capitulo 4

Tomás está discutiendo con su hermano.
--¡¡qué fácil, tú te llevas la mejor parte, tú te vas a acostar con otra mientras que Bienvenida es la esposa burlada¡¡
--¡¡para mí va a ser un sacrificio, tú sabes que las prostitutas me dan asco¡¡
Tomás mira a su hermano con reproche.
--¡¡a mí lo que me da asco es tu aptitud. No cuentes conmigo para tu inmoral plan…¡¡
Tomás se da la vuelta. Juanjo lo llama:
--Tomy…
El chico se para pero no se gira.
--lo único que quiero de ti es que te calles la boca. Bienvenida nunca debe saber que el bebé que vamos a adoptar es mío.”
Sin mirarlo a los ojos y muy dolido, Tomás le dice:
--si tranquilo, yo soy tu hermano y te banco a muerte…
Tomás va hacia su cuarto. Está muy triste. No quiere volver al salón. Subiendo las escalera ve de lejos a su cuñada. La mira con amor. La ve discutir con el invitado. Confía plenamente en esa mujer que lleva tan adentro, nunca desconfiaría de ella. Piensa que Bienvenida está molesta porque se siente humillada por el hecho que su marido invite a gente sin consultarla.
--Pobre Bienvenida, si supiera que va a criar a la hija de su marido y una prostituta… con lo buena que es la vas a querer como si fuera suya sin imaginar la cochinada que le están haciendo…
Tomás se mete en su cuarto. Se saca la camisa. Se tumba en la cama. Se le escapa alguna lágrima pensando en la mujer de su hermano.
--¿porqué tuviste que escogerlo a él? ¿porqué no te das cuenta que nunca un hombre te va a amar como te amo yo?¿porqué dejas que él te humille y no te das cuenta de lo mucho que yo te amo, de que a mi lado vivirías como una reina, que yo a tu lado renunciaría a tener hijos y a lo que fuera…?
Tomás se abraza a su almohada y llora. Se queda un buen rato así pensando en Bienvenida.
Juanjo está despidiendo a Andrés. Los dos hombres se abrazan ante la molesta mirada de Bienvenida que está detrás de su esposo. Como Juanjo no le ve la cara, Andrés aprovecha para mirar burlón a su ex amante.
--ya sabes que esta es tu casa, que puedes venir cuando quieras –Juanjo.
--te tomo la palabra.
Juanjo se muestra muy amistoso. Aunque ante él Andrés sonríe fraternal, a sus espaldas no deja de mirar amenazante a la mujer. Cuando ya se han quedado a solas, Bienvenida sigue muy asustada. Está pálida.
--¿¿qué te ocurre?
La pregunta de Bienvenida sorprende mucho a la mujer ya que ni se acuerda de la última vez que su marido fue dulce con ella. Ella no dice nada. Él la acaricia:
--sé que he sido muy duro contigo, no he pensando que puede haber otra solución a tu problema…
Bienvenida está perpleja:
--¡te sientes bien?¡
Él sonríe:
--no tiene sentido ser padre si te pierdo como esposa. Lo importante es llevarme bien contigo. Siempre habrá alguna manera en la que yo pueda ser padre.
Juanjo la mira seductor, se besan. Ella no se da cuenta de cómo a su esposo le brillan los ojos. La pareja sube a su dormitorio como en plan luna de miel. Ella no imagina que su marido es dulce con ella porque sabe cómo tenerla contenta para que no le ponga pegas a sus planes para ser papá de un hijo de su sangre. Los jadeos son muy fuertes y llegan a Tomás lo que lo atormenta y mucho.
--¡¡no, no puede ser…¡
Hacía mucho que no se escucha al matrimonio haciendo el amor. Lo mata por dentro saber que su amada está gozando en brazos de Juanjo. Llora sangre.
--¡¡maldita sea, maldita sea¡¡ --dice mientras da puñetazos en el colchón con rabia.
A Tomás lo que más le duele es que su hermano no le está haciendo el amor a su esposa porque lo sienta así sino para tenerla de su lado. Le duele que se acueste con ella mientras planea tener un hijo con una mujer de la calle a espaldas de su esteril esposa.

Después de echar un buen polvo, Juanjo siempre se queda dormido. Bienvenida lo mira feliz. Lo besa en los labios, lo mira con deseo. Se siente poderosa al tener a su guapísimo esposo en la cama a su lado, solo para ella. Lo mira obsesivamente.
--eres mío, solo mío y de nadie más. Mío para siempre.
La mujer le acaricia el pecho, lo besa en los labios. Está loca por él. Se pone una bata y sale del cuarto. Va al despacho, se pone frente a la computadora. Alla Meche ya lleva rato esperándola.
Omar en slips muy pequeños, luciendo su nada atractivo cuerpo la reclama para una “placentera” sesión de amor. La gordita lo mira frustrada. Cada vez que lo ve en esas fachas no entiende cómo pudo aceptarlo en su vida.
--es tan distinto a mi Juanjo, él sí era un hombre de verdad –dice ella para sí suspirando enamorada.
La mirada de depravado con la que Omar la invita a la cama asquea a la gordita. Él ha sido siempre su apoyo pero esos momentos de intimidad siempre la han molestado y los evita siempre que puede.
--ahora no, Omar. No puedo quedar mal con mi amiga. Está pasando un mal momento.
--No me hagas como siempre –suplica él que está cansado de esa dieta sexual forzada.
--después lo que quieras…
--¡¡pero es que tú sabes que siempre me canso de esperarte y acabo quedándome dormido…¡¡
Ella lo sabe y esa es su mejor arma:
--pues no duermas tanto… Si tú no renuncias a tus diez horas de sueño no me pidas que renuncie a hablar con la única amiga que tengo.
Omar se retira resignada. Meche mira a la pantalla con desesperación.
--¡¡si Bienvenida no se conecta al Chat y regresa Omar podría descubrir que le estoy mintiendo para no ir a la cama con él y quiero evitar esa discusión¡¡ ¡¡por favor, conectate, conéctate.
Finalmente la esposa de Juanjo escribe sus primeras lineas.
--hola, ¿Cómo estás?
Meche escribe apresuradamente:
--Me tenías preocupada. Omar me estaba presionando para que me acostara con él, si llegas a tardar más no lo habría podido controlar y me da tanta flojera tener que hacerlo con él…
--tendrías que dejarlo.
--¿y estar sola? No, almenos tengo su apoyo y la soledad no me consume. Además él fue el único que me hizo caso. Las gorditas como yo no tenemos dónde elegir.
Aunque no se lo dice, Bienvenida si se siente superior a su amiga por ser bonita y por estar casada con todo un galán.
--No te digo yo que enamores a alguien como mi Pichón que es un bombón pero ni tan arriba pero tampoco tan abajo…
--yo ya estoy resignada… Nunca seré feliz… ¿y que hay de ti?
--hoy ha sido la noche más extraña de mi vida…
--¿y eso?
--Andrés se ha hecho amigo de mi Pichón? ¡¡¡los he tenido que ver a los dos juntos en mi casa¡¡
--¡¡que descaro el de ese hombre¡¡
--creía que mi felicidad acaba hoy pero en cambio Pichón es más mío que nunca…
Bienvenida la escribe a su amiga con lujos de detalles la noche de amor y pasión que ha pasado con su marido. Se lo explica tan bien, que Meche goza y siente esa pasión en su propia piel. Sólo de leer las cosas que le cuenta se siente goza más que cuando se acuesta con su marido.
--Así es cómo me hubiera gustado a mí que fuera mi primera vez –escribe la gordita.
--estoy segura que a partir de ahora todo será felicidad.
--Me alegro por ti, amiga, aunque me das mucha envidia de la buena… como me gustaría vivir lo que tú vives con tu Pichón.
--a ver si un día tú me envias una foto de tu chico y yo te la envio de mi Pichón…
--Pero tiene que ser un día que Omar no esté, es muy celoso… si me ve con fotos de hombres se me arma…
Meche no quiere que su compañero sepa que piensa en otra que nunca le ha dicho a su amiga el nombre de ese chico misterioso por miedo a que su marido salga en ese momento y las sorprenda. Las dos amigas se despiden. Meche no apaga el ordenador hasta que oye los fuertes ronquidos de su marido. Entonces se acerca al lecho frustrada. Mientras se acuesta en la cama con ese hombre que es su amigo pero en el terreno amoroso-sexual no le va nada tiene un pensamiento para ese amor de juventud.
--¿¿qué sería de ti?
Piensa con dolor en que Juanjo la rechazó por ser gorda y le atormenta pensar que ahora deba estar en los brazos de una bonita. Sus ojos se llenan de lágrimas
Mientras Bienvenida se acuesta abrazando mucho a su atractivo marido.