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Capítulo 25: Una Desilusión (II parte)

August 11 2002 at 2:58 AM
Zergipio 

 

Cerca del lugar, Silvana llega muy molesta al lado de Fabián, que observaba con emoción y alegría la escena entre Karina e Ignacio.
- No estás cumpliendo tu parte, Fabián -le dijo Silvana, enojada.- Me pediste que inventara una relación entre Andrea y tú... Lo hice... Me pediste que me acercara a Ignacio... Lo estoy haciendo... ¿Y tú?
- ¿Yo qué? -preguntó Fabián, fingiendo no entenderla.
- ¡Ah, por favor, no te hagas el de las chacras! Corresponde que tú me ayudes a separar al lacho de Daniel de la estúpida de Mariela.
- ¡Pero si eso es tan fácil! -dijo Fabián, sonriendo seguro.
- ¡Ya poh, demuéstralo!
Fabián comienza a caminar hacia un teléfono público, deposita una moneda y marca un número ante la curiosa mirada de Silvana.
- ¡Alo!, ¿está la Mariela? -preguntó Fabián, suavizando su voz.
- No, no está, habla la mamá -contestó Hilda, madre de Mariela.- Ella aún no llega, parece que tiene clases hasta más tarde hoy. ¿Quién la llama?
- Daniel, el pololo -dijo Fabián, sonriendo malicioso, mientras le cerraba un ojo a la sorprendida Silvana.
- ¿¡Pololo!?
- Sí, ¿le puedo dejar un recado?, dígale que igual puede subir las notas, que yo la voy a ayudar a que no se eche muchos ramos... Me dejó preocupado al despedirnos, no se veía muy bien.
- ¿Me están haciendo una broma?
- No, nada de eso... Bueno, suegrita, un gusto, y apoye mucho a la Mariela que va a necesitar de usted.
Fabián cuelga y mira a Silvana, muy contento de lo que acababa de hacer.
- Listo, socia -le dijo Fabián, sonriéndole perverso.- Ahora sólo debes esperar los resultados...

21:00 PM.
En su casa, y antes de acostarse, Gabriela estaba arreglándose el peinado, mientras se miraba al espejo.
- ¡No hay laca! -exclamó Gabriela, horrorizada al darse cuenta que no podría seguir con su “ritual capilar”.- ¡Mi mamá debe tener en su pieza!
Gabriela se pone sus pantuflas de peluche, importadas desde Disneyworld, y comienza a caminar lentamente a la habitación de su madre. Abre la puerta y se acerca al tocador, intentando no meter ruido.
- ¡Aquí está! -dijo Gabriela, contenta.- ¡La laca topísima de mi “fashion mather”!
En ese momento, la expresión en su rostro pasa de la alegría a la incertidumbre... El encendedor de Cristian estaba en el tocador de su madre.
- ¿¡Qué hace esto en la pieza de mi mami!? -se preguntó Gabriela.

En una estación de metro, Carola estaba abrazada de Alejandra; ambas llorando. Habían estado largo rato conversando.
- Ya deja de llorar -le decía Alejandra, mientras le hacía cariño en la cabeza.
- Es que no lo entiendo, Ale, no lo entiendo -decía Carola, muy mal.- Te juro que confiaba plenamente en Ignacio, estaba ilusionada con lo que estaba viviendo.
- Amiga, quizás fue un mal entendido...
- No, aquí todo está claro, ¡Ignacio es un maraco!... ¡Igual a Manuel!
- No quiero verte así -le dijo Alejandra, muy triste por su amiga.- Recuerda que tienes a la Mariela, a mí, y muchos amigos más que te apoyan.
- Lo sé y de verdad agradezco tus palabras, pero en este momento no me ayudan mucho... ¡Puta, me acuerdo y me da rabia!... No quiero verlo, no quiero hablar con él... ¡Maraco, maraco, maraco!
Alejandra vuelve a abrazarla, y continúan llorando.

