¿Quién no se enamoró del dulce Rubén en "Mª Emilia" o del sencillo Pichón en "Pobre Diabla"? Pues ahora podremos disfrutar de nuestros dos idolos juntos en "Soledad" !!!!! Gabriel como "Juanjo" y Renato como "Koki"...
 


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EL GRIEGO --CAPITULO 1

February 23 2004 at 10:03 AM
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capitulo 1: Valentina es infiel a su marido
Valentina, una señora de 16 años, va a la ferretería que hay debajo de su casa. Lleva a su recién nacida hija, la pequeña Josefina, en sus brazos. Sus vecinos del piso de arriba son los dueños del comercio. Don Ángel es un hombre de muy mal carácter pero eficiente en su trabajo. Valentina se ha hecho muy amiga de la mujer de don Ángel, de doña Regina, a la que ve como a la madre que le falta. Las dos se van a las trastienda. Regina toma a Josefina y la deja al lado de otro bebé que duerme en una cunita. Es el hijo menor de Regina de nombre Manuel y nacido días antes que la hija de Valentina.
--siento que todo esto es un castigo de Díos por haberme portado mal. No debí dejar que Carlos me presionara para hacer algo que yo no quería… Fue un pecado horrible.
--pero el amor es así y tú estabas tan enamorada… Yo también me casé embarazada y me ha ido bien.
--el día de mi boda fue tan bonito… Creí que siempre iba a ser así pero ahora me siento una desgraciada. Me parece que han pasado años y no meses. Carlos no ha renunciado a su vida de soltero y no deja de decirme que sólo tiene 18 años y que quiere vivir. Yo lo entiendo pero yo sola no puedo con todo. Casi todo lo que gana se lo queda para él, llega todas las noches tarde, borracho y oliendo a otras mujeres…
Valentina no deja de llorar. Regina la escucha triste. A pesar de su juventud, Valentina es ya una mujer amargada. Regina no sabe como animarla.
--¿y porque no hablas con él? Que te dé tu lugar. Reclámale. No puede hacer lo que se le dé la gana. Ahora es padre de familia aunque le pese.
--Cuando le reclamo me dice que toda la culpa es mía, me culpa de haberme embarazado apropósito y día a día me recuerda que se casó obligado –dice llorando.
--ay, hija. Tu matrimonio recién comienza y eso es para todo la vida. Te casaste ante Díos. Debes aprender a vivir con la cruz que te ha tocado. Debes hacerlo por tu hija.
Valentina mira a su hijita llorosa.
--pobrecita, ella ha tenido que pagar por mis errores. La he condenado en vida.
--No digas eso, mujer. Seguro que será muy bonita y encontrará un buen marido. A lo mejor nuestros hijos se enamoran y emparentamos. Nada me haría más feliz.
--No creo que a tu hijito le guste una cojita.
--¿pero no se puede operar?
--¿y con que dinero? Si casi no llego a final de mes. Carlos cada vez me da menos dinero y con mi trabajo de costurera no me da para más… Mi hija nació coja y se morirá coja porque yo no le puedo pagar la operación. Suponiendo que se pueda operar. Ni siquiera tengo para que le hagan las pruebas.
--No sé que decirte, hija. Ya verás cómo saldrás adelante. Ya sabes lo que se dice. Díos aprieta pero no ahoga. Los comienzos nunca son fáciles. A mi me costó acostumbrarme al agrio carácter de Ángel y llevamos ya 12 años juntos y no nos podemos quejar. Nos ha ido bien.
--pero cuando te casaste tú eras una mujer y yo como quien dice acababa de dejar las muñecas.
--ya verás como todo saldrá bien. Escucha la voz de la experiencia.
Valentina mira a su hija con pena.
--mi pobre niña ¿que clase de vida va a tener?
--Va a ser muy feliz… ya verás…
--Pero si hasta su padre la rechaza. Ni la quiere bautizar porque dice que él no quiere una niña enferma. ¿que va a ser de ella? Si su padre no la quiere ¿cómo la van a aceptar los demás?
--Tú reza mucho y ya verás como Díos la llena de bendiciones y le mando un buen hombre para que sea su marido… tú no te preocupes. Yo sería muy feliz si se casara con mi Manuel.
Hablar con Regina le hace mucho bien a Valentina y se siente mejor. Emiliano, el hijo mayor de Regina y Ángel, de 10 años, juega en un rincón.
--tu hijo cada día está más grande, antes de Carnaval seguro que le tengo que retocar el disfraz. Crece tan rápido.
--Un día de estos lo bajo a tu casa para que se lo pruebes…

En casa de Valentina, días después…
--Me da vergüenza… No quiero –dice el pequeño Emiliano porque no se quiere desnudar para probarse el disfraz.
--No seas tonto, que sólo eres un niño... la vecina tiene mucho trabajo –dice Regina mientras lo deja en calzoncillos.
El niño se muere de la pena. No le gusta que Valentina lo vea desnudo.
Después que el niño se haya probado el disfraz y mientras él merienda y los dos bebés duermen juntos, Valentina y Regina hablan.
--ya te dije que Ángel iba a estar de acuerdo. Aunque no deje de protestar es un buen hombre. Nosotros ya lo teníamos todo listo para el bautizo de nuestro Manuel y el cura tampoco tuvo inconveniente. Bautizaremos a nuestros hijos juntos... Quien quita y se acaben casando.
--Eres tan buena, Regina. Si mi madrecita estuviera viva seguro que sería como tú. Ya ves que desde que me casé mi padre me ha abandonado a mi suerte y Carlos no quiere saber nada de su hija. Me siento tan mal y tan sola.
Valentina llora. El pequeño Emiliano la mira con pena. No le gusta verla triste y siente un profundo odio hacia ese hombre que tanto la está haciendo sufrir.

