Capitulo 111
Mientras que la hechicera está convocando a los espíritus para que se cumplan con los deseos de Estefanía, ésta va dando la descripción que quiere hacer del tipo que debe enamorarse de Silvia.
--¡Debe ser un tipo de lo peor¡
La hechicera asegura a Estefanía que en ese mismo momento, Silvia se enamorará del primer hombre que se cruce en su camino. Estefanía frota sus manos feliz.
Silvia iba al hospital para estar junto a Richie el viejo auto de su hermano se le descompone en el camino. La joven golpea el volante con rabia. Sale del auto.
--¡A ver quien me puede ayudar¡
Ve una persona que está de espaldas.
--¡oiga usted¡
Él se gira. Mira a Silvia con intensidad. No es ni viejo ni feo como pretendía Estefanía. No, es un joven muy apuesto. Ni más ni menos que Moisés que hace pis en la calle. Ella lo mira tímidamente.
--perdón No quería molestar.
Silvia se da la vuelta ardiente. La mirada, la sonrisa de Moisés con su herramienta sexual en las manos que ha visto claramente. Siente un fuego que la abrasa. Toda ella es un volcán. Él sonríe:
--lo siento. No podía más.
Silvia se gira ruborizada. Pasa de largo pero se gira de reojo. Ve como el guapo se arregla los pantalones. Se sofoca al darse cuenta que él se da dado cuenta que la observa. Se va sofocada. Moisés va detrás de ella:
--Oye, espera Yo puedo ayudarte
Silvia prefiere ir caminando.
--¡no, no¡ ¡¡no acepto ayuda de ese desconocido¡
Silvia está sintiendo un fuego que no es muy común en ella. No le ha pasado muchas veces. Si de algo estaba segura en esta vida era del amor que sentía hacia Richie. Los únicos tres hombres de su vida han resultado hermanos. Se le hace extraño fijarse en otro hombre. No es algo que quiera aceptar pues aunque su relación con Richie está rota no está decidida del todo a romper esa relación. Moisés se ha sentido deseado por esa chica y no quiere perder la oportunidad.
--Oye que yo no soy un desconocido. Soy Moisés. Nos hemos visto antes. Soy el marido de Irene, la casi suegra de tu hermano.
Silvia se gira. Moisés se muestra muy coqueto. A la joven le sorprende la actitud de Moisés. No se comporta como un viudo. Además le molesta sentirse atraída hacia ese hombre y menos hacía Moisés. Una persona que supone que sabe mucho de su pasado.
--No, mejor llamo a mi hermano
Moisés señala el auto:
--Yo te lo arreglo eso sí, me tienes que invitar a tomar un café.
Le guiña el ojo y ella se derrite. Moisés se da cuenta. Está seguro que no le costará nada llevarla a la cama y disfruta por eso. Despliega todas sus armas de galán. A Silvia le gusta, desea lanzarse a los brazos de ese hombre.
--Siento mucho la muerte de su esposa
Lo dice para marcar distancia. Moisés se pone serio. Se da cuenta que debe fingir, que no debe mostrarse tan alegre. Hace que llora:
--es todo tan duro. Estamos tan solos mi hijito y yo Necesitamos una mujer, un hombre en donde llorar
Moisés va a abrazar a Silvia pero la joven sabe que si ese joven la toca acabará en la cama con él y no es lo que quiere. Por ese momento pasa un taxi. Lo llama.
--¡¡Taxi, taxi¡
Moisés trata de retenerla:
--No, espero Yo te ayudo.
Silvia se monta en el taxi y huye. Moisés frunce el ceño pero luego sonríe con cara de pervertido.
--A esa chica le gusta Se me abrirá de piernas. Lo sé.
Muy sofocada, Silvia llama a su hermano para que se haga cargo del auto. No deja de pensar en Moisés, en su parte secreta que ella ya conoce.
--¿¿qué me ha pasado? ¡¡no puedo pensar en él¡
Aunque no tiene las mujeres referencias de Moisés, Silvia no puede evitar pensando en él suspirando.