En casa de Mariela, sus padres estaban sentados en el comedor. No se notaban muy contentos, al contrario, estaban serios, esperándola para una seria y densa conversación.
- ¿Tomaron tecito? -les preguntó Mariela, saludándolos.- ¿Quieren que les sirva algo?
Pero ninguno de ellos respondió, sólo la miraron a los ojos.
- Hija -le dijo Osvaldo, su padre, calmadamente.- ¿Cómo le ha ido en la universidad? ¿Ha recibido notas?
- Estee... me ha ido bien -contestó Mariela, nerviosa y escapando a su mirada.
- ¿Y por qué te pones tan nerviosa? -le preguntó Hilda, su madre.
- No estoy nerviosa...
- Si hay algo que espero no llegue a pasarme es una decepción contigo -le dijo Osvaldo, sereno.- Tú sabes que aquí en la casa no haces nada: no cocinas, no lavas, no planchas, ni siquiera haces tu cama... Te lo hemos dado todo, ¿para qué?, para que te dediques exclusivamente al estudio.
- No entiendo por qué me dices eso, papá -le dijo Mariela, un poco temerosa.
- ¿No entiendes de verdad?
Mariela no dijo palabras, pero negó con la cabeza.
- ¡Acaso me vas a negar que estás pololeando con un tal Daniel! -gritó Osvaldo, dándole un golpe a la mesa.
- Papá, yo... yo no... -dijo Mariela, entrecortado, mientras dejaba su mochila en el piso.- No es cierto.
- ¿Crees que tu madre y yo somos estúpidos? -siguió gritándole.- ¿Crees que nos seguimos creyendo el cuento de “me quedé más tarde en la biblioteca”?... Quizás sí, confiamos plenamente en tus palabras pero eso se acabó... El que te dediques al estudio significa no fiestas, no pololeos, no amistades que te llenen de problemas...
- Pero yo quiero a Daniel -le dijo Mariela, llorando.
- Eso a mí no me importa -le dijo fríamente su padre.- Hay momento para todo, ya tendrás tiempo para parejitas... Me interesa que estudies y saques tu título en los años que dura la carrera y no que se alargue por tu irresponsabilidad... Y si ya estás enredada con ese tal Daniel, ya sabes lo que tienes que hacer.
- ¿Quieres que termine con él? -le preguntó Mariela, secándose las lágrimas.
- Ya sabes lo que tienes que hacer, te repito -le dijo Osvaldo, sentándose en la mesa.
- Osvaldo... yo creo que... -trató de hablar Hilda, su esposa.
- ¡Y tú no vayas a salir en su defensa, por favor! -dijo Osvaldo, comenzando a comer.- ¡Damos por terminado el tema!, quiero intentar que me entre en provecho la comida... Y tú Mariela, ¡a tu pieza!, ¿qué esperas?
Mariela toma su mochila y se va llorando a su pieza, seguida por su madre.

Eran cerca de las 20:00 hrs. No había mucha gente circulando por los patios de la Ucem. Por alguna razón desconocida, Luciano se quedó estudiando en la Biblioteca hasta esa hora... A la salida, se encuentra con alguien que no esperaba ver.
- ¡Esto no puede ser verdad! -exclamó Luciano, sonriendo.- ¿Cómo le va, doctora?
- Hola Luciano -le dijo Irene, su sicóloga, muy cortés.
- Siento que me invade un extraño sentimiento de familiaridad, ¿y a usted?
- Me pareció que sería apropiado tener una conversación más seria contigo. Yo me la juego por mis pacientes y nunca había tenido que cerrarle las puertas de mi consulta a ninguno de ellos, y no quiero hacerlo contigo...
- ¿Y qué sugiere? ¿Intentar empezar de nuevo?
- Intentar cambiar el final...
- ¿Cómo cambiarlo?
En ese momento, Irene se acerca a Luciano y le da un apasionado beso, que no duró más de diez segundos. Él se sintió en las nubes, era lo que había esperado por mucho tiempo.
- Luciano, siento haberme comportado así -dijo Irene, separándose de Luciano, sin entender su propia reacción.- Esto es sin duda la cosa más absurda que he hecho en toda mi vida, por no mencionar que es totalmente anti-ético.
- Pero si sólo fue un beso -le dijo Luciano, entusiasmado.
- No, fue más que eso. Lo que hice fue un error, un terrible error, y ahora no podría explicarte el estado de confusión y desesperación en el que me encuentro, porque mereces una explicación y no sé si todos mis años de estudio me ayudarán a darte alguna... Confío en no haber dejado ninguna herida profunda. Lo siento, Luciano, lo que hice estuvo mal y lo siento.
- ¡No tienes que cargar con la responsabilidad de esto! Puede que sea más joven que tú, pero asumo siempre lo que hago, quizás no dentro de la ética, pero sí frente a mí mismo. Mis labios también te besaron, ¿o no? Yo te devolví el beso.
- Fue un error -repitió Irene, nerviosa.
- Y dále... ¿Sabis qué?, ni siquiera me arrepiento, no lo hagas tú tampoco
- Pero no puede volver a ocurrir y no volverá a ocurrir. A partir de ahora nuestra relación será de exclusivamente doctora-paciente. Que te quede claro...
- ¿Y si quiero más?
- El tema no admite discusión. Tiene que ser de este modo, por razones obvias y por otras que no lo son tanto... Es tarde y creo que no cumplí mis objetivos contigo, así que me despido y te veré en la consulta... tal vez... no sé... nos vemos.
La sicóloga da media vuelta y se aleja, mientras Luciano sonreía, aún impresionado por lo que había pasado, pero satisfecho.

