La traducción (del latín traducto, -nis: hacer pasar de un lugar a otro) es una actividad que consiste en comprender el significado de un texto en un idioma, llamado texto origen o "texto de salida", para producir un texto con significado equivalente, en otro idioma, llamado texto traducido o "texto meta". El resultado de esta actividad, el texto traducido, también se denomina traducción.
El texto bilingüe de la Piedra de Rosetta, descubierta en 1799, fue clave para comenzar a descifrar los jeroglíficos.
El objetivo de la traducción es crear una relación de equivalencia entre el texto origen y el texto traducido, es decir, la seguridad de que ambos textos comunican el mismo mensaje, a la vez que se tienen en cuenta aspectos como el género textual, el contexto, las reglas de la gramática de cada uno de los idiomas, las convenciones estilísticas, la fraseología, etc.
Tradicionalmente, la traducción ha sido una actividad desarrollada por humanos, aunque hay numerosos intentos de automatizar la tarea de traducir textos naturales (traducción automática) o de utilizar ordenadores para ayudar a esta tarea (traducción asistida por ordenador, o computadora). Un ejemplo de traducción asistida sería el uso de una memoria de traducción. De toda esta dinámica ha surgido la moderna industria del lenguaje.
Es importante diferenciar la traducción de la interpretación: En el primer caso, se transfieren ideas expresadas por escrito de una lengua a otra, mientras que en la interpretación las ideas se expresan oralmente o mediante la gesticulación (como sucede en el lenguaje de signos) de una lengua a otra. Según el análisis de los procesos implicados en la traducción e interpretación, podría considerarse que esta última constituye una subcategoría de la traducción.
Fuente: Wikipedia.
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