
Capitulo 54
XAN Y SANDRA: amor a primera vista

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Raquel ha acompañado a Carmen hasta su casa y es que la hermana de Ana está encolerizada.
--¡Está humillación no se la pienso perdonar¡¡Me voy a divorciar de Marc y nada me hará cambiar de opinión¡¡
--Los hombres son infieles por naturaleza... piensa bien las cosas y no te apresuras... Marc es un buen tiempo.
--¡Era un buen tipo¡ ¡Ahora es una rata¡ tú sí que haces las cosas bien... cuando te cansas de un hombre te buscas otro y así no tienes que pasar por estos sofocos¡¡ --dice Carmen rabiosa.
Gimiendo y resoplando, Xan se abrocha los pantalones y sale de la casa en silencio. En el sofá queda Elisa medio desnuda y muy satisfecha. Xan sale sofocado y se topa con su hija y su ex suegro que llegan. La pequeña Ana se lanza a los brazos de su padre que la abraza amorosamente y con cara de culpa por lo sucedido con la madre le dice que ha ido a despedirse pues se va unos días de viaje. La niña le dice que lo extrañará. Padre e hija se despiden con mucho cariño.
Carmen espera a su marido muy molesta. Éste llega con un enorme ramo de rosas que entrega a su mujer. Carmen toma el ramo y se lo estampa en la cara. La mujer está histérica.
--No te pongas histérica por una tontería... yo te amo... te eres la única mujer que me importa -le dice como si nada.
Él se acerca muy mimosón pero ella le pide que la deja tranquila. Marc la besa y la acaricia a pesar que ella le grita que no la toque.
--no te hagas la dura... si yo sé que lo estás deseando... llevas meses detrás de mí... ahora vas a tener tu premio.
Ella lo rechaza una vez más y él la besa a la fuerza. Ella se lo saca de encima con un buen golpe en el paquete. Mientras él se retuerce de dolor, ella le escupe que no quiere saber nada de él y que piensa pedir el divorcio. Sube al dormitorio dejando a su marido furioso. Marc no tarda en entrar en el cuarto encolerizado y dando una patada a la puerta. Ella le exige que se vaya pero él se abalanza sobre la mujer. Hay un forcejeo, Carmen intenta desesperadamente sacarse a su marido de encima pero no lo logra. Llora lágrimas de metal e impotente no puede evitar ser sometida por su marido. Así mientras él grita de placer como una bestia salvaje, ella grita de dolor y rabia. Tiene clavada en su mente la amarga experiencia de la violación que sufrió de joven por parte del padre biológico de sus gemelos.
Raquel y Zack acaban de hacer el amor. Están en el mismo estudio que años atrás sirviera para los encuentros prohibidos de Raquel con el padre de su actual amante. La mujer está muy preocupado por Carmen y le cuenta a su joven amante que sus padres tienen problemas. Zack la acaricia con amor:
--deja que mis padres resuelvas sus problemas... no quiero que pienses en nada... te quiero toda para mi sola.
Raquel se deja vencer por la pasión seductora de Zack y se besan y vuelven a amarse.
Con vergüenza y odio, Carmen se arregla la ropa.
--¡Nunca te lo pienso perdonar, te odio como un día te amé¡
él ríe con cinismo mientras de sube los pantalones:
--¡A las mujeres no hay quien las entienda... me reclamabas que no hacíamos el amor y ahora cuando lo haces te enfadas¡
Con repugnancia le dice:
--¡me has violado y ahora más que nunca me quiero divorciar de ti¡
--¡un marido jamás viola a su mujer... la ley me otorgo el derecho a estar contigo cuando se me pegue la gana¡
la mujer empieza a sacar las cosas del armario de su marido y tirándolas al suelo le exige que se vaya de su casa.