En Osorno, hacienda “Los Volcanes”, Ramiro estaba absorto leyendo una carta que le había llegado de Santiago. Paulina estaba con él, bastante extrañada.
- ¿Te llegó una herencia que quedaste tan impactado? -le preguntó Paulina, tratando de bromear.
- No, es una carta... de amistad -dijo Ramiro, aún sorprendido.- Es súper extraño esto, son unas líneas que me manda Guido.
- ¿El compañero de universidad de la Carol?
- Sí, el mismo... ¿Te la leo?, escucha: “Con el despertar de un nuevo día apareciste, yo estaba aún dormitando en sueños y dejé que penetrases mis sentidos. Con la primavera de tu voz me hablabas con la alegría de quien ama y con la paz de quien protege. Bebí de tu presencia dejándome embriagar por la vida y ahora me siento más seguro de mi existir”
- ¡Qué hermoso! -dijo Paulina, sonriendo.- No me dijiste que aparte de computín era poeta... ¡Se las trae el muchacho!
- Yo también estoy sorprendido, esto no es una carta amistosa... Guido está tratando de decirme algo y espero que no sea lo que creo.
- No le pongas tanto tampoco, si sabes bien de qué se trata esto... No deja de pensar en ti, ¡te le apareces hasta en los sueños!... ¿Qué va a querer decirte?
Ramiro queda en silencio, halagado sí, pero muy pensativo y preocupado.

23:30 PM.
En su dormitorio, Carola estaba abrazada a la almohada, un poco más tranquila., con muchas ideas en la mente. En eso, la puerta se abre lentamente.
- Hija, te llama Ignacio otra vez -le dijo su tía Sofía.
- Dile que no quiero hablar con él, por favor -le pidió Carola, sin mirarla.
- ¿Estás bien, Carito?
- No, pero estaré mucho peor si hablo contigo de lo que siento... Disculpa, tía, pero quiero descansar.
- Recuerda que cuando necesites conversar, aquí tienes oídos para escucharte y brazos para abrazarte, ¿bueno?
- Gracias...
Sofía cierra la puerta y Carola sigue pensando en lo sucedido en la tarde.

En su casa, y mientras se estaba quedando dormida, Aline recibe un llamado telefónico.
- ¡Schhhhhht, la horita! -reclamó Nancy, hermana de Aline, que estudiaba en el comedor.
- Dile a quien te llame que sea más ubicado -le pidió Gustavo, su otro hermano.
- ¡Ya oh, puta que son densos! -dijo Aline, contestando.- ¿Aló?
- ¿Te causo problemas al llamar tan tarde? -le preguntó Álvaro.
- ¿¡Álvaro!? -exclamó Aline, muy extrañada.- No, no, pero espera, deja contestar en mi pieza mejor.
Aline corta el teléfono en el comedor y corre a su dormitorio. Se recuesta en su cama y toma el auricular.
- Ahora sí -dijo Aline, aún sorprendida.- ¿Y este milagro?
- Me dieron ganas de conversar contigo, si es que no te molesta.
- No, no me molesta, pero es bastante raro escucharte... ¿Qué onda?
- Ésa sí que es una buena pregunta, lamentablemente sin respuesta... No me preguntes cómo, pero de repente me dieron ganas de llamarte, busqué tu número y aquí estoy.
- Sigue pareciéndome raro, pero en fin... Démosle con la conversa -dijo Aline, sonriendo, finalmente contenta de hablar con él.

Viernes 21 de junio, 11:00 AM.
Luciano llega al centro médico a pedir una hora con la sicóloga. En eso, Irene pasa por su lado y no lo saluda.
- ¡Doctora! -la llamó Luciano, algo ansioso.- Estoy pidiendo una hora para que retomemos nuestras sesiones.
- Muy bien, Luciano -le dijo Irene, sonriendo.- Ahora te dejo, voy apurada.
- Pero... me gustaría conversar con usted de lo que pasó ayer.
- ¿Ayer?... Disculpa, Luciano, pero ayer no te vi... ¿ok?... No te vi... Permiso.
Luciano queda con la palabra en la boca, mirando alejarse a su doctora.

