CAPITULO 27 Nace el hijo de Josefina y Alexander

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Alexander recibe la visita de su padre. Aunque sentirse querido trae consuelo a su atormentada y joven alma, el adolescente le dice a su progenitor:
--ayer te dije que no volvieras, no me gusta verte aquí. Sé que no soy el hijo que esperabas...
Emiliano acaricia a su hijo con mucho cariño. Con orgullo pero con pena, le dice:
--estoy muy orgulloso de ti, eres el mejor hijo del mundo. A pesar de tu juventud eres responsable y maduro. Defendiste el honor de tu hermana y el de tu madre... Yo sé que quien...
Alexander pone la mano en la boca de su padre:
--No lo digas, las paredes oyen. Espero que entiendas mi razones. Yo no inventé la ley pero afortunadamente la ley protege a un menor aunque este sea el peor de los criminales. No importa el delito que haya cometido, a los 18 años ya está libre. Sólo serán dos años y aquí no se está tan mal...
--Si yo pudiera me pondría en tu lugar...
--No lo hagas, yo tomé una decisión y si te parezco tan maduro pues no empeores las cosas...
--¿y que pasa con tu hijo?
Al guapo adolescente se le desencaja el rostro.
--mi hijo?
--Así es, ayer Josefina les dijo a todos que ella te ama a ti y que tú eres el padre de su hijo.
Los ojos de Alexander se llenan de lágrimas.
--Josefina hizo eso ¿porqué?
--también estuve hablando con Juan, sé que habló contigo. Yo nunca lo acepté como hijo mío pero me da gusto que os queráis como hermanos...
--apoyate en él y ayúdalo...
--pero no cambies de tema ¿y Josefina? Juan me confesó que la amas...
Alexander se le remueven las entrañas:
--¡que no lo sepa Josefina, yo no quiero que sepa que la amo¡
--¿por qué si ella te ama a ti?
--Yo no estoy tan seguro de eso... fue la mujer de Manuel y yo nunca podría estar con mi tía...
--ahí tienes toda la razón pero hay algo que no entiendo y Juan no me quiso decir, ¿por qué Manuel dijo que era el padre?¿y porque Josefina se casó con él?
Lleno de dolor Alexander dice.
--Yo me porté muy mal con Josefina, por eso mi castigo es vivir sin ella.
Aunque ha querido aparentar fuerte, Alexander rompe a llorar en brazos de su padre.
--llora, llora. Te has convertido en un hombre demasiado deprisa y yo ya no sé que hacer para ayudarte.
--quédate al lado de mamá y de mi hermana y de Juan, apoyalos a ellos que son los que te necesitan de verdad...
Josefina y su madre acompañas de Regina y Manuel llegan a la casa de doña Valentina después de enterar a Carlos. Sólo ellos han asistido al sepelio. Las dos madres quieren hablar muy seriamente con la cojita.
--me has dado el disgusto de mi vida, no sé como has podido hacerme una cosa así... sólo espero que nadie más se entere que este asunto tan feo... –Valentina.
--¡quiero que sepas que te podríamos denunciar después de lo que hiciste pero después de lo que pasó pues como no tenemos cara. Atenea y Emiliano quieren olvidar el asunto y eso es lo mejor. Manuel es tu marido y él está dispuesto a ser el padre de tu hijo pues tú boca callada y no deshonras a mi hijo, te casaste con él hasta la muerte y así será...¡ --Regina.
Josefina se seca sus lágrimas, está muy atormentada por todo lo que ha pasado:
--acabo de enterrar a mi padre, que aunque fuera un miserable era mi padre. No tengo ganas de hablar de nada más.
Manuel la abraza a pesar del evidente rechazo de ésta y dice a su madre y a su suegra.
--yo amo a Josefina y seré un buen padre pero ese pequeño que está por venir. Le daré todo mi cariño de padre siempre...
Josefina lo mira extrañada que hable como si tuvieran un largo futuro juntos pero está demasiado atormentada como para pensar en eso.
Juan ha ido a casa de Emiliano a buscar a su padre pero lo recibe Atenea. Hay tensión entre la pareja. Al saber que su padre no está el joven se quiere ir pero Atenea lo hace pasar. El ambiente es muy tenso.
--Esto no tiene caso, me gustaría acompañarlos pero... No sé como le puedo mirar la cara a mi padre...
--aunque no lo creas para mi fue bonito lo que vivimos pero no me gustaría que eso te atormentara. Eres el hijo de mi marido y él ahora necesita de ti. No le vayas a decir nada a tu padre...
--pero es que...
La mujer lo mira con angustia:
--hazlo por mi, por mis hijos, tus hermanos. Emiliano y yo nos estamos dando una oportunidad. No tiene caso que remuevas el pasado... Por favor.
--No sé si pueda pero haré el intento por olvidar...
