Habla aqui de la nueva comedia de situacion Mi Pequeña Mamá con Lorna Paz y Natalia Ramirez. No se la pierdan muy pronto por Telemundo.
Las necesidades del niño por Francisco Arias Solís
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LAS NECESIDADES DEL NIÑO
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Miguel Hernández.
LOS NIÑOS NECESITAN CARIÑO Y CONTACTO FISICO
Las formas de criar a los niños han ido variando con el paso del tiempo pero ha sido en épocas recientes cuando se ha empezados a implantar modas cambiantes (tenerle en brazo o dejarle en la cuna, atenderle pronto o dejarle llorar, alimentarle con horario rígido o cuando lo pide, etc.) y los problemas se han planteado de una manera explicita. Las formas de crianza están muy estrechamente relacionadas con cómo queremos que sean los niños, como la sociedad espera que se comporten cuando lleguen a adultos. La etapa de crianza y el tiempo de escolaridad constituye un periodo de fabricación de adultos que tienden a reproducir a los que ya existen, a los que los adultos actuales tienen como ideal. Considerar que los niños son malos y perversos tienden a producir individuos sumisos, individuos controlados desde el poder y que exista un sociedad altamente disciplinada.
Los niños necesitan cariño y contacto físico. Respecto a esto se han producido profundos cambios en nuestra sociedad . Los primates no humanos llevan a las crías colgadas, pegadas piel con piel, durante meses o años. En muchos pueblos primitivos, quizá en la mayoría también existe la costumbre de que la madre transporte a la cría durante el primer periodo de su vida, que puede prolongarse hasta el segundo año o más. En cambio en nuestra sociedad el niño permanece aislado del contacto con la madre y con otros adultos prácticamente desde el momento del nacimiento y si la lactancia es artificial ese contacto se ve más reducido aún. Este sin duda es un cambio muy importante cuyas consecuencias son difíciles de evaluar
Hoy, una de las preocupaciones más frecuentes de los padres es saber qué consecuencias tendrán las prácticas que utilizan en el cuidado de sus hijos sobre el desarrollo posterior y se ha dedicado mucha investigación a este tema. Las primeras conclusiones son muy tajantes y así se afirmaba que la falta de cuidados maternos producía trastornos posteriores o que no reprimir los primeros impulsos de los niños daría como efecto que posteriormente fueran caprichosos e incluso tiránicos, etc. Posteriormente se ha visto que este tipo de trabajo son muy difíciles de realizar por el gran número de factores que intervienen y que las conclusiones nunca pueden aceptarse de una manera estricta. Las primeras privaciones del bebé pueden compensarse posteriormente y los fenómenos que se producen durante el primer año o durante los dos primeros años no tienen carácter irreversible. Pero, en general, lo que sí parece claro es que las actitudes positivas, la interacción estrecha, las manifestaciones de cariño, tienen más efectos positivos que negativos. Parece bastante claro hoy que atender las demandas y peticiones del niño pronto, por ejemplo, el llanto, conduce a que el niño llore menos cuando es algo mayor y en cierto modo sea más independiente que los niños que no se le atiende. Se ha encontrado que la actitud positiva, la atención y la interacción de la madre con el niño contribuye de forma positiva a su desarrollo intelectual posterior.
Se ha discutido mucho acerca de la bondad o maldad de los centros de educación temprana para el desarrollo intelectual y social del niño ya que este permanece separado de su madre o de su padre durante muchas horas al día. Algunos han hablado de que la guardería es buena porque estimula el desarrollo del niño poniéndole en contacto con otros niños, otros han dicho lo contrario porque en esa situación el niño no formaría lazos fuertes con su madre, que son muy importantes. Sin embargo, parece que lo más importante es la calidad de la interacción. Vivir con una gran familia en la que los padres se pelean continuamente puede ser algo muy destructivo para el niño. Así pues lo más importante es la calidad de las relaciones y que el niño se sienta querido, aceptado y estimulado por los adultos que tiene su alrededor.
Todos debemos contribuir a establecer una sociedad más justa en la que las necesidades de los niños estén bien satisfechas. Pero, no hemos de olvidar que eso depende también de que los padres lleven una vida digna y no se encuentren con enormes dificultades económicas y materiales, cuyos efectos se dejan sentir finalmente en sus hijos. Los derechos del niño se respetarán más fácilmente en una sociedad más justa.
Francisco Arias Solís
No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.
El que fuere dichoso será amado,
y yo que en amar no quiero ser dichoso,
teniendo mi desvelo generoso
a dicha ser por vos tan desdichado.
Conde de Villamediana.
LA VOZ DE UN ENAMORADO DE LA REINA
Gran amigo, protector y discípulo de Góngora a quien envió su Fábula de Faetón que el poeta cordobés parece corrigió. Este poema, de una importancia singular en nuestra literatura, ha sido menospreciado durante más de trescientos años de historia literaria y ya el duque de Rivas en sus Romances históricos decía: Acaba de publicarse / su poema de Faetone, / en aquel tiempo un prodigio, / que hoy tiene apenas lectores; / obra de perverso gusto / y de hinchados clausulones.
El conde de Villamediana, llamábase Juan de Tassis y Peralta. Nació en Lisboa, donde sus padres acompañaban a la Corte, en 1582. Fue un caballero famosísimo por su lujo, sus galanteos, su afición al juego y a los caballos y sus punzantes epigramas, con los que zahirió a incontables personajes de la Corte. Sufrió frecuentes destierros de Madrid por aguzadas sátiras y por los frecuentes escándalos que protagonizó y tuvo que huir a Italia, donde prosiguió su vida fastuosa y aventurera. Poseedor de una lengua y una pluma bastante acertada criticó la corrupción del gobierno de Felipe III y el fanatismo de la Inquisición.
Con la llegada al trono de Felipe IV se convirtió en su favorito. Su real enamoramiento de la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, le ha convertido en un personaje legendario, tema de abundantes estudios y protagonista de relatos novelescos y obras teatrales. Es muy conocida la anécdota del incendio del teatro de Aranjuez, durante el estreno de su propia obra, La gloria de Niquea, en que Villamediana salvó a la reina llevándosela en brazos, y de la audaz exhibición de sus pretensiones con un traje cubierto de monedas (reales de plata) y la divisa son mis amores reales - en las justas de la Plaza Mayor de Madrid.
El incendio del teatro de Aranjuez ocurrió el 8 de abril de 1622 y la noche del 21 de agosto de ese mismo año el conde era asesinado por un desconocido en la calle Mayor de Madrid, a la puerta de su casa, cuando regresaba de palacio en compañía de don Luis de Haro. Las investigaciones de Luis Rosales parecen probar, que el asesinato de Villamediana no se debió a una venganza entre homosexuales, como se dijo, sino a motivos de política palaciega y el impulso soberano no fue ajeno a su muerte.
Villamediana fue uno de los más grandes poetas líricos del Siglo de Oro, de fondo renacentista y estilo culterano y conceptista, estilos de los que realizó una admirable síntesis, asimilando espléndidamente la influencia de Petrarca y la de su amigo Góngora que prologó su pieza La gloria de Niquea. Escribió Villamediana varios poemas extensos: Fábula de Faetón, Fábula de Apolo y Dafne, Fábula de Venus y Adonis, en los que es patente la huella gongorina. Pero el mejor Villamediana hay que buscarlo en sus sonetos sus Obras publicadas en Zaragoza en 1629 contienen unos doscientos-, en los que emula frecuentemente al propio Góngora y excede al resto de sus discípulos. En estas composiciones, aunque las líneas de su arquitectura recuerdan las del maestro, hay un acento muy personal, una íntima y delicada emoción de honda poesía, que trae a la memoria la trémula voz de Garcilaso. En los temas amorosos, especialmente, los versos de Villamediana adquieren una sencilla transparencia: No he de menester ventura por amaros; / amo de vos lo que de vos entiendo, / no lo que espero, porque nada espero.
Francisco Arias Solís
Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.
Francisco Arias Solís intercambia sellos nuevos y usados
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FRANCISCO ARIAS SOLIS
Plaza San Severiano, 2
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Para el intercambio de sellos usados se ruega que envíen 250 sellos conmemorativos como mínimo de su país, o bien, de Francia, Alemania, Suiza, Mónaco, Andorra, Vaticano, Austria, Gibraltar, Inglaterra, Chipre, Malta, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Luxemburgo, Suecia, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Colombia..., recibirán igual número de sellos de España y de otros países a su elección. Para intercambio de sellos nuevos, sólo series completas, base Yvert et Tellier.
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Francisco Arias Solis
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Escrito desde Nov 4, 2009, 8:05 AM de la dirección IP 88.18.189.30
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.
Miguel Hernández.
UN PROBLEMA SOCIAL DE PRIMERA MAGNITUD
Nuestra historia está salpicada de hechos relacionados con el maltrato infantil. El hecho de que más de 35.000 niños mueran diariamente en el mundo por causas evitables nos da una idea de la gravedad de la situación en los primeros años del siglo XXI y de la pasividad social existente ante esta situación. Para poder comprender y solucionar este fenómeno se hace necesario un reconocimiento social del problema, un análisis social profundo de las múltiples causas que lo provocan y la creación de líneas de actuación dirigidas hacia todos los frentes que lo causan.
El maltrato infantil se encuentra sin duda, entre los más serios, complejos y sonrojantes problemas de la sociedad moderna. La calidad de vida de numeroso niños se encuentra profundamente deteriorada por los malos tratos que experimentan en el entorno familiar, cuyas consecuencias pueden repercutir seriamente en el desarrollo físico y psicosocial del niño. Si, finalmente, se consideran los elevados costes sociales del maltrato infantil, puede afirmarse que los malos tratos en la infancia constituyen un problema social de primera magnitud.
El maltrato puede ser tanto físico como emocional, abarcando un amplio abanico entre el que cabría destacar: abandono del niño; desatención de sus necesidades básicas de afecto, alimentación, higiene, salud, educación y seguridad; abusos físicos como palizas, quemaduras, etc.; abusos psíquicos por los que el menor se siente rechazado y amenazado; abusos sexuales; desescolarización y absentismo escolar; explotación de distintos tipos entre las que destacan la mendicidad y la explotación laboral; discriminación sufrida por razones de raza, sexo, minusvalía o enfermedades, etc.
Las asociaciones para la defensa de la infancia consideran que son más de 500.000, los niños españoles que sufren malos tratos.
Para hacer frente a estos delitos es muy importante la colaboración ciudadana ya que es un deber de la población denunciar los casos de vejación de niños que se conozcan.
