pensar en ti todo el día... Quiero que volvamos, quiero estar contigo, ¡te quiero!... No te imaginas cuánto te he extrañado...
Aline abraza a Fabián, y le da besos en el cuello.
- ¡Te quiero tanto, Fabián! -le dijo Aline.
En ese preciso momento, Fabián le saca los brazos de su cuello.
- Lo siento mucho, pero yo no -le dijo él, sin importarle sus sentimientos.- Yo también pensé en nosotros y pude darme cuenta que no significas nada para mí.
- ¿Qué estás diciendo?
- Ya, no te hagas, si escuchaste clarito... No quiero nada más contigo y punto, ya no hay un nosotros, chao.
- ¿Es por...
- ¡Y por favor, no sigas arrastrándote! -le dijo Fabián, dando media vuelta.- Chao.
Aline también volteó y comenzó a correr, llorando, pero esta vez con mucha más pena. No esperaba ese trato de Fabián... Mientras corría, ella choca con Andrea.
- Aline, ¿qué tienes? -le preguntó Andrea, preocupada.
- Me dijo que no le importaba, que no significaba nada para él -le decía Aline, entre sollozos.- No me quiere... Nunca me quiso...
- Pucha -le dijo Andrea, abrazándola.- Tenis que tirar pa'rriba... Fabián no era para ti, te mereces algo mejor.
- ¿Qué voy a hacer, Andrea?... No puedo estar sin él...
Andrea la abrazó más fuerte, tratando de calmarla. Iba a ser muy difícil, Aline se había enamorado de verdad, y Fabián ya había dado su última palabra.
17:00 PM.
En el metro, Daniel miraba su reloj, bastante impaciente. Se suponía que iban a juntarse a las 16:00 hrs. con Silvana.
- ¡Nunca llegó! -pensaba Daniel, enojado, mientras compraba un boleto.
Había poca locomoción a esa hora en la Alameda. En el paradero, Fabián estaba esperando su micro; Andrea aparece en el lugar.
- Eres la última persona con la que esperaba encontrarme -le dijo Andrea.- Me carga meterme en problemas que no me corresponden, pero no puedo evitar preguntar: ¿no tienes sentimientos acaso?
- ¿Lo preguntas por lo que pasó con Aline? -preguntó cínicamente Fabián.- Si lo piensas bien, es mejor siempre hablar con sinceridad...
- Pero tienes que complementarlo con tacto, tino y tono. ¿No pensaste en el daño que le ibas a causar?
- Más daño le haría fingiendo quererla... Y a propósito, te estás metiendo en cosas que no te corresponden...
- ¿Por qué tenías que ser tan cruel para decir las cosas?
- Mira, Andrea, tú eres mucho más inteligente que Aline y puedes entenderlo mejor, así que por favor explícaselo usando tacto, tino y tono... No - la - quiero... ¡Simple!, estando solo puedo meterme con otras minas... ¿Ok?
- No quiero oírte más, nos vemos -dijo Andrea, dejándolo solo.
- Cuídate -se despidió Fabián, con una sonrisa maliciosa.
19:30 PM.
En casa de Ignacio, Elisa, su mamá, estaba viendo televisión, mientras comía maní salado.
- Hola mami -la saludó Ignacio, con un beso en la mejilla.
- ¿Cómo estás, hijo? -le dijo Elisa, sonriendo.
- Parece que estás contenta, ¿puedo preguntar los motivos?
- ¿Es que acaso tu madre siempre tiene que ser la bruja del hogar?... La verdad es que sí estoy muy contenta, pero no te puedo decir los motivos.
- ¿Por qué no?
- Es una sorpresa, y ya sabes que me carga arruinar las sorpresas. Ya sabrás a su debido momento el motivo de mi alegría... Ahora vaya a su pieza y me espera unos minutitos, le compré un brazo de reina que tanto le gusta... ¡Se lo llevo con juguito de naranja!
Elisa va rápidamente a la cocina, ante la mirada incrédula de Ignacio, quien no se convencía de la extraña actitud en su madre.
Viernes, 13:30 PM.
Muy cerca de la entrada de la universidad, Macarena estaba esperando a Cristian, su pololo. Habían quedado de encontrarse.
- Hola, Maca -le dijo Gabriela, apareciendo de repente.- ¿En qué andas?, ¿esperando a tu amorcito?
- Sí, quedamos de juntarnos a esta hora -le dijo Macarena, sonriendo como acostumbraba.
- No te preocupes, tu pololo jamás llega la hora... Aunque ahora último no debería atrasarse, ¡como anda en taxi pa'todos lados!
- ¡En taxi! -dijo Macarena, riéndose.- ¿No irá a llegar en limusina también?
- ¿No me crees?... ¡Por favor, me sorprende lo poco que conoces a tu pareja! -le dijo Gabriela, en forma venenosa.- ¿No te has dado cuenta que de un día para otro se está vistiendo mejor, que anda más perfumado, que anda más contento...?