--digas lo que diga será tu palabra contra la mía y yo siempre lo negaré.
Juan lo mira aturdido.
Emiliano está llegando a la casa y Valentina va a su encuentro y se enfrenta a él.
--¡así que es verdad, has vuelto a tu casa¡¡¡tu hijo acaba de matar a mi marido, deberías estar a mi lado apoyándome¡
--¡no mi lado es con mi esposa y mis hijos, mis tres hijos...¡
--Juan es mi hijo...
--también es mi hijo y ya no quiero seguir hablando. Sí tu marido ha muerto y por eso tú le debes guardar respecto a su memoria y como yo estoy ligado a su asesino pues no podemos seguir juntos... tú fuiste la primera pero nunca te quise... todo acabó para nosotros...
Con desesperación la mujer le dice:
--¡si me dejas me mato¡
--espero que no seas tan mala madre para hacerle una cosa así a tus hijos...
Emiliano entra en la casa a pesar de los angustiosos gritos de esa mujer que llora y pide que no se vaya.
Al entrar a su casa, Emiliano se alegra al ver a su hijo. Aunque no puede olvidar lo que pasó entre Atenea y él Juan quiere formar parte de esa familia y no quiere estropear las cosas. Los dos se abrazan ante la nerviosa mirada de Atenea.
Martín se sorprende al ver que Cristina lo va a buscar. Él la trata con mucha dureza, ella está muy nerviosa.
--¡¿se puede saber lo que haces aquí?¡
--te vine a buscar...
--¡claro típico de las cualquiera como tú¡
Ella lo mira llorosa:
--¿por qué me haces esto?
--¿¡y lo preguntas?¡
--¡todo el barrio sabe que te acostabas con ese viejo y que por eso tu hermano lo mató¡
La adolescente llora:
--¡me violó¡
--¡eso que te lo crea otro¡
él se quiere ir pero ella lo agarra del brazo con desesperación:
--¡yo te quiero y te necesito¡
él le da un empujón y le muestra la herida que dejó el golpe de ese hombre y dice:
--¡tú eres una mujer usada y a mi ya no me interesas... me podrías pegar cualquier cosa...¡
Paula está muy impactada con el periódico en la mano.
--Alexander detenido por matar a Carlos... mi novio matando al padre de mi hijo... –dice la joven incrédula.
Alexander tiene una nueva visita... es Josefina. Los dos se quedan mirándose el uno frente al otro con una mezcla de dolor y amor. Ella lo abraza con angustia y se desespera:
--¡yo no sé que pasó pero no puedo creer que tú seas el asesino de mi padre pero quiero que sepas que yo te amo por encima de todas las cosas y que te apoyaré y que si tú mataste a mi padre es porque se lo merecía... yo siempre estaré a tu lado...¡
A pesar que sus labios se acercan, que se llaman a gritos, que se desean, él se separa y es que no olvida que la cojita se acostó supuestamente con su tío y le dice:
--¡a mi no me importa lo que tu creas, que me apoyas o no¡¡yo sí te odio y no te quiero volver a ver¡
Aunque esas palabras lo lastiman a él también Alexander no le perdona que se entregara a ese hombre.
--¡vete, vete con tu marido, ya sé que estás muy feliz a su lado¡
--¿de que hablas?
--¡vete, no te quiero volver a ver, vete¡
Josefina le agarra la mano y él se estremece, ella quiere saber lo que le pasa pero él llama a gritos a los vigilantes para que se lleven a la mujer. Josefina no se quiere ir y casi se la tienen que llevar a arrastras... grita, le suplica a su amado que no la eche de su lado. Alexander llora cuando se cierra la puerta y vuelve a su celda. Llora desesperado.
--te amo, te amo... –dice él.
Josefina es sacada del centro a la fuerza, grita el nombre de su amado. Ese grito de desesperación se convierte en gritos de dolor cuando meses después la cojita entra al quirófano a dar a luz. Aunque está frustrada porque es Manuel el que está a su lado, Josefina es feliz porque va a nacer el hijo de su amado Alexander y no deja de gritar su nombre.
--son los nervioso –se justifica siempre Manuel.
Josefina llora cuando le ponen a su hijo en el pecho tras el parto.
--mi hijo, el hijo de mi griego... Alex... te vas a llamar Alex como tu papá...
Manuel se muere de rabia.
Sin imaginar que ha sido padre Alexander vive su encierro con tranquilidad. Ha encontrado la paz que necesita y el dolor ha formado parte de su alma. Ha aprendido a vivir con él. Los recuerdos de los mejores momentos con Josefina lo han acompañado en su encierro. Piensa en ella con amor y con pena atormentado creyéndola feliz con Manuel.
--es el castigo por no saber amarte, por ser tan idiota –se dice triste.
Unas lagrimas se deslizan por sus mejillas.
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