
CAPITULO 126
GUS ASESINA A LA NIETA MENOR DE SILVIA Y AGREDE A ADRIÁN
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Xénius intenta que Ana razone.
--No tienes memoria, no puedes estar segura de lo que sentiste antes.
--!yo lo único que sé es que si tú te vas de mi lado, me mato, te juro que me mato¡¡
Él está muy preocupado, la mira regañoso:
--eso no lo debes decir ni en broma.
Ella lo mira amenazante:
--!oye bien lo que te digo, no te exijo que me veas como mujer pero si pones un solo pie fuera de esta casa tendrás que vivir con mi muerte en tu conciencia¡
él la mira muy atormentado, la ve decidida a cumplir sus amenazas y eso lo aterra.
La joven Silvia espera en el descampado. No entiende porque su primo no ha llegado y preocupada se dispone a llamar a su casa. De repente un encapuchado aparece por detrás de la joven y le da un fuerte golpe en la cabeza con la barra de hierro. La joven cae al suelo con la cabeza abierta y sin sentido. El encapuchado, que lleva guantes, registra a la chica y le roba lo poco de valor que lleva para simular un atraco y sale corriendo. Gus se mete en su coche, se saca la capucha. Está lleno de odio pero no se arrepiente de lo que ha hecho. Se aleja. Tira en un contenedor de basura las cosas de la chica y con un brillo de maldad en los ojos se prepara para arreglar el otro asunto que tiene pendiente.
Xènius mira suplicante a la falsa Rosa:
--¡no me hagas esto, no me hagas esto¡¡no me hagas sufrir de esta manera¡¡
Ella le acaricia la mejilla con mucho amor.
--No quiero vivir sin ti --Ana.
Él está muy triste:
--No te reconozco, no eres la Rosa que yo quería. Ella no me haría sufrir de esta manera.
Ana está desesperada y casi se descubre pero sabe que eso empeoraría las cosas. El chico está molesto con ella.
--tu ganas, me quedo pero con condiciones --él.
--lo que sea --dice ella con desesperación.
--Serás la mujer de mi padre en toda la extensión de la palabra, no me volverás a acosar ni a hacerme ningún tipo de insinuación anormal en una madre y aceptarás que hoy mismo Lucía se instale en mi habitación como mi mujer.
--¡¡no, eso no... no quiero a esa cualquiera en mi casa¡ --dice muerta de celos.
Él hace intención de irse. Ella angustiada le agarra del brazo y suplicante le dice:
--está bien... haré lo que tu digas.
él le da un frío beso en la frente como si de su madre se tratara. Ella se muere de deseo.
--descansa, ya hablaremos en otro momento...
Ella está intranquila:
--pero júrame que seguirás en la casa cuando despierte, que no te irás...
Él la mira desesperado:
--ya te he dicho que sí, si tu cumples con tu parte yo cumpliré con la mía.
Él la deja sola, ella está muy alterada. Siente que haberle confesado amor a su guapo falso hijastro es un paso muy importante:
--ahora ya no tengo que esconder mis sentimientos y ahora me tengo que concentrar en acabar con esa estúpida, tengo que lograr que Xènius la deje y comienza a verme como una mujer enamorada.
Piensa con odio en Lucia Maria:
--¡te odio, te voy a destruir, maldita mocosa, no voy a dejar que te quedes con mi hombre¡
Ignorando los pensamientos de la que cree su madrastra, Xènius deja su maleta en su cuarto y se tumba en la cama resoplando. Siente que se ha metido en un buen lío:
--¿y que hago ahora con Rosa y ese amor que cree sentir por mi?¿y si se lo dice a mi padre?
Está muy triste, se le escapan las lágrimas. Sobre la mesita hay un retrato de él y la mujer que fue como su madre, la verdadera Rosa. La mirada de ella está llena de amor maternal. Él la acaricia y con angustia dice:
--recupera la memoria pronto, necesito que seas la de antes. Necesito a mi madre.
Sus ojos de inundan de lágrimas.
Gus llega a la escuela del hijo de Adrián justo para ver como su gemelo se lo lleva en el coche. Gus se muere de rabia ya que en esta ocasión no se ha podido salir con la suya. Sediento de venganza, decide improvisar sobre la marcha. Da marcha a atrás con su coche. Adrián ahora que está con su hijo está más tranquilo. El niño no entiende nada. El hombre sonríe para no asustarlo. Tiene pensado alejarlo de la ciudad para así evitar que su hermano le pueda hacer algo. De repente un coche aparece por una calle cercana y a pesar que es contra dirección va directo a toda velocidad hacia el coche de Adrián. Es Gus totalmente desquiciado. Adrián se asusta pero no tiene tiempo a reaccionar y Gus le tira el coche encima. El golpe es brutal.
Aunque no va vestida de novia, Raquel tiene la ilusión típica de todas las novias escrita a la cara. Elisa está con su madre.
--no me lo puedo creer. No creía que existiera un hombre capaz de hacer abandonar la soltería –Elisa—Creí que no creíamos en el matrimonio.
--pero creo en el amor –Raquel.
Madre e hija se abrazan emocionadas.
--siento tanta envidia mamá.
--volverás a ser feliz...
Salvador las interrumpe:
--Ya nos tenemos que ir, mamá.
La presencia de su hijo secreto que juega con la pequeña Ana incomoda a Elisa.
Xerxes llega al ayuntamiento con Toni. El hombre está muy nervioso. El joven lo mira emocionado.
--creí que Ana sería la definitiva y ahora ya ves... mi cuarta boda... tengo miedo a fracasar de nuevo.
--eres un gran amor y mi madre te ama... seréis muy felices.
Abuelo y nieto se sonríen.
Fernanda está recluida en casa de Roberta. No sabe que Xerxes se va a casar. Su embarazo corre peligro y está inmovilizada de la cama. Ha llamado desesperadamente al hombre pero Xerxes siempre se le niega. Ella está desesperada:
--tengo que inventar algo para que me venga a ver... ¡él me tiene que responder¡