JOSE MARIA VACA DE GUZMAN POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
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JOSE MARIA VACA DE GUZMÁN
(1744-1803)
“¿Qué otra cosa te dice ese trasunto
que trabajó el pincel con arrogancia,
sino el que recopila en sólo un punto
todo el valor de España y la constancia?”
José María Vaca de Guzmán.
LA VOZ DE UN POETA DE CONCURSO
“Vaca de Guzmán –dice González Palencia- es un verdadero poeta clasicista, frío y académico, preocupado de la corrección y de la forma, un poco duro en la composición y ritmo de sus versos”.
Por el hecho, al menos, de haber derrotado a ambos moratines en sendos concursos de la Academia –al padre con un poema sobre las Naves de Cortés y al hijo con otro poema sobre Granada rendida- merece ser estudiado este poeta sevillano, que nació en Marchena el 5 de abril de 1744, estudió en Sevilla y Alcalá, se doctoró en ambos derechos, fue rector –en esta última ciudad- del Colegio de los Caballeros de Manrique y Ministro del Crimen en la Audiencia de Cataluña. Después de los dos premios mencionados se presentó a un tercer concurso de la Academia en 1780 con una égloga titulada Columbano sobre la felicidad de la vida campestre; pero esta vez fue derrotado, en unión de otros poetas célebres como Iriarte, por otro entonces desconocido y, desde aquel momento famoso, Juan Meléndez Valdés.
José María Vaca de Guzmán respondía fácilmente a los estímulos oficiales y no sería demasiada exageración calificarle de poeta de concurso (en nuestros días hubiese sido terrible); así, en 1784, a requerimiento de la Sociedad Económica de Madrid compuso un poema para cantar El triunfo sobre el río, y a petición de la Sociedad Económica de Granada escribió otros dos: La felicidad, en 1781, y Las coronas del tiempo, en 1788. La muerte de Carlos III le inspiró, aunque por sugerencia de la misma sociedad granadina, el Llanto de Granada.
Aparte otras muchas poesías sueltas, Vaca de Guzmán compuso una larga obra –casi dos mil heptasílabos- titulada Himnodias o fastos del Cristianismo, que consiste en una breve biografía rimada del santo de cada día. Al autor se le acabó el resuello el 31 de marzo, y aunque en el prólogo de los tres meses logrados prometía escribir en otra ocasión lo que restaba del año, murió sin llevar a cabo la amenaza.
De Vaca de Guzmán destaca lo fácil y animado del romance endecasílabo a Granada , y la lozanía, entonación poética y armonía de los versos en canto a las Naves de Cortés señala que la fluidez y amabilidad en sus versos así como su “arbitrariedad estilística” aportan las cualidades que debieron hacerle grato en su tiempo a los académicos ilustrados. Valga como prueba esta estrofa de Granada rendida: “De Granada se ven los chapiteles, / y el gran Villena dice: ya diviso / a Granada, Granada, y por las tropas / se oye Granada repetir a gritos”.
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Gracias.
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