Capitulo 110
Renata se presenta a casa de su hermana.
--¡Eli¡ ¡¡¿qué te ha ocurrido?
Elisa está metida en la cama. Está débil. Su intervención ha sido delicada.
--¡te he llamado durante todo el día¡ ¿¿qué estabas con mi marido? le reprocha con dolor para hacerla sentir culpable.
Renata se sienta en la cama al lado de su hermana. Elisa ha ensayado su drama:
--¡perdí a mi hijo¡ ¡¡¿y tú donde estabas¡?
Renata abraza con fuerza a Elisa que finge que llora:
--¡no me dejes sola¡ ¡me dieron ganas de matarme¡
Renata no se da cuenta que Elisa por dentro se está riendo, que se burla de ella. Renata se preocupa.
--¡Esto no lo digas ni en broma¡ ¡¡lo que te ha pasado es muy duro pero tienes que salir adelante¡
Elisa finge estar destruida:
--Es que me siento tan vacía y justo ahora cuando mi marido se me muere ¡¡Porqué toda esta tragedia¡ ¡¡Aldo y yo éramos tan felices¡ ¡¡estábamos tan enamorados¡ ¡¡teníamos tantos planes¡ ¡¡íbamos a tener familia numerosa¡
Elisa disfruta atormentando a su hermana, hablándole de una felicidad matrimonial que nunca existió. Renata se traga su pena porque lo que más le preocupa es que su hermana esté bien. Le da todo su apoyo y Elisa se aprovecha de él.
--júrame que no te vas a separar de mi lado, que vas a estar siempre conmigo le exige Elisa con voz de víctima.
Renata la abraza con mucha fuerza:
--si claro. Estaré siempre a tu lado.
Elisa, como si hermana no la ve, sonríe pérfidamente.
Al día siguiente, otro que finge un dolor que no siente es Moisés. De negro riguroso. Con pose de tragedia feliz en su papel de viudo y millonario. Llora teatralmente sobre el ataúd de su esposa.
--¡¡¡¿porqué has ido, mi amor¡ ¡¡Eras mi vida¡ ¡¡Sin ti no quiero vivir¡
Adán ha ido al entierro. Se mantiene en un discreto segundo plano. Tenía la esperanza de ver a Eva. Le da rabia pensar que es tan feliz que no le importa ni la muerte de su madre. Los celos lo consumen.
--¿qué pasa contigo Eva?¿es que no puedes estar ni un solo día sin joder con ese imbécil? piensa.
También está desilusionado. Estaba seguro que iba a ver a Eva y que podrían aclarar las cosas. Se reclama así mismo que tuviera un tipo de esperanza con Eva.
--¡tienes mujer, hijo¡ ¡ no debes pensar en otro y menos en Eva¡ ¡¡No ha cambiado nada¡ ¡¡es la mujer frívola de siempre¡¡ ¡¡no le importa nada, sólo ella misma¡ ¡¡ir de cama en cama, divertirse¡
Mientras Adán sufre porque cree que Eva está viviendo una auténtica luna de miel, Eva está encerrada en un sótano viviendo una pesadilla. Golpea la puerta con rabia. Llora, grita pero nadie la escucha, nadie acude a su desesperado llamado.
--¡¡¿¿qué van hacerme? ¡¡Es Amador¡¡ ¿¿porqué me haces esto?
Eva se cansa de gritar y cae al piso llorando, desangrándose de dolor. Se lleva la mano al vientre que poco a poco se va abultando. Está desesperada. Presa del pánico.
--No me van a quitar a mi hijo ¡no otra vez¡
Y llora temiendo que su infierno se repita porque en su situación sabe que le va a ser difícil porque proteger a su hijo. Llora enloquecida por el dolor pensando en todo los malos momentos que ha vivido desde que Amador volvió a su vida interrumpiendo su boda con Adán. Piensa en su huida con Amador para salvar a su hijo, su dolor e impotencia cuando Amador lo abandonó en medio del camino y ella no pudo hacer nada para defenderle. Su rabia y asco mientras era poseída por esa bestia. Llora lágrimas de sangre. Ese hijo puede ser fruto de su gran amor hacia Adán o del ultraje de Amador pero es parte de ella y desea perderla.
--¿porqué me está pasando esto?¿porqué?
Eva no entiende porque la vida se está cebando en ella, porque no le permite vivir tranquila con sus hijos.
-¡Amador¡ ¡¡Todo es culpa de Amador¡ --dice llena de odio y rabia.
