
Capitulo 56
TRÁGICA NOCHE DE AMOR PARA XAN Y SANDRA

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Esperanza grita y llora de rabia ya que Jenaro le está a punto de robar lo que para ella es un tesoro muy valioso y no sabe como impedirlo. A unos segundos de entrar en su novia, Jenaro ya saborea su triunfo.
Esperanza no puede creer su suerte cuando oyen que un coche patrulla se acerca. El enloquecido chico se asusta y se para rabioso. Ella aprovecha ese momento para darle un empujón y sale corriendo hacia la policía. Uno de ellos sale para auxiliar a la desesperada joven. Otro se acerca armado al coche, Jenaro se da a la fuga. La joven llorando les explica que el que la quiso violar es su novio y pide que lo dejen ir y suplica que la lleven a su casa. Los policías así lo hacen. En el camino la joven rompe a llorar. Se siente tranquila por haberse librado de la tragedia pero no deja de llorar amargamente lamentando todo lo que pasó.
Salvador camina furioso por las calles de Cadaqués. Está frustrado y desesperado. Llega a una zona de prostitutas y todas se pelean por él, una las expulsa a todas y coquetea con el hombre. Él está nervioso, no le gusta el ambiente.
--es que yo... nunca he hecho esto –dice nervioso.
--¿no?... --sorprendida.
--bueno sí pero no pagando...
--Tranquilo –dice bien coqueta- conmigo te la vas a pasar muy bien.
Él necesita desahogarse y acompaña a la señora prostituta a un motel.
Mientras, Xan y Sandra está abrazados frente al mar. Miran el agua, las estrellas... Se respira el amor. Los dos se acarician y se estremecen de felicidad.
Esperanza llega a su casa, su hermana duerme y entra sin hacer ruido. Se da una ducha y calma su dolor con un amargo llanto.
Jenaro calma su rabia acostándose con una mujer a la que acaba de conocer.
Poco a poco la pasión se va apoderando de Xan y Sandra. Se besan, se acarician y caen sobre la arena. Él se saca el jersey y la camisa, sonríe, desabrocha la blusa a ella y poco a poco le quita el sujetador. Sandra tiembla y vibra en brazos del hombre mientras hacen apasionadamente el amor.
Salvador siente asco de sí mismo mientras penetra a la prostituta como una bestia en celo en una mezcla de rabia, furia y pasión. Una vez se ha descargado, se levanta corriendo y se viste. La mujer descansa en la cama.
--Estoy muerta, ¿siempre eres así? Menuda fuerza... parecía que me quisieras matar.
Salvador se disculpa avergonzado, le da el dinero acordado y se va corriendo.
Sandra se arregla la ropa con culpa y vergüenza. Mira al suelo, Xan le levanta la barbilla con amor y le habla muy dulcemente:
--Te quiero y tú me quieres a mi. Lo que hemos hecho es una cosa natural, no te lo tienes que tomar así.
Ella no se atreve a mirarlo a los ojos.
--Mírame, me gustaría que me miraras a los ojos y me dijeras lo que siente –suplica él.
Ella no lo mira y él le levanta nuevamente la barbilla.
--No me gusta esa mirada tan triste que tienes, me gustaría que estuvieras tan feliz como yo. No me gusta el dolor que veo en tus ojos –dice él con unos ojos llenos de amor y ternura.
Con ojos llorosos y un hilo de voz ella le dice:
--ya sé que te parezco una tonta y todo el mundo siempre se ha reído de mi pero mi madre me enseñó que la virginidad sí es importante, que me debía reservar para el matrimonio y yo la he traicionado, he traicionado todas sus enseñanzas.
--Las madres siempre dicen muchas cosas que no son... seguro que tus padres ya estuvieron juntos antes de la boda... no tiene nada de malo. No has traicionado nada.
Sandra llora:
--¡pero estás casado¡¡¡Me he comportado como una prostituta al regalarme a un hombre casado que acabo de conocer¡¡¡¡Siento asco de mi misma¡
--No hablas así, yo... no te quería hacer daño –dice él muy triste.
--La culpa no es tuya sino mía, tú eres hombre y al fin y al cabo es lo que buscáis una cualquiera con la que pasar el rato.
--¡No, no es así¡¡Te prohíbo que pienses eso, que manches una cosa tan hermosa, un sentimiento puro que yo tengo hacia ti –dice él desesperado.
Xan intenta acariciarla pero ella lo rechaza y sale corriendo. Él se lleva las manos a la cabeza desesperado. Se abrocha los pantalones, agarra el resto de ropa. El ruido de un coche atropellando a alguien le hiela la sangre. Corre y ve con horror a Sandra tendida inconsciente sobre una balsa de sangre. Un aterrador grito sale de la garganta al ver a su amada como muerta.
Relajado pero triste, Salvador llega a la casa. Como quien no quiere la cosa, Aditi se encuentra al lado de la puerta que separa las dos casas y como la puerta está abierta ve pasar al hombre. Está muerta de celos pero se muestra indiferente. Con ironía le dice:
--buenos días.