Las consecuencias que estas situaciones tienen sobre el niño son siempre desastrosas y cuando menos conducen al pequeño al problema del retraso intelectual, alteraciones en su relación con los demás, pérdida de la autoestima y trastornos de conducta. En el caso de abusos sexuales se producen trastornos depresivos, sentimientos de culpa, conductas agresivas y hasta tentativas de suicidio.
La importancia y complejidad del problema hacen que para su erradicación sea necesario el esfuerzo común de toda la sociedad, que apoyada en un marco legal moderno y operativo permita a todos los sectores implicados en la protección del menor actuar desde un mismo criterio hacia todos los frentes que lo provocan y así conseguir una mayor agilidad en la actuación.
A pesar de que en nuestro país se han realizado avances en la lucha por los derechos del niño, es dudoso que pueda eliminarse el maltrato infantil en la medida en que los padres eduquen a sus hijos en una sociedad donde la violencia alcanza niveles con frecuencia desproporcionados, donde el castigo corporal se acepta como una técnica de disciplina y donde el concepto de paternidad se construye en términos de posesión. Y como dijo el poeta: Vuela niño en la doble / luna del pecho: / él, triste de cebolla / tú, satisfecho. / No te derrumbes. / No sepas lo que pasa / ni lo que ocurre.
Francisco Arias Solís
No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.
Y conoció el dolor de la palabra pobre,
mordida en soledad, abandonada
a sí misma; y entendió que hambre
no es solamente otra palabra, que se dice;
ni justicia un altísimo refugio
para el desamparo; ni tristeza
un dulce y melancólico rincón
para morir en él tranquilamente.
Victoriano Crémer.
LA VOZ DE LA POESÍA CON PALPITACIONES SOCIALES
El Tacto sonoro -primer libro de Victoriano Crémer- no era de linotipia como creyeron algunos de los que hacían versos en la España de 1944, sino de manos que componían tipos móviles sobre el artesano y silencioso chibalete. Pero ese tacto menestral sabía de sonoridades estelares y de sonoridades del corazón que terminaron por construir la revista Espadaña, de León, réplica parcial de la madrileña Gracilazo. Lo que queríamos decía Victoriano Crérmer- era convertir en cierto modo la revista Espadaña, que por algo se decía la revista de poesía y crítica, en un elemento crítico de una situación que no nos gustaba.
La aparición en 1944 de una nueva revista independiente, modestamente provinciana, Espadaña, dirigida por poetas que pocos después empezarán a llamarse sociales, es un obvio reto al garcilasismo escapista. Los poetas son Victoriano Crémer y Eugenio de Nora, cuya obra ansiosa de huir del formalismo hueco y retórico caerá a veces en extremismos tremendistas y existencialistas, de los que irá depurándose lentamente. Una poesía cuya función, según Crémer, no es otra que comunicarse con los hombres , y según Nora, crear conciencia.
Victoriano Crémer nace en Burgos el 18 de diciembre de 1906. Hijo de un trabajador de la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España, su infancia transcurrió entre Bilbao y León. Estudia en los Hermanos Maristas de esta última ciudad, y desde muy pequeño tiene que simultanear los estudios con pequeños trabajos como vendedor de periódicos o labores en el campo. Se traslada con su familia a León, donde tras completar sus estudios comienza a trabajar de mancebo de botica y de tipógrafo. Apoyó el movimiento anarco-sindicalista y estuvo encarcelado en la época de la guerra civil. Ejerce periodismo, en radio y periódico, de crítica local, lo que es una manera de no perder el pulso, la tensión humana, la incomodidad creadora, el sentimiento comunitario y la ensoñación en ciudad tan bella como León. Fue redactor de El Correo Español-El Pueblo Vasco, de Bilbao, Las Provincias, de Valencia, Diario de León, Informaciones, de Madrid y de El Norte de Castilla, de Valladolid. Obtuvo en 1951, el Premio Boscán de Poesía, concedido en Barcelona, por su obra Nuevos cantos de vida y esperanza y ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1962; el Premio de Poesía Castellana Ciudad de Barcelona en 1971, con el Premio Castilla y León de las Letras en 1994, con la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo en 2007, el Premio Gil de Biedma en 2008 por su poemario El último jinete y con la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes en 2009. Victoriano Crémer falleció en León el 27 de junio de 2009, a los 102 años.
A Tacto sonoro (1944), de violenta sonoridad, siguió Caminos de mi sangre (1946), La espada en la pared (1949), Las horas perdidas (1949) Nuevos cantos de vida y esperanza (1952-1953, 2 vols.), Libro de Santiago (1954), Furia y paloma (1956), cuyo título refleja exactamente la tensión y la distensión -todo tensiones líricas- de la actitud poética de Victoriano Crémer. En 1959, publica Con la paz al hombro, y, tres años más tarde, Tiempo de soledad. Entre sus obras más recientes destacan Poesía total (1944-1966) (1967), Lejos de esta lluvia tan amarga (1974), Los cercos (1976), El fulgor en la memoria (1996) y La resistencia de la espiga (1997). En 1984 apareció una recopilación de su producción en dos volúmenes. Poesía (1944-1972) y Poesía (1972-1984). En 2008 publicó su poemario El último jinete. Es autor, además, de las novelas Libro de Caín (1958), Historias de Chu-Ma-Chuco (1970), Libro de San Marcos (1981), Los trenes no dejan huella. Historia secreta de una ciudad (1986) y La casona (2001).
Victoriano Crémer ha seguido siendo el mismo poeta de siempre. Todas las revistas poéticas de España y de más allá han seguido recibiendo con frecuencia poemas de Crémer. Este poeta que nunca terminó de hacerse enteramente, unívocamente, para la incomodidad de la clasificación, y que nunca dejó de sorprender por su gran humanismo y por su puro lirismo. En ningún momento -escribía Crémer- he predeterminado la implicación de mi poesía en ninguna de las clasificaciones al uso. Su nombre y su obra constituyen en la poesía de todos estos año, para quien sepa ver más que clasificar, un espectáculo emocionante. En él se hace más desnudamente patente y ejemplar la situación de los poetas surgidos después de la guerra y que continuarán precisamente en el proceso de rehumanización de la poesía iniciada antes de ella. La poesía es siempre, siempre, siempre una forma de biografía -nos decía Victoriano Crémer-. Quien es fiel a sí mismo, hará aquella poesía que responda a su más insobornable latido vital, a sus recuerdos más entrañados, a sus demandas más fecundas.
No ha mucho, Crémer se preguntaba: ¿Dónde está el hombre, dónde está el hombre que piensa, que dice aquellas cosas que decíamos nosotros de una manera sencilla, sin que se le vea que tiene un interés personal? Pero el poeta de Espadaña sabe que el hombre es una tarea larga y que solamente lo verdadero permanecerá.
Francisco Arias Solís
Paz y Libertad.
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La soledad del cementerio por Francisco Arias Solís
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LA SOLEDAD DEL CEMENTERIO
-¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
Gustavo Adolfo Bécquer.
EL CULTO POPULAR A LOS DIFUNTOS
En este año de 2009, año de crisis, en el que nadie parece acordarse de lo que había dicho ni parece interesar lo que se pueda decir, pudiera suceder que en este día de Difuntos la palabra soledad recobre su pleno sentido.
Cervantes, Góngora, Lope, Zorrilla, Ferrán, Bécquer, Machado... expresaron el sentimiento de la soledad de manera propia y característica.
Este año a punto del bicentenario de la Constitución de Cádiz, del que no se deja de hablar sin que se haga nada por la cuna de la libertad, nos ha traído una oleada de recuerdos. Lope nos dice en un romancillo: ¡Pobre barquilla mía / entre peñascos rota, / sin velas, desvelada / y entre las olas sola! Una soledad, tan múltiplemente acompañada, supone el serlo precisamente por esa compañía: la de las olas que no pueden dejar de pluralizar su soledad, sus soledades sin dejar de serlo. Y si notamos que este verso tan romántico como barroco, viene precedido de aquel otro, ambiguo, equívoco también de sin velas, desvelada, todavía se enciende más y más a nuestros ojos la imagen misma, que precedida de este verso, se resalta. Y máxime, en esta ciudad trimilenaria que es como una blanca vela siempre al viento desplegada. La pobre barquilla (como el alma del poeta) rota, desbaratada, entre los riscos y peñascos en que se estrella, al pelear, sola y desmantelada, desvelada, entre las olas que la sostienen, para acabarla. Y aún doblemente desvelada: sin velas y como desnudamente vigilante; condenada a esa tremenda vigilia sin sueño de su solitaria agonía... Dejadla morir en paz -podría decirle, siglos después, otro poeta, este enteramente romántico-: dejadla morir en paz, a solas con su agonía.
¿Qué soledad es ésta? ¿De quién son estos versos que en este año de crisis y desesperanzado de 2009, nos suenan y resuenan en el corazón al evocar, desde un cementerio condenado a muerte, como es el de la ciudad de Cádiz, la equívoca imagen romántica-barroca de la soledad?
Estamos en el mes de noviembre, en el mes de los muertos. En el mes de noviembre se celebra en España el culto popular a los difuntos con el drama fantástico de Zorrilla, Don Juan Tenorio. Al que calificó Azorín, de el drama más excelso de todo el teatro español. Con esos versos, estamos al final del drama maravilloso de Zorrilla, cuando Don Juan, el burlador y burlado Don Juan, grita a sus espectros y fantasmas mortales: Dejadme morir en paz / a solas con mi agonía.
¡Morir en paz y en agonía!... ¡Paradoja al canto! Sí, claro, porque éste es otro canto, siendo el mismo y el mismo cuento: el de la soledad. Este es ya otro cantar. Cantar andaluz y romántico de soledad. De humana y divina soledad.
En el cementerio a la luz de la luna, exclama Don Juan: ¡Y... siento que el corazón / me halaga esta soledad!. Hay un canto a la soledad en esa sublime escena nocturna. Por eso la evocamos ahora. Esa soledad que halaga al corazón de Don Juan, ¿qué soledad es ésa?... ¿Una soledad andaluza como la que canta el pueblo en lo más íntimo de su ser?... ¿Qué soledad?...
Recordamos los admirables versos de nuestro olvidado poeta Augusto Ferrán: Pasé por un bosque y dije: / aquí está la soledad..., / y el eco me respondió / con voz muy ronca: aquí está. / Y me respondió aquí está / y sentí como un temblor, / al ver que la voz salía / de mi propio corazón.
Este cantar de soledad andaluz tiene acentos de íntima lejanía. Todo lo mejor de la poesía romántica se apura y depura en estos versos.