Camino a la 304, iban conversando Mariela y Alejandra. Obviamente, Mariela no estaba con mucho ánimo.
- ¿¡Te cacharon!? -preguntó Alejandra, sorprendida.- ¿Pero cómo?... ¡Bueno!, los papás son los mejores investigadores que existen, siempre terminan descubriendo lo que no quieres que sepan.
- Mi papá me dijo que yo sabía lo que debía hacer -le comentó Mariela.
- ¿Qué?
- ¿Cómo que qué?... ¡Terminar con Daniel!... Eso quiere, está seguro que me ha ido mal por estar pololeando.
- Pero tú sabes que ésa no es la razón.
- Yo no sé nada...
- No me decepciones, Mariela... ¡No me digas que terminarás con Daniel por los caprichos de tu papá!
- Lo siento, Alejandra, pero es mejor que se acabe, o por último, que nos demos un tiempo... Por lo menos, yo tendré tranquilidad...
- ¿Y Daniel?, ¿qué va a tener Daniel? -le preguntó Alejandra.
Mariela no contestó, solamente dio un suspiro y siguió caminando.

En el departamento de cultura, Karina iba saliendo a una reunión y se encuentra con Fabián, que la esperaba sentado en un banco.
- Hola Karina -la saludó Fabián, poniéndose de pie.
- No me hables, te dije que iba a castigarte si me fallabas -le dijo Karina, haciéndole un desprecio.
- Pero estaba ahí a las 18:20 hrs, pero tú le tomaste la mano a Ignacio y supuse que te irías con él, así que no me vengas con resentimientos cochinos.
- ¿Me viste con Ignacio? ¿Hacemos bonita pareja?
- Para nada, no sé en qué mundo vives pero Ignacio no te pesca... Y si no te has dado cuenta de eso, me decepcionaría de ti.
- Pues será una decepción entonces, porque estoy convencida del amor que Ignacio me tiene... ¡Convencida!
- No finjas conmigo, sabes que que no es así... Y eso me da rabia y pena, porque sabiendo lo que te está pasando con él, me sigues rechazando.
- ¡Por Dios, el niño insistente y porfiado! -exclamó Karina, aburriéndose.
- Tú necesitas a alguien como yo a tu lado... Tú me necesitas...
Fabián se acerca a Karina y le da un beso a la fuerza, beso que duró pocos segundos pues ella se aparta de inmediato y le pega una cachetada.
- ¡Qué te pasa, hueón! -le gritó Karina, enojada.- No soy una repartidora de besos y menos tuya, así que permiso... Se me acabaron todas las ganas de seguir viendo tu estúpida cara... ¡Insistente, porfiado y más encima patudo!
Fabián se queda en el lugar, sin moverse y sin decir palabras, mirando con odio a esa mujer que acababa de pegarle. Tenía rabia, mucha rabia.
- ¡Me las vas a pagar, Karina! -susurró Fabián, mientras se sobaba el rostro.- ¡Te juro que me las vas pagar!

En la 304, Ignacio se pone muy feliz al ver aparecer a Carola. Corre a buscarla, pero ella lo detiene con una mano en su pecho.
- Lejitos de mí, ¿bueno? -le dijo Carola, molesta.
- Carol, tengo que explicarte todo -le dijo Ignacio, pidiéndole disculpas.- Tengo tantas cosas que contarte... Quiero contarte...
- No me interesa, ¡no quiero escucharte! -lo interrrumpió Carola.- Lo siento, Ignacio, pero ya no me interesa nada de lo que te pase o de lo que estás sintiendo.
- Perdóname por no tener el valor de decir lo que pasaba en mi casa. Quiero otra oportunidad, necesito que me digas que me perdonas y que seguirás conmigo... Carola, yo no puedo estar sin ti.
- Lo siento, Ignacio.
- El amor no se termina de un día para otro... Por favor, perdóname... Yo te amo.
- Esa última palabra suena muy hermosa -le dijo Carola, en tono irónico.-¡Amor!, algo que tú no sabes lo que es... ¡Suena tan falso!
- No me juzgues sin saber qué es lo que pasa en mi casa...
- Lamentablemente no quiero saberlo, prefiero quedarme con las cosas que he sentido y que visto... Y no te molestes en disculparte, vamos a dejar de vernos las caras muy lueguito.
- ¿De qué hablas? -preguntó Ignacio.
- Decidí regresarme al sur, Ignacio -le dijo Carola, mientras una lágrima comenzaba a caer desde uno de sus ojos.- Me iré al mismo lugar de donde vine y voy a convalidar ramos en alguna universidad de allá... Así que tus explicaciones sobran en estos momentos, Ignacio... Me vuelvo a Osorno...