Silvia pasa el día intranquila. Está al lado de Richie pero se da cuenta que ya no le hace sentir nada. Ni si quiera le molesta Estefanía.
--estás muy rara ¿te ocurre algo?
Silvia no deja de pensar en Moisés y opta por irse. A Richie le duele no encontrar a su amada cuando sale de visitar a su hermano.
--¿y Silvia?
Estefanía se aprovecha de la situación. Abraza a Richie.
--Se fue. Yo creo que tenía una cita con otro hombre, que engaña a David.
Richie se muere de los celos y Estefanía no disimula su dicha.
Silvia no entiende lo que le ha pasado con Moisés. Se refugia en casa de su hermano. Suspira por Moisés. Se acuesta pensando en él. En la noche sueña con él. Es un sueño de cuento de hadas. Ella es la bella durmiente. Ha pasado años dormida en la habitación de un lujoso castillo. Llega Moisés. Vestido como todo un príncipe de cuenta. Montado en un precioso caballo. Todo un príncipe de leyenda. Está guapísimo. Entra en el castillo, se acerca a la princesa Silvia y la besa. Silvia tiene escalofríos. Se despierta en ese momento. Se despierta acariciándose los labios.
--Te amo, Moisés dice.
Ha sido un sueño fabuloso. Nunca se había sentido de esa manera, ha sido algo mágico, como si se besaran de verdad. Se levanta en la cama. Está sudando.
--¿¿cómo es posible?
Siente que de la noche a la mañana, todo el amor que sentía hacia Richie ahora lo siente hacia Moisés.
--¿¿cómo es posible?¿cómo es posible?
Richie por otro lado, se molesta porque Silvia no ha ido a dormir a su casa y David no sabe nada de ella. Estefanía sigue poniendo a Silvia en contra de Richie.
--Está con otro Yo que te lo digo Ahora se está acostando con él.
Estefanía logra lo que quiere, con mucha violencia Richie la lleva a la cama para acostarse con ella.
--¡¡que alegría¡ ¡¡que alegría¡
Pero Richie está muy alterado. Él se va dentro de ella justo en el momento de entrar. Se levanta desnudo en la cama dejando a Estefanía muy sofocada y con las ganas:
--¿qué pasó?
Richie agarra su ropa:
--Ya te di lo que buscabas
Richie abandona al habitación, Estefanía se retuerce de rabia. Richie se encierra en el baño y llora. Le duele pensar que su amada pueda estar efectivamente con otro hombre. Aunque la creía amante de David, tenerla cerca la hacía sentirla suya, le da miedo perderla para siempre, que no haya nada que los ate.
Al día siguiente, Moisés se está dando una ducha. Sonríe coqueto.
--Hoy tienes que estar de lujo
Sale de la ducha. Se mira al espejo. Es de cuerpo entero. Le gusta contemplarse desnudo:
--¡Vas a arrasar¡ ¡¡Eres un viudito irresistible¡
Se viste pensando en Silvia:
--Va a caer esta cae.
Se viste con su ropa más sexys y luego busca al bebé:
--No me puedes fallar Me tienes que dar suerte.
Cargado con el bebé y con las cosas de éste sale de la mansión:
--A los mujeres le encantan los papás a ver si me das suerte
Al cabo de un rato, Silvia se ha quedado sola en casa de su hermano. No sabe qué hacer. No deja de pensar en Moisés y le da miedo. Nunca pensó que se enamoraría de otro pero es que Moisés no le parece el candidato ideal. Llaman a la puerta. Es Moisés con el pequeño en brazos. La joven siente una ternura especial.
--ya que a mi no me quieres dar una cita espero que a él no se la niegues dice muy amoroso.
Moisés logra el efecto que pretendía y más porque no esperaba la pasión que ese pequeño despierta en Silvia. Es como si madre e hijo se reconocieran. Silvia agarra a ese pequeño en brazos y llora. Se crea un clima muy tierno entre Moisés, Silvia y el pequeño.