En el día de Difuntos de este 2009 que agoniza, aquí en este cementerio en crisis, de largos y profundos silencios, donde se cerraron las puertas de ese soñar que es el vivir. En esta soledad de soledades, me llega un eco de palabras mudas: ¡Ay de mí! Por más que busco / la soledad, no la encuentro; / mientras yo la voy buscando, / mi sombra me va siguiendo.
Francisco Arias Solís
Sin libertad la vida vale poco.
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¡Dejadme morir en paz
a solas con mi agonía!
José Zorrilla. Don Juan Tenorio.
DON JUAN COMO MITO NO HA MUERTO
Es sabido que el día 1 de noviembre de todos los años se repone en los teatros de España el drama de Don Juan Tenorio. El mes de noviembre es el mes de los muertos; el día primero todas las familias españolas acuden al cementerio de su ciudad para visitar las tumbas de familiares y amigos: depositan allí sus flores y sus oraciones, en ofrenda ritual al tributo que los muertos merecen. Coincidiendo con esa fecha, la representación de Don Juan Tenorio, tiene pues, un carácter ejemplar para la España católica de todos los tiempos; realiza la función de una meditatio mortis popular, que recae sobre la vanidad de la gloria humana, lo efímero de los placeres carnales, lo inconsistente de la fama de don Juan, conquistador infatigable e irresistible de mujeres. No es, por tanto, anacrónico que nosotros retomemos el tema, este tema inagotable de don Juan y meditemos a nuestro modo sobre él en esta hora crítica de su existencia.
Hemos de recordar, aunque la cosa sea archisabida de todos, la enorme literatura que su figura ha hecho brotar. Don Juan es, entre los tres o cuatro personajes literarios más famosos del mundo, uno de los que más escritos ha inspirado, más discusiones ha levantado, más juicios contradictorios o ideas opuestas ha sugerido. Y todo ello no por pura casualidad, sino por íntima necesidad de su ser. Don Juan es, de todos los protagonistas literarios, el más confuso, el más complicado, el más lleno de sutiles recovecos o de matices paradójicos.
Un tema muy discutido es el de la actualidad o falta de actualidad de la figura de don Juan.
Creemos que en los momentos actuales el tipo biológico o psicológico de don Juan abunda con una gran frecuencia, pero desposeído de las circunstancias que le hacían un personaje interesante. En un mundo de rejas y conventos, donde la pureza de la mujer está guardada por el honor del hombre y la espada del marido, don Juan tiene cierta grandeza. Pero en un mundo donde las relaciones sexuales son fáciles y el encuentro entre hombres y mujeres se ve propiciado por el ambiente social, los instrumentos técnicos y la nueva moral de nuestra época, don Juan ha perdido todos sus timbres de gloria. Hoy en día la seducción de una mujer ha perdido sus caracteres misteriosos y aventureros. Ya no son necesarias las viejas artimañas de Ciutti y la Celestina: una llamada por teléfono y un automóvil a la puerta de nuestra dama son suficientes. Si -como dice Marañón- el Comendador se hace el distraído cuando atropellan a su hija; si el marido hidalgo retrasa intencionadamente su retorno al hogar ante la sospecha de que a la cónyuge puede serle su presencia particularmente enojosa... ¿qué tiene que hacer entre nosotros don Juan?. Efectivamente, su figura ha perdido grandeza y carácter. Se ha convertido simplemente en un frívolo que no quiere comprometerse con los lazos de una relación responsable y duradera.
Por el contrario, don Juan como mito no ha muerto y su expresión sigue conservando el valor simbólico de siempre. Es -como todos los mitos- la encarnación de un figura que ha resuelto todas las contradicciones de la existencia: es cínico y enamorado, pecador y arrepentido, libertino y caballeresco, impío y creyente. Su figura no ha muerto ni morirá porque es la expresión del eterno anhelo humano de resolver de golpe y en una sola vez las paradojas del amor.
Aquí está su fuerza y aquí está su grandeza y por eso sigue representándose todos los noviembres en los teatros de España. Su rostro está presente, su figura permanece. Y como dijo don Juan: ¡Cielos! ¿Qué es lo que escuché? / ¡Hasta los muertos así / dejan sus tumbas por mí!.
Francisco Arias Solís
Sin libertad la vida vale poco.
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Quien las graves congojas huir desea,
de que está nuestra vida siempre llena,
ame la soledad quieta, amena,
donde las ocasiones nunca vea.
Benito Arias Montano.
LA VOZ DEL SABIO HUMANISTA
La obra fundamental de este hombre eminente es la escriturística y de interpretación bíblica en la que destacan sus comentarios a libros sagrados y varios estudios encaminados a la mejor inteligencia del texto bíblico. También tiene obras piadosas, científicas y literarias. La fundamental, sin embargo, y por la que ha pasado a la historia, es su trabajo de dirección de la Biblia Regia.
Benito Arias Montano nació en Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz, en 1527 y murió en Sevilla el 6 de julio de 1598. Estudió en Sevilla y en Alcalá, donde se especializó en Filosofía y Teología, así como en lenguas antiguas (griego, hebreo, caldeo, siriaco) en las que era perito. En 1560, siendo ya sacerdote, ingresó en la Orden Militar de Santiago; en 1562 acompañó a Martín Pérez de Ayala al Concilio de Trento, con gran éxito; en 1566 fue nombrado capellán real; en 1568 el rey le envió a Amberes para dirigir la nueva edición políglota de la Biblia, la que se llamaría Biblia Regia. En los años siguientes, Arias Montano tuvo que defenderse de diversas acusaciones de hebraizante y menospreciador de la Vulgata. La impresión de la Biblia Regia, hecha por Cristóbal Plantin, en ocho volúmenes, duró de 1569 a 1572; una vez concluida dicha reimpresión, Montano regresó a España, donde fue comisionado por el rey para una misión en Lisboa y, sobre todo, para la catalogación de la Biblioteca de El Escorial. Sin embargo, su predilección iba por la retirada: la mayor parte del tiempo en los últimos años de su vida lo pasó en La Peña de Aracena, un rincón de la sierra de Aracena, que convirtió en delicioso lugar de retiro.
Los trabajos de Arias Montano se centran en cuatro campos. Como traductor, vertió del hebreo al latín el Itinerario de Benjamín de Tudela. Como poeta, escribía en latín con gran facilidad: son excelentes sus Rhetoricorum libri III, Hymni et Saecula, etc.; en sus poesías castellanas imita a Fray Luis de León, como lo demuestra en la Paráfrasis del Cantar de los Cantares. De su obra como teólogo y filósofo destacan la Historia Naturae y el Liber generationis Adanm seu de historia generis humani. Por último, su labor más importante, la de exegeta bíblico, aparece en la dirección de la Biblia Políglota de Amberes y en los comentarios a los Salmos de David.
La Políglota de Amberes ha sido muy elogiada. No obstante, ya en su tiempo, creó grandes dificultades a Arias Montano, que tuvo que defenderse varias veces de insistentes acusaciones inquisitoriales.
En realidad, bajo esta cuestión de la Políglota se halla un problema central en las disputas teológicas del siglo XVI: la de cuál es el verdadero texto de la Biblia. Según los escolásticos, que eran en general, lo más reaccionarios, el texto hebreo del Viejo Testamento se había falsificado por los rabinos; de aquí que aquéllos prefiriesen la edición autorizada por la tradición católica, es decir, la Vulgata de San Jerónimo, para cuya traducción se creía que dicho santo recibió una Gracia especial. En realidad, bajo este argumento se ocultaba en España un fuerte impulso que nada tenía que ver con motivos científicos: el profundo antisemitismo de grandes sectores de la población española, que llegaba hasta el rechazo de fuentes judías en el trabajo escriturístico.
Las últimas investigaciones sobre la vida y el pensamiento de Arias Montano, han confirmado que era un hombre que pisaba sin duda el terreno de la heterodoxia. Rekers ha demostrado satisfactoriamente que Arias Montano perteneció a la secta espiritualista de la Familia Charitatis, a la que se convirtió durante su estancia en Amberes. Arias Montano entró en la secta, sin duda, por la amistad que mantuvo durante sus años en Amberes con el impresor Cristóbal Plantin, a quien durante épocas enteras veía a diario. Y respecto a la heterodoxia de la secta, tampoco parece haber dudas; se ha tratado de desvirtuar este aspecto sobre la base de la poca importancia que concedían a las prácticas religiosas exteriores, principio por el cual se adaptaban de hecho a cualquiera de éstas. Sin embargo, ello parece deberse a una táctica premeditada ante el peligro que representaba entonces expresarse abiertamente contra los principios de la religión estatal; los familistas jamás actuaron contra el poder establecido, y si es verdad que tampoco rompieron con el papa, también lo es que entre ellos ignoraban su autoridad.
Está por escribir un estudio completo de esta forma clandestina de erasmismo decía Rekers- que hace su aparición bajo capa de biblismo y espiritualismo y por influjo de Arias Montano en la España del finales del siglo XVI.
Francisco Arias Solís
La guerra es un mal que deshonra al género humano.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homaje a Benedetti.
El día de la ciudad siéntese y no se goza
y el día de la aldea gózase y no se siente;
porque allí el día es más claro, es más desembarazado,
es más largo, es más alegre,es más limpio,
es más ocupado, es más gozado; y finalmente
te digo que es mejor empleado y menos importuno.
Fray Antonio de Guevara.
LA VOZ DEL AFÁN DE NOTORIEDAD
La opinión de la crítica sobre este personaje ha cambiado paulatinamente y hoy se le ve como un clérigo resentido y sin vocación que se amparó en los hábitos y en el cultivo de las letras para obtener una seguridad y una fama que de otro modo no hubiera logrado. La distancia que separa el mensaje de sus obras de su comportamiento en la vida pública y religiosa demuestran el afán de notoriedad que tuvo este singular franciscano, que tuvo una agitada vida pública y llegó a ser hombre influyente en la época del emperador Carlos I. Su obra literaria sigue una orientación didáctica y costumbrista, alejada del eramismo doctrinario. Sus escritos se caracterizan en el aspecto estilístico por un acusado barroquismo que lo enlazan, por una parte con el retoricismo del siglo XV y lo convierten por otra en antesala del Barroco. Alardea constantemente de una gran erudición, que es, en muchos casos, producto de su invención y de su fantasía. A pesar de todo ello, es uno de los escritores más difundidos del siglo XVI y gozó en su momento de una gran popularidad.
