16:00 PM.
En un banco, cerca de la 304, Alejandra llega llorando donde sus amigas.
- ¿Ya estás sentimental? -le preguntó Mariela, pasándole pañuelos desechables.
- Me duelen los ojos hace rato -decía Alejandra.- Es como si estuvieran picando hartas cebollas a mi lado...
- A mi también me molestan -dijo Carola.- La nariz también...
En eso, muchos jóvenes aparecen corriendo, encapuchados.
- ¡Está quedando la mansa cagá en la Alameda! -les dijo Fabián, apareciendo.- Los pacos están que entran...
- ¿Hay protesta por los créditos? -preguntó Mariela.
- Sí, hay que puro irse -dijo Fabián, caminando hacia la salida trasera de la Ucem.
- ¡Entraron los carabineros! -dijo Benjamín, llorando.
- ¿Fuiste a la papa misma? -le preguntó Carola.- ¡Eres muy copuchento!
- Me duelen los ojos -decía Benjamín, pasándose un pañuelo.- Pero no importa, igual vi como agarraron a un cabro que estaba tirando esas botellas con fuego, y chum pa'entro... Se lo llevaron preso... Y los otros, mientras tanto, le tiraban piedras al guanaco.
- Ya, mejor vámonos antes que sea peor -dijo Alejandra, tomando su bolso.
- ¿Vieron a la Andrea? -preguntó Benjamín.
- Se fue hace rato ya -contestó Mariela.
. Pucha... Quería decirle algo...
Jueves, 2 de mayo. 12:00 hrs.
Los compañeros se llevan una gran sorpresa al llegar a la universidad, pues todas las puertas de las salas estaban bloqueadas con un cerro de sillas. Había paro, no había vuelta atrás. Cansados de reclamar sin obtener soluciones concretas, la Federación de Estudiantes sugirió detener las clases.
- ¿Qué onda? -preguntó Guido, furioso.- ¡Hay que despejar la entrada, tenemos clases!... ¿A quién se le ocurrió esta broma tan estúpida?
- Lo siento, Guido, pero no te dejaré sacar ni una silla -le dijo Cristian, colocándose frente a su compañero.- Ayer en la noche empezó un paro en la U por los pocos créditos, y todos tenemos que estar unidos hasta que el gobierno suelte plata.
- ¡Pero vamos a perder clases!
- Déjate de pensar en ti no más y apoya la mayoría... Por último, si no queris dejar de estudiar, tenis que conseguirte unos libros, pero clases no vas a tener.
- Está bien, voy a la biblioteca, y ojalá que solucionen luego el problema de la plata... Me llaman cuando termine el paro, no pienso venir por las puras.
- ¡Típica actitud de quienes no tienen dramas! -le dijo Andrea a Cristian.
- Si todos fuéramos pa'un mismo lado, conseguiríamos las cosas mucho más rápido..
En el kiosko, estaban Daniel y Benjamín tomándose un café.
- Menos mal que no cerraron el kiosko -le decía Benjamín.
- Sí, menos mal...
- Déjense de comer -les dijo Alejandra, apareciendo junto a Mariela.- Si no se cuidan desde ahora, en unos años más les va a salir una tremenda ponchera.
- No creo que eso pase -le dijo Benjamín.
- Tengo buenas noticias -dijo Mariela, sonriendo.
- ¿Cuáles? -dijo Daniel, hablando con la boca llena, mientras se comía un sándwich.
- ¡Voy a ir a la fiesta de la Carola! -dijo Mariela, muy contenta.
- ¿Vas a ir... ? -dijo Daniel, atorándose con el pan, y comenzando a toser.- ¿Vas a ir?, ¿no se supone que ibas a estudiar para el control del lunes?
- ¡No seai gil! -le dijo Alejandra, riéndose.- Si hay paro, no tenemos control el lunes... Así que Mariela puede estudiar toda la próxima semana si quiere...
- En todo caso, no pareces muy contento con la noticia -le dijo Mariela a Daniel.
- Na'que ver -dijo Benjamín, mientras le pegaba en la espalda a Daniel.- ¡Cómo que no va a estar contento!, si hasta se emocionó y se atoró, ¿cierto, Daniel?
- Cierto, Benja -le dijo Daniel, sonriéndole a Mariela.- ¡Qué rico que vas!, así podremos bailar un rato...
- Te voy a cobrar la palabra en la fiesta -le dijo Mariela, entusiasmada.
- ¡Qué bonito! -dijo Alejandra, emocionándose de verdad.
