
CAPITULO 128
RAQUEL Y XERXES: una boda y un bebé
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Ana se encierra en el dormitorio de Xènius. El olor del guapo joven está impregnado en cada rincón de la habitación. La mujer recorre el cuarto con excitación. El chico se había duchado antes de salir y en el suelo está tirada la ropa sudada de él. Ana toma la camisa del joven. La huele con deseo y se la pone. No puede reprimir las ganas de agarrar la ropa más íntima del muchacho y también la huele. Entra en el baño y se excita al imaginar el cuerpo desnudo del joven totalmente mojado. Acaricia las paredes aún húmedas de la ducha, las cortinas... Se desnuda y se ducha ahí mismo imaginando que está con su falso hijastro y que el uno recorre el cuerpo desnudo del otro. Jadea imaginando el placer.
Ignorando lo que está haciendo Ana, Xènius y Lucia se retuercen de placer el uno en brazos del otro. Caen a la cama rebosantes de placer. Se abrazan. Ella está muy feliz.
--últimamente estás un poco bruto –Lucía.
--¿no te gustó?
--sí claro pero antes eras más tierno pero me llena tanto estar contigo que no importa. Estoy deseando ser ya tu esposa y pasar todas las noches contigo.
Él se siente muy relajado:
--perdón si no te satisfago como antes pero es que traigo muchas broncas y necesito descargar agresividad, espero no haberte lastimado.
--para nada, me haces sentir bien mujer.
--sé que a tu padre no le hará gracia pero quiero que te vengas a vivir conmigo como mi mujer... además si ellos se quedarán en mi casa pues podemos decir que es para que los atiendas... aquí no tienes espacio... Nos casamos pasado mañana, tu padre no tiene porque decir nada.
--sí tranquilo. Haremos las cosas como tú quieras. Si tu quieres eso, pues así será.
--eso quiero.
Ella lo abraza feliz, él está preocupado por la que cree Rosa.
Ana entra en su dormitorio excitada. Se tumba en la cama. Tiene en las manos toda la ropa que llevaba Xènius incluida la interior. La besa y la abraza y se imagina que está con él. Xènius, mientras, se levanta de la cama de su chica totalmente desnudo y se empieza a vestir ante la atenta mirada de la joven.
--levantate que tienes que hacer tu maleta, yo te ayudo.
Ella obedece radiante.
Fernanda está muy inquieta en su cama. Está ansiosa de saber si Silvia pudo interrumpir la boda o no. Roberta está encerrada en el dormitorio de Francesca intentando que la aturdida joven le confiesa quien es el padre de su hijo La chica, confundida, no sabe como decir que Adrián es el padre de su hijo.
--Adrián es el único hombre con el que me he acostado –afirma.
--¿y cómo te embarazó siendo estéril?¡no mientas¡
--¡no miento, no miento¡¡Porque nadie me cree? –llora.
Aditi las interrumpe.
--mamá, ha llegado la policía... quieren hablar contigo...
Las tres se miran nerviosas pensando en qué habrá ocurrido.
En presencia de sus hijos y nietos, Xerxes y Raquel están en un hotel celebrando su boda. La pareja se sonríe muy enamorada, se acarician las manos bien ilusionados. Se besan. Reina la felicidad. Silvia ya sabe que se casaron y se dirige llena de rabia al hotel donde se celebra el banquete con ganas de arruinarles la fiesta. Antes de la entrada de la tarta nupcial, sacan un pastel con 18 velas para celebrar que ese día Vicente cumple 18 años. El chico no se lo esperaba y se emociona. Elisa fulmina a su madre con la mirada. El chico abraza al matrimonio.
--gracias por el detallazo –dice con emoción—es bonito eso de volver a tener una familia...
Xerxes lo mira con ternura, Raquel miente y le dice:
--ha sido idea de Elisa.
El chico, para agradecérselo, da un tierno beso en la mejilla a la hija de Raquel sin sospechar que es su madre. Para Elisa ese beso es un especial. Por primera vez su amor de madre frustrado quiere salir a frote y por primera vez le cuesta mostrarse indiferente. Le duele verlo al lado de su hijita y no decirle que son hermanos. Toni felicite al chico muy fraternalmente. También Salvador aunque éste está cohibido por la presencia de Sandra ya que no puede evitar guardarle rencor por considerarla culpable de su ruptura con Aditi.
Xerxes y Vicente coinciden en el lavabo y mientras orinan el uno al lado del otro hablan amistosamente. Xerxes sabe que ese joven es el nieto de su mujer y lo trata con mucho cariño y él se lo agradece.
--te siento como si fueras alguien de mi sangre, casi mi padre... nunca se lo he dicho a nadie y espero que me guardes el secreto pero me da rabia no ser miembro de vuestra familia... no soy más que el recogido.
A Xerxes le duele no poder decirle la verdad.
--No digas eso, no me gusta que hables así... te agradezco la confianza... quiero que sepas que en mi tienes un amigo, un padre... pero que te quede claro, eres de la familia como cualquiera...
--tú sabes que no –triste.
--Raquel te quiere como si fueras su hijo y yo también estoy aprendiendo a quererte y no me gustaría que me vieras como un extraño... yo quiero ser el padre que la vida te quitó.
Se lavan las manos. Xerxes acaricia al joven con ternura. Vicente siente que está empezando a recuperar la paz que perdió. El hombre abraza al chico por el cuello y vuelven al comedor. Raquel los recibe con un beso. Silvia interrumpe la fiesta. Los novios se incomodan por la presencia de la mujer. Xerxes no quiere que nada enturbió le felicidad de esposa y la abraza con fuerza para demostrarle su amor. Vicente se queda de piedra al reconocer en Silvia la mujer con la que se estrenó pero ella no se percata de su presencia:
--es ella, es la mujer que del coche –le susurra a Toni excitado recordando el día en el que perdió la virginidad.
--¿de verdad? Fue amante de Xerxes –dice sorprendido.
Vicente no sale de su asombro.
--¡no eres bien recibida en esta fiesta, vete¡ --Xerxes.
Raquel está refugiada en brazos de su marido.
Silvia agarra una copa de champán y dice con ironía:
--tranquilo, no vengo a recordar que fue tu mujer ya que se vería feo sino a darte a ti y a tu mujercita una muy buena noticia... ¡Mi hija Fernanda está esperando un hijo tuyo¡
Silvia sonríe victoriosa al ver que Raquel se muere de dolor. Xerxes no sale de su sorpresa.