El control de la televisión del primer ministro Silvio Berlusconi quedó en evidencia cuando la programación de emisoras estatales y privadas fue modificada para mostrar al jefe de Gobierno en la entrega de un centenar de casas a damnificados del terremoto de abril pasado. El parlamentario opositor Giuseppe Giuletti dijo que el cambio de programación prueba que casi todos los canales locales son forzados a agacharse ante el único amo. El imperio de Berlusconi, Mediaset, es dueño de los tres mayores canales privados del país.
La Jornada
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