Antonio de Guevara de Noreña nació en Treceño, Cantabria, en 1480 y murió en Mondoñedo, provincia de Lugo, el 3 de abril de 1545. Gracias a un tío suyo pude educarse en la Corte, a do me crié, crescí y viví algunos tiempos, más acompañado de vicios que no de cuidados. Allí fue paje del príncipe don Juan y, muerto éste, de la reina Isabel la Católica. Pero como esta falleciera, decidió tomar el hábito franciscano a la edad de veinticuatro años. Fue guardián de Arévalo, de Soria en 1518, y definidor de su provincia el 11 de noviembre de 1520. Inquisidor en Valencia y visitador de las morerías del reino de Granada, se atribuye a sí mismo un papel preponderante en la lucha de los comuneros al lado del emperador, de quien sería cronista, aunque nada dejó escrito en este sentido, sin embargo, en los discursos de Carlos I parece haber algunos rasgos de estilo de Guevara. El 7 de enero de 1528 fue nombrado obispo de Guadix, pero no entra en su diócesis hasta el otoño del año siguiente. Acompañaría a los ejércitos imperiales en la expedición a Túnez y otras correrías para regresar a España y ser designado obispo de Mondoñedo.
De sus numerosas obras, de carácter vario, nos interesan tres especialmente, Relox de príncipes o Libro áureo del emperador Marco Aurelio (1529), Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539) y las Epístolas familiares (1539-1541).
El primero que algunos encasillan en el género de novela histórica, reúne en torno a un personaje diversas fantasías y hechos fabulosos, con invento por parte del autor de dioses, libros, filósofos y costumbres, a la manera borgiana en el pasado siglo. La materia novelesca se subordina a la intención de Guevara que pretendía escribir un tratado sobre la formación del príncipe al estilo del medievo. Los últimos estudios ven en el célebre pasaje El villano del Danubio una crítica del espíritu bélico e imperialista de Carlos I.
En Menosprecio de corte y alabanza de aldea, pese a denostar la vida cortesana, se regodea en su descripción, mientras su amor por el campo es más ficticio y materialista que horaciano; en resumidas cuentas, Guevara ama la aldea por su comodidad y el goce epicúreo de la vida. El humanismo renacentista era en Guevara más capa de pintura que estoico y profundo pensamiento. Modelo en su época del tópico renacentista, el Menosprecio está considerado hoy como falso y retórico.
En las Epístolas familiares, falsas porque fueron escritas para la imprenta y no destinadas libremente a los personajes, Guevara hace una demostración de cuidado del estilo y selección de temas en lo que puede considerarse como un cuadro de la sociedad de su tiempo.
Guevara escribió también Aviso de privados y doctrina de cortesanos, que unió al Menosprecio de corte; Vida de diez emperadores romanos o década de Césares (1539), Arte de marear (1539), Oratorio de religiosos (1542), Libro llamado Monte Calvario (1545) y Las siete palabras (1549).
En el fondo, la obra de Guevara es la de un medievalista en años de Renacimiento, que se pinta del color de moda; su moralismo humano tiene las raíces en el comportamiento y carece de intimismo; en resumidas cuentas, expone una moral de uso, para la vida cotidiana. Y como dijo este prelado español: Es ley de corte que en lo que se escribe se muestre la prudencia, y en la manera de escribiros se conozca la crianza.
Francisco Arias Solís
Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.
Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.
Protesta el auctor que ninguno quite o añada palabra
ni razón ni lenguaje, porque aquí no compuse modo de
fermoso dezir, ni saqué de otros libros, ni furte eloquencia
porque para dezir verdad poca eloquencia basta.
Francisco Delicado.
LA VOZ DEL CLÉRIGO LIBERTINO
En los primeros años del siglo XVI hay una corriente crítica llena de ironía que va punteando diversos libros de mayor o menor fortuna: La Celestina, La Lozana Andaluza (1528), libros misceláneos, piezas teatrales como las de Naharro, Gil Vicente y Rueda contienen elementos realistas y críticos corrosivos; el mundo de los criados en Rojas, de rameras y cortesanas en Delicado, la crítica eclesiástica derivada por un lado de la satírica medieval, por otro del erasmismo, las punzantes acotaciones irónicas del portugués, la moralizante pulla de Naharro que describe el mundo de los señores con la lengua de los criados del tinello, los pasos de Rueda, todo esto va creando un cuerpo crítico al que se suma el autor del Lazarillo.
Se sabe muy poco de la vida de Francisco Delicado, salvo lo que de sí mismo dice en sus obras. Suele decirse que era natural de la peña de Martos (Jaén), atendiendo a sus palabras, pero más bien parece natural de Córdoba o algún lugar próximo, nació hacia 1475. Dados sus grandes conocimientos sobre las costumbres de los judíos conversos, puede deducirse que también él lo fuera. Fue discípulo de Antonio de Nebrija, al que llama preceptor, entró en el estado eclesiástico y fue vicario del valle de Cabezuela, y huyó de España atemorizado por la Inquisición, viajando a Italia, donde se publicó toda su obra; allí vivió en Roma, de donde se marchó tras el saqueo español de 1527, para establecerse en Venecia, hasta su muerte, ocurrida hacia 1535.
Parece ser que su primera obra fue el pequeño tratado de De consolatione infirmorum. En 1525 escribió un libro médico sobre el palo guayaco, en agradecimiento por haberse curado de Il mal francesco o sífilis, El modo de adoperare el legno de India occidentale: Salutífero remedio a ogni piaga et mal incurable. Francisco Delicado composuit in Alma Urbe anno 1525. Hizo magníficas ediciones del Amadis de Gaula (1533); La Celestina, la Cárcel de amor y de Los tres libros del caballero Primaleón y Polendos (1534). En su retiro veneciano escribió en italiano un opúsculo en el que, en otras cosas, trata el saqueo de Roma por las tropas del emperador Carlos V. Pero su obra más importante es el Retrato de la Lozana Andaluza, novela picaresca dialogada, de tipo erótico, aparecida en Venecia en 1528.
El texto del Retrato de la Lozana Andaluza se descubre en el siglo XIX en la Biblioteca Imperial de Viena, sin el nombre del autor y del impresor, por lo que durante mucho tiempo se la consideró anónima, hasta que la crítica especuló con la idea de que el autor era Francisco Delicado, clérigo libertino y cavernario, definiendo la obra como pornográfica y característica de la corrupción del clero del siglo XVI.
El Retrato de la Lozana Andaluza es una obra picaresca en ambiente celestinesco, dividida en mamotretos, en los que narra las peripecias de la cordobesa Lozana y su criado Rampín; posee gran valor histórico como documento social del ambiente romano de principios del XVI. La obra descubre todas las trampas, truhanerías y obscenidades del oficio más antiguo del mundo. Está escrita en la lingua franca o jerigonza italo-hispana usada en Roma por los españoles de baja estofa, junto con otros registros más elevados, siguiendo el ejemplo de multiplicidad lingüística de la Celestina, de Rojas. Su diálogo es ágil, salpicado de multitud de refranes y frases proverbiales. Su contenido es bastante libre, aunque al final invoca el saqueo de Roma de 1527 como castigo divino a los desenfrenos de sus habitantes. Cuando Aldonza, Lozana, conoce al mercader y lo abandona todo para irse con éste a Cádiz, su tía exclama: ¡Aldonza! ¡Sobrina! ¿Qué hacéis? ¿Dónde estáis? ¡Oh pecadora de mí! El hombre deja el padre y la madre por la mujer y la mujer olvida por el hombre su nido... mas no tenéis vos la culpa sino yo, que teniendo la yesca busqué el eslabón, mira qué pago, que si miro en ello, ella misma me hizo alcahueta.
Francisco Arias Solís
La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.
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Revistas poéticas andaluzas por Francisco Arias Solís
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REVISTAS POÉTICAS ANDALUZAS
Y los gitanos del agua,
levantan, por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.
Federico García Lorca.
Litoral, nº 1, 1926
65 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LITORAL EN MÉXICO
Andalucía ha sido cuna fecunda de escritores y poetas y sigue siendo centro propicio para la celebración de tertulias y para la edición de revistas poéticas. Es un hecho evidente que la poesía española del siglo XX tiene nombre andaluz hasta nuestra última hora, si se tiene en cuenta la influencia que siguen ejerciendo en las nuevas generaciones Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o los poetas andaluces de la generación del 27: Federico García Lorca, Alberti, Cernuda, Prados, Altolaguirre, Aleixandre, Fernando Villalón, José María Hinojosa, Juan Rejano...
Muchos piensan que las revistas poéticas surgen del impulso creador, alentado por la necesidad de comunicación. Otros creen que nacen fatalmente, porque sí. Las revistas poéticas aparecen por toda la geografía andaluza, algunas aparecen y desaparecen casi simultáneamente. Pero si se quiere conocer las características de las corrientes literarias del siglo XX, resulta imprescindible el estudio de las numerosas revistas poéticas que han proliferado en Andalucía.
En noviembre de 1926, nace en Málaga, Litoral, dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Más tarde se incorpora a la dirección José María Hinojosa. En su primer número colaboraron: García Lorca, Alberti, Prados, Hinojosa, Bergamín, Jorge Guillén, Gerardo Diego y Benjamín Jarnés. La presencia de los poetas de la generación del 27 en Litoral fue constante y unánime. Además de los citados colaboraron en Litoral: Cernuda, Altolaguirre, Moreno Villa, Aleixandre, Pedro Garfias, Espina Rogelio Buendía, Adriano del Valle...
En la primera etapa de Litoral, ven la luz nueve números entre los que destaca el número triple dedicado a Góngora que es admirable. En 1944, Litoral se publica en México y con Emilio Prados y Manuel Altolaguirre intervinieron José Moreno Villa, Francisco Giner de los Ríos y Juan Rejano. En 1968, Litoral inicia su tercera época, junto al mismo Mediterráneo que la vio nacer.
En 1918 había aparecido en Sevilla Grecia, revista poética en la que tuvo lugar el nacimiento del ultraísmo. Su fundador fue Isaac del Vando-Villar. Con él dirigió la revista Adriano del Valle. Siete años después, nace en Sevilla, Mediodía, que no es órgano conductor de ningún movimiento determinado. El grupo fundador estaba formado por Eduardo Llosent, Rafael Porlán, Alejandro Collantes, Joaquín Romero Murube y Manuel Halcón.
Isla es la primera revista poética gaditana del siglo XX nació en Cádiz el año 1932 y murió en Jerez en 1940-. Su fundador fue Pedro Pérez-Clotet. Isla es uno de los órganos de expresión de mayor alcance literario y proyección social de los nacidos en la provincia de Cádiz. Entre sus colaboradores se encuentran: Aleixandre, Prados, Villalón, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Carrasco, Dionisio Ridruejo, Pemán, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Carmen Conde, Adriano del Valle...