-¡Está es mi casa, la casa que un día fue de mi madre...yo de aquí no me voy y si te vas tu te voy a acusar de abandono de hogar y no podrás volver ni para ver a nuestros hijos¡
Los dos se miran desafiándose. Con furia y pisando la ropa de su marido, la mujer toma una maleta y empaqueta sus cosas.
--¡no hagas un drama por esta tontería¡ --dice él.
--¡Mañana mismo empiezo los trámites de divorcio y me quedaré en la habitación de invitados hasta que un juez diga quien se queda con la casa¡
El hombre la mira con odio.
En Cadaqués, Laura, Aditi y Sandra se instalan en la casa de la difunta madre de la primera. Laura mira la puerta que comunica las dos casas.
--que pena que Marianito esté de vacaciones... me habría encantado volver a verlo –Laura.
--¿no tienes bastante con tener un ex por aquí persiguiéndote? –le reclama su hermana señalando la ventana. Un joven delante de la casa, parece que no se va a mover.
--déjalo, ya se cansará, ese pobre desgraciado no significa nada para mi... sólo estuvimos juntos un par de noches... Marianito fue mi novio de la infancia...
--sí pero se portó fatal contigo... te dejó pues no suportó que hubieras estado antes con Salvador...
--Y eso que nunca supo que también me lo hice con su padre... Hace mucho que no veo a ninguno de los dos.
Las tres amigas salen a dar una vuelta, Laura se enfrenta duramente con su ex amante que acaba por marcharse. Aditi lo mira triste.
--ya nos podemos ir –dice Laura.
De pronto un coche se para delante de ellas y bajan cuatro hombres: Toni, Xan, Salvador y Javier. El hijo mayor de Raquel sonríe al ver a Aditi, ella se quiere morir.
--¿¡Se puede saber qué hacéis aquí?¡ ¿¡Es que no nos puedes dejar en paz?¡ --reclama Aditi al primo de su hermana.
Divertido, el chico se defiende:
--Oye, oye a mi me invitó mi amigo Javier... yo no sabía que estarías vosotras aquí.
Javier lo ratifica:
--Mi tío me dio permiso para pasar las vacaciones aquí aprovechando que ellos no iban a estar.
--¿os vais a quedar aquí? –dice Aditi señalando la casa de al lado.
Salvador hace que sí con la cabeza y la mira seductor, le hace gracia el enojo de la joven.
Mientras pasa todo esto, Xan no ha dejado de mirar a Sandra que responde con timidez. Toni se siente desplazado.
Aditi está furiosa pero su hermana está encantada.
--¡podemos pasar estos días los 7 juntos... así será más divertido¡ Abriremos la puerta que une las dos casas y así podremos ir de casa en casa siempre que queramos –Laura.
Aditi se niega pero a Salvador y a Javier les parece fantástico. Xan y Sandra no dicen nada pero se miran contentos.
--Me encantaría vivir contigo por unos días –dice Salvador divertido para provocar a Aditi. Los dos se excitan ante la proximidad de sus cuerpos. Ella está embriagada por el aroma que desprende el cuerpo del hombre. Sentimientos opuestos se pelean dentro de ella y acaba desmayándose en brazos de Salvador. Él se asusta mucho, quiere pedir una ambulancia. Es Laura la que dice que no hace falta y ordena que la tumba en la cama. Es salvador quien la toma en brazos y amorosamente la deja sobre la cama.
Javier se acerca a Laura:
--Tu te llamas Laura ¿verdad?
--si, con todo este jaleo no nos hemos presentado formalmente, Javier ¿no?
Él dice que sí y ella le da un ligero beso en los labios.
Toni se siente solo. Xan y Sandra no dejan de mirarse. Para ellos no existe nadie más. Ella lo mira tímidamente y escucha al hombre con emoción. Xan la atropella a preguntas y ella va contestando poco a poco.
--soy de Balaguer pero he vivido toda mi vida en Francia, me llamo Sandra.
Él se da cuenta que aún no le ha dicho su nombre:
--Perdona, soy un maleducado... Me llamo Xan y lo que son las cosas... Mi padre es de balaguer –dice con simpatía.
