
CAPITULO 110
Aditi entre la vida y la muerte
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Sandra está angustiada, Salvador se lleva las manos a la cabeza. Él mira hacia atrás para asegurarse que Aditi no sale de la habitación. Ignora que su esposa se ha levantado y busca con que taparse. La idea de que Aditi salga y descubra lo que pasa lo aterra.
--¡¡pero no puede ser... no me puedes hacer esto¡¡¡...¿¡porqué dejaste que te embarazada?¡¡ --le reprocha.
--¿¡crees que es lo que yo quería?¡ Para mi fue horrible tener que hacer el amor contigo... ¿crees que me apetece tener un hijo que me recuerdo el día más trágico de mi vida?¡ --dice llorando sangre.
--¡Yo no quiero tener un hijo tuyo...¡¡tienes que abortar en seguida... yo te ayudaré¡¡¡
--Yo tampoco quiero tener un hijo tuyo --dice ella secándose las lágrimas.
Estas palabras alivian a Salvador:
--que bueno que lo entiendes... entonces ya no tienes de que hablar... Yo llamo a un amigo mío y te aviso para la fecha del aborto.
Salvador hace intención de querer sacar a la chica pero ésta no quiere irse.
--¿y ahora que pasa? --Salvador.
--Eres tu el que no lo entiendes... yo no quiero tener un hijo tuyo pero yo nunca mataría a un hijo mío. Mi hijo va a nacer pero no quiero ni que lo veas, ni que te me acerques. Sólo quise que lo supieras pero ya no me volverás a ver.
Ella se quiere ir pero ahora es él quien el retiene.
--¡¡¡NO me puedes hacer esto¡¡¡¡No me puedes obligar a ser padre¡¡¡
--sé que la situación no es fácil pero lo tenemos que asumir.
él llora sangre:
--¡es que no puede ser, ahora no, ahora no...¿porque justo ahora?... ¿y estás segura que yo soy el padre?
Ella lo bofetea con odio:
--¡A caso crees que soy una prostituta¡¡¡ojalá no fueras tú su padre¡
--Perdón... no quería decir eso... ¿no podría ser de Xan?
Sandra se horroriza:
--¡¡esto ni lo pienses¡¡por suerte tuve el periodo antes de estar contigo...¡¡¡tú eres el padre, que no te quepa ninguna duda¡¡Lo siento por ti¡¡pero no te preocupes... yo comprendo y yo me hago cargo... No volverás a saber de mi ni de mi hijo... Ni siquiera me interesa que le des tu apellido.
Salvador se gira una vez más y ve con horror a Aditi, que lleva una bata, que está en la puerta de la habitación. Aditi mira a su marido con odio y rabia. Sandra se da cuenta de la presencia de Aditi y se desmaya.
A solas en el jardín, Diego hace confidencias a su padre.
--fue un error, un gran error. El odio me cegó. Estar casado con una mujer con la que no tengo nada en común, a la que no conozco apenas... por la que no siento nada... Es un infierno. No me une nada a ella.
--¿aún piensas en Carolina?
--¡¡No, no¡¡¡la odio¡¡ --miente-- pero odiar a Carolina no es razón suficiente para estar casado con una mujer que ni siquiera me gusta.
--¿y qué haras?
--Hoy mismo hablo con ella y se acaba esta farsa. Me voy a divorciar.
--Será un escándalo, mi madre no te lo va a permitir pero cuenta conmigo.
Padre e hijo se acarician con cariño.
--¡esto no es lo que parece, todo tiene una explicación¡ --dice Salvador a Aditi con desesperación.
LLena de rabia, Aditi lo bofetea y le da una patada donde más duele y se va corriendo. SAndra empieza a reaccionar, Salvador la deja en el suelo y cuando ya puede caminar un poco va corriendo tras Aditi. La hija de Roberta está esperando que se ponga en verde para cruzar pero al ver que Salvador se acerca a ella corriendo cruza de prisa y sin mirar. Salvador grita con horror al ver como un autobús pasa por encima de la que aún es su difunta esposa.
Diego busca el mejor momento para hablar con su mujer. Ésta, como si intuyera algo, lo esquiva para no hablar con él. Diego se dice a sí mismo que hablará con su esposa después de comer. Durante los postres, Lucia se adelanta a su marido. Ella sabía que su matrimonio pendía de un hilo pero ahora todo ha cambiado:
--¡estoy embarazada¡ --dice feliz segura de que su futuro está asegurado.
Diego se hunde, su padre lo mira con tristeza. Lucia y Idalina sonríe triunfadores y festejan a lo grande la noticia. Diego tiene el rostro desencajado por la impresión:
--mi amor ¿y esta cara? No nos cuidamos... era normal que te acabara haciendo padre.
Idalina abraza a su nieto mayor con orgullo:
--es la emoción... que felicidad tan grande... ¡el heredero ya está en camino¡ --Idalina.
Sergio tiene celos de ser su hermano el padre de ese heredero. Diego está como en shock. Idalina descorcha una botella de champán. Lucia mira a su marido con rabia y piensa:
--este embarazo mío no podía haber llegado en mejor momento... estoy segura que el muy cretino me iba a pedir el divorcio pero se ha quedado con las ganas... Yo no quiero que sea de otra... seré su esposa hasta la muerte. Quiero ser una Noguera, no depender más de mis padres que además cada vez están más cerca de la ruina.
En el hospital, Roberta, Oriol hijo, Fernanda, Francesca y por otro lado Salvador y Augusto esperan angustiados noticias de Aditi que está siendo operada.
--esto es una burla del destino --Oriol hijo aún desconcertado por la noticia de que su sobrina muerta está viva pero muriéndose.
El atractivo joven acaricia a su hermana intentando reconfortarla.