En junio de 1936, nace en Jerez, Cauces. El grupo fundador estuvo integrado por José Hernández Rubio y por los hermanos Francisco y Pedro Montero Calvache. Lorca, Pérez-Clotet, Pemán y Julián Permatín son los colaboradores del primer número.
En enero de 1951 aparece en Cádiz Platero, segunda época de la revista El Parnaso. El último número de Platero se publica en 1954. Entre sus colaboradores citamos: Juan Ramón Jiménez, Alberti, Aleixandre, Cela, Carlos Edmundo de Ory, Gerardo Diego, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Bousoño, Celaya, Blas de Otero, Aquilino Duque, José Luis Cano y Fernando Quiñónez.
La huella de Andalucía es más profunda en la poesía que en cualquier otro género literario. Han sido poetas andaluces los que han sentado la base de un lenguaje poético nuevo. Y como dijo Federico: El poeta comprende / todo lo incomprensible, / y a cosas que se odian, / él, amigas las llama.
Francisco Arias Solís
Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.
El éxodo de los poetas andaluces por Francisco Arias Solís
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EL EXODO DE LOS POETAS ANDALUCES
Dicen que al morir le hallaron
a España dentro del pecho.
Juan Rejano.
LOS POETAS ANDALUCES DEL EXILIO
VIVIERON SU POESIA Y DE SU POESIA
Por su número y calidad, los poetas andaluces ocuparon un lugar preferente en la emigración provocada por la guerra de 1936, que fue un verdadero éxodo poético. A excepción de Federico García Lorca al que las estrellas de la madrugada vieron como se quedaba para siempre en su Granada, y algunos, como Vicente Aleixandre, que permanecieron en España, la mayoría de los poetas andaluces Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Juan Rejano, José Moreno Villa, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre- salieron para el destierro.
Los poetas andaluces del exilio vivieron su poesía y de su poesía. Poesía difícil... vida difícil. Soledad a ultranza. Austeridad rayana en la pobreza. En su poesía hay una doliente luz que lo atestigua. En su destierro atesoraron solidaridad, compresión y afecto sin límites hacia todos los que sufren opresión, dolor, injusticia. Todos ellos eran poetas de verdad. Poetas por la gracia de la naturaleza. Poetas sin remedio. Poetas verdaderos. El verdadero poeta decía Manuel Altolaguirre- nunca es voluntario sino fatal.
Al manantial sereno de la poesía de Antonio Machado llegó aquel inmenso dolor del destierro. Su tristísimo éxodo hacia la frontera francesa en 1939 como el de tantos, tantísimos españoles, miles de españoles en aquel espantoso trance-, no solo confirma el buen sentido de su bondad, sino que lo supera y verifica, con su muerte.
La obra poética de Juan Ramón Jiménez unida, como en Mallarmé, a su ejemplaridad personal- ha señalado el momento inicial de la nueva evolución lírica en España. Le fue entregado el premio Nóbel en el destierro.
Pablo Neruda decía de la poesía de Rafael Alberti, que tiene un aroma enlutado de Gustavo Adolfo Bécquer. Del modo más perfecto, o del único modo perfecto: el poético puro. La poesía de Alberti adquiere, de este modo, sitio excepcional y distinto en la lengua española. De tal modo la voz marinera de Alberti ha logrado una poesía la mar de clara. Y aquel marinero en tierra tuvo que abandonar también su tierra para cantar solo: Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo, desterrado.
La poesía de Luis Cernuda, desnuda de todo parecido externo, es originalísima; tan nueva y viva como el brote primaveral de la planta, tan graciosa, tan inspirada. Idealmente andaluza, su poesía, tiene sobre todo, la gracia, el angélico don andaluz de la gracia. El dolor del destierro es, en su caso, estímulo: el sufrimiento se transfigura en poesía -además de grandísima- sobria, precisa asombrosamente nueva e innovadora: De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro.
Una dolorosa veta nostálgica, de añoranza constante de España y sobre todo de su tierra andaluza, recorre la poesía de Rejano. Casi cuarenta años viviendo y desviviéndose en el destierro dan a la poesía de Rejano su destacada dimensión ética y humanista. Juan Rejano es un poeta andaluz por los cuatro costados: Si a mí me dan a elegir, / yo nazco bajo un olivo, / orilla al Guadalquivir.
Moreno Villa forma con Altolaguirre y Prados la trinidad de poetas malagueños desterrados y desaparecidos en pocos años. De su circunstancia de exiliado brotan algunos de los más logrados poemas de todo los tiempos: De soledad tan vaga y tan concreta / sale un hilo de agua: / el agua del destierro, / muy parecida al llanto.
El nombre de Manuel Altolaguirre no puede separarse, ni en su vida, ni en su poesía, del de Emilio Prados. Hay nombres de poetas que no se deben nunca separar. Manuel Altolaguirre y Emilio Prados son inseparables. Su voz, la voz de estos dos poetas, es de una poesía purísima.
A la hora de valorar la obra de Prados hay que destacarla como una de las más originales y más conseguidas dentro del altísimo panorama de nuestra poesía del siglo XX. En los años del exilio nacen unos bellísimos poemas, llenos de nostalgia de su tierra y de su mar, su mar malagueño: Cierro mis ojos. El sueño / por ellos baja a escuchar / dentro de mi corazón / el viento obscuro del mar.
Su continuidad en la imagen y palabra del verso bien templado, han hecho de Altolaguirre uno de los poetas más representativos y personales del resurgir lírico de la Andalucía universal. A pie, en la hora aciaga, atravesó las gargantas heladas de los Pirineos, cuando la lucha fue ya imposible. Supo entonces del horror de vivir agonizando en un campo de concentración; del exilio en la miseria; de la desesperación sobre la nieve él, malagueño y solar. En uno de sus primeros poemas del exilio nos dice: Mi cuerpo mira a lo lejos / su alma desnuda en la arena / tomando el sol de la muerte / junto a un río de tristezas.
La trascendencia estética universal de Andalucía se ha afirmado por la poesía de nuestros poetas en el destierro. Y, sin embargo, como dijo Altolaguirre: Estoy solo y no sé quienes / están sintiendo mi ausencia...
Francisco Arias Solís
El futuro se gana, ganando la libertad.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.
La voz de los poetas del exilio por Francisco Ärias Solís
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LA VOZ DE LOS POETAS DEL EXILIO
Y como vas a recoger el trigo
y alimentar el fuego
si yo me llevo la canción.
León Felipe.
70 AÑOS DE LA TRAGEDIA HUMANA DEL EXILIO
Hace setenta años, León Felipe escribió unas palabras de las que luego se retractó, porque pensó que la España peregrina no se había llevado nada, ni la canción, que se quedó -con los hombres- dentro de España. ¿Tuvo razón el poeta en 1939? ¿La tuvo después?
No se quedaron sin voz -como años después pudo verse- los españoles del interior; tampoco la perdieron los españoles del éxodo.
Es innecesario repetir una vez más que la mayor parte de nuestros mejores intelectuales y artistas emprendieron el camino del exilio al final de la guerra civil. El número de poetas exiliados es muy grande; la nómina de los que no volvieron a pisar su tierra, sobrecogedora. En algunos casos los poetas salieron amenazados por un posible final como el que tuvieron Federico García Lorca o Miguel Hernández; en otros, partieron en busca de una libertad que sabían imposible en la España fascista. Algunos estaban comprometidos con una ideología, o con un partido político; otros -los más- eran, sencillamente, espíritus liberales.
A pesar del tiempo transcurrido todavía es imposible hallar en las bibliotecas e instituciones culturales de nuestro país la obra de los exiliados -si exceptuamos, claro está, algunos nombres- y la básica información sobre algunos de los poetas en el exilio.
No obstante, se puede afirmar que en todo poeta exiliado, hay un primer momento, más o menos largo, de vacilaciones o de desesperanza, y un segundo tiempo que podríamos llamar de nostalgia o de serenidad: más o menos cercanamente, la realidad objetiva pesa en estos estados de ánimo. Además, se puede observar que hay un tema común a todo poeta exiliado, España, aunque todo exiliado tenga, sin duda, muchas otras preocupaciones.
Era febrero cuando se inicia o agudiza la diáspora. La guerra civil se precipitaba a su final. También hacia su final iba la vida de Antonio Machado que, en Colliure, escribiría su último verso, uno de los primeros versos de la poesía española desterrada: Estos días azules y este sol de la infancia.
Mas en 1939 son jóvenes aún -están en su más alto momento de creación- muchos otros poetas. Por ejemplo, todos aquellos que habían nacido alrededor de 1900 -años más, años menos- y que ya en España eran nombres reconocidos. Esos tendrían que seguir viviendo, tendrían que adaptarse a nuevos lugares; tendrían que seguir creando. Nos referimos entre otros a Juan Ramón Jiménez, Enrique Díez Canedo, León Felipe, José Moreno Villa, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Juan José Domenchina, Max Aub, Antonio Aparicio, Rafael Dieste, Francisco Giner de los Ríos, Juan Larrea, Angel Lázaro, Adolfo Sánchez Vázquez, Arturo Serrano Plaja, Lorenzo Varela, José Bergamín, Rosa Chacel, Antonio Espina, José Rivas Paneda, José María Quiroga Pla, Pascual Pla y Beltrán, Ramón Gaya, José Herrera Petere, Nuria Parés, Emilio Prados, Concha Méndez, Pedro Garfias, Rafael Alberti, Juan Gil-Albert, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Ernestina de Champourcín y Juan Rejano.
Todos los hombres y mujeres cuyos nombres he citado; muchos que no he citado; muchísimos más -sin duda- que desconozco, hicieron en el exilio una obra poética. Una obra poéticamente importante, porque todos y cada uno de los poetas que sufrieron el exilio, representan, ni más ni menos, que un segundo siglo de oro de la Literatura Española.
Las ideas de libertad y democracia por las que todos estos poetas sufrieron y lucharon son hoy la meta trazada por el pueblo español, para que nuestro país se encuentre en el concierto del mundo civilizado.
Estos poetas del exilio, lejos de su patria, trataron de sobrevivir su vida, sintieron la garra de la nostalgia, el incesante recuerdo de unas calles, de unos árboles, de unas casas, de unas fuentes como aquella a la que Rafael Alberti pedía, que volviera para darle agua. Supieron de angustia, de dificultades económicas, de falta de medios para enfrentarse con ese cada día y cada mañana. Y tenían razón. El mundo ha dicho que tenían razón.