Andrea iba saliendo del baño de mujeres, y se encuentra con Aline.
- ¡No sabes lo bien que me hace verte sonreír! -le dijo Andrea, satisfecha.- Eso es para que te des cuenta que todo lo malo se pasa... cuesta, pero igual se pasa...
- Estoy entusiasmada con la fiesta de la Carola -le dijo Aline.- Creo que es la ocasión perfecta para reconquistar a Fabián.
- A ver, a ver -dijo Andrea, sin entender.- Repíteme lo último...
- Que la fiesta de la Carol es ideal para volver con Fabián, ¿no crees?
- ¡Pero Aline!, yo pensé que te habías propuesto olvidarlo... O sea, tú eres dueña de hacer lo que quieras, pero no creo que debas seguir con Fabián en la cabeza, no quiero verte sufrir de nuevo...
- ¿De qué hablan? -preguntó Fabián, apareciendo de improviso.
- Del cumpleaños de la Carol -dijo Aline, sonriendo.- ¿Vas a ir?
- Sí, ¿y tú?
- También...
- ¡Qué buena onda! -dijo Fabián, sonriendo con malicia.- Si me aburro mucho, ¡capaz que te saque a bailar!
- ¡Mira, Fabián! -le dijo Andrea, enojada.- En primer lugar...
- ¡Cálmate, Andrea! -la interrumpió Aline.- No me interesa lo que Fabián diga...
- Relájate, Andreíta -le dijo Fabián, despidiéndose.- Allá nos vemos, entonces...
- ¡Cómo dejas que te hable así! -le dijo Andrea a Aline.- Deberías...
- ¡Cálmate, Andrea! -volvió a interrumpirla.- Se me ocurrió una idea re-buena para molestar a Fabián en la fiesta... Le voy a sacar celos... ¡Eso voy a hacer!
- Ten cuidado, Aline -le dijo Andrea.- Fabián no es una buena persona, se le nota... Sé que lo quieres, y entiendo que quieras reconquistarlo, pero ten cuidado... No quiero que después andes llorando como la otra vez...
Martín caminaba hacia la Alameda y se encuentra con Alejandra.
- Hola, Alejandra -la saludó Martín.
- Hola, estúpido -le dijo Alejandra.
Martín siguió su camino, y Alejandra se voltea, extrañada.
- ¡Oye tú, dije "hola, estúpido"! -le dijo Alejandra, molesta.- Se supone que tú me tienes que decir una pesadez, yo te respondo con otra, y así... Si te quedas callado, las cosas no resultan.
- Lo siento, pero no tengo muchas ganas de pelear... ni siquiera contigo...
- Pareces preocupado, ¿tienes algún problema?
- Mmm... más o menos... Las cosas en la casa no andan muy bien de plata, y más encima me dejaron con el 18% de crédito después de la apelación. ¡La nada misma!
- Pero ten confianza, se supone que con el paro siempre consiguen más fondos, no tiene porqué ser ahora la excepción...
- ¿Y si no me lo suben?
- Pero no seas tan negativo, piensa en que sí te lo van a subir... No te amargues ahora, házlo después, cuando se sepa la respuesta definitiva.
- Sí, creo que tienes razón -le dijo Martín, sonriéndole.- Gracias por tus palabras...
- No es nada -dijo Alejandra, poniéndose roja.
- ¿Vas a ir al cumpleaños de la Carola?
- Sí, ¿y tú?
- Iba a ir, pero ahora que vas a ir tú, cambié de opinión...
- ¡Idiota! -le dijo Alejandra, molesta, y caminando en sentido contrario.
Aunque esta vez fue distinto: Alejandra no iba furiosa, como acostumbraba quedar después de una conversación con Martín; al contrario, se iba riendo sola...
En la estación de metro Los Héroes, Daniel conversaba con Benjamín.
- ¡Debí haber filmado tu cara cuando supiste que Mariela iba a la fiesta! -decía Benjamín, riéndose.- Si no es por mi comentario, todavía estarías atorado...
- Se ve complicada la cosa -decía Daniel.- Van a estar las dos en la fiesta... mmm...
- Ya no puedes seguir dilatando la situación, tendrás que elegir una... no hay otra salida.
- Debe haberla... Dios tiene que ayudarme, él es hombre y debe entender lo que estoy haciendo.
- No metas a Dios en esto... La cosa es bastante clara: la Silvana y la Mariela van a estar en la fiesta; si atinas con una, pierdes a la otra... Medítalo con la almohada, y llega decidido el sábado... De cualquier forma, yo voy a estar contigo...