Él sonríe.
--¿es a mi? –dice divertido.
--¿¡tu crees que estas son horas de llegar? ¡Ves a saber que estabas haciendo¡
él quiere entrar a la casa de las chicas pero ella le barra el paso.
--como quieras –dice divertido.
Los dos hablan cada uno desde su casa pero frente a frente, los separa una puerta.
--Por si te interesa acabo de hacer el amor con una mujer y me lo he pasado bárbaro –dice seductor.
--¡Eres un cerdo asqueroso¡
--Tú me lo has preguntado –
Aditi está furiosa, a él encanta hacer enfadar a la chica.
--amargándote de esta manera te van a salir arrugas... pero te pones muy guapa cuando gritas –añade él.
Él intenta acariciarla pero ella lo rechaza como si le quemara.
--¡vaya¡¿tanto asco te doy?¡
--¡A mi no me vas a tocar con las mismas manos que has tocado a ves a saber qué mujerzuela¡ --dice furiosa.
--¡no me lo puedo creer... ¡¡estás celosa¡¡ --dice divertido.
--¿¡celosa?¡ ¿yo de ti? –dice molesta.
Él se acerca a ella, la agarra de la cintura y la estrecha contra su pecho, ella tiembla en brazos del hombre que le gusta.
--¿porqué no reconoces que te habría encantado compartir una cama conmigo? –dice seductor.
--¡eres un cerdo¡¡¡te odio¡¡suéltame¡¡ --grita ella histérica.
Él hace que no con la cabeza divertido a la vez que acerca sus labios a los de ella. Aditi no desea rechazarlos, se rozan pero finalmente ella se resiste y escupe en la cara de Salvador.
Sandra sigue tendida en el suelo sin conocimiento, Xan está arrodillado ante ella intentando que recobre el conocimiento mientras dice con angustia:
--¿¡qué te hice mi amor, que te hice?¡
Con el rostro lleno de lágrimas y una mirada llena de odio, insulta y amenaza al conductor del coche que ha atropellado a la mujer.
--¡esto lo va a pagar muy caro¡ --amenaza.
--¡Cruzó la calle corriendo, se me tiró encima, no pude parar¡¡ --se defiende el hombre.
Xan está desesperado intentado que Sandra reaccione.
--¡¿pero qué pasa con la ambulancia?¿porqué no viene?¡ –grita angustiado.
--ya está en camino y no mueva tanto a la joven, déjela tumbada –dice el conductor.
Xan la deja en el suelo muy triste. Ella sigue sin abrir los ojos, él besa su mano y le suplica:
--resiste mi amor, no me dejes...
Salvador se seca el escupitajo que Aditi le ha echado toda la cara.
--¡eso te pasa por ser un cerdo¡
Él se enfrenta a ella, se miran cara a cara. Ella no sabe qué hará él., tiene un poco de miedo. Él sonríe y dice:
--¿tú qué problemas tienes conmigo... que me desprecias o me deseas demasiado?
Furiosa ella lo bofetea con odio. Él no se inmuta y seductor le lanza un beso:
--sé que te gusto, es más... estás loca por mi.
--¡te odio¡¡te odio¡ ¡retira lo que has dicho¡ -dice con rabia.
Él divertido no le hace caso y se va a su casa. Ella lo sigue.
--¡estás en casa ajena y sin permiso... te podría denunciar por eso –dice él riendo.
--¡no me importa, no me pienso ir de aquí hasta que retires la estupidez que has dicho¡
él está encantado con la reacción de la joven y se va a su cuarto. Ella entra.
--Si te quedas cierra la puerta por favor que me tengo que desnudar –dice él pícaro.
Ella no cierra la puerta y le advierte amenazante:
--¡ni se te ocurra quitarte nada delante de mí¡
Divertido por la situación, él se empieza a sacar la camisa y ella lo mira con odio y deseo. Salvador se queda con el torso desnudo y Aditi lo mira excitada. Seductor, Salvador empieza a desabrocharse los pantalones mientras dice divertido:
--Nunca imaginé que tú eras de las que disfrutan viendo a un hombre sacándose la ropa.
--¡no seas ridículo¡ ¡a mi no me interesa para nada verte desnudo. Al contrario me da mucho asco¡
él le guiña el ojo muy sexymente. Ya tiene los pantalones desabrochados y se dispone a bajárselos.
--¿qué haces? Ni se te ocurra ¡no seas grosero¡ --dice algo asustada.
Él la mira pícaro y dice:
--yo estoy en mi habitación y puedo hacer lo que se me pegue la gana.
Dicho esto tira los pantalones abajo quedando estos en el suelo. Ella se ruboriza.
--¿te gusta lo que ves? –pregunta él divertido.
Sandra es introducida en la ambulancia sin conocimiento.
--¡hagan algo¡¡no la dejen morir¡ --suplica llorando,
Xan entra con ella y toma la mano de la mujer.
--lucha, lucha, no te dejes ir –dice llorando.
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