Los dos se sonríen. Xan toma la mano de la mujer y se produce un intercambio de energías y sus corazones son hechos prisioneros el uno del otro.
Salvador mira amorosamente a Aditi que acaba de recobrar el conocimiento. Ella dice que se quiere ir a casa, que no lo quiere tener cerca de ella. Él la agarra de los brazos para impedir que se vaya. El contacto con el hombre hace aumentar el deseo en ella y rompe a llorar. Salvador la acaricia con ternura:
--¿por qué me desprecias? ¿qué te pasa conmigo?
Ella no contesta pero gira la cara. No lo quiere mirar a la cara para no descubrir sus verdaderos sentimientos.
Mientras, Laura y Javier están haciendo salvajemente el amor.
--¿porqué no me suportas? Yo no te he hecho nada para que me desprecies de esta manera –dice Salvador a Aditi.
Le habla con una voz tan dulce que a la joven le rompe el corazón tener que hablarle con tanta dureza pero siente que lo debe odiar y le reclama ser el responsable que Laura tuviera que hacerse un aborto. Él, desesperado, intenta hacerle ver que no tiene sentido buscar culpables de errores del pasado.
--Teníamos 15 años, no se podía hacer otra cosa. Habría arruinado mi vida y también la de ella. ¿habrías preferido eso?
Ella no contesta, está concentrada en contener las ganas de besarlo. Se oyen los gemidos de placer de Laura y Javier.
--Ella ya lo ha superado muy bien... ¿porqué tú no?
Aditi se seca las lágrimas y dice:
--¡¿de verdad crees que lo ha superado?¡ Se ha convertido en una máquina de sexo, ha cerrado su corazón para no volver a sufrir.
--No me puedes culpar de eso.
--¿ah no¿¿y quién tiene la culpa ? Desde que pasó aquello ha estado dando tumbos. ¡tú eres el culpable que mi hermana haya perdido el rumbo¡
Salvador la mira triste y con la voz rota dice:
--no puede decirte nada, sólo que lo siento.
Aditi le suplica que se vaya,
--dejame que me quede a tu lado.
La joven la echa con desprecio y él se va herido. Los dos tienen el corazón partido. Él la mira con lágrimas en los ojos. Tiene ganas de besarla en los labios pero le da un tierno beso en la frente y se va. Antes de cerrar la puerta mira a la joven conmovido, le da pena verla llorar con tanto dolor. Cierra la puerta y escucha tras la puerta por un rato. Oye como la joven llora amargamente, se golpea la mano con el puño y sus ojos se llenan de lágrimas. Sin querer ver a nadie entre en la otra caso y se traga su dolor en silencio.
Se ha hecho la noche, Xan y Sandra están solos en la sala de la casa de las chicas. Él enciende la chimenea para apaciguar el frío que siente la mujer. El hombre y la mujer están arropados ante el fuego. Sus ojos desprenden amor, tienen las mejillas encendidas, su voz tiembla de la emoción. Xan se llena de orgullo al hablar de su hija. Sandra se asusta al saber que el hombre está casado pero él no la ha querido mentir. Él le acaricia la mano con dulzura y ella se enrojece.
--Me gustaría que la situación fuera diferente pero no te quiero mentir, no quiere que creas que tengo malas intenciones contigo. Soy separado pero mi mujer se niega a darme el divorcio ¿tanto te molesta que yo sea casado?
--es que yo nunca he estado con un hombre... yo... ¿entiendes? –dice con timidez.
Él le acaricia las mejillas y ella se estremece:
--sé que no te puedo ofrecer nada pero aunque esté casado mi corazón es libre... mi corazón es para ti.
A ella la vence la dulzura del hombre. Se miran. Poco a poco él va acercando peligrosamente sus labios a los de ella hasta que los dos se unen. Primero es un leve beso al que ella responde y la pareja se funde en una apasionado beso de fuego.
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