Estoy en una montaña de Mérida, Venezuela. En la mañana se escuchan los cantos de los pájaros no más me levanto, veo la hora del reloj; generamente, son las 9 o 10 de la mañana, eso era cuando no tenía trabajo. Buscaba rápido el control, y prendía el T.V para ver si por lo menos en la propaganda tenía mi primer contacto visual con ella. Debo reconocer que dos veces se ha aparecido en mis sueños, caminado y tratando de resolver en la forma más autentica que tenía de mirarla, sé que ella estaba convencida de mi amor por que justamente ante de despertarme terminabamos besando. Sus labios de mujer reciente, y la fantasía iracunda de ternerla abarazada, hacían que de vez en cuando limpiara la pantalla de la T.V, para no besar el polvo que se posa en la tranquilidad de la montaña.
Ha pasado algun tiempo desde que Magadalena se fue para Colombia, me resulta grato saber que ahora la tengo a unos cuantos kilómetros, pero en la imagen, y no precisamente de la pantalla, donde se convierte en la mujer real.
Me paro, tengo ganas de buscar su mail, reviso en la internet para que me de alguna pista; el corazón me late más aprisa cuando me acuerdo que existe, hay una posibilidad digo, es una fantasía mi Magdalena querida.
Pd: si alguien le puede hacer llegar este texto sería fabuloso que se pusiera de acuerdo conmigo e intercambiarnos los mails.