El recuerdo de estos poetas del exilio nos trae también a la memoria sus antologías poéticas mutiladas, sus versos censurados, el torpe deseo de algunos de ignorar o tergiversar su auténtica personalidad. Todos, todos fueron poetas de la libertad, y por eso se marcharon y por eso vivieron y murieron en el exilio. Sólo con la voz del corazón, para liberar a España de tanto injusto olvido, de tanta injusta persecución en algo tan importante como es el amor y la poesía, recordamos hoy la voz de los poetas del exilio, pues muchos no regresaron. Y es que como dijo el poeta: porque en este ataúd continúa el destierro, / el desterrado sigue desterrado en la muerte.
Francisco Arias Solís
Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.
Para lograr lo que ahora tienes
mucho camino quedó atrás,
mucho destino equivocado,
noches y días de dudar.
Mariano Roldán.
LA VOZ DEL HOMBRE NUEVO
En 1960 obtuvo Mariano Roldán el premio Adonais por su libro Hombre nuevo. Tenía veintiocho años y se abría una nueva etapa en su poesía: Ayer / Todo era duda. / Vivir no se llamaba / tener, sino tristeza -declara en sus versos-. El ayer de su poesía se refiere a Registro del mundo y dos sonetos (1953), Uno que pasaba (1957) y Memorial en tres tiempos (1955). Excluyo Poemas para un amor (1959) y La realidad (1959) porque el primero recoge las composiciones en las que el poeta despierta ilusionado al amor de quien será su compañera, y un viento de vida y esperanza cruza los versos; el segundo responde al cambio de actitud de Mariano Roldán, desde una poesía intimista a otra de contemplación de los seres, y las cosas de su entorno. El ayer corresponde, por tanto, a sus años primeros; hay en ellos melancolía y desvalimiento, ecos de la primera etapa de Antonio Machado y del intimismo de Bécquer; cultiva el metro tradicional y son la consideración del tiempo y de la muerte los temas que predominan en Uno que pasaba; Memorial en tres tiempos agrupa tres poemas; en el primero se describe desde el recuerdo nostálgico, los primeros pasos del hombre con el descubrimiento de la tristeza, el dolor, el amor; en el segundo considera su oficio de poeta: un gozo de ir colocando / junto al hombre / la espiga; junto al amor / la muerte; junto al barro / la inmarcesible altura del poema. El tercero revela una característica del escritor: la mirada amorosa con que contempla la realidad. Hombre nuevo representa el libro de la reconciliación del poeta consigo mismo y con las cosas; predomina la alegría y la esperanza, aunque a veces no sea más que la lucha y el esfuerzo por conseguirlas, como se advierte en el poema Cuánto me cuesta.
El poeta cordobés contemporáneo del realismo poético inserta todo su arte depurado y sobrio en sus vibraciones cotidianas y diarias. El realismo de Roldán es de fondo, de tema, de urgentes raíces. No de simple procedimiento.
Mariano Roldán nace en Rute, provincia de Córdoba, el 23 de mayo de 1932. Es licenciado en Derecho y periodista. Además del premio Adonais cuenta con el Luis de Góngora en 1959 y el Premio Internacional Ciudad de Melilla (1980). Ha fundado y dirigido Alfoz y ha colaborado en otras muchas revistas literarias como Revista del Mediodía, Caleta, Empireuma Ha publicado más de treinta libros. En 1997 publicó Antología de urgencia de Juan Rejano, cuando este magnífico poeta en el exilio era en nuestro país un gran desconocido. Ha traducido a Catulo y Lucano, a la poetisa Antonia Pozxi, y El cementerio marino, de Paul Valery. En honor de este poeta, perteneciente al grupo poético de los años 50, se celebra cada año en Rute desde 1990 el Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán.
En Roldán existe una constante que aparte de definirlo, nos revela su seguridad de poeta: la fidelidad a sí mismo en toda su obra. Hay poetas del realismo que dieron marcha atrás cuando apuraron todas las ventajas oportunistas. Mariano Roldán ha seguido a cuerpo limpio. Desde La realidad o Uno que pasaba hasta su obra de poeta maduro -Ley del canto (1970)-, mantuvo la misma actitud ante el mundo y la misma técnica expresiva. De sus últimos libros destacamos: Elegías convencionales (1974), Inútil crimen (1977), Alerta, amantes (1978), Asamblea de máscaras (1980), Nuevas máscaras y utopías (1988), La nunca huyente rosa (1996) y Súbita luz del verbo (2003).
Por otra parte, Mariano Roldán, poeta introspectivo al fin, se encuentra a sí mismo contemplando a los demás hombres. Su propio misterio está en el secreto de los otros. Falta únicamente saber descifrar su clave: ese juego de contradicciones de gozar ante un paisaje y aparecer como que se ha sufrido; ese hecho de cantar el desengaño como una clara afirmación vital.
La sobriedad que caracteriza a este poeta andaluz, el acento con que recoge el palpitar del mundo le colocan en aquella línea de la poesía andaluza cultivada por los escritores de esta vieja cultura, cuyas tonalidades éticas son el resultado de una experiencia contrastada desde un resignado fatalismo. Y como dijo nuestro poeta: De cuanto amé, me queda / ceniza leve y mucho / querer poder amar / más cosas cada día.
Francisco Arias Solís
Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.
En Cádiz, Plaza de San Severiano (Bahía Blanca), se alquila plaza de garaje amplia (coche + moto). Garaje con muy cómodo acceso y la plaza tiene también un acceso fácil (sin necesidad de maniobras). Alquiler mensual 130 (incluida comunidad).
Teléfono: 699009464
e-mail: escritor1@arrakis.es
Escrito desde Sep 27, 2009, 6:58 AM de la dirección IP 83.55.166.128
Mi libertad llamadla fantasía
en todo lo demás soy prisionero,
cárcel la realidad, la noche, el día,
la carne, el mundo,todo lo que quiero.
Miguel Ángel Asturias.
LA VOZ DE LA POESÍA ENAMORADA
La obra poética de Miguel Ángel Asturias ha sido desplazada en cierto modo por la enorme difusión de su obra de novelista. Pero la sensibilidad poética del escritor guatemalteco impregna toda su obra literaria.
La poesía de Asturias, como casi toda su obra, refleja los sentimientos del autor. El amor hacia la humanidad; el amor hacia la rica fuente inspiradora de su pasado maya-quiché; como el acendrado amor por la libertad y la justicia. Es el amor el que conduce continuamente su verso. Cuando lo guía por senderos de lucha, produce una voz bronca; cuando es hacia la ternura, arranca dulces sonidos para el ser amado. En su obra poética hay cabida para la poesía sobre el amor y para la poesía enamorada. Es este último aspecto el que interesa observar, para determinar el concepto que, a través de la poesía, demuestra tener del amor, así como el tratamiento que da a la mujer de la cual se halla enamorado.
Miguel Ángel Asturias nace en Guatemala el 19 de octubre de 1899. De padre español y madre india, sus simpatías se inclinarán por la ascendencia materna. Prueba de su cariño por los pueblos primitivos de su patria sería el tema de la tesis de su doctorado en Derecho El problema social indio (1923)- y la traducción con el mexicano González de Mendoza, del Popol Vuh (1927), libro sagrado de los indios quiché.
Con sólo cinco años marcha con su familia a Salamá, huyendo de las iras del dictador Estrada Cabrera. Con ochos años de edad vuelve a Guatemala. Poco antes de finalizar 1917, tuvo una impresionante experiencia: el terremoto que asoló a Guatemala el día de Navidad. Vio caer parte de su casa, así como muchas casas vecinas. Vio toda una población presa de terror, corriendo y dando alaridos por las calles.
Tembló la tierra y tembló el régimen político que dominaba Guatemala durante cuatro lustros. Los estudios de Derecho de Miguel Ángel se alternan con su quehacer literario y la actividad política, participando en las reivindicaciones estudiantiles y luchando contra la dictadura de su país. Fue uno de los fundadores de la revista El Estudiante, la más combativa de su época. También es uno de los más destacados colaboradores de la revista Cultura. Los estudiantes del grupo Cultura, serían más tarde conocidos por la generación de 1920, en recuerdo del año en que cayó el régimen de Estrada Cabrera.
Abogado en 1922, fue uno de los fundadores de la Universidad Popular. Movido por su inquietud social se convierte en un nuevo y gran defensor de los indios. Asturias es un luchador a favor de esa clase social desposeída de todo, sojuzgada, despreciada.
Viaja a Londres y desde allí marcha a París, donde se encuentra con Vicente Huidobro, César Vallejo, Alejo Carpentier, Alfonso Reyes. Conoce también a los más importantes inspiradores del surrealismo: Breton, Aragon, Eluard.
En 1928 vuelve a su país, después de pasar por La Habana. Publica Arquitectura de una nueva vida. Deslumbrado por el mundo quiché, publica en 1930, una de sus obras cumbres Leyenda de Guatemala. Al promediar el año 1930, llega a Madrid. Frecuenta la tertulia del salón de la Granja del Henar, que era presidida por don Ramón del Valle-Inclán. Escribe su primea novela importante El señor presidente. En su país funda el Diario del Aire.
La revolución de 1944, que inicia un periodo democrático en Guatemala, repercute hondamente en la vida del poeta. Viaja por América del Sur como agregado cultural de la embajada en Buenos Aires. Pasa a París como ministro consejero de la embajada y de allí, a El Salvador, con el cargo de embajador, pero el golpe de Estado de 1954, que terminó con la caída de Arbenz, le obligó a exiliarse en Buenos Aires por no querer aceptar la dictadura de Castillo Armas.
En 1966 es galardonado con el premio Lenin de la Paz. Al año siguiente recibe el premio Nobel de Literatura, siendo embajador de Guatemala en París. En mayo de 1968, estuvo en Mallorca, siguiendo el consejo de su amigo y médico, doctor Falicoft. A partir de esa fecha no dejó de visitar la isla. En abril de 1974 fue invitado a pronunciar una conferencia sobre Fray Bartolomé de las Casas, en Sevilla. Después de una breve estancia en Sevilla, Miguel Ángel Asturias volvió a Madrid, donde falleció el 9 de junio de 1974.
Entre sus novelas, además de las citadas, recordamos: Hombres de maíz, Viento fuerte, El papa verde, Los ojos de los enterrados, Week-end en Guatemala, El alhajadito, Mulata de tal, El espejo de Lida Sal y Viernes de Dolores. Escribe piezas teatrales como Soluna, La audiencia de los confines, Chantaje, Dique seco y El rey de la altanería. Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan: Rayito de estrellas, Sonetos, Anoche, 10 de marzo de 1543, Sien de alondra, Ejercicios poéticos sobre temas de Horacio y Clarivigilia primaveral.