- Gracias...
- No me des las gracias, voy a estar contigo no para ayudarte, sino para saber en qué termina todo... ¡Esto no me lo pierdo por nada del mundo!
En el Departamento de Informática, Álvaro Fadic se encuentra con Aline.
- Te estaba esperando -le dijo Aline, sonriendo.
- ¿A mí? -preguntó Álvaro, extrañado.- ¿Qué onda?, ¿algún ejercicio?
- No, la universidad no tiene nada que ver... Quería hacerte una invitación.
- ¿Y adónde sería?
- El sábado está de cumpleaños una de mis compañeras, la Carola Valdebenito...
- Sí, sí la cacho... ¿Va a hacer fiesta?
- Yes, y me gustaría que fueras conmigo, ¿te parece?
- ¡Ya poh!, tú me dices a qué hora nos juntamos... Te doy mi celular para que me llames, mira que ando pa'rriba y pa'bajo con esto del paro.
- ¿Estás metido en el centro de alumnos? -le preguntó Aline, mientras buscaba un lápiz.
- Más o menos, igual ayudo a los chiquillos mientras puedo... Me da rabia que año tras año tengamos que pelear por lo mismo, ya parece chiste... El gobierno es como las hueas en ese sentido, empezando por la Mariana Aylwin.
- Me carga esa vieja, no cacha una... En todo caso, ¿tú crees que el paro va pa'largo?
- Será tan largo como sea necesario, tenemos que defender nuestros derechos... Igual va a llegar el momento en que el rector amenace con congelar el semestre, pero igual, mientras no lo haga, tenemos que dar la pelea... No puede ser que la gente deje de estudiar porque no tiene plata.
- Claro que no... ¡Aquí encontré lápiz!, dame tu teléfono...
Sábado, 22:00 hrs.
En casa de los Zuanic, Ignacio aparece en la sala recién bañado y perfumado. Elisa, su madre, recién se enteraba que su hijo pensaba salir.
- ¿Vas a alguna parte? -le preguntó Elisa, caminando hacia la puerta.- En mis tiempos, se acostumbraba a pedir permiso, o por último, avisar... ¿Te cuesta mucho decir "mamá, voy a salir en la noche"?
- Disculpa, pero he estado muy pendiente del cumpleaños de la Carola y se me fue decirte... No creas que fue con intención de molestarte.
- Ya, no importa, estoy demasiado contenta para amargarme contigo. Así que páselo súper bien, y no llegue muy tarde... Y si se viene a medianoche, llame a un radiotaxi, yo se lo pago aquí, ¿bueno?
- ¿Me estás hablando con ironías?
- No, en serio... Como te dije, estoy muy contenta, y no quiero que me lo eches a perder.
- Has estado muy extraña estos últimos días, ¡quizás con qué me vas a salir!
- Nada malo, hijo... Nada malo...
En la pensión "La Doña", Benjamín bajaba rápidamente las escalaeras. Iba atrasado a juntarse con sus compañeros.
- ¡No baje tan rápido, se puede caer! -le dijo doña Lulú, preocupada.
- Es que voy súper tar...
Benjamín no pudo continuar su frase, se quedó mudo al encontrarse con Manuel en el comedor.
- ¿¡Manuel!? -exclamó Benjamín, impactado.- Pero, ¿qué estás haciendo aquí?, yo te hacía en el sur, trabajando...
- Pero si Manolito nunca volvió a Osorno, Benja -le aclaró doña Lulú.- Estuvo como una semana en casa de su tía Olga, en San Sebastián.
- Así es -dijo Manuel, saludándolo.- Aproveché de venirme justo hoy porque está de cumpleaños mi Carolita, pensaba ir a saludarla... ¿Adónde vas tú?
- Aaaa una fiesta, ¿por qué? -le preguntó Benja, un tanto nervioso.
- Voy a tomar un auto, si quieres te encamino, ¿te sirve hacia Las Condes?
- ¿Las Condes?... ¡No, para nada!... Yo voy a Maipú, para el otro lado, aunque gracias por tu ofrecimiento... Ahora sí me despido, mira que tengo que llegar lo antes posible a mi fiesta... ¡Suerte, Manuel!
- Chao -se despidió Manuel, extrañado con su actitud.- Como que estaba un poco nervioso, ¿o siempre es así, doña Lulú?... En fin, yo también la dejo, porque hoy me convertiré en el mejor regalo de cumpleaños para la Carol...
- - CONTINUARÁ - -
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