- - CONTINUARÁ - -



    
This message has been edited by Zergipio on Aug 13, 2002 3:11 AM


 
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AutorReply
lady stardust

Re: Capítulo 25: Una Desilusión (II parte)

August 11 2002, 3:32 PM 

una decision radical!!!!! aunque supongo que carola le dará una chance para que le cuente todo.
la karina es muy ladilla, pero tb hay que reconocer que ignacio tiene un caracter muy debil
está muy buena zerg, ya vote como mi foronovela favorita

 
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Luis

Re: Capítulo 25: Una Desilusión (II parte)

August 12 2002, 12:44 PM 

Parece que soy muy volado, pero no recuerdo que hubiesen besos entre Gabriela y Cristian, quede plop.

 
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Zergipio

Luis

August 13 2002, 3:16 AM 

Cómo no te acuerdas!!!

En el cumpleaños de Carola se dan el primer beso... Ahora, no es necesario que describa el segundo, tercero y cuarto... o sí?

No todo se hace a la luz pública poh, acuérdate... jejeje...


 
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Luis

Zergipio

August 13 2002, 12:39 PM 

Bueno, se me habia ido... no me acordaba para nada. y tienes razón, no todas las cosas se hacen a luz publica, por lo menos eso me han dicho.

 
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Renzo

Saludos...

August 18 2002, 2:23 AM 

Hola Zergipio: No estoy leyendo tu foronovela y no porque no quiera sino porque estoy ocupado escribiendo la mia pero, de todos modos, estoy pendiente de ella y participo en las encuestas y esta no fue la excepcion. Bueno, cuando puedas, te das un salto por mi foronovela "Dilema de Amor":

http://www.network54.com/Hide/Forum/168731

Saludos!!!

Renzo

 
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Renzo

Hola, escribi esta nota.

August 18 2002, 8:05 PM 

Y me gustaria saber tu opinion.

Aqui esta publicada:

http://www.network54.com/Hide/Forum/message?forumid=168731&messageid=1029708128

Saludos,

Renzo

 
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Renzo

Gracias por tu comentario...

August 19 2002, 2:46 AM 

que dejaste en la pagina de Dilema de Amor. ahora voy a leer el capitulo, lo que me desanima es que como el formato es de "foro-serie" (como una serie de TV) y no es continuo como una telenovela (o sea, que continua al proximo capitulo, entonces, me dan ganas a leer algun episodio y otro no) Al menos, en foronovela, uno sabe que hay un final pero, me desespero en saber si habra final pronto. Pero, bueno, tengo que leerla y si tengo algo que escribir, lo hare.

Saludos!!!

Renzo


 
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Renzo

Ya lei este capitulo...

August 20 2002, 2:24 AM 

Y me ha gustado la historia. Como siempre, me gusta tu visualizacion y sensibilidad para contar las cosas. Los dialogos son vividos y dan la sensacion que uno los esta viendo en vez de leyendo. Ademas, la presentacion me parece buena, porque las letras no cansan al leerla. Hummm... no he visto nada de lo que pudieras cambiar, porque creo que todo esta bien como esta. Lo que si podria sugerirte, es que tal vez, puedas colocar encerrado en [ ] el nombre del actor o actriz que representa. A veces son tantos personajes que uno se pierde en la visualizacion. Pero, bueno, no es importante porque la historia esta bien como esta. Es muy justificado lo del "fororating."

Me gustan las historias juveniles, de colegios y universidades, asi que esta historia me parece muy atrayente. Bueno, como dice el dicho, mas vale tarde que nunca, y cuando pueda la estare siguiendo porque es muy buena.

Atentamente,

Renzo

 
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Zergipio

Renzo

August 20 2002, 3:04 AM 

el que sea una serie no impide que tenga una trama central... Los personajes se han ido delimitando desde el primer capítulo...

Gracias x leerla

Bye

 
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Current Topic - Capítulo 25: Una Desilusión (II parte)
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