Gato llega a la casa de Rafael. Se encuentra con el hijo de su prima y Rafael que se desviven por atenderle. Aunque conoce las tendencias sexuales de Adrián, Gato cree que el joven ha sufrido demasiado como para preocuparse del amor. De Rafael ni se lo imagina. Gato lo que quiere es estar solo.
--¡¡tengo que hablar contigo...¡
Son Adrian y Rafael los que hablan. Gato no tiene ganas de hablar con ninguno de los dos pero sabe que le conviene estar bien con el hijo de Alicia. Mira a Adrián con cariño:
--esta bien... vamos a mi cuarto...
Rafael frunce el ceño. Adrián sonrie victorioso. Gato no imagina que es motivo de una apuesta.
--¿y yo? --se queja Rafael que no se quiere dar por vencido.
Gato le dice que luego y se va a su cuarto seguido de Adrián. Éste sonrie a Rafael como si ya todo estuviera claro. Rafael trata de calmarse. No deja de repetirse que es imposible que Gato sienta algo por Adrián. Los celos le están haciendo darse cuenta de lo importante que Adrián es para él y por eso no piensa permitir que gane la apuesta. Gato se tumba en la cama. La visión es explosiva. Adrián se fija en sus genitales. Tiene un poco la camiseta levantada y se le ve el ombligo. No puede negar que es un hombre muy atractivo y le despierta deseo:
--será un placer acostarme con él --dice para sí.
No quiere sentir deseo. Precisamente ese deseo fue el inicio de su encierre y prefiere que le sea indiferente. Aunque le distrae que sea un mangazo lo que más le importa es sacárselo a Rafa. Gato es muy cariñoso con Adrián. Lo que más quiere es que el joven lo pueda ver como un padre. Extiende su mano para que se siente a su lado. Adrián mira de reojo atrás. LO sabía, estaba convencido que Rafael lo estaba espiando. Eso le da ánimos. Sea como sea tiene que seducir a Gato. No quiere que Rafael le gana le partida.
--dime, que necesitas...
--A ti... --Adrián.
Gato no quiere entender los mensajes que le está lanzando el joven. Luego de acostarse con la madre, lo peor que le podría pasar es que Adrián sintiera deseo hacia él. Adrián le coquetea pero tampoco es muy descarado. No quiere que Gato lo rechace ante Rafael. Está tan metido en su papel que no se da cuenta que han llamado al timbre. Rafael maldice al inoportuno que llama. Piensa en no ir a abrir pero no quiere que Gato lo vea en esas. Le sorprende ver a Alicia. Vestida de calle aunque muy humildemente.
--puedo hablar con mi hijo?
Rafa sonríe maquiavelicamente. La presencia de Alicia le interesa para alejar a Adrián de Alicia.
--si claro... pasa... entra sin llamar... Estas en tu casa...
Adrián va hablando sin saber que su madre se va acercando:
--yo quería explicarte lo que pasó aquella noche... con lo de mi padre...
Gato se pone nervioso:
--Es mejor olvidar...
Adrián no se ha dado cuenta que Rafael no está pero sí siente una presencia cerca de la habitación. Ve una sombra pero no se da cuenta que es de una mujer. Gato está demasiado nervioso y preocupado por lo que le quiere decir Adrián para estar pendiente de la puerta. Adrián pone su mano en el muslo de Gato que está muy tenso. Todo es muy rápido:
--Te amo... quiero que tú seas el primer hombre de mi vida...
Adrián besa a Gato. Éste se queda tan de piedra que no hace nada, que se deja. Alicia lo siente como una puñalada ¡¡Adrián y Gato juntos, su hijo y su amante¡ Siente que Gato es un miserable que está jugando con los dos, siente que ella se está metiendo en el terreno de su hijo. Huye despavorida. Rafa se sorprende. Va detrás de ella.
--¿¿qué pasó?
Sabe que debió ver algo muy gordo y eso lo atormenta.
--¡alicia, espera...¡
Pero Alicia llora. Rafael no quiere entrar sin saber que ha pasado con Alicia. Adrián siente mucho placer pensando que Rafael lo ha visto besando a Gato. Éste rechaza a Adrián. Se levanta sofocado.
--Esto no debe volver a pasar...
Adrián se vuelve loco pensando que a Gato le gusta Rafa.
--¡¡es por Rafael... te gusta él...¡
Gato no da crédito a lo que oye,
--Rafa no es gay...
--¡¡claro que sí... A él le gusta tú... Lo encontré oliendo tus calzoncillos... ¡
Gato se lleva las manos a la cabeza. Se da cuenta que por su actitud Rafael sí se ha comportado como si le gustara. Ya que no lo puede seducir, Adrián recurre al chantaje.
--¡¡si no te acuestas contigo me mato¡
Gato se sienta en la cama angustiado. Necesita el apoyo de Adrián para conquistar a su madre. No que se quiere acostar con él y le haga chantaje. Rafael no ha alcanzado a Alicia que ha huido en un taxi. Irrumpe en el cuarto:
--¿¿¡qué ha pasado aquí?
Gato se siente acosado por partida doble. Rafael está furioso.
--¡¡Alicia les vio y se fue aterrada¡
Gato siente que se le va la vida:
--¿¿alicia vino?
Sus ojos se llenan de lágrimas. Ahora que podía ser feliz de nuevo su vida se destruye. Ni a Rafael ni a Adrián les importa el dolor de Gato. Sólo lastimarse.
Adán se sorprende al recibir la visita de Alicia. Llorando, angustiada y sin su hábito. La mujer lo abraza.
--¡no sabia donde ir¡
Adán la recibe con los brazos abiertos. Es muy hospitalario.
--ven pasa... te prepararé una infusión...
Se van los dos a la cocina. Él es amable. Ella se queda algo más tranquila pero está muy triste:
--te puedo pedir un favor sin que me hagas preguntas...?
Adán le acaricia el cabello dulcemente:
--ya sabes que sí...
--Me puedo quedar aquí..?
--claro... será un honor...
..pero no le digas a Adrian nada, dile que me llevaron a otro convento... yo lo llamaré...
--porqué? No entiendo... Creí que querrias pasar tiempo con él...
A Alicia le duele estar separada de su hijo pero no puede mirarlo a los ojos ahora que se ha acostado con el hombre que ella cree que ama. La escena de los dos desnudos en la cama antes de que amador tirara a Adrián por las escaleras le atormenta. Se siente como si se estuviera metiendo en medio de la felicidad de su hijo.
--te pedí que no me hicieras preguntas...
Adán se pone en cuclillas. Se muestra cariñoso:
--es que te siento tan triste como cuando te conocí y no entiendo porque si tu hijo está vivo...
De los nervios Alicia le tira la infusión a Adán Le salpìca la camisa, los jeans.
--lo siento... lo siento...
La mujer está muy nerviosa. Adán no deja de sonreir y decir que no importa. Alicia llora porque siente que lo ha perdido de nuevo a su hijo. Adán la acompaña al cuarto de Eva.
--Te puedes quedar aquí... usa su ropa si quieres...
Adán se muestra sonriente porque no quiere que Alicia se angustie pero no había querido tocar nada de ese cuarto. Es como un altar pero ahora se lo ofrece a Alicia porque se siente muy en paz con ella y no quiere abandonarla cuando ella más lo necesita.
--descansa... te hará bien...
Alicia lo que quiere es ducharse.
--si, como no...
Adán le indica donde está el baño. Mientras él va a cambiarse. Se saca la camisa y cuando se está bajando los jeans llaman al timbre muy insistentemente.
--¡¡ya voy... ya voy...¡
Sin camisa, sin zapatos y con los jeans desabrochados. Así recibe a Eva. La mujer llega con el bebé decida a pedir a Adán que la rescate de Amador. Adán se emociona al ver a Eva. Al pequeño.
--¿tú?
Eva se muestra humilde.
--podemos pasar...?
Adán está feliz de tener a Eva con él. Y al pequeño. Ese bebé que pudo ser su hijo. Nunca lo ha tenido tan cerca.
--si claro.
Se oye la voz de Adán.
--¡¡necesito una toalla¡
Una mujer en la ducha, él semidesnudo. Eva se atormenta con los celos.
--¡¡estás con una mujer...¡
Adán quiere tocar al pequeño pero Eva no se lo permite.
--¡¡no te acerques a mi hijo, cochino¡
Adán trata de explicarse:
--no es lo que parece...
Eva lo bofetea dolida:
--¡¡no esperaba este engaño tuyo... Esta traición...¡
Eva está dolida, celosa. Adán no puede creerlo.