La primera poesía de Asturias tiene indiscutiblemente una honda huella modernista. El surrealismo llegará al poeta guatemalteco con tanta fuerza como el modernismo. Pero junto a ambas influencias, continúa latiendo siempre la personalísima impronta de un vigoroso pasado. Y como dijo nuestro poeta: ... Madre, / gracias porque me inventaste; / yo no era, fui inventado por ti / en las letras, las estrellas, las hojas y los sueños.
Bartolomé de Torres Naharro por Francisco Arias Solís
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BARTOLOME DE TORRES NAHARRO
(h. 1485-h.1524 ó 1531)
Si por amarte esperaba cortesía,
por mis huesos la querría
si viniesen en tus manos
que la triste carne mía
sé que antes de año y día,
será un montón de gusanos.
Bartolomé de Torres Naharro.
LA VOZ DEL PRIMER PRECEPTISTA TEATRAL
En el reinado de Carlos I encontramos dos autores, Gil Vicente y Torres Naharro, que a caballo entre el pasado y el Renacimiento, ponen las primeras piedras del teatro español. A Torres Naharro se le considera el primer maestro de la comedia a fantasía o drama novelesco -que trata lo fantástico con visos de realidad-, por la complicación y enriquecimiento de la intriga, la multiplicación de personajes, quizá llevada al exceso, y el estudio de los caracteres.
La Propalladia (1517), título con el que Torres Naharro recopiló el conjunto de su obra, es un libro curiosísimo en el que lo mismo se leen versos escritos en latín, como en italiano y en catalán, además del castellano. Hay ya allí el germen del futuro teatro español, con su gracejo, ciertos caracteres, el desarrollo de la intriga, más complicado que antes, con mayor número de personajes, y con tirada de versos que tienen, a veces un primor literario y una gallardía a que antes no se estaba acostumbrado.
Bartolomé de Torres Naharro nace en la Torre de Miguel Sesmero, provincia de Badajoz, hacia el año 1485, las únicas noticias que de su vida tenemos las ofrece él mismo. Soldado, cautivo en Argel y sacerdote en sus últimos años, vivió en Roma y Nápoles al servicio de varias personalidades civiles y eclesiásticas. Sus obras se representaron en la corte pontificia con asistencia en alguna ocasión del Papa. En fecha desconocida regresó a Sevilla, donde escribió sus últimas comedias y al parecer murió entre 1521 y 1531, dándose como fecha más probable la de 1524.
Torres Naharro escribió Propalladia en medio de una corte pontificia de religiosidad barrida por los vientos paganizantes del Renacimiento. Más soldado y cortesano que sacerdote, él mismo es un hombre renacentista aunque aferrado a las fuerzas vectoras del medievo; así, los poemas que incluye en Propalladia, pese a su residencia italiana, son tradicionales y su temática se arraiga en el moralismo satírico medieval, destacan por la flexibilidad métrica Lamentaciones de amor y las Epístolas; y por el contenido, las sátiras, furiosas diatribas contra la curia, contra aquel castillo de malicia como define a Roma: digo que Roma es lugar / do para el cuerpo ganar / habéis de perder el alma.
Al frente de su opera omnia, Propalliada, puso Naharro un prólogo que le convierte en el primer preceptista teatral de la Europa renaciente. Aceptando la división horaciana de las cinco jornadas, define la comedia como un artificio de notables y finalmente alegres acontecimientos, dividiéndolas en dos clases; son comedias a noticia aquellas que tienen una base real, y a fantasía las creadas sobre la pura invención. Y ejemplifica esta división afirmando que al primer tipo corresponden Soldadesca y Tinellaria; al segundo; Serafina e Himenea.
Las primeras piezas de Naharro, Diálogo del Nacimiento y Trofea son ejercicios de aprendizaje a base de Juan del Encina. Pero ya en las dos comedias a noticia, aunque no faltan las influencias de los clásicos latinos, el autor parece haber encontrado camino propio. En Soldadesca, militares italianos y españoles dialogan en un ambiente de vida alegre y desenfadada, no exenta de lances atrevidos. La nota satírica anticlerical se acentúa en Tinellaria: la acción transcurre en una cocina (tinello) de la curia romana y consiste en los comentarios que los criados van desgranando para poner al descubierto las entrañas de la vida pontificia sin pararse en barras ni en la grosería de los vocablos.
En el grupo de comedias de fantasía encontramos dos piezas claves Serafina e Himenea, y dos mediocres, Jacinta y Aquilana (no incluida en la edición de 1517), aunque estas contengan delicadas escenas y otra de dura crítica social. Jacinta, antecedente de Himenea, escenifica un tema socorrido: la protagonista, so disculpa de elegir a uno de ellos por marido, hace relatar a tres peregrinos noticias de sus países.
Himenea es la clave del teatro de Naharro que se anticipa a la comedia de capa y espada del siglo siguiente al poner en escena el problema de la honra: Himeneo y Fabia son sorprendidos durante una cita nocturna por el hermano de la doncella, el cual pretende salvar el honor de la familia matándola. Himeneo le persuadirá a permitir el casamiento.
Torres Naharro es también poeta lírico, aunque utilizó sólo los metros tradicionales y los temas procedentes de la poesía cancioneril. Destacan entre ellas sus Lamentaciones de amor, algunos romances, las sátiras de la Corte papal y un poema licencioso, el Concilio de los galanes y cortesanos en Roma.
Propalladia supone en 1517 para el teatro un paso gigantesco en lo referente a técnica, al manejo de los personajes, a expresividad y a estudio de tipos realistas, de una vitalidad poderosa. Que los esquemas escénicos de Naharro no se impusieran hasta Lope puede parecer extraño; pero la culpa de ello hay que achacársela a la Inquisición que prohibió Propalladia y hasta 1573 no permitió una edición expurgada del libro. Y como dijo nuestro autor: El decoro en las comedias es como el gobernalle en la nao, el cual el buen cómico siempre debe traer ante los ojos.
Francisco Arias Solís
Si quieres la paz, trabaja por la justicia.
Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.
Creo poder afirmar que fue en Cádiz, cabalmente en
los momentos de la guerra de la Independencia, cuando
surgió el sentimiento de la nacionalidad, de la patria .
Ramón Solís.
LA VOZ DEL CÁDIZ DE LAS CORTES
Ramón Solís decidió escribir una novela de la época de las Cortes. Así surgió su libro El Cádiz de las Cortes, que Marañón, su prologuista, consideró como uno de los libros más importantes sobre España; que ha puesto luz severa, vida humana sobre el gran episodio que Cádiz vivió con una enorme intensidad. Gracias a él sabemos lo que pasó en Cádiz y lo que realmente realizaron, vivieron y soñaron aquellos liberales españoles. Claro está que Ramón Solís no se ha ocupado sólo de los doceañistas eminentes y todavía sonoros, sino del pueblo y los estamentos de aquella época, haciendo junto a la historia, esa intrahistoria que nos interesa tanto. El Cádiz de las Cortes nos dice Ramón Solís- fue mi tesis doctoral en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid. Esto quiere decir que este libro surgió de un propósito más erudito que literario y que estaba dirigido a un público de especialistas y estudiosos. El Cádiz de las Cortes que obtuvo el premio Fastenrath de la Real Academia Española de 1960, pertenece por su estilo al gran ensayismo español.
Ramón Solís Llorente nace en Cádiz el 1 de marzo de 1923. Inicia sus estudios elementales en el Colegio del Pilar de Madrid. Y continúa sus estudios en el Colegio San Felipe Neri de Cádiz. En 1944 abandona sus estudios de marino e inicia los de ingeniero de Montes, que, más tarde, simultánea con los de Ciencias Políticas y Económicas. En 1949 termina la carrera de Ciencias Políticas y Económicas y es nombrado corresponsal en Madrid del semanario La Voz del Sur. En 1953 contrae matrimonio en Cádiz con Rosario Jiménez Alfaro. Un año más tarde publica su primera novela La bella sirena. En 1956 presenta su novela Los que no tienen paz al premio Planeta y queda finalista. Esta novela ha sido llevada al teatro por José María Pemán con el título Los monos chillan al amanecer. Sus cualidades de historiador se revelan en El Cádiz de las Cortes. Es elegido miembro de la Real Academia de la Historia. En 1961 es elegido concejal del Ayuntamiento de Cádiz. Al año siguiente regresa a Madrid. Publica más novelas, Ajena crece la hierba, Un siglo llama a la puerta, El canto de la gallina, El alijo, La eliminatoria, El dueño del miedo, Mónica, corazón dormido. Publica también algunos ensayos, Coros y Chirigotas, La guerra de la Independencia Española. En 1968 es nombrado director de la revista La Estafeta Literaria y en 1970 obtiene el Premio Nacional de Literatura Miguel de Cervantes. Ramón Solís falleció en Madrid el 25 de enero de 1978.
Lo social, lo psicológico y el ambiente de Cádiz y sus tierras son las características persistentes al correr de su intensa e interesante obra. El crítico Melchor Fernández Almagro veía en Un siglo llama a la puerta una novela de excelente calidad. Está muy bien compuesto el ambiente histórico y presenta con exactitud el problema del choque de dos generaciones.
Lo genial es decir muchas cosas escribe Solís- y decirlas perfectamente. Ahora bien: esto se logra a través de las ideas. Cuando la idea se piensa con claridad, se escribe con soltura; y, cuando esto se logra, se ha alcanzado el estilo. Estamos de acuerdo con estas dos ideas que pone Solís en la mente de unos de sus personajes, y, fiel a ellas, el escritor gaditano interesa y logra excelentes éxitos. Y también fue fiel, a aquel viento generoso que sopló sobre su ciudad natal en el siglo XVIII, y que forjó el espíritu dilecto, universal y políglota de la vida gaditana. Y es que, como dijo el escritor gaditano: Todos tenemos algo nuestro que no cambiaríamos por nada.
Francisco Arias Solís
Apostemos con el corazón en la mano por la paz.
Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.
Dejad amar a la mujer caída,
dejad al polvo su vital calor,
porque todo recobra nueva vida
con la luz y el amor.
Victor Hugo.
