Alicia extiende su mano hacia Adan:
--venga conmigo... demos un paseo...
Adán se siente un poco aturdido de que lo confunda con un pobre.
--en serio... No soy un mendigo... LO que pasa es que...
Adan se calla. Es mucho su dolor. Tampoco no entiende que hace explicándole sus cosas a una desconocida aunque esa religiosa le inspira mucha paz.
--Aqui no hacemos distinciones segun el dinero que se tengan, aqui ayudamos a quien lo necesita. Ya sea a llenar su estomago o a aliviar el dolor de su alma... Venga conmigo... Estar cerca de Dios no le hace mal a nadie.
Adán siempre ha estado mas bien alejado de todo lo que tiene que ver con la religion pero la monjita lo llena de paz y la persigue.
--No es para ofenderla pero su Dios y yo no hemos sido precisamente amigos... --dice Adan para ser un poco suave.
Alicia lo mira con afecto:
--Dios es y para todo... Usted acerquese a él... Hable de lo que siente... verá como se siente mejor...
Adan sigue a Alicia hasta la capilla del convento con reservas.
--sientese, un rato con Dios no le hace mal a nadie... --dice Alicia--yo en seguida vuelvo...
Adan nervioso:
--¿me va a dejar aqui?
Pese a su tristeza, Alicia medio sonrie al desconocido.
--No le vamos a hacer nada...Usted deje ser llevar... Verá como se siente bien...
Adan mira al altar, a la religiosa:
--¿¿y que se supone que debe hacer? ¿hablarle? --pregunta señalando al altar.
Alicia le pone la mano en el lado del corazon:
--hable desde aqui... hagame caso... Se sentirà mejor... En seguida vuelvo...
Alicia se retira pero se queda en la puerta. Adan ha despertado algo en ella y quisiera ayudarlo.
bueno yo la verdad es que...
De pronto siente que le puede reclamar a alguien:
--es que no se vale... ¿porque me has hecho esto? Yo amaba a Eva, yo lo di todo por ella. La apoye en los mejores momentos y justo ahora cuando podia empezar a recoger lo que sembré...
Sus ojos se llenan de lágrimas. Esta muy atormentado.
--¿porque permitiste que me ilusionara?¿que sintiera a ese pequeño como a mi hijo si al final no iba a ser mi hijo? Ahora no solo tengo un dolor en mi alma sino dos... El de haber perdido a la mujer que amo y a mi hijo...
Está roto por el dolor. Alicia lo contempla satisfecha. Lo ve ya más encaminado a desahogarse.
Rafael ha estado durante rato llamando por telefono a Adan. No solo en su celular sino tambien a su casa pero en ninguno de los dos le contestan.
--¿¿¿te ocurre algo?
Es la voz de Gato que hace estremecer a Rafael y olvidarse de todo.
--Nada, tranquilo.
Rafael se gira en ese momento y queda impactado. Gato es el hombre más guapo que ha visto en su vida. Nunca se habia sentido tan atraido por un hombre. No puede ocultar el deseo. Tiene a Gato guapisimo y con unos boxers muy apretados que estilizan todas sus bellezas. El encanto visual de ese cuerpo es extremadamente irresistible. A Rafael le cuesta mucho controlar sus instintos mas basicos y no tirarsele encima. Esta ardiendo. Trata de no centrar sus ojos ahí pero es que los tiene clavados en los genitales. Ese gordo bulto y ademas Gato va caminando encendiendo aun mas a Rafael. Para tratar de concentrarse en otra cosa y no en el buenorro macizorro impresionante dice:
--te prepare el desayuno...
--Si gracias... pero no te tenias que haber molestado.
Aunque no sospecha que se muere por su cuerpo Gato no puede dejar de preguntar extrañado por el motivo de las intensas miradas de su compañero de piso.
--que me ves tengo algo? --dice mirando hacia donde mira Rafa (los genitales)
Rafael se pone nervioso por si Gato lo ha descubierto. En realidad Gato habla de broma. No sospecha cuales son los sentimientos que ha despertado en Rafael.
--no, nada --dice Rafael tragándose su deseo.
Pero lo sigue mirando. Gato se toca el rostro:
--Tengo algo en la cara...?
En realidad no le esta mirando la cara pero Gato no piensa en el deseo que le esta haciendo sentir. Y como no le puede sacar los ojos al bulto y aprovechando que Gato luce un boxers muy comico lo pone como excusa
--no, no te queria incomodar... El boxer. Me hizo gracia...
Gato le sonrie. Es una sonrisa timida y tierna que hace estremecer a Rafael.
--si, es divertido. Me los regalaba mi prima era muy de la broma... --dice Gato con mucha tristeza.
--era? murió...?
--no... aunque yo para ella sí...
A Gato le duele mucho tocar ese tema.
--como... ? --pregunta intrigado Rafael.
Pero a Gato no le gusta hablar de eso. Gato se va moviendo, va hablando mientras se toma una taza de cafe.
--no me hagas caso...
Rafael desea saber si tiene posibilidades pero no sabe como lanzarse. Gato se sienta en una silla, visible a los picaros ojos de Rafael. Abierto de piernas y con ese bulto que tanto le gusta a Rafael bien gordo. Rafael quiere alargar ese momento lo mas que puede. Ademas necesita saber si se le daria con Gato o no. Como quien no quiere la cosa y quemandose en el deseo le dice:
--oye que esta es tu casa si quieres traer a alguien, a quien sea... No se... novia o... Ya me entiendes...
Habla picaro pero nervioso. No se atreve a decir mas. Tampoco quiere que se le note su interés.
--no gracias. No tengo a nadie.
--es que estas enamorado y no se te da?
Gato se pone serio:
--No, estoy solo y pretendo estarlo...
Rafael siente el dolor de Gato y no se atreve a preguntar mas. Tampoco a obtenido ninguna pista de las inclinaciones sexuales de su compañero de piso que es lo que queria... Se limita a quedarse cerca de él. A gozar de él.
Adan esta en la capilla del convento donde se ha refugiado Alicia. Se siente mas tranquilo.
--tal vez es lo que merezco. No se puede presionar al amor.
Adan se levanta.
--¿¿y donde se metio esta mujer?
Alicia llega en ese momento.
--perdon que lo haya hecho esperar.
Adan se ve mas tranquilo de lo que Alicia se arregla.
--le dije que le haria mejor...
Alicia le entrega un paquete:
--son unos dulces de los que preparamos nosotras.
--Gracias hermana...
--Adriana... Soy la hermana Adriana...
Los ojos de Alicia se llenan de lagrimas pero siempre tiene una sonrisa para el que ve afligido. Adan la trata con mucho afecto.
--es usted uy buena... es una pena que este tan triste...
--El señor y el ayudar a los demas alivian mi dolor.
Adan y Alicia se despiden. El dolor del uno conmueve al otro. La mirada del uno llena al otro de paz