Macarena queda en silencio, pensativa ante las palabras de Gabriela.
- Ahora que lo dices, sí -dijo Macarena.- Pero Cristian me dijo que la ropa se la había regalado un amigo...
- Discúlpame, Maca, pero nadie anda regalando ese tipo de ropa, ¡menos cuando son fashion fashion!... Yo que tú averiguaría de dónde sale todo ese dinero...
- ¿Crees que Cristian ande en malos pasos? -preguntó Macarena, preocupándose.
- En malos pasos, no creo... Pero algo oculto debe haber... ¡Oh, la hora que es!, mi reloj Orient me avisa que voy atrasada... Te tengo que dejar, un beso... Nos vemos.
En un banco cercano a la 304, Ignacio estaba abrazado junto a Carola.
- Ayer hablé con mi mami y le insinué que algo pasaba con un compañero -le contó Carola.- Parece que no se dio cuenta...
- ¿No te hizo ningún comentario?
- Nada de nada... Aunque pronto tendremos una laaaaarga conversación, estoy acostumbrada a contarle todo lo que me pasa.
- Qué buena onda que tu mami sea como tu amiga...
- Si poh... Y tú, ¿le vas a contar a tus papás que tienes una hermosa provinciana como pareja? -preguntó Carola, sonriendo.
- En eso debes darme tiempo tú a mí -le dijo Ignacio, poniéndose serio.- Mi mamá es media problemática... tengo que prepararla antes de contárselo.
Silvana iba llegando a la sala y se encuentra con Daniel, quien la miraba furioso.
- Sorry, lo siento, pero no pude llegar -le dijo Silvana.- Mi mejor amiga estaba de cumpleaños y tenía que comprarle el regalo...
- ¿Y no pudiste avisarme? -le preguntó Daniel, aún molesto.
- Pucha, ¡qué lata!... Ya no puedo hacer nada parece...
- No, nada -dijo Daniel, dejándola sola.
- ¡Para que aprendas! -pensaba Silvana, sonriendo vencedora.- Y esto es sólo el principio...
Rato después, Catalina llega a la sala y se sienta junto a Gabriela.
- ¡Menos mal que vienes a clase! -le dijo Gabriela.- ¿Qué te pasó ayer?
- ¡No sabis na! -dijo Catalina, como emocionada.- El miércoles, pa'l censo, mi mino me invitó a la playa, y nos quedamos hasta hoy en la mañana... Tuve que decir en la casa que me fui con unas...
- ¡Espera, espera, espera! -la interrumpió Gabriela.- ¿Fuiste a la playa con tu mino?
- Sí, eso dije... ¿tiene algo de malo?
- ¡Pero eso no puede ser!... ¡Fabián estuvo aquí ayer!
- ¿¡Fabián!? -preguntó Catalina, muy extrañada.- ¿Y qué tiene que ver Fabián conmigo?
- ¡Es tu pareja!... ¡O sea!...
Catalina se pone a reír.
- ¿Y quién te dijo que yo andaba con Fabián? -le preguntó Catalina, aún sin calmarse de su risa.
- Yo los... Yo lo escuché deeee... de... de Benjamín, ¡él los vio en Alameda!
- ¡Este Benjamín! -dijo Catalina, molestándose.- El martes me encontré con Fabián en la calle, y por hacerme una broma, me botó mis cuadernos al piso... Nos quedamos conversando un rato, pero eso fue todo... ¡Quizás qué anduvo inventando el Benja!
- Entonces... ¿entre Fabián y tú no hay nada?
- No, na'que ver... Y ojalá que no expandan este cahüín, porque más de alguien puede salir lastimado...
- Definitivamente -dijo Gabriela, mirando a otra parte.
15:30 PM.
Luego de una aburrida clase de Álgebra con el Chanchito, los compañeros se juntan un rato en los pastos.
- ¡Y si jugamos a las penitencias! -dijo Benjamín, riéndose.
- ¿Me estás molestando? -le preguntó Carola, enojada.
- ¡Uy, si hasta el vocabulario cambió con Ignacio! -dijo Daniel, también riéndose.
- No te enojes, Caro, son bromas -le dijo Mariela.
- No los pesco -dijo Carola.- Por hue... tontos, digo, no los invitaré a mi fiesta de cumpleaños.
- ¿Fiesta? -preguntó Cristian.- ¿Vas a celebrar tu cumpleaños?
- ¡Topísimo! -dijo Gabriela.- Tendré que ir al Alto Las Condes a comprar un regalo.
- Mis tíos me prestaron la casa para hacer una fiesta el próximo sábado -siguió Carola.- No pueden faltar, ¿eh?
- Ahí estaremos -dijo Andrea, sonriendo.
- ¡La primera fiesta entre compañeros! -le comentó Benjamín a Daniel.- ¡Genial!, es aquí donde ocurren las mejores copuchas, ¡ya lo verás!
- - CONTINUARÁ - -
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