
Capitulo 12
XAN LE PIDE UN HIJO A ANA
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Ana sale de su casa sin problemas. Xan respira aliviado al verla salir. La abraza para tranquilizarla, la besa y le dice que todo saldrá bien.. Mientras, Pere toma la bolsa de la joven y la mete en el maletero. Tomada de la mano de Xan, Ana se mete en el coche. Triste, mira su casa.
--¿Te duele irte? –pregunta Xan mientras el coche se pone en marcha.
Pere conduce, la pareja está detrás. Ana mira a su chico con una mirada asustada pero con amor:
--Claro que me duele hacer sufrir a mi madre pero te amo y voy a estar contigo en las buenas y en las malas. Haré cualquier cosa antes de permitir que nos separen.
Xan la acaricia satisfecho.
Durante todo el trayecto a la Ciudad Condal, Ana no deja de mirar a su chico preocupada, él la consuela con sus caricias y sus dulces palabras. Los miedos y las preocupaciones de Xan son iguales a las de Ana.
Y llegan a su destino. A la joven pareja de enamorados se les cae el alma a los pies cuando ven el edificio en el que deben instalarse. Ninguno de los dice nada pero ambos piensan que parece la casa de la familia Monster. Es un edificio de más de cincuenta años y mal cuidado. No está pintado desde entonces. La pareja espera que el piso por dentro sea mejor pero no mejora demasiado. Aún así a Ana no le desagrada. Está segura que con un poco de voluntad ella y Xan podrán ser muy felices allí. Xan lo encuentra espantoso de plano y le aterra la idea de tener que pasar un solo día allí. Pere conduce a la pareja a su dormitorio que no es ni una cuarta parte del de Xan, les entrega las llaves y los deja solos. Es Ana la única que le da las gracias por todo. Xan tiene una cara... Hay tensión entre la pareja. Ana lo abraza y lo besa feliz para demostrarle que todo está bien para ella.
--Este es nuestro nidito de amor –dice él con ironía.
A Xan se lo nota mucho que no está nada contento.
--El piso no está mal y es para nosotros. Yo no tengo dinero y tú tampoco te puedes permitir el lujo de tirar el que tengas –Ana.
--¡Pero mira esta cama¡ ¡Yo jamás vi una cama tan pequeña¡ ¿¡Aquí se supone que debemos dormir los dos?¡
--Si cupiera otra cama las podríamos juntar pero... ¿no vas a pretender que durmamos separados?
--No pero es que yo no voy a saber dormir aquí–Xan.
--todo es acostumbrarse, estaremos muy apretados y así lo gozaremos más... A mi me encanta la idea de tener tu cuerpo enganchado al mío.
Xan sonríe seductor, la acaricia con ternura y se sientan, él con cierto asco, sobre la cama. Él toma la mano de la joven y dice besando su mano:
--Es imprescindible que te quedes embarazada.
Ana empalidece.
--¿Puedes repetir eso? –dice segura que no puede haber oído bien.
--Si esperas un hijo mío nadie nos podrá separar.
Hay un silencio en el que Xan espera que Ana diga algo pero ésta se ha quedado sin palabras. Entonces Xan sentencia:
--Es la única solución, no nos podemos esconder siempre.
Ana no sabe que decir y no dice nada pero tampoco se opone cuando Xan, con mucha dulzura y amor, empieza a desnudarla. La pareja hace el amor sin ningún tipo de precaución.
Después del placer, Ana reposa sobre el pecho de Xan. Tiene miedo, no está segura de haber actuado bien. Xan se da cuenta, la acaricia tiernamente y pregunta:
--¿No quieres darme un hijo?
Es entonces cuando ella le habla finalmente y con sinceridad dice:
--Te quiero muchísimo y me provoca ternura la idea de llevar un hijo tuyo en mi vientre pero ser madre no es un juego y yo no estoy preparada para ser madre.
Él la besa con dulzura y dice:
--Confía en mi, juntos saldremos adelante.