LA VOZ POETICA Y PROFETICA
Victor Hugo es uno de los poetas más geniales del romanticismo y el mayor genio poético que ha tenido Francia. Esto último lo formulaba André Gide diciendo: ¿Que cuál es el mayor poeta de Francia? Victor Hugo, helás! Y nuestro Menéndez Pelayo, a principios del siglo XX, al iniciar su magnífico estudio sobre el enorme poeta francés, escribía: Todo indica que la gloria de Victor Hugo ha de pasar todavía por muchas depuraciones y pruebas antes que resueltamente se le tenga por clásico.
Victor Hugo nació el 26 de febrero de 1802, en Besançon. Hijo de un general de Napoleón, fue educado tanto con tutores privados como en escuelas públicas de París, desde niño viaja por el centro de Europa; Italia y España (1811-1813). A muy corta edad decidió convertirse en escritor. En 1817 la Academia francesa le premió un poema y, cinco años más tarde, publicó su primer libro de poemas, Odas y baladas de corte clasicista. A los veintiún años escribió su primera novela, Han de Islandia (1823), a la que siguieron los dramas Cromwel (1827), primer drama histórico, cuyo prefacio constituye un manifiesto de la nueva estética romántica, que impugna la regla aristotélica de las tres unidades, respetando solo la de acción, admite lo bufo y lo sublime en una misma obra e insiste en la presencia del color local, Marion Delorme (1829) y la obra que marcó un hito en la historia literaria por su ruptura con las rígidas normas de la tragedia francesa: Hernani (1830), de ambiente español y cuyo estreno resultó un escándalo por la polémica originada entre sus detractores, últimos partidarios del clasicismo, y los jóvenes románticos. Para el teatro escribió además Lucrecia Borgia (1833) y Ruy Blas (1838). Tal vez, el aspecto más popular de Hugo es el de novelista, género al que aportó su gran imaginación poética: Nuestra señora de París (1830), reconstrucción histórica del París del siglo XV, Los miserables (1862), epopeya humana, Los trabajadores del mar (1866), El hombre que ríe (1869) y El noventa y tres (1874). La excelencia y perfección formal de sus composiciones poéticas se demuestra en libros como Odas y baladas (1822), Nuevas odas y baladas (1826), Las hojas de otoño (1831) y Los cantos del crepúsculo (1835); a estas siguieron: Las contemplaciones (1856), La leyenda de los siglos (1859-1883), extensa reflexión sobre la lucha entre el bien y el mal, y El año terrible (1872), evocación del sitio de París y de la época de la Comuna. Durante el exilio en Bruselas publicó dos libros satíricos contra Napoleón III: Los castigos (1853) y Napoleón el pequeño. Otros dos poemas fueron publicados a título póstumo: Fin de Satán (1886) y Dios (1891).
La familia de Victor Hugo siempre había sido bonapartista, y él mismo, en su juventud, había sido monárquico, pero cuando se produjo la revolución de 1848, Hugo era ya republicano. En 1851, después del fracaso de la revuelta contra el presidente Luis Napoleón, más tarde emperador con el nombre de Napoleón III, Hugo hubo de emigrar a Bélgica. En 1855 dio comienzo su largo exilio de quince años en la isla de Guernsey. Hugo regresó a Francia después de la caída del Segundo Imperio en 1870, y reanudó su carrera política. Fue elegido primero para la Asamblea Nacional y más tarde para el Senado.
Las obras de Victor Hugo marcaron un decisivo hito en el gusto poético y retórico de las jóvenes generaciones de escritores franceses. Después de su muerte, acaecida el 22 de mayo de 1885, en París, su cuerpo permaneció expuesto bajo el Arco del Triunfo y fue trasladado, según su deseo, en un mísero coche fúnebre, hasta el Panteón, donde fue enterrado junto a algunos de los más célebres ciudadanos franceses.
A pesar del paso de tiempo, el gran fantasma del poeta francés merodea alrededor de su tumba, cantando, con voz vibrante y profunda, cantando y contando su Leyenda de los Siglos Humanos: su poética y profética visión humana de la Historia: visión iluminada, y ensombrecida, de todos los pueblos de Dios. La visión histórica de Hugo, ¿era, fue, sigue siendo una visión humana y fantasmal, una visión profética? ¿Con su libertad y su justicia, su progreso y su paz? Nuestro Menéndez Pelayo nos afirma, muy retóricamente a su vez, que el martillo de Victor Hugo es el más formidable que ha caído nunca sobre el yunque de la retórica ¿De la retórica?
¿Es visión retórica la de Victor Hugo o sencillamente poética como la de Dante o Shakespeare, Cervantes o Goethe? ¿Es visión retórica la de la Historia humana victorhuguesca, que levantó en los pueblos esperanzas de paz, de justicia, de progreso, de libertad? Los miserables, Los trabajadores del mar, Los castigos, Las contemplaciones, La leyenda de los siglos con su Fin de Satán, ¿todo eso es visión retórica de la vida y del mundo, retórica del sentimiento, emoción retórica del pensamiento? ¿O de una retórica de verdad? Respóndate, retórico, el silencio contestaba la Rosaura de Calderón a su Segismundo. El silencio retórico de la verdad se llama sangre vertida: la voz divina de los pueblos que Hugo escuchó y cantó: ¿Hasta dónde -pregunta, se pregunta a sí mismo Victor Hugo- pertenece el canto a la voz y la voz al poeta? ¿Por qué, entonces, llamarle retórica y sólo retórico al estilo, al admirable, portentoso estilo poético de Victor Hugo?
Hay una buena y una mala retórica de la poesía: como de la vida; como de la muerte. La retórica, a veces infernal, de Victor Hugo, y precisamente por serlo, nos parece la expresión efectiva -y no expresamente efectista- de la mejor poesía posible.
Victor Hugo, enorme poeta y profeta de nuestro tiempo. El hombre más dotado -escribe Baudelaire, acaso su mejor discípulo retórico-, más visiblemente elegido, para expresar, por la poesía, el misterio de la vida. Ningún artista más universal que él -añade Baudelaire-, más ágil para tomar contacto con las formas universales de la vida.
Y terminaremos evocando, por siempre actuales cuando se habla de verdadera poesía, como la del mayor genio poético de Francia, estas palabras poéticas que parecen retóricas porque son proféticas: El hombre que no piensa vive ciego; el que piensa, en la oscuridad. No podemos elegir más que entre negruras.
Un pueblo no es verdaderamente libre
mientras que la libertad no está arraigada
en sus costumbres e identificada con ellas.
Mariano José de Larra.
LA VOZ DE UN VERDADERO PROGRESISTA
Larra fue el primer escritor de España que consideró con gesto intelectual los problemas y vicisitudes nacionales que siempre han flotado en nuestra atmósfera. Por el enfoque siempre actual de su visión, la calidad de su ironía y el alcance de las meditaciones que fulgen en la obra de Larra, queda plenamente justificado el gusto nuevo y la vuelta a Larra que se manifestó hace ya algo más de un siglo. La iniciativa partió de la generación del 98.
Mariano José de Larra, nacido el 24 de marzo de 1809 en Madrid, cumple diecinueve años cuando se decide, en 1828, a publicar un periódico a sus expensas, El Duende Satírico del Día, sólo aparecieron cinco números, pero ya encontramos en él el esbozo de varios de los grandes temas que el escritor desarrollará en los años siguientes. Es una época de censura muy estricta: por eso debe dar prueba de gran habilidad para presentar sus críticas contra la España caótica y desecada, nula y vacía, y para abogar por otro gobierno, por las libertades y la civilización.
En agosto de 1832, después de haber ensayado otros géneros literarios, vuelve con obstinación al periodismo. Publica el primer número del famoso periódico El Pobrecito Hablador, del que saldrán catorce números. En ellos encontramos artículos tan célebres como El castellano viejo, Vuelva usted mañana, ¿Quién es el público y dónde se le encuentra?, etc.
Larra ha comprendido que por medio de la prensa puede llegar a sus contemporáneos, modificar la sociedad, sentar las bases de un credo político y sacudir la apatía general. Estos son los motivos por los que este autor pone su genial originalidad al servicio de esta obra bien cívica.
Si Larra no hubiese escrito más que su novela El doncel de don Enrique el Doliente, su débil teatro y sus versos aquellas odas que el diablo le tentó a escribir-, no nos acordaríamos en el segundo centenario de su nacimiento, de su nombre. Pero hizo artículos. Observó, criticó y analizó. Expuso con ironía y justeza. Trazó cuadros y siluetas de gran aire español. Derrochó aquí y allá juicios de universal alcance y logró en ocasiones lo que no pudo hallar en versos ramplones: el acento del verdadero poeta.
Larra tiene de don Francisco Quevedo, la crueldad y el sarcasmo implacable. Pero el verdadero y legítimo antecedente del gran articulista es, como señala Azorín, Beaumarchais. En el autor de El barbero de Sevilla se encuentra implícito el humorismo del español, que supo adoptarle originalmente con temperamento propio.
Al anochecer del 13 de febrero de 1837 Larra se suicidó. Le faltaba más de un mes para cumplir los veintiocho años. Los periódicos de la época dieron poca importancia al suicidio de Fígaro. Apenas si le dedicaron comentario alguno. Azorín se escandaliza de ello. La llamada generación del 98 y la siguiente revisaron aquel silencio como un proceso de insensibilidad española o de mal gusto. La obra de Larra estaba acabada allí donde él la dejó escribió Antonio Machado-, y fue el suicidio su último y definitivo artículo de costumbre.
Larra nos recuerda constantemente que si la sociedad es una amalgama él escribe para esta sociedad, es decir, para la mayoría, en defensa de una amplia difusión de la cultura para sacar al pueblo de su marasmo.
Llegamos con esto al final de la evolución personal de Larra. Ha discernido que en una sociedad cuanto mayor es el número de individuos implicados en sus transformaciones tanto más este gran número que llama masa, masas y pueblo- tiene probabilidades de transformar profundamente la historia. De aquí sus incesantes llamadas a este gran número.
El hecho de que hayamos aplicado el calificativo de progresista cobra así toda su significación. El elemento más importante de su evolución personal, es, sin duda, esta progresiva toma de conciencia de la realidad histórica de España, realidad móvil y no definitiva.
Y preguntamos hoy como ayer. ¿Por qué se suicidó Larra? Larra se mató nos cuenta Machado- porque no pudo encontrar la España que buscaba y cuando hubo perdido toda la esperanza de encontrarla. Larra, nuestro romántico escritor, fue un peregrino en su patria. La ideó y la idealizó peregrinamente. Larra, fue un peregrino de amor, un enamorado. Y como dijo el poeta: Fue peregrino en su patria / desde que nació. / Y lo fue en todos los tiempos / que en ella vivió.
Francisco Arias Solís
El futuro se gana, ganando la libertad.
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