Salvador está derrotado por la culpa y el dolor. Abraza a Augusto deshecho. Roberta se enfrenta a Salvador con odio:
--¡no sé que le hiciste pero estoy segura que el accidente fue culpa tuya...reza para que a mi hija no le pasa nada porqué no pararé hasta verte en la cárcel¡
La atormentada mujer es tranquilizada por su hija y por sus hermanos. Aparece el médico y todos se acercan a él angustiados y con ganas de saber.
--la operación ha sido dura... aún vive y es un milagro pero ha perdido los dos riñones... necesita un transplante o morirá.
Roberta se hunde en brazos de su hermano, Fernanda abraza a Francesca. Salvador con un hilo de voz dice sin dudar:
--yo, yo le doy mis dos riñones si es necesario... pero tiene que salvar a mi esposa¡
Augusto se lo agradece. Roberta siente que lo dice para tapar su culpa.
--es una propuesta a tener en cuenta pero el donante tiene que ser compatible con la paciente y lo más logico es que sea un pariente...sería raro que el marido pudiera ser el donante... --médico.
Salvador se siente impotente al no poder ayudar a su esposa. El médico sigue hablando:
--toda la familia debería hacerse la prueba de compatibilidad y los primeros tienen que ser los padres. Lo más lógico es que uno de ellos sea compatible.
Roberta y Augusto se miran con cierta preocupación.
A Ana la devoran los celos pensando en Xènius y su novia juntos. Aún no conoce a Lucia Maria pero ya la odia con todas sus fuerzas. La mujer llora y llora y exige a su marido que la deje sola. Eugenio, muy angustiado, a avisar al doctor que en seguida pide que pongan un calmante a la paciente.
--¡no, no... no quiero dormir... quiero que venga Xènius¡ --llora.
Eugenio la mira preocupado. Angustiada Ana se va quedando dormida pensando en Xan, en Xènius...
Ajenos a todo esto, Xènius y Lucia se divierten en el parque de atracciones. Después pasean por el puerto tomados de la mano. Ella se siente muy feliz.
--ojalá pudiera ser siempre así... tengo tantas ganas de ser tu mujer,
él la mira sonriente, le gusta sentirse amado.
--ya sabes que ahora no es el momento, ya sabes que ahora no es el momento... Si quieres podemos vivir juntos pero de casarnos nada de nada hasta que Rosa esté recuperada del todo.
--pero no me gustaría que la gente supiera que estoy embarazada y tu madrastra tiene para mucho tiempo... ya se me notaría la barriga... Yo no entro en la iglesia como un tonel... todos se reirían de mi.
--bueno pues si quieres nos casamos cuando el niño nazca y hacemos bautizo y boda.
--¡si hombre...¡ si quieres nos casamos ahora por el cívil ahora y luego...
--No, no... yo me voy a casar contigo pero a mi modo. Yo no estoy para tonterías de las apariencias... a mi me da igual.
--¡si te parece no nos casamos nunca¡¡es que por lo que veo no te apetece nada casarte conmigo¡¡¿no será una excusa lo de Rosa?¡
--me tienes que entender, me ha tomado todo esto demasiado de sorpresa... no es fácil hacerme a la idea
Ella está herida:
--no sabía que te parecía tan terrible casarte conmigo... yo siempre he soñado que algún día sería tu esposa... es lo que más quiero.
--pues yo nunca había pensando en casarme, no sé aún soy muy joven.
--¿y entonces? ¿me condenarás a ser madre soltera?
--No, claro que no... Nos casaremos pero dame tiempo, no hace falta que vayamos con prisa.
--como se nota que nadie se burlará de ti y ni dirás que eres una perdida y cosas peor... --le reprocha.
--perdona pero yo no te obligué a hacer el amor conmigo... recuerda que yo simple quise respectar tu virginidad... fuiste tu la que me provocaste.
--¡esto es el colmo... si tú mismo dices que soy una cualquiera que dirán los demás¡ --dice herida.
La pareja llega a la casa de él discutiendo. Ella agarra su ropa furiosa y hace su maleta para irse.
--No te pongas así¡¡
--¡es que mi padre tendrá un disgusto cuando sepa que estoy embarazada y tú me podrías ahorrar el problemón casándote conmigo mañana mismo¡
--¡no me trates como si yo fuera el único culpable¡¡la responsabilidad es de los dos, no pienso a ser todo lo que a ti se te dé la gana como si fueras mi víctima¡
Ella está furiosa y se va de la casa. En realidad lo que espera es que él la sigue y le diga que harán lo que él diga. La joven espera escondida en la esquina, sonríe al ver al joven salir corriendo y está segura que va a buscarla.
--que no me encuentre... así sabrá que no me puede hacer enojar --se dice.
Cuando llega a su casa Se sorprende al no encontrar a Xènius esperándola y llama a la casa del joven. Una empleada le dice que se va a Mallorca. Lucia se muere de rabia.
Ana se despierta de madrugada y se queda de piedra al encontrarse a Xènius durmiendo en una butaca. Se despierta, lo mira suspirando enamorada.
--te amo, te amo... tu eres mi última ilusión --dice.
Con su vendada mano lo acaricia y él se despierta.
--LO siento, no te quería despertar --Ana.
Él sonrie.
--¿qué haces aquí? --Ana-- tu padre me dijo que te quedarías todo el fin de semana.
--¿te molesta? --muy dulce.
--¡No, no¡ --feliz.
Se sonríen.
--Creí que te gustaría verme... --él.
--sí, sí... No suportaba la idea de estar tanto tiempo sin saber de ti.
El joven la mira con ternura. Ana suspira enamorada. Los labios de él son toda una tentación, se muere por besarlos.
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