Ese sábado por la tarde es el doble bautizo. Doña Regina y don Ángel bautizan a su hijo Manuel y además son los padrinos de Josefina. Valentina está sola con su hija y se siente triste. Ve a sus vecinos tan unidos y ella ni siquiera tiene a su marido. Don Ángel no deja de protestar pero al menos no desatiende a su esposa. Carlos trabaja en la empresa de su padre y él es quien elige a los nuevos empleados pero antes, si las chicas son bonitas, obliga a que se acuesten con él y todas acaban aceptando. Carlos está feliz por ese trabajo. Se comporta como un soltero loco.
Cada año son como diez para Valentina. Su hija es su vida e intenta protegerla de todas las burlas que recibe por ser coja empezando por las de su padre que se la pasa borracho y de mujer en mujer. Emiliano se ha convertido en un guapísimo adolescente. Como cada año por esas fechas, Valentina le cose un disfraz. Ese año va él solo y se quita la ropa con gusto y sin que nadie se lo diga. Hay un brillo especial en los ojos de ese joven que está dejando de ser niño para convertirse en un apuesto hombre. Valentina se ruboriza al verlo en calzoncillos. La ropa interior es de niño aún pero no lo que cubre. Por primera vez lo ve como a un hombre. A pesar de tener sólo 20 años se siente ya una vieja y le parece sucio lo que está sintiendo. Se da la vuelta. Emiliano sonríe ya que se da cuenta que la mujer ha notado su cambio y eso es lo que quería.
--aquí te dejo el disfraz. Será mejor que vuelva con ya te lo hayas puesto –dice ella temblando.
Ella se va muy nerviosa. Emiliano sonríe seductor. La pequeña Josefina, de 4 años, está escondida debajo de la mesa y es que su corazón de niña siente unas cosas por ese adolescente que le asustan y por eso cada vez que entre en la casa se esconde donde ella lo pueda ver al irse pero él no.

Ha llegado un carnaval más, Emiliano cada vez es más hombre y más guapo. Va a visitar a su vecina. Lo abre Josefina. La pequeña, al ver que es él, se va corriendo a esconderse debajo de la mesa. El apuesto adolescente ve al cuarto de costura. Valentina se pone muy nerviosa.
--¿¿¡que haces aquí?¡
--¿¿por qué este año no me quieres coser el disfraz?¡
Valentina se ruboriza al recordarlo en calzoncillos.
--¡porque no¡
--¡ya sé que es porque te gusta mucho verme desnudo y crees que no te vas a poder controlar¡¡
--¡no seas descarado... tú eres un niño y yo soy una mujer casada¡
--¡mira lo niño que soy¡ --dice él bajándose los pantalones.
Ella se da la vuelta vibrando de deseo. El chico pega su cuerpo al de la mujer y ambos se estremecen.
--¡yo sé que ya no quieres a tu marido, que te gusto yo! tampoco es tanta la diferencia de edad¡
--déjame ---suplica sin fuerzas ya que no es eso lo que desea.
--tu marido merece que le pagues con la misma moneda...
Valentina no puede controlar por más tiempo lo que está sintiendo y acaba golpeando al adolescente. A pesar de ser su primera vez, Emiliano es muy apasionado y se porta como todo un experto. Besa a la mujer a la fuerza y ella se acaba dejando arrastrar.

Emiliano se sube los pantalones y se los abrocha. Está feliz. Tiene la cara iluminada después de vivir su primera vez. Valentina se siente sucia e inmoral.
--ha sido tan hermoso, yo no esperaba que fuera así –dice él dulcemente.
Valentina está llena de remordimientos:
--¡vete, vete¡¡por tu culpa me he convertido en una prostituta¡¡ya tienes lo que querías vete¡ --dice llorando.¡¡no te quiero volver a ver¡
--he vivido contigo mi primera vez... me has hecho hombre. Yo sé que no quieres que me vaya.,
--¡vete, vete¡
--Me voy para que te calmes pero puedes estar segura que no voy a renunciar a ti.
Él sale del cuarto contento, Valentina se queda llorando. Josefina lo mira desde debajo del mantel. Está asustada por los gritos pero no imagina lo que ha pasado. Emiliano la ve y sonríe con ternura. Ella se pone muy nerviosa y baja el mantel para que no la vea. Él se va satisfecho.


 

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