Mientras la abraza con amor, Xan le va hablando de lo felices que podrán ser estando casados y con hijos. Le habla de cómo vivirán, de las cosas que podrían hacer, de los buenos padres que serán para sus hijos.
--Quiero que tengamos dos –dice él—una niña bella como la madre y que se llama Ana y un Xan seductor y bien plantado como yo.
Ana sonríe con ternura y besa a su chico. Y aunque no está convencida no está dispuesta a separarse del joven y sabe que quedarse embarazada es la mejor solución. Lo mira con amor y dice:
--Te daré ese hijo que quieres y que tanto necesitamos.
Xan la besa satisfecha. Abrazados siguen hablando. Ahora es ella la que explica cosas:
--Lo pasé tan mal al creer que nunca te vería, tenía tanto miedo... Hasta había pensado en suicidarme.
Él la mira emocionado y dice:
--Te juro que nada ni nadie nos separará.
Después de un rato más hablando, Xan la mira picarón y dice:
--¿Y si lo volvemos a intentar? Nos urge ese embarazo.
Ana lo besa feliz y la pareja hace nuevamente el amor. Después se queda dormida el uno en brazos del otro.
No mucho después amanece y es cuando doña Ana se da cuenta que su hija ha desaparecido. La mujer se pone histérica, don Augusto le pide que se calme mientras llama al padre de Xan que le confirma que su hijo tampoco está. Doña Ana, al saberlo, llora desolada y recrimina a su marido:
--¡todo es culpa tuya por no haberme hecho caso... No sé le puede prohibir a una joven enamorada amar¡
--¡Sí tú la hubieras educado bien nada de esto estaría pasando¡ --don Augusto.
Ambos gritan cada vez más. Augusto se acerca a ellos para intentar poner paz. Carmen mira de tranquilizar a sus hijitos que se han puesto a llorar.
Por otro lado, Idalina llora desolada en brazos de su marido. En seguida llegan Demetrio y Virginia para darles su apoyo. Demetrio abraza a su padre y Virginia a la mujer. Los dos jóvenes les aseguran que los encontrarán.
--Xan está demasiado acostumbrado a la buena vida como para pasar penalidades –dice Demetrio.
Idalina se muere de la angustia.
Mientras, Ana se acaba de despertar. A su lado Xan duerme tranquilamente. Lo mira y se siente feliz de tenerlo para ella sola. Se levanta y empieza a inspeccionar el pisito. Encuentra una vela y la enciende. Pide a su abuela que los proteja a ella y a Xan. Está segura que era de eso de lo que la quería avisar con el sueño. La joven reza a su abuela. Le pide que sí es cierto que está en alguna parte que haga algo para que no la separen del amor de su vida. Después busca por la cocina y se da cuenta que no hay nada de comer. Xan se despierta y la llama angustiado. Ella va corriendo y se tira a sus brazos. Xan se siente tranquilo, por un momento había creído que la joven se había ido. Ana le informa de que no hay nada para comer. Xan la mira seductor:
--Ya nos preocuparemos de eso más tarde... Ahora tenemos que hacer los deberes.
Ana sonríe:
--Me encanta hacer esos deberes contigo –dice.
Los jóvenes se sonríen y se besan. Después hacer el amor.
Llamada por Carmen, Susana informa a su hermana Raquel de la desaparición de Ana. La familia Vico está segura que Raquel sabe dónde está la joven pero ésta está tan sorprendida como todos. Carmen aboga por ella y jura a su amiga que su hermana no sabe nada de la de la otra. Berta se angustia por esta desaparición, piensa en Augusto.
Xan y Ana reposan felices el uno en brazos del otro después de hacer el amor. Ella besa el pecho del atractivo joven y le dice:
--Estoy tan feliz de estar aquí contigo a pesar del lío que habrá en nuestras casas.
Xan acariciándole la cabeza dice:
--Cuando peor están las cosas fuera más unidos están los de dentro.
Ana se siente refugiada en brazos de su chico y está segura que nada malo le pasará a su lado.
Por otro lado, los padres se ambos se han reunido para intentar encontrar una solución. La madre de los dos lloran. Don Augusto culpa a Juan y a Idalina de todo.
--Poniéndose nerviosos no solucionaremos nada –Juan intentando calmarlo.
--Cómo se nota que no es su hija la que está a la merced de un hombre. Yo llevo la peor parte, es mi honra la que está en juego no la de ustedes – don Augusto.
--No hay porque exagerar las cosas, son jóvenes y están enamorados –Juan.
--Eso son tonterías, esto lo soluciono yo en seguida –dice el padre de Ana que se dispone a llamar a la policía para poner la denuncia. El padre de Xan lo retiene.
--¿Pero no ve que no nos van a hacer caso? y menos con la navidad encima. Lo único que podemos hacer es esperar a que se comuniquen con nosotros. Yo no conozco a su hija pero les aseguro que mi Xan no va a tardar en llamarme.
Idalina y doña Ana se miran desesperadas.
Para conseguir noticias de la pareja, se han fotocopiados carteles con sus fotos y se están repartiendo en parejas por la ciudad.
Jenaro y Pedro son una, Luisa y Lorenzo otra. Luisa, enterada de la desaparición de su única alumna de Cou, en seguida se ha puesto en contacto con la familia para ayudar y el azar ha querido que Lorenzo sea su pareja. Ambos están juntos y el cuerpo de él grita de deseo, quiere besar a su amada que no deja de provocarlo pero se controla. Augusto y Berta están juntos pero estos no se controlan. Después de pegar unos carteles acaban en el coche haciendo el amor. Vicente acompaña a Raquel ha pegar carteles pero le exige que antes esté un rato con él. Ella está muy angustiada por su amiga y no quiere pero acaba sucumbiendo y hacen el amor en el coche de él.
Brigi y su madre iban a comprar y la madre pide a su amiga que la acompañe a ver a doña Ana. Brigi se siente culpable por el sufrimiento de la madre de su compañera pero no se atreve a decir lo que sabe.
Carmen y Susana reparten carteles mientras Carmen habla de lo triste que se siente por estar de vacaciones.
--Eres la única persona que se siente mal por no ir a clase –ríe Susana.
--Es que me voy a morir tanto tiempo sin mi Marc.
Están cerca de casa de Marc. Carmen tenía esperanzas de verlo y de pronto, Susana ve algo que no le gusta y pide a su amiga que mire pero preparada pues tampoco le va a gustar. Una pareja se acerca a ellas. A la joven Vico se le hiela la sangre. Es Marc muy acaramelado con una rubia. Marc saluda con amabilidad y sigue su camino. Carmen se gira para asegurarse que no son imaginaciones suya y un puñal le atraviesa el corazón viendo las muestras de cariño de su Marc a esa rubia y entran en el edificio donde vive él.. Carmen está hundida, muerta de dolor. Susana intenta animarla.
--sólo es un chico, no merece la pena. Era una ilusión, un sueño --Susana
--Tiene novia –llora Susana—y que mona ella, si parece la Barbie. Él nunca dará el primer paso y yo no sé como luchar por él. Lo perdí, lo perdí.
--Marc nunca fue tuyo, te ilusionaste sola.
--¡todo es culpa de esa Barbie¡ La odio, la detesto. ¡Ella me lo ha robado¡ ¡Ella ocupa el lugar que yo quería para mi¡ ¡Díos, cuanto la odio¡
--Carmen, no es bueno tanto rencor.
--¡cómo se nota que a ti ninguna lagarta te ha robado a tu chico¡
--Marc no era tu chico –Susana.
--¡Odio a esa aprovechada. Seguro que sólo sale con él para exhibirlo que no lo ama ni una cuarta parte de lo que lo amo yo. Barbie asquerosa.
Mientras a Carmen se muere de dolor y celos, Marc aprovechando que se casa está vacía, lleva a su chica a su habitación y hacen el amor.
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