JOSÉ ANTONIO AZOPARDO
EL UNIVERSAL
Venevisión parece llenar de aire fresco el mercado de las telenovelas venezolanas. Desde hace meses lideran el horario estelar con Ciudad bendita, proyecto que está por finalizar, y que le cederá el testigo a Puro humo, historia del veterano Alberto Barrera.
Aunque no mantiene el tono realista de Leonardo Padrón, escritor del anterior culebrón, Barrera afirma que su nueva obra es "fresca", no una clásica historia rosa. "La novela quiere tener una narración moderna, con humor. No es tradicional en ese sentido", explica.
La trama se desarrolla en un pequeño pueblo ficticio en el interior del país. Rodeado de cultivos de tabaco, será el marco para el amor entre una campesina y un hacendado. Uno de los obstáculos será la obsesión del capataz por la chica.
Parece una historia repetida, casi calcada de otros ofidios, pero el escritor no se preocupa por ello. "En general todas las novelas tienen una historia clásica. Todo depende de cómo se cuente, de cómo se ejecute", afirma. "No hay nada más clásico que Betty la fea, por ejemplo. Es el patito feo que se transforma en cisne. La diferencia es cómo se actúa, cómo se escribe, cómo se narra", agrega.
El pueblo, por ejemplo, no es lo que tradicionamente se ha mostrado. Según revela el creador, "es un sitio inventado. Puede ser una metáfora del país. Es sabroso, simpático. No sé si es rural como se entiende en la telenovela tradicionalmente. No es un pueblo de llaneros que pegan gritos".
Algunos han comparado este poblado con San Ignacio de Cocuy, aquel que cobijó el mágico drama de Kaína. Para Barrera la comparación es válida, pero sólo al describir el ambiente entre los pobladores. Sin estereotipos, lleno de camaradería.
El realizador argumenta que el éxito reciente de los proyectos dramáticos de Venevisión se debe a la gestión de César Miguel Rondón como Gerente de dramáticos. "Hay una cosa fundamental para mí y es que en los dramáticos esté un escritor. Te da un conocimiento de lo que es el género", apunta.
El escritor, ganador del premio Herralde de Novela 2006, considera que el éxito de esta nueva historia no depende sólo de su avezada pluma. "Todo esto son apuestas colectivas. La telenovela no tiene un autor. Es uno de los géneros más colectivos que hay. Depende del director, del actor, del productor. Es una especie de autoría coral en la que participamos todos".
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