Sábado 4 de mayo, 22:00 hrs.
En Las Condes, Carola estaba en el living de la casa de sus tíos. Se notaba amplio sin muebles, no había mejor lugar para hacer su fiesta de cumpleaños. Sus compañeros y amigos debían estar por llegar.
- No es por nada, linda, pero... ¿no se habrán equivocado de dirección sus amigos o algo así? -le preguntó Sofía, mirando el reloj.
- Na'que ver, tía -le dijo Carola, sonriendo.- Nadie llega a las fiestas antes de las 23:00 hrs.
- En mis tiempos, a esa hora ya estábamos terminándolas -le dijo Gerardo, su tío.
- No seas mentiroso con la niña, tú te quedabas hasta el otro día en mi casa -le dijo Sofía, cerrándole un ojo a su sobrina.
- Pero eso era una fiesta privada poh -dijo Carola, riéndose con sus tíos.- Oigan, esteeee... igual quería aprovechar de darles las gracias por prestarme la casa, y por tratarme como una hija más en...
- No tienes nada que agradecer -le dijo Gerardo, abrazándola y dándole un beso en la cabeza.- Mientras estés en Santiago, eres una hija más para nosotros.
- Así es -dijo Sofía, sacando una cajita de su bolsillo.- Y te compramos un regalito, esperamos que te guste... ¡Feliz cumpleaños!
- ¡Qué lindos, gracias! -dijo Carola, abriendo la cajita y encontrándose con una pulsera de oro.- ¡Está preciosa!
Una hora más tarde, el living ya comenzaba a invadirse de gente, los amigos de Carola habían llegado. En un rincón, mientras comían papas fritas, Silvana y Andrea estaban conversando.
- ¡Ese hueón! -decía Silvana, mirando de reojo a Fabián.- Te vende la pura imagen de tipo serio, pero ya estaba cachando que era medio extraño.
- Le he dicho a Aline que se olvide de él, pero no hay caso -dijo Andrea.- Está como obsesionada, no sé... no quiere abrir los ojos.
- Así son todos los hombres -dijo Silvana, mirando a Daniel.- ¡Ya ves Daniel!, se veía todo un romántico, ¡el yerno ideal!, y con la media empanada que nos salió...
- No le pongas tanto tampoco. Daniel, al menos, te trata con ternura... bueno, a ti y a Mariela, pero Fabián ni eso fue con Aline.
- Para mí siguen siendo iguales... ¡Quizás con qué chiste te va a salir Benjamín!
- Aún no lo conozco bien, pero no creo que me desilusione de él... Tal vez sea yo quien le cause una desilusión...
Carola dividía su tiempo compartiendo con todos los asistentes; no sólo estaban sus compañeros, también habían unos primos, y amigos de los primos.
- ¡Carito, tengo que decirte algo urgente! -le dijo Benjamín, tomándole el brazo.
- ¿Te falta algo?, ¿se acabó el ponche? -preguntó Carola, atenta.
- No, nada de esto... Pero sí tiene que ver con el cumpleaños... Resulta que cuando me venía para acá, bajé las escaleras y...
- ¡Feliz cumpleaños! -le dijo alguien a Carola, y la abrazó.- ¡Toma, un regalito!
- ¡Hola loquillo, gracias por venir! -dijo ella, contenta de ver a uno de sus primos.- Benja, espérame un cachito, debo atender a mis primos...
- Pero...
- Vaya tranquila no más -le dijo Alejandra, apareciendo de repente.- Yo entretengo a Benja y veo si se acaba el ponche.
- Gracias -dijo Carola, retirándose con su invitado.
- Ale, tengo que decirle algo importantísimo a la Caro -le dijo Benjamín, preocupado y entusiasmado a la vez.
A pesar de ser una noticia no muy buena, Benjamín tenía muchas ganas de saber qué pasaría cuando se supiera.
- ¿Qué onda? -le preguntó Alejandra, curiosa.
- No sé si debiera contarte -dijo Benja, haciéndose de rogar.
- ¡Ya poh, cuenta!
- Es que... no sé... bueno... ¡Manuel está en Santiago y debe llegar en cualquier momento!
- ¿Viene para acá? -preguntó Alejandra, con sorpresa.
- Sí poh, ¡y Carola no tiene idea!...
En ese momento, Aline se aparece en la fiesta, del brazo de Álvaro Fadic. Ella se veía radiante, muy contenta. Su intención era demostrarle a Fabián que no era el único que podía fijarse en ella, y además, aprovechaba de sacarle celos con uno de los minos más cotizados de Informática.
- Hola, ¿cómo están? -saludaba Aline, dando una gran sonrisa a todo aquél que se cruzara en su camino.- Él es Álvaro, supongo que se acuerdan de él...
- ¡Quién se olvida de Álvarito! -dijo Gabriela, dándole una gran sonrisa.
Desde su lugar, Fabián miraba la escena con asombro y algo de molestia.
- Parece que te sorprendió ver a Aline con otro -le comentó Luciano.
- La verdad que eso no es lo que me tiene asombrado, sino quien llegó tras ella...
- ¿Quién? -preguntó Luciano, volteándose.
- ¡Feliz cumpleaños, Carola! -le dijo Guido, dándole un abrazo.
- ¡Guido, qué rico que viniste! -le dijo Carola, también asombrada.
- Estudié desde la mañana para poder venir a saludarte... Me quedan cuatro horas de esparcimiento...
Más tarde, ya pasada la medianoche, Carola estaba conversando con uno de sus primos muy animada.
- Caro -la llamó Ignacio.- ¿Tienes un minuto para mí?
- Por supuesto, Ignacio -le dijo ella, dándole un beso en la boca.- Todos los minutos del mundo.
- Me gustaría que conversáramos un momento.
- ¡Ay, Ignacio, compréndeme un poquito, tengo que atender mis invitados!... Prometo que apenas me desocupe con mis primos, voy a recompensarte por todos los momentos que te he tenido botado, ¿bueno?
- Bueno -le dijo él, dándole un nuevo beso en los labios.- Pero apúrate...
- ¡No seas impaciente! -le dijo ella, sonriendo.
En otro lugar de la fiesta, Benjamín estaba junto a Andrea.
- ¿Estás aquí, Benja? -le preguntó Andrea, poniéndose frente a su amigo.
- Sí, lo siento, es que estoy un poco preocupado -le confesó Benja.- Manuel, el ex de la Carola, viene en camino y no he podido avisarle.
- ¿Y no se había ido a Osorno?
- Eso mismo creí yo, pero no... Sigue en Santiago, y debe estar por llegar... ¡Los ex pololos sirven para puro dar problemas!
- ¿Lo dices por Gonzalo? -le preguntó Andrea, poniéndose seria.
- Por Manuel... ¿Qué tiene que ver Gonzalo?, ¿acaso ha vuelto a buscarte?
Andrea se queda callada un momento y mira a un costado.
- No te había dicho nada, pero sí, Gonzalo ha ido a la casa -le contó Andrea.
- ¿Y por qué no me habías contado? -le preguntó Benja, inquietándose.
- No sé, no me preguntes mejor... A ver... Él quiere recuperar nuestra relación, me dijo que echaba de menos mis consejos, mis cariños... el otro día me llevó flores, cuando se suponía que íbamos a...
- ¿Y tú, qué piensas? -la interrumpió Benjamín.
- ¿En qué pienso? -dijo Andrea, dando un suspiro.- En muchas cosas, hace tiempo que no me pasaba esto de dar vueltas y vueltas en un mismo tema... Estoy confundida, eso es lo único cierto.
- Tú no puedes estar confundia... ¡Vamos, tú eres la que tiene sus metas fijas, la que tiene la palabra precisa, la que siempre sabe lo que debe hacer!
- No me hables así, no es cierto todo eso... ¡El gusto que tienes por hacerme sentir una sabelotodo y sólo tengo un par de años más que tú!
- Lo siento, no quise decir eso... ¿Somos amigos, cierto?
- Eso sí lo tengo claro -le dijo Andrea, sonriendo.
- Espero que sigamos siéndolo -le dijo Benjamín, apartándose de su lado.
Cerca del mesón, Silvana se estaba sirviendo una copa de ponche.
- Yo te sirvo -le dijo Daniel, acercándose rápidamente.
- No, ya me serví, permiso -dijo Silvana, sin tomarlo en cuenta.
- ¿Qué onda? -se preguntaba Daniel.
- ¿Pasa algo? -le preguntó Mariela, apareciendo a su lado.
- Eso también quisiera saber yo -le dijo Daniel, abrazándola.- Saber las cosas que están pasando entre nosotros...
- Entre nosotros no hay nada.
- De nombre no... Pero tú sabes que las miradas que nos damos no son las típicas que se dan dos amigos... Ahora mismo, estando abrazados, siento algo especial...
- Déjate de jugar conmigo, Daniel -le dijo Mariela, separándose.
- No estoy jugando... ¿Por qué piensas eso?... Es cierto que de repente me pongo cariñoso con harta gente, pero es mi naturaleza.
- Me he dado cuenta lo "natural" que eres...
- ¿Puedo hacerte una pregunta? -le dijo Daniel, haciéndole cariño en el pelo.- ¿Yo te gusto, Mariela?
- ¡Qué pregunta! -exclamó Mariela, poniéndose colorada.
- Respóndeme... pero respóndeme de corazón...
- No es tan simple... Pero bueno, si quieres que sea sincera, voy a responderte... Hace poco tiempo atrás, yo...
- ¡Chicos, tienen que ayudarme! -les dijo Alejandra, apareciendo en la escena.
- ¡Pero cómo tan inoportuna! -dijo Daniel, molesto.
- Cualquier cosa que estuvieran hablando puede esperar, esto no... Manuel, el ex de la Carol, viene para acá...
- ¿Al cumpleaños? -preguntó Daniel, con asombro.
Silvana se gana junto a Andrea, con el vaso de ponche recién servido. Silvana venía muy contenta, después de haber dejado a Daniel hablando solo.
- ¿Viste? -le dijo Silvana a Andrea, muy satisfecha.- ¡Lo dejé pagando!
- ¿Qué ganas tú con esto? -le preguntó Andrea.
- ¡Oye, de lado de quién estás!... Daniel quiso engañarme, y no sólo a mí, también a Mariela, y más encima tú sigues defendiéndolo, ¡o sea!
- No lo defiendo, pero tampoco apruebo tu actitud hacia él... Con haberte alejado basta y sobra, ¿para qué seguir mortificándolo?
- Tú no me entiendes, y creo que nadie me entendería -dijo Silvana, tomando un sorbo de su vaso, y alejándose del lugar.
Y en el jardín, Cristian conversaba con Gabriela, quien a estas alturas se había convertido en su mejor amiga.
- De haber sabido que la Catalina no iba a venir, capaz que estaría en mi segundo sueño -decía Gabriela, arreglándose la chasquilla.
- ¿Lo pasas mal conmigo? -le preguntó Cristian.
- No, nada que ver, tu compañía es topísima topísima, pero tenía ganas de saber con quién andaba nuestra reina... Voy a seguir metida.
- Olvídate de eso y procura pasarlo bien ahora... Me daría mucha lata saber que sólo viniste a la fiesta para enterarte de la copucha.
- ¿Y pensabas que había venido para estar contigo?... ¡Por favor, Cristian!, si te veo toda la semana.
- Pero una fiesta, es una fiesta...
- ¿Y qué tiene de especial una fiesta que no pueda tener nuestro diario vivir en los pastos de informática?
- Muchas cosas -le dijo Cristian, acercando su rostro al de ella.
- ¿Qué estás haciendo? -le preguntaba Gabriela, nerviosa.- ¡Ya poh, aléjate un poquito!... No, no, no Cristian, ¡me enojo!, ¿escuchaste?... te digo que no... te digo...
Cristian le da un beso en los labios, y Gabriela se lo responde... Dura poco más de quince segundos.
- ¿Qué pasa? -le preguntó Cristian.
- No, no pasa nada -dijo Gabriela, sonriéndole y entrando a la casa.
Rato después, Sofía, la tía de Carola, aparece con una torta en sus manos.
- Apaguen las luces, por favor -pidió Sofía.- ¡Cantémosle todos el cumpleaños a la Caro!, ¿bueno?
- Estoy lista -dijo Carola, colocándose frente a la torta y sonriéndole a sus amigos.
- Un, dos y tres -dijo Sofía, y todos comienzan a cantar junto a ella.- "...cumpleaños, Carola, que los cumplas feliz..."
- ¡El deseo, el deseo! -le gritó Alejandra.
- Ya lo tengo bien pensado -dijo Carola, riéndose pícaramente.
Carola sopla las velas y se encienden las luces, mientras los invitados aplaudían... ¡Qué sorpresa!, frente a ella aparece Manuel, con una gran sonrisa y trayéndole un regalo.
- ¿¡Manuel!? -exclamó Carola.
- Feliz día, Carola -le dijo Manuel, entregándole el regalo.
- ¡Escóndeme, Daniel, que no me vea! -decía Benjamín, poniéndose tras Daniel.
- ¿Se cumplió el deseo que pediste? -le preguntó Manuel, muy seguro de sí.
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