Eva da un puñetazo a la pared:
--¡maldita sea el día en que te conocí¡
Eva desearía poder echar el tiempo atrás. No haber ido a trabajar aquel día en que conoció a Amador y haberse quedado al lado de Adán. Tal vez ahora Adán sería el padre de sus hijos. Quisiera poder cambiar su pasado y su presente que está lleno de dolor y sin sabores.
De nuevo en el cementerio, Moisés se tira sobre el ataúd de Irene mientras lo va bajando:
--¡yo me voy contigo¡ ¡¡yo me voy contigo¡
El mayordomo y el chofer son el que lo sostienen. Nadie cree en el dolor del joven pero aunque todos murmuran no los empleados. Saben que Moisés ahora es su patrón, almenos hasta que aparezca Eva, y tienen que estar bien con él.
--Es que no es justo estábamos tan enamorados
Mira al atañido con unas lágrimas falsas:
--¿porqué me dejaste tan solo? ¿¿cómo voy a ser capaz de seguir viviendo¿ Yo que me dejaste a cargo de un hijo y un imperio ¿¿¡porqué me has hecho esto?
Sus ojos brillan pensando que él es el responsable de toda esa fortuna en nombre de su supuesto hijo. Finge que quiero volver a tirarse mientras sus empleados lo sostienen. Irene es finalmente sepultada. Toda la gente le da el pésame, a regañadientes, a Moisés.
--¿y Eva? le preguntan todos.
Moisés se hace la víctima:
--Sólo yo quería a Irene, sólo yo está sufriendo. A esa ingrata no le interesa nada.
Adán no se hubiera atrevido a preguntar por iba pero sí ha parado bien la oreja para ver si descubría algo. Encaja su mano con la del viudito y abandona el cementerio. En el momento en que no queda nadie en el cementerio, Moisés abandona el luto y tiene una actitud frívola. Se comporta como un verdadero jefe ante sus empleados. Se siente poderoso y no puede disimularlo. Sonríe abiertamente. Justo antes de subir en el auto, se acerca a Moisés un policía:
--tenemos que hablar del asesinato de su esposa.
Moisés de nuevo de muestra triste.
--No sean insensibles. Acabo de enterrar a la mujer de mi vida. Estoy deshecho.
El policía no siente pena de Moisés:
--pues a mí no me lo parece. Puede usted seguirme o obligarme a llevarlo detenido.
Moisés se muestra colaborar:
--No tengo nada que ocultar pero esto me parece inhumano.
Finge tranquilidad para ocultar su responsabilidad en la muerte de Irene.
En los días siguientes, Elisa finge depresión para tener a su hermana en casa, alejada de Aldo. Ella sufre por algo pero no le puede fallar a la hermana ahora que cree que la necesitaba. Elisa piensa estirar todo lo que pueda su depresión para impedir que Renata esté con Aldo. Ella no piensa quedar en el hospital, pero no quiere que si Aldo se recupere la encuentre a Renata.
Moisés de nuevo está en comisaría. Se hace la víctima.
--¡Ya estoy harto que por su incompetencia yo tenga que venir casi todos los días¡¡ ¡¡es que estoy pasando un infierno¡
El policía está seguro que oculta algo y temiendo que acabe descubriendo su implicación dice:
--Si es cierto. Oculta algo pero yo no fui
--¿Tiene alguna idea de quien pudo ser?
Moisés se finge el que no lo quiere decir:
--Pero es que yo no creo que ella
--¿una amante suya?
Moisés se hace el ofendido:
--¡no, claro que no¡ ¡¡Yo amaba a mi esposa¡ ¡¡Era Belinda la que me acosaba por su culpa mi esposa y yo casi perdemos a nuestro hijo¡ ¡Me dijo que se las iba a pagar¡ ¡¡no pensé que hablará en serio¡
Moisés siente una gran rabia hacia Belinda porque puso en riesgo su situación al provocar el aborto así que es la venganza ideal.
Estefanía, harta que Silvia sea la que está al lado de Richie, va a buscar una bruja para que le haga un hechizo. Muestra una blusa y una foto de Silvia:
--¡quiero que se separa del hombre que yo ame¡ ¡¡que se enamore de otro¡ ¡¡que quede embarazada para que Richie se
La hechicera hace un ritual y dice:
--¡se enamorará del primer hombre que vea¡
Estefanía ríe:
--¡espero que sea un vagabundo gordo y feo que